íiYISO AL PUBLICO. En t/n Cabildo Eclemádieo celebrado en esta Sania Iglesia Caíedral se ha acordado {salvo i^n voto) suspender ta oración tempore belíd. — Esta medida verdaderamente alarmante "para mi pueblo celoso de su libertad, ha sido mirada con la ma.^ fria itidiferiencia,— Se dijo en el mismo Cabildo, \ue el scmor OienfueíyoH la hizo dar en el periodo de su gobierno , sin famliades para ello.— ígnoraínos en que fundamentos apoya el Cabildo Eclesiástico este acertó. — Seguramente en aquello á Boma por lodo, icon que el clero de Chile está inhibidores su constitución presente , á servir de Angel de Jrax^ entre el Fivs qne le sostiene, y sus enemigos'? mni lindo.... — Se asegura que uno de sus vocales tubo la desvergüenza de o firmar que la guerra entre la península y sus colonias , es como la del escla- vo con su mño; y aunque positiva mente esta pro- posición es una consecuencia muí natural al ^ acto de suprimir la oración ; con todo estamos miii dis- tantes de creerlo. Preciso era que ardes dejase de existir nuestro Gobierno Patrio , que tolerar en el seno de la Kepública individuo alguno , que llegase á insultar á la 'nación de este modo ; y asi esloy al veto de un reverendo que al asunto dijo ; ,,no les sea ci VV. SS. exitosa en esta parte la con-^ duda del nuevo Gobernador del Obispado: por nü profesión obligado á vivir siempre en los claustros esloy harto de tocar estos trastornos. No se cono- cería la autoridad ' de un nuevo, prelado elevado á - la silla patriarcal , sino le acompañase el espirita (le contradicción, y la tenáz mania de cambiar ouanio hizo ó deshizo su antecesor; esto y nada mas hallo al respecto del asunto en discusión - sino es que se atienda á que ninguna dificultad embia^ la .tengan por nj guerra nuestra actual lucha^ unos 2 hdmhre» §ue liospite in salutafo de kt comodidad de SKs casas y sin haberse Jamás acercado al eam^ po del honor , se hallan en posesión de unas sillas, que debieron ser el patrimonio , ó premio de ecle- siásticos formados precisamente por esta carrera : m cuyo caso para rectificar las ideas , no seria in- . oportuno^ que el Supremo Gobierno jamás agra^ ciase con estas prevendas sino á eclesiásticos que hubiesen tomado una parte activa en la gran causa de la libertad, Yá no dudarían entonces pedir al Dios de la paz la que tanto necesitamos á repc^ rar la multitud de males que nos ha trahido una guerra tan destructora como sangrienta.'''' Aqui con» cluijó el Reverendo dejándonos de algún modo sa- iisfechos ; y luego entré en el proyecto de darlo al público por lo que puede muí bien interesarnos^ OTRO, Es nn hecho , qae desde que las armas dé la Patria en Cliacabuco pusieron en posesión dé Chile a sus hijos, se ha suspendido en la misma Iglesia Catedral la colecta en que se rogaba al lio remueve del seno de la sociedad cuanto daHa al^ ínteres común , cuanto pertuva el curso de los ne- gocios del Estado y cuanto contradice á los dere^^ chos imprescriptibles del pueblo, queda responsable^ at ínbunal de la opinión pública siempre severa v justificada en sus juicios. La causa de la América es evidentemente jus- ta y en nada opuesta ai espíritu del evangelio'- el ' imnislro del altar que habite en nuestros pueblos es obligado a propagaría como sacerdote, y como ciu-^ dadano, el que no lo hace falta á los deberes dé^^ wua y. otra ciase y el que los combate es reo dér 1 honetiáo delito contra la Patria. La Justicia itó respeta clases, los errores se deben combatir dondé' 56 hallen, y las penas aplicarse sin consideración de fueros ni preeminencias. Los españoles que han hecho servir siempre la Religión Santa para sostener los delirios del trono, nos ofrecen lecciones tocan- tes de la autoridad mexorable que nos permite la justicia contra los que orasen resistirse á demostrar 6 ateiiren las bases fundamentales de nuestra causa. XJn célebre español en los días de la revolución de 3á Península exclamaba "Es necesario que mi que- rida Patria sea superior á todas las preocupaciones, qce ai^unas conserva; es necesario qu9 aplique el 1* remedio eticaz, y que para aplicarlé se disipen los intereses parciales; que todos los miembros de la Re¿ pública procuren conservarla por cuantos medio» sea poMbíe.- el que miserable egoísta, ó esclavo dé sus pasiones posponga el bien géneral á sus miras particulares sea victima de la iéy y declarada in- fame indigno de vivir en tan gloriosa nación Mas el Glero dé América rió llenará ségürSí- mente su deber si se limitase sólo á prodicaí y pé- dir en sus oraciones por la iibértad del país , úüiérm y fortuna de sus magistrados. Semejantes ruegos cOr- respoirden á ttidos los cristianos, y es tina obügácioh recomendada desde los primeros siglos de la 'Iglesia. Tertuliano entargábk á los cristianos qiié résp'etasea y orasen por los emperadores paganos pidiendo lírí^^ larga posteridád, égércit os llenos de válor, vidtoriá's* y triunfos sobre sus eriénfiigós, qixé tomasen ^1 los iriiá- 11105 las armas Vi era preciso pará defender el esta- do. San Agustín asegura que á pesar de las "ruido- sas combul^iories suscitadas cóhtmuariíenté por Íog celebres revüÍucioí>a'rics Gasío, Migéí- y Albino, qué íós cristianos ^e enjpleábah ¿(ílariiente en obedecer las aü tondíídes y rogar por erias.^Nó basta repito : que los sacerdotes cirñipMi unicariietite ccn áquélíós'de- bei-es <3oniúnes á ledos los (iistiaíics; En el /^acíamén-. tO de la penitencia es qiíe tfeben aputar él pode^ del c¿)nYeiicmH(nío piirá 'bMi^ar á fcs peniterite^ '^á 8 • la sumisión á las autoridades nacionales, al amor á la patria. Allí donde Jesucristo en su persona egerce las funciones de medico , de maestro y de padre deben curar las heridas que abre la emulación , el odio , la ambición y el fermento de todas las pasiones hu- manas ; alíi donde deben ensenar los deberes de los ciudadanos hácia sus gobiernos , hácia si mismos y á sus semejanteg; aili donde se ha de señalar el camino recto á la verdad sin interés, y el de ia justicia sin debilidad; alli donde debe fixarse la balanza de las conc ienciaí?, y la iranquilidc'.d de los espíritus; alli es donde la dulzura de los consejos debe suavisar la acrimonia de los eneoiigos, esclarecer sus dudas y rectificar los juicios; alií se ha de formar el ta- ller de las virtudes cívicas, del entusiasoio por la conservación de los derechos naturales, de ia firme- za de los defensores de la Patria y de la transfor- mación de nuestros perseguidores en amigos fieles de sus conciudadanos; allí por último se ha de estimu- lar á amar la unidad de ia sociedad, á detestar ia discordia y á estrechar los vínculos entre la gran familia americana. 8i esía no es una sana moral, si su publicación no es un objeto del sacerdocio res- pondan los pretendidos místicos.... Yo estoy cierto que la voz íntima de sus cgnoiencias les acusará de continuo. Por fin el mundo imp^^rcial juzgará si es mas digno del venerado clero tomar las armas como el Obispo de la Faz por sostener los caprichos del dés- pota de Lima, fulminar excomuniones como el Ar- zobispo de Caracas por complacer á Monteyerde, pre- sidir rondas militares como el Arzobispo de Chuqui- saca por adulación á Pezuela , aconsejar la gu^-rra como el Obispo de Córdova por so>tener el cetro de los mandones que le consultaron, y revistar laá tropas y comandarlas como el Obispo de Concep- ción por no desagradar á Pareja, presentar espectros, como los misioneros de Chillan para desaieníar los lieróicos defen.^ores de este hermoso pais, por que. íiiese siempre el patrimonio de su codicia;, ó inspi-. rar dulcemente á los pueblos por el ministerio de paz los principios constituyentes de su sosiego y prosperidad. El mundo imparcial decidirá si los sa- cerdotes que en América olvidan estos deberes pros- tituyéndolos á sus miras pardcuiares merecen aWu- na indulgencia. Mas en medio del dolor que me atormenta cuando fijo tes ojos en los eeiesi árticos obstinados en aquellos que auelan dsfbimlir his tinieblas en vez del torrente de luz qtie nos alumbra, mi corazón se consuela al observar sacerdotes virtuosos decididos pop la causa de su Patria.... Vcsoíros que superiores á los rigores de la revolución li?ibeis arrostrado los peligros^ y contraigáis con vuestras doctrinas el ex- fuerzo de los esclavos de un déspota, vosotros varo- nes fuertes que desde e! altar eleváis las súplicas al Bios de los liombres imploTaiido su protección en íavor de los aii ern anos. Voí^oíros que apartaros im á¡me del irístitato sa^^rado que os distiíígue §a- tiífaceis ia.s oh%-ac.io.n(>s de buenos ciudadanos, y abo- gáis. px)v la justicia, de nuestros deseos, continuad las ©yaeioiies' de vuestra liu-mildad por la libertad del nue- vo mundo, y los íííulos de nuestra gratitud-, japjas se borren eo las geíieraciones venideras, Peí'miíidme que mi reconGcimíe-nto se esplique en Jas espresiones^ de un íilósolb á los libertadores de su patria--'-' Ja- mas la mano de la opresión pueda obligar á vues- tros deírdos y ar.iigos á beber en la copa amarga la adversidad, y si la orden del cielo les destina á sufrir, que encuentren un Ser reconocedor que g@ acuerde , que vosotros fuisteis el consuelo de la hu- manidad -oprimida. El Sacerdote Patriota.. Parece no fuera justa y santa la empresa de nuestra libertad, porque aserio, no debía espe- rarse que liiciese su ministerio puramente pasivo eá orden á ella el Pontiíice de la Capital; reliusandó. Gonstanteraente tener el menor influjo en la opi- nión que favorece á los Americanos, es ya una co- «a pública ^ue el Gobierno le interpelado 10 que expidiese sus circulares para que en Ies sermo- nes se doctrine al pueblo sobre las verdades fun- damentales de nuestra sagrada causa; y que en la colecta de la misa se ruegue por la felicidad de ella bajo la siguiente terminación propia et sancta nostrcB Uhertaiís cama. También se ha divulgado ya bas- tante la negaüva que lia opuesto el reverendo Obis- po á una , y otra incitación, paliando la que ha dada a la primera con la propuesta de ordenar á los ora- dores eclesiasíicos que recomienden el respeto á las íiiitoridades constituidas , la caridad , la paz , la unión y coiifraíernidad ; y ofreciendo á cambio de la se- gunda la oración por la paz. 8e ignora aun si el Gobierno habrá, tomado las providencias que son consiguientes para compeler al Prelado Oiosesano á entrar en U!i deber que no pue- de desconocer ningún Obispo de America ; pero si se han toinado , sena muy conveniente que se publi- casen , porque la sola noticia de la resistencia que ha hecho 3 causa un contraste en la opinión y llena de ansiedades los espíritus acostumbradas desde la infancia á respetar como dogmas las máximas da unos prelados á quienes creen y temen como lugar- tenientes de la divinidad. Lo menos que de este con- traste puede sguar-darse ; es que la míUchedumbre ignorante entre á dudar de la santidad y justicia de la causa; que la juzguen incierta y problemática; cuando con firmeza se niegan á ensenarla los minis- tros del Santuario; á ofrecer por ella en el altar sus votos y sacrificios, y á tomarla en sus lavios en el Templo. ; He oido con dolor! Exclamar á algunos " no será sagrada según se nos dice la li» "bertad de la América será una cosa indiferente , "cuando no se considera dip'na de tratarse en los "pulpitos , ni puede tener parte en las oraciones "del sacrificio incurento" ! ¿ Como es que los Vi- seyes, las cortes y todos nuestras enemigos tienen Obispos, y predicadores que ensenen á los pueblos, que tienen derecho para subyugarnos y hacernos la guerra; que la religión se interesa en ello; que ^omos insurgentes, re voltetas y, .enemigos de Feiv ^4 jfiando ? ¿ Que atacamos los dogmas de crencía que combatimos la moral y las buenas costumbres, y qué inducimos al ateísmo ? ¿No se ba predica- do esto en Montevideo y en Lima? Y si entre nuestros enemigos los Obispos y los presbíteros su- ben a sus cátedras para caluniarnos ¿entre noso- tros no será justo que suban á vindicarnos? El Go- bierno y las provincias unidas están inocentes de estas imputaciones groseras , maliciosas y pérfidas; ¿y debe tolerar que se introduzca nna delicadeza an- tievangélica que se desdeñe de la inoí^encia y pure- za de sus intenciones y de la justificación de sus empresas ? ¿ Que preferencia tienen la inocencia de Susana, la del joven José, la empresa de Judibt y otras tantas que ocupan un lugar distinguido en las páginas santas, y se perora sobre eílas á cada paso en los pulpitos? Si de esíos suí-esos históricos pue- 1¡J de bacerse un descenso á los puntos morales ¿porque ^ no también de los primeros? éT^ La experiencia muestra que semt^ianfe con- ducta en el Piolado de la Capital enflaquese no- tablemente el convencimiento de nuestros pue- blos ; indica alguna inclinación al partido anti-nme- ricano y que después de bacer imprei^ioEes dañosas en la razón de nuestros patriotas , causará ciertos to- ques de retraimiento en las voluntades, que no S8 determinaron con el primitivo ardimiento y en- tusiasmo á consumar !os últimos sacriíicios y exfuer ■ zos por nuestra suspirada libertad. De lo primero ^ vendrá al fin á resultar el eclipse total de la "(i luz resplandeciente que ba empezado á iluminar ^ ios pueblos: de lo segundo nacerá la confianza de nuestros enemigos, cjue barán tentativas de nueva Jl especie sobre nosotros , sabiendo que la obediencia O que enseñan nue.stros prelados que se debe al go- ^ bierno, no tiene caracteres que la distingan, de ^4 Ja que dicen, también los ecleciásíicos' que se debe a los tnanos . y á los principes perversos, lie lo tercero se seguirá luego el desgano para contnbuu' con auxilios y socorros; la folia de me- am que e^i consiguiente esperimente el GobiemQ . 12 l^ar a ayudar las empresas, el desaliento délos cíiida- danoá para combatir, si es preciso, con los ejiemi* g^os; y entonces lio estará lejos la ruina del Es- tado y su completa disolución. A estos extremos nos conduciria prontamente la tolerancia de una resistencia tan injusta, y no ha- bría arbitrio de evitar los discursos que formarían los pueblos en lo general incautos y extremosamente observantes , si no nos quedaran varones fuertes que teniendo en las manos las riendas del gobierno le hagan conocer prácticamente cuanto es errónea é infundada la repunancía del prelado Diocesano , y las deoiostrat;iones á que es acredora. No hay unu razón que siquiera sea especiosa para dispensarlo de asentir á una ord^n que hace mucho tiempo se debió haber coraunicado y cumplido: las escusas que dan sus mas apegados procólitos son sumamen- te despreciables como hijas de la mas crasa igno- rancia si ya no es que algunas esconden un afecto reprobado, sospechoso y enemigo. Hay quienes dieeu que las materias políticas por ser profanas no deben trátarse en las iglesias y en los púlpitos ; pero no reflexionan que también ]o son todas las acciones y costumbres dé los hom- bres ya sean buenas ó malas: sin embargo sirven para iiiateria de los discursos' morales las Unas- se alaban y proponen por modelo á los demás ; las otras se vituperan paia- que no contagien á otros ¿jío es nrateria prcfaiui el interés ^í|ue puede lle- varse por el dinero en el comercio, y si es 4 ó b por ciento la carxtiuad líquida que debe cobrar- ge? No se explanan los principiDS que autorizan ■para esta gaiiaiicia? ¿ Y por que" no se podrá expli- car á los piiebÍGS si les es lícito recobrar ó de- fender su libertad? ¿Por que no será bien _ mar.i- f estarles los principio-s de honestidad y" j así icia na- tural Yiue les • favoTece para- alcanzarla! ¡ y cuanto mejor 'se oraplearia eo esto el geio- dé uor párro- co que en exhortar neciamente á los Magiátrados que no sícriniiaM eoirslruir la casa de'"' COtó^diUs, excitando' el meliosprocio de dos .byfeutég juici(Ms1 Finalmcnf c ¿ que cesa mas profana que un vicio m\ crimen , un asesinato ? Con todo no es impro- pio el reprenderlo y afearlo. Todas las materias que son mensurables por la sana moral y por la sana justicia y equidad pueden ensenarse y tratarse en los pulpitos. Esto no puede ignorarlo el platicad or me- nos adiestrado. Yo no he presenciado el s^esnion que se afirma haber predicado este lleverendo Obispo en tiempo del general Berresford reprendiendo al pueblo en la catedral porque auxiliaba la deserción de los soldados ingleses ensenando que era un pe- cado mortal y una falta al juramento de fidelidad prestado y llamando locas á las gentes porque so retiraban al campo , cuando se acercaba el egérci- to reconquistador: digo que no lo he presenciado, pero fué tan público y ío han asegurado tantos y tales testigos de excepción que no se puede pru- dentemente dudar : en tal caso pregunto si el go- bierno no puede eligirle otro tanto? No es regular ¡que los Prelados de las Provincias Unidas adopten un sistema de neutralidad al modo que la gran Bre- taña y las naciones de Europa; que no tomen par- te en las disensiones domesticas, que se contenten con reconocer el gobierno y exhortar en general á la paz unión y fraternidad ; esto ya lo ha hecho antes el gobierno ingles por medio de sus oficiales. Al Gobierno le toca vigilar que todas las autoridades qué sustenta el Estado se hallen en ma- nos afectas zelosas por la causa pública corno en cierta ocasión le clamaba Carlos 3> al conde de Cam- pomañes. En manos que sean otros tantos miembros del cuerpo político con acción y verdadero egerci- cío á su modo cada uno , y no inertes paralizados ó muertos. Todo el poder y suprema egecucion de los reyes habiendo rétrovertido á los pueblos , se ha traspasado á los Gobiernos que estos se han erigido 'para mantener el orden y conservar su in- eolumidád: todas las autoridades del Estado tienen tendencia especial á §u esistencia y conservación, y debeli coiísídérárse como sus partes integrantes 6 cDüsíitativas ; tedas le deben obligaciones no solo ta de oTíediencia sino tam'bieii de influjo y concurreo- cia á su vida y sanidad ; deliran los que piensan que el estado debe alimentar dentro de sí indivi- duos que no obren con algún respeto en el todo ^Tan Vicarios del Papa y sus delegados como lo demostró el docto i'íspañol D. Juan de Solorzano, Juzgue pues el Inipar- riormer!te la transmitia á los Comisarios Es p ^es tm trampauíojo muy vuígar pretender disculpar la resistencia del prelado, haciendo privativa de la au- toridad pontificia la concesión de una su[>lica de las Iglesias americanas por la nueva necesiríad del Estado. Repito que no es ¡^creible q; e al prelado Diocesano le ocurra escrúpulo tan superticíal y que le hace ciertamente poro honor. Pero excifa en gran manera la espectacion do ios menos ilustrados su errada resistencia á obedecer sobre ello al go- gobierno , cuyo brazo puede armarse contra él en este caso. No se puede tolerar que en la mayor y mas grande necesidad, en la causa mas interesaiit© de la América obstruya sin razón los mejores eoíi- durtos para acudir al solio de Dios. Esto y renovar nutístra antigua humillante consílíucioíi todo es uno; Jos Ar;zo- bispos y Obispos anti ajíiíericanos nos quieren dnr á Saíanás ; los de Lima y la Paz nos tratan como excoi^ulgiidps'. el de Mégieo s© asocia con Ja inquisición para (Jeclaranxos íiereges, y ios niies- íros no se atreven sicjuiera á rogar á Dios por nosotros, y re- coraendar nuestra causa en ia raisa, ¿ Por q«é ? Por que í;e ne- cesita licencia del Papa , para variar la- cofecía, y Ja tienen Jos Franceses , responden sus apoiogssíag. ¡ No íiay gente mas mlr secalííe en {al caso que nosotros! Hasta por los judio®, por lo«. pagarlos, ínaiioraeíaao«; y here^^es ruega púbiicaaieníe Ja iglesia en ciertos tiempos de! año , solo por los americanos libes nos© puede rogar por que falta la licencia! Cmsor de Buenos Jyres 10 y 11 de Marzo de 1811. IMPRENTA Dj; (GOBIERNO.