(o . ( v Con superior permiso. imr>reso en Lhncc **» Abo de i 8 io, ADVERTENCIAS AMISTOSAS QUE DIRIGE DON INOCEIíCIO ENSEÑA DON TJBJRJSJMO CZJEJRTO, SOBRE LA CAKTA EN QUE ESTE IMPUGNA LAS REFLEXIONES PUBLICADAS POR EL SEÑOR BRIGADIER DON MANUEL VILLALTA £N DEFENSJ DE LOS OFICIOS AL EXCMO. AYUNTAMIENTO. • ■-•<♦ SEÑOR DON VERISMO CIERTO. Q f orno todo viviente que, piensa y re- Si«H>3*t ñexíona sobre sí mismo , está ea obli- gación de cuidar con esmero lo que mas le ira - porta y conviene : no habiendo cosa alguna da mas aprecio que conservar una buena salud (hablo de tejas abajo), he ocupado por este motivo muchos ratos de mi juventud en la lec- tura de los acreditados profesores de la. ciencia Médica , y desde entonces no olvido la sabia advertencia del gran Van-svvieten ( i ) de que ( i ) Comentario 4 Boherave* ■ las disputas literarias han de quedar en dife- rencia de dictámenes , sin e&iraviarse á desu- nión de voluntades : Bella Iliteraria geridebmt , áissenuendo opinimObus , non animis* La mía, que aunque V> conciba ó le su- gieran lo contrario , le es afectuosa y sincera- mente inclinada , por que me agrada con ex- cedo lodo lo que es yerísimo cierto,, no puede apartarse de aquella prudente máxima 4 y mucho tiras quando la urbanidad ^ jdecoro , y modera- don 1:011 §ue W*:» impugna las reflexiones publi- cadas jpr ei Sr» Brigadier Don Manuel Yiiiaha en defensa de ios oficios que dirigió ai Excmo* Ayuntamiento 5 merecen de justicia una cantex- lacion £n jque sólo se distingan las nobles cali- dades de generosidad ^ y buena crianza. Guiado por esta., diré á V. que no fué cuidadosa onmion , ni debió V. extrañar, como lo asegura en el párrafo rj de su Garra ^ tíq se ifltpi uniese la censura al lado ó par de las ctfte&iones. Este gravoso método no lo he visto observado en papeles de esta clase.; aun las versiones de un idioma á otro , en las que es deber principal del traductor la mas exacta, y puntual fidelidad , no se acomodan á esa regla j y los papeles en derecho , que son unas reñidas impugnaciones de las razones y fundamentos de los litigantes, se emancipan de tan servil su- jeción , bastando exponer sin engaño ni artifi- cio en qué estriba la disputa para que recaiga sobre ella un imparcial juzgamiento. V. acaba de darnos un exemplo de esta verdad ., pues omi- te en su carta , acompañar las reflexiones que impugna , separándose en la practica , de lo mismo que nota en los demás por , artificio y defecto* Son muchos los que en el paiafo s. for- man el retrato de la obra 5 dibujada con los siguientes colores.,, Que en ella se insulta con la mayor injusticia y descaro al Exano. Sr. Vi- *ey, por haber pasado los oficios áú Sr. Vi- v» £ \ 6. Ilalta á la junta Censoría , confundie ndo por un abuso formal y manifiesto de las leyes los ofi- cios de acusador y denunciante como si no fue- ran sustanciaimmte distintos : Q ia á la sombra de la eloquencia del autor 5 se falta á la exac- titui y á la verdad: que en la obra se descu- bre un espíritu de parcialidad y adulación al que se supone autor de ella : que el que reaU mente 'lo haya sido, hi empleado" toda sú se- veridad hasu el extremo de no perdonar á ía Censura los que llama errores de ft y locución , olvidándose qi : . - *y - * * t dras á tejada ag"*na qúie5 íra»to¡ fías tejas del suyo: áivírtitfndo tai Ib ífi ( fc ¿osíg;ue v. ; que no podían dexar de intervenir alguaós pre- cedentes resentimientos contra todos ó alguno de los individuos de la Junta : y por último , que la tai obrita , á cuya frente se hallan como dignos patronos Rousseau y la tragedia de Ame- naidV, era una de aquilas muy propias de estos tiempos, «o que por quítame allá esas pajas, y por fas ó por nefas los hombres se coctem- plan autorizados para escopetearse publicamente unos á otros." Sr. D, Verisimo : en uno de los machos papeles ( 2 ) que nos vienen de la Península , he leído en estos últimos dias , que las decla- maciones mas vagas son mas fáciles de hacer, y las mas difíciles de contextar ; y vé aquí un vestido que le viene á V. de molde, pues sin trabajo alguno echa V. esas pinceladas , y se forma monstruos á su antojo, para esgrimir contra ellos su espada vengadora, recordando- nos el ferro diverberat timbras del poeta latino. En efecto ¿de donde deduce] V. que el ■autor de las reflexiones tenga precedentes re- sentimientos contra todos ó alguno de los in- dividuos de la Junta? No es áSÍj 1 ' se engaña Y. muy de lleno; estoy seguro que aprecia y ( 2 ) Carta al Patriota en ¡as Cortes por tm individuo d§ los voluntarios de Cádiz» "r s Agradece la amistad que le dispensan seis von m \cs ; y que muy recomendables y antiguas re* ¡aciones avivan su estimación á la persona del que se dice fué encargado de extender la cen- sura. Si incidentes que no es fácil preve?r, ni Hincho menos evitar , haü dado alguna aparien- cia al precipitado juicio de V. : si superiores condescendencias ¡o estrecharon á ese paso, nada conforme á la idea ventajosa que repetidas ex- periencias me obligan á tener de sus luces y ? @onociiBÍentos : aun en ese mismo extravio, no smszvé [aplicarle el bello rasgo de un feliz ingenio: Aun qucmdo el uve camina 9 Se conoce » Verisimo, acu^ sar acusando í yo- defiero á las luces de Y*% aunque me parece ser lo que se llama pleonas- nK> , onno lo son , --suba' V. arriba : baje V» Jo .'■: lo vi con mis ojos ■': ) al de!inquente,y idiendo que se. le condene en las penas de ek Igualmente es conocido de todos ;> que denun- dador es él qtífi íftaniftesta al juez el delito, sin pedir que se condene al delinquente > ni obli- garse á probar : de modo que acusador , y de- nunciante difieren en que,- aquel es obligado á seguir y probar la acusación, y de ninguna manera este su denuncia^ y al margen cita V* la ley 1. lit. 2. parí. 3. y la 27. glos. 2. tit. *t part. 7. h ty Escurriéndose al párrafo 6 sigue V. cu- tiendo: 9 >no es menos cierto que toda persona indistintamente sin excepción ni prohibición al- guna puede ser denunciador por que no] es edicto prohibitorio : " lo que se acompaña coa- la ley 2* tit. !,♦ glos* 2, part* 7* Se engaña V. si ha creído que para trans^ cribir estos párrafos tube á la visti la carta de - V. No he hecho sino copiar el ti y 2. déla la Curia Slipica en el juicio criminal párrafo 8. del Acusador y y cotejándolos después con los que V, amenizi su a preciable folleto y de- ducir por legitimo resultado ser un plagíalo int solehte por aparentar gran fondo de conoci- mientos legales. Carece V. de ellos y voy á obligar á V» á que confiese que esto si es Ve- risirno cierto. Acusar 5 dice el Diccionario de la Acá- 4 . demjá es delatar , representar , 6 manifestar la acción ó delito de otro ante el juez ú otra per- dona. Delación , sigue el mismo , es acusación, ■ 2» denunciación. Denunciar, es dar noticia ( $ )de al- guna" cow ; es termino forense , y vale acusación en cierta foro>a. Acusación ., es ia delación ó mar infestación.. ( 10) Delatores falsos 9 { ir) ,Joí que siniestra y .falsamente con dalo y malicia acusan 6 dan parte,. Si rexistra -V. la leyes j amores mas exac- tos , verá V, en ellos confirmada esta verdad de *n modo que no queda lagar á la duda ni disputa. Acusación, (ir) es la delación que se hace del delito. En jet mismo sentido la ioraa ei Emperador Alexandro^ (13) habiendo si la dtferencia de que el acusador proomebe sude- { 9 ) Alderete , origen y principio de la ktv* gua castellana, ( 10 ) Diccionario histórico y forense dzldc* rechofred de España.* f 1 t ) Este mismo Diccionario* ( 12 ) DuarcnO) Uh. 1. Disput. cap. 38* ( i 3 ) Ley 5. del Código lib. 3. tit. 44^ 2.Z reoho, lo que á ns^ie le es prohibido , nías el delator se mueve á ese paso vergonzoso por en- cono , emulación -, ó envidia. iAsi Jos caracteri- za el Papa Adriano (14 ¡) delatores sunt , qui ÍRvidiaprodum altos. Entregos ahorra á la e5vplicacion de las le- yes cpe V. nos ciu^ y ai primer golpe tro- .pe'zarcíiíüs con la u úi. 2, part. 5. Le asegu- ro á V. ^ Sr. D, Cierto , que me hará un graa íavor tti decirme |>aca que i&e (rae esa ley 5 ea que jgi lann sola palabra se eiatíueatra de acu- sación , deLcion^ 4 .demincb, ^Demandados: „ deiechurc exerció las funciones de tal "„ La denuncia, (párrafo i -i.) P ^ sea propiamente tal debe hacerse :á juez en quien resida potestad para, .m- poner tf delínqueme la pena del delito ; y el que pensare de otro modo levante el dedo. - ¡ Qoe satisfacción ! ¡qué orgullo ! ¡qué desafio Sr. D. .Véristo! Tema V. que se levanten no unos dedos quintera , sino los de personas cuyo test*- • ! «A n^í™ recusar, pues la ilustración, lu- m^nio no poara retu»»* , r ces , y conocimientos, que los adorna, elog.a y. con repetición y placer. c En el párrafo ,4 haciendo V', na sé que encargo á la Junta Censoria, dice:,, ño dudo ¿h sabrá te-fdÚB con te *>lide* P rop,a 27 - Üú celo y savidnria de sus individuos. '* Pues esos mismos SS. de quienes se compone tan res- petable comisión, principian de este modo sa .dictamen : „Se ha congregado la Junta para to examinar los dos oficios impresos que el Sr. „ Brigadier Don Manuel Vílklta habia antes di- ^rígido manuscritos al Exmo^ Cabildo de esta ¿ Capital : ( lea V.- bien ) denunefado* por el de Vv. R de £ del presente mes.^ ¥ea V. pt*es en un palmo de tierra tóicrenio de dedos ( pues estoy persuadido no faltará i los- Srs. líocatas ninguno de los que les corresponden ) que se levantan contra V. para sostenerle que S. E. ha sido denunciador de los ojiaos ; y si esta ex- presión de la Junta no la califica V. de falta de sumisión y respeto á la distinguida persona del Exroo. Sr. Virey ¿porqué principio la ca- racteriza V. de insulto é invectiva en el qae se supone autor de las reflexiones ? Pues que no estando dotado de la savidutia que reconoce V* e» los Sis, de la Juota , era .jor la tacto m& l : 4 28 digno de que en el exef citase V. su indulgeq-? cia y disimulo. Yo descubro en V. un hombre tan resuel- to que cíen dedos no le harán desdecirse de lo -que una vez profiere : es preciso atacar á ...v. con ün ejército mas formidable ; y sea este cqm- puesto de todos los Académicos que han con- currida) á 4a formación y actual estado.de núes- tro diccionario* Vuelva V. i repasar loqueen anteriores párrafos [ dejo dicho : ^ acusar ., dela- tar v representar , ó manifestar h acción ó de- lito de otro ante el -Juez( atención )ú otra per- sonar" luego no es Verisimo cierto v que para nombrarse denuncia debe precisamente hacer- se al Juez e# quien resida potestad para im- poner al delínqueme la pena del delito. Quedemos pues conformes en que -no co- rresponde ni es peuüuido por la ley , que la superioridad del Exmo* Sr. Virey acuse, de- nuncie ó delate: que en haberlo asentado así el autor de las reflexiones ,• no* insultó ,-nu¡A~ .' 29 vectivó á la respetable persona de S.E.,(á qui- en venera por Ja dignidad de Xefe y primer Magistrado del Rey no , y aprecia como á un par- ticular distinguido por sus privadas calidades) pues la Junta en su censura habia calificado coa este titulo al oficio de remisión de 3 de Agosto del presente año: y que advirtiendo esa infrac- ción de la ley, no hizo mas que recordar i S. E. lo que uno de los periódicos mas estima- dos (15) no duda decir á las soberanas cortés de la nación ; „ es grave inconveniente (son sus palabras ) de que manifestada la opinión del con- greso pueda esta influir en los ánimos de los jueces, cuyas sentencias y decisiones serian tal vez distintas" no estando prevenidos." .» Llegando á este punto confiesa V. que V4 larguita su carta, ( mejor diria con sinceridad christiana insulsa , y fastidiosa ) pero que no H i í *5 ) & Conciso 2 de Febrero de este año. 3<> podía ser menos; y que aún le falta que hablar, . sobre la bondad ó malicia de las proposiciones , censuradas « Vamos pues á ello con orden y claridad, si es posible conseguirlo . en. el obscu- ro caos y tortuoso laberinto en que V. rotsuao se pierde. j i Es ¿a proposición en so ultimo análisis (vea V. que hábil soy para aprender ) la si- guiente: „ Es muy expuesto abusar de la li-, bertad reglada que exalta sus derechos con la , Mturaleza; luego deben detenerse los oBcios del St, Tdlalta que dicen, respiremos, hablemos, gritemos, y seremos oídos." $eñor D. Verisimo: si el abusar de las cosas mas santas y necesarias fuese un motivo >sto de proscribirlas r debía suspenderse la ad- ministración de los Sacramentos, por que esos divinos canales por donde se nos comunican las gracias, se ven expuestos al desacato é irreve- rencia del impio y del sacrilego : las viñas se arrancarían dé los campos por que "su agrada- ble fruto suele trastornar la razón: y el fierro quedaría sepultado en el seno de la tierna, pues sirve de instrumento al alevoso homicida para asesinar á su hermano ó enemigo ; con todo na- da de esto se suprime ni censura: ¿por qué pues la amable reglada libertad ha de sujetarse al anatema y la persecución , al pretexto de te- merse las resultas, desordenes, y abusos? r Qué erais Españoles antes del dos de Mayo ! Dolor da el recordarlo y vergüenza' proferirlo* Esclavos encorbados vajo el yugo de la tiranía, obedientes como un rebaño vil al imperio de la arbitrariedad y el despotismo. ¿ Qué sois ahora? Digálo ese instinto de libertad que es ha animado desde el principio ; y que nunca se há desmentido en todo el discurso de éste gran í movimiento: ¿ dijo tanto el Sr. ¡ Villalta ? Pues esas expresiones, germen según opina V. de las sublebaciones é inquietudes de los pueblos, las publica el serenísimo Consejo de Regencia en su proclama de dos de Mayo del presente año reira» 3* presa en esta Ciudad en la Gaceta del Gobierno de 12 de Octubre. Pero añade V, „ La experiencia há acredi- tado con innumerables y dolorosos hechos, re- petidos por todas partes de ambas Americas,el abuso cr ¡anual que se há hecho de la libertad reglada para exaltar sus derechos con la natura- leza , y si no ¿qué principio han tenido las ip- surreotones de Nueva España ., Caracas, Cartage- na, Santa Fcé, Quito, Buenos Ayres , y Chile ? ¿ Los desordenes ,1a anarquía v desastres ;r y tras- tornos que se han introducido en los Gobiernos de aquellos Reynos de qué otro origen han di-' manado?" ¿ Pregunta V* con buena fee , ó aparentan- do tenerla? Alia vá la respuesta. La América abandonada al arbitrio de sus.... no ocupó como debiera el cuidado y desvelos de la Central, con- tentándose únicamente con embiar á aquellas re- giones quatro pioclamas tan impolíticas, como 33 incapaces de ocasionar la convergencia de opioio- nes aquí, ni al!á* ¿ Quiere V. otra ? Escúchela: ( aunque ex- pongo á V. á. la tentación de hacer malignas aplicaciones de que tsioi mui distante ) no cui- dó tampoco ( la Central ) de remover algunos . y Gobernadores á quienes los Americanos aborre- cían, mirando con indolencia el estado de aque- llas regiones , y sin ocuparse de otra cosa que de las remesas de dinero." V, se espantará al oic esa habla, y con razón , por que no es negó-, cío de burlas conversar con los muertos , y no sola en ése estado si no sepultada en Madrid ha- ce W á la Tertulia Patriótica que es laque en esos rasgos contesta ú las preguntas de V. y deja satisfecha su curiosidad. í ) „ Digan lo que epie tm (escribe V. los) Editores de .la Tertulia , y Semanario Patriótico ( i ) Números 51. y 52. ¿le i^. y sj. • 34 ( aqadla sepultada en Madrid coa el desprecio^.. ya V. ha visto que á principios del año que- daba sana y rolliza. ) „ sus discursos y refra- nes estáa desairados por & experiencia, y sus escritos, como los de los demás que les imiten, serán siempre funestos para todos los pueblos e a que faite una fuerza efectiva y segura, capaz despedir que la libertad reglada pierda sus límites» Al oír hablar á Y. de ese modo. , me pa- rece que escucho á un Sátrapa de la Persia. Coa qué soldados , fuerza armada, cañones y pólvora ; y faltando esos auxilios- no hay liber- tad reglada. Gomo desearla V. formar todas esas tropas de militares del temple de aquel L*ho de que nos habla Lncáno (O Pectore si fratns gladium juguloque parentis &, es decir, si es <****> ( aguántelos V. en prosa pues no alcan- zo á mas ) herir á mi hermano , atravesar el ( t ) Phanalia lib. t. ws. 361. 35 ho de mi padre , 6 6$ seno de nvi esgos.t cu cinta , mi brazo, aunque se hor rori¿3 r esrá pront;) á obedecerte. Pero nada adelantaría V. con toIU ese aparata > si el Reyno^ en que lo fijase, fir- mase el sencillo calculo ¿fe qpe di^z mil liou*- bres íienen veinte mil brazos 5 fuerza muy e*> cedeote á quatro mil que se le opongan. ( t ) Así el gran resguarda es li coafiiazü maiui emre el que inand& y el- que obedece i ú esa unión se gompe r na qpéd^ entre ambos sino ei ©dio^ y la desconfianza: el odí^que jamas pee- dona r y la desconfianza que es siempre ioco&- t iliable. ¡Obediencia ciega y estúpida, es fa que sok> debe reinar en la América i ni promesas es» compensación de tantos saeri&¿ios> ni espe rare- za por consuelo de sus dolores: ni pensar^ ni poder comunicar sus pensamientos ! ¿ los horn- ( i ): Sócrates i en ¡Delirio cag. 2j*tn id Akman de M Ffkland. <©f» ' • » *' 1 ^re-. no wtóeáó*» de manos de la naturaleza en .todo i^«4es*? ¿ no se .ká declarado h eivtl ó •social, á U par y sis diferencia en arabas Es- paña? ¿Pues por qué pretende V. sembrar ésa semilla de división y 'discordia entre hijos de una misma madre y vasallos de »a mismo So- berano? Si so depone V. esas barbaras ideas, será impcs''ble el amistamos ( me pareoe que á ambos poco nos importa) y para que V. se lo persuada, quiero manifestarle un secreto que ja- mas hé revelado. Entre los libros de mi uso (que soa al- gunos ) nunca há ocupado lugar la celebrada ' historia de México de D. Antonio Solis, no poc sus .defectos muy frecuentes y notables, { i ) si- no por que cursando las Aulas leí en el ésta ' ( i y Fease la critica del Secretario de la Academia D. Francisco Ángulo leída en la Junta de 19 de Abril de 759. expresión \ 2 .) „en la república' de los soldados hay tanto vulgo como en las demás, siendo en todas de igual peligro que se permita el dis- currir á lqs que nacieron para obedecer." Cerré el libro al instante, y hasta ahora no lo he to- mado ea mano ; Iq que probablemente me ha de suceder con la carta .ds. V. v si no es >qüe coa la generosidad de un hombre de bien confiesa, que %) Sr. Vilíaha en sus ^reflexiones escribió qon verdad y fundamento que no podía leerse sin escándalo en la censura, ser peligroso y expuesto exal- tar sus derechos con la naturaleza. No me contento con éso j ha de sostener V. al mismo tiempo ser falsa la segunda pro- posición de la Junta- Censoria, de que la na* turdeza desconoce Sociedades. No quiero sumisión y obediencia ciega : por lo que dejo á V. dicho, estará persuadido que la detexto : oiga V. para K ■■ ( 2 ) Lih rí cap. 2. » % 38 convencerse, ( pecó con docilidad, y sin el tenaz empeño de mantenerse en sus errores, que no Son pocos) lo que hiy de verisimo cierto en el particular de qué tratamos. Entra Y. á la 2. proposición de que la naturaleza desconoce Sociedades;" y una materia que cfiecia latí oportuna ocasión de manifestar sus luces y conocimientos, ia desperdicia V. re- duciéndola á dos pequeños párrafos , diciendo en ¿líos: „ es intolerable la confusión y el enrredo efce forma ( el autor de las reflexiones ) para probar su intención, queriendo persuadir, que la naturaleza y el derech-i natural son una misma cosa: á saber , h razón universal fie manda la tierra. No es menester mas que ocurrir á la definición del derecho natural , para conocer el error; por que, ¿ cómo podrá ser una misma co- sa con la natur-ile/.i loque ésta enseña á to- dos los animales? La naturaleza preexiste á lo que enseña , del mismo modo que preexiste á los enseñados; á m« de que esa raxon univer- Sal que maneta la tierra no és la masa del raui^ do máquina del Universo , y conjunte de to- das las cosas, queesía qtiese llama propiamen- te naturaleza.' 4 Atiendan Sr* D. Verisimo para sude- ^engaño : la palabra derecho , éi general , p h facultad de exigir cada individuo lo que seis debe: la diversidad de su origen, produce cla- sificación de las obligaciones; um no hay -ana sola que no me dé un derecho, pues si hubiese una ley que me sugetase , y no me protegie- se, seria absurda, injusta, y atroz/ ¿ Quales son pues los únicos principios d* las obligacicÁies del hombre? La voluntad de Dios; Si el Criador se h comunica par la ra- zón, fórmase el derecho natural ; si se Ja deriba por la rebelación hace el derecho diviuo, que se nombra positivo para distinguirse del natural <¡ue es también de divino origen. Así dice Gra- ciano: ( i )el derecho natural es el que se con- ( i } Distinci. 1 + , , I 4<> tiene en la ley, y el evangelio: y nuestro sa- bio, y Santo español S. Ysidóro ( f.) añade, quft la naturaleza inspira las leyes divinas : ^ orones, leges aut divina; sunt, aut humana^ Divinas na- tura , humanas moribus constant , La voluntad humana, reduciéndose á formal? sociedades, establece nuevas obligaciones y dere- chos. La primera sociedad es la conyugal, % sjgue la. paterna, y le acompaña la heríl; ft ae ella- nacen obligacioHes y derechos que nc>, tiene el que no quiere ser padre, «árido , o amo. Si éstas sociedades, que se llaman familias, se < someten i otras mas numerosas, ya es un; cueblo,. con los, mismos detechos y obligacto- m de los individuos entre sí, formándose de ¿Has el derecho de gentes ó naciones , entre las que las leyes que modifican sus acciones mdt- ftaoies toman el nombre de derecho civil. Pero volvamos á recorrer las naciones del ( i ) Vé. Eñmohg. Cop. »• derecho natura!, cuya definición atormenta la de- M cabeza de . V. Sentamos que sus primeras obli- gaciones resultan de las impuestas al hombre, es decir , al habitante del equador , de los tro- picos , los polos , y las latitudes intermedias. ¿Y qual es el medio de comunicarles esas sa- gradas obligaciones? La razón , que por tan no- ble oficio ha parecido un destello de la divinidad á los mismos gentiles. Si ella pues hace sus enérgicas intimaciones á todos los hombres, es exactísima la definición del derecho natural, la de ser la razón, universal mandando la tierra. No necesita V. , para conocer esta verdad, de penosos y dilatados estudios. Tome V. en ma- no el precioso libro de lugares ó preliminares theologicos , que en el pasado mes se ha impre- so , para instrucción de Jos alumnos del Real. Convictorio de S. Carlos, en la imprenta del' colegio de S. Fernando, y eo ]a píigina ^ lea V. „Dios habla á los hombres de dos m . m dos, por coníacto 3e la naturaleza, « la •*■ M „ natural ; ó por el de las profecía* , eo 1, revelación: Déos hornos alloquirur » MM per rauonein natura lera, ^ t r i - « , r ^ nne veo que aun na esta • L~¿Á+ntfí\ti dqss ignora has- V. capaz de mayor mstrucoon , poe> 8 . .. u V la misma definición tá ios pr.ncip.os, lea V. , ,1 en K exposición de ia * del derecho «atar al en ia exp-» . toitutas ■( i) „ 1« «W* C! .* ia " • ■;,-mip'T' exige entré el q«e ensena la preexistencia que v. tx-g n - el enseñado : pues esas ideas innatas de lo justo y de lo injusto, de lo bueno y lo malo, impresas en la razonde todos lo, hombres , son esculpidas poc una derivación de la eminente é infinita justi- cia de Dios: cantando por esto Dav.i (.) S ¡ g namm estamos lumen vuUustui.D^nc ( , ) Magro y Bckño , Mi*** Hiyam h> diana ; ií&. *• ut ' 2 ' ( 2 ) Psalmo 4. V. 7. 45 Es verdad. que Justiniano, ó, por hablar mejor, los Jurisconsultos de su tiempo , sin mas filosofía que la de Platón y Aristóteles, y sin exactitud en sus definiciones, dixeron bárbara- mente j ser ei derecho natural el que enseñó U Naturaleza á todos los aouDales: mas si le i>$- rece b¡¿n al Sr. D. Verisiroo esta explicación ¿ le ruego me señale ¿ Quales son las obligaciones de los Tigres, los Cavallos, las Culebras , y Jos Escarabajos ?¿Qué oficios se deban entre si mis- mos?^ Qual es la pena de su infracción ? ¿ y hasta donde deberá extenderse su libertad ? pues que sin esta nadie podra comprender derechos y obligaciones. Después de una- detnosUacioo tan evidente é indudable ¿ no se hace preciso asegurar, que nada hay mas santo , pada mas digno, ni nada mas conforme á los fines del Criador que exal- tar sus derechos con la Naturaleza ?¿ y por con- siguiente que cosa mas detextable, que intentar cerrar á el hombre esa fuente psimitiva de Ipz I ■ 44 y de justicia ? pues seria destruir" su indeleble Ser y naturaleza. Es ella la inefable unión del espirituyel cuereo. Sentidos , sensibilidad , razón , y liber- tad k constituyen. Ser feliz es su destino. Para esto es menester que observe la obligación sa- grada de conformarse á la voluntad de su Cria- dor. La conoce por la razón , y esta le enseña sus santos deberes para con sigomismo y sus semejantes. No hay uno que logre de priv.le- «ños exclusivos. Necesitados todos á cumpltr sus 1¡W¿ oficios, adquiere el derecho de que jfl¡ demás los cumplan. Hé aquí pues, como la na- turaleza humana es la tale pura de las obli- gaciones y derechos , dimanados todos de la d.- vinidad, y transmitidos por la razón. ¿Qué principio pues será mas noble y digno de ser- vir de apoyo á su exaltación que la naturaleza nmma ? ¿ Qué mejor regla de lo que se puede v debe hacer, que esas divinas inspiraciones, cjae hace sentir á todos sus hijos, y ptomulga Cn todos los pantos del Planeta que habitamos ? Exaltemos pues nuestros derechos, guiados ppr esa Madre benéfica, y á su vista desaparecerán les usurpadores sacrilegos, los despotas insolen- tes, y Jos infames aduladores. Todo será amor, venevoieoeia, abundancia, quietud , y tranquilidad. Sr. D. Verisimo convenga V. pues , en «jue es perversísimo error , que se haga de te naturaleza una proscripción qual V. quiere, atre- viéndose á sostener p^/os $ tal es la promesa de los reyes Católi- cos y que no duii el" Papa exectjten cumpli- da mente , skut pollicemim et, non dubitamus: el cubrir pues parte de esta deuda fué et motivo que impulsó á Carlos V. á la erección de. la Universidad de Sin Marcos de Lima. , ¿Ni como era posible esperar fomento de ilustración del imperioso Carlos V* , cuyas mi- ras y máximas solo respiraban capricho y ar- bitrariedad ? Escuche V. como habla uno de los mas eloquentes oradores en las Soberanas Cortes ( t)„ se respetaron los derechos de la Nación con bastante dignidad hasta los funestos tiempos ( i ) Sr. Arguelles Diario de Cortes sesión de $G. de Abril. 5* cíe la dtnastti Austríaca : época fía que i® lo se cambió entre nosotros, Garlos. V. rmbuidp des- de su niñea en los principios y mixicrns &A régimen feudal, nunca pudo llevar eu pací* encía que la Nación tomas : lamino en los ne* gocios públicos; y su carácter despótico y gurre- ro, alentado con el exterminio de los Comune- ros en la desgraciada batalla de Villalar , cor-, rió sin freno á su deseada dominación .....la Na- ción iva á paso de gigante caminando á la na^, da, á que al fin la redugeron los Ministros/ Consejeros en los tiempos de la dinastía Aus- tríaca." ¿Se varió en los posteriores ese sisteai opresor? Digalo la Real Orden ingerida en la ultima colección de nuestras leyes , que prohiba el estudio del derecho natural y de gent«s , la que recordó el autor de las reflexiones j y de la que se desentiende V, enteramente: publíqudo en las Cortes el enérgico Diputado de Burgos. i 5 2 ( 2 ) „ Nuestras, antiguas instituciones : (dice) la falta de estudios análogos aí manejo de los negocios públicos, hija de un sistema de tres agios T organizado de proposito para embrute- cer á ios pueblos, y del que todos nos resenti- mos, opone trabaá á nuestra marcha, y no nos ^rmite^ue llenemos nuestros mismos deseos , y ülcssq mucho menos ios de nuestros mismos pons- tíiüy entes, . M Fatigado V. del trabajo que lo ha costa* ¿o la aplicación iap oportuna de las leyes ; y del abierto con que ha deslindado los principios jf fundamentos del derecho de la naturales f &$ la saciedad: se resuelve á iomac el reposo d© cm necesita ; ( yo tarabita lo deseo) pero antes de lograrlo , permítame que así como aun coad~ tiendo % cjue iba larguka su carta, la casualidad de haber llagado i sus m^nos copia de la. Censurar, le hizo ¿inorarse algo mas para apologizarla : ) : (5 1 )Sr. Huerta sisim del %. de Mayo $ag. 399» 53 ssi también me detenga yo un corto rato para justificar una proposición de fas anexiones , de <]ue V. no há hablado, y que ahora) llega á mis oídos haberse notado ( por Theoiogos de pol- villo y regüeldo ) de prueba de libertinage en el autor, y de formalmente herética en su expresión y sentido. Vamos por partes, que y, a SU r,to és serio. Se trata de éstas palabras,,, Pregunto á los SS. de la Censoria, á todo fiel Cristiano , y aun «1 gentil me»os instruido, ¿ si conocen un Dios que muera? Por que yo, con la íée del carbone- ro, sé y creo, que la inmortalidad es atributo necesario déla divinidad." Estas expresiones S» estamparon tratándose del paralelo que hace Rousseau en el Emilio entre Jesu-Christo y Sócrates , diciendo" si la vida y la muerte de Sócrates es de un sabio, la vida y la muerte de Jesús «s de un Dios." Vamos á la acusación „ libertinage j pues ¿^ O citar con tanta puntualidad el año y lagar de la edición del Emilio , y señalar con la misma el tomo y pagina en que * halla ese rasgo de elogio áel Evangelio que tanto aplauso merece i bs SS. de la Censura j es manifestar manejo Ae semejantes obras J entretenimiento nada á pro- posito para el que pronto va á hablar con iW &. D, Veíisimo s con decir á V. • que para el uso y lectura de autores de esa clase estoy facultado con la licencia mas- ampha de k suprema cabeza de la Iglesia, y que 1**** m a logro del respetable tribunal erigido en la nación para velar sobre estos excesos , toaba V. satisfecho. Si le advertía que repetir los sofismas de Arrio, Pelagio &, contra la divinidad del hija de Dios y el poder de su gcaca , no era manifestar el manejo de esas obras, tema V. m juiciosa respuesta. Si anadia, que en Auto- res christianos, católicos, y piadosos se encuen- tra copiado ese rasgo de que hablamos J no P o- ¿ia r. temmttmc j p& . «° lo ob!, ^° a V * 15 a recorrer esas obras : en castellano y buen Es- pañol lo encontrará V. en un papel periódico, que aunque apreciaba en su clase , era solo tU. precio y valor de tres quitos,. Léalo V. en ti titulado correo dé los Ciegos , ( i ) y $&M V. convencido, de que la moral del Evangelio tan justamente ensalzada aun por los mismps incre-> dulos, do. es muy observada por los crítico* en los juicios qw forman ds la conducta de m hermanos. ¿Pero podrá darse una tan completa sa^ tisfaccioa á esa criminal pregunta.... se co tme 4 an Dios que muera ? ¿ No encierra ella todo el veneno de lia heregía (k Nestorio ,. que sepa- rando en Jesu-Christo' las dos naturalezas divi- na y humana, llegó á la horrible blasfemia- de negar á María el glorioso título de Madre de Dios ? ¿ el símbolo de la fée derivado por on» ( » ) Numero 37 del martes 13 de Febre- ro de 7 S>. • I . 1 ■ t'¡ 5¿ Venerable tradición de los Apóstoles á nosotros, no enseña, que el hijo único de Dios padeció debajo del poder de Poncio Pilato , fué cruci- ficado , muerto y sepultado ? ¿ cómo pues se ase- gura á la faz de un .pueblo Católico que la in- mortalidad es atributo necesario de 4a divinidad ? Me explicaré como Pios me ayude-, (di- ce V. en su carta al tratar del pumo legaje | toca en ella) y és insinuarnos , que no siendo del terreno de V. la jurisprudencia , le deben ^ ser dispensables las equivocaciones que padezca. No puedo yo decir otro *anto en la materia de que estamos hablando; no hay en éUa yerro disimulable, por que el sagrado depósito déla fée rechaza la menor falta , y xjueda deslustrado por el mas ligero soplo. No soy Theologo , pero deseo ser Christiano instruido en los dogmas de la religión. Esta ase*, cion , „ Dios no murió, " es verdadera é indu- i dable: esta otra, « Dios murió, „ es igualmen- te cieiWi de «iodo que puede decirse sin error, I 57 cootradicuen ni falsedad „ Dios murió : Dios m Murió. Es expresa doctrina de! Maestro de las Sentencias ; ( i ) y es el enigma.'que dice nues- tro Español D. Alfonso de Madrig a l( 9 ) (mas conocido por el Abulense ) fué propuesto por la reyna Da, Isabel: „ érase un cordero desnudo y no desnudo, que padecía y n0 padecía, que clamaba y no clamaba, que estaba muerto y tenia vida iifse cordero, responde, es Jesu-Christo en quien hay dos naturalezas , y sola una persona divina" (Las obras del Tostado no son de fácil ma~ nejo: lea V. el echo que le refiero en el tomo £ ¿el Diario de los Literatos de España pag 90. ) Esta que parece paradoxa es de muy fácil explicación; considerada la unión de las dos na- turalezas de Jesu-Christo , hay la que en ter- P ( 1 ) Sane ergo dici ptest , ouod mortuus 4 Deus 9 est non mortuus. Lib. 3. Distm. 21. ( * ) Tomo 7. de sus obras. minos theológico* sé lUaaá comunicación 3e Mfcl ñus i es decir , que las propiedades que son peculiares de la una , si aplican á la otra 5 y esto es hablar ea concreto : mas contempladas ssas naturalezas en abstracto , esto es , libres y separadas una de otra , no hay comunicación de idiomas \ y es impío y sacrilego atribuir á la carne de Christo lo que es propio de su di- gnidad , y á la divinidad lo peculiar de sa naturaleza humana. ( 1 ) Este sentido erróneo es el que resolta del cotejo que hace Rousseau entre Sócrates y Jesu- Christo. A aquel lo considera como un sabio , y á Jesús como un Dios ; y ensalza la muerte del Redentor del Mundo sobre la de ese herqe de la antigüedad , por que el uno muere como ( 1 ) Impium et sctcrilegum est , ea qux sunt propia carnis Cbvhti adnatum verbi propietatem referre , et cpx synt propia verbi , carni adscri* bere. Vigilus in 5. contr. Euttychem. hambre- y el otr© muere como Dios : si así no frese ¿ en que estaba el antiiesis que Corara wr tre la per«oa de, auto; ?■ Esa ggttoi de neto, riea esmba , ea. q.ae en ia <. oración, se j.uate ; a ; conírarios conceptos, ó palabras; Pes; , R-i o dice • Con sigomismo 5 Léase: consigo mismo. Pag. 57. En la Nota, u dice : et Veus , est non mortuus: léase: est Veus, et non mortitp. Pag. 59. ün. 19- dice: SÍ* ': L<* se : Sáve ' . SICION: EXTRAVIADA, EN LA SORPRESA DEL 26 DE OCTUBRE, J ALGÚN SEÑOR DIPUTADO DEL AUGUSTO CONGRESO NACIONAL, SOBHE E £ M0DO DE «tea XA D EGENERAC10It FÍsICA „ M ESPAÑOLES CASTIZOS. ÜN HIJO DE MADRID *ta TUVO ESTE VENTUROSO HALLAZGO LO PRESENTA LIBERALMENTÉ AL PUEBLO SOBERANO. H ( SÉ JYOM. lv£TV° S f SfeCh ° á mi puebIo > n! baxari * t«n quno ai sepulcro, si no dexase marcado el.-dia que levan d ncia d"ina° íí'^ SO, ° P ° r *» *•"*'* ' a P«>vi? vi^in_i«i uiwna : el amor a mí mea ó *~: r -i« ^ . «;nno k:^ 1 , \* ™ casa, a mi familia, á mi per- onocid^eS "! , mid£StÍn ° e " .¿ acindad ' -dos' alü nos han onocido servu en las carreras públicas del estado 5 en las ter