j,^ • á _ iff.f JUw-* ¿foto»*** r * ^^^^^^^^^^^^^^^^ EXPLICACION , Y REFLEXIONES SOBRE &k ULTIMA PROCLAMA QUE HA DIRIGIDO Á LA .-AMÉRICA CONSEJO DE mGEMCIA, GOBERNADOR DE CADIZ, Y LA ISLA m ¡LBOW el 6 de setiembre del año pasado de xbMo *eimpkesa:ümim*menxje en laciupad m xosasku. w¿L Consejo de Regencia ha creido sin duda, que ao b hemos entendido bien sus antiguos pensamientos ., . de que a su tiempo nos entreguemos todos al que .quede gobernando la península ¿ sea quien fuese , y que siga nuestra dependencia de La metrópoli ultramarina ,. que continúe, y afianze ios mono- polios , que tanto han engrosado hasta aquí á los españoles,^ Fomentado la opulencia principalmente de los .comerciantes de Cádiz Poresoes que >ee esta proclama se ha empeñado ya en medio de la porción de voces insigaifícantes , con que como siempre nos habla , sembrar una , ú otra proposición declarato- ria de sus miras, á ver como se reciben, ó con el ^jeto ai menos.de ir insensiblemente .preocupando de estos conceptos a muchos , .mostrarles la ruta que han de seguir en su caso, dar- les un punto de reunion á sus ideas , y conseguir a su benefc ; cb:mjestra4¿vkionJntestina, í que, pueda servirles ,de base .a sus xleppavados.pro.yectxis. Semejante conducta no ; podla menos que hallar toda ia protección del vicey de Lima : y este déspota que no quiere preveer su próxima ruina,, ha hecho reimprimir , y circular la groxW.camo ,1a pieza «mas sobífisaUeate,, $ acomodada a 1-=. promover los idénticos -criminales planos que tenia meditados* porque para esto solamente hace hoy servir las prensas de aquella .ciudad. Es constante que .bastará leer á su frente el nombre del Consejo de Regencia para que nadie se digne pa- sar la vista'* por -ella : pero interesa que circule con 1 as refle- xiones , y glosas siguientes que manifiestan su espíritu, que convencen lar injusticia? é insubstancialidad de quanto dice, y acaban de fundar nuestra acertada previsión , y la realidad de todos nuestros presupuestos.. PE O C L A M Á..Í El supremo consejo de Regencia de España é Indias, m¿ justamente, se atribuiría , este, último , timbre.,, tan grande y tan- glorioso , si no tubiese por objeto de sus paternales desvelos el , bien y conservación de, esos preciosos dominios - 9 y de la metró- poli juntamente. Sus .obligaciones son muchas ¡ y 4e dijicu tumr falimiento Pen las -crkicds^circunsiansias : en - que ia primera ne- cesidaá de rechazar al enemigo orgulloso , la fuerza d no poder ' : atender, tan prontamente, como,, desea , ..d los votos y y última j prosperidad de ezos leales vasalhs, del Rey cuya-, autoridad soberana -representa y- cuyos, sagrados derechos defiende en ambos mundos , que -componen-, el indisoluble * imperio .¡ español, y su grande y poderosa familia. , : \ Cada noticia que llega d España de da : constancia '., fide '*J lidad j y entusiasmo, patriótico de esos buenos vasallos y her- manos , es una inexplicable satisfacción del. supremo gobierno, t que rige Ja* monarquía combatida- en, medio de. ía mayor tor-; menta -que- ha- padecido . una nación , y han visto lo s siglos , y un júbilo ^universal de gratitud , y de esperanzas en los cora - 1 zones españoles. Grandes-prendas tiene ya , y nunca descotifió % de tan nobles pruebas*, en los faustos avisos , y auténticos ejidos > que desde su instalación ha recibido sucesivamente del re cono-, i cimiento t y. ' obediencia- de - diferentes provincias de das -que .-■ componen esa España ultramarina, sintiendo, que la gran dis* » tanda que las separa de esta 'Península no los haya, dexadin :> llegar- juntos en m mismo dia. Jktas: .dsmpstradones s olera na¿frg • tle amor y fidelidad: á su legítimo Rey y -'Señor'. -Don F,er- fiando- Vil y y de respeto y obediencia a los representantes de so soberana aatdridad > son el testimonio mas insigne y glorioso de que ia- nación española en una- y -otro emisferio -es «na- sola, y- que lo será eternamente en cualesquiera casos de la fortiina. Pero , en medio de este gozo tan- puro y- tan macizo , ha Sabido con sumo dolor y¡ sobresalto que - en -alguna ciudad- y territorio -de ese- continente r vém@ smo l-fué&n \ hijos- de-, una misma madre > se^kan experimentado eonmacioms d£ descpnténto ; y desobediencia bazo el Jais o velo de seguridad .ysbuew gobierno, ■ promovidas per. ¡timas 5 " inquietas- , - 'ambiciosas /. 4. ■ ' -alucinada s ion doctrinas y ^máximas- políticas -de libertad if^ie %há.n. con- vertido d los que das predicaban en :• Europa \ en ■ esclavos del tirano ;Nap?kon.- Se habia^reido-- en . tales engañados, pays es, '■que con la invasión* de- las Andalucías, quedaba extinguido ^ el 'gobierno supremo y y-au-m que España no exhtia, *Estas prime- vas noticias r abultadas por el temor , ó la ignorancia i 6 falsi- ficadas por la malignidad y fueron: luego, 1 creídas, por ■ hambres revoltosos o --impacientes-, quienes . convenía creerlas, para turbar el-> sosiego .dé los buenos ,y levantarse: al sobervio título de reformadores bazo, la hipócrita ■ salva -de\ leales - vasallos. £l exceso de Carneas es tan -escandaloso ¿que.* tu misma enor- midad acabará de enagenarle los, payses ..de su ¿comprensión, y de aVrirdosiojos álés -incautos s y.de arrepentirse -á fas mismos premovédon-s de tan ¡osada < nove dad - de - un', hecho >\ tan. •an&po* Utico y tan antinacional.' En -Bueno s-.Ay res úa obrado- mus. la 'ignorancia del verdadero estado di la 'Península, y ia prepleM~ • dad f el temor , < que la malignidad ó indiscreción , de-un :r:uevo < sistema. '-Va habrán saliio del error -aquellos vacilantes ..ard- íaos, y habrá -amane cddoda buz de -la, ver dad,, y de, la .esve- *un%oi& ¿oiús ú ■ ' 1 •; Estos hechos inesperados han cubierto -'de .^márguna ..y es- panto á todos los españoles que ■ con -pecho de -acero. < sufren imponderables* trabajos* peleando por la., libertad jfelicidad. de todos i y qu-e mo- esperaban ¿stz pesan ,• i sobre. -tanJM , '.guando mas -necesitaban mé 'a^gun consuelo par a-.soportar con' el nuevo aliento que ahora- les- anima ; ta calamidad -que tan largo ■ pempo resisten por salvar la común patria. Espera, la afligida >iero]fa España , que- tiern-t vueltos. Jos ..ojos , _.p el cwa&Qn-.a esas felices regiones , y se promete el supremo' gblHérno que tiene el cuidado de todos , que un exemplo tan abominable ser 4 detestada' de todos los. habitantes de ese emisferio espanoí t sufocado por sus propias manos si fuese necesario, y borrado para siempre hasta su memoria, A esto ayudará también el poder y fuerza de las potestades superiores, ó: ; inferieres que en númbre del Rey gobiernan esas provincias:, para hacer respetar las leyes , el buen árden, y la justicia vulneradas , y conservar la unión , concordia , y fidelidad mantenidas dicho* sámente tantos siglos, ¿ Qué importa, que suenen los juramentos y las- voces mas generales de execración 'contra, el tirano de Europa, si con semejantes excesos le sirven indirectamente % acaso sin conocerlo los mismos que abominan su, nombre? Para la Europa usa este hombre infernal de una, guerra ; para la América se ha de servir de otra , sin costar fe un hombre , ni poner en ello sus manos sino las vuestras., ¡amados españoles ! La libertad* que os conviene en este momento es la, de libertar, vuestro pais g¡,e semejantes perturbadores, que baxo el. velo de reformas fe rigiéndose en legisladores , quieren precipitaros en Upa anar- quia , antes que lleguen los remedios de la metrópili , que tiene librada su salud en el próximo congreso nacional f, d cuya, participación estáis llamados. La independencia de una nación se funda en no depender 4e otra: por ella peleamos. Su libertad consiste en conservar sus derechos contra toda tiranta doméstica y extrangera : para conseguir este bien están convocadas las cortes. Y pues aquí hace la nación estos sacrificios por nosotros, y por vosotros ¿podrá haber quien no agradezca la grandeza de estos ser* vicios con la paciencia , aconsejada de la esperanza de mejor fortuna? Los males que la nación sufre tantos años hace, en ambos mundos no han sido obra de un dia\ y así tampoco podía serlo el remedio: imitadnos en la moderación y eonjianza t mientras entre el estruendo de las armas se preparan los medios para el bien común de todos. La impaciencia y la violencia nada edifican, mas sí destruyen-, y la primera felicidad es tener paz los hombres. Nosotros gozáis de este inestimable bien que ha perdido la mal avenida Europa. Si os llamáis hijus de h madre España, ¿córáo podréis dexar de amar y obedecer á vuestra, madre f - y- evitarle; todo pesar en ocasión en que-- nías necesita de vuestros socorros? No basta, que Veáis españoles, si no sois de España. Nunca es vuestra^ madre mas digna de vuestro amor t de vuestro reco- nocimiento , y de vuestra concordia <¡ue en el trance en que traba[a , derramando su ultima sangre , por la salud de todos sus hijos, Oí alabais de obedecer á Fernando , de defender sús derechos , y de hacer parte de. su corona .; y Fernando, os dice , que, quien no reconoce y respeta, al gobierno que representa^ su real persona; y soberana autoridad no le amarino, de. boca. Ñunca. ha estado mas encendido , ni mas extendido el fuego de: nuestra sagrada guerra en esta Península qne ahora» nunca mas arraigadas la ir a nacional , el odio * y. la venganza, como después que se han derramado los enemigos por las, Anf da lucías , y, han pisado mas terreno. La tierra: parece que brota, patriotas armados : y las tropas de los, exércitos se han vuelto 'veteranas, cpn los reveses yla^ experiencia >, y con la nueva disciplina, dictada, por la necesidad y el desengaño,. Apurados están, los, recursos del: erario de, Napoleón, paras continuar la, guerra, en España i, desdé que introduxo cm la mas; detestakhr perfidia- sus trqgas en la Península ha perdido mas d-e. : d>os.eiéntos, mih hombres. "Inventa, nuevos planes s y nuevos- arbitrios par a. sostener y reforzar sus legión* s ; y nunca, ha sido mas declarado el descontento , en ellas , ni mas frecuente la deserción , que vd. propagándose en Id; oficialidad. ¿ y quáL es lu fuerza que ha conservado y conserva; á¿ la< España, en est , di lección , admiración y éxemplo., Nunca ha tenido otraiesperanza. el gran tirano de dominar esta Península, que la de la desunión entre las partes que la componen: solo este sería su último triunfo ; pero han quedado frustradas sus tra* zas. Esta unión y como de dura peña y es la que teme en . España, y la que desea que se deshiciese en. America; . No pudiendo desunir las voluntades que contra sus armas /es ana sola, lia trabajado por todos los medios mas atroces j abominables de sumergir la nación en una absoluta anarquía: y en esta empresa han sido también burladas sus esperanzas. En España nunca ha faltado la autoridad de im gobierno supremo reconocido por- la nación, el qual no ha tenido otra mudanza que la de- mudar de nombre , de- manos , y de lugar. Las provincias no 'vacilaron un momento en reconocer el consejo de Regencia ; y cada español deponiendo su particular, opinión ,V infere* ¿ha ¿abrazad» 'el general , porque en esta. concordia , fia visto afianzada- la existencia de la nación , su poder , y si* ''salud. Y ¿quién puede dudar ew las Indias de la existencia y legítima autoridad suprema de un gobierno, no solo obedecida "por los - vasallos de Femando -Vil -d quien representa , sino reconocido por el rey de la Gran Bretaña , per el -de las dos 'Sicilia s , por el ' Regente -de -Portugal , y cerca del qual residen sus respectivos ministros y enviados'? ¿ De un gobierno que conserva con la Puerta Otomana , con el rey de Marruecos , / zondas Regencias Berberiscas sus relaciones diplomáticas : y huena amistad? *¥ afectando - la no existencia de un centro 'común de gobierno en España ,- y la necesidad -de gobernarse .por su capricho , cubierto con cia máscara de -seguridad ¡pro- ' ,'slaman la' independencia- una porción de cabezas turbulentas^ destrozando Ibs vínculos eternos de unicn- universal entre unos y otros españoles, sin. negarnos , como dicen , ¡W hermandad/ ■para hacer minos detestable su atentado J Vosotros debíais apreciar ¡a. dieka , que acaso-, no conocéis "debidamente , de que el monstruo de iniquidad y ambición qué se hace llamar omnipotente por los franceses , nada puede en esas remotas y vastas regiones-. Debíais también lisonjearos* ¡de que aquel d quien la "Europa llanta el 'tirano del continente* ■ nunca io'serd de la -América , sino le -abrís ' las puertas d sus Bepravadoí designios ' rompiendo vuestra firme unión. Esta es Ja gran libertad, la -verdadera, la incomparable que -jamas debéis perder. 'Pero ¿qué importaría que iubieseis vuestra . herra feliz libre del furer dé sus armas , sino la tubieseis del estrago de sus ásc chanzas y 'maquinaciones--? ■ Esta fiera , lo que no, puede tragar sedo destroza-: y 'lo que no puede -alcanzar .-.con sus garras lo apesta con su aliento. ' Jamás este per tkr~. J-adcr de" las naciones tendrá poder en los mar es ^mientras exn- ia r la Inglaterra. 'Esta aliada y amiga nuestra protegerá eh pabellón-, español en todas partes en la mar y en ia tierra; mientras vivamos unidos', esta universal unión de la monarquía is-paúola no interesa menos d ella que d nosotros. El país que se~ desuniese de este gran cuerpo , quedaría desamparado Ú enemigo, de todos ; y se consumiría dentro, de sí mismo, y sú¿ recursos y esperanzas serím anonadadas, La RegenciahoS' convida con paternal solicitud' 'd "uniros desde hoy mas -estrechamente con la metrópoli, pues á los vinó- culos -de la sangre , dsi la- religión , y del sistema político 'dtfc- iaterér de ambos ■■ payses ■ quiere ' que ^se -añadan- los de la repre< sentacion nacional en las cortes generales para consolidar el ■ bkn-y prosperidad de todi s. -Cádiz 6 de setiembre de- *&« 1 * v Reflexiones, sobre la antecedente proclama* ■ Desde que/llegaron á las riberas -del Rio de la Plata las " fdlestas noticias de los acontecimientos de M.vdrid, y Bayona ' en- el año': pasado- de 1 8cS, quedamos Ios-americanos persuadidos de-la necesidad de tomar precauciones , que .'nos preservasen dé* los males grasantes ya en bipeninsak; Canecíamos '-nuestros- derechos r y -jo que -en- acuellas circunstancias nos correspondías « pero la prudencia -exigía rancha.- cir-canspsecica.- - El ejemplo de-Ios pueMos de España que derribaron todas> las autoridades-, constituidas «n -tiempo ele -el despotismo do* G&doy-, no - fue^uíkieüte á- .impulsar mies-Tras resoluciones^ l quisimos observar aun la conducta > y reglamos según ia pro^ vidad de- nuestros gobernantes; Esta ¡ por momentos -se -hacia- sospechosa i ninguno "Cjuéri^ descubrir sus -ideas; inteligencias ocultus,: extraordinarios mis-' teriosos, - ya-en ©trepar* - te., convulsiones violentas, efectos de sus. justos recelos , au^ ; B&cuíQ sofocar esta capital* en su ; mismo origen, >v Pero llegó finalmente el momento ea que se corrió el te- lón. Entonces no fue posible «ocultar el .estado desastrado de la nación, ni las perfidias de el gobierno en .cuya energía y patriotismo estribaba la esperanza del buen suceso. Se vio sa- lir de Sevilla á la Junta Central perseguida de el pueblo , in- famada, sin carácter, sin representación, y el .rey.no en anar- quía. -Este iue el momento *en que la capital de las provincias del Rio de la Plata desplegó su heroysmo : derribo ornas auto- ridades que se habian hecho indignas de la confianza de los pueblos., instruyó á estos de su verdadera situación ; y no necesitó mas para decidirlos á unirse, con el fin de establecer un gobierno, y formar una constitución, que nos sirviese de broquel contraías integiversables miras insidiosas de nuestros mandones, y de la metrópoli .misma. ¿Quién se atreverá ¿reprochar con justicia nuestra con- ducta? Ya Caracas., y Quito habian hecho otro tanto. Toda la América en fin explicaba su voluntad; aunque no en todas partes .podia executar sus designios, ¿Quién nos disputará el derecho de obrar como una nación , y nación libre ? Es verdad que al disolverse la Junta Central se juntaron algunos de sus vocales, y entre la confusión, y desaire de su rui* na nombraron unos gobernantes, que apellidaron regentes de la nación,, exerciendo aun en aqu«l estado actos de representación que jamas habian tenido, y privados por traidores de la corta que disfrutaban. Este acto nulo por el modo , por las circuns- ejas., y por -la ¡falta de investidura en los electores., solo pudo revalidarse, ó tomar alguna consistencia , por el consentimiento libre de la nación. En efecto Cádiz y la Isla de León , ó porque la premura de las circunstancias lo exigía , ó mas bien porque así con- venia á las ideas de su envejecido monopolio, doblaron la ro- dilla delante de ese simulacro de soberanía ; pero las americas que no estaban en igual caso, no quisieron subscribirá tal cambiamiento: y véase aquí levantado el grito de los penin- sulares; ahora nos acusan de rebeldes , luego de perjuros: y sobre todo nos dan en rostro con nuestro desagradecimiento á, ios beneficios que hemos recibido de España , según dicen ¿y por qué? Porquero reconocemos la soberanía del Consejo de ? lá' Regencia, y porque se ven amenazados de una separación qne acaso formará nuestra independencia política. Examine- mos éstos dos puntos. £1 Consejo de Regencia, dicen ellos, es él depositario de \a autoridad de Fernando, / quien no reconoce y respeta el gobierno que representa su real persona , solo le ama de boca: Este es el sofisma, con qué pretenden alucinarnos. Pero si el gobierno peninsular está convencido de la eficacia de este ar- gumento , acredita que ignora hasta los primeros principios de el derecho publica; y no es capaz por lo mismo de dirigir- nos : y si conoce su ineficacia obra de mala fé , y es indigna de nuestra confianza» Es pües un error muy craso , creer que los gobiernos ins- tituidos por tos pueblos de España , representen la soberana autoridad del rey cautivo, y el Consejo de Regencia debia abochornarse de dar ai público este testimonio de su ignorancia é mala fe. Los pueblos eligieron los reyes , los cehstitüyeron sus cau- dillos, y depositaron en sus manos el ppder. Los reyes que iío podían persoñalmemte désémpeñár sus - funciones , eligieron manos auxiliares, constituyeron vireyes, gobernadores &c: ewós - si eráh depositarios de la autoridad real ¿ y representa- ban lá/reai persona en el territorio dé su jurisdicción. Mas como ios gobernantes de España no han recibido su j nombra- miento del rey , sino de los pueblos , es falso que exerzan su ¡ autoridad, ni representen su real persona. ¿Pues que autoridad es la que tienen? La de el pueblo ^ue los eligió: él poder soberano reside originariamente en los pueblos : el rey es tin depositario ó executor con plenitud de poderes. Si el rey se halla en imposibilidad física de^exer- eérlos pór si, y se nombran manos que hagan sus veces, el jtoder por su naturaleza se retro vierte al pueblo : y los que éste nombra son sus representantes , y no del rey. En este caso se halló toda la monarquía española. El rey fue sorprendido, y cautivado, la regencia nombrada por su magestad desecha por el usurpador , la nación quedó acéfala, y el poder soberano vuelto á los pueblos. Ellos han elegido sus gobiernos provisionales: luego los gobernantes representan mas bien al pueblo que al rey, son depositarios de la autoridad £ 1 ^ ■ 1 1 / • ha ocupado en formar patrañas para engañarnos, e intrigases- ra vendemos : entre tanto la enfermedad la consumió , ya esta' en agonías, no hay ya sugeto (corno dicen dos médicos) en quien aplicar el remedio; y pues ya su .achaque no lo tiene,, y es inevitable su muerte ¿porqué habremos de morir con ella? Si es madre no, debe llevar a mal que sus hijos quando es- tén capaces de gobernarse , se emancipen: el derecho natural los autoriza. Pues si este caso puede llegar, creo que estamos en él, porque estando España aniquilada y exangüe , no pue- de ni gobernarse, ni defenderse,, menos podrá gobernarnos , y defendernos. Si España tiene librada su segundad y defensa en el amor y generosidad de sus hijas las .Amóncas , ya éstas dexaron de depender de aquella ; y por el contrario la .prime - ra empezó á depender délas segundas. Conoscaio, confíeselo* y sofoque e^e prurito necio de mandarlo todo, y de .enviara- nos legiones de mandarines despreciables , porque ya .nosotros bastamos para gobernarnos. . ' Pero ¿de donde ha inventado España que el recinto de la península es madre de los ,que hemos nacido , y nos hemos criado en la América?. Nadie ignora, que el ^americano que ha tenido ia desgracia de ir allá, ha sido considerado como los huérfanos en las casas de grande familia. Ellos allí no han te- ñidoras estimación, que la que han podido -proporcional les sus metales. No asi los españoles que han venido ae Europa. Han sido acogidos con amor, abrigados, nutridos , criados, y enriquecidos, de manera que puede decirse que han recibido nuevo ser. ¿Quién merece mejor el nombre de madre? ,¿i< un- da acaso su titulo en que nuestras familias tienen su origen de éll?' SvÉn que ellos nos traxerori la religión de Jesu cristo. Tero slestos motivos deben ligar nuestro reconocimiento, pa- ra que siempre seamos con España.»»* sola nación en quaks- amera casos de la fortuna; es .preciso . confesar , que no ha y en el mundo nación mas ingrata y desconocida que la España. Ella recibida té del evangelio de la nacioniudaica , y hasta ahora reconoce por su especial protector a Santiago judio de nación. Desde Aragón hasta las Andalucías quasi todos -se mez. ciaron con los moros, y son sarracenos de origen: y no. sola- mente -se sustraxeron de su dominación, sino que arrojaron • | í Je su suelo á todos los ]ud¡os y sarracenos , y uo hay un espa- ñol solo que quiera confesar tener raza de «oro o de judio. Nosotros no hemos tocado ese extremo. Solo hemos dicho ano no queremos que ellos nos gobiernen, pero les dewm^s Las sus franquías ; y propiedades en el s pa.s - nadie ncw£ á los buenos, ¿por qué tanto espanto y tanta algaravia' Noso- tros pues ser'eíL pañoles americanos ; .pero notemos de España, ni lo hemos sido jamas. Hemos sido vasallos del rey I España , pero no de 'la España. Así como los flamen 0* eran vasallos de Carlos 1? de España sin que^por eso la Flan- des haya sido ¡amas provincia .de España. Del mismo modo los americanos hemos^sido .vasallos de ¡os reyes de España; pero las Américas nunca'han pertenecido a la nacion-espanola. Nadie ignora, que la España es un agregado^ de ^muchos :re ynos y señoríos pequeños,, í 9««f«<«5^ t . e, -^.^' r ?" riéndose en una persona 1 beneficio délos enlaces de las Ja- milias reynantes. Después de .reunido, . todos^eran . vasa lo? del rey de España , pero ni Aragón era de la Navarra , ni la Navarra de Aragón , ni la Castilla de Valencia o Murcia, „i estos.estados dedas Castillas , y así lo demás. Las Amencas pues están en iguál caso con respecto.á la Península, que cada uno de ' los rey nos que la componen respecto de los demás. Ni las Américas han pertenecido como quiera a los reyes de España, sino precisamente á los reyes de Castilla i^por manera que si los estados de la íPenínsula .fuesen ^separándose por un órden -semejante al quedos reunió, las ,Americas „o quedarían á beneficio dedos reyes de Sevilla , Córdoba , Jaén, ni Galicia , ni Valencia, :&c. sino precisamente a la -corona de CastiUa. De suerte que si nosotros adaptando los principios de la madre España. -quisieramos^ser siempre de Casulla, _ hoy fuéramos vasallos del rey José. Ved ahí lo que nos quieren decir.quaado nos dicen , quemo basta ser españoles, sino que debemos ser de España. _ ' .Como si nos dijeran, t qué importa que reyne Fernando, ó losé? Las Américas son de España; no sonde Fernando , y ají deberán obedecer al que reyne en España, obedecieron^ Carlos IV quando reyno, Juraron a Fernando quando subió al trono, obedecieron á la Central quando se erigió ^obede- cerán i José que reyna hoy , y al Tamerlan de íers.a si la 14, Za sola 1 a " on es ? an ° ld '» j otro emisferio es,- tuna etena ™ ttts «'i^uieracasos-defor* No es clamor de Fernando , no es el zelb de conservará us domm.03 ei^que los tace hablar de este modo, Z 7* teres de no perder la utilidad que tienen en los empC, y e¿ t nTTí f qU<3 fiXerCen en ***W> P*<* ahuparle la sub s tocia Mude quantosamos quiera la nación, con tai que ,» , «W r»MM]U í0 > mi ü m sola tiernamente nada-ha perdido i» vale aventurar un cálculo, no sostiene España l a guerra „„; defenderse del usurpador, sitó; como un pretexto para es , traernos el dinero: nada importa sacrificar *lgu„„ s mi ll ares de . hombres jC on tal que la socorramos con centenares de talegas, I « verdaderamente pelea no es por defender á los america- nos, «no por defenderse a sí misma, y por cierto que es un* cosa d.gna de nuestra gratitud, Soio., la Ke f encia -de Espatu puede discurrir así. . ' V • ¿ e ^tT m l f ? d J rÍgÍ 5 1103 P alabra á los- acérrimos defensores deja España, á ese héroe español Elío con to- dos sus sequaces. Qüandó Líniers dixo que esta parte de Ja America guardaría la política que en tiempo -de la guerra de sucesión , y seguiría la suerte de la metrópoli . ; qué disteis? Entonces Liniers era- un traidor , que eneraba ver aja nac.on su,eta a |a Francia para entregarle estos dominios.- entonces era. precisó tomar precauciones por si España- se pierde, conservar este suelo para el- rey Fernando: entonces tue justo, que Montevideo formase su junta , se separase de h .obediencia : de -la^pita! , y que Buenos-Ayres aspirase l¡ derribar, ¡a autoridad del virey. Veis que el gobiermo mismo de k península, ese gobierno que queréis hacer obedecer nos dice hoy mismo : la «deton- es f amia en uno j otro emisferio será ana sola en quahsmiiera . casos de la fortuna. Bien , ¿y si España es dominada de los " franceses sera una sola cou ella la América? ;Y si la domina- el lurco? En qualquier caso dé la fortuna. ¡Nos reserva- remos a ó rnenos para servir al rey destronado si acaso pue- de venir.' No satisfacéis. las esperanzas. da nuestra madre ! |$§ fría ; ella quiere que rio solo seamos españoles / sino de Esp'a- 1 *úa y quiere que k seamos eternamente en ■fualesquüra casos de la fortuna. ¿Qué decís ahora? Es justo que subscribamos á estos de- seos del gobierno espaáol. Si lo sostenéis yo concluyo , que vosotros no defendéis la causa ¿¡río de 18.1..S.