® # 4 The John Cárter Brown Library 4 Brown University @ ® Purchascd from the ® Louisa D. Sharpe Metcalf Fund ^ t 98 ) una corta gratificación para nuestros compañero» de armas (si se adopta ei plan del Teofílantrópico) siendo para mí de mucha honra e! que se admita mi obsequio, sin avergonzarme con recompensas, ni publicidades. x ejo á la pluma de Y. Señor Ancliopiíeco , el cuidado de dar á mis ideas la extensión y ener- gía que necesitan. Mientras tacto, me repifo de V. atento servidor Q. B. S. Porteño. Esta ciudad casti, cu su coraron á los sí cajadas de la soberanía sabe ya la , leche que 1 que en diez anos la h; Ies han su m i ais tirado i¡ mismos por todos y en tmí ra sobre que caer i " Un pueblo pues de V. . que hará ras sones, y carretillas d raneas , y con a que sacrificó en obse^ui en obsequio de su c tantos- títulos reeow En una palabra "&ñor D. Porteño. da con misericordia va dando lugar c3 desengaños ; ella se rie ya á car- aníiagueña , ó de Juan Santiago; ella pueden dar los leguleyos rato gatos vuelto loca con tantas teorías cuantas pastas doradas. d de Buenos Aires esta convencida «tremarse á los leguleyos se hubiese dio I« 2a que eíí cantara. »s , y los vecinos en .servir ai ptt-j r él público , íiiú- r á todos , murió ¡i palmo de tier- atos ísengenos no ou- gaf rara palas , y hazadones , pi- lanará pantanos , compondrá bar- rver con que en otro tiempo se frovincias ingratas se sacrificará ista , y de toda su provincia por tu are-onÍKiO excede íñér porteño, digóle á V. que el espíri- uilates al espíritu de los asirios, griegos, y romanos"; ni Boston, ni Filadelña, ni Esparta, ni Athcnas, ni pueblo alguno del universo puede entrar en careo con Buenos Aires : lo que á Buenos Aires le ha faltado es un genio que di- rija sus virtudes, y toda su infelicidad ha consistido en que por incauta , y por impróbida se puso en manos de canallas. Dios guarde &c. D. Perico ligero Anchopiteco. Imprenta de Alvarez PROSPECTO PERIODICO INTITULADO JD a . María Retazos DE VARIOS AUTORES TRASLADADOS LITERALMENTE PA- RA INSTRUCCION , Y EESENGAÍÍO DE LOS FILOSOFOS INCREDULOS QUE AL DESCUIDO, Y CON CUIDADO NOS HAN EN FEDERADO EN EL A ¿i O VEINTE DEL SIGLO DIEZ Y NUEVE DE NUESTRA ERA CRISTIANA. Esto de trasladar obras, y pensamientos ágenos es tan antiguo en el mundo como es raro , y nuevo «I encontrar obras originales, Moyses primer escritor de los que conocemos no fue otra cosa mas que un escri- bano ó copista que en los apuros de una revolución dio á luz sus cinco periódicos que ahora llamamos Pentateuco , en los cuales habla de lo pasado con es- píritu de profecía , y nos da el Génesis , ó primordio de las cosas en el modo , y forma que se lo había dic- tado el único que lo sabia , porque siendo el que es por esencia lo tiene todo presente : ecce omnia nuda , et apperta sunt oculis ejus: también dió leyes a su pue- blo trasladadas ad pedem lit terne de los consejos eter- nos ; ítem nos dejó un ceremonial, y una liturgia trasladada según el modelo que á él le fue presentado en el monte, obedeciendo en esto al que le dijo expre- samente inspice , et fac secundum ejemplar quod tibi in monte monstr atina est: mira bien, y procura copiar exactamente todo lo que en el monte Synai te ha sido mostrado ; ello es que los cinco periódicos de ]\foyses desde la cruz hasta la fecha son un plagio tart cali- ficado, y tan completo como él mismo lo confiesa á cada paso en el principio, medio, y fin de sus escritos. Lo que digo de Moyses lo digo también de Jo- sué , y de Samuel sacerdote fiel que tuvo potestad en los preceptos de Dios para dar luz á todo Israel , y escribir lo que le dictaban para el bien procomunal de la nación hebrea ; de David no digo nada porque en el Psalmo (44) confiesa de plano la partida y dice que él no es mas que un escribano * 6 pendolista que escribe velozmente los dictados de la eterna sabidu- ría : sicut calamus scrihw velociter scribentis ; y su hijo el sabio expresisimamente asegura que es vana toda sabiduría que no está nivelada por los traslados de Dios, y que él en sus proverbios , y parábolas era un órgano, ó pregonero de la eterna sabiduría. Esos setenta intérpretes tan ponderados , y que en efecto asombraron al mundo en tiempo del segundo Pio- lóme© ¿que otra cosa fueron sino unos meros copistas, y su versión es tan celebrada porque no fue mas que ad pedem litterw ? Jesucristo fue el único que podia hablar de suyo, y escribir tomos , y mas tomos de co- sas nuevas , y originales , pero no lo tuvo por con- A a veniente pues no vino á fomentar nuestra vana curio- sidad , sino á enseñarnos la política que consiste eu dar á Dios lo que es de Dios , y al prójimo lo que le pertenece de justicia, para lo cual no necesito mas que repetirlo que estaba escrito, y cumplirlo de verbo ad verbum para ser él como lo es nuestra ley viva ¡ nuestro camino trillado nuestra verdad, y nuestra vida, el cual siendo como es autor, y consumador de nuestra fé no obstante dice en su evangelio qu@ su doctrina no es doctrina suya sino del eterno padre que lo envió : doctrina mea non esi mea sed ejus qui missit me patris. De los apóstoles no hay para que hablar pues & todos juntos les dijo Cristo non esfis vos qui loquimini, sed sp ir i tus patris vestri , qui lojuitur in vohis ; no sc?s vosotros los que habláis, sino que el espíritu dé ■vuestro padre es el que habla en todos vosotros , y eu los hechos apostólicos expresamente se dice que los apóstoles hablaban maravillas de Dios según el Espi~" ritu Santo ios hacia hablar: loquebantur apostoli mag- nalia Dei prout Spiritus Sanctus dabat eloqui illis. Esto es por lo que pertenece á los autores sagra- dos , que por loque pertenece á los profanos empe- zando por Homero , y acabando por Vol taire todos son unos plagiarios; porque no habiendo nada nuevo debajo del sol , ni Homero , ni Vol taire pudieron de- cirnos nada de nuevo ; y á la verdad si nos tratan de la libertad conseguida con espíritu de rebelión , y de apostasia , esa es la libertad qué consiguieron nuestros primeros padres en el paraíso , y la que nos dejaron en testamento , herencia , y patrimonio ; si nos hablan de la libertad conseguida con espíritu religioso , y con el fin de servir á Dios , esa es la que consiguieron los hebreos bajo los auspicios de Moyses. Resulta pues que la sabiduría es antiquísima , y que toda novedad es ignorancia, es fantasmagoría, y es querernos enfederar para sacarnos del camino trillado, y dispersarnos , distrahernos , y perdernos por esos trigales de Dios. Por eso yo me admiro de que algunas personas por otra parte sensatas se quejen de que en los diez años de nuestra revolución , y mucho mas en el año veinte nos hemos llenado de escritores plagiarios , que solo retaceando nos pueden decir alguna cosa ; estos Escrupulosos debieran advertir que nuestros periodis- tas si hubieran rebuznado de suyo nos hubieran des- calabrado mucho mas , y este es un mérito sobresa- liente para que les perdonémoslo malo, á cuenta de que ellos nos hubiesen librado de lo peor, pues sin duda peor hubiera sido que hubiesen hablado los bueyes , y nos hubiesen dicho mu. Fuera de que el plagio de nuestros periodistas, no hay duda que se ha ido mejorando con ventajas, y me- joras de nuestro idioma nativo; á los principios les entro á nuestros escritores un furor uterino de copiar mal autores franceses, autores ingleses, autores nortamerica- 5 nos con tanto tesón que ya era de temer que á vuelta de algunos años Sudamérica se volviese un Babel , ó una confusión de confusiones ; pero en el año veinte nues- tros copistas por evitar el trabajo de traducir se han dirigido á España , pues desde que España se ha em- pezado á insolentar contra su clero, ha empezado tam- bién á ser el oráculo de nuestros filósofos , y políticos ramplones. No los alabo del todo pero insisto en que este plagio es preferible , y tanto que yo voy á imitarlo en el periódico que voy á dar anualmente á la luz pu- blica ; los autores españoles impios é irreligiosos no tendrán parte en mi reino, ni el mas pequeño lugar en el teatro de mis efemérides ; los retazos que com- pondrán el ramillete de mis números serán lo escogido de la elocuencia española » lo sublime de la religión que hemos heredado de nuestros mayores , lo fino de la política , y de la filantropía en que machas veces f ha prorrumpido la verdadera virtud castellana, virtud que hemos sabido conservar los americanos para fer- mentar virtuosamente y emanciparnos noblemente. Yo me llamo Maria , porque ese nombre fue el que me pusieron en la pila , y el apellido retazos, no lo deribo de mis antepasados , sino de los retazos que componen mis panfletos , y por este apellido me he encartado en la numerosa familia de todos los que empollan las obras a gen as , quorum infinitas est nu~ merus. Por consiguiente yo no soy responsable de mis escritos, sino los autores á quienes yo traslado de verbo ad verbum , tampoco necesito de protección, ni el tribunal de la libertad de imprenta debe pasarme traslado , pues yo no hago personería , ni quiero eri- girme en defensora de los autores que traslado, y cito: narrata , narro : copio, y traslado lo que está escrito, y los libros que yo traslado hay están donde se estaban en la biblioteca , y en otras partes; convengo desde luego en que los echen al fuego, al agua, ó los sepul- ten de bajo de tierra, en la inteligencia , que ni me he de quejar , ni agraviar por ello. No quiero tener la menor relación con los cinco periodistas, ni admitiré jamas sus comunicados, pues yo no quiero (nejarme ni tratar con gente enojada; los guapos duran muy poco, y suelen morir en el jivre ; yo no tengo vocación para ser mártir, antes al contrario deseo morir bien en mi camita, y con pa- dres á la cabecera: tampoco admito comunicado de ma- trona alguna que haya tenido relación , y comercio epistolar con los cinco periodistas , porque todas esas señoras se han excedido mucho , y están mal vistas en el pueblo. Yo soy casa sola , y mas vale sola que mal acom- pañada , máxime en tiempos de revolución que en dos por tres nos tratamos unas á otras de godas, y de sarracenas, aunque .seamos mas patriotas que el sol dorado de manco-capa , y mas liberales que la cadena 7 de oro que arrojó en la laguna el Inca Yanquiju- panqui. No por eso me niego absolutamente á los comu- nicados, pues desde luego me pueden escribir todos mis parientes y parientas , quiero decir todos los que empollan obras agenas, y se mantienen de retazos, á falta de caudal propio ; toda esa gente humilde, y nada profana , siempre que trasladen libros devotos, y autores buenos cuenten conmigo , dispongan á su arbitrio de mi periódico, y de mis números , de no, No. Los subscriptores que quieran embarcarse en mis retazos , acudan á la vereda ancha, traten con el que allí los vende, y el partido que les hiciere, yo lo daré por bien hecho, en la inteligencia de que la ganancia es para mi, y no para negocios ágenos, como las ganancias de esos cinco escritores que se están matando para salir pelados al fin de la semana; ¡vaya que hay gustos que merecen palos! pero no murmuremos, y supuesto que en mis manuscritos hay bastantes retazos contra la mur- muración no demos mérito á que yo sea inculcada , y comprehendida en los defectos que yo misma quiero corregir en mis prójimos. Mi tratamiento quiero que sea Vmd. llano, y aun si me tratasen de tu por tu no me daria yo por agra- viada ; la razón es porque mi nación no está consti- tuida , y siendo toda un totum revolutum ni tengo rango , ni aunque lo tubiera lo podría sostener, por- que el ir , y el venir se compone mal con la estabiii- 8 dad, pues tal puede ser la ida que quizá no se pudiese trocar por Invenida, y supuesto que otros mayores que yo , yendo , y viniendo , se ven en la basura , yo no quiero salir de la basura para no caer como la paveza, y verme en un dos por tres como se ha visto la excma. éllustrisima Comentadora de dé los cuatro periodistas suspensa insacris , sin ser cleriga , ni fraila. Muchas otras prevenciones me están ocuriendo, pero las omito , porque aunque es muy bueno el estar prevenida para morir; pero mejor es morir de retención de palabras, que no matar á los prójimos con impor- tunidades, é impertinencias. De nuestras cosas yo no he de hablar una palabra, porque mientras nos rompemos las cabezas, al buen callar llaman Sancho; todos quieren que los alaben aunque liaban disparates , y si se les reprehende luego , salen con \ue son unas personas privadas, y que la sátira es prohibida por toda ley divina , y humana y _que todos los libelos deben componer el índice del t ' S anto tribunal de la inquisición, menos los iibelos con- tra clérigos , y failes, porque esos componen toda Ja ilustración de*l siglo diez, y nueve, cuya filantropía se reduce á apoderarse de lo único que ha quedado que son los conventos mondos , y re dondos. Pero esto es va murmurar , y yo no quiero que a nadie le ofendan mis palabras; á Dios señores, y vean de mandar á Dona María Retazos. Imprenta de i a Independencia. 9 Num. 1\ D . MARIA RETAZOS DE VARIOS AUTORES TRASLADADOS LITERALMENTE PARA-INSTRUCCION, Y DESENGAÑO DE LOS FILO- SOFOS INCREDULOS QUE AL DESCUIDO, Y CON CUI- DADO NOS HAN ENFEDERADO EN EL ARO VEINTE DEL SIGLO DIEZ Y NUEVE DE NUESTRA ARA CRIS- TIANA. BUENOS AIRES MARZO 27 DE 1821. Yo no creo en encantadores pues gracias á Dios soi «ristfa* na á puño cerrado ; pero son tales los alborotos que á cada pa- so se- experimentan en las imprentas, qui ni yo gano pora sustos, ni tampoco las ganancias corresponden á los gages de mala an- danza con que es preciso cargar; por eso es que be dado en maliciar que esa tan ponderada libertad de imprenta es alguna Dulcinea encantada , y que los malandrines allá se la tienen de- tenida para lucir con ella cuando tienen seguras las espaldas; entonces se desatan contra el dogma, contra el derecho canó- nico, contra la teocracia, contra los conventos, contra la in- quisición, que es una señora que jamas bá pisado en Buenos Ay- res , y de paso contra todas las autoridades divinas , y huma- nas que llegan á caer en alguno de los horrorosos motines ya mensuales, ya semanales, ya diarios, ya horarios con que en diez años nos ha favorecido nuestro mal regulado patriotismo. En esos lances se proclama la libertad de imprenta co- mo una sin par Dulcinea, consuelo único délos que acabando de voltear la administración quieren sostenerse en el descrédi- 10 to de los que accidentalmente están á los pies de los caballos^ pero cuando se varían las circunstancias es una gracia el ver como esos mismos malandrines afectan una moderación de cua- tro chicotes, y en dos por tres ya para ellos Dulcinea no e» mas que la aldeana Aldonza Lorenza, incapaz de perseguir a las personas privadas, porque aunque hagan milagros ni se lea pnede andar con la penca por las espaldas, ni tampoco pue- den ocupar un banquillo allá en la plaza de las perdices. Por eso yo me resolví á enmudecer por no murmurar do nadie, pues cada cual es como Dios lo hizo, y menos para ser malos' tenemos todos libertad para padecer hambre, y sed de la justicia hasta ser hartos de espíritu público, sin el cual mien- te quien diga que se puede edificar una república; dejando pue» á todos en su plenísima libertad determiné copiar unos reta- zos de autores buenos, imitando á los que copian autores malos, y creyendo que en copiar no hay engaño máxime cuando lo Le se copia es letra de molde , y el autor es hombre de España, p*ro no obstante; Dios .abe, y todos han visto que yo he sido detenida en el resguardo, y que amen del dia de ceniza * me han nublado todos los dias del año ; pregunto^ los au. lores que yo copio no son unas personas privadas ? ¿no formaron la opinión de los siglos en que florecieron? ¿pues que delito es oue yo repita lo que se dijo en el siglo quince, aunque no sea de moda en el año veinte del siglo diez y nueve? ^tan de. liado, son los liberales que todo ha de ser safra, todo ka de L libelo, y hasta los retazos de antaño han de ser ofens.vo* de sus personas privadas? • , . ;| Digo que no; y que yo en cuanto trasladante debo ser persona excita, máxime siendo cierto que no he de trasladar mas que autores buenos, autores filántropos autores que lejos T haTer mal á nadie antes bien nos librarán de muchos males. Sup ico,p«es, á los patriotas que se subscriban á mis pan- fletos pLseguir ****** « *» ***** ~ C ° B 11 el -teo{Uat\tro¡Mcp , ¿que por Jiablárselp todo encuentra k cada pa- co mil arbitrios para .hacer jjue enmudezcan los demás. MISTICA. ,1).* Teresa de Ahumada y Cepeda, natura! de AWla enfís* pa£a, floreció a mediadts del siglo quince en sabiduría, en pru- dencia, en santidad, y en altísimos documentos de la mas pro- funda política ; en el siglo fue celebrada por su hermosura , f por sus gracias ; pera su magnánimo corazón y generoso es* píritu la impelía á extender la mano á lo arduo de las vir- tudes, dedicándose toda á la contemplación de los divinos mis- terios ; tomó pues el hábito, y permaneció treinta años claman» do al Cielo, que parecía de bronce, hasta que logro los dones del espíritu para ser oráculo de su siglo, y de los siglos pos»» teriores. El Obispo de Osma ü. Alonso Velazquez Br. y catedrá- tico de Salamanca, varón eminente no solo en virtud, sino tainbreu en erudición y doctrina, escribió á Sor Teresa una car- ta suplicándole que lo encomendase á Dios, y lo escribiese al- gunos documentos para su instrucción , y espiritual aprovecha*» miento; Sor Teresa, mirando aquella insinuación como un precep- to, contestó al'Sr, Obispo en los términos siguientes. Retazos de D, a Teresa dp Ahumada y Cepeda, Ilustrtsimo Sr. D. Alonso Velazquez. R. Padre de mi alma : por una de las mayores mercedes que me siento obligada á nuestro Señor es por darme su ma- jestad deseo de ser obediente ; porque en esta virtnd siento mu- cho contento, y consuelo como cosa que mas encomienda nues- tro Señor. Y. &. I. me mando «1 otro día que lo encomendase á I)ios¿ yo rae ten^o en esto cuidado, y añadiómeío mas el mandato de V. S. L— Yo lo he hecho no mirando mi poquedad , sino ser ca- sa que mandó V. S. I., y con esta fe espero en su bondad que V. S. I. recibirá lo que me parece representarle, y recibirá mi voluntad, pues nace de obediencia. Representándole pues yo á nuestro Señor las mercedes que le ha hecho á V. S. L, y yo le conozco de haberle dado hu- mildad, caridad, y eelo de las almas, y de volver por ta ho«r ra de nuestro Señor, y conociendo yo este deseo pedile á nu- estro Señor acrecentamiento de todas virtudes, y perfección, para que fuese tan perfecto como la dignidad en que Dios nues- tro Señor lo ha puesto pide : fueme mostrado que le faltaba á V. S. L, lo mas principal que se requiere para esas virtudes , y faltando lo mas que es el fundamento , la obra se deshace >_ y 110 es firme, porque le falta la oración ccn lampara encen- dida, que es la lumbre de la fé, y perseverancia con fortaleza rompiendo la falta de unión que es la unción del espíritu san- to, por cuya falta viene toda la sequedad , y desunión que lié- lie el alma. Es menester sufrir la importunidad del tropel de pensa- samientos. y las imaginaciones importunas, Ímpetus de movi- mientos naturales asi del alma por la sequedad, y desunión que tiene, como del cuerpo por falta de rendimiento, que ai espíritu ha de tener ; porque aunque á nuestro parecer no ha- ya imperfecciones en nosotros, cuando Dios abre los ojos del alma como en la oración lo suele hacer, parecense bien estas impeifecciones. Lo que me fue mostrado del orden que V. S. I. ha de- tener en el principio de la oración, hecha la señal de la cruz, es ; acusarse de todas sus faltas cometidas después de la con- fesión , y descuidarse de todas las cosas como si en aqm lia ho- ra hubiese de morir; tener verdadero arrepentimiento de las fcdta?, y rezar el psahu© del miserere en penitencia de ellas; n y tras de esto tiene qne decir : á vuestra escuela , Señor, ven* go á aprender, y no á enseñar ; hablaré con vuestra mages- iad aunque polvo y ceniza, y miserable gusano de la tierra; y diciendo ; mostrad Señor, en mi vuestro peder, aunque mise* rabie hormiga de la tierra. Ofreciéndose á Dios en perpetuo sacrificio de holocausto pondrá delante de los ojos del enten-» dimiento, ó corporofes á Jesucristo crucificado, ai cual con re- poso, y afecto del alma remire, y considere parte por parte. Primeramente considerando la naturaleza divina del verbo eterno del padre unida con la naturaleza humana, que de si feo tenia ser, si Dios no se lo diera; y mirar aquel inefable amor, con aquella profunda humildad , con que Dios se deshi- zo tanto haciendo al hombre Dios , y haciéndose Dios hombre; y aquella magnificencia, y largueza con que Dios usó de su poder manifestándose á los hombres , y haciéndolos partici- pantes de su gloria, honor, y grandeza. Y si esto le causare la admiración que en un alma suele causar, quédese aqui: pues debe mirar una alta tan baja, y una baja tan alta : mirarle á la cabeza coronada de espinas á donde se considera la rudeza de nuestro entendimiento y ce- guedad; pedir á nuestro Señor tenga por bien de abrirnos los ojos del alma, y clarificarnos nuestro entendimiento con la lum- bre de la fe*, para que con humildad entendamos quien es Dios y quien somos nosotros ; y que con este humilde conocimien- to podamos guardar sus mandamientos, y consejos, haciendo en todo su voluntad ; y mirarle las manos clavadas consideran- do su largueza, y nuestra cortedad, confiriendo sus dadivas* y las nuestras. Mirarle los pies clavados, considerando la diligencia con o t ve nos bu*oa, y la torpeza con que le buscamos ; mirarle aquel costada abierto descubriendo su corazón, y entrañable amor,, ron que nos amó cuando quiso fuese nuestro nido y refugio, y que l>or aquella puerta entrásemos en ti arca al tiempo del diluvia |4 ¿le muestras tribulaciones ; suplicarle que como él quiso que¿u¿ costado fuese abierto en testimonio del amor que nos tenia, d*- Ja írden para que se abra el nuestro, y le descubramos nuestro corazón, y le manifestemos nuestras necesidades, y acertemos ¿ pedir el remedio, y medicina para ellas. > Tiene de llegarse V. S. í. A la oración con rendimií uto, y .sujeción, y con facilidad ir por el camino que Dios le llevare, fiándose con seguridad en su magestad.; oiga con atención la Jeccion que le leyere, ahora mostrándole las espaldas, ó el ros- Aro, que es cerrándole la puerta, ó dejándole solo fuera, o to- mándole de la mano, y metiéndole en su recámara; todo lo tiene de llevar con igualdad de animo, y cuando le reprendieren, aprobar su recto, y ajustado juicio, humillándose. Y cuando le consolare tenerse por indigno de ello; y por otra parte aprobar su bondad, que tiene V or naturaleza mani- festarse á los hombres, y hacerlos participantes de su poder y bondad ; y mayor injuria se hace a Dios en dudar de su lar- gueza en hacer mercedes, pues quiere mas resplandecer en ma* nifestar su omnipotencia que no en mostrar el po 1er de su jus- ticia, y si el negar su poderío para vengar sus injurias seria grande blasfemia, mayor es negarle en lo que el quiere mas mos- trarlo que es en hacer mercedes. Y no querer rendir el enten- dimiento, cierto es querer enseñarle en la oración, y r. o querer ser ensenado, que es á lo que alli se va ; y seria ir contra el fin, y el intento que alli se ha de ir. Y manifestándose polvo y ceniza tiene de guardar las condiciones de polvo y ceniza, que es de su propia naturaleza estarse en el centro de la tierra. Mas cuando el viento le levanta haría contra naturaleza si no se levantase ; y levantado sube cuanto el viento lo sube y sustenta; y cesando el viento se vuelve a su lugar. Así el alma que se compara con el polvo y ceniza es necesario qut tenga las condiciones de aquellos con que se compara; y asi ha de estar cu la oración sentada en.su conocimiento propio^ | 15 ¿liando el suave soplo del espíritu santo la levantare, y la me- tiere en el corazón de Dios, y allí la sujetare descubriéndole sil bondad; manifestándole su poder, sepa gozar de aquella merced Con nacimiento de gracias, pues la entroniza arrimándola á sil pecho, como á esposa regalada, y con quien su esposo se regala; Seria gran villanía; y grosería eñ la esposa del reí (á quien ella escogió siendo de baja suerte) no hacer presencia en su casa* y corte el dia que él quiere que la haga, como lo hizo la reiná Bastí, lo cual el rei sintió como lo cuenta la santa escritura. Lo mismo suele hacer nuestro Señor con las almas que se esquivan de él, pues su magestad lo manifiesta diciendo que sus regalot eran estar con los hijos de los hombres. Y si todos huyesen pri- varían á Dios de sus regalos, según este atributo, aunque seá debajo del color de amistad, lo cual no seria sino indiscrecíonj mala crianza, y género de mehosprecio no recibir de sú manó Vo que él da; y es falta de entendimiento del que tiene nece- sidad de una cosa para el sustento de la vida cuando se la dan no tomarla. Dicese íambíen que debe estar como el gusano de la tierra. Esta propiedad es estar el pecho pegado al suelo, humillado, y sujeto al criador, y á las criaturas, que aunque lo huellen, o las aves le piquen no se levanta ; y por el hollar se entiende cuando en el lugar de la oración se leranta la carne contra el espirit«pj y con mil géneios de engaños y desasocíegos, representándole que en otras partes hará mas provecho, coino acudir á las ne- cesidades de los próximos, estudiar para predicar, y gobernar 16 que cada uno tiene á su cargo. A lo cual se puede responder que su necesidad es la pri- mera, y de mas obligación ; y que la perfecta caridad empiezá por sí mismo, y que el pastor para hacer bien su oficio se tiente de poner en el lugar mas alto de donde pueda ver bien toda sft manada, y ver si la acometen la* fieras, y eáte alto ala relación de los suceáos eu las vidas de !o¿ 22 Santos , llenándolas de cuentos , y fábulas , con dispen- dio de la verdadera piedad, y motivo de burla, y es- carnio de los hereges , que nos dan en rostro con la araargíeima queja de Job : Xuwquid Deus. indigei vestro mendacio,vt pro tilo loquamim dolos} Y cierto que nuestra Católica Religión es por si misma tan pu- ra, v santa, y sus misterios, corno se explica el real profeta, tan sobradamente creíbles, y todo lo que ella abraza tan digno de culto, y veneración , que sien- do inseparable de la verdad, espíritu, y juicio:, aborrece , y detesta hasta la sombra de la mentira , fic- ción, é imprudencia. Qué diremos de las ciencias profanas ? Muy buenas son, mas no tan indispensables, que el católico que ca. reciere de ellas , desmerezca por solo esto el crédito de erudito. Porque ¿quien puede negar, que las sagradas letras son mas que suficientes para calificarle de sabio? Ecquid enim , dice el citado San Agustín prmter de* fensionem christiance religiotiis , quarere , quid sen* sevit Anaximenes , quid Democrilus , Epicurvs , Par- menides. & Melisa* , aliique símiles hvjtis fammpki* losoplú , quorum doctrina natura, * ™tionis contrarm plena fuit ? Para hechar de ver, cuan justificada es esta censura, véase la que hizo de estos, y de los demás filósofos la urbanidad de Diogeues Laercio , que les fatiriza á todos, y fue tal como ellos. Gritan, no obstante, lo* promotores de la critica, y faenan su argumento, diciendo, que el mismo San Agus- tín u.o con tanta felicidad de las insinuadas ciencias, como David de la espada de Goliath, haciéndolas batallar contra 23 el mal uso de sus ingratos poseedores, y servir al ob- sequio de su legitimo soberano, Dios, y Señor de las ciencias. Y que San Gerónimo, Enciclopedia de todo género de letras, que dixo, y practicó lo mismo; antes que San Agustín, advierte, que San Cipriano, santísimo már- tir, y elocuentísimo doctor, no dexó de ser notado, por- que escribiendo contra Demetriano Ethnico, no se valió mas de los filósofos, y poetas profanos, que de la sagrada escritura ; de cuyos textos no hacia caso alguno aquel gentd. Por el contrario, el famoso Tertuliano, es increíble el estrecho en que puso á la ethnica superticion, atacán- dola con su propia literatura. San Gregorio Nazianzeno, cuya profunda inteligencia en las cosas divinas le grangeo el renombre de teólogo, hace un uso admirable de las mencionadas ciencias en sus elevadísimos escritos. Y su íntimo amigo y compañero en los estudios, San Basilio el Grande enseña mui de propósito, como se han de leer los libros de los gentiles en una Homilía tan elegante, y dis- creta, como de su delicada pluma. ¿ Qué diremos de la inmensa erudición de San Gerónimo, que claramente de- cide esta cuestión en la citada epístola ? Su teórica, y su practica muestran con tanta evidencia nuestro asunto, que p ira atrevernos á decir lo contrario, es forzoso no tener ojos, ó negarse á la luz del medio día. Luego los que a pesar de esta evidencia, lo contradicen, 5 nada ven, 5 quieren voluntariamente hacerse ciegos. Lo mismo se ha de decir respecto del estudio de lenguas : porque ¿quién no sabe que en la Clementina única de Magutris se manda que se lean la hebrea, arábiga, y caldea en las mas ce- lebres universidades de Europa ? ¿ Quién ignora que 24 «penas habrá universidad en el mundo político, en la cual no se enseñen la hebrea, y griega? ¿Y quién no conoce que no se mandara, ni practicara este estudio, si no se contemplase necesario para la mas noble parté de las ciencias ? Asi disputan , asi se acometen , y defienden unos, y otros , diciéndose alguna vez digna , etique indigna rekttUj los promotores, y los enemigos de la crítica. Ni es fácil encontrar arbitro , que les ponga en pez ; porque como discretamente dijo Persio, Y elle, suttm cifique est , nec voto vivitur uno. Cada uno tiene su inclinación , y quiere que prevalezca su dictamen. Yo no tengo autoridad, ni Valor para obligarles á la concordia: mas no puedo dejar de decir, que poco, ó mucho, obra en todos la preocupación, y el empeño ; y que si bien unos , y otros alian á mano armas ofensivas , y defensivas, es cierto , que no todos tienen razón; y por consiguiente, que no solo faltan los adversarios de la critica por caita de menos, sino también sus promotores por caria de mas , como lo es- cribió Justo Lipsio, crítico de tan dulce corazón , como de claro entesé/ miento : porque verdaderamente no pa- rece la crítica el dia de hoy, sino el imperio de Ale- jandro , que muerto él , todos sus favorecidos tuvieron la ambición , y osadía de coronarse reyes. IMPRENTA DE LOS EXPOSITOS. 25 Num. 2. D . MARIA RETAZOS ©E VARIOS AUTORES TRASLADADOS LITERALMENTE r ARA INSTRUCCION Y DESEN'G.vflO DE LOS FILOSOFOS IN CRE- DULOS QUE AL DESCUÍDO Y CON CUIDADO NOS HAN EMEDERADO EN EL AÍÍ'O VEINTE DEL SIGLO DIEZ Y NUEVE DE NUESTRA ERA CRISTIANA. Buenos Aires Mayo 13 de 1821. Comunicación entre el Exmo. Br. general Ramirtz, y Doña María retazos. Mucho se habla del Exorno. Señor general D, Fran- cisco Ramírez , pero sin conocimiento de causa, y qiíU 2á, quizá sin todo aquel fundamento con que se pu- diera y debiera hablar en la materia. Tengo el honor de mantener con dicho Señor una correspondencia epistolar seguida, en la cual como en \m espejo se puede ver el alma de su Exa. ; yo ha- ría un agravio al publico si no ía manifestase pnra que todos conozcan al león por la uña, quiero decir al car- nero por la lana, y al toro por los resultados promi- nentes, cuyo nombre propio i yo no sé porque desagra- da á muchos de los lectores. Léanse las cartas de su Exa , y se verá que a lo menos de«ea acertar, pues de lo contrario no con- sultaría hasta los negocios mas triviales ; si, que erró m en aí^o, err mucho, ó en tocto ¡caígame Diosf no do se ba de acertar ; pero yo suplico advierta el públi- co como su Exa. , muda de consejo cuando ve que no tiene tras que caer, ni con quien contar; é! desem- barca en eí rincón de Gorondona , echa también sn proclamiía , pero los de acá se hacen de pencas; no- concurren , lo dejan , lo abandonan ; pues entonces cía. fo está que las uvas están verdes, se acabo piesfa, te- rejo campamento , me vuelvo á embarrar, y Chri&to cotí todos, pues ya he perdido 160 y mas hombres. Peor fuera que insistiese como Agre lo , persistiese como Sarratea, y se obstinase como tantos obstinados que pasear; nuestras calles sin rubor, y sin vergüenza* aguardando e! tercer advenimiento como si el cuento de sorprehendernos , fuese asunto de poder repetirse ca* da día. Comunicaciones oficiales entre el Excmo. Señor D Francisco Ramírez, y la Señora Z>. a María Re- tazos. Mi SEñoRA D. s María Retazos. Yo soi Francisco Ramírez, peón de confianza, que solía acompañar á los carruages , en que se condu- cían las familias de Entre ríos á la bajada del Para- ná, pero por las teorías de un tal Juan Santiago, á quien Dios bendiga, be recuperado mis derechos primitivos, y ando despertando á los pueblos con el fin de que £ rio revuelto recuperen otros pobres, que hay por hay , todo lo que estuviere mal acomodado. Los entrerianos bastante uos hemos hilado los se* ws para ponera práctica las teorías todas de ese gran filosofo de ginebra, el cual dice expresamente que ios- hombres allá al principio eramos avestruces ; pero ai fin lo hemos conseguido, y créame Señora, que por íicá ya no se ven mas que avestruces. en i a milicia, aves* truces en la diplomacia, avestruces en la municipal!- dad , y el mayor avestruz es el pueblo soberano , el cual contentísimo con su soberanía vejeta á mas vejetar sin dársele el menor cuidado de que todos seamos aves- truces. Pero, Señora mía, aunque nosotros juzgamos que el ser avestruces es una dicha, no obstante el padre cura ha dado en decirnos , que no es ese el fin para que hemos sido criados , y aunque lo de menos fuera ma- tar al cura, pero otros señores dicen que no, porque siem- pre es preciso que alguno esté al reparo de la capilla; en fin por si , 6 por no, hemos dispuesto salir de nues- tra avestrucidad para que nuestras ideas tengan un ob* jeto digno , como dice el Padre Monterroso. Otro pa- dre también nos dijo que los mismos avestruces del cam- po tienen sus leyes invariables, y que nosotros seriamos peores que avestruces, si por el empeño de ser aves- truces viviésemos como quiera, y muriésemos como quiera. Yo , y otros amigos siempre hemos sido de pare- cer que en dejando hablar A los padres no hay reme- dio, sino que tarde, ó temprano hemos de ser tiento en boca de sorro , y asi ha sido puntualmente porque el padre cura, yo no sé como, nos ha metido en la ca- beza que debemos salir ya de la primitiva , y encajar- nos ea la segunda edad. m Eso makffenga yo, que á veces le oigo al cora por- que me gusta el modo bonito con que todo me lo ex- plica; el otro dia me dijo la significación de mi bota de gato, de mis calzoncillos largos, del pañuelo gran- de que me suelo poner de chiripa en la cintura,}' has- ta me ha explicado lo que significa la casaca bordada de realce que me regaló el amigo D. José Miguel Carrera. ¡Que demonio de padre cura! ¡baya hom que sabe mas que las culebras! dice el padre que yo ya he de- sempeñado cuanto está escrito en mis vestiduras de los ? pies, piernas, y barriga, porque en efecto en mv pri- mera, y segunda salida, y entrada en Buenos Aire* |<* gré poner á todos los hombres en la primMm y hemos quedado desunidos feroces, perdularios ladrones, y bar- baros hasta el iniprusunta; habiendo pues cumplido con mi deber he conseguido que las Provincias Unidas se reduzcan á la materia prima, y que todos, todos sea* mus Gauchí políticos, federi montoneros , chacuaco ani- males , choti protectores , puti republicadores, y aunque vmd. Señora , llegue á ver por hay uno, ú otro que ha- bía algo ladino como Agrelo, Sarratea &c. no vaya por Dios á eqtrívoearce, y sepa desde ahora para en adelan- te que cual mas cual menos toda ta lana es pelo». Hasta aqui la conversación del padre cura ¡ba bue- na , pero cuando llegó á explicarme lo de la casaca bor- dada de realce maldije la hora, y el momento en que me ia regaló el amigo José Miguel ; dice el padre que yo no puedo vestirme la casaca sin armarme caballero, y sin pertenecer cuando menos á los hombres de la se- gunda edad, y que seria muy reparable si en mi ter- 29 cera saüda apareciese yo de triste figura como en las dos salidas antecedentes. Ello es que yo he suspendido mi vuje, y espero de vmd. que á vuelta de correo se sirva mandarme unos retazos de varios autores trasladados literalmente para que vmd. quede libre de toda responsabilidad , porque le hago saber que entre nosotros hay hombres que darán una puñalada á su padre, y a su madre si les habla» en la mano, y es uu gusto el ver lo consentidos que es- tan , y la velocidad con que se van Iras del humo de cualquiera palabra mal dicha, 6 mal tomada, sin que los gefes podamos contenerlos, porque sobre el parti- cular no hay reglamento , á no ser que vmd. nos favo» rezca con unos retazos de desiderio electo, 6 de cualquier otro libro que contenga nuestra voracidad , y nos enta- ble un pacto social para que no acabemos de acabarnos. Entre tanto le advierto que no saque retazo alguno de Juan Santiago, porque á ese autor lo tenemos ya en las uñas, y no es posible que aun cuando resucita- se él mismo en persona se atreviese á ser tan Juan San- tiago , ni tan filósofo giuebrino como lo es cualquiera de nosotros. Cuartel General de la Montonera, y Mayo 9 de 1821— Dios guarde &c.,— Francisco Ramírez. Señor Gobernador y capitán general D. Francisco llamirez. Por la apreciable de V. E. acabo de entender que estam )s perdidos , y que cualquiera tribu , o toldería de 30 otentotes es de mas rango, cíe mas ilustración, y de mas civilización que los que para enhjosofarnos nos han en- federado , y para ení'ederarnos nos han ensantiagado co- m o V. E. me lo expone en su apreciadle. V. Exa. puede muy bien gloriarse de que ha ex- cedido a los Blasiíos, á los Sa patas, á los Artigas, á los Casiques Andreses, y á todos esos héroes orientales, que con Juan Santiago en la mano ni pudieron, ni supieron dar finamiento, ó finalizarlo todo como V. E. lo ha sa- bido, y lo ha podido hacer. Esa casaca bordada de realce, si es de algún terno, ó de alguna casulla, puede muy bien alternar con el poncho de fr. Francisco, y tanto una como otra pieza acredita que V. E. es aficionado á la Santa Iglesia por los muchos beneficios espirituales, y temporales á que V. E. y la montonera tienen derecho por causa de la devoción. La explicación del Señor cura no deja de ser inge- niosa, porque el mejor modo de que V. E. conserve los bienes que ha adquirido es que se meta á devoto imi- tando á aquel buen hermitaño que habiendo hecho un palacio en Flandes, se entro en eljde Flandes, y ni á sus parientes daba entrada porque no le interrumpiesen los exercicios devotos. Sea de esto lo que fuere, lo cierto es que la casaca cuando menos pertenece á la segunda edad , y argu- ye pacto social, 6 especie de civilización; arguye volun» tad general, y mil otras zarandajas incomponibles con la primitiva, en que V. Exa. nos ha envuelto á todos. Por consiguiente la demanda tle V„ Exa, es muy 31 justa, pues en cuanto V. Exa. me dice en m aprecia- ble yo no he entendido que me quiera decir otra co. sa, sino e! que un gran* desorden trae un grande or- den : confieso la partida tanto mas cuanto esíoi cierta , y segura de que nuestros desórdenes ja no pueden au' mentarse á no ser que degollándonos mutuamente de- jemos el campo para los primeros que quieran ocu- parlo. Créame V. Exa. que pensando yo muy deveras en nuestra reforma encuentro tantas dificultades que desfa- Uesco totalmente hasta quedar sepultada en un abismo sin fondo de reflexiones todas lúgubres, pero hoy me ha sucedido que cuando iba ya á desesperar, y des- uaciar al enfermo me ocurrió -el dia domingo, dia en que descansó el Señor de todas sus obras, dia del Señor, dia de su resurrección, dia de su triunfo, y dia de nues- tro común regocijo ; al advertir esto resucitó también mi espíritu abatido y elevando mi corazón k las alíu- ras exclamé, y dije ¡Señor , y Dios altísimo ! ¿que cris- tiano podrá desesperar jamas siendo asi que el domin- go es un dia que es todo tuyo y por consiguiente to- do nuestro? en ese dia nos juntamos los cristianos to. dos en ¡os templos, en ese dia los sacerdotes por ma- los, y pecadores que sean hacen bajar á Jesuehrisío al altar para que él mismo en persona como, sacerdote eter- no ore por nosotros, y con nosotros al eterno padre, y para que como víctima nuestra repita incruentamente el sacrificio cruento que ofreció una vez por nosotros en la cruz, y en el calvario. Aquí tiene V. E$a. nuestra reforma ejecutada del 32 modo mas sencillo ; tengamos, Señor Excmo., tengamos j„icio un dia en la semana, y vera V. Exa. como insens.- gemente nos vamos acostumbrando á tener juicio toda 18 ^Celebremos el dia séptimo no solo por espíritu de teíWion, sino también por espíritu de política ; celebre- mos%V domingo como primer paso de una reformación que para no perecer nos es del todo inexcusable, y ne- cesaría ; sea el domingo un viernes santo en todas y en cada una de nuestras provincias ; el clero, y el gobierno Sudamericano miren este punto como un punto cardinal: acuerden, y establezcan mui menudamente lo que todo* los fieles han de hacer en ese dia, y lo que acornaren llévese a debido efecto, y con un rigor tan excesivo que ha *a temblar las dos orejas á los que oyeren los cast.gos, ^afrentas, los escarmientos execrados en los transgre. sores : todo, todo sea perdonable menos el no tener juico el dia séptimo. ¿El Domingo es dia de doctrina? pues léase el ca- tecism'o en todos los pulpitos, y no haya un solo Súdame- ricano á quien no se le intime en ese dia la leí de Dios, • el dogma todo de su creencia, ¿ El Domingo es día de Oración ? pues aparezcan todos los Sudamericanos de .ala, y con vestido nupcial cerquen a sus curas respecb- vos para que presididos por ellos, y alentados por ellos insistan por mañana, tarde y noche en rogativas, y can- ticos espirituales. . , • La cosa no es difícil, pues para conseguirla ni es necesario derramar una sola gota de sangre, m gastar B „ maravedí, ni costearnos hasta el desaguadero, s.no que m mftes al contrario serta una diversión, una ternura, un medro de la mas estrecha unión, y el arbitrio mas pode- toso para deschacucarnos , desmon tonar nos , desavesíru- sarnos, y ennoblecernos á la faz de las naciones, que ya nos miran unas veces con lástima, y oirás veces con <3 es precies Dios guarde á V. Exa. muchos años. — Buenos Aires Mayo 10 de 1821. — B. L. M. de "V. E. su apasionada—. Do. Jalaría Retazos de varios autores trasladados ti? feralmente, §'c. Mi Señora DoñA María Retazos. Recibí su apreciable fecha 10 de Mayo, y por ella Tco que Vd. es de las que yo ando buscando ; Dios la "bendiga mejorando la presente. E! Domingo, mi Señora, había sido un dia grande, y todos ios de poncho, á quienes he ieido la carta de Vd 6 dice»; que no hai mas qué pedir sobre la metería; pero cuando estábamos allanados á celebrar como es debido el dia séptimo ha querido la desgracia que el Doctor Agrelo, el sábio Sarratea, y otros de bota fuerte dijeron qne eí fanatismo era la peste de los estados. El término es un poco peliagudo, y todos los pai- sanos empezarnos á coscamos, porque apuradamente fuera de patriotismo no tenemos un solo término que acabe en tismo, ni que empiece en futía , porque la fanega f;lla en la é, y aun con todo eso hubo muehos entrénanos que por fanatismo entendían la multilud de fanegas de trigo, de porotos, y de lentejas que dejamos de sembrar B 34 por andar corriendo el campo como avestruces, y l>a* gu;tles. No estando acordes sobre el término, fue preciso su- plicarle al Doctor Agrelo que nos lo explicase ; y em- pezó el hombre á decir mil cosáis contra clérigos y frailea; pero como sabemos que el Doctor Agrelo pidió- confesión en la Recoleta, y and abo de gauderio con un fraile toda la noche para escapar de la horca, por eso es que no hi- cimos caso de sus embrollos, y le suplicamos á D. Ma- nuel Sarratea que nos explicase el termin-a. í>. ¡Manuel como es un hombre mas sólido, y mas formal que el tinterillo Agrelo,nos dijo que fanatismo era levantar el corazón á Dios , y pedirle mercedes , y que si los americanos daban en esa flor, y en esa gra- cia p\ Dios sistem a! ¡4 Dios federación! ¡a Dios Juan Santiago! ¡á Dios tinterillos rato gatos! ¡á Dios montone- ra! ¡á Dios desorden! já Dios impiedad! ¡a Dios filo- sofismo! ¡á D os irreligión! ¡á Dios aspirantes! ¡á Dios gente de cafees, de logia, de carpeta, y de trampa adelante ! Estas expresiones del filósofo Sarratea , fueron las que nos pusieron en estando de saber por primera vez loque significa fanatismo, y como quien despierta de un sueño hemos visto palpablemente cuanto botaraiis- mo hay entre la gente que en Sud América pasa por noble, por fina, por política, y por bien educada. Aquí fue cuando todos los gauchos Henos de asom» bro, al ver cuan errada es la doctrina de los tinteri- llos, nos postramos en tierra por primera vez , y levan- tando el corazón á Dios le suplicábamos de veras „ que 35 ^om padeciéndose de nuestra situación lamentable nos mandase curas, y padres misioneros, para que instru- yéndonos sólidamente en la doctrina del Cielo pudié- semos 1 ¡-brames de los aventureros rato gatos que por sus intereses particulares nos engatusan con cualquier terminito, y con todo genero de pinturas para que añ- ilemos corriendo el campo en vez de domar novillos, y arar la tierra para comer el pan con el sudor de nues- tro rostro como !o hadamos antes de serian políticos > tan libres, y tan independientes como somos al pre- sente, " Después de haber hecho esta oración los compa- ñeros, fueron de parecer que nuestra república se fun- dase sobre el fanatismo , pero yo les dije que consul- tüsérnos -la cosa con D. a María Retazos, porque si rom- piamos de golpe, quien demonios sabe si el fanatismo es algún otro vicho diferente del que nos ba pintado el embrollón de Sar ratea. En esta virtud, mi Señora, sírvase vmd. á vuelta de correo contestar acerca de estos dos puntos • pri- mero ¿si hemos de ahorcar, 6 no á Agrelo, á Sarratea, y á todos los demás aventureros y en tes, y vivientes que tenemos por acá? Segundo ¿si sera bueno fundar nues- tra república entrerriana sobre el fanatismo , ó si sera mejor fundarla sobre el barbarigmo que es la carta magna, con que hasta el dia nos estamos sosteniendo. Escriba vmd. con satisfacción , pues aqui tiene mu- cho partido , y hay muchos que la putean, que es señal de mucho cariño entre nosotros. Cuartel General de la Montonera > y Mayo 11 de 36 1821.-— B. L. M. cíe vmñ.—Su afectísimo Francisco Ra- mírez. Excmo. Señor Gobernador de Entre-ríos Por la que acabo de rerüvr de V. E. veo palpa- blemente que ios entrénanos di jados asi mismos, y ce- gando ei infl ijo de tanto demorno de bota fuei fe que los saca de su juicio , serian unos hombres bondosos ni'-jo- raudo los presentes; y añado que la resolución sola de desprenderse de Agrelo , de Sarratea y de Santos Ru- bio, y de todos esos bobines, y hablantines, acredita que los de Entrenos son hombres capaces, de ser hom- bres. En orden á la primera cuestión digo que jamas por tjáiÉá» se les ponga en la cabeza el ahorcar á Sarratea, ni á Agre lo, ni k todos los demás trastulos que allá es- tán pintando al Padre Simón ; el ahorcarlos seria dar- les importancia, pues Judas murió ahorcado, y era Após- tol, pero ellos ni si quiera son como Judas, ni dignos, ni merecedores de descalzarle las zan dalia* á ese A pos» tol desgraciado. En orden á Sa secunda cuestión digo que e] fanatismo* es cien mil millones de veces mejor que el filosofismo,» porque el filosofismo deja al hombre al raso, pues lo colocá en los espacios imaginarios para que ande como una bo o billa en el vacio comiendo segundas intencione* logicales sin Dios, ni reí, ni Hoque. AS contrario el fanatismo aunque es una barbari- dad , pues consiste en adorar á Dios mal, y por mal ca- 37 bo , pero siempre es adorar á Dios, y ya se sabe que del pan duro, duro, duro mas vale duro que no nin- guno: pongo por ejemplo, se les pone en la cabeza á los entrénanos que un Yacaré , ó un Yaguareté , es el verdadero Dios, que hizo el Cielo, y la tierra ; en seguida Se fabrican templos al Yaguareté, le consagran sacerdotes, le ofrecen sacrificios , le dedican días festi- vos &<\ &<\ &c. todo esto es una ignorancia, una ido- latría , un fanatismo, pero siquiera es una sombra de religión, y asi como el evangelio nos dice que la som- bra de Jesuchristo sanaba h los enfermos , a* i también la sombra de religión salva , y fortalece á las repúblicas. Solamente la irreligión, el Agrelismo , el Sorra- teísmo, ei Sanfosrubi mo , y el Ateísmo , es incompa- tible con toda s >ciedad ; los pueblos todos ésfan seííado s de Dios, y espontáneamente se dirigen á é! , aunque á veces yerran en el objeto material adorándolo fanáti- camente , supersticiosamente , y brutalmente. Digo pues que si los entrénanos están aburridos de Jesuehrisío , que murió por ellos en la Cruz, si ge lian fastidiólo de su doctrina , fundada en caridad , ú les desagradan los ejemplos de humildad , y mansedum- bre, que nos propone en su evangelio, \íejt ti á Jestichris- to , renieguen de su ley Santa; pero no sean tan im- prudentes que se queden sin reiigion a)guna ; ; si la ver- dadera no les acomoda acójanse á lo menos a. !a fal- sa; busquen por hay un becerro de oro, o alguna cerra*- ida, ó al Sol del firmamento , ó á ajgun peludo , algún, mataco, algún quirquincho, algún sapo, y expoméndo- lo á id veneración pública hagan una prof.SK a ut fe, 38 ' y digan á grandes voces ; ; O Entrénanos ! á este becer- ro , á esta cerrania, á este peludo, á esie Yaguareté , á este Yacaré es ú quien debemos la libertad; junte* monos pues el día séptimo á ofrecerle sacrificios , y oigamos lo que nos digan los curas á nombre , y por la gracia del Yaguareté, del peludo, del Yacaré , del Quirquincho , de la Capiguara , del vives f rus <8fC. En una palabra, amigo Ramírez, Dios no quiere que exista sobre la tierra sociedad alguna sin Dios; y 3a prueba es que ninguna, ninguna en seis mil años que llevamos de mundo ha subsistido sin reconocer un Dios, 6 ya sea falso , o ya sea verdadero. Cualquiera que diga lo contrario es un tinterillo miserable, un leguleyo rato gato, un aventurero ancho- piíeco , un teruleque tilingo, un gauchí político , un fede- rimoníonero, un chacuaco animal, un choti protector, y un poti republicador, que nos quiere en federar, aves- truzar, y enchacuacar. Dios guarde &c. D. % María Retazos, Mi Seííora DoñA María Retazos. Esíoi tan satisfecho con las luces, y conocimientos útiles de que abundan sus apreciables que no quisiera mover pie ni mano sin consultar primero con Vd. ; mis gentes también se han aficionado tanto á los retazos de Vd., que se les hace agua ia boca, y ya les parece que tienen los retazos en las manos cuando llegan por acá sus apreciables números ; por eso desearía yo que Vd. se animase á darnos un vistaso, pues no hai duda que 39 con su presencia quedaríamos todos mas consolados que con sus escritos ; pero ya que Vd. no se anima á favore- cernos con una visita, callen barbas, y hablen cartas. Aquí me suelen decir que yo en la cañada de Cepe- da conseguí una gran carta, y si he de decir la verdadyo no sé señora, que demonio de carta será esa; otros mas le- trados suelen decir que yo he conseguido la magua carta* y entonces los entiendo menos ; pero aunque no entiendo me regocijo interiormente porque me hago cargo que la cosa no ha de ser una gran plasta, sino antes bien alguna gran cosa de esas que suele haber en los libros como ("arlo magno, y los manólos, que quizá serán maguólos, y nosotros por ignorancia nos dejamos la g en el tintero. Di as hace que mis gentes me están importunando para que le consulte á V. sobre este asunto, porque a ellos no sé por que les está pareciendo que la carta magna es algún decreto para que los entrénanos podamos llamar- nos magnos, y para que así como hasta ahora se dice Cáx\omagno, así en adelante se diga Entrenan o magno, pues no es regular que á un santiagueño se le diga Sari- ti a goma/// ¿a, y nue á los entrénanos después de Un victorias se nos nombre ni mas m menos que como antes, cuando ni eramos salteadores, ni ladrones, ni teníamos carta chica, ni grande, ni papel, sino chala para formar nuestros cigarrillos. Espero que Vd. á vuelta de correo nos sacará de este atolladero, porque está el mundo tan letrado, y ya todo se explica tan pulido que dentro de poco no hemos de saber que quiere decir zape gato. Cuartel general de la montonera, y Mayo 12 de 1S8L B. L. M. de Vd. su affuio. —Francisco Ramírez, 40 Mi Señor general D. Francisco Ramírez. Celebro que mis carias le hayan entrado en tanto pro- vecho á V. Exa., y á stt ilustre comitiva ; yo desde luego haría un vi age al Entrenos para tener el honor de hablar y tratar con unos hombres que se han hecho tan espe- tabas no solo por sus victorias, sino aun mucho mas por fá docilidad, con que se prestan á loa dictámenes, de una joven, como yo, que si en algo acierto, no es mas que por el amor tierno, entrañable, y especial con que miro á los entrénanos ; pero como la doncella hon- rada debe tener la pierna quebrada, y estarse quieta en su casa, por eso es que no me animo á ir , y venir por esos campos de Dios , no sea que me suceda el caerme desmayada en San Nicolás, como cayo la muger de Car- re ra, cuando Dorrego venció á los federales, bajo cuyo amparo estaba la Señora. Lo de la carta grande, mi Señor General, no es lo que V. Exa. se ha imaginado, ni menos lo que han en- tendido los montoneros, y para que ni V. Exa., ni ellos se equivoquen otra vez voi á explicarles con toda clari- dad la carta, y el cartifolio, cuya invención se debe á la habilidad de V. Exa. Todos los pueblos del mundo, saben que el cazique Andrés , no sabia escribir ; ítem todos saben que el Gene- ral Blasito , no solo no sabia escribir , sino que se ember- rechinaba cuando veia que alguno estaba leyendo alguna carta, porque decia , y decia bien, que los tinterillos eran el Demonio, lo mismo digo del General Zapata, del General Artigas, y de todos los generales gauchos, 41 Tuya historia será ta flor , y la nata de la libertad , é independencia Sudamericana. Pero cuando apareció V. Exa. en Cepeda, apareció «0010 un So?, que tsaciíi por el occidente; V. Exa., si Señor, V. Exa. es el único General escritor, que nos- lia venido de los desiertos para que todo el mundo se- pa que no todos los changadores son legos mondos , y redondos, sino que también entre ellos hay algunos, que como V. Exa. pueden ser peones de confianza • V. Ex a. escribió los tratados -secretos^ los que no hubieran es- tado tanto tiempo secretos si V. Exa, se hubiese valido •de agena mano para escribirlos, y firmarlos : esos trata- dos secretos son la magna carta, por medio de la cual aparece V. Exa, como un gran trahidor, que con el nombre de hermano , con quien no es lícito pelear, nos quería vender al portugués: la mano derecha de V. Exa, debe fijarse en una columna altísima; y esa excelenti- sima mano debe tener empuñada la magna carta para que cuantos divisen en la columna la mano, y la carta digan "Hay está esa mano magna , y esa carta mag- na de esclavitud, con que nos quería enfederar el gran maguólo Ramírez protector de tanto partí ñi bo- bo, y aturdido, que por lucir ocho dixs se querían en- tregar al diablo por toda la vida. En todo caso, Señor Excelentísimo no pierda V. E. la carta magna, porque si la pierde no podrá acredi* tar que V. Exa, desciende de Cain, ni de Caá na n, ni de tantos canallas, cuantos han enfederado á los hombres de bien para enterrarlos, y heredarlos. Dios guarde &c. D.* María Retazos. 4*2 Empresas de Da. Maria Retazos, á favor de los In- dios Pampas. Los Indios Pampa?, y todas las demás tribus dehoiík. bres salvages, que por esos desiertos del Sud abrigan á nuestros desertores, y á todos los descontentos para asab tar de noche á los hacendados r robarlos, y matarlos; todos esos infieles, para quienes aun no ha amanecido ]a luz de la fé por causa de nuestro poco, ó ningún ce lo ; todos esos idolatras nos dan actualmente mucho que hacer, cuando podían servirnos, y auxiliarnos hasta ma& allá de lo que pudieran extenderse nuestros deseos, y esperanzas. Hacerles la guerra, como hasta aquí, es insolen- tarlos mas; entrar en pactos, tratados , y convenciones* con ellos es darles mas importancia de la que merecen; tirarlos á acabar, y perseguirlos á fuego, y sangre como lo han hecho los Norte americanos, es contra la caridad christiana, que debe extenderse hasta á los salvages , y barbaros ; fuera de que el estado fatal de nuestra repú- blica no es apropósito para entrar en ninguno de los proyectos insinnaHos; en esta suposición voi á proponer un arbitrio nuevo que quiza será mirado como una ex- travagancia , ó como una especulación de Juan San- tiago. Declárenme solemnemente por madre universal de to- dos los indios del Sud, y yo prometo de mi parte que dentro de tres años todos los indios del Sud serán mis hijos, é incapaces de hacer daño á nadie, y solo capa- 43 ees de ocuparse en la labranza, y enlodo género de fábricas. El Gobierno para esta empresa nada mas tendrá que hueer sino darme autoridad ; la gente yo la escogeré, y no será sino la que se ofrezca voluntaria: todo mi empeño, y el único daño que les haré á los indios se- ra dejarlos a pie, y la única pena de muerte que íes intimaré será por el delito de montar á caballo. Yo no quiero que vaya en mi compañía un solo soldado , ni un solo oficial ; las ordenanzas yo las daré á mi gente, y esta gente compondrá la Santa Cruzada Sud americana ; para reclutar á los cruciferos, yo no ne- cesito mas sino que el Gauchí político me haga el fa- vor de predicar ocho dias en cada una de las guardias de nuestra frontera. No es necesario por ahora el que yo manifieste al público los medios, y modos de que me he de valer pa- ra reducir á los indios con suave, pero eficasisima vio. lencia ; bastante será el descubrir mis planes á las auto- ridades civiles, y eclesiásticas para que no se opongan, sino que antes bien recomienden , y promuevan mis em- presas. En una palabra, yo he desesperado ya de que los hispanos americanos, é ibero colombianos se constitu- yan en república ni aun en el plazo de trescientos año*; pero el constituir á mis hijos los indios es obra de so- los tres años si las autoridades me permiten fundar, y promulgar una Santa Cruzada , cuyo objeto sea el que seamos dueños de nuestros campos, y -tutores de lo» in- dios, que no deben estar sino á pupilage , porque ca- 44 recen de civilización , y no saben la doctrina , ni pue- den ser catequizados mientras anden á caballo de aquí para alü. Cuando nuestros padres arri varón al Rio de la Pla- ta , los indios andaban á pie; pues basta va de galopes^ estese cada toldería quit-ta á la orilla de algún arroyo permanente; las indias aprendan á hilar, los indios domen novillos, hagan sementeras, y súrtannos de gra- nos por su justo precio para cuyo efecto los Padres Do- minicos, los Franciscanos, los Mercedari os , y los Betle- mitas serán administradores, y patronos. O dito dito, que ó demais he contó. Continuará, ■ A la tercera salida del Exento. Señor D. Francisco Ilamirez, gefe supremo de los tilingos que nos enfederaron en el año veinte pura volvernos á enfederar en el año veinte y uno del siglo diez y nueve» SONETO. Aquel, que de Cepeda en la Cañada Encontró una gran carta de baraja, Hoi está libre ya de polvo, y paja Dando principio a su tercera entrada ; En Gorondona ha sido su arrivada Y en San Lorenzo obtuvo ya su baja ; Allí fué degradado al son de caja Para trocar su curta en empanada. Don Francisco Ramirez sin consuelo Viendo su grande carta revolcada De tratados secretos con Agrelo Trata, y con Sarratea de la armada ; Pero aquestos dos entes con gran celo Le hablan a todo hablar, sin decir nada. IMPRENTA DE LOS EXPOSITOS Nüm. 3.° '' Da, MARIA RETAZOS DE VARIOS AUTORES TRASLADADOS LITERALMENTE PARA INS- TRUCCION Y DESENGAÑO DE LOS FILOSOFOS INCREDULOS QUE AL DESCUIDO Y CON CUIDADO NOS HAN ENFEDERA- DO EN EL AÑO VEINTE DEL SIGLO DIEZ Y NUEVE DE NUES- TRA ERA CRISTIANA. B üenos Aires Mayo 26 de 1 821. Continúan las comunicaciones del Supremo Ramírez con Donm María Retazos. $li Sra. Da. María Retazos 9 , el reembarcarme seria o de menos sino fuera que la araiadilla rae lo impide; el indar de aquí para allí también seria muy fácil si V. me liciera el favor de persuadirle al Sr. La Madrid que al in todos somos hermanos , y que es una lástima que nos mdemos matando por quítame allá esas pajas. Yo, Sra. he venido llamado, y en la inteligencia de [ue todos se habían de venir conmigo para que en fede~ ación , y en gracia de Dios entrásemos en la plaza de la Victoria ni mas , ni menos que como el ano pasado ; pe- o si cuenta errada no vale yo desde luego doy por er- ada la cuenta y me entrego á la discreción del 8r. La Madrid , porque el Sr. de López ha dado en la ñor de lo darme cuartel, y vá degollando de á cuatrocientos á. os entrerriano -magnos como si fuéramos algunos lechones. En esta virtud, mi Sra. Da. María , le he de estimar, muy mocito que sea Y. mi madrina , pues iso «9 regular que V. se declare , como se ha declarado ya , por madre universal de los indios infieles, que no la solicitan , y se niegue á ser madrina de los entrerrmno-magnos que con clamor y lágrimas le piden protección, y amparo. Cuartel del puro disparate, y mayo 25 de 821. Su apasionadísimo abijado el peón de confianza. — Francisco Úamirez. Exmo Sr. D. Francisco Ramírez. Querido hijo : Buenos Aires es madre, y madre la mas tierna, que jamas ha abrigado en su corazón ideas sangui- narias para con las provincias, ni para con los provincianos. Ríndase V. E. con toda satisfacción en la inteligencia que ni V. E. ni los porteños traidores que lo han hecho salir de sus casillas, ni todos los entremano-ma^iios seraln castigados coano merecen, sino que antes al contrario los porteños traidores vendrán muy frescos á sus casas, y los entremsoio-magnos serán favorecidos con una magna caria de perdón en correspondencia de la magna carta que ga- naron en Cepeda cuando habiéndose dispersado nuestra ca- ballería no pudieron meterle el diente á la infantería en diez leguas de retirada. Ríndase V. E. y sepa que el general Belgrano, ha* viéndosele rendido á discreción todo el ejército real, en el fervor de la victoria , cuando los hombres se engríen y en- soberbecen, entonces fue cuando lleno de humanidad les dije á los peruanos que fuesen libres á sus hogares ; sepa pue¡ V. E. que todos los porteños son como Belgrano bravos, y generosos. ' V. E. mismo lo ha experimentado ya en el ano vein- te, pues apenas dijo que venia de hermano se le abrieron todas las puertas, y no había un solo hombre que quisiese 41 pelear, porque deciasi 5 y decían bien que con los hermano* 30 se debe pelear? aprenda V. E. esta lección, y no venga >tra vez á pelear con sus hermanos, porque aunque la ter- cera es la vencida en toda tierra de garvanzos, pero eo Bue» ios Aires no es la tercera, ni la cuarta, ni la quinta, ni la centésima , porque Buenos Aires es madre verdadera , y con decir esto ya está entendido el misterio de tanta tolerancia , de tanta paciencia , de tanta prudencia, de tan- to sufrimiento, de tanto cfec. Dios guarde «fcc. — Da. María Retama de varios au~ \ores íritu que el Gauchí-político les comunique con sus - exor- aciones para ser-ricos en el plazo de tres anos, ó aun mo- ho antes 5 . y esto- sin peligro el mas mínimo de ser lie- idos ni aun levemente por los indios. Necesito veinte frailes -'dominicos, Veinte franciscos, vein- É mercedarios , veinte' betlemitas , y veinte clérigos 3 ' que' 'án después que todo esté seguro; pero con el bien- en- indido, que cuando de los indieci tos podamos tener clé- ígos, y frailes ya no se necesitan los -que hubieren • ido de ntre nosotros. Las catorce guardias de nuestra provincia, y las dé- las hasta Mendoza, por prorateo deben poner á mi ákpo- cion cien carretas de bueyes, y" doscientas carretillas ó car- Js de muías. Estas carretas , y carretillas serán los fuertes inexpug- ables, que compondrán una red barredera de cien leguas 5 línea inexpugnable , empezando por el Norte, y siguien- > hasta encorralar á todo viviente contra la mar ó con» 'a el polo mismo sin que se escapen, ni aun los abesíruces. Be los dos mil hombres se formarán seis ejércitos, cada ejército se dividirá en tres de mo lo que sin dajar ié ser dos mil equivaldrán á veinticuatro mil hombres i fes armas de esta expedición apenas llegarán á dos mil cua- trocientos fusiles de los que están inservibles, pues los fu- siles buenos para nada me sirven: ítem necesito cien es- meriles de tragante giratorio. Al hacendado que costeare una carreta de bueyes se le ofrece valor de setenta mil pesos en la parte de presa y al que costeare dos carretillas le tocará el valor de cien mil pesos fuera de otros muchos gagos, cuales son el ser señores y 6 encomenderos de las diversas tolderías que se fi- jarán en reducción por esos campos de Dios. Y cuidado con eso de reírse, pues yo no soy ningún Francisco María Voltaire, ni Juan Santiago, ni Bolimbro- que, ni ninguno de todos esos diablos ociosos que tanto da- no han hecho al linage humano con sus teorías fantásti- cas, y especulativas ; al contrario yo soy J)a. María Re- tacos que á la prueba me remito, y esta prueba no es co- 3a que se ha de ver en el siglo que viene cuando yo es- té muerta, sino dentro de tres años para que puedan es cupirme en la cara, como ahora escupiríamos á esos demo nios, que en el siglo pasado pusieron los huevos, para qui en este siglo tuviésemos que lidiar con tanto basilisco. Continuará El Abate Claudio Adriano Honote en el tomo terce ro de su precioso diccionario trae una carta dirigida á Fran cisco María Voltaire por una tia suya que estaba de aba desa en el monasterio de la anunciación, y se llamaba So María de los Angeles; yo que soy María Retazos la diri jo ahora á todos los Franciscos Marías que se postraron hu mildes ante Francisco María Ramirez, porque olieron qu venia á librarlos de frailes, de diezmos, y de mil gurrumina que ellos aborrecen, porque k revolución los ha enfrancü xmareado para que anden con la cabeza mareada, hasta jue Dios nos depare alguna buena alma, que los sujete á campana, y les diga que ya se acabó la francachela, y que íso de burlarse de las cosas sagradas no es cosa que en Bue* ios Aires se ha de hacer impunemente. Querido sobrino Francisco María Woltaire. ¡Que mal cumples tu palabra, mi querido sobrino! Me labias prometido que respetarías la religión , y á quienes la >ractican , y cada dia los ultrajas de nuevo. ¿ Que tienes |ue ver con estas religiosas , á quienes vilipéndias en todos us folletos , y á quienes pintas como á esclavas desventura» las ? Tu, que te precias de ser humano , ¿ por que insultas u infortunio? Si soportan el yugo con resignación , se las lebe admirar , si con impaciencia , condolerse y no insultar- as. Encargas de continuo que se haga bien , y tú haces nal : quieres aliviar á los desafortunados, y agravas el peso, le sus desdichas. No quedaba á las pobres religiosas , des- des que enteramente abandonáron las esperanzas del siglo , ino la idea de que se respetaba su estado , y de que se con« lolian de sus penas , y tú , filosofo sensible , tú consolador le los hombres , tú panegirista de la virtud , les robas este Sébil consuelo. é Por que quieres abrir los claustros ? N© tendrías en el ia 320000 reales de renta si alguna de tus pariéntas no hubiese ntrado en ellos. Nuestros pueblos están llenos de doncellas urianas , y te quejas sin cesar del mal que hacen los con- cilios. Empieza á sacrificar parte de tus riquezas en casar los celibatarios del siglo , y después hablarás del modo de lacer útiles a los celibatarios de la religión. Mas yo te co- iozco , mi querido sobrino ; tú estás bien distante de propo- ner este proyecto , y de promoverlo á espensas tuyas. No anto te mueve el interés de la población , pues te da esto muy poca pena, cuanto el de tu comercio tipográfico, que ta tienes muy en tu corazón. Es necesario ágradar á las gentes del mundo , y tú bascas fuera del mundo objetos ridículos. No temas , mi amigo , que la especie humana se extin- ga : ella abunda demasiado, mayormente en poetas- obscenos; y en filósofos temerarios. ¿ Se lian visto jamas en algún si-: glo (gracias á tos sermones sobre el lujo) tantos comedian- 1 tes, tantos bailarines, tantas operarias, tantos músicos, tan-: tos perfumadores, tantos peluqueros, tantas modistas, y tan- tas cortesanas como se ven al presente ? No Iiabia en Egip- to tantas langostas. Sé reconocido á lo menos una vez en tu vida , y confie- sa que , si no debes mucho á las religiosas , estás muy obli- gado á los religiosos, Los Jesuítas te inspiraron el gusto de las liu inanidades y de la virtud; y si tú no te has aprovecha- do sino de la parte menos importante de sus lecciones , no es culpa de ellos. ¿ Cómo hubieras compuesto tu Historia general sin los socorros de estos sabios solitarios, cuyas rique- zas envidias tanto, y tan poco sus virtudes? Pero aunha^ (*) Voliaire en carta que escribió al Illmo. Sr. D. Agustín Calmet, con* fiesa lo deudor que es á los benedictinos. Se hallaba á la sazón en Lenuville, en la comitiva de Estanislao rey de Polonia, y desde alli escribió en estoS términos "Yo prefiero, Señor, el retiro á la corte, y los grandes hombres 4 "los reyes. Desearía sumamente ir á pasar algunas semanas en compañía de "Y. y de sus libros» Me bastaría una celda abrigada ; y con tal que yo tu- "viese una sopa de carne , un poco de carnero y huevos , preferiría esta di : "chosa frugalidad á la mesa regalada de los reyes. En fin, Señor , no quiero "iener que vituperarme de haber estado tan cerca de V. y no haber tenido "el honor de verle. Deseo instruirme con aquel cuyos libros me han formado^ "5/ beber la ciencia en el manantial. Pido á V. el permiso. Seré uño de sus món* "ges. Paulo irá á visitar á Antonio. Avíseme ■ V. si quiere recibirme: en "este caso me aprovecharé de la primera ocasión que se me presente para ir "á la morada de la sabiduría." Quien escribe cartas tan atentas debería acor- darse de ellas en las ocasiones. Si Voliaire tuviera una poca de memoria no bebiera hecho tan pesadas burlas de dicho sábio y virtuoso benedictino, q»« le dió tan honrado hospedage: hubiera mantenido su psinaeir tono; y no hu- biera faltado ni á la decencia , ni á la gratitud* as que decir. 1 ¿ Las manos laboriosas de estos virtuosos ce- )bitas no han desmontado y fertilizado los terrenos mas es- riles , y acaso el que tú habitas? ¿Sus posesiones no son in hoy día la porción del estado mas poblada y la mejor titeada? ¿Sus casas no son el recurso de tantas otras á nenes alivian del peso de la demasiado numerosa familia * i muchas ilustres familias no han levantado de su caída y stenido en un esplendor útil al servicio del rey y al bien íl rey no? ¿ Que hombre dotado de razón y de humanidad llevará mal que los eclesiásticos posean haciendas ? é No son el itrimonio de las comunidades , en que se ejérce la mas pu- candad con una generosidad tan heroica? ¿ No se ha Simulo una parte á estos hospitales , en que un sexo deli- do socorre la indigencia ; donde sacrifica su hermosura v su ventud; y muchas veces su alio nacimiento por almiar" este yunto de miserias humanas , que tanto humillan á nuestro julio , y que tanto repugnan á nuestra delicadeza f ¿.Los "bienes eclesiásticos no son también porción de= i colegios , de los seminarios y de las escuelas , necesarias is que nunca para la - educación de la juventud ? La tó- ad del estado y la de la. religión se reúnen para imponer- silencio. Ve lo bueno donde está , y no te empeñes en scar lo mejor , pues acaso será lo peor. ¡Que necedad es quejarse de continuo de que la iglesia ¡puebla el estado! Sesenta, anos atrás cada convento (aun- I había muchos mas que ahora) contaba, cuando menos, >le número de individuos mas que al presente , y no por o dejaba de tener el reyoo un millón de hombres, mas de que cuenta actualmente. Confiesa pues que no es el ele- secular ó regular v el que perjudica á la población; y tú 3 quieres que se toleren los errores monstruosos de los ido- ras, de los turcos y de los cuákaros, tolera las virtudes tus conciudadanos. Suaviza la acrimonia de tus decláma- las contra los religiosos , y en especial contra las religio- María Ket. Num 3, 54 sas Interin tú vomitas tu vilis contra nosotras , hay acas tres mil solitarias virtuosas , qwe levantan sus manos puras i cielo para desviar los rayos que están próximos á caer sobr tí " Dadle , Señor , dicen al Padre de las misericordias ' dadle la paz , la salud y la felicidad. Heced que su oc razón se vuelva á vos: que después de haberos blasfemadi se ocupe en serviros y alabaros: que habiendo vivido coro ' arorel de tinieblas , reconozca sus errores y sus extravíos v que termine sus dias hecho un ángel de luz." Yo n reúno á estas buenas almas , mi querido sobrino; y esta i la disposición con que soy toda tuya , Me estoy poniendo 9 Responde el hijo Muy triste , y serio. En vano ó madre, Nada ver puedo, Porque quizá No sé ponerlos. ¡A un topo anteojos! Con aspan! iertto 'La madre exclama; Déjalos necio. Ese instrumento Si tiene intento De hacer que veas Pierde su tiempo. La luz no vierte Del alto cielo Para nosotros Sus rayos bellos. MORALIDAD. Entre los hombres Dios guarde &l Da. María Se hallan por cierto Topos iguales Al de este cuento; Topo es Ramírez Topo es Agrelo, Topo es Servando Y Carrera el bueno. Topos son todos Los montoneros Y los carafas Y Caraferos; Topos son todos Los tinterillos Que por dos reales Hacen ovillos; Topos son todos Los que en el juego Pierden, ó ganan Todo lo ageno; Son los que viven Del desconcierto, Y huyen del orden Como de un muerto. Y en fin son topos Los que aparecen Para ver nada Con sus cien ojos. Retazos. Exoftacion á la verdadera filosofía contra la pretendida fi- losofía de los incrédulos modernos. DoSa María Retazos no combate ni combatirá j la filosofía verdadera; no, an tes al contrario / sepa el mu n- do que hago profesión de respetarla, y digo gustosa con Cicerón que el Cielo no .ha podido conceder á los hom- bres otro don mas grande que el de la filosofía; p^ro por lo mismo que el titulo- de filósofos es tan respetable /es mucho mas odiosa su usurpación ; sin embargo esta usur- pación pudiera en mi concepto tolerarse si la^falsa filosofía no tuviese por objeto mas que el jugar con tierra, ó el usar de fantasmagorías para entretener á los niños; pero siendo su objeto el destruir la religión y las costumbres, dw que no sucederá eso en ios dias de Dona María, y . sepan los filosofilios de América que conmigo es con quien se las tienen. La filosofía , de que nos quejamos , combate todo lo mas precioso y mas sagrado que hay en la tierra. Se sabe todo So que tiene de grande , de suave y de honesto el nombre ie filosofea. Se abusa de ella para dar colorido y ornato á las mentiras, cuya deformidad horrorizarla si se viese desnuda. Descubrir y combatir este abuso , y quitar el disfraz á estas perniciosas máximas , no es ofender á la filosofía , es venoar m causa , y restituirle todos sus derechos. & ' Mas no basta detestar y huir la falsa filosofía , es aecesano que presentemos la verdadera, Y ¿ donde la íaílarémos? En esta misma religión tan indignamente lespreciada por los pretendidos filósofos. Los * hijos de ágar curiosos investigadores de la sabiduría terrestre , los á fábulas, que publican como invenciones admirables* 10 han conocido ^ los caminos de la sabiduría. Dios no os había escogido para anunciarla á ios hombres/ Y j quien es el dichoso mortal que jamas haya podido hacer *te descubrimiento? ¿quien suh/ó al cielo á recoger este livma sabiduría , y la bajó de las nubes ? ¿ Quien atravesó i mar para buscarla , y habiéndola hallado la cargo en -sus 'ágeles , prefiriéndola al oro mas precivso ? No hay hombre me pueda solo y ski guia abrirse un camino hasta ella. Mas el que sabe Mas las cosas , la conoee: no ha escapado a la iJ penetrante de su infinita inteligencia. Este es el Dios a «Jen aderamos , y ningún otro. El halló lodos los caminos Le conducen á la sabiduría. La ensenó primero a Jacob su lijo , v á Israel su querido. Pero después la enseno de un modo mas perfecto, cuando se dignó dejarse ver sobre la tierra , y conversar con los hombres. Este es , o filo-ohllos, el manantial puro é incorruptible en que nosotros debemos beber la filosofía, la palabra de Dios en el antiguo y nuevo testamento. , . • San Agustín cuenta el efecto que le produjo en su pri- mera iuventud la lectura de un libro filosófico de Cicerón , «oe no existe ya. Este libro trocó sus afecciones , y t< mi piró nuevos deseos. Desengañado de las vÜtm » que le habían encantado, suspiraba con un ardor vor la sabiduría inmortal. No era la i», rmosi.: ra del de dicho orador en lo que se cebaba, sino las mateTOs de qu«j trataba. Una sola cosa es lo que entiviaba el ardor , de M se sentía inflamado en la lectura de este libro , y es que no| encontraba el sagrado nombre de Jesu-cmto. No había lie- smdo aun el tiempo en que se habían de romper las cadenas] Se Agustino: su libertad estaba reservada á la lectura de, otro libro , en que hallaría lo que faltaba al de Cicerón. La exortacion filosófica de un escritor profano había hecho una, impresión viva, pero pasagera en su corazón : las palabras de San Pablo fueron una saeta, con que quedo penetrado! para siempre. Entonces fue cuando sacudiendo el yugo tiránico de sus pasiones, y resuelto por las palabras que, leía ti re'-estirse de Jesu-cristo : gustó la verdadera sabir duría, para no estudiarla sino en la escuela del ¡salva* dor. Cuanto mas progresos hizo en esta nueva carrera, tan* to n.eior comprendió que las Sagradas Escrituras encerraban en sí la única filosofía , que fuese útil y necesaria saberse. Todo lo une un hombre , decia, puede saber por otra parlt, si es mato , se condena en la Escritura: si es bueno, se hall* en ella. Mas 9 hallando en las escritoras iodo lo que por otra ma puede aprender con alguna utilidad , halla aquí con mucha mas abundancia las verdades 9 que de ningún modo pe- diera encontrar en otra parte , y que no se aprenden sino en este sagrado libro , igualmente admirable 9 sea que se eleve sobre los ingenios sublimes , ó que se abata hasta ponerse al nivel de los entendimientos mas cortos. Ved aquí desde luego una de las ventajas de la filosofía cristiana sobre toda filosofía extrangera. Estas afectan una elevación , que descubre su ñaqueza , y no puede proporcio- na r.-e á los Suples y á los ignorantes. Ella misma excluye del dono ito ;! e sus misterios á los pueblos, muy ocupa- |e manos , y muy groseros por el temple de' i en tendí míe] feo i profundizarlos. Mas la filosofía cris- ¿ t,¿iy\r\ de que nunca se degrada por su con- ieseendeiscia , y siendo tan propia para servir de alimento á los fuertes , como de leche á los nifíos , convida y admite á todos los kdmbres á sus instrucciones. La razón es por» que es obra de Dios, del cual se desaparecen todas las distin- ciones de clase , dé saber , ó de talentos : porque es justo que todos los hombres puedan ser instruidos del origen y del fin, que le son comunes, y porque las verdades , que son las mas grandes consideradas en ellas mismas, son siempre aque- llas , cuyo conocimiento , al paso que es mas necesario , es juntamente mas accesible. " Mas la razón fundamental de San Agustín y de todos los padres para preferir la filosofía de nuestros sagrados li- bros á la de los autores profanos es que estos no hablan de Jesu-cristo , mediador entre Dios j ¡os hombres ; y donde m ignora esta mediación no puede haber verdadera filosofía. No digo solamente filosofía que conduzca á la salud eterna. , (los incrédulos admitirán con gusto , á lo méoos eia aparien- cia 5 esta restricción , para mantenerse en- su uso de razonar, según dicen , como filósofos deponiendo la calidad de cristia- nos) : hablo de la filosofía propiamente tal en todo el rigor 60 de esta voz. ¡Extraña paradoja para los escritores, que. quieren introducir aun en medio del mismo cristianismo una filosofía , en que no se haga mas mención de Jesu-eristo que en las obras de los paganos que nunca le conocieron! Este, es el último vicio de su pretendida filosofía , y por el cual vamos á concluir esta instrucción , mostrándoos que la santa filosofía es inseparable del conocimiento de J esu-cristo. Continuara. Veinticinco de Mayo. Un sabio gentil de Boma dijo que el Cesar tenia di- vidido el imperio con Dios porque las fiestas romanas erad] religioso-cívicas; pero nosotros podemos decir que la provin- cia argentina humillada en el ano veinte se ha entregado- toda á Dios para ser como será algún día la que teniendo en el nombre del Señor toda su esperanza cautivará por amor á las provincias dispersas ? y como otra Jerusaí en será ciu- dad de perfecto decoro, y gozo universal de toda la tierra El mes de América en el ano veintiuno se ha hecho ex- pcctable por el gozo espiritual de los argentinos ; gozo fun- dado en el conocimiento de su propia vileza 9 y de la mise- ricordia con que Dios los ha librado de males gravísimos , y al parecer irremediables. Se observa en nuestras gentes una hambre ¿ y sed des- conocida de la palabra divina ; el dia 20 se inundé de gente la iglesia Catedral para oir al, 11. Lacunza, el 24 se inundé igualmente para oir ai Sr. canónigo , Dr. Figueredo ; pero el 2¿> daba lástima , y compasión al ver el sentimiento de Jos fieles porque al tiempo del Evangelio falto el M. R. Gre- la; para consolarlos subió al pulpito el M. R. Padre donde per- maneció hasta que concluida la misa 'pronuncié una elocuente arenga con la cual anego los corazones en un piélago de pa- triotismo religioso. Imprenta de Al vare z« NlTM. 4.° Da. MARIA RETAZO® DE VARIOS AUTORES TRASLADADOS LITERALMENTE PARA INS- TRÜCCION Y DESENGAÑO DE LOS FILÓSOFOS INCREDULOS QUE AL DESCUIDO Y CON CUIDADO NOS HAN ENFEDERA- DO EN EL AÑO VEINTE DEL SIGLO DIEZ Y NUEVE DE NUES- TRA ERA CRISTIANA. Buenos Aires Junio 4 be 1821. üonímuanjas comunicaciones del Supremo Ramírez con Dona Mema Retazos. Mi Sra. Da. Marta Retazos. Inmediatamente que recibí la carta de V. la leí á mis compañeros , y dijeron que eso de restituir el poncho y las prendas estaba por demás, y que lo mejor era tirar por *sos campos de Dios , y no el repasar el Paraná. Yo, señora é les hallo razón á los amigos, pues nues- tras tierras de Entrenos,.. y Corrientes ya están repasadas, f no pueden sufrir mas repasos, que los que hasta el pre- ¡eníe les hemos dado. Buenos Aires todavía está capaz de unos cuantos re- fosos y y eso era lo que nosotros , bien lo sabe Dios , con mena voluntad íbamos procurando, pero ñor La Madrid ios. ha hablado en la mano , y ñor López no sé como cüá- dos: nos ha obligado á seguir la costa del CarcaraBal , que' ra está repasada lo bufante por ©I amigo D. José Miguel carrera ci; bueno. . Yo 5 seüora , en todas mis tribulaciones me # acuerdo que he sido- peón de confianza , y esta recomendación es la que estimo mas, que. el generalato, y la supremacía, con que me han condecorado los malcontentos de BuenosAires. Así que , mi señora , dígale ai F. que el poncho está seguro , y mi persona también la pongo á disposición del P. suplicándole que me sirva de padrino , -pues no dudo que el P. por una parte y su merced por otra se acordarán que he sido peón de confianza. Dios guarde «fcc. Francisco María Ramírez. Eamo. Sr. B. Francisco María Ramírez • V. E. pO'F lo visto no sabe el cuento de lñ cierna qm hrada, y por consiguiente ignora que en Buetf ? 4ires es donde V. S. tiene la fuerza principal por la paciencia de Dios , y boberia de los hombres. V.' E. Sr. , no ha sido mas que un biombo , y per- dido V. E. no se ha perdido en suma mas que un biom- bo ; pero ¿y que tardarán los de la pierna quebrada en levantar otro biombo? soy capaz de apostar que aun no cayo Y. E. en la basura con su ejército de emponchados cuando ya los anarquistas levantaron otro biombo , que no tardará en darnos que hacer; pero este es asunto que se deslindará en otra ocasión ; ahora lo que conviene es tra- tar sobre la seguridad , é incolumidad de V. E. Participo pues á V. E. que en Buenos Aires vive un porteño tan baladron que á todos los mata, y los degüe- lla con la boca, pero con la obra es el mayor abrigador de tunantes; este tal se llama el Teofilan trópico, y como V. B- le diga que ya está arrepentido verá que función arma él á la salud del entrerriano-m«#w0. Por lo demás, Exmo. Sr. , me parece que no hay inconveniente en que V. E. vuelva á ser pean de confian* za , pues de menos nos hizo Dios , y no es ningún mila- gro que el pastelero vuelva á sus pasteles , y que el pa- radero como V.; E. vuelva á ser otra vez mayor de pala. Dios guarde cfec. Dona María Retazos, Mi Sra. Dona María Retazos. Chascomus y Junio 5 de 1821 Muy Señora niia : Varios hacendados de este pago lee- mos con mucho respeto los números de su periódico , y pue- de su merced tener la satisfacción que en este siglo de raen» tiras sola su merced es tenida por señora de mucha verdad $ mejorando la presente, Pero cuando hemos leido en se numero tercero que su merced ofrece setenta mil pesos por una carreta de bueyes , y cien mil pesos por dos carretillas de muía ó de caballo , ya nuestras gentes empezaron á recular , porque ha de saber su merced, que solo Chascomus puede concurrir con mil carretas de bueyes, y dos mil carretillas; á esta proporción las demás guardias harán lo mismo desde Patagónicas hasta Mendosa. Y ¿de donde demonios ha de sacar su merced tanta pía- ta para pagar tanta carreta, y tanta carretilla ? mire señora que la plata no es afrecho, máxime cuando los ingleses lian cargado con ella por causa de nuestra filantropía , ó bobería, 6 no sé como le diga. En esta virtud suplico á su merced que baje la puntería, y por cada carreta de bueyes asegúrenos cuatro mil pesos ) y por cada dos carretillas seis mil : con esta sola diligencia se verá su merced encarretada , y encarreíillada hasta el tf- prusunía. — Dios guarde astas doradas se hubiese esmerado en conducirse religiosa- tiente por el Evangelio ; sepan los bobines que la mies es nucha , y ios operarios poquísimos ; y sepan los libertinos le America que en lugar de blasfemar contra un clero que 10 merecen , antes al contrarío deben rogar al dueño de la rúes que embie operarios á su sementera: Mogate ergo domi- mm messis ut mitíat operarios in messem suam. Muy al caso de lo que voy diciendo vienen unas palabras [el Paralipómenon el cual .defendiendo las .cruzadas dice es- as formales palabras. " Pero dejémonos de comparaciones , odiosas: y consideremos las cruzadas en sí mismas; aparez- , can en el teatro como son , y veremos si es el león como i lo pintan ; en el siglo once de nuestra era cristiana la Eu- Í ropa toda era lo que ha sido Sud- América en el año vein- i te ; quiero decir que la España , la Italia , la Alemania, , la Francia , y aun Inglaterra era un herbídero de gobier- nos feudales; los reinos, y las provincias estaban llenas , de reyezuelos , y de pequeños cómitres que vivian entre sí , discordes , y en continua guerra. " " Urbano segundo viendo que la Europa toda estaba lie- , na de Blasitos , Zapatas, Artigas, Carreras buenos efec. , expidió una bula encíclica , ó circular exortando á los , Señores de vasallos, que en lugar de pelearse unos con , otros mas bien aprovechasen su espíritu guerrero contra el , moro que en el Oriente habia conseguido victorias contra los j cristianos } y proyectaba extender sus conquistas al Occi- m . 3 M É 9? dente tanto con mas satisfacción , cuanto se veía dueño d l, la España ; las palabras expresas de la bula , ó llames ] 3 proclama fueron estas : C est un crime piíler les cretien 3 ] come mus faites , mais c' esí un merüe de tirer V epé cm „ ira le Sarrasin : es un crimen el que os andéis roband S9 los cristianos unos á otros ; pero es un mérito el desenvai „ nar la espada contra los sarracenos, " Pues lo que Urbano segundo hizo en Europa, es lo qu Da. María Retazos quiere hacer en América; atención, aten clon ; oid, americanos, la encíclica de Da. María. Proclama encíclica de Da. María Retazos. ¡Ámericaines! C est un crime püler ¡es cretiens com mus faites , mais c 5 esí un merüe de tirer 1 [epé contre le Jndiéns. "¡Americanos! Es un crimen el que os andéis roband los cristianos unos á otros , pero es un mérito el que desera káneis ía espada contra los indios infieles." Los quijotes todos de la Europa dejándose de pequen* ees abrieron : los ojos con el silvo del vaticano , y ¿ porqu los quijotes todos de América no han de abrir los ojos con h silvos de Da, María Ketazos f Continuará. Ya los cinco periodistas están roncos de clamar coi ira' los carafas, y caraferos , pero con tan infeliz sucesí que cada vez va á peor la mejoría; yo soy de un áni mo varonil , pero no obstante compadezco á los periódn tas, como si fueran mis hijos, ¡pobrecitos! cuanto ellos mí se matan ; y desgañifan tanto mas se multiplican los a rafas, y caraferos; pero ¿con que insolencia? No nos descuidemos por Dios^ ni creamos que con 1 61 errota de Ramírez cesaron ya los peligros; en mi con- spto ahora es cuando empieza á urdir telas la malicia de >s aspirantes fiada en el profundo letargo de los bobines; [lora es cuando á todas las demás facciones se añade una aeva facción compuesta de perninquehrados , 6 de los de t pierna quebrada , y estos son los que tarde ? 6 tempra- j nos han de quebrar la pierna , si nosotros no procúra- los con tiempo entablillarlos. Fuera carqfas, Juera car aforos : repléguese la provin- a argentina ; y cuídese bien no solo para vivir ella, sino ira comunicar espíritu , y vida á las provincias : necesi- jdos de espíritu; pero no de cualquiera espíritu, sino preci- ,mente de espíritu porteño; este espíritu porteño se ha sipado mucho en diez anos por causa de la extremosa anqueza que hemos dispensado á los extrangeros, y foras- ¡ros, viniéndose á verificar en Buenos Aires lo que se vé- lico en la antigua Roma, de la cual se dijo que cüm om~ bus dominaretur geniihus omnium gentium serviebat erro- bus 9 que al ser la señora de las gentes fue esclava de dos los errores , en que vivían las gentes. primera regla general: mientras 'Buenos Aires sea pro- ncia ningún forastero nos debe dar la voz: el bien, y el mal ¡be 'salir de nosotros ; si somos malos, de esperar es que >s váyamos mejorando, y nos mejoraremos sin duda cuan- ► veamos que la masa está en nuestras manos , y no en s agenas. sgunda regla general : los porteños somos lisiados de ta pasión perjudicialísima, á la cual la podremos llamar nignidad mal entendida , y es preciso que para quedar en i buen medio declinemos al extremo opuesto que consis- en ser inexorables con los que, sea como fuere, trastor- kn el orden: forca,forca com elles. DECIMAS. Los de la pierna quebrada A este pueblo alborotaron , Y una derrota anunciaron Ükí4 A reco dilct tuda ; Mas los de esta bufonada, Y los del cuento del coche Andan ahora al troche moche, Porque son las burlas veras ; Ramírez cayó, y Carreras Caerá de dia , ó de noche. Vosotros tarde, ó temprano Caeréis en la ratonera, Porque toda montonera Es tormenta de verano; Nosotros vamos al grano, Y eso áe federación Es manifiesta traición De bobines aspirantes, Que engañan como tunantes Cuando logran la ocasión. Remediar necesidades Sin tratar de trabajar, Y en continuo barajar Gastar vuestras navidades 1 Son unas ociosidades Muy contrarias al sistema j Al contrario ; nuestro tema Es el promover ¡el orden , Y proscribir el desorden Con degüello y anatema. López el gobernador, Con dos victorias ganadas , De las tropas federadas Se ha vuelto corregidor; En Santa Fe vencedor, Y venciendo en Gorondona (*) Logró la doble corona Con que lo vemos laureado | Y por valiente soldado Ya la fama lo pregona. La Madrid triunfó también Dos veces de federales ; Y aunque envuelto en desleales, (*, Supo como hombre de bien Merecer el parabién De dos victorias cumplidas : El venció á los fratricidas En uno y otro encontrón , . . Y los dejó en proporción De rendirse á otras partidas. Arévalo el adalid, El animoso , el valiente Viendo la dispersa gente Cortada de La Madrid , Tuvo brios , tuvo ardid De unirse al santafesino; Por eso es que le convino Salir tres veces triunfante j ¡ O militar arrogante , Gloria del pueblo argentino? (*) La victoria fue en ios altos de Coronda algunas leguas distante ©oroadona. tó El gefe de las milicias, que huyó de los enemigos que iban hi yendo en derrota, debe, si tiene honor, pedir un rigoroso consejo < guerra, y si no lo pide, por eso mismo se declara ya por traidor, y. patria debe desconocerlo colocándolo en la lista de los inumerables qi deben ser tildados inequivocablemente para que este pueblo , y todos I demás pueblos logren siquiera un rato de descanso* ¡Martin Rodríguez! tu %eh Contra la infame anarquía, Ssa tu noble osadía, íse continuo desvelo ís causa del gran consuelo ín que Jos pueblos se anegan; i Dios por vos todos ruegan: 'odos su deuda publican, r aun aquellos que os critican Ennudecidos se quedan. m Líbrenos Dios de chiraangos, De emponchados despreciables, De ignorantes miserables, De gauchos Uranhutangos ; Líbrenos Dios de zanguangos • Reine la formalidad : La virtud y la verdad Sea nuestro derrotero, Y exaltando á nuestro cUra Gocemos la libertad. Que la Iglesia por delante Camine con su pendón , Y que nuestra Religión Sea siempre la triunfante Es la máxima constante Del sistema americano ; El filosofismo insano , Que ya nos ha énfederado Desde hoy sea condenado Por el pueblo soberano. mi. ílii |g[ La provida naturaleza nada intenta en vano , y es n económica en su modo de proceder , que de una ne- jsidad precisa á cada paso saca utilidades manifiestas. Un infante apenas con paso trémulo prorumpe en > que llamamos pininos cuando alvorota toda la familia; niño se alienta con el aplauso , se esfuerza á repetir la •acia, y mira á los circunstantes esperando que repitan s celebridades para gozar de nuevos aplausos ; él tardaría i duda mucho mas tiempo en caminar si sus mayores le- s de aplaudirlo antes al contrario lo vituperasen. Del mismo modo debemos discurrir en orden á las >ras del arte , pues si somos envidiosos , si somos escasos i aplaudir á los que trabajan , y á los que con sus ira- unciones procuran adelantar cualquier ramo de las cien- as útiles, ya sean liberales, ya mecánicas, forzoso será el María Ret. Nüm 4. que traesfra poca generosidad . haga perezosos a los que es- tán dotados de genio emprendedor. Por lo que á mí foca quisiera volverme todo lenguas para alabar á los que mientras otros ocupan dias , y no- ches en la profunda contemplación de los dados , y los nai- pes , ellos se emplean en arbitrar medios de hacer la vida menos penosa á sus semejantes. Uno de estos es D. Antonio Ortiz Alcalde á cuya apli- cación debemos los tres específicos , con que nos ha favore- cido para disipar los funestos efectos de los miasmas mor- bíficos, que son la inflamación, y las llagas de garganta.' Este benemérito facultativo ha hecho una exposicior químico analítica, y la ha dado¡en varias memorias, que corren ya impresas, y queme ha remitido , ofreciéndose á contestar á las réplicas que haga el zelo de los inteh gentes , ó ía emulación de los ignorantes 9 y puede desd< lueoo contar con 'los seis periódicos, que están á su dis- posición para explayarse en una materia que me es tai agradable* CAUSAS. "Causa primera. La muchedumbre de animales muer tos á la redonda de la Ciudad , la sangre derramada de ma de 250 cabezas de bacuno , que se matan cada día , con su desperdicios de pulmones , panzas, tripas; la de mas de W corderos que se benefician al abasto con sus sobras; la de ccr dos ; las matanzas de estalas , saladeros ; 11 cementerios , los atolladeros de toda dase de animales que bajan á beber con los pantanos , zanjas , y aguas sin circulación , exhala] partículas de que se forma el Gas Azoe ó Mofeta. Causa segunda. La orina , bosta , basura , y lugarc comunes saturan la atmósfera de Gas amoniacal , y unos ; ©tros con mas ó menos poder según el movimiento ó serenj n Jad del aire , su grado de calor 6 frió y la disposición en que jncuentran nuestros cuerpos de debilidad , humectación ó se- quedad : alguna de estas sustancias dan amoniaco por la vía seca ? y ázoe por la humedad. Yo no doy influencia, al me- ios sensible 9 á las aguas que bebemos : como en Cartagena > potros pueblos, porque en lo general son benignas: la agua del •io tiene una corta cantidad de Carbonate de' Alúmina , la de iljive contiene otro poco de Muríate de Sosa 6 Sal común 3 y a de los pozos contiene Muríate de Alumina , especialmente ;n aquellos, que se hallan mas inmediatos á los resumideros, ugares comunes , y otros puestos poco sanos , bien que por >star algo saturada del ácido carbónico no deja de hacer tar- la la digestión por su crudeza en los estómagos señalada men- ;e de poca reacción. ESPECÍFICO . La meditación , el trabajo de componer y descomponer ustancias , y el conocimiento que me fia dado una larga ve- indad en el pais , me han conducido al hallazgo feliz de un nérgico especifico que he dispuesto y de que se puede hacer iso por el olfato , en gárgaras , y tomando con seguridad y r en cualquier tiempo de 4 á 24 gotas , siempre mezclado ;on agua tibia. En la botica de D. Antonio Ortiz Alcalde se extraen los Ga- ses siguientes á efecto de la salud pública en las enferme- dades que se nominan, l.o El ácido muriátíco oxigenado , y medio alcoolizado , pie corrige las llagas de la garganta , el escorbuto hasta a gangrena. 2.o El ácido carbónico saturado en agua , disuelve el cál- culo de la vegiga^ y aprovecha ©n las hemorroides* 12 sj El ázoe combinado con aceite de olivas; limpia la; piel , matando Jos insectos , desde la sarna hasta los saba- ñones ; y combinada con agua sirve para limpiar las cujas] y ropa, de las chinches, écc, — Buenos Aires agosto 11 de 1820. Señora Dona María Retazos. Yo soy la sociedad del alumbrado, y vela continua, y no quiero que el ejercicio de los jueves se haga con me- nor pompa , y magnificencia con pretexto de las circuns- tancias del día; las matronas devotas que son inumerablesj pueden muy bien repartirse entre sí los jueves del año y¡ no dudo que para cada jueves habrá ciento , y que á ca- da una le vendrá á tocar á cuartillo. Al contrario si por no tomarse este arbitrio tan fácil se omite la patencia del SSmo. se entibiará la devoción del los fieles, cesará la asistencia, que en la actualidad es ma-j yor que nunca, y los que no asistan quedarán privados de' este buen ejemplo que nunca es mas necesario que en el día* Dios guarde Las bellas dulcifican La adversa suerte. Morir sabemos , Médicos no hacen falta y Bellas queremos. Poco mas 6 menos allá van á dar las dos versión nes, y el interesado en el original se quejará con jus- ticia de la pobreza de nuestros ingenios si no vé mas traducciones que las hechas hasta ahora; pero es ña- tora! que los favorecidos de Apolo entre nosotros se golpeen la frente, escriban ,[medíten, borren, y vuel- van á escribir, para dar gusto á nuestro bello ingenio. Yo por mi parte, y para que no desmaye de favore- cernos con otros comunicados encarecidamente supli- cantes y ^romeantes voy á intentar hacerle una tra- ducción mas galiquizada , para disiparle un tanto el olor á castellano que le habrán dejado las anteriores» 89 Médicos 3 vosotros sois para nosotros' No tan necesarios como son las bellas Nosotros no podemos existir sin ellas Y nosotros podemos morir sin vosotros. Por fin, aquí se echa decir aquel helh mar- tillar de vosotros , nosotros , nosotros , nosotros ) voso- tros que es elegantísimo en el verso francés , y de que muy rara vez hacen uso nuestros poetas in- fecundos por la pobreza del idioma. Por todo lo dicho provoco á V. y encareci- damente la suplico quiera expatriar para siempre al Teofilantrópico , editor chavacano 9 y traductor ramplón, para que no nos teoíilantropize el alma, y deje á los dedicados á las- maneras francesas que go? cen libremente de la bellas ; pues al fin y al cabo todos nos hemos de morir aunque no haya médicos,, y habiendo bellas nos moriremos también ; pero el gustazo de haber comunicado con ellas en idioma gálico hará que ya se muera á la francesa , que es como se muere en todas partes. Dios guarde £ para 1° e y° con «"s mismos ojos lT¿L l, mC " hnCa > ? me Engañase de ano era ten blanca como cualquier aeSoríto. 4 Inmediatamente tomé la manta, salí de mi f, a f' y me d ' r, J' Para la m ? r e «te; pero no me zekndoA / e "v ar ' POrqUe la DÍOSa Candaba zelando a Júpiter , y yo no sé como diantres cre- yó la ¡sra. que yo era la ninfa J 00 ; yo me mo- w h ver fJ enza porque Juno toda endiablada me trataba publicamente de ramera , y á todos los oue concurrían á la novedad les décia que yo eTla ninfa loo , y pedia arcólo Estanislao López. 101 Lamento» del supremo conquistador Ramírez. Ramírez todo apurado Parte aflijido, y pujando, Y por salir de su parto A Carrera ya buscando. Hay amigo de mi vida , Mal me salió mi gobierno , Pues contra mi voluntad | Me he visto en un paso tierno. Ya Santa fé, y Buenos Aires Me han hecho tragar el hijo : Que de supremo al nacer Venia ya á punto fijo. j Cuanto mejor me vería En mi provincia sembrando Buenos zapallos, y maiz Que no verme disparando ! Señor Carreras , amigo , Ayer maravilla fui , Déjese V. de tramoyas, Porque se ha de ver asi. Los diablos que me llamaron A la ínsula barataría |Son los que han dado conmigo En letrina, ó necesaria. Si otros mejores que yo Se ven hoy en la basura i Que suerte me espera á mí Con tamaña matadura ? Yo he sido mayor de pala Y un peón de confianza , Luego debo ser excluido Cuando se hable de matanza. El Agrelo, y Sarratea Que siempre fueron bribones Son los que deben trocar En polleras los calzones. Todos esos mentecatos De su provincia traidores Estendidos sobre brasas Deben ser en asadores. , Y el reverendo Rosó Que ha dejado la Capilla, De cáñamo en el pescuezo Llevar debe una golilla. Justicia, por Dios, justicia Con los que me han engañado, Y á mí déjenme vivir Con mi ponchito robado. Soberanía del pueblo. Hay un animal en nuestros campos que Te de trompetero, porque en efecto no tiene ha* bilidad para otra cosa, asi como su pellejo no sir- ve mas que para tambores: este animal en el tiem* flo de entonces era como es ahora muy amigo de su conveniencia , y aunque era rudazo para todo lo demás , pero tenia muchas picardías para colo- carse en buen lugar : habiendo pues gastado el dia María IUt, Num. 6 102 . . en recorrer un trigal , que aun no espigaba , en- contró la piel de un león que los labradores ha» | bian colocado en la sementera para auyentar las alimañas. ¡ . . , ' g n el momento nuestro trompetero entro en la idea lisongera de ser soberano , y como otro Her- cules se dejó ver vestido con la piel del cornado; su prócera estatura, la lentitud de sus pasos, la gra- vedad inalterable de sus movimientos , y e. com- ¡ plexo todo de sus particulares circunstancias no des- decían en un ápice de l¿ magostad , y todas las ah- manas confesaban que ni en las historias , ni en las fábulas se había hecho jamas mención de un león tan grande, ni les ocurrió la mas mínima raaog de dudar que aquel vestiglo era no solo soberamj de los toros , de los tigres, y caballos , sino tarfibiej de los mismos leones , y no falto quien llego a offl nar que en aquel animalon leonino estaba de asien- to la soberanía radical como en una fuente, o ma- nantial de donde manaban las soberanías para co^ momearse á otras manadas ; todos coman de aq^ »ara allí , y hasta los mismos leones no vivían si- no vendo, y viniendo por causa del animalon tau leonino, tan grande, tan autontativo , y cn-cun* Pett °Íos campos no eran ya sino montoneras, poi «me el soberano magno habia convertido en nm á cuantos lo miraban, y admiraban: los tigres, lo leones en la presencia de este espectro habían re nnneiado todos sus derechos reduciéndose a una ab soluta igualdad hasta con los mosquitos : las ove jas, las liebres, los conejos, y todos los anima e cuitados se llenaban de presentimientos favorable y aseguraban cuando meaos la mejora de su des 103 graciada suerte " ¡qtie existe fuera (decían las ove» jas) que chiste fuera que el soberano magno oyén- donos en justicia les aplicase la ley del talion á los .tigres, á los leones, á ios lobos, y á los zor- ros! ¡ha! entonces ¡dichosas ovejas! ¡que comer de tigres! " las liebres decian "no es regular que es- to se quede asi no mas ; bueno fuera que habien- do aparecido este animalon en el siglo diecinueve nosotras nos contentásemos con ser iguales; y ¿ quien pagará la sangre de nuestros mayores derramada en seis mil años que llevamos de mundo? este ani- malon que hace huir á los leones sabrá también sujetarlos á nosotras ; y entonces ¡ que comer de pichones! ¡ha! mueran los déspotas, y todos esos ricazos , que tienen las cuevas, y madrigueras lle- nas de nuestra sustancia ; "era esto en tal extre- mo que hasta las vizcachas cuando veian pasar un: tigre daban un saltito, y prorrumpían en un gri- tito muy ridículo como haciendo burla del jaque- tón porque ya le habia caído la lotería. El animalon se habia embrutecido tanto con el aplauso que empezó á hablar en solfa como siempre,, articulando los bajos , é interrumpiéndolos con soste- nidos , hasta que habiendo acabado sus arengas em- pezó á soltar por otra via unas tres voces roncas 3 que acreditaban la ventolera de su mal sentada so- beranía. La universidad toda de animales, aunque mu- chas veces habian oido por los campos el mismo discurso, insistían no obstante en consultar al orá- culo, pero el leonino firme siempre en sus princi- pios rebuznaba á mas rebuznar hasta que unos zor- ros grandes cercándolo le dijeron; "Sr. soberano magno, vuestra soberanía ó hállenos como es, ó sea 104 como nos habla" j diciendo esto te agarraron con ios dientes la piel de león , que con poco trabajo cayó al suelo ; y viendo todos que el soberano mag- no era un jumento , lo estiraron al instante , .y* no hubo quien no le diese un araño 9 ni mas ni menos que como se. hace con los pueblos cuando dan en la inania de ser soberanos para ser estira- I dos como el burro de la fábula. MOEALIDAD. €uanto mas grande es el pueblo tanto mas ga- teo da, pero la experiencia nos hace ver que cuan- to mas grande es un pueblo tanta mas incapacidad tiene de gobernarse á sí mismo , ni de gobernar á otros pueblos : un pueblo grande aunque se vista , y revista con la piel de un león ñemeo está por mo- mentos expuestísimo á que cuatro zorros le arreva- ten la piel para que todos los forasteros lo estiren , y lo hagan tiras: la historia que antecede sucedió de «éste modo en Sud- América , pero en España suce- dió de otro modo á no ser que el poeta Samaniego se haya equivocado en su historia que es como sigue. El Asno vestido de León. Un Asno disfrazado Con una gran piel de León andaba % Por su temible aspecto casi estaba Desierto el bosque , solitario el prado $ Pero quiso el destino Que le llegase á ver desde un molino La punta de una oreja el molinero. Armado entonces de un garrote fiero IOS Dale de palos, llévalo á su casa; Divúlgase al con torno lo que pasa j Jjiegan todos á ver en el instante Al ¿(lie hablan temido León reinante ; Y haciendo mofa de su idea necia. Quien mas le respetó mas le desprecia* ¡ Pueblo inocente ! ; pueblo inadvertido h Di i quien os lia metido De la soberanía en !a madeja? Si andas con el disfraz de soberano Sábete que mas tarde , 6 mas temprano; Te han de encontrar la punta de la- oreja. Mi Sra. Da. María Retazos, l Que es esto ? el entreriano-magmo ya no escri- be cartas ni proclamas: parece que 3a gata le ha sa- lido mal capada; los cordobeses se hacen de pencas, y jo no sé que motivo tienen para no pasársele to- das las gentes ; Buenos Ayres para él eran cien pé- sanos , que por- estar en sijuro los dejó á mano iz- quierda ? y tiró á la derecha por el Carcaranal á car- rera tendida para contarle á José" Miguel su triunfo^ su disparada , y [-& entrada en Córdoba. Para mí todos son misterios, y por mas que me' deshago no hago mas que compadecerme de estos dos animales que el uno podrá llamarse rocinante' por lo que tiene de caballero,, y el otro rucio por lo que tiene de rocín , ó de ramires. Dios guarde ó mal de rabia; Carrera morirá ahorcado como perro, con mas razón que los dos hermanos que le precedieron al cadalso ; Ramírez en mi concepto no merece tanto, y bastan- te castigo es que pierda la ínsula , y viva entre no- sotros vestido la mitad de letrado , y la otra mitad de capitán , sirviéndole á la mano á La-Madrid co- mo peón de confianza que ka sido antes que los fe- derales lo hiciesen supremo. En fin los dos viejos no tardarán en caer , y entonces se les quitará la carraspera : lo que á no- sotros nos conviene es dejarnos de soberanías ; pro- corar cumplir con nuestras obligaciones ; ir al gra- no ; vivir como quien vive en tierra de enemigos ; y á Dios rogando , y con el mazo dando procurar no ser lo que hemos sido en diez años , para ser en lo sucesivo hombres de bien , y buenos cristianos. Dios guarde «fee. — Dona María Retazos. Relazos dirijidos á los gobiernos ^ y á los pueblos. Dos millones de individuos, que piensan bien, son dos millones de combatientes dispuestos á defender el buen partido , no solo por la fuerza de las armas, sino también por sus discursos, por sus libros , por sus exortaciones , y por todos los medios que están á su alcance. Los héroes de Zaragoza que se sepul- taron con las armas en la mano bajo las ruinas de sus casas , llevando tras sí á sus mugeres , sus hijos y sus propiedades ofrecen un rasgo de valor , que se olvidará pronto porque pertenece al cristianismo ; pero no por eso dejará de probar siempre lo que va- len los buenos principios sobre los espíritus que lle- gan á penetrarse de ellos. • i Dénse al contrario dos millones de mdibiduos que piensen, mal j y se hallará que lo que podían m hacer á favor del buen partido , lo harán por el ma- lo ; quiero decir que emplearán todos sus talentos, y todos sus medios para envolverlo todo en un es- píritu vertiginoso , y para jprotejer los facciosos qu® destruyen el mundo , y se embriagan con la sangre de los pueblos. Se repite por todas partes , que á los enemi- gos del orden debe acometérseles combatiendo , y m escribiendo porque nunca dejarán, las armas de la mano sino cuando se vean vencidos. Convengo en ello , pero tampoco nadie me negará que los ene- migos del orden mientras tuvieren la opinión eti su favor serán siempre invencibles, y siendo así que ds los libros pende la opinión es por consiguiente) cierto , y seguro que si abundan los malos libros la opinión se declarara á favor de los anarquistas : lue- go si queremos acabar con el desorden es preciso, es inevitable sostituir á los malos libros los buenos. Continuará, Si la buena , y bella educación se hiciese co- mún en el bello sexo los niños nacerían sabiendo; quiero decir que muchos ramos de industria les se- rian familiares á los jóvenes antes de ser entre- gados á sus preceptores : pongo por ejemplo, si el divujo se hiciese común en las señoras , ellas lo trasmitirían á sus hijos , y quiza el arte grá- fica por medio de ellas florecería , y aun llegaría á su última perfección sin necesidad de mas aca- demias; lo mismo digo de la música, de la geo- grafía, arismética , y de' mil otras facultades que familiarmente pudieran trasmitirse de padres á hi- jos por el ministerio de las matronas que hasta, los siete ¿ y aun. hasta los doce ,&i¡os . tienen . .tanto in- m ñujo ] y una intervención tan inmediata en los pe- dazos de su corazón. De aqui es que cuando algunas matronas de iducacfoh 9 y de instrucción no vulgar se animan á dedicarse á la instrucción -de nuestras aprceiabies jo- Tenes debemos no solo aceptar su oficiosidad con acción de gracias, , sino también procurar por to- É8s medios y modos que no les pese el haberse man- cipado á un ejercicio- tan loable. ■En la actualidad se nos proporciona, una casa de enseñanza en la cual nuestras jóvenes bajo el^ magis- terio de tres madamas francesas pueden adquirir co- nocimientos no vulgares para ser después maestras de sus familias respectivas, para cuyo efecto se da «1 siguiente. AVISO A L PU BLICO. "Casa dé educación francesa^ española pifo» ñas; -dirijida por madama Chevalier y sus dos hijas, situada de las cuatro esquinas de la casa donde vivió el finado obispo tomando para ei rio media cuadra á mano izquierda. Xa escuela se abrirá en el presente tiempo de invierno á las 8 de la mañana y se cerrará á las 1 1 en punto , y 'á la tarde desde las 2 hasta las 5. En dicha escuela se enseñará el idioma francés, y castellano por principios gramaticales : la geogra- fía , la aritmética v á leer y escribir ^mbos idiomas, la costura 9 el bordado 9 á marcar &e. «feo. [. Éstas mismas Señoras se comprometen á tomar ninas á pupilo J lo que ofrece" ventajas incalculable» á la juventud para acostumbrarse á la pronunciaron ■francesa con el trato familiar de dichas Señoras IMPRENTA BE ALVARES Num. ■ ■ Da. 31 ARIA RETAZOS De varios autores trasladados literalmente para instruc- ción y desengaño de los filósofos incrédulos que al des- cuido y con cuidado nos han enfederado en el ano vein- te del siglo diecinueve de nuestra era cristiana, í^É*> ^ -u ■>k..-ü.*U't ~k -y -k^k y k ^ ^ •fr ^ •k^k^k-k ■A"^ ^ *j< ^ ^ ■^•^ ^ -a - 'j/ 'y^'-.y ^ \V •k.^.^Á^. Buenos Aires Julio 21 de 1821. Los sacudimientos terribles que los escritores expe- rimentamos en las imprentas son como los que experi- mentan ios viageros en las cordilleras por causa de los volcanes ; la libertad de escribir no puede estar bien sen- tada sino en los países perfectamente constituidos; de aquí es que los periodistas en los paises convulsos debemos escribir con mano tímida, rezelaudo siempre alguoa ex- plosión asi como quien camina sobre un plano mal se- guro ; el veinticinco de junio bambolearon todas nues- tras imprentas , y basta el diez de julio tuve que es- tar encerrada en mi casa sin esperanza casi de prose- guir mis panfletos ; en todo ese tiempo por no estar ociosa traté de formar unas comedias patrióticas para que se representasen en nuestro teatro; por la mañana me ocupaba en una , á la tarde en otra , y á la no- che en otra ; pero como me vino tan pronto la facul- tad de escribir ha sucedido que las tres comedias que- daron en la primer jornada. Mucho tiempo ha que yo soy de opinión que pa- ra nuestros teatros debemos hacer comedias nuevas, arre- gladas á los preceptos del arte , pero purificadas de la mania europea, envenenada con las máximas exóticas, y extrambóticas que poruña fatalidad se han hecho de moda en el antiguo mundo ; las comedias americanas ao deben contener ficciones poéticas , ni indecencias, no . , . nv impiedades , sino puramente hechos historíeos cons- tantes en los anales de la nación, y abrillantados con el entusiasmo de una poesía cristiana , usando de una sensillez noble en el estilo, para que la verdadera elo- cuencia acompañada con el estro , y entusiasmo poéti- co inflame los ánimos de un espíritu heroico , y va- Y en efecto un teatro racional reducido , y diri- gido al objeto de precavernos del vicio , é infundirnos costumbres, y virtudes nacionales importará infinita- mente mas de lo que parece, porque en tai caso nues- tros espectáculos no serian mas que unas escuelas pu- blicas de heroísmo cristiano , y nacional. Todos los hombres ni pueden , ni deben ser car- tujos , ni todas las mugeres se educan para monjas , y asi es preciso proporcionarles diversiones públicas, para que en ellas estudien lo útil á espaldas de lo dulce; cuanto mas que aun la misma Santa Teresa de Jesús, siendo como fue tan austera, Sy tan reformadora , no obs- tante jamas estuvo peleada con los versos, pues los ha- cia ella , y obligaba á sus monjas , á que los hiciesen, y cantasen en tiempos de recreación. ^ En este número pues, y en los siguientes daré al pu- blico las tres comedias empezadas para suscitar con ellas ks chispas del genio poético de mis paisanitos , suplicán- doles como les suplico que no solo las enmienden sino que también las concluyan para que puedan represen- tarse en nuestros teatros. La primer comedia tiene por título: El frenesí po- Utico filosófico del siglo diecinueve, refutado por los siete periodistas. La segunda comedia se intitula : Progresos de Juan Santiago en Sud América : la tercera comedia so intitula. Los solteros corregidos por la Exma. , e Illma. comentadora, y por su escudera Dona Maria Retazos. Los asuntos de las tres comedias no pueden ser mas oportunos, pues si reflexionamos con la debida ma- durez advertiremos que el frenesí político filosófico es el que en diez anos ha dado en tierra con nosotros. Lo secundo, que Juan Santiago con sus máximas esca- paz de perder no digo k los americanos , »mo tamoie» ¿todo enmm humar*©. Lo tercero, que los toltVrL en estos diez años se nos han I«¡J1 "Sh^S mayores, nos han dado la voz, y á título íffi cupados prosiguen haciendo roncha sin dios, ni lev ni Roque: vayan muy enhoramala los muy tunantes y sea el principio de nuestra reforma el declararles cruel y dura guerra: hagamos que todos los domingos vayan a la parroquia, y q« e por la mañana estén de rodillas tres horas oyendo la doctrina de sus párrocos; otras tres ala tarde, y otras tres á la noche ^e esteral do no puedan escaparse sino casándose, y para casar» C H«* con su honrada, y virtuosa con- ducta acrediten que son hombres capaces de hacer fe- liz a una nina, y de no, doctrina con ellos , y mas doc- trina; bofetón palo y mas palo; y últimamente fbr- ca forca comelles! ó dito dito , que ó demais he conto Comedia primera de Da. María Retazos. Voces dentro del teatro. v Y v Va ' VÍVa nuestro si gk> de oro. V°Z W Z ih edad P rimitiva > q«e gozamos: xrT a\ £ eIloí ? s ? om ? antes, bellotas comamos: voz 4. Eso de igualamos es mucho tesoro, voz 1.» Jacobo lo dice, sábio ginebrino- Voz 2* Que sigan que sigan sus sábias lecciones? Voz 3.* Para ser felices las generaciones Voz 4.» De ese pueblo grande llamado argentino. Salen al teatro el Teofilantrópico , t^Vfc oner á Juan Santiago en los cuernos de la luna, y hacerlo brillar en los teatros como á un filosofo que se pinta solo para acabar con el linage humano , y apre- surar el dia del juicio universal. Comedia segunda- de Da, María Retazos. Voces dentro del teatro. Voz fc* Los ricos , y pobres en pacto social Voz 2. a Dispongan el cambio de vivos, y muertos, Voz 3, a E igualados todos en derechos tuertos Voz 4. a Bendigan la nueva rutina legal. Voz 1.» Artigas, Ramírez, Blasitos , Zapatas Voz 2.» Venid á ser grandes supremas cabezas Voz 3. a Porque los talones ahora son altezas , Voz 4. a Y de abajo arriba se han vuelto las patas. Aparecen por un lado del teatro muchos personages, tanto eclesiásticos como civiles , y militares todos cons- ternados ; por el otro lado una multitud de rotosos, y Juan Santiago Rouseau vestido de diplomático se empe~ zara á pasear por medio del teatro mirando unas ve-» ees á los personages , y otras veces á los rotosos du- rando en sus idas , y venidas todo el tiempo que du- re la música, y el canto. Música , y canto dentro del teatro. El famoso sistema rato gato Toca ya al arrevato ; No están no están, seguras Las albas de los frailes , y los curas ; Vienen los emponchados A librarnos de sábios , y letrados, Y á quitarnos las vidas M. Retazos Num. 7. Para librarnos de "buenas comidas; Al raso ? al raso , al raso M Nos dejarán en el primer abrazo, Y la tal comitiva , Nos reducirá á la antigua primitiva , ¡ Para ser ¿ao baguales Como los mismos brutos animales : Ha sido Juan Jacobo El que ha igualado ei cordero con el lobo , Y nos ha hecho felices Dejándonos sin plata , y sin narices. Concluida la música empieza Juan Santiago á producir* se con toda aquella {gravedad, y autoridad pro- pia de un filósofo. J. S. Yo soy el ginebrino , Platón nuevo, Fundador de repúblicas flamantes Que con tronos , y cetros , triunfo, y juego, Yo favorezco á todos los tunantes Con el pacto social , para que aspiren A mejorar sin fin los aspirantes: Que todos los mandones se retiren (1) Al caos de la igualdad , es mi sistema , Y con él he logrado que me admiren ; Que es soberano el pueblo v es ya mi tema; (2) Que los subditos son grandes señores Es también mi alarmante teorema: Los reyes mismos rinden mil loores: (3) A estas mis alagüenas teorías Que al orbe han anegado en sinsabores : Bambolear hago las soberanías , Y ello es que en todo el siglo diecinueve Han hecho las coronas cortesías: Ei mas firme gobierno se conmueve (4) En presencia del pueblo soberano, Y en tiras á su vista se resuelve. Todo mandón es un fatal tirano (5) (1) Mirando á los personajes. (2) Mirando á los rotosos. (3; Mirando á los personajes. (4) Mirando á los rotosos. (5) Mirando á las personages. 119 Si gobierna dos días ; pues n© es justo lener bastón dos horas en la mano. Eso de trastornar es mucho gusto, (6) Y eso de recobrar la primitiva Acredita de un pueblo lo robusto. ¡Que gloria es ver al pueblo en comitiva! ¡Que dicha el observar sus convenciones! Y el decir ¡muera muera! ¡viva viva! Semanales ya son las conmociones (7) Para voltear tiranos; y ya el vulgo No necesita mas d® mis lecciones. * {Esto lo dirá dirigiéndose á los espectadores,) Si el carácter del pueblo es la mudanza feu gefe será siempre un Sancho Panza. Y si la autoridad del pueblo es hija No habrá autoridad fija: Yo aquesto lo confieso, Pero en burlar el pueblo me intereso; Confieso la partida, Pero el pacto social me da la vida , Pues corren los cuatrines De los bobalitones, y bobines; Ello es que los canallas me bendicen Y todos los que no saben lo que dicen ¡Ea! ¡Ea! ¡Ea! (8) Que mis papeles todo el mundo lea Para que nada nada firme sea. ( Váse.) El populacho entusiasmado con los papeles de J. santiago se enfurece y clamorosamente dice Popul. Esta es nuestra magna carta Venga la primitiva Hagamos guerra viva , -Al que no nos reparta Sus bienes, y caudales . Para remediar necesidades (6) Mirando a los rotosos. (?) Mirando á «no y á otros, rotosos " SaCa Sen ° UQ man °j° de P a P e les y los reparte entre los 220 Mueran mueran los porteños (9) Viva Artigas : viva viva _ El protector de ios que no son porteños» Artigas con poncho , y chiripá I Ciudadanos! el golpe está ya dado, Pues ya la autoridad queda destruida; No será ya triste la vida De tanto pobreton encamisado: Todo queda en nosotros igualado Como nos lo prescribe Juan Jacobo; El cordero no temerá al lobo, Y el que llegase á ser sobresaliente La embidia lo declara delincuente. Eso del hijo respetar al padre Es una no debida dependencia. Que solo en proporción de conveniencia Podrá tener lugar; el hijo agarre, Y dele bofetadas á su madre; Asi fueron los hombres en lo antiguo, Lo digo yo que todo lo averiguo: Aqui está este librito que empastado Me lo dio un gamonal ; léanlo todos Los que no fueren presumidos godos, Ni ministros de iglesia ; pues no es dado A sacerdotes tratar de lo vedado , Ni ellos tienen principios liberales, Y en política son unos baguales. Toma un emponchado el libro, y empieza á leer "Hubo un tiempo en que no habia superiores , "autoridades, ni la menor idea de mío y tuyo, ni "de vicio, y virtud, ni de justicia, e injusticia. Ramírez se levanta entre los emponchados , y dice Yabas gobernado mucho, docto Artigas, Deja que logre el en treriano- magno (9) Dirigiéndose á los personages hasta tirar ios por el De aquesta teoría" las intrigas Pues son mejores que de Cario Magno ; Yo engancharé en mi pro á los arribeños Gritando fuerte, mueran los porteños. Le quita á Artigas el bastón y dice {Pueblos todos! yo soy, reeonocedme Del uno ai otro extremo Por capitán conquistador supremo, Y aunque yo sea un bolo Pero se ir y venir de polo á polo (10) Oid ya las carcajadas De las invictas gauehas ahorcajadas, Que llenaron de gloria A la plaza infeliz de la victoria. Empiezan los rotosos á ir y venir de una á otra parte del teatro diciendo Gauchos. Muera Artigas , Viva Ramirez, Viva viva , y Mueran los porteños. Sale el apóstata Monterroso anunciándole á Ramirez caida , y arrepintiéndose de su apostusia, y perversos hechos. Monter. Yo he sido sacerdote religioso De la orden franciscana, Y por darme la gana En Rosó converti lo Monterroso De Artigas fui ayudante primoroso , Y ahora soy de Ramirez escudero ; José Artigas cayó , cayó primero ; Ramirez está al caer en la basura , Y para que mi vida esté segura Vuelvo á la profesión de limosnero. ¡Familia franciscana! <10) Carcajadas soeces dentro del teatro. Recibe á este infeliz pródigo ingrato , Que al primer arrebato De la doctrina insana El hábito troqué por la canana; Muertes, robos, pendencias, Saqueos , y violencias Con el pácto social se han concebido Y en ellas yo me he visto confundido , Prometo en adelante Ser un arrepentido mendicante. A la patria perdón pido Como que de verdad estoy arrepentido, (11) Ramírez prosigue hablando. KaMc La otra banda perdida : Sud América toda desunida ; Gobiernos arbitrarios Que no han llegado á ser hebdomadarios ; Blasitos exaltados, Y de peones á gefes elevados; Trescientos mil engaños , Y otros tantos trastornos en diez anos; Aqueste es el producto De ese pácto social que dictó el justo, El sabio Juan Jacobo; Pácto que justifica el santo robo , Que los pobres haoemos á los ricos Cuando hacemos añicos Las leyes , y costumbres racionales Para vivir después como animales, Cual en la primitiva Vivió la gente altiva, Que comia bellotas , Y de cuero de potro hacia botas ; ¡ Que viva la edad de oro ! ¡ Viva de gauchos el augusto coro Arbitro de destinos soberanos Para alto honor de los americanos í (12) Se hinca de rodillas , y sale del teatro. 123 Tiros dentro del teatro , y gritería : entra un gancho despavorido, y dirigiéndose á Ramírez, y á su plana mayor les dice. Gaüch. Arevalo ,. y Lamadrid Con López el esforzado Nos ha muerto , y dispersado Con la fuerza , y el ardid ; Venid, amigos, venid, Venid á toda carrera Porque ya la montonera Tiembla de ser atacada , Y piensa ir en disparada A José Miguel Carrera (12) D. José Miguel Carrera sale por un lado del teatro , y por otro sale "Ramírez medio de trapillo y se abrazan, Ram. O federal invicto Ya me ves reducido á un pobrecito , Pues mi supremacía En la basura está por vida mía ; Por cierto es lavativa El que ahora vuelva yo á la primitiva ; Ser supremo me gusta ; Y el que vos me protejas cosa es justa , Te lo digo , y no es chanza Que yo no quiero ser peón de confianza» Carrera respondiendo con frialdad. Car. ^Lo del pacto social es un engaño 9 Y eso de primitiva es pensamiento Filosófico , ideal , sin fundamento , Que en breve á todos da muestra del paño» -No dura la ilusión, no dura un ano, Porque el prestigio solo es delmomento , Mas luego luego sigue el escarmiento Cuando ven todos por su casa el daño. (12) Vanse todos disparando. Ramírez, no te canses , soy perdido ; Será mi suerte la de mis hermanos; La tuya habrá de ser de un foragido Pues nos maldicen los americanos, Porque toda la tierra hemos perdido Bajo título hipócrita de hermanos. Ramírez empeñándose siempre en la intentona dice. Ram. Esta casaca, queme regalaste, Está en bruto, mi bueno, y fiel amigo, Y estará en bruto mientras yo contigo No suframos un feroz contraste; Esa tu cholla es un cajón de sastre Lleno de arbitrios contra el enemigo , Dame pues un arbitrio , y yo contigo Causaré en los porteños gran desastre. El mueran los porteños ya no vale : El que somos hermanos nos lo niegan : El federar es cuenta que no sale ; De nuestro razonar todos reniegan: Urdamos pues algún dale que dale Para que las gentes todas se nos vengan. Carrera cada vez mas desanimado h responde. Car. Ramírez , yo te digo lo que siento Erradas han salido nuestras cuentas Y solo para escapar de las afrentas Nos queda libre el arrepentimiento. Oye , y medita mi consejo atento Para que no nos ajusten las quinientas*. Sabe que si pedir perdón no intentas En la horca pararás sin cumplimiento. Ram. Renuncio pues el pacto, y me convierto: Car. Y yo renuncio de mis correrías : Ram. Que pecador he sido es lo mas cierto : Car. Confieso con dolor las culpas mías: Ram. Solo quiero vivir al mundo muerto. Caro Bien muerto estás con tus supremacías?. ( Va Música dentro del teatro* IMPRENTA DE ALVAREZ. NíTM. J." Di . MARIA RETAZOS De varios autores trasladados literalmente para instruc- ción y desengaño de los filósofos incrédulos que al des- cuido y con cuidado nos han enfederado en el año vein- te del siglo diecinueve de nuestra era cristiana, Buenos Aires Julio 21 de 1821. Mi Sra. Da. María Be 'azos. V. Dios me perdone , es una Señora de muy ma- a fe mejorando la presente ; V. ha engañado al publico, I á los subscriptores prometiendo una cosa en el pros- pecto , y haciendo de las suyas en los demás números ; losotros damos la plata por los retazos selectos de varios atores trasladados literalmente , y V. con esa boca con- denada se está burlando de todos , y poniendo de tra- illo á todos los corifeos de la revolución ; excepto la arta de Sta. Teresa que nos dio en el primer número , ' uno , ú otro retazo muy contado de este , ó del otro utor todo lo demás son picardías de V. y luego quer- á que los tinterillos no murmuren ; ahora se ha metido ¡ comedianta sin vocación , y mañana saldrá con un do- oingo siete que nos deje fríos , y con la cara tan larga, ►orque según veo V. lleva miras de murmurar hasta de as indios pampas ; y ahora que digo indios pampas , no medirá ¿en que pararon la carretillas, ó carros falca- ios con que nos prometía esta casa , y la de enfrente? Se me olvidaba el prevenirla que V. tiene muy mal ormir y que mejor hubiera sido amarrarla y estirarla en i cuja antes del sueno , que cuando estaba ya con lajoe- tdiita. Al grano , mi señora; V. prometió retazos , con re- ^25 tazos paga, y todo lo demás está de mas; dénos V. en sus números la reforma del clero , que basta ahora esta- mos aguardando, y déjese de dibujos, ó de no á cada uno de sus números, yo he de poner este es gato por liebre. Dios guarde &c. D. Vamos claros. Mi Señor D. Vamos claros. I Que demonio de hombre es V. ? ¿ asi le ensenó su madre á tratar con las matronas? no lo hacen asi los tenderos aun cuando vean con sus ojos las trampas de las señoras, pues cuando mas se contentan con decir: a ese precio no* lo vendo ; V. es el primer hombre que me ha abochornado en esta vida ; por Dios que casi he de- jado de escribir , y lo hiciera sino me hubiese ocurrido que las palabras se deben tomar como de quien vienen; siempre será V. algún federal de los muchos que andan embozados, ó alguno de los que se postraron ante las ahorcajadas con ei único fin de figurar á la sombra de un desorden, Yo he advertido que el público no gusta de mis re- tazos , sino de mis fanfarronadas , y del prudente es mu- dar de consejo ; mi regla debe ser el despacho de mis nú- meros , no el cumplir mi palabra , y quedarme con io¿ panfletos para cartuchos. De los indios ya no hablo porque nadie sobre el par- ticular me ha dicho : María Retazos , buenos ojos tienes y no es regular que Da. María se ponga á majar en hier ro frío supuesto que no desciende de los cíclopes, n tampoco ha frecuentado la oficina de Vulcano. Yo por condescender con infinitos, que me dan con ssejo sin pedirlo, me ofrecí á copiar retazos, y á dará público la reforma del clero , pero una triste expenencu me ha hecho ver que los que me dan consejos lo que quie ren es que yo me ahorque ; c acurran con los metales y sin que ellos me aconsejan yo escribiré como ellos quie iren que escriba, futes lo deseo aun mas que ellos: sal gtm pues de la bolsa esos metales : primero saldrá e antec&'isto. Asi que, amigo mío, mas sabe el loco en su casa que el cuerdo en la agena : repórtese V. para otra vez , por- que de no habrán de oírnos los sordos , pues Da. María es matrona que no se deja manosear impunemente. V. hace muy mal en interpretar mis sueños, y advier- ta para otra vez que nuestra madre la Iglesia nos prohibe creer en sueños , en agüeros , y en cosas supersticiosas,, Dios guarde &. Da, María Retazos. Sobre los Solteros. Estando yo en la guardia de Lujan, y viendo el 5om and an te D. Manuel Corvalan lo aficionada que era yo á tratar con los indios pampas me los mandaba á mi habitación cuando ellos venían de parlamento ; yo lesde luego averigüé que los indios lejos de ser patrio- tas antes bien eran godos, y muy godos , pues con la aaayor franqueza me dijeron varias veces, que la pa- tria á ellos no les tenia cuenta ninguna, y que el rey os atendía mas , y los regalaba mas ; también advtor- i que en este godismo de los pampas influían mucho os intérpretes ó lenguaraces y de todo entonces di cuen- a al directorio. Pero entre muchos pasages que me sucedieron con os indios fue que hallándome yo en la concurrencia de /arios caciques me aficioné mucho de un indio muy bi- zarro , y no podía menos de hablar con él muchas ve- jes, hasta que el indio para desengañarme de que él 10 era algún personage que mereciese el que yo me dis- tinguiera con él en aquella comitiva, me hablo de un nodo triste, y me dijo: yo pobe no tengo muqué : es- trané yo la expresión , y el lenguaraz me dijo : ese in- lio no es casado , y se esta escandalizando de que V» 'o atienda en presencia de los caciques, y de los indios lasados que están aquí; y el decir que es pobre es dar h causa de no ser casado, porque los indios jamas dan ws hijas á los haraganes; de modo que entre estos bár- baros decir soltero, y decir haragán , decir soltero, y decir pobre, decir soltero, y decir nada, iodo es uno. MORALIDAD. ¿Quien ensenaría á estos bárbaros tanta política;, tanta sabiduria? ellos no obligan á nadie á que tra- baje, pero encareciendo sus hijas y no dando impor- tancia á ios solteros exortan inderectamente al trabajo, condenando á una vida triste, y totalmente desautori- zada á los que huyen del matrimonio, ó á los que por no dedicarse al trabajo son indignos de ser padres. Pero en cierta parte del mundo no hay vida co- mo la de los solteros ; ellos son los de las teorías , los despreocupados, los oráculos, y los que nos dan la voz con la satisfacción del mundo ¡ bien haya el bello sexo que jamas en esta parte ha dado cuartel al celibato! la inupta es nina aunque viva cien anos, y de aquí na- ce la ventaja que hace un sexo al otro en todo gene* ro de virtudes. Tercera Comedia de Da. María Retazos» . Voces dentro del teatro. Voz 1.* Dios lo guarde al que fuere casado. 8 Voz 2. a Al soltero que lo guarde el carcelero: Voz 3.a Es hombre nulo el hombre soltero, Voz 4. a Despreciable, inútil, gravoso al Estado. Música y canto dentro del teatro. Jamas en un Estado Figurar debe aquel que no es casado; Ni tiene autoridad El que carece de paternidad : Pero el Estado debe Contener, y punir al que se atreve A pretender esposa Sin mérito, y virtud para tal cosa 5 Si tíáta ley se siguiera Todo nuestro linage santo fuera. Se corre el telón y aparecen en un estrado la Exma, é lima. Comentadora , y Da. María Retazos presi- diendo á dos coros di ninas que se ocupan en coser , dibujar, tocar el clave $c. D. Eu mam me meto com nimguem estará en la testera de enfrente muy ocupa- do en tejer unas medias.— Música y canto. Coment. O ninas qüe os criáis para matronas Que distingáis conviene les personas, Por que en el siglo aleve , En el perverso siglo diecinueve Por causa de ios nidos Muy pocos hay que sepan ser maridos 5 No es ahora como antes, Pues como ruda abundan los tunantes; Perversos perdularios Pasean por las calles y los barrios : Sin el menor oficio Aspiran con ardor ai beneficio Del matrimonio rato $ Que según su opinión es un contrato En el que quien consiente Cede todo en favor del propone ule ; Su mérito saneado Es blasfemar de todo lo sagrado; Sin saber la doctrina Consiste su destreza peregrina En saludar tal vez á la francesa, Caminar á la inglesa, Baibutir los idiomas á la llana Sin entender la lengua castellana; No salir del café: robar lo ageno, Y no hacer en su vida nada bueno , Por ^tt» son libres ya, é independientes De sus padres, padrinos, y parientes. Mucha lástima os tengo, ninas bellas, Sabed que al cielo suben mis querellas Cuando veo que son nuestros varones Por genio, y por dictamen tan bribones. Ba 3 °Maria 4 Mientras la esposa al varo» * No le cueste mil afanes La tierra de perillanes Será un inmenso tabica ; Por eso la religión Pe acuerdo con el gobierno Manden que no sea yerno Aquel que no lo merezca, Y que ei soltero padezca En la tierra un vivo infierno. Sufra palos el soltero De cualquier hombre casado ; Y como raso . soldado Tenga en su mano el sombrero ; Aí casado por entero Obedezca en cualquier lance ; Jamas salga de este trance Hasta que novia merezca Y si no, mas que perezca Ninguna indulgencia alcance. Con esta resolución Si fuere firme , y constante Habria arbitrio bastante Para una reformación Que en una generación Sena muy general; Pero todo nuestro mal Consiste en la varatura s Y esa es la mala ventura De nuestro sexo fatal. Ninas casaos con los pampa* Mas bien, ó con abipones Que no con los senor©*tf$ Que viven depuras trampas; Esos mozuelos estampas Sin honor, sin religión Servirán de confusión, A las honestas doncellas .: O que vivan pues sin ellas , O que muden de opinión. B. Eu O melhor espozo Cristo Se enamorou da sua igreja , Mas elle morreu por eila E ficou homem bem quisto: Com seu sangue a regou , E de pois de mil turmentos Lhe deixou seus sacramentos , E de grassa a dotou : Religioso documento Em aquisto nos deixou, E a os solteiros doutrinou Com seu esclarescido ezemplo. Assim que mininas minhas Olhad ao crucificado Por se algum enamorado Nam faze taes maravínhas : Christo morreu por sua espoza 3 Pois que os meninos trabalhem; E senam que nam se cazem Pois eazaremse he gran coiza. La nina que está en el clave empezará á tocarlo y e inmediatamente dejando todas ta tarea harán co- ro, y cantarán á son de clave. Coro, Las ninas en su labor Siempre viven ocupadas, Y el que seamos entregadas A ociosos es cruel rigor. GLOSA. La del) Mientras que nuestros garzones. Clave > Indolentes perezosos Sola, y Retozan libres , y ociosos Sin cargos ni obligaciones; Mientra» que ea ¡sus diversiones $m vergüenza y sm honor Gastan de su edad la flor Es por cierto una jalea Ver que cumplen su tarea Las ninas en su labor Coro. Las ninas en su labor Siempre viven ocupadas , Y el que seamos entregadas A ociosos es cruel rigor. La del Clav. Aquese sexo viril Por falta de policía Vive ya sin cortesía, Y se ha vuelto femenil; Un gobierno varonil Debe hacernos bien casadas , Y con leyes ajustadas , Manchar al que no es casado Oue imite á las que en su esti\ Siempre viven ocupadas. Cono. Las ninas en su labor &c. La del clave. Las damas prolijamente, Y con gran solicitud Somos en toda virtud Fundadas estrictamente, Mas en nuestro continente Somos las mas desgraciadas Porque las leyes sagradas , Y humanas reparan poco El darnos por ahí á un loco , Y el que seamos entregad as 3 Coro. Las ninas en su labor &c. La del clave. Nuestro único galardón Para no ser infelices Es que nos haga felices Algún virtuoso garzón; Pero es una compasión Que un gobierno protector Deje en el disparador Coro. Las juventudes floridas J Y eso de vernos vendidas A ociosos es cruel rigor. Las ninas en su labor &c. COMENT. Da. MARÍA Concluido el canto golpean á la puerta, y una cria» * da entra diciendo Criaba. Ilustrisima señora, Tres jóvenes amables y graciosos -Pretenden en buenbora Rendir muy oficiosos A estas ninas sus cultos obsequiosos. Mundo , demonio , y carne Serán si no me engaño Esos tres hugonotes de Bearne Que para nuesíro daño Vienen á dar aquí muestra del paño. ¿ Son jóvenes del día Esos que vienen á martirizarnos? Mucha filosofía Vendrán sin duda á darnos , Sírvanse de mudarse , y de dejarnos. O meu parecer he E meu sentir salvo berro Que a entrada se ihes de , E de pois com hum censerro Se lhes faza com pranto hum bom enterro. Díles á esos gañanes Que entren enhorabuena , Y aunque son perillanes Traelos acá sin pena Hasta que den la ilaza de su vena. Entran los tres saludando á la francesa, á la ita- liana , y á la inglesa, toman asiento entre las ni- nas, y el primero dice á la nina que tiene á su la* do regalándole un libro de pasta dorada. Primer jóv. O mi filosofía María Ret. num. 8, D. Eü. CoMENT. Es falsa teoría, O Vd. madamisela No ha leido una planela Del sabio Juan Santiago. La nina prosiguiendo en su costura, y no admitien- do el libro, j\T IÑAa O yo no se lo que hago, O su filosofía Es menos que la mía, Pues ese Juan Jacobo Es tan bobo, y tan lobo Como diez mil bobines Que la patria ha graduado de hablantínes. Segundo joven á la niña de su lado Segundo JÓv. Yo he estado en el café mañana y tarde Pues de todo trabajo Dios me guarde; Mi padre es rico, Trabaje el que quisiere ser borrico. La nina sin dejar la costura. NinA« El trabajo es virtud, y estar ocioso Es indigno de un viejo, y mas de un mozoj Quien no tiene atenciones Indigno es de polleras, ni calzones, Póngasele en un macho , Y pénelo á su arbitrio el populacho. Tercer joven regalando una estampa á la nina del lado. Joven ¡O Filis adorada! Los padres saben tanto como nada, Yo si íjuo sé mi cuento, Y eso de religión es un invento Del fatal fanatismo ; m No reconozco á Dios, sino á mí mismo; Y si tu por fortuna No tienes Dios , ni religión alguna : Seras mia al momento , Mas yo te dejaré al primer memento De misa volteriana , Que pienso sostituir á la romana. La nina sin dejar la costurar, Ni&a Todos esos mementos Sirven á las matronas dé escarmientos; Pues son para nosotras mentecatos Todos los insensatos Que al ser de licenciosos Añaden el padroñ de irreligiosos; Vayan enhoramala Los que desprecian la doctrina sana. Coment. Señores por la puerta , O bien por la ventana , Que también está abierta, Vayan enhoramala. Da. Mar. Si no... con mi chinela, Que ya tengo en la mano, Haré una francachela Que os costará bien caro. Dom Eu echándolos á empujones, D. Eu. Arre , arre co u diablo Bat embora marotos ; Arre , arre co u diablo •; Bat embora marotos. Entra una criada diciendo. Criada. Señora; el poeta Pope Tan viejo , y tan chiquito *.Qüe no llega hasta el tope Del menor cajo licito , Ansioso solicita ¿ Hacer una visita, , Y- ser introducido ■ ,. A este estrado tan grave,, y tan lúcido. Coment. Pile que enhorabuena Entre el Sr. poeta, Y vp de dirigirlo via recta. Entra un viejüo en figura de punto interrogante, pe- ro muy fino en sus modales , y haciendo muchas eortesias á todas Jas senioras, que lo recibirán en pie x tomará asiento en el estrado , y dirá, - Pope. A esta augusta asamblea Me conduce mi zelo - .- , Para que el mundo vea mi desvelo En echar á los frailes por ej. suelo ; Yo traté de sotanas , Y lo dije, y lo digo con mil ganas, Y ahora señoras digo Que del clero seré siempre enemigo : En el café murmuro, Y en la junta les doy duro, y mas duro Nombrando las personas, Y llamando pigmeas las coronas; Dale que dale Ser espíritu fuerte es lo que vale. Coment. Señor Don poeta Pope , V. salga de aquí; tome el galope; Pues los viejos solteros No son en los estrados consejeros: Repasar la doctrina Es máxima divina Propia del celibato Para que no se vuelva rato gato ; Piense V,. en la muerte Para que de esa suerte De Vírgenes en coro colocado Pueda ser enterrado Con guirnalda preciosa, Como cualquiera moza iO cual la vieja inupta que se entierro Be católicos en la santa tierra- Todo celíbatario Solo tiene lugar en el rosario, O en las procesiones, Y en las devotas místicas funciones Pero ¿ alternar . con frailes ? ¿ O el hacer á los clérigos desaires ? Es culpa en un soltero Que deberá pagar con el pandero, Sacan las ninas unos panderos con cascabeles , y al son de las sonajas cantarán Canto. Señor; D. Poeta Pope, V. salga de aquí ; tome el galope , Pues los viejos solteros No son en lus estrados consejeros. Concluido el canto se corre el telón, y sigue la música, #3=© # ©^ CAJA NACIONAL. El sabio en sus proverbios nos comunica una pro- clama , ó convite de que se valen los perversos para ha- cerse respetables , y para cometer impunemente las ma- yores atrocidades : la proclama está concebida en estos términos : veni nobücum insidiemur sanguini ¡ ó tú cual- quiera que seas! ven con nosotros para emplearnos en asechanzas sanguinarias: abscondamus tendiculas contra I3f msontem frustra), et deghdiamus eim : tendámosle lazos ocultos al que en vano es inocente, y traguémoslo: om- nern pretiosam mhdmüiam reperiemus, rmplebimus domm riostras spoliís : encontraré rnos riquezas preciosas y lle- naremos de despojos nuestras casas: sortem mitte nobn- cum, tnarsuphim mium sit omnium nostrum : e suerte con nosoti "bolsa. suerte con nosotros, y no tengamos mas que una sola En la proclama que antecede advierto yo la pru- dencia de los malos para lo malo, y no puedo menos de quejarme, y aflijirme al ver que ios buenos para lo bueno carecen de una prudencia semejante : los buenos sin duda quieren que Dios haga milágros para deíendet- los , v no hay duda que los haria cuando ellos hubiesen acotado todos los arbitrios de la humana prudencia , pero esperar milagros para enmendar los descuidos vo- luntarios es tentar á Dios , ofenderlo con una vana con- fianza , y acreditar que los hijos de las tinieblas son mas prudentes que los hijos de la luz como ya nos lo dice Jesucristo en su evangelio. . ' ' Supuesto pues que el oráculo divino aconseja a ios pe- rezosos que aprendan de la hormiga la economía, y pro- videncia ; : que estrano será el que á los buenos, y a los sensatos les digamos que no todo lo ba de dar Dios mi- lacrosamente, que no es virtud el dejarse estar, y que si lo? malos se proclaman para lo malo, si calculan , y sino duermen para degollar, y saquear ¡ los buenos también deben proclamarse, y calcular por la conservación de lo que sus fatigas , y hombría de bien les ha producido ? "Ven con nosotros para malar; "ven con noso- tros para armar lazos ocultos á los hombres de bien di- cen los malos" pues imitando á los malos digan tam- bién ios virtuosos; "ven con nosotros á defender nuestras vidas, y á propagar la hombría de bien para que sean menos los ladrones»" ' Los malos se lisongean de que encontraran muchas rionezas para llenar sus casas de bienes ágenos ; pues a Imitación de los malos lisonjéense ios buenos de aumen- 130 tar en compañía los frutos de su industria , y de sus vir- tuosas tareas. Los malos finalmente hacen su logia para que Ies sea común el peligro , y la ganancia viviendo tocios de una misma bolsa para que interese á todos igualmente la conservación de su sociedad maldita ¿ y por que los buenos habrán de vivir aislados? ¿porque no se uni- rán aun mas estrechamente que los malos para que se verifique de ellos el que no tienen mas que un corazón, y una alma sola? Los malos finalmente para consolidar, y perpe~- tuar su unión se reducen á no tener mas que una bol- sa para que circulando una misma sangre por las venas, y arterias del cuerpo social sea una misma la energía y robustez de todos los miembros ¿y por que los bue- nos no han de conspirar también á vivir de una sola bolsa, para que en la reunión de sus fortunas respec- tivas pueda consistir la equidad, y perpetuidad de la fortuna, y prosperidad común ? Soy pues de opinión que la caja nacional , sean cuales fueren sus nulidades, se vaya mas bien reforman- do poco á poco, como todos los humanos establecimien- tos, hasta lograr que nuestras provincias, ya que han roto sus antiguos vínculos , conserven siquiera el de una bolsa común : marsupium tinum sit omnium nodrum. Mientras las provincias tengan una sola bolsa, uno será su sistema, una la energía, y la fuerza centrífu- ga «e irá por grados minorando hasta que extinguida totalmente, logren una unión mucho mas sólida , y mu- cho mas verdadera que la que disfrutaban antes. No podemos menos de traer á la memoria que la sociedad cristiana fundada por Jesucristo permaneció por espacio de algunos siglos con un corazón , y una alma porque no usaba mas que de una sola bolsa ; uno y co- mún era para todos el peligro , y una también la for- tuna , y bien estar de todos ; mientras los cristianos vi- vieron en común, y no tuvieron mas que una, bols* triunfaron de los mismos emperadores. Después de esta época' siguieron las comunidades religiosas arremedando á la cristiandad primitiva : y te- nemos el que unas como la benedictina , y augustínia- n a pasan cíe mil anos , otras como la dominica , fran- ciscana , y merced aria , pasan de seiscientos anos sin mas arbitrio que el de una sola bolsa. Pero el siglo diecinueve no entiende de místicas, ni de cristiandades; quede pues por no dicho lo que aca- bo de decir, y ya que sea i m pertenencia lo que digo de los cristianos , y de los religiosos ; valga á lo menos lo que dige antes de los malvados que para robustecer- ge, y consolidarse procuran no tener mas que una so- la bolsa: marsujpium unum sit omnium nosírum. Sr. D. Eu nam me meto com nimguem. V. nos está escribiendo en mal portugués , y peor vizcaíno : V. escribe nam en lugar de nao con una til- de arriba de la o , ítem V. escribe sam en lugar de es- cribir sao con su tilde correspondiente ; yo no dudo que los portugueses escribían asi en tiempo del rey D. Sebas- tian , pero ahora son otros tiempos s y V. debe acomo- darse al uso de la patria. Queni penes arbitrium est et jus , et forma loquendi. Sepa V. que en esta tierra hay algunos que re- bien tan ya de portugueses , y no quieren el nam ni el sam sino el nao y el sao ; de suerte que si la impren- ta carece de acentos, y sino hay en ella cedilla mas bien deje V. de escribir hasta que vengan del Brasil los acen- tos , letras, y vírgulas correspondientes para escribir correctamente en su idioma nativo. Dios guarde &. Da. María Retazos. Imprenta de A l v a r e z, Num. 9." J) A . MARIA RETAZOS De varios autores trasladados literalmente para instruc- ción y desengaño de los filósofos incrédulos que al des- cuido y con cuidado nos han enfederado en el ano min- ie del siglo diecinueve de nuestra era cristiana. Buenos Aires maetes 7 be agosto de 1821. Disertación de Dona María Retazos sobre la unión, de las almas. El Teofilan tro pico en su número 63 me ha provocado á hablar sobre asuntos místicos , y unio- nes afectivas ; asuntos á la verdad impropios del siglo diecinueve ; pudiera yo contestar que no soy vieja , y que no le es dado al Teofilantrópico el ¡sacarme de mis quince ; pero como hace tiempo que yo tengo para mí que las ascensiones anagó- gicas debieran sujetarse á la inspección de la crí- tica , y de la filosofía , por eso es que dando de mano al rubor natural que me causa el entrar en unas materias, que aunque no son agenas de las ma- damas jóvenes 3 ni de los filósofos , pero á lo me- nos el uso ,« y la costumbre las ha alejado , y des- terrado á los claustros , me aplicaré desde luego á' desempeñarla advirtiendo que el asunto mirado en sí mismo no es impropio ni aun de los estra- dos : si por cierto • pues si Dios entregó el mun- do á la disputa de los hombres para que por loa efectos naturales conociesen las causas , haciendo de ellas escala hasta encontrar con la primera cau- sa , nadie me negará el que entre estas causas, y efectos deben con justísima razón numerarse las so- brenaturales. Siendo pues esto innegable, no me dirán ¿que privilegio tienen los frailes, y las beatas para al- earse ellos solos con esta factura? ¿que privilegio tienen las viejas para no tratar sino ellas de los inefables ilapsos de Dios en lo interior de las al- mas? ¿acaso las madamas jóvenes no somos hijas á® Dios 9 © acaso Dios" es de tan mal gusto que solo quiere tratar con las viejas, ó solas ellas es- tan facultadas para contemplar , ponderar, y agra- decer las maravillas del Señor? Fuera de que también hay contemplación na- tural , y enajenaciones , que conocidamente son obra de la naturaleza , como fueron sin duda las de Arquimédes en lo antiguo , y las de D. Francis- co Vieta en lo moderno; de todo lo cual resul- ta que ni es impropio de un periódico , y mu- cho menos de una joven como yo el filosofar so- bre unos datos innegables , y discurrir sobre uno* hechos que la religión misma á cada paso nos pro- pone © para la imitación , ó á lo menos para la admiración de un Dios que en todas sus obras es grande > y admirable; entremos ya en materia. % 2, El Tcofilan trópico en su numero 63 trata so- bre la unión de las almas, cita ejémplares de la& Sfif gentilicia,, de las sagrada* letras , y historia eclesiástica concluyendo con nn LÍ \ arable del siglo pasado ¿nh££&£ ñor" no ofender mi delicadeza] y porque estaba persuT dido que yo lo tema registrado ya en mis colee e To S m re n r itaS; S ° bre ¡0 ™* «ebo Z^ ¡ el Hombre no erro en su cálculo, p eí -o hav á« por medio el que yo no quería tratJde SÁ ¿T . a díanos, 6 antes si hubiese peíio™ fe tia at 5 ^ ^ S - C ° rr01H PÍ«c totalmente 1 e^ ue ! tjf ? pl ;° V,nc,íl: ei Teofilantrópico pues ha precipitado el asunto , y sírvame P ,tn Z 5s i 6 caiga sobre él la ripLabili^ "y íitfS impertinencia que podrán hacer los tinterillos iS hbertiaos y otros entes que aun no é" S ufideu temente humillados en mis escritos. §.3. . Es dogma infalible de nuestra católica rol! dr/an^lorti. ° S; , d8 , eSta UilÍon »'«n habla- oo tanto lo ? frailes , y Jas beatas que si ó ñor nn o de idad ó de curiosidad seVtase efe un mtL menes se lienarian si « d «d* «.uchJ bi. «* es inmensa ^SSí ro siempre ha sido para mí un asombro el que tra- tandee todas materias , y aun empeñándose en ¡idtaltar á los frailes, y á ta beatas, no obs- tante amas caen en la tentación de internarse en los misterios de la teología mística; antes bien he otee™ ado en ellos nn estudio manifiesto de no en. trar en materia, y desde luego hubiera yo desea- do que á alguno de ellos se le hubiera puesto en la cabeza hacer siquiera una disertación impugnan- do cientmcamente 1 a Sta. Teresa , 6 á cualquiera de tintas beatas que sin haber estudiado el musa LÍ nos han dejado en prosa , y en verso tan- r prodigios, tañías maravillas , que aun como puras invenciones, y sueños son de lo ad- mirable que en esta vida puede imaginarse. Pero podemos estar muy seguros de que los sábios impíos caigan en la tentación de repasar, m at pa a reírse , los libros de los frailes , y la* beatas yo á lo menos puedo asegurar que hablo ^"prienda propia; no hace tres -os je = íJSi tos de este U ? * Jg V lea los cuatro tomos de Sta. Teresa el aoc L ne dijo . que ni por curiosidad quena leer una lu náñMK le tra^e un tomo á su casa , y le di- «o mese mas que por el interés de fer&narl en la lengua !^¡!*g&¡£ ha de dos anos. Pero, asi como aunque los topos por carecer de ojos no vean la luz> el Sol no obstante sigue su car- rera para que tengamos alternativamente día, y noche ¿ asi el divino espíritu sin atender á los tin- terillos rato gatos , y sin pedirles consejo visita á las almas fieles de mil modos , y se desposa en fé con ellas cumpliendo la promesa que nos hizo- cuan- do dijo effimdam de spirifu meo super omnem car- nem, et jspofetahunt filii vesiri> et filies vestre , et se* nes vestí i somnia somniabunt ; yo derramaré mi es- píritu sobre toda carne ; profetizarán vuestros hijos,., y vuestras hijas , y vuestros ancianos verán visiones^ y sonarán sueños. Ahora pues «, si el espíritu del hombro aun en esta vida puede por un modo inefable hacerse un es- píritu con el espíritu de Dios 5 como nuestra, religión- nos lo insinúa á cada paso ¿ porque no podrá suce- der esto mismo en las almas unas con otras? en las cuerdas de una cítara advertimos que estando uní- sonas basta tocar una para que suenen las que están acordes; pues^esto mismo sucede en las almas tem- pladas á lo divino , y pulsadas por la diestra mano del omnipotente ; y esto nos quiso dar á entender Jesucristo cuando después de haber comulgado á los apóstoles dirigiéndose á su Eterno padre le dijo : et ego claritatem , quam dedisti mihi dedi eis ui sint unum ; y yo la claridad ; que recibí de tí 9 se la he comunicado á ellos para que sean una cosa sicut nos unum sumus : asi como nosotros somos una mis- ma cosa ; ego in eis , et tu in me uí sint consummati in unum ; yo estoy en ellos, y vos estas en mí para que la unión sea consumada, I- 5. ¡Pero asi como en el saber , y en el cunar hay 146 sos grados de intensión , asi también es mas 6 menos intensa la unión de las almas entre sí; y asi como en los vínculos naturales de parentesco , y amistad hay mas , y menos; lo mismo, y con mayor razón sucede en los vínculos sobrenaturales , y de aquí na- cen las marabillas que sobre este particular se no- tan , y advierten sucedidas en la ley natural , en la escrita, y mucho mas en la ley evangélica: San Pablo aseguraba de sí mismo que estaba tan unido, j tan conglutinado con los fieles de todas las iglesias qoe cuando alguno se enfermaba él también estaba enfermo , y otro profeta que ahora no me acuerdo como se llamaba , decía de sí mismo , que sus híga- dos los llevaba arrastrando por la tierra al ver las desgracias de su pueblo : effmum est in ierra jécur meum super contrilione populi mei, Y siendo cierto que el que arrastra los bofes ya es hombre perdido l cuan perdido de amores no estarla ese hombre , y cuan unido á los intereses de todos , y cada uno de sus hermanos? Be aqui nace el baratillo de la vida que hacen todos estos hombres exponiéndose á mil peligros , y muriendo también en la demanda con magnánimo corazón , y generoso espíritu , y abalizándose á los imposibles con la misma facilidad con que otros se abanzan á cualquier friolera: mas como todo esto en ellos es milagroso no hay que admirar que toda su vida esté acompañada de milagros , porque ellos es- tan en Dios, y Dios en ellos ; qui manet in chánta- te in Deo manet , el Deus in eo. (t Confieso que no es paro la cortedad de un pe- riódico el tratar sobre este asunto^ y qué solo la tra- 141 restira del Teofilan trópico que en todo se mete « en todo quiere dar palotada, pudiera haberme puel to en este compromiso, aunque por otra parte vea que esta materia no es impertinente , sino muy perteneciente á las circunstancias actuales, en que tan de veras estamos tratando de la unión; y á la verdad por lo que hasta ahora llevo dicho se ad- vierte que solo la religión bien cultivada pudiera sol- dar nuestras quebraduras á macha martillo ¡ Señores incrédulos! ¡Señores libertinos!, vuestra libertad, vuestra igualdad, vuestra independencia, todas vues- tras teorías ¿serán capaces de darnos una unión tan intima, tan admirable, y tan milagrosa como la que ofrece y promete nuestra' religión bien cultiva- da i Vosotros, picaros, os unis para robar , y des. pues os peleáis para robaros unos á otros, y en es- ta alternativa desnudáis á los pueblos, á quienes hala, pis con una soberanía hueca para burlarlos, y afren- tarlos después de haberíos robado ; al contrario U religión despreciando como desprecia las cosas de la ierra , cuida de ellas mejor que vosotros , porque lo temporal es un accesorio, que sigue siempre á lo Jspin tnal ^ y eterno. 1 Los malos se unen es verdad, pero esa no es mion virtuosa, sino interesada, y pronta á desva- lecerse luego que se desvanece el interés,- al con- rano la unión vinculada por la virtud , y la re- igion, es una unión tan firme, y tan eterna co- no la religión misma; es una unión que prescinde e circunstancias por que está fundada en Dios para uien todas las cosas tienen vida. Moisés, yo voz á hacerte general de otro pueblo me- v que este, le dice Dios á Moisés; y el le respondo- o señor, yo no quiero otro pueblo sino este; el se- Sor' le replica, y le «ce deÜtie «t irascatur furor leus i déjame, hombre, déjame pues yo quiero enojare con este pueblo ingrato ; no, señor ^con- testa Moisés , yo no puedo consentir que te enoges con mi pueblo; y asi digo que i >f^s d e perdo- Z abala nmJ, ó bórrame del libro de tu,hmü 2* aut dimiüe efe, hanc noxam aui dele me de - ; Irl luo que» seripsisti; Que tal ! vean los libérta- nos si los libros de pasta dorada podrán jamas dar- S un general como Moisés, que hizo suyos los delitos le su pueblo, y se expuso á la pena ^ que merecía su pueblo por redimirlo, y por salvólo. fisto mismo hizo nuestro amabi isimo legisla- ( dor en las agonías del huerto sudando sangre ha*. , Z que corril por la tierra, y bebiendo el caha! «me la divina justicia tenia preparado para noso- tros; y por que? por que él era nuestra cabeza , y ia^uBion que tenia con nosotros le h,zo sufrir la «ruz, y las afrentas que nosotros temamos merecidas. En los libros pues de Moisés, y en el Evan- gelio, ó ya se mediten sus máximas , o sus histo- rías , y ejemplos encontraremos la verdadera filan- tropía , el verdadero patriotismo , y la untan , que! ofrecen , y no cumplen los libros fantást.cos que nos llenan la barriga de teorías estériles para que de miró empachados sin poderlo remediar nos pos- tremos abriendo tamaña boca ante unas gandí* ahorcajadas; y los que esto hacen se « ™ « bien al portugués, á los pampas, y é qualquiej L les diga aqui estoy por que he vemdo • por qn« Snde no\ay 'religión no hay l-r. ^ puede haberlo, por mas que en los cafees y en C primera cálreda de la comedia los archipámpa- nos quieran decirnos lo contrario. 149 Supuesta pues esta doctrina inconcusa, supo- niendo también que la ¡niel no se hizo para la boca del asno , ni para tantos asnos cuantos por leer li- bros impíos ya tienen unas orejas que llegan á la luna para ser lunáticos , y mudables hasta que Dios diga basta , voy á referir la historia , que el Teo- Ulantrópico omitió, no por temor de ofender mi delicadeza, como él dice, sino por miedo de que los ilustrados lo llamen fanático , como si los ilus- trados para llamar fanático á todo cristiano nece- citasen de mucho : ateácipn pues que ya empiezo» K^w.'^ - ! " >•*• ... W'k'^Z A últimos del siglo dieciseis tomó el hábito de lego un joven natural de Flandes llamado Tomas Antoine Marandel de oficio picapedrero ; al tiem- po de la profesión tomó el nombre de Fr. José de San Benito ; en el convento se ocupo algunos anos en cocinar á la comunidad , y en otros oficios me» cánicos como todos los de su clase , hasta que el espíritu de Dios se hizo en él y empezó á ser el oráculo de la Europa ; he leído sus obras latinas llenas de erudición sagrada , y de un magisterio que asombra , las que podrán encontrarse en la biblio- teca de nuestra recolección , si es que con los trans- tornos de la revolución no las han robado 9 ó tras- ladado á nuestra biblioteca pública. Su vida interior escrita por el mismo la ten- go en mi poder , y es de lo admirable que hay en la iglesia de Dios; este lego apenas sabia leer , y escribir; jamas había estudiado, ni aun siquiera gramática . ni él para contestar á infinitas consul- tas sobre asuntos gravísimos ya fuese en latín 3 ya Ma^a Ret. Num. 9 en castellano necesitaba de mas estudio, que to- mar la pluma , y escribir con el mayor acierto. Este lego pues en el tratado que escribió de su vida interior dice lo siguiente. " Ahora tengo que referir la merced que me hizo el señor en des- cubrir á mi alma.... una virgen prudente que no mereciendo yo no solamente trataría , pero ni aun nombrarla ordenó la divina aceptación , y pro- videncia que mi espíritu fuese hecho un espíritu con el suyo con un amor mutual de ambos , todo vin- culado , y enlazado con el vínculo de la caridad , y amor inseparable de Dios.... Como sucedió esto no es fácil declararlo , porque puedo decir fue por ma- ravilloso modo.... Con las primeras noticias que tu- vimos el uno del otro ? ambos sentimos efectos di- vinos en nuestras almas; y consiguientemente aquel señor , que solo hace maravillas , infundió á cada lino de los dos unos efectos espirituales con cierto Conocimiento , é inteligencia del estado del alma , al uno del otro ; siguióse á esto una efusión del di- vino espíritu , con que ambos sentimos nuestras al- mas como englutitiadas j y unidas la una con la otra con un amor indecible , esto en particular cuando yo lo experimenté con eficacia la primera vez fue acabando de comulgar un sábado á cinco de diciem- bre de 1699. Sentí una propensión unitiva de esta alma por una simple operación del Señor en la mía, con una noticia intelectual 5 y afectiva ; y asi le decía yo al Señor ¿ que es esto 9 señor , y amor mió? ¿que alma es está junto a la mía ? Esto lo experi- mentó de su parte ( la otra alma ) algunos días antes \ oyendo decir que le venia carta mia , que fue la primera que yo le escribí en respuesta de »Han pasado sucesivamente diversas cosas entre estas almas asi unidas en el señor , que solo él mismo por su excesivo amor podia obrarlas. Referiré algo como pudiere....Primeramente en órden a este amor tan grande y unitivo que lie dicho arriba tener estas almísla una con la otra , digo que es muy diferente en su esfera, y calidad á qualquier amor de otra es- pecie , de aquel de que voy tratando. _ Es una frui- ción este amor, que procede de la fruición del espíri- tu de Dios por la participación , y comunicación m- fusiva del mismo espíritu." "La calidad, y especie de este amor es en su modo respectivamente como el que tienen entre sí los bie- naventurados en el cielo; ha querido el Señor que yo lo entendiese asi, como también el que percibiese el gozo y accidental gloria que de esto resulta a todos los electos con aquella dilección comunicativa ad alte- rutrum , procediendo del amor participativo , y trm- tivo del Espiritu Santo. Asimismo be podido conocer otras muchas cosas que han pasado por mi con tanta variedad como es padecer , y gozar de diversos mo- dos searm lo he experimentado muchas veces en espí- ritu y cuerpo ; por medio de estas diversidades se me ha dado también inteligencia de cosas bien participa- res de la otra vida; del modo que son recreados os sentidos corporales de los justos; como padecen los espíritus pena de sentido en el purgatorio , o infierno no teniendo cuerpos, y otras cosas de este modo. "Pero prosiguiendo en lo que decimos de este amor unitivo, 6 infuso, con que Dios ha juntado estas dosalmas.....esde advertir que este amor en su opera- ción efectiva infunde pureza en el corazón , castidaa en el espíritu , y cuerpo ; disipa , y quita de si todo amor desordenado de carne , y sangre , y todo alecto. y respecto terreno , y humano con lo demás afectivo contrario o que no sea ordenado a la caridad , y amor divino....item cuando mas crece este amor mas crece el divino, y no es diferente , sino el mismo , al mo do de aquella rueda que vio el profeta Ezequiel , en medio de la qual parecía como si hubiera otra ruéda- os miróla m medio rota, y con todo no era ni diversa la rueda , sino la misma como lo da á enten- der el mismo texto sagrado." "En otros tiempos no me parece que hubiese podi- do persuádame de que pudiese haber tal género de dilección estando en carne mortal; bendito sea Wioi que me ha hecho experimentar otra cosa!" .Después sigue Fr. José de San Benito contando, y refiriendo muy por menor loque sucedió en la otra alma con respecto á la suya , como también que aun- que el amor de entrambas almas era extremoso, é inaplicable no por eso tenian jamas el menor deseo de verse ni de tratarse, ni aun lo tendrían aunque viviesen en una misma habitación ; pero me es ore* «so omitir toda la relación del lego para que veamos lo que dice la monja sor Alverta, que a4 se llama- ba la religiosa , cuya alma estaba unida con la de Fr José de San Benito. . f n ™» P u « s de «i* cartas dice sor Alverta lo si- guíente. "Cánamo hermano raio; no se lo que es al. gunas veces, por la misericordia de Dios miro con atención la hermosa rectitud , y pureza de nuestra santa ley evangélica ; luego siento en mi alma la pro- pensión de la soya, que parece que la unión de aquel gran Dios las une á sí con tanta semejanza , que las dos parecen una.misma cesa, y mi alma parece que se derrite con ternura para que ambos corramos sin cesar con amor casto , y puro por la recta senda de la mayor perfección en la ley, a que Cristo nuestro bien nos ha abierto el camino con su santísima vida " En otra carta le dice asi—" Lo mismo le d¡¿, yo, hermano carísimo mió en Christo ; no sabia vo como podía ser aquello que siendo tan grande la di- lección que le tengo en el Señor nunca sé haber te- nido deseo de verle , ni hablarle. " En otra dice asi-" ¡ O divino sol de Justicia t alumbra nuestras almas , pues por tu infinito amor y miser cordia te has dignado unirlas en caridad en este destierro, que según las operaciones que siento en mi alma muchas veces , confieso delante de tí con toda verdad , que no puedo dudar que siento la alma de mi carísimo hermano íntimamente unida de suerte que yo no sé entender para explicarlo." En otra dice asi-" Jesús eterna verdad sea el que dirija nuestras almas, y las tenga unidas consi- go para siempre con el vínculo indisoluble de su amor ; no se, carísimo hermano mió , lo que quiere este divino Señor de nuestras almas, que tan íntima- mente se sienten unidas, y tantas ansias en Dios padece la una por la otra; en verdad que muchas veces me causa admiración , y le digo á su Mages- tad ¿que es esto Señor? ¿que es de mi hermano* que mi alma padece por la suya, " §. 9. Fr. José de San Benito en la relación de su vida interior comenta, y explica las cartas de sor Alverta , y tratando de la última que acabo de insertar dice lo siguiente " Lo que la síerva de Dio* quiere decir, ó dar á entender en estas palabras de arrWa en que dice tete ansias en Dios padece la una por la otra : no es otra cosa que el haber sucedido muchas veces sentir estas almas unos cier- tos movimientos interiores , y ansias grandes la una por la otra, lo cual suele acaecer ála una, cuando la otra está padeciendo algún trabajo, 6 aflicción ; y asi en los mayores aprietos de espíritu, o cuer- po en que me he hallado, ha querido el Señor que ella los sintiese, y del mismo modo me lo es- eribia en sus cartas...." m ?? En conformidad de esto también me sucedió nna noche habiendo vuelto de maitines.... y puesto un poco á reposar sobre la cama sentir casi de re- pente como que [se me hinchaba el corazón ^ y Iue«ro sentí la presencia intelectual*, y propensión de fa hermana, y se me daba á conocer como que tu- viese algún peso , y molestia.... todo lo cual me causo afectos de compasión , y le decia al Señor — Señor ¡que tiene 6 que quiere mi hermana ? favoreced la. Yo pudiera sobre este particular escribir un to- mo muy abultado pues las grandezas de ©ios , y lo que en todos los siglos ha obrado con los hombres no hay quando poder ni aun siquiera imaginarlo , y mucho menos ponderarlo ; solo sí he advertmo que fuera de la Iglesia católica jamas por jamas se observan estos ^prodigios , será sin duda porque las sectas que se han separado de nuestra iglesia son muy ilustradas, muy sabias, muy despreocupadas, y por eso se verifica en ellas lo que asegura Jesucristo cuando dice abscondisti h~ térmi- nos que Dios sabe , y todos lo han visto. Al principio ningún odio hubo 9 ninguna aver- sión contra los españoles ; ningun odio 3 ninguna aversión contra los clérigos; ningún odio , ninguna aversión contra los frailes ; antes al contrario de to- dos necesitábamos , y á toctos queríamos hacer par- ticipes de nuestra libertad , honor , y fortuna. Acabábamos de rendir en dos batallas á la na- ción británica , y podiendo entonces haber despedido á la España con pretexto del abandono en que nos tenia , antes al contrario acreditamos entonces mu- cho mas nuestra lealtad con voluntarios homenages; cuando los europeos trataron de atentar contra la ¡ autoridad real nosotros la sostuvimos , y mientras Fernando estuvo preso en Bayona nosotros !© sostu-'' vimos- la tierra contra los ataques de Napoleón ; y de los mismos españoles; prueba es esta bien noble de que si Fernando hubiese reconocido , y agradecido nuestra lealtad hasta hoy le seriamos leales. Eso de ser yentes , y vinientes , eso de hacer ^ y deshacer , eso de las montoneras , eso de los cha- tos 5 y los chotos , eso de los gauchí-políticos , y todas las demás inmensas miserias que nos han so- brevenido , como son las. despreocupaciones, el doe- matizar á roso , y belloso , el que los solteros, ex« trungeros , y forasteros nos den la voz cfcc, , á quien no nos es lícito violar , sino tributar adoraciones y sacrificios. Si ¡ Patria amada ! creednos : este no es el len.gu.age de la hipocresía , sino del corazón, y-- del patriotismo. ¿ Qae mas pudieran decir los pisa- verdes si Ja patria fuera una grandísima desollada., de las muchas que ellos galantean llamándolas diosas , y divi- nidades? Pero ¿á que se dirige un apostrofe tan relamido, tan ridículo l y tari lleno de afectación la mas incomodante ? pues sabed lectores mios que no se reduce á mas que á noticiar ai pueblo que los religiosos han levantado mi estandarte negro, y una bandera encarnada que se elevó' hasta el capitolio declarando guerra, guerra contra la autoridad ejecutiva que se había puesto á la cabeza de la organización social. ¡Bribones! conque el presentarse los religiosos á la autoridad pidiendo manutención es lo que vosotros lla- máis estandarte negro , vandera encarnada , y guerra de- clarada contra la autoridad ejecutiva? la culpa tendrán los religiosos sino se presentan contra vosotros para que seáis remitidos á Kaqueihuincul : la culpa tendrán los re- ligiosos si no piden que deis la cara, y que hagáis bue- nas las calumnias de que los religiosos han tratado de revolucionar , de voltear la autoridad, y ponerla en ma- nos de una facción teocrática, ó bien de una aristocra- cia de molde nuevo , cuya estupidez capitulando con los vicios de sus desórdenes dejase á los unos en sus asien- tos y á los otros con sus gergas 8¡c. Sabed picaros cobardes ., seáis quienes fuereis , que el venerable clero en once años no ha hecho una sola revolu- ción , porque ei tiempo le ha sido poco para llorar vuestros desvarios, y cubrir con su manto vuestros grandes críme- ' ries : sabed que el venerable clero jamas hará revolución alguna , no porque no puede hacerla cuando se le antoje,' sino porque está convencido que entre ruin ganado poco hay que escoger , y porque. ° (1). (1) Suplico á ios prudentes que empleen toda su pru- dencia en disculparme , y crean qae mi intento no es agra- viarlos , pues solo trato de emplear la tinta corrosiva en los ratones que han dado en morder los preciosos sayales que han cooperado tanto á la libertad é independencia de nuestra Común patrja, y crean también que mis generalidades no al- canzan á los que lloran en silencio las ligerezas de los tin- terillos que se han apoderado segunda vez de la prensa para ser corridos segunda vez por D.a María- 188 Prosigue en la página 55 una comunicación dirigida al Ambigú , y llena de galicismos impropios de nuestro idioma y estilo , pero nada quiero hablar sobre ella por no ofender al Ambigú , á quien venero desde que me han in- formado que está erigiendo un templo á la Sma. Trinidad, ó un sepulcro donde piensa morir con ella. Sigue la miscelánea que toda es contra los frailes , y dicen que no deben pararse en el género de armas , pues que todas son buenas con tal que hieran al enemigo ; con esto quieren decir que se valdrán de calumnias é imposturas para engañar y seducir con ellas á esa patria amada, á ese ser real, sagrado á quien no es lícito violar , y así es que en uno de los muchos disparates que vomitan dicen el siguiente. El fraile es una cosa que no es cosa, Ni nunca será nada Mas que fraile no mas : su carga odiosa A toda sociedad tuvo agoviada Cuando el mundo dormido Casi todo era fraile, ó aturdido. Bribones ! Los aturdidos sois vosotros que habién- doos postrado de hinojos ante unas indecentísimas gauchas ahorcajadas, estáis muy persuadidos que nada ha sido lo del ojo : ¡bribones! mejor fuera que hubieseis oido á los frailes, los cuales constantemente os aconsejaban que no os prostituyeseis, que tuvieseis honor, y que la centesima par- te de vosotros era bastante para acabar á pescozones con los montoneros; pero vosotros después que adorasteis hu- mildes álas gauchas ahorcajadas en caballos mansos, solo habéis quedado útiles para embarrar papeles , é insultar á los frailes indefensos, que cuando quieran, y ojalá quisie- ran , pueden reduciros á lo que sois , esto es á cero , y á doses de baraja, porque no sois mas que pintores, y hom- bres de ningunas obligaciones. Después se dirigen al Oficial de dia , y siendo como son unas tristes centinelas se desvergüenzan con su oficial que les ha dado de palos , y faltando á la ordenanza lo re- convienen porque el oficial les habla entono sério , y cir- cunspecto , retándolo para que diga gracias que los entone, y muera la curiosidad de los hombres. Los editores del Centinela serán servidos el miércoles de esta semana con un periódico intitulado : La Guardia vendida por el centinela , y la traición descubierta por el Oficial de dia : á tense los calzones ios editores del Centi- nela, y los desafio á que digan mas chistes y gracias que las que se les han de decir á ellos. Buenos Aires : Imprenta de Alvarez. ■ Ncm. 12. D. A MARIA RETAZOS De varios ardores trasladados literalmente para ins- trucción y desengaño de los filósofos incrédulos que al descuido y con cuidado nos han.enfederado en el año veinte del siglo diecinueve dé nuestra era cristiana. Bvenos Aires Septiembre 20 de 1822. El señor inquisidor contra la herética prave- dad en su núm, primero , y último tuvo á bien recomendarme al Centinela ministerial señaladamen- te sobre la omisión que todos nuestros gobiernos han tenido en contener á un visionario poderoso que en los suburbios de Buenos Aires, y en la cam- pana del Sud esparce con plata en mano falsos dog- mas , quizá con el intento de ser un otro Numa Fompilio autor de, una nueva religión, y empera- dor de los pampas. r Yo desde luego emplearla en este asunto mi presente núm. haciendo ver las malas resultas que en nuestra reciente república puecTe traer una con- descendencia , ó tolerancia que cuando menos acre- dita en nuestros gobiernos mucha debilidad, ó nin- gún zelo por .la religión que - hemos profesado, n Pero un papelón que acaba de ver la luz del día nos hace palpable que en Buenos Aires hay mu- chos visionarios , ó que el visionario de los Tapia- les y del Sud tiene ya á su devoción muchos pro- selitos. ¡O clero venerable de Buenos Ay res! ¡Como se quejará de tí la posteridad! ¡Cosa rara! En el 190 periodo de nuestra sacrosanta revolución no lia ha- bido quintero , ni gaucho que á la vez no nos ha- ya dado la ley , y la voz de polo , á polo ; y se- rá posible que solo el clero haya permanecido he- cho un ecce homo , sin enojarse siquiera , ó a lo me- nos sin tocar á entredicho doñee filosofi rescipiscant: hasta que nuestros afeminados filósofos sejpostren de hinojos , como lo supieron hacer en el ano vein- te para confusión, y oprobio eterno de la falsa filosofía, que solo sirve para afeminar nuestra ju- ventud , degradarla, y envilecerla? Pero ¿habta donde voy yo con mis quejas? ¡Ah! los eclesiásticos, como trompetas animadas por el Espíritu Santo, han clamado sin cesar , co- mo nos lo ha acreditado el Paralipómenon siem- pre que en sus números ha provocado al careo de nosotros con vosotros : los ocho periodistas : los se- ñores provisores : los clérigos y frailes , por medio de su continua, ardiente, y fervorosa predica- ción &c. &c <&c, No, Buenos Aires : no achaques tus dolencia» al silencio de tus profetas , ni tampoco blasones d© .que han enmudecido tus oráculos ¿ quien tiene pues la culpa , ó en que consiste que la divina palabra sembrada con profusión en los corazones argenti- nos lejos de producir el fruto trigésimo, sexagé- simo , y centesimo r antes hien ha producido espi- nas 9 y puñales destinados publicamente al masa- cro de vuestros sacerdotes ? . . . , El Centinela y el Lobera papeles ministeriales alaonan al pueblo contra el sacerdocio no ya con palabras equívocas, y tergiversan! es , sino con alar- mas expresas, designando los cogotes^ y provocan- do á la sacrilega carnicería como á una heroici- dad compatible con las mas católicas intenciones. Mirad los funestos efectos de esos libros de pas- ta dorada que los gobiernos dejan correr por los «estrados, por los colegios , por los campos : esa ílus- 191 iracíon , ó ese alueinamiento con que os ha fasci- nado ya la incredulidad os tiene ciegos para que no advirtáis que la persecución del clero es el ar- gumento mas demostrativo i y evidente de la de- bilidad , y degradación de un pueblo : recorred uno por uno ios héroes porteños, y si alguno de ellos desembaina la espada no digo ya contra un sacer- dote , pero ni aun contra el ínfimo lego , ó dona- do de un convento , yo os doy licencia para que en un solo dia degolléis al clero secular y regular con sana conciencia. Decidme: un Martin Rodríguez, un Martin Pueir- redon, un Cornelio Saavedra, un Juan Ramón Bal- caree , un Rondeau , un Viamonte , un Cruz , un Vilela , un Vidal , un Rosas , un írigoyen , y to- dos esos inumerables caballeros que se opusieron ai desorden , y á la degradación de prostituirse, y ren- dirse á la montonera ¿ serian capaces de desembaí- nar la espada contra un eclesiástico, aun cuando fuesen provocados ? no por cierlg ; porque el mili- tar honrado , el héroe verdadero no se bate jamas con el que á m espada no puede oponer otra espada e Eso de insultar y maltratar al sacerdocio es propio de gente escuderil , y villana ; es propio de filósofos incrédulos, y finalmente solo es propio de tinterillos rato gatos , es propio de los que ha- biéndose postrado de hinojos ante unas gauchas indecentes han perdido ya la vergüenza , ó son unos apantominados qne no saben lo que hacen cuando llegan al grado de hidráulico pneumá- ticos por el abuso de la agua , y del espíritu, que mezclado con la agua les da armas , y valor para asesinar á los desarmados. Leed por vida vuestra la vida de Rounapar» te , y veréis que aun provocado no quiso perseguir al clero, porque juzgó siempre que era descrédi- to de su honor, de su reputación, y esfuerzo bélico el batirse qon los que no le presentaban un ejército, 192 Pasad de los héroes verdaderos á los fabuloso* y veréis cuan cierta y segura es esta doctrina : abrid el poema de Cervantes, y observad al héroe man- chego comiendo con un eclesiástico en la casa na- da menos que de un duque: observad que el ecle- siástico sin reparar que hablaba con el valor mis- mo, con el siempre vencedor nunca vencido, con el destripa gigantes , con el caballero mas ca- bal que nos han dado los siglos , no obstante lo insulta con repetición , le niega la lista toda de los servicios imponderables que Babia hecho á la hu- manidad , ofende el decoro de la sin par Dulcinea, y finalmente le aja uno por uno todos sus carac- teres: todo el mundo creeria que aquel bravo en lance tan terrible no dejaría ni memoria de aquel capellán tan incauto , tan candido, y tan atrevido. Pero hablen eartas , y callen barbas ; dígalo la historia , apelemos á los retazos , y se verá cla- ro que los porteños matadores , y degolladores d© frailes, son unos canallas embueltos en lo mismo. Retazo de D. Miguel Cervantes de Saavedm* "El eclesiástico , que oyó decir de gigantes , de foliones y de encantos, cayó en la cuenta de que aquel debía de ser D. Quijote de la Mancha , cuya historia leía el duque de ordinario , y él se lo habia reprendido muchas veces diciéndole , que era disparate leer tales disparates , y enterándose ser verdad lo que sospe- chaba , con mucha cólera , hablando con el duque, le dijo : Vuestra Excelencia , señor mió , tiene que dar cuenta á nuestro Señor de lo que hace este buen hombre. Este D. Quijote ó Don tonto , ó como se llama , imagino yo que no debe ser tan mentecato como Vuestra Excelencia quiere que sea , dándole ocasiones á la mano para que lleve adelante sus san- deces y vaciedades. Y volviendo la plática á D. Qui- jote, le dijo: y á vos , alma de cántaro > ¿ quien og 103 ha encajado en el celebro que sois caballero andante y que vencéis guantes y prendéis malandrines ? An- dad enhorabuena y en tal se os diga: volveos á vues* tra casa y criad vuestros hijos , *i los tenéis , y curad de vuestra hacienda , y dejad de andar vagando por el mundo, papando viento y dando que reír á cuantos os conocen y no conocen. ¿ En donde ñora tal habéis vos hallado que hubo, ni hay ahora caballeros andan- i ¿ £° nd f hay £ ? g antes en España , ó malandrines en la Mancha , m Dulcineas encantadas , ni toda la caterva de las simplicidades que de vos se cuentan? Atento estuvo D. Quijote á las razones de aquel ve- nerable varón, y viendo que ya callaba , sin guardar respeto a ios duques , con semblante airado y albo- rotado .rostro , se puso en pie , y dijo... Pero esta respuesta capítulo por sí merece. CAPITULO XXXIX De la respuesta que dio D. Quijote á su reprensor. Levántado pues en pie D. Quijote, temblando de los pies a la cabeza como azogado, con presurosa y turbada lengua dijo: el lugar donde estoy y la presencia ante quien me hallo , y el respeto que siem- pre tuve y tengo al estado que vuesa merced pro- tesa , tienen y atan las manos de mi justo enojo : y asi por lo que he dicho , como por saber que saben todos, que las armas de los togados son las mesmas que las de la muger , que son la lengua , entraré con la mía en igual batalla con vuesa merced, de quien se debía esperar antes buenos consejos, que infames vituperios. Las reprensiones santas y bien intencio- nadas otras circunstancias requieren y otros puntos piden ; a lo menos el haberme reprendido en público y tan ásperamente, ha pasado todos los límites de la buena reprensión , pues, las primeras mejor asientan sobre la blandura que sobre la aspereza , y no es bien 194 sin tener conocimiento del pecado que se reprendo, llamar al pecador sin mas , ni mas mentecato y tonto. Si no, dígame vuesa merced, ¿ por cual de las mente* S&ías que en mí ha visto me condena y vitupera, y me manda que me vaya á mi casa á tener cuenta en el gobierno de ella y de mi muger y de mis hijos, sin saber si la tengo, ó los tengo > ¿ hay mas smo á troche moche entrarse por las casas agenas a go- bernar sus dueños , y habiéndose criado algunos en la estrecheza de algún pupilage , sm haber visto mas mundo que el que puede contenerse en veinte,.© treinta leguas de distrito, meterse de rondón a dar leyes á la caballería , y á juzgar de los caballeros andantes? ¿ Por ventura es asunto vano, o es tiempo mal gastado el que se gasta en vagar por el mundo, no buscando los regalos de él , sino las asperezas por donde los buenos suben al asiento de la inmortalidad? Si me tuvieran por tonto los caballeros , los magní- ficos , los generosos, los altamente nacidos, tuviéralo por afrenta inreparable ; pero de que me tengan por sandio los estudiantes , que nunca entraron ni pisa- ron las sendas de la caballería, no se me da un ardite: caballero soy y caballero he de morir , si place al Al- tísimo : unos van por el ancho campo de la ambición soberbia , otros por el de la adulación servil y baja, otros por el de la hipocresía engañosa , y algunos por el de la verdadera religión ; pero yo inclinado de mi estrella, voy por la angosta senda de la caballería andante , por cuyo ejercicio desprecio la hacienda, pero no la honra. Yo he satisfecho agravios , ende- rezado tuertos , castigado insolencias, vencido gigan- tes, y atropellado vestiglos: yo soy enamorado, no mas de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean , y siéndolo, no soy de los enamorados vicio- sos, sino de los platónicos continentes. Mis intencio- nes siempre las enderezo á buenos fines , que son de hacer bien á todos y mal á ninguno: si el que esto entiende , si el que esto obra | si el que de esta trata 195 merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas, duque y duquesa excelentes. Bien por Dios , dijo gancho, no diga mas vuesa merced, señor y amo mió, en su abono , porque no hay mas que decir , ni mas que pensar , ni mas que perseverar en el mundo : y mas que negando este señor , como ha negado , que no ha habido en el mundo ,. ni los hay caballeros anr dantes , ¡ que macho que no sepa ninguna de las co- sas que ha dicho ? Por ventura , dijo el eclesiástico, ¿sois vos , hermano , aquel Sancho Panza, que dicen, á quien vuestro amo tiene prometida una Insula? §J¿ soy , respondió Sancho , y soy quien la merece tan bien como otro cualquiera: soy quien júntate á los , feaenos , y serás uno de ellos , y soy yo de aquellos, no con quien naces , sino con quien paces , y de los, quien á buen árbol se arrima , buena sombra le cobija: yo me he arrimado á buen señor, y ha muchos meses que ando en su compañía , y he de ser otro como él, Dios queriendo , y viva él y viva yo , que ni á él le faltarán imperios qne mandar, ni á mí Ínsulas que gobernar. No por cierto , Sancho amigo , dijo á esta sazón el duque , que yo en nombre del señor D. Qui- jote os mando el gobierno de una que tengo de nones de no pequeña calidad. Híncate de rodillas, Sancho 9 dijo D. Quijote , y besa los pies á su excelencia por la merced que te ha hecho. Hízolo asi Sancho , lo jqual visto por el eclesiástico , se levantó de la mesa mohino ademas , diciendo : por el hábito que tengo ? que estoy por decir , que es tan sandio vuestra exce- lencia, como estos pecadores: mirad si no han de ser ellos locos , pues los cuerdos canonizan sus locuras? quédese vuestra excelencia con ellos , que en tanto que estuvieren en casa, me estaré yo en la mia, y me excusaré de reprender lo que no puedo remediar , y sin decir mas , ni comer mas se fue , sin que fuesen parte á detenerle los ruegos de los duques , aunque -el duque na le dijo mucho, impedido de la risa que su impertinente cólera le había causado» Acabó de 196 reir y dijo á D. Quijote : vuesa merced , señor Ca« bollero de ¿os Leones , ha respondido por sí tan alta- mente que no le queda cosa por satisfacer de este, que aunque parece agravio , no lo es ea ninguna ma- nera, porque asi como no agravian las mugeres, no agravian ios eclesiásticos 5 como vuesa merced mejor ■sabe. Asi es, respondió D. Quijote, y la causa es, que el que no puede ser agraviado, no puede agraviar á nadie. Las mugeres , los niños y los eclesiásticos, como no pueden defenderse , aunque sean ofendidos , no pueden ser afrentados , porque entre el agravio y la afrenta hay esta diferencia , como mejor vuestra ex- celencia sabe. La afrenta viene de parte de quien la puede hacer y la hace y la sustenta ; el agravio pue- de venir de cualquier parte , sin que afrente. Sea ejemplo: está uno en la calle descuidado, llegan diez con mano armada, y dándole de palos , pone mano á ía espada y hace su deber ; pero la muchedumbre de los contrarios se le opone y no le deja salir con su intención , que es devengarse : este tal queda agra- viado , pero no afrentado : y lo mismo confirmará otroejémplo: está uno vuelto de espaldas, llega otro y dale de palos , y en dándoselos huye y no espera, y el otro le sigue y no le alcanza : este que recibió los palos , recibió agravio , mas no afrenta , porque la afrenta ha de ser sustentada. Si el que le dio ios palos 5 aunque se los dio á hurta cordel, pusiera mano á su espada y se estuviera quedo , haciendo rostro á su enemigo , quedara el apaleado agraviado y afren- tado juntamente: agraviado , porque le dieron á trai- ción : afrentado , porque el que le dio sustentó lo que había hecho , sin volver las espaldas , y á pie quedo: y asi según las leyes del maldito duelo , yo puedo estar agraviado , mas no afrentado , porque los pinos no sljiten , ni las mugeres , ni pueden huir, ni tienen para que esperar, y lo mismo los constituidos en la sacra religión , porque estos tres géneros de gente carecen de armas ofensivas y defensivas , y asi aun- m que naturalmente estén obligados á defenderse no ío están para ofender á nadie : y aunque poco ha dife que yo podía estar agraviado, agora digo, que no en ninguna manera, porque quien no puede recibir aírente menos la puede dar, por las cuales razones yo no debo sentir, ni siento las que aquel buen hom- bre me ha dicho : solo quisiera que esperara al™ poco para darle á entender en el error en que está en pensar y decir , que no ha habido ni los hay caba- ñeros andantes en el mundo, que si lo tal oyera Ama- gis , o uno de los -infinitos de su íinage , yo sé que no le fuera bien á su merced. Eso juro yo bien , dijo feancho cuchillada le hubieran dado que le abrieran de arriba abajo como una granada, 6 como á un melón muy maduro: bonitos eran ellos para sufrir se- mejantes cosquillas. Para mi santiguada , que ten™ por cierto , que si Reynáldos de Montalvan hubiera oído estas razones al hombrecito, tapaboca le hubiera dado, que no hablara mas en tres arios: no sino tomá- rase con ellos, y viera como escapaba de sus manos." . . ®* te P asa p histórico acredita que los Centinelas ministeriales degolladores de frailes son de lo vil, de lo bajo , y de lo despreciable que hay en este mun- do : me acuerdo oportunamente que el general Ar- tigas solía decir que había de limpiar la silla de nues- tro gobierno .sentando en ella un indio charrúa j y que dina ese sabio si hubiese leído el Lobera y el Centinela que se huelen y se juntan porque pire- ce que los dos nacieron para en uno? Es verdaderamente un problema, cual de los dos periódicos es mas chavacano , mas indecente, y mas adulón de un gobierno á quien agravian : el Lobera no^dice sino una sola verdad, y es que el pa- dre Castañeda es un padre forzador : si señor Lo- bera si señor Antecristo ; el Padre Castañeda es en electo , un padre forzador porque Dios le ha da- áo fuerza para confutar, confutir, futir , y á con- ntar a cuanto tinterillo embrollón, y palangana se Da. María Retazos n. 12. 2 198 presente en el teatro de la imprenta , embarrando- papel , y hablando ex-cátedra. Y sepa de paso , señor Lobera , que yo m he vendido al padre Castañeda , ni me he enamorado del joven Calandraca , como V. se atreve a anunciar al público ; el reverendo de Kaquelhuincul merece todos mis respetos, y estoy segura de que no ha escrito las «artas que V. le atribuye : la razón es porque y ote íui siguiendo á su destierro no tanto con el fin de ha- cerle llevaderos los trabajos, sino prmcipalmente para interceptarle á su paternidad todas las cartas que pudiesen pararle algún perjuico : logre mi inten- to hasta el extremo de haber sorprendido e mtercep- tado todas las cartas del reverendo sin que en ningu- na de ellas se encuentren las que V. , señor Lobeia , 18 SU En e cuanto á lo de Calandraca debo decir que todos los escritores pedantes, y ^ pal engañas. wn. ca- landracas , y aborreciéndolos yo tanto como lo» abor- rezco y detesto, es imposible que el público crea esos amoresde Calandraca , que V. señor D. Lobera gi a - tuitamente me supone. . Pero ya que el Lobera ha dado a luz caitas apó- crifas del Padre , yo daré las verdaderas para que el putuco se P conve^a de que si nuestros f^~gg t descuido dejan perder la ™l>g»u en Buenos Aires no es porque los frailes hayan dejado de ladrar con peligro de su pellejo. Oficios del padre Castañeda al señor comandante de Kaquelhumcul. Oficio Primero. Desde que llegué 4 este destino me propuse ser uesa.e H. ue . "°6 , awites aue buscando útil en m. m.msterio a e,tas gmgfcg m subsistencia , han poblado un d ^' e .™ doctrinas de pasto espiritual , y solo abunda <*• ^ *™ w por causa del heresiarca b a f e ™\ D „ J^^do d « ¿nos, que en el espacio de siete anos no ha dejado a 199 dogmatizar, y ridiculizar nuestro» misterios y áog* mas con un descaro que asombra , y que carece de ejemplar en Sud- América. Mi eficacia al fin ha conseguido surtirse de or- namentos, y vasos sagrados para celebrar el santo sacrificio de la misa , pero antes de hacerlo es un deber mío excitar el celo y la autoridad de V. para que intime á los capataces de la estancia y puestos de Ramos, para que cesen de practicar la religión nueva que les ha ensenado su patrón ; y puede V. estar seguro , que sin dar este paso yo no diré misa sino á puerta cerrada , pues no quiero exponerme á que los prosélitos de Ramos, confiados en la impu- nidad , vengan á burlarse de nuestros misterios. En esto no hago mas que seguir ei espíritu de nuestra santa iglesia, la cual con menos motivos sabe tocar á entredicho , y también el espíritu de nuestra naciente república , que ha declarado á la religión católica por religión del estado ; y no consiente que nadie introduzca el culto público de otra religión, y mucho menos la de Ramos, que ni es luterana, ni calvinista , ni judaica , sino una cierta especie de ateismo. — Dios guarde &. — Fr. Francisco Castañeda* Oficio Segundo. El dia 20 de julio puse en manos de V. un oficio excitando su zelo y autoridad para que pre- viamente á la colocación de nuestra capilla, y ce- lebración de nuestros misterios en ella; se sirvie- se V. significar á la vecina estancia de Ramos el disgusto con que ha mirado siempre la nueva y absurda religión que en ella se profesa, como tam- bién que á nombre del gobierno y de la patria se sirviese intimarles el cese , en la inteligencia de que en esto no solo haria un obsequio á Dios , y al gobierno mismo, sino que también , animaría con su ejémplo á los fieles , al ver que la autoridad que los rige se resiente siquiera , ya que no cas» 200 tiga un atentado , que sin duda alguna carece de ejemplar en Sud América. Hoy somos ya nueve de agosto, y no he te- nido contestación ; por eso es que repito este, aña- diendo que hago á V. responsable , y al gobierno mismo de la indiferencia con que se han mirado y se miran materias de tanta importancia , de mo- do que cuando el ministerio está empegado en re- formar , y aun extinguir las religiones antiguas , entonces mismo es cuando la religión nueva del im- plo y blasfemo heresiarca Ramos goza de una im- punidad que asombra. ¿ Que dirán señor comandanta nuestras provin- cias? ¿Que dirá Chile? ¿Que dirá Lima? Que dirá de mi algún dia mi amado Buenos Ayres , pue- blo el mas religioso de toda la América , por cu- yos amores padezco ? Dirá cuando menos que yo he sido en Kaquel un perro mudo, que por temor, ó por interés ó por mi propia conveniencia no he que- rido defender la grey, y heredad del señor con mis ladridos abandonándola cobardemente en manos de sansculotes desnaturalizados é indecentes. En esta virtud repito la suplica hecha en mi anterior oficio, y añado que si V. no hace de su parte alguna insinuación á la estancia de Ramos se seguirá el inconveniente de que estas gentes fácil- mente se persuadan que el gobierno es un consen- tidor, y abrigador de Ramos, y que la autoridad misma de la patria profesa sus falsos , y desatinad- dos dogmas. En fin , seiior comandante , V. me hará jus* ticia si se persuade que á esto no me impulsa el menor resentimiento, sino la sinceridad, y verdad de mi amor , para con mi pueblo , el deseo de su bien , y el zelo por una religión que ni se opone á nuestro sistema político , ni coarta en lo mas mi> nimo suestra libertad virtuosa. V. señor cómante me ha tratado con mucha inmediación por espacio de nueve meses, y sabe 201 por experiencia que mi verdadero carácter es el de la mansedumbre , que soy enemigo de discor- dias , y que mas bien me inclino á complacer, y condescender , que á contradecir , ni contristar á nadie ; por eso es que me prometo que V, no se ofen- derá de estas mis paternales, y cariñosas reconven- ciones , sino que antes bien se edificará con mi im- portunidad , que en estas materias no amaina, sal- vo siempre el amor y el respeto que V. me merece. Dios guarde á V. muchos anos Kaquel 9 de agosto de 1822. Fr. Francisco Castañeda.- Señor comandante político y militar. Aqui debia seguir el tercer oficio, pero como yo no quiero que el público de Buenos Aires se en- tere de todas sus desdichas ; como mi intento no es mas que mostrarle una sola una del dragón, en cuyas garras ha caido , para que por la una gradúe la mole del monstruo que se dispone á d eboraria , por eso es que omito por ahora su publicación ; para descargo de mi conciencia basta que el gobierno lo haya leído; yo no dudo que el gobierno se habrá contristado mu- cho , y que su católico corazón se habrá extre mecido al ver el cuerpo que ha tomado una secta que pare- cia niñería ; pero si los masones siguen desmandán- dose , saldrá el tercer oficio , y saldrán también cosas que no están escritas. Entretanto sepa el público que los ocho perio- distas escriben provocados , que aun provocados se contienen y se moderan , no por temor ¿ que no lo conocen , sino por el amor y carino que conservan á su pueblo : tratemos pues de otra cosa. El Inquisidor piensa seguir su periódico con- vencido de que el Centinela es zoilo , y por con- siguiente ignorantiee sum comtaniissimus inconfemr: constantísimo no confensador de su propia ignoran- cia ; pero yo dificulto que el señor Inquisidor pue- da seguir á ese avestruz, ni pueda reducir á al- ^02 ' gim orden , ó método , la escoba desatada de sus mal digeridos panfletos , por eso es que yo en mi perió- dico me haré cargo de los puntos sueltos , ó de las plumas parásitas que deja caer este grajo plagiario, cuya arrogancia lo representa pavo real , ai tiem- po mismo que todos lo califican por pajarraco, y ave nocturna de ominoso , é infausto agüero. Fi\ Cayetano Rodríguez. El Centinela como perro rabioso se abalanza exabrupto contra N. M. R. P. jubilado, y padre de provincia Fr. Cayetano Rodríguez, y no atre- viéndose á morderlo con sus propios dientes , por- que son cartilaginosos, como los de los tigres de la isla Frivola cuya descripción nos hace el céle- bre Jorge Anson en la historia de sus viages por eso es que le pidió los dientes prestados al Sr. Dr. D. Bernardino Rivadavia , citando como cita la fi- lípica de este Dr. Secretario en la tribuna de la honorable junta : sus palabras son estas : "corre en " el publico un papel dado á luz por un regular , " que ha sido el primero á introducir la anarquía " en el claustro ; que no ha trepidado en ocurrir v al gobierno para anular un capítulo provincial , " y habiendo obtenido el triunfo , ha pasado tran- " quilo doce anos sin acordarse del papa ni de las " excomuniones" hasta aquí el señor secretario ea autoritate , qkm poleí. ; Señor Centinela ! ¡ por cierto que nos cita V . buen autor citándose á sí mismo ! Pero yo le doy a V. de barato que el señor D. Bernardino sea en efecto un San Bernardino de Sena : lo que de ahí se segui- ría es que sub venia tanii , le negaría todo el asunto como en efecto se lo niego : lo primero , porque el M. R. Fr. Cayetano jamas ocurrió al gobierno , antes al contrario trató de locos á los cuatro frailes dísco- los que habían ocurrido. Pero los frailes díscolos eran movidos por el mismo gobierno , como hombres ios mas á proposito 203 para introducir la anarquía en los claustros , y segun- dar el proyecto del liberalísimo secretario empeñado en contrincar á los frailea unos con otros para ha- cerlos odiosos al pueblo , y extinguirlos cuando va estuviesen por acabarse. En efecto ei tal secretario, que en paz descanse, logró el triunfo , y escoltado de los señores coman- dantes se condujo ai convento, hizo llamar á la san- ta y venerable comunidad , la insultó á su gusto , le arrancó al provincial ios sellos de la provincia , los dio á quien quiso, y hasta este punto el M. R. Fr. Ca- yetano nada hizo mas que llorar como ahora las lo- curas &c. En seguida el gobierno convocó á capítulo á los padres que quiso , no sin contradicción , y pretexta por parte de los padres ; de este conciliábulo salió electo provincial el R. Fr. Cayetano , y fue lo único bueno que se hizo ., pues peor mil veces hubiera sido que el gobierno hubiera puesto los sellos de la pro- vincia en otras manos. El nuevo provincial, inmediatamente trató de sub- sanar Jas nulidades que resultaban de la violencia y despotismo del gobierno ; escribió pues al Rmo. , pero el gobierno se opuso, y le ordenó que no diese el menor paso sobre el particular ¡que viva! ¿y todavia tiene valor el Sr. Rivadavia de insultar á un reverendo de tanto mérito? ¿A un religioso que en letras humanas ni divinas quizá no tiene quien le compita en Buenos Aires ? ¡ ah señor ! la superchería está conocida : los frailes en Buenos Aires son aborrecidos por sistema. Otra falsedad es que los frailes en doce anos no se han acordado del Papa: el señor secretario sin duda ignora que en Kaquelhuincul está un R. P. Fr. Francisco Castañeda , religioso seguidor , que se aba- lanza á la presa con mas velocidad que el alcon sobre la perdicina : pues ese padre muchos anos ha que no dejaba quieto al gobierno importunándolo para que se postrase humilde con toda su república á los pies de nuestro Santo Padre y y que con docilidad , y be- 204 nevoleacia cristiana oyese los dictámenes de su pa- ternal sabiduría; pero el reverendo padre convencido de que en Buenos Aires muy pocos tenían posesión de la lengua latina , y en las secretarias ninguno, so resolvió á escribir tres cartas latinas que ofreció ge- nerosamente al gobierno , el cual las celebró , y íe dio las gracias 5 mandándolas archivar con pretexto de que era preciso esperar mejor ocasión y mejor tiempo. El padre de Kaquel después se dedicó á escribir, por- que su espíritu se agitaba interiormente viendo á su pue- blo entregado á la idolatría : agilabatur spiritus ejus in eo videns idololatrise deditam civitatem: imprimió pues las tres cartas en sus periódicos , y también imprimió la traducción de ellas para que ningún impostor antifraile se atreva jamas á decir que los frailes se lian olvidado del Papa. Ahora bien, señor Centinela, dígame no se avergüen- za V. de la filípica , que á la sombra del señor ministro de estado disparó V. á los frailes con tanta impudencia é in- justicia? asi lo quieren todos: es preciso decírselo á nues- tros contemporáneos , y conjurarlos á que se lo repitan á nuestros descendientes — máximas semejantes á las que se vierten para atacar la fe del que no es cómplice del fana- tismo , fueron las que llenaron de orgullo á Sixto V. para llamar á la de Enrique IV. generación bastarda , y de- testable &c. j Bribones! ¿Con que no contentos con fascinar á vues- tros contemporáneos , los incitáis á que fascinen también á sus descendientes contra el clero para que vuestra genera- ción sea tan bastarda , y tan detestable como la de los Hu- gonotes , cuya cabeza fue Enrique IV , (1) y Gaspar Co- jín i almirante de la Francia ? Pues Sabed que para la ge- neración venidera ya hay frailiíos que les sabrán decir á va estros descendientes: sicut paires vestri i ta et vos: vosotros sois como vuestros padres : ¿ quem prqfetarum non sunt persequuti paires vestri ? ¿ A cual de los profetas no han perseguido vuestros padres ? implete mensuram patrum vestrorum: llenad pues !a medida, y consumad la obra atroz que vuestros padres os han dejado recomendada en testa- mento, herencia y patrimonio. (1) Enrique IV abjuró sus errores porque de otra suerte la corte de Pa- rís no «jueria admitirlo , á pesar d¿I horroroso sitio que Enrique la puso. Imprenta de Alvar ez. Num, 13, jy. A MARIA RETAZOS Be varios autores trasladados literalmente para ins- trucción y desengaño de los filósofos incrédulos que al descuido y con cuidado nos han enfederado en el ano veinte del siglo diecinueve de nuestra era cristiana. ■ l i li « lililí II |¡ ll| D » l ÉfÍW| 1 ^ Bvenos A'ires Octubre 5 de 1822. El ser yo frailera me viene de mis abolengos, pues la veneración y el respeto á las órdenes religio- sas ha sido , y será siempre el timbre de mi casa so- lariega , y la mas preciosa piedra que se engastó en el escudo de mis armas ; este escudo consta de un solo cuartel en el cual se divisan de relieve aquellos Retazos de cuero que Dios nuestro Señor les re- galó misericordiosamente á nuestros primeros padres cuando en hábito de penitencia los arrojó del paraíso: por consiguiente mi devoción á los institutos religio- sos es toda mi alcurnia , toda mi nobleza , y toda la antigüedad de mi estirpe , que se pierde allá entre las ruinas de la primera inocencia. Por esto es que me ha sido muy sensible que el señor Inquisidor contra la herética pravedad haya tomado á su cargo el hacer el elogio que los frailes se han merecido en todos tiempos , y principalmente en el pasado siglo, y en lo que llevamos del presente; no obstante, yo no podré menos de condescender con mi genio añadiendo unas que otras especies á lo mu- cho que sobre el particular nos dirá el señor Inqui- sidor : no tema el páblico que yo lo importune con repeticiones , pues estoy segura que aun cuando el genor Inquisidor llenase el mundo de libros sobre esta 206 importante materia, siempre Da. María Retazos tendría cosas nuevas que decir ; pero aun cuando re- pitiese , yo estoy cierta que no causaría enfado á los piadosos , y que nunca con mas verdad se verificaría aquello del sabio* Oye segunda vez lo que has oido, Y será segunda gloria de tu oido. Los filósofos incrédulos como son el non plus ultra de la sobervia por eso es que abominan á los frailes , cuya sobriedad , sencillez , complacencia, oficiosidad , afabilidad , igualdad de genio , y humil- dad religiosa los aturde,. los envenena, los confun- de , los desespera , y los humilla mas allá de toda humana ponderación : estos entes llenos de una nuli- dad intrínseca no quisieran que los frailes tuviesen séquito en los pueblos , ó mas bien diré , quisieran que los pueblos adorasen mas bien lo lustroso de sus botas , lo airoso de sus cabrioles , y lo sublime de sus proyectos , que la grosería de los sayales , y de esas mortajas ominosas , que son símbolo de Ja muer- te que á todos nos espera ; muerte amarga , cuya memoria debe desterrarse de los pueblos para i|ue la marcialidad , la delicatese , la frivolidad , y todas las demás zarandajas aparezcan con el viso de un por venir maravilloso , ó con un carácter de perpe- tuidad , cuyo fin no se divise con el menor acto refle- jo , ni con la mas mínima consideración que eche un? jarro de agua fría en los ardores de una concupis- cencia lozana , y de un furor uterino sin medida, y sin término. Pero esos mismos filósofos cada vez que llegan á dar lugar á ios santos desengaños pasan de un ex- tremo á otro con tanta facilidad y prontitud , que ya es preciso contenerlos para que no adoren á los frailes como á otras tantas divinidades : parecerá ésta una paradoja , pero ya son tantos , y tan rept)* tídos los hechos que no hay mas remedio que con- fesar la partida, y colocar esta verdad entre las verdades prácticas é indudables. Ei conde de Vulniont en sus Extravíos de la razón , trae la exclamación de Boulanger , filósofo impío, el cual antes de morir, y á presencia de la demás canalla corno él, mirando al religioso que lo auxiliaba dijo : " ¡que dulce coba es morir en las ma- nos de un fraile de estos, á quienes lauto hemos per- seguido y desacreditado!" El impío Sainthibal vien- do morir á un filósofo arrepentido dijo: "Los filósofos nos deshonran en ta hora de la muerte , y se desmienten vergonzosamente , pues acaban como frailes, habiendo vivido como héroes. Montesquieu escribiendo á la. duquesa de Aigui- llon dice, que "el mejor presente que pudo Dios hacer á los hombres fue eí de la religión." Yo sena infinita sí quisiera hablar ahora del filósofo Sudame- ricano OJavide , que como otro Saulo se vio en nues- tros dias convertido en el San Pablo de los incrédu- los ; pero léase el Evangelio en triunfo , y se verá el triunfo de los fraiies en cada una de sus páginas ; lo omitiré pues todo por dar fugar á las comunicaciones de un oficial porteño que me importuna mas allá de lo justo para que haga la apología de los frailes, á quienes debe la mudanza de su vida , y el arreglo de ¡a familia ; este caballero está pronto á dar su nom- bre si fuere necesario como también el nombre del padre. Buenos Aires agosto 31 de 822. Mi señora Da. María Retazos: he celebrado sobre manera el que nuevamente nos ilustre con sus sabias lecciones. Yo señora mía, he cabilado siempre sobre un refrán que oia con frecuencia á las viejas cuando yo era muchacho y era este: de 208 los arrepentidos se sirve Dios: pero ahora por mi misma experiencia he comprendido su significado. Es el caso , que yo soy un oficial que me de- jé llevar mucho tiempo de las máximas de la irre- ligión y desenfreno de costumbres , sin acordarme de Dios sino para ofenderle. Yo mirar un fraile, era lo mismo que mirar un demonio ; en fin yo me burlaba de lo mas santo de nuestra religión. Por fortuna llegué á oir un sermón al padre predicador Fr. N. religioso dominico, donde pintaba con el celo propio de su ministerio lo errados que iban los ilusfrados del dia. En aquel tiempo no se prohi- bía hablar de la reforma eclesiástica que ya se anun- ciaba ; y él sin embargo desde entonces hablo con- tra ella J y lloró sobre las desgracias futuras de su patria asi como J. C. sobre la Jerusalen destruida. Yo me resolví mudar de vida, y lo tome por con- fesor ¡ Ha ! : Que diverso es ahora mi modo de pensar de lo que era en otro tiempo ! En aquellas angustias que me causaba mi conciencia criminal , encontré en él un padre amoroso que me consolo, y me hizo salir del muladar de mis vicios. Yo he sido vuelvo á decir un enemigo decla- rado de los frailes; pero ahora soy su mayor ami- go. Siento sus insultos y deseo que todos sepan que entre los oficiales de Buenos Aires hay hom- bres desengañados y virtuosos. Me ha sido muy sensible saber que el dia 11 de agosto huvo honx- bres que se costearon á las Catalinas, donde pre- dicaba mi confesor Fr. N en la fiesta ele feto. Do- mingo con el ánimo de acusarlo al gobierno para hacerle mal. Yo creo que es la ocasión en que debo darle una prueba de mi gratitud mostrándome sensible á sus insultos. En la calle misma en mi presencia ha sido insultado por unos^ mozuelos que i no haberse contenido hubiera hecho yo un de- satino. El es verdad que nunca les afloja en el pulpito, y su modo sencillo de expresarse es 209 mejante al de un padre franciscano bien conocido en este pueblo. No obstante : no demuestra en $us sermones sino deseo del bien de sus prójimos. Deseo pues que dé V. en sus retazos esta car- ta , haciendo saber á todos que los enemigos de los frailes, lo son porque no los conocen. ¡Ha! cuan- tas lágrimas m@ arranca la memoria sola de los extremos que en mí obró su caridad en los días de mi mayor aflicción ! Pido á V. igualmente reprenda, y encargue á los alcaldes de barrio celen sobre el respeto que se debe á un sacerdote del señor, para que no sean insultados impunemente , y así se evitarán muchos males. Sra. mia : suplico á V. no me haga el de- saire de dejar vacios mis deseos : inserte mi carta en primera ocasión, y sino remitáseia á la Illma. Co- mentadora que acaba de llegar del Janeiro. Dios guarde &c. El Oficial de Buenos Ai- res relajado, y después convertido por un fraile do- minico. Mi señor D Oficia! relajado, y después convertido por un fraile dominico. Es carácter propio de los filósofos incrédulos el que cuando se, convierten quieren que en un mo- mento se conviertan todos sus colegas ; embaine V. por Dios , y tenga espera, como la tuvo, y la tiene Jesucri&to , que murió en una cruz por los filósofos nada mas que para esperarlos con los brazos abier- tos hasta que á elbs les dé la mucha de la gana. _ Espere V. por Dios, y crea que así como a V. le llegó su hora en tiempo oportuno, así tam- bién le llegará á cada hijo de vecino. Quisiera que la mudanza de V. fuera tan ce- lebrada como ¡a del hijo pródigo, entre tanto, ami- go, goce V. de su dicha, y deje á Dios el cui- dado de sus escogidos. Dios guarde &c— Maña Retazos 210 Buenos Aires Setiembre 9 de 1822. Mi Sra. Dona María Retazos : recibí su apre- eiable , y con ella un tomo de la vida de Santa Te- resa. De uno y otro le doy ios agradecimientos ; yo descubro su afecto en el ínteres que toma sobre mi salud espiritual. Esto no obstante le remito el dicho tomo pues cabalmente es el mismo que mi director P. Fr. N. me hadado con el mismo fío qu3 V., por- que en efecto él no se contentó con sacarme de mi enfermedad ,_sino que siguió dándome remedios para no recaer. Sin embargo de mis instancias rio he po- dido conseguir verlo en mi casa para demostrarle mi afecto, ni -que recibiese un par de onzas de oro por una misa el dja de concluida mi confesión , sino que me la dijo de valde. (1) Este acto de generosidad en un religioso ¡como desmiente la injusticia con que se dice que son sanguijuelas de los pueblos! Este re- cuerdo excita mi dolor cuando me acuerdo que vi insultar á mi Director, como dije á V. en la primera, y ver la paciencia y mansedumbre con que bajando sus ojos prosiguió su camino sin decir una palabra. La violencia que me causaba represar estos senti- mientos en mi pecho , me obligó á buscar un ju^to desahogo por medio de V. , el cual creo no mirará con indiferencia todo lo referido. Ai contrario espero que cuanto antes , pues mucho temo que la hagan ■a. V... callar , y entonces todo se pierde. Yo estoy mejor y en pie : mi enfermedad no ha sido de muerte , pero molesta; bien es que no me hubiera sido tan sensible morir viendo á mi patria perecer. La suplico nuevamente que sea yo de los primeros que ocupen sus números, y que se profun- dice lo posible en las contestaciones para darles im- (I) Ese padre dominico es de «na casa , y familia de las mas ricas , y opulentas de Buenos Aires. ' portencia. Ei fía que me mueve, y saber que trato conV., que es tan devota de ios padres Le hace ser tan majadero. Soy de V.-El oficial de Bueno, Atres relajado, y convertido por un fraile dominico r. U. Aun noi pongo mi nombre ni me doy á conocer por motivos que ésu tiempo sabrá. Cuando concluya el hbro de mi confesor ocurriré por el de Palafox: le envío también su segunda contestación por si acaso le hace falta para imprimirla. La pri- mera de tan guardada no la encuentra mi mu¿er. Jista y yo pedimos su bendición para nosotros v todos nuestros hijos. Todo suyo-JS/ oficial. - Señor D. Oficial de Buenos Aires relajado, y con- vertido por un fraile dominico. La bendición de Dios , y la mia ] e a i cance á V. , a su muger, y a todos sus hijos. Puede ser que algún dia se me ofrezca hablar numets!' y i ^ ^ 1Ugar á SUS cartas en ^ Repito que tenga V. pecho, pues es conve* Mente que álos clérigo, y frailes de este puebl X KSnl 1M>r<ÍUede lo -"t-rio ello llevaban la m.ra de dorm.r mas que los siete durmicn! tes creyendo que los nifios de la escuela nada nada era lo que habían adelantado para atrás con ios' hbrt de filosa, cuando n, siquiera saben el ciatos ni ffiW felta de aulas ' de estudios', y de a p l IC acion._D 1 os & c ._I> a .M TOVí Retazos- X Retazos para & historm dé la persecución del de- ro en Buenos Aires. «abilHn^i a° 1 ? anflet ? de la ^Presentación del cabildo d»n gI do al, concilio VhtenL si ,, os 212 >es al darlo á la prensa se hubieran orientado de -sus abuelos , habrían sabido lo sucedido en aquel tiempo, quienes eran los regulares, quienes ios ca- bildantes , y quienes los que habían resuelto ata- car á las Órdenes mendicantes; cuales sus medios, y cuales sus fines ; y entonces se avergonzarían que sus progenitores hubiesen dado tantos tajos y reve- ses contra la razón y justicia en su reclamo simes- tro , sino es que los descendientes se glorian ser le- gítimas ramas cortadas de aquellos troncos. Es el caso: que el promotor de la decantada representación (falso y falsísimo haberla encontra- do el editor en una librería , y que el cabildo la hubiese dirigido al concilio platense) siempre vi- vió en una oposición abierta contra los regulares, á quienes procuraba zaherir en cuanto podía , y co- mo en aquel tiempo de la batea, el que era mas palangana, aunque fuese un ignorantón, hacia opi- nión, ¿ que se agregaba tener un asesor gallego, abonado , formó el proyecto de denigrar los cuer- pos religiosos ante un Concilio , para lo que no du- dó aglomerar documentos que ios que no eran tal- gos , eran demasiado exagerativos que fácilmente declinaban en nulos. Asi es que el convento de S Francisco jamas tuvo pleito con Espinosa que les donó la calera para que sacasen la cal nece- saria para la obra, sino que su albacea quiso en- tender la donación para sola la obra de a iglesia que ya estaba concluida, y debía devolverse ai tronco, de quien tenia parte; el movió el pleito, se tomaron declaraciones, y se siguió hasta que él llegó á su última enfermedad en que conoció la clara injusticia de su litis, llamó a la comuni- dad suplicó le perdonase su tenacidad , y que en cláusula testamentaria ordenaba que cedía en to- do al convento el que continuasen en pacifica po- sesión de la donación: la comunidad no solo con- donó ai agraviante, sino que dio sepultura a su «uerpo con toda solemnidad en el panteón de ella; *ste es un hecho señora, editora ; como lo es tam- bién que^ los prelados jamas ponían precio deter- minado á las funciones , sino que dejaban á la pru- dencia del interesado la limosna que quisiesen dar de que resultaba que si algunos eran generosos, otros eran miserables , (como el promotor de la representación , que solo mandaba unas flores de su quinta á la virgen del Rosario para quien so- lo quería se pidiese limosna) y tantos que algunos por funciones solemnes daban doce reales. Lo mis- mo sucedía que si algunos daban 25 pesos por una mortaja , y también 30 , otros salían con 3 pesos. Mucho le incomodaba al promotor que fuesen al- gunos tan piadosos , pero estos observaban que los regulares no robaban, sino que invertían en bue- nos usos las limosnas, y á él no agradaba que pro- gresase el culto , y las obras materiales de los con- ventos , que hubiera querido tal vez ver destruidos. Yo no se como no trató de reformar los excesivos gastos en comilonas que hacían las casas mortuo- rias en los dias de los funerales, aunque estos du- rasen 9, como ahora el refresco á la francesa, ó á la inglesa que gastan mas en el , que en sufra- gios, pero como estos son inútiles para quien no cree en el purgatorio , las comilonas y bibandurrias son útiles para aquellos cujus Deus venter est> Si el editor hubiera reflexionado sobre el capit. 11, lo hubiese omitido para no ser desmentido. Aun existen muchos religiosos ancianos en todas las co- munidades , ellos pueden deponer de la inhumani- dad de esas cárceles , y de los castigos dados por parcialidades. Ellos tenían ahora cabida para sa- lir del claustro aprovechándose del famoso decreto que les franqueaba la exclaustración con solo pre- sentarse al ministerio; pero como este ha ob- servado prácticamente frustradas sus esperanzas, le ha sido necesario recurrir á otros medios aunque sean violentos y tiránicos. Las cárceles (no 'horro- rosas, n¿ calabozos) las mortificaciones ds las o- Da Maiua. — —No ai. 12, 2 m unidades , al pasa que prueban haber faltas en sini individuos prueba también ei zelo de los prelados en castigar ios delincuentes , y no estar tan bien avenidos con la relajación , aun los mismos rela- jados,. pues estos darían á ella plena satisfacción li- bertándose de ia inmediata inspección del prelado, ¡fi jamas han tenido las comunidades cárceles en tal distancia que no hayan podido ser asistidos con comodidad de los delincuentes. ¿Que riquezas tienen ios regulares -de la pro- vincia para declamar tanto eL promotor, cuando apenas les alcanza para una frugal sustentación^ No vé todo el pueblo ia licita inversión de ío que él mismo da por las funciones de iglesia ? ¿ Esas posesiones que tienen, no están gravadas con va- rias obligaciones que ellos deben evacuar f Que- ¿ aun existe la preocupación que son manos muer- tas los regulares para obtener lo que espontánea- mente les dan los particulares ? Los principales de capellanías, ¿quien los disfruta, quien los hace gi- rar ? ¿ No son los mismos seculares ? No son ellos mismos los que solicitan con empeño aquellos que ge redimen? Guando manifestará el promotor (6 impostor) que los regulares impedian redimiesen ei principal, el censuatario , lo que se oponía inme- diatamente al contrato de censo ? ¿ Habia nece- sidad de ocurrir al concilio para que remediase es- to , siendo asunto puramente civil? ¡Oh! la ma- ledicencia (ó la ignorancia) es tanta que no da® lugar á la reflexión , como es una falsedad públi- ca ,. que con dificuUmdm hallará finca en la .ciudad?, que no. sea .tributaria M censo -impuesto &n ella, ym sea á favor de ¿os regulares,, é del convento de man- gas \ no solo entonces que *era menos la población» porque también eran muclio menos las fundacio- nes pías, sino también ahora que se habrán aunum* iado -estas una «cuarta parte. ¿Que dice- el señor editor ? Lo. ¡que hay es . que Ü impostor ^ npm- pío una finca que >un particular habia ílí*ja«fo é -Mer- lo convento paca -que .iiuririieí» en Mfam&l v-¿a«ft scqtií él reclamo para qxie á lo» regulares no se de- je legado en testamento; y quien sabe si el pror motor tenia pía memoria de algún convento que, querría quedarse para beneficio de su mucha familia. El capítulo 18 es un entretejido de embustes* No puede ocultar el veneno que le roía las entra- ñas contra la religión de S. Francisco. Jamas he? «ido decir que ei convento de este pueblo tuviese' ■chácaras para trabajar y vender materiales : aun, existe la chacarita donde tenia y tiene el obrage para ios materiales ; cualquiera que lo vea cono- cerá la calumnia ; y se convencerá que es impo- sible que en ese tiempo , ni después pudiese tra* bajarse materiales para vender y continuar la obra del convento ; por el contrario , no daba lo sufi- ciente , tenia que comprarse , como ha sucedido en nuestros dias para levantar el nuevo pórtico. Esa considerable porción de esclavos en la perjudicial ranchería se reducía, á 60 poco mas ó menos , yr de estos solo los casados dormían en la ranchería porque los prelados siempre han sido zelosos que criado soltero viviese y dor míese dentro del con- vento donde tenían algunos cuartos destinados pa- ra ellos , como aun se observa en él. ¿ Que mu- chos eran esos criados, ni aun 100 cuando eran necesarios para los obrages de ladrillos y cal ,. pa- ra las oficinas de cocina , sacristía , trabajo del con- vento. &c? Perjudicial dice, resgistresen las escri- banías para ver cuantos males causó. Los prin- cipales de las pías memorias ni son , ni han sido contra la pobreza de los franciscanos , ni ha salu- dado el impostor las decisiones de los pontífices sobre este punto. Y aunque fuese verdad que la cantidad fuese de 59921 pesos , es falso que todos los censuatarios pagasen el rédito que debían. (1) Muchos de los principales , ó parte de otros se perdieron en manos de esos sugetos , que propia- mente eran manos muertas. Yo desearía que se (1) Si el editor habiese ieiride presente el Registro Estadístico KáíibíJ 2. «aBfia ei aumento qire había -desde aqnelia época, y el estado' de estos pria- ©ipaler, qrre> fta sido mas é beneficio de Jos censuatar ios que del cosveat©,. 216 registrase el libro del convento y si se hallaba que algún año se habían vendido 25 mortajas, y cin- co de ellas á 25 pesos debían ser todos los frai- les arrojados ultramar: estoy seguro que los edito-, res charlatanes no admitirán la propuesta. Aun existen muchos vecinos en esta ciudad que podrían deponer sobre los escándalos ruidosos en las elecciones capitulares , que tanto vocifera el im- postor. ¿ Cuantas veces ha sido preciso , señor editor,, contenerlos con la tropa para que entren en su deber? ¿Que extraño es que siendo hombres tengan distinta opinión en la elección , y cada uno forme la suya sobre la dignidad del eligendo ? ¿ No hemos visto en nuestro dias , y mucho mas en nuestra revolución, intrincarse las elecciones, y aun no poderlas efectuar? ¿ No hemos visto que siendo unos cuantos los ca- bildantes han tenido que sobornarse unos á los otros para la elección de sus sucesores ? ¿ No hemos vis- to que siendo el cabildo eclesiástico 7 individuos; no les ha sido fácil reunir la votación para la elec- ción de provisor? i Que dicen palanganas? De las cavernas del infierno inventarán calumnias con- tra los regulares , y asi debe ser porque no son de la secta filosófica , y es preciso acabar con ellos para que prospere aquella. Esa relajación tan decantada, abultada, y exagera- da se ha dirigido siempre á hacer santa los pocos inte- reses ó bienes que tienen los regulares por eso es que se empeña tanto en que se repartan las pías memorias que tienen , por si acaso toca alguna á su parentela. Ojala hubiera sido asi, para que los mismos vecinos que han decaído de fortuna palpasen cuan diferente es la conduc- ta de los frailes á la de los que les persiguen , no tendrían, algunos censuaíarios casas ó haciendas que poseer: es~ to es una verdad desnuda. Yo quisiera que hiciera el editor una relación de las veces que ha tenido el cabildo ó gobierno que usar de la fuerza ó autoridad para contener tanta relajaci ón. ¡ auTigapraaíon había sido el editor ! ¿Donde ha leido que por no redimi^ principal se aumenta e^íe? ¿Quiere atribuir esta doctrina a los f,a.tej, de cuyos 'claustros está proscripta la mural y la rehgten , ^ ^I C^ aela? Pregunte á loa censuados que no pagan afios h a, , y ellos os d,r án únales la conducta del convento de San * jos tramposos se les ha obligado á pagar por lo» trámite 8 de la justicia.. 217 *o es igualito y muy parecido á ios decretos de la su- jeción ai ordidario de los PF, mercedarios , y francisca- nos que para cohonestar su violencia , han denigrado esas corporaciones. Aparezcan al público las iniciativas que ha hecho el gobierno, el juez ordinario, el alcalde de bar- rio , ó el padre de familia para que ios prelados contu- viesen á sus subditos en los desórdenes claustrales, y extra-claustrales : dígase cuantas veces ha sido preciso que la tropa ó el vecindario se haya alarmado para ha- cer entrar en sus deberes á los regulares, ó que estos hayan comprometido alguna autoridad con su extravia- da conducta. ¡ Oh ! ¿a calummia, la maledicencia , y la cadena de improperios han sido las armas con que en todo tiempo ha batido á estos cuerpos indefensos la ca- terva de impíos y libertinos. Registre el edifen- los archivos de gobierno y cabil- do y en ellos encontrará su desengaño. Hallará repeti- das cédulas á favor de los regulares que no han hecho temblar los tronos , sino sostener el orden y respeto de- bido á las autoridades constituidas sin adulación ni ba- jeza. Allí verá y leerá los informes tomados por el ca- bildo de la parte sana del pueblo , elevados al sobera- no para desmentir las calumnias forjadas por el impos- tor en su representación. Encontrará también el resul- tado favorable respecto de ellos, y las penas impuestas á Los revoltosos hasta privarlos, y á toda su familia de obtener empleos concejiles. Al editor le ha sido tan fá- cil , como al Lobera seguir Sas calumnias de sus abue- los contra el estado eclesiástico , como que no están com- prometidos á la prueba; y porque deben estar persuadi- dos que el estado regular mas aprecia ios vituperios que; las alabanzas de su boca, y demás canalla. Sírvase Sra. Da. Maria de estos apuntes para im- pugnar ese tejido de calumnias en la representación for- jada por el cabildo de esti ciudad al concilio platense. En el número 74 de* i eoalanírópico se refiere la de- terminación de la sala de las quinientas acerca de mis so- licitudes sobre el arbitrar medidas para que enmudezcan los zoilos que deshonran con sus producciones las impren- tas , desacreditando de paso la ilustración de Buenos Aires:, la sala no so!o encargó á una comisión este asunto impor- tantísimo , sino que también me adscribió de supernumera- ria entre las quinientas como por modo de satisfacción de Jos agravios con que el Lobera del año veinte quisa poner en opiniones mi honor , y buen nombre. Ese escrito* atrevida ( como si yo fuese alguna de la* ahorcajadas ante quienes él mismo se postró de hinojos,)» se avanzó á llamarme oveja, sin duda provocándome á que V o lo llamase Cabrón , Chivato , Lobo ó Lobon , y final- mente Lobera. : pero Doña María es una niña de educación,, y el rango que goza en ia sociedad la empeña en no. valerse 4e semejantes represalias. También se atrevió á llamarme barragana : y esta palabra en cualquier sentido que se tome es una atroz m- mm>- barragana es tina muger legítima , aunque desiguat, v desposeída de los de rectos chiles : mi casa solariega, el escudo de mis armas, y mi ilustre ascendencia que se pierde entre las ruinas mismas del paraíso terrenal , tod«r £odo está en contradicción con este apotegma, y sarcasmo; intolerable del Lobera. B -rra^ana , quiere decir también concubina , pero, todo el mundo Sabe que- á los diez años de mi edad me desposé por glabra de futuro- con D.Eu nara me meto com mnguem, caballero de San Juan de Malta ; que hemos vivido sepa- rados ; que se obtuvo previa dispensa del pontífice por el roto aue libaba al caballero , que este infortunado joven no parece vivo ni muerto; y que yo á los once anos cuatro meses de mi edad estoy resuelta á ser monja capuchina, poique ^ weospr i mws , quimesibijunxit, amores Astidit : Ule habeat serum , serretque sepulcro, D. Eu nam me meto fue el primero Qoe se llevó mi amor , ese lo guarde Consisro en el sepulcro. También pudiera ser que por error de imprenta me hubiesen dicho barragana , por decirme barrigona, pero aun asi es una calumnia que choca con la natural elegan- cia , y proporción simétrica de mi individuo ; y aun en el caso de que el término barrigona tuviese su retintín , o alusión menos honesta , ¿ quien habrá que no se enfurezca contra un escritor tan impúdico * ¡ Si a una nina de once / escritora pública , y de tan calificadas circunstancias S le' atreve este demonio, que matrona sera m pluma, y en su lengua ? No-, señor Lobera , en Da.Ma ría no hay bultos ni envoltorios , porque gracias a Dios estimo tmas mi honor y mi honestidad que a vida misma. Sed -mi/4 reí tellus optem prmsima debiseat Vel pater omn¡potensadi § ut me f ulmine ad umbras, Paítente» umbras Erebi , Moctemfue profundan Aniepudor guam ieUúolem > a*t tua jum resolváis ¿Buen Dios! {trine*»" electro áeln twn» áirrt&ims pies jpaara triarme se afeía, © el padre aHonápoiente eon sn rayo Antes rae precipite en las Tartáreas- Pálidas sombras y profunda noche, Que yo te oien-da , -honestidad sagrada,, <0 q-ííebr.aíite tas leyes. Debate en la sala de las quinientas. •Habiéndose juntado la asamblea general de lars ma-tro- nas á tratar sobre, asuntos de imprenta , y leido el parecer de la^comisian encardada ; acto continuo procedió la asam- blea á hacer distinción entre zoilos y autores de primera, segunda y tercera clase:, k los zoilos ,se les prohibió la e&- traite en las iarprfcatas , considerándoseles como -extrajagse»- ros dé la repúülija literaria .,< y concediéndoseles .que solo paciesen dar á la prensa -.algún papel con la competente firma de letrado. Entre los autores de primera clase fueron colocados primero los prelados de la Iglesia hi offlUio ■■ offitiando con plenitud de potestad para imprimir exhortaciones , incre~ paeioues , suaves silvos , ladridos ásperos , ■ bramidos espan~ fosos, y todo cuanto- vieren que sea -.-conveniente para apa- centar con sana doctrina á las ovejas, ó para auyentar y escarmentar á ios -lobos : 2.. loa tribunales seculares para dar al público sus leyes , sus providencias., y proyectos de beneficencia pública : 8. los que en ias cátedras, en los pulpitos , Ó en los estrados' de Astrea.se hubiesen aventa- jado por su ciencia, y por su doctrina. Entre los autores de segunda clase -fueron colocados los que habiendo cursado las aulas lograron laurearse de doctores, de licenciados , de bachilleres, de maestros. 9 © lectores tanto -.-en. el siglo- -cotuo .en las. sagradas órdenes religiosas, con tal que hubiesen ejercido el magisterio hasta conseguir su jubilación : c ¿. ios -que hubiesen -siquiera di- midkdQ ios años, de .su- magisterio : 3. los que aunque rm hubiesen llegado jfe dimidiar la carrera ,. á- lo -menos la hu- b-Jesea ' desempeñado- -con honor siquiera por él espacio de tres «Mpsii ¥j h*a ]>s autores -de la tercera clase fueron colocados 1. toc-jj -ios doctores , íicpncm-ííos ,• bachilleres, -maestros, y lectores q-?«e hubiesen .-ejercitado el m-igisterio por m&ñm de tras ^a.-.g, a. 'i 1 o. 'jos . los- doctores , '&c. que habiendo i re- cibida a-Lay : J o j s ¡pa&Ésaáarpij -de -ejercitado. ,3. iT-odos loff que aunque no hubiesen a ¡quirido el grado acrediten k lo sainos que siguieron las aulas , y .en- electo consiguieron apro y echar eu la enaj&ñaaiaa. 1 220 Item ordenó la sala que en cada papel público se pusiese al margen no precisamente el nombre del autor , sino la expresión de la clase á que pertenece, para que los lectores lleven la previa noticia de lo que pueden esperar del impreso que se les reparte. Aquí fue cuando yo llena de compasión pedí la pala- bra, y" dije : "muy poderosa señora: los zoilos muchas veces no encontrarán letrado que les dé su firma, ni ten- drán con que pagarla , pues todo su caudal es el del estu- diante que nunca suele pasar de real y medio , por eso es que me animo á propener que se franquee la imprenta á los zoilos como á una cuarta clase de escritores que podrán llamarse de pane lucrando , ó famélicos , con tal que al márgen pongan Autor tinterillo , ó Autor de pane lucrando, 6 Autor famélico? ó alguna otra señal seme- jante para que el que quiera comer gato por libre lo coma á sabiendas , y no á escondidas con peligro de empacharse. El Teofilantrópico apoyó la moción , y toda la sala sin faltar un solo voto aprobó mi pensamiento : entonces pro- seguí yo diciendo : señoras para que los tinterillos no se avergiiencen , yo me ofrezco á ponerme la primera el gorro colorado , y colocarme en la cuarta clase poniendo al mar- gen Autora tinterilla, ó de pane lucrando ó famélica: á estas mis expresiones la sala no pudo menos de perder toda su seriedad, y moderación, pues la risa, y aun las carca- jadas duraron por un cuarto de hora : la señora presidenta hizo señal con la campanilla, y dirigiéndose á mí , me dijo: señora Doña María Ratazos, sobre ese particular podrá hacer V. S. lo que guste. Hice también otra moción sobre que un nuevo perió- dico intitulado la Verdad desnuda, habia dado en la flor de remedar á los ocho escritores , tomando todas nuestras frases y modos de matar pulgas , quizá con el fin de com- prometernos ; y que la sala debia concedernos un privilegio exclusivo para que nosotros solos hablásemos en nuestro estilo siquiera por el espacio de diez años, porque de lo con- trario todo vendría á ser una confusión. El Teofilantrópico tomó la palabra , é impugnó á todo impugnar mi parecer diciendo, que esa era una tiranía, y que cada escritor era libre para apearse por donde pudiese, con tal que dijese la verdad desnuda, vestida, ó en camisa. La sala toda aplaudió el parecer del Teofilantrópico , y me insinuó que no habia lugar á mi solicitud , con lo que se concluyo la sesión. Imprenta de Alvarez* Num. 14. D. A MARIA RETAZOS Be varios autores trasladados literalmente para ins- trucción y desengaño de ¿os filósofos incrédulos que al descuida y con cuidado nos han enfederado en el ano vemte del siglo diecinueve de nuestra era cristiana. Bvenos Aires Octubre 10 de 1822. Entre todas las sagradas órdenes la que mas roba mis atenciones, y la que mas humilla mi carácter linajudo es la que fundó aquel filósofo de Asís , cruz de sayal , hombre estigmatizado, cuya asombrosa elevación de espíritu arrancó elogios al mismo Voltaire , que en mas de una de sus obras, y principalmente en su historia general , aun cuando blasfema de las cruzadas no obstante elogia al santo Patriarca , y nos re- fiere las propuestas que hizo á Selim , ó So- liman cfce. &c. GU y° embargue ahora lamentamos: echó 222 la vista á todos sus respetables individuos , y po- diendo elegir muchos , coya perspectiva robaba sin violencia mi inclinación y mis afectos, elegí no obstante uno , en el que observé que concur- rían menos cualidades, para que fuese mayor mi mérito en vencer mi repugnancia. Lo he asistido seis años, y últimamente nueve meses en su destierro : no me quejo de su ingratitud , solo sí diré que es tan urano , y tan escaso en todo lo que es sensibilizar su agradeci- miento ? que vivo mártir y oprimida continua- mente entre el deseo de servirlo , y el temor de disgustarlo : ya dije en mi numero once que por no\acer el papel de importuna consoladora tuve que regresarme á Buenos Aires , trayendo por modo de oculta compensación bastantes retazos de lo mucho que el reverendo ha escrito en su des- ~Í/%erro» Entre los que ya he dado al público , y los que quedan en mi poder está un elogio que hizo este padre de su maestro de novicios que lúe el R. P. Lector en Sagrada Teología Fr. Cristóbal Gavica , á quien el zoilo , é indecente Lobera ministerial acusa de ladrón y de ignorante : ja- mas pensé dar á luz este retazo por no ofender la modestia del R. Gavica; pero por esta vez Hie ha de dispensar su paternidad reverenda, pues el público es acreedor á que los re igiosos consientan en sus alabanzas , y aun los religiosos mismos deben hacerse necios elogiándose a si mismos , ya que la negra ingratitud se empeña en vituperarlos : en esto no harán mas que imi- tar á San Pablo , el cual después de haber es- tampado una célebre apología de sí mismo íes dijo á los Corintios: ¿Insipiensfaotm sum¿ Vos m me coegistis 9 debut enint á vohia commendafi. 99 Yo confieso que me he vuelto necio recomen- dándome á mí mismo ; pero vosotros con vues- tros dicterios me habéis obligado á que pronun- cie con mis lábios los elogios que debían salir dé vuestra boca." Reímos del padre Castañeda. Entre los religiosos célebres por su virtud y literatura , que debian ocupar muchas páginas en la crónica de nuestra santa provincia , uno es el R. P. Lector en Sagrada Teología Fr Cristó- bal Gavica, mi maestro de novicios: este religioso admirable llegó á esta capital de Buenos Aires por el mes de noviembre del ano de IT 85 ¡ de edad como de diez y nueve á veinte anos : no sabia hablar una palabra en castilla, pero por ■sus bellos modales , y mucho mas por su con- ducta ejemplar fue muy estimado en la casa de los Lecicas , y en otras familias honradas de esté pueblo , que hasta ahora lo aman y aprecian con particular ternura. El ano de 1787 dia 10 de enero, á los vein- te y dos anos de su edad tomó el hábito de do- nado en la Recoleta con ánimo de estudiar en las aulas la lengua castellana , y al mismo tiem- po la latina : el dia 30 de mayo del año siguien- te ¡cosa admirable! sabía mejor el latín que el castellano , por cuyo motivo la comunidad llena de las mas bien fundadas esperanzas le dio el hábito de corista , y habiendo profesado el ano siguiente gastó tres años y medio en el estudio de la filosofía moderna, y princi ^ .*» matemá- tica , como también en el éstbi ItfÉR histórica* q«e posee con la üll£^o£ p@fcfée-: ,; . , / 224 con tanta abundancia de noticias , que yo siem- pre en su presencia me reputé por una langosta; desde entonces también fue ya un excelente li- túrgico , y ahora no dudo que luciria en la con- gregación de ritos si estuviese en Roma. Después de la filosofía empleó en la teolo- gía dogmática , moral y escolástica cinco anos y tres meses , en todo este tiempo con mucho lu- cimiento defendió ocho actos públicos , dos de filosofía y seis de teología : siendo estudiante teólogo recibió el orden sacro de sacerdote el ano 1794 á 16 de marzo , y el día dos de mayo del mismo ano fue instituido confesor de religio- sos \ y obligado á ejercer el oficio de maestro de novicios del referido convento : el ano de 1791 fue instituido confesor de seglares de ambos se- xos de resultas de haber lucido en un examen que sufrió ante el sábio obispo é ílhno Dr. D. Manuel Azamor y Kamirez , quien lo recomen- dó muy mucho, celebrando el golpe que en su disputa con uno de los examinadores habia dado con su mano en la misma mesa episcopal : hasta el dia 22 de febrero del año de 1800 ejercitó el ministerio de maestro de novicios , vicario de casa , lector de regla , de mística , y de moral en el coro , como también de maestro de cere- monias 9 y de coordinador del directorio anual romano-seráfico para la recitación de las divinas alabanzas en toda nuestra provincia. Antes de proseguir adelante debo decir que en el año de 1191 después de vencer muchas dificultades que me oponia la natural ternu- ra de mis padres , para con un hijo primo- génito, que era la esperanza de la casa, y que á cosía de muchos gastos habia concluí- 22á do ya todos mis estudios , logré vestir la san- ta gerga en lugar del capirote de doctor que mis padres me proporcionaban en Chuquiza- ca : entré gustosísimo en la religión , y rae en- contré con que todos los- coristas , y aun el mismo maestro Fr. Cristóbal eran estudiantes, y solo yo tenia la recomendación de haber aca- bado todos mis estudios. Pero como en la Recoleta se rezaba con mucha pausa el oficio parvo , el oficio divino^ el oficio de difuntos , y ademas , desde las on- ce , y piedia de la noche hasta las tres de la mañana se gastaban en maitines , lección , ora- ción , y otros devotos ejercicios sucedió que to- do el año de noviciado me lo llevé durmien- do , siéndome de mucho asombro el ver como aquellos ángeles tenían tiempo para todo , sien- do asi que yo á pesar de ser un hombre de- socupadísimo ni aun para dormir tenia tiem- po , y era un escándalo para la comunidad el ver que todo lo erraba, y que por causa mia en el coro , en el refectorio , y en todas las distribuciones se trastornaba el orden; hasta que la comunidad trató seriamente de declararme por inútil para la vida monástica. Yo también era del mismo parecer , por- que jamas he visto dormir semejante, pues mu- chas veces sucedió asistir á los maitines dor- mido , permanecer en el coro tres horas dor- mido , y haberme recordado en la cama des- pués de haber estado de cuerpo presente en los maitines de oficio divino , y parvo , en la leyenda 5 y en la media hora de oración que se tenia hasta las dos¿ y tres cuartos de la mañana» "226 Pero mi maestro , y director Fr. Cristo- bal Gavica en mal castellano , y peor vizcaí- no me aseguraba que mi vocación era verda- dera , y con mil razones persuadía esto mis- mo á los padres , y á los coristas para que no me negasen el voto $ como lo hubieran he- cho si el R. P. Gavica no les hubiese persua- dido lo contrario. Al P. Gavica pues le debo yo el hábito que visto , y el que la comunidad no me hu- biese arrojado de su seno por inútil : apenas profesé cuando el K. Gavica concluyó la car- rera de sus estudios, y el ít Barrientes de- terminé que con él pasase yo á oponerme á las cátedras de filosofía que estaban vacantes en la provincia : el padre Gavica saco por opo- sición la clase de filosofía en el convento de la Recoleta , y á mi me dieron la cátedra de filosofía en "la Universidad de Córdoba pa- ra que allá me ordenase ? pues en Buenos Ai- res no había obispo. Fr. Cristóbal en la recolección después de haber leido con aplauso la filosofía , siguió re- genteando las cátedras de teología hasta el año de 812 , con la circunstancia de haber defen- dido siete actos públicos de filosofía, y dieci- seis de sagrada teología , sin dispensarse un pun- to en los rigores de la vida monástica . de cu- ya secuela es tenacísimo : en los tres últimos anos fue regente de estudios: en el confeso- nario ha sido , y es infatigable en todos tiem- pos , en los pulpitos asiduo , y celosísimo : en el estudio tan incansable que jamas podíamos saber cuando dormía , todo esto junto con una memoria tenaz , y felicísima lo ha constituido m en ano de nuestros principales eruditos : co- munmente los hombres de mucho estudio son naturalmente intratables , extraños , y extra- vagantes ; pero nuestro Gavica es la excepción de esta regla porque es sin ejemplar oficioso, complaciente , humilde , afable , y de un gé- nio tan igual que quizá no habrá producido otro la Cantabria. Pero \o dolor! cuando este religioso con- cluida su carrera literaria debía reportar el pre- mio de tantos afanes , la patria empezó á mi- rar con mal ojo á los frailes con el fin de usurpar sus temporalidades : jamas este religio- so se opuso á nuestro sistema político , pero él fue arrojado á Catamarca, donde estuvo des- terrado cinco años y tres meses: á fuerza de su- plicas logro volver á su Recoleta ? de quien es sobre toda ponderación apasionadísimo ; pe- ro la filosofía incrédula , y los misterios de nues- tro ga vine te voltario lo arrojaron segunda vez á Montevideo , donde ha estado tres anos ? pero él no desistió en volver á su Recoleta hasta que logró ser expectador de su ruina y aca- bamiento. Nuestra santa provincia debe premiar á es- te religioso, y concederle la ju vil ación supuesto que la tiene justamente merecida." Ka- quelhuincul julio 19 de 1822.— — Fr. Francis* co Castañeda. Hasta aqui el R. P. Fr. Francisco Casta- ñeda con la sinceridad y verdad que acostum- bra; y aqui es cuando empiezo yo á maldecir co- mo una marinera al Lobera ministerial, y á to- dos las canallas ? que la revolución ha exaltada 2m_ para llenar de confusión 9 y de ignominia á es- te pueblo sufridor que jamas ha sido herege , ni filósofo 5 ni tinterillo , ni francés , ni ingles sino hispano-americano, hibero-colombiano, ca- tólico , apostólico romano por mar , y por ticr- ra para que se avergüence , y se confunda, y se pierda la casta de.. ...... de Yol taire, de Biderot, de D* Halemiber, de FrerSj JLaruetrie, de Juan Jacobo 9 del Centinela , y de todos los diablos canallas, ladrones^ pintores, jugadores hidráu- lico pneumáticos y doses de baraja , que no tienen mas mano para dañarnos que la que nosotros les damos. Metalo de una carta de un vecino respetable de Mendosa , escrita á otro de esta ciudad > su fecha 4 de setiembre. Las providencias contra las religiones han sonado tan mal , que pocos dejan de estimarlas como un arbitrio dirigido á su exterminio , y á la usurpación de sus fondos , no siendo esto lo peor , si no incluyera la máxima de acabar con los mediadores ó sosten de la religión católica, y como se ha imaginado en una novación, para que era de necesidad conformar al vicario de Jesucristo, cuya autoridad se desprecia con el hecho , tendremos por primero y doloroso resul- tado el que S. S. nos niegue justamente , y que el Perú ratifique el concepto de que la guerra de los porteños era contra la religión santa. He visto esos papeluchos indecentes del re- ligioso imparcial 9 y clérigo del campo , ambón 220 son obras de materialistas que las han fingido y tan despreciables al juicio de cualesquier sensato que yo con ser un átomo en lo literario , basto para hacerlas mil veces aun peor que servilletas ere cámara. Creer y crean que Buenos Aires acelera el camino de sus extravíos en la religión , y aue el exterminar el sacerdocio regular, es un medio indirecto que se adopta al efecto asi como el pensamiento de desunirnos de la cabeza de la iglesia , según lo pensó Bonaparte , y lo ha in- tentado de medio- siglo á esta parte la Francia. N o admitáis en materias de religión á pro- sélitos de Camus, Treillard, Martineau , Perei- ra, Febromo . incluso Daunou . autor de las garanaas individuales , y seréis mas felices. Wios os conserve cristiano y feliz como lo desea tu afectísimo amigo. Sra. Doria María Relazos. ' s, , . Setiembre 28 de 822. Señora de mi estimación y respeto: dice un adagio antiguo el que tiene enemigos no duerma. Siguiendo este buen consejo, me parece que nunca estara de mas la prevención a favor de nuestra patria. Diré , señora , y V. juzgará. Hace tiempo que noto en los papeles pú- blicos un empeño singular en recomendarnos la administración inglesa , y la de los Estados- Uni- dos.— Antes de ahora se citaban rasgos del par- lamento , de la cámara de los Pares , del con- greso, o del español Blanco; pero en cuanto podían contribuir á fomentar en nosotros el dulce amor a la patria, y el odio justo á sus enemigos. . í,e , a . 1 «." n tle «PO á esta parte , el leuguage es muy distinto. Asi es que todo quiere Arre- glarse por esos modelos sublimes. Gobierno, Da. Mar. R et . N. J4 % 230 «•ente , religión : todo ha de ser á la inglesa , 6 Norte americana.— Con ia mira de batir este j\one amcnraiia. — -- r capricho escribí una carta al Ambigú, techa— del pasado. Yo consideraba en la Saciedad di aminas del país, unos buenos extrangeros que asociados á algún compatriota grataba» de ilus- tramos con plena libertad e independencia de partidos.— Pero el N. 3.° nos hace conocer que el sublime Ambigú, es cual otros periódicos, que empiezan como ¡a muía de loarte kacwndo mil mlenl¡as.-So se á que viene en sus editores: ía declaración intempestiva de que son buenos. rñManes, cuando no nue^.en ignorar el descreduo en que está esta profesión. Que sea fisto por gusto 6 por capricho , y» debo trino!*- 1« gracias a los señores masones por el U^.-.<|«J i»e san en a pá* 122. Nota única. Me coB^nw» con e! exttavwde la carta , y no te a-joinod» la invitación : no qui-ro correspondencia coa masones. Lo que importa es ilustrar a nuestra patria sobre sus verdadera intereses; y para esto lo es necesario el real diploma de mas f n. ¡Es lástima! Aquella libertad e indepen- dencia de opiniones que parecía el carácer pro- pío del Ambigú . se echa menos en su I*, ó. \doptando las ideas del Argos, no pocas vece» t contradice—Nos Labia dicho en su N.2.« ?a* mas perjudicial nos ha sido el seguir el sistema de EsiadoMdos, que la guerra misma de núes- tros enemigas; y en el presente n «nnterr^* vehemencia. ¿El gobierna despótica sera par* nosotros el' mejor de los gobiernos l ¿Xo*t™ o nuestros descendientes no podran aspirar a ía felicidad rpego.au hs habitantes de J Filadelfia f- Madelf» pertenece a Estados . Unidos , como Cádiz pertenece a España. Y bien , ¿cuales son esas felicidades a que 231 bebemos aspirar? — Respecto al primero, dice Jlouseau ; los ingleses no son Ubres sino mientras se reúne su parlamento ; y despees de reunido ahí está el Argos N. 40 que nos describe con el mayor aparato su apertura el 4 de febrero ante- rior 9 y para que aprendamos á ser libres nos .traduce el brillante discurso del honorable miem- bro Sir Francis Burdeit — Con efecto Sir Fran- cia prueba en su discurso " que la arenga del rey pronunciada en el parlamento lo decía" todo , sin explicar nada : que la nación está al borde de su ruina con los enormes tributos.- que la Irlanda se anega x en sangre: que la misma suerte sigue la Escosia i que ni una ni otra gozan de sus de- rechos por pretextos de religión : que ni se ve ta! economía , ni tales reformas ; sino una viola- ción patente de Ja constitución : que toda -la arenga es obra estudiada de los ministros: que se tome tiempo para contestar como es debido, pe- dir explicaciones, y reclamar injurias." Se ve en el discurso del buen ingles-el lenguage de un romano en el capitolio , ¡según pintan ías.histo- rias. ¿ Pero que sucedió ? Que á pesar de que otro hombre de bien habló con igual razón y energía . los honorables miembros .se opusieron., sosteniendo que -.se debía contestar incontinenti dando muchas gracias á ios ministros de que los sacrifiquen. En vano se reclamó, en vano se recurrió á la votación : Sir Francis resultó ven» cido por 186 votos ; y por consecuencia , sancio- nados cuantos disparates se le antojen al -mims« terio. — Esta noticia j está conforme- con lo que leemos en el Viagero universal " Muchos van ai parlamento, dice, que apenas abren la boca para decir sí, ó no; mientras otros por el contrario pronuncian discursos brillantes que merecen mil aplausos, declaman contra el gobierno, braman 232 contra el ministerio j y.... ¡ Y que sí de resultas una porción del populacho apedrea él coche del ministro , le rompen las vidrieras , 6 lo ahorcan en estatua! Asi sucedió últimamente con el actual ministro Pitt. Pero él saltando de) coche miró con mucha frescura como arrastraban su efigie; sin que por eso variase un punto su* planes : el conoce la nación que gobierna muché mejor que los gaceteros. — El pueblo murmura., pero paga ; y en la ilusión de que es libre sufre unas cargas mayores que ninguna nación del mundo. Riámonos pues de su prentendida liber- tad política , y creamos que solo consiste en ciertas formalidades, por medio de las cuales looran los ministros ser mas despóticos que el diván de Turquía.— Bu el autor una prueba de esto en la última sangrienta guerra contra la Francia ; y yo añado f el descubierto en que se halla la nación de catorce mil millones de pesos. Volvamos la vista á su religión , y oiremos á Yol taire , que nos dice en sus cartas; este es el país de ¡as sectas : un ingles como hombre libre, se va al cielo por el camino que se le antoja. Y bien; ¿es este el gran modelo? Esa cruel inquietud , esa sed de sangre , esa insa- ciable codicia ■ ¿produce el reposo y libertad , que nos desea el Ambigú? ¿Nos producirá á nosotros , ó á nuestros descendientes esa/e- -licidad, á que quiere que aspiremos ? — V . lo juzgue, señora, mientras yo paso al segundo punto de la cuestión. Eespecto á Eslados Unidos , había hecho «n la carta extraviada algunas observaciones con motivo de la nota estadística que con tan- ta recomendación nos presentó el Argos núm. §§. — Con efecto , allí nos ponderó — que se debe á la bondad de la constitución mas per- 238 fecta : que conocen los hombres el aumento pro* gresiwo de la población t que esta se dobla ca- da 25 anos : que en esta época por mm ley se forma el censo Imprenta de Alvar ez. NüM. 13. D. A MARIA RETAZOS De varios autores trasladados literalmente para ins~ iruccion y desengaño de los filósofos incrédulos que al descuido y con cuidado nos han enfederado en el ano veinte del siglo diecinueve de nuestra era cristiana. ^•***^******************#*******^ Buenos Aires Octubre 15 de 1822. ^********#**#*#^*#*##**#-******#^ Kaquelhüincül y SETIEMBRE 8 DE 122. Mi señora Dona Maria Retazos. Muy señora mía : déjese V. de dimes y di- retes con los tinterillos , pues donde las dan las toman , y cuando menos saldrá V. á la palestra de oveja , ó de barragana : asi que mi señora. Al grano , al grano , al grano, Deje V. ese pueblo soberano. El veinte y cinco de diciembre , dia memo- rable en que la eterna Verdad desnuda se dejó ver entre zagales 5 engalanada con los groseros sayales de nuestra mortalidad , y ceñida con el cordón nudoso de nuestras iniquidades para dejar en el calvario los retazos de Adán , 6 el cuerpo del pecado pendiente de un madero , y flamean- do á todos vientos como estandarte de nuestra sa- lud ; en ese dia mi señora en que el Verbo Di- vino se hizo maldición por amor nuestro pienso bendecir mi capilla dedicándola al glorioso Pa- triarca Sr. S. José, y haciendo al Eterno Padre mi ofrenda en pan y vino, primero por mis culpas y negligencias , después por las de los circuns- tantes , y últimamente por las de todo el mundo. 238 Espero que V. ] y sus coescritores concur- rirán ese dia á solemnizar la fiesta ; sírvase V. hacer de mi parte mil cumplimientos ala Ver- dad desnuda , y traérsela consigo , pues deseo conocerla. Al señor gobernador D. Martin Rodríguez dígamele que aguardo con impaciencia los cua- dros , y demás que su excelencia me ofreció : ne- cesito un botiquín , con las correspondientes ins- trucciones : item la bacuna para socorrer á estos infelices : item catecismos , catones , libros de meditaciones devotas , y todo en mucho número para dar , y repartir por toda esta inmensa cam- pana : item muchas estampas devotas de nues- tros misterios principalmente las del Via crucis, las del nacimiento , y demás misterios , en la inteligencia de que cuanto mas finas fueren, tan- to con mas gusto serán recibidas. Procure venirse con cuantos frailes pueda, pues aunque en Buenos Aires son género ave- riado por causa de la ilustración , pero por acá son de precio inestimable , porque estamos de asiento en las tinieblas y sombras de la muerte, clamando á cada paso, y diciendo con el Mace- donio á San Pablo : Transiens in Macedoniam adjuvanos. " Doña Maria Retazos , ven á Ka- quelhuincul para ayudarnos." Después que V. gaste en todos estos útiles los realitos que hubiere adquirido con su comer- cio tipográfico , acuda á la piedad de los fieles, pida limosna al clero ¡¡ y al pueblo , empéñese también supuesto que hay crédito, y no me venga con las manos vacias , pues fuera de esta hay que hacer otras tres capillas hasta dar de frente con la Babia blanca , ó de las piedras. Dios guarde IfefeJ — Fr. Francisco Castañeda» P. Z>. No deje de traerse consigo una biblio- teca portátil , pues yo estoy aqui en una trave- sía, aunque rodeado por todas partes de lagunas: si puede traerse consigo la enciclopedia 5 no deje por Dios de hacerlo, procurando que sea la mas completa que hubiere en Buenos Aires. Mi jL Padre : he leido su muy apreciable á iodos mis coescritores que partirán para Ra- quel en toda la semana entrante : inmediata- mente me conduje al palacio de la verdad des- nuda ; pero ¡cuanta fue mi sorpresa cuando ad- vertí que era la Emperatriz de cielo y tierra! Ella es aquella misma celebérrima , é incompa- rable matrona que nos dice en el capítulo 24 del Eclesiástico : Yo la Verdad desnuda. De Dios omnipotente Primogénita soy , que de su mente Salí primero que viese el dia Ninguna criatura. 'Yo hice que en el cielo la luz pura Tuviera su solar y nacimiento, Y la di indefectible lucimiento, Y como con un manto en alto modo Cubrí de espesa niebla el suelo todo» Ego ex ore Altissimi prodivi primogénita ante om nem creaturam. Ego feci, in caelis ut oriretur lumen indeficiens, & sieut nébula texi omnem terram. Ego in altissimis habitavi, & thronus meus in colum- na nubis. Gyrum casli circuivi sola, & profundum abyssi pe- netravi, in fluctibus maris ambulavi, Et in omni térra steti : & in omni populo^ Et in omni gente primatum habui : Et omnium excellentium & humilium corda yirtute calcavi : & in his ómnibus réquiem quspsivi, & in na;-? reditate Domini morabor. En lo mas alto puse mi morada Y mi real trono tuve En una hermosa nube A modo de columna fabricada, Desde allí giré sola Todo el inmenso círculo del Cielo , Y con ligero vuelo »A mar alto viniendo no hubo ola Sobre la cual mi pie no caminase, Ni seno alguno de los que en sí encierra Este abismo que yo no penetrase. No hay en toda la tierra Pais , ó reino donde no estuviese , Ni reino , ni pais que no pusiese A discreción de mi soberanía , Y cuando hube pisado Con mi inmenso poder la altanería Del corazón de todo potentado Después de todo quise finalmente Establecer mi trono permanente , Y en aquella nación mi residencia Asenté , que de Dios era la herencia. Al instante el criador de toda cosa Dió sus leyes al pueblo, y me las dijo, Y habiéndome engendrado tan hermosa , Donde mi trono fijo , Hay es donde el Señor puso su asiento , Y asi me habló: "de lo hecho estoy contento, Si; aquí en Jacob habita, Y en la herencia exquisita Del pueblo de Isrrael tu parte sea , Y en aquellos que han sido tan felices Recaerá mi elección , y yo te vea Echar hondas raices." Tune prajeepit, & dixit mihi Creator omnium: & qui creavit me, requievit in tabernáculo meo, Et dixit mihi. In' Jacob inhabita, & in Israel lúe- Meditare, & in electis meis mitte radices. Ab initio, & ante saecula creata sunt, & usque ad futurum sseculum non desinam , & in habitatione sanc- ta corara ipso ministravi. - Et sic in Sion firmata sum , & in civitate sancti- ücata similiter requievi , & in Jerusalem potestas mea. Et radicavi in populo honorificato , & in parte Dei o&ei haereditas iüius, & in plenitudine sanctorum deten- tío mea. 241 Desdé hr eternidad mas retirada Antes de todo tiempo fuy engendrada Para no tener fin en ningún r tiia , Y ya Dios con su divina ciencia Servir 'en' sus ministros me veia De su santuario , ; y arca en la presencia. Así fijé del todo Mi morada en Sion , del mismo ' modo En la -santa ciudad mi casa puse Y en Solima mi .corte, y mi réiíiad'o: En este pueblo honrado : Echar raices dispuse, Como quien por herencia Tiene lo que de Dios es pertenencia , Siendo el tener mi asiento En la unión de los santos mi contento. Cual efedro que en el Líva-nó descuella , Cual ciprés verde que en Sion se empina ¡ Y como palma bella Que á toda planta en Cades predomina,. Así fui en este pueblo celebrada ; De Jericó en los puertos no es mirada Con mas placer la rosa peregrina: Como en los campos el- liemos o olivo , Y el plátano que tiene su cultivo En las plazas á flor de la corriente Así me elevé yo entre aquella gente. Quasi cedrus exaltata sum in L&aW. & -.cuasi cv- pressus in monte Sion; J # Quasi palma exaltata sum in Cadefe , & quasi plan- tatio rosas in Jericho : Quasi oliva speciosa in campis , & quasi platanus exaltata sum juxta aquam im plateis, Sicut cinnamomum, & balsamum, aromatizans odo- rem dedi : quasi mirrfta electa dedi suávitatem odoris • M quasi atoras, & galbanus, & úngula, & gutta, « quasi liibanus non meisus vaporavi habitátionem meam & quasi balsamum non mistura odor meas. Ego quasi terebinthus extendí ramos meos , & rami mei honoris & gratise. Ego quasi vitis fructificabi suávitatem odoris: & flo- res mei fructus honoris , & honestatis. Ego mater pulchrae dilectionis 3 & timorís , & agni- tionis , & sanct® spei. S In me gratia omnis viae & veritatis, in me omnis spes~ vitae ¿fe. virtutis, r - Del bálsamo mas puro , y cinamomo El olor no supera á mi olor suave , Y es mi fragancia como De la mirra escogida cuanto cave. Yo Sahumé con sahumerio tan inteneo 5 Como el que el estoraque de sí envía, Y el gáívano , el ónice , estacte , incienso Al rededor toda la habitación mía, Que cual bálsamo puro , y no mezclado Exala olor precioso. Yo mis ramos en giro be dilatado Cual terebinto umbroso: Ramos de honor , de gloria , y de excelencia.. Yo como vid hermosa broto flores , Que dan de sí suavísimos olores Y son ruis frutos honra , y opulencia. Yo soy la madre del amor hermoso Y del temor del todo poderoso, Soy madre del concepto que produce La esperanza que al hombre á Dios conduce. En mi la gracia está que al peregrino La verdad le descubre , y el camino : En mí está la esperanza de la vida, Y la virtud mas alta y. mas subida. Venid , venid , á mi todos aquellos Que de mi. tenéis hambre , Y creed que os. saciareis de mis destellos. Miel no se labra en el hibleo enjambre •Comparable á mi espíritu en dulzura, Ni quien me hereda, del panal se cura. El que en este mi espíritu se interna Habrá siempre de mí , memoria eterna Mas , y mas me ansiarán los que me prueben, Y mas sed de mi habrán los que , me beben. Transite ad me omnes , qui concupiscitis me, & a generationibus meis implemini ; Spiritus enim meus super mel dulcís , & hereditas mea super mel & favum. Memoria mea in generationes saeculorum. Qui edunt me, adhuc esurient : & qui bibunt me, adhue sitiení. - . . „ Qui audit me , non confundetur : & qui operantur in me non peccabunt. Qui elucidánt me; vitam aeternam habebunt. [ Haec omnia liber vita?, & testamentum Altissimi, & agniüo veritatis 24% E! que me diese oído No será confundido ; Quien por mí se fatiga No hará la menor cosa que desdiga. Los que ó ya con la voz , ó con escrito» O con su vida pura Ilustraren mi mérito infinito La vida sempiterna habrán segura. Cuanto hasta ahora he hablado Se contiene en el libro de la vida Y en el gran testamento á su escogida Nacioa , por el altísimo otorgado, Y en la ciencia que planta Los grandes fueros de la verdad santa. Esta es la ley que llena de preceptos Justos , dejó Moisés á los electos Hijos del gran Jacob, como en herencia. A su siervo David con preferencia A este fin escogió , de quien naciera Un fortisimo reí , que presidiera En el trono eminente Cual humanado Dios Omnipotente, Que de sabiduría Todo como el Phisón lo inundarla, Y como el Tigris en el tiempo hermoso Que los primeros frutos muestra en berza. El , todo ingenio llenará de fuerza A modo del Eufrates caudaloso , Y cual Jordán que llega A inundar las campañas por la siegan El su enseñanza eximia Desde la cruz dará ; y todo su asunto Legem mandavit Moyses in preceptis justitiarum., & hereditaíem doraui Jacob , & Israel promissiones. Posuit Davit puero suo excitare regem ex ipso for~ tissimum , & in throno honores sedentem in sempiternum. Qui implet quasi Fhison sapíentiam, & sicut Tigris . in diebus novorum. Qui adimplet quasi Euphrates sensum: qui multi • plicat quasi Jordanis in tempore m es sis . Qui mittit disciplinara sicut lucem., & assisíens qua- si Gehon in die vindimiae. Qui perfieit primas scire ipsam : & infirmior non investigavit eam. A mari eniui abnndabit cogitado ejus | & eonsiiiuoi. Ulius ab abysso magna. 244 Hará de haberla á punto Como su agua el Gehon por la vendimia, Y al fin será el primero Que del saber apura todo el fondo , Ni alguno , á el inferior , hasta el postrero Dia , entrará tan hondo. La inmensidad del mar es muy menguada De su inmenso saber puesta en cotejo , Y sus grandes abismos como nada Al par de su consejo. En esto puedo hablar verdad desnuda , Pues los rios me deben su hermosura. Yo cual canal , cual aqueducto , ó foso De las aguas de un rio muy profundo Salí del paraíso delicioso Con mis raudales á regar el mundo. De mijardin, decia , regar quiero . • Las plantas , y hartar quiero los frutales Que forman de mi {irado los humbrales. Y he aquí que mi reguero Creció á guisa de rio desbordado No inferior en caudal al mar salado. Llegado el tiempo ya que mi doctrina Como luz matutina A toda criatura comunique, Y hasta el cabo del mundo la publique. Después con paso presto Penetrar juzgo al emisferia opuesto A la América hasta ahora no sabida : Allí la gente en el error dormida Visitaré , y á los que en Dios confien Daré luces del bien porque se avien. Aun entonces , la sombra ya pasada , Mi enseñanza corno una profecía Derramará Lacunza para aquellos Que con mas ansia busquen los destellos De mi sabiduría , Ni cesaré de hablar en su loable Milenario hasta el siglo perdurable. Ego sapientia effudi ilumina. Ego quasi trames aquas immensse de fluvio , ego quasi fluvii Diorix, & sicut aquaeductus exivi de paradiso. Dixi : rigabo hortum meuni plantationum , & ine- briabo prati mei fructum. Et ecoe factus est mifai trames abundans , & fíuvíuf juaeus appropinquavit ad mare : 24£ Ved pues, que aunque yo eft esto he trabajado Por mí, -mas no por" mí tan solamente, Sino por los que buscan con cuidado La verdad hija del Omnipotente. Quoniam doctrinan! quasi antelueanura illumino óm- nibus , & enarrabo üiam usque ad longinquum. Penetrabo orones inferiores partes ierréé , &° inspi- ciam oioües do r mientes , & illuminabo omnes sperantes in Domino. Adhuc doctrinan! quasi prophetiam ffundam, & re- linquam illam quagrentibus sapientiam , & non desmana in progenies iliorum usque in aevum sanctum. De intento he querido relatar este rasgo gráfico de la escritura santa , ya para que ios filósofos incrédulos se condenen , ya para pro- vocarlos , como los provoco para que me mues- tren otro semejante en Homero | en Virgilio , ó enVoltaire, ad virtiéndoles corno les advierto que este rasgo profético es inferior á muchísimos otros que á cada paso se encuentran en ios sa- grados volúmenes de la infdbilidad. Pero volviendo al paso tierno que tuve con la Verdad desnuda debo decir á V. P. que ape- nas llegue á las puertas de su palacio se verificó en mí aquello del sabio : Faciíe invenilur ab his qui qu&runt illamx "con facilidad es encontrada de los que la buscan " , y aquello de : qui de luce mgilamrit ad üiam non labor ab it , assidentem enim illam foribus suis inveniet. " El que de mañanita la buscare no trabajará , sino que an- tes bien la encontrará que lo estaba aguardando en las puertas mismas ele su casa " En efecto aun no me resolví á buscar á la Verdad desnuda cuando recostada en los kom- Da. María N. 15 2 249 bros, de paraninfos celestiales fui presentada anfe la diosa : tni primara acción fue postrarme* hu- milde con ánimo de besar el escabel de sus divi- nas plantas , pero no me fue posible , porque embargada de mis afectos me vi, sin saberlo, reducida no solo á polvo sino á la nadaV pW medio de una aniquilación inefable y absolutísi- ma muy semejante á aquella que nos describe el profeta cuando dice : accedet homo ad cor altum^ eí eticaltabitur ■ Deiuq* ;\ ni Aquí sin duda alguna se hubieran concluido mis dias si la Diosa Vultu, quo emlnm íempesíaíes que serenaL Con risueño semblante ? como cuando Serena el cielo , y tempestades calma, no hubiese extendido su cetro imperial so- bre mí , y si tocando mi cabeza no me hubiese dicho: non enim pro te sed pro ómnibus haea lex constituía esi. "La ley de, que ningún mortal me- vea desnuda no habla contigo." Estas palabras po- derosas me restituyeron la vida , y puesta en pie Boté que se me había acabado del todo el caste- llano en términos que solo pude decir balbuciendo?; A j A , A 9 Domina neseio loqui. " A , A , A, Señora , yo no se hablar " la diosa entonces pe- netrando con sus divinos ojos mi corazón- respon- dió: á mis- deseos diciendo : cmn ipso sum in tri~ hulaiione* "Yo estoy allá con el padre en su tribulación", y aquí entendí que la Verdad des- nuda no solo- está en la Universidad de Córdoba 9 . en Buenos Aires , y en Kaqueilmincul , sinoe también en todo el mundo. Concluida en estos términos mi comisión volví del todo en. mí , y aie encontré eii la cali© 241 ée los mencfocinos junto ála botica de D. An- tonio Ortiz Alcalde g donde entré como para to- mar algún reposo ; este señor me regaló un bo- tiquín con sus correspondientes instrucciones; pasé' después á la casa de mi grande amigo el señor brigadier D. José Rondeau , y mi señora su esposa Bona Ruina me regalo dos cuadros, en uno de los cuales con primoroso pincel se nos representan las ocupaciones de la sacra familia, en el otro él lance db los dos discípulos que en el castillo de Emaus -conocieron á Cristo en el acto de partir el PAN: Da. Tomasa Cevicos me re- galó un hermosísimo cuadro de S. Pedro Alcán- tara; el isk P. Guardian de la- Observancia lector jubilado Fr. Juan Antonio Aceveclo un busto de San Francisco Solano ; aposto! de los indios. Mi grande amigo el célebre maestro de di- bujo D. José Dugout me está trazando un gran cuadro del nacimiento , donde el Níno Jesús, la Virgen:, San José y un ángel todos, todos apa- recen enügura y trage de indios pampas Mi amigo D. Ambrosio Carranza me ase- gura que las vacas de Kaquelhuincul tienen va- cuna en las ubres , y que cuando estén recién paridas V. P. mismo íes puede sacar el pus fres- co , sin tetfer yo el trabajo de conducirlo , máxi- me cuando ya el señor doctor Seguróla no puede proveerme de este fluido precioso que supo con- servar por tantos anos. — Llevo también una red para que fácilmente nos surtamos de pescado en los dias del santo advenimiento. En cuanto á la biblioteca , con su buena venia le digo, ¿que basta cuando ha de estar amancebado con ios libros ? Padre mío , opportet 248 studuisse. Lo que á V. P. le conviene es el haber estudiado , pues ya su edad no está sino para en- comendarse á Dios ; fuera de que | ¿ no me dirá donde quiere colocar los ciento y tantos tomos en folio de la Enciclopedia? ¿Ignora V.P. que en Kaquelhuineul mas se llueve dentro de las habitaciones que en el aire libre? Por eso es que su solicitud ia atribuyo mas bien al vicio, 6 á la costumbre inveterada de V. P. por los libros, que á un sano y maduro acuerdo : no obstante yo le llevaré los libros que pueda , como también ios catecismos , catones , estampas cabezas de ganado va- cuno y demás muebles : quien la quiera comprar véase con Doña Laureana Nai , que vive en las casas del finado D, Sebastian López. Imprenta de Alvares 4£& NüM. 10. DE La Excma. e Illma. ARREPENTIDA DE NO HABER INTERPRETADO BIEN LOS CUATRO PERIODISTAS. Concluye el SuEño de la Excma. e Illma. Comentadora, Por causa de los alborotos que han sucedido en las imprentas de Buenos Aires, no he podido dar feliz acabamiento á mi largo sueño ; es el caso que los tinterillos creyendo que los azotes de Juancho Coria eran efectivos, dieron en rascarse tan desesperadamente, que ensangrentándose con sus propias uñas atribuían al vapuleo de Juancho lo que no era mas que un efec- to de su furor uterino. Llenaron de clamores el aire , importunaron los tri- bunales , y logrando sorprender al Teofilantropico consiguieron mi destierro, y el de tanta matrona hon- rada, á cuyos dictámenes expresados entre las bayone- tas debió Buenos Aires su entonamiento , y la expío- •ion virtuosa contra las piezas eterogeneas que no* tenían tales cuales no era posible que nos entendié- semos. Yo tufrí mi destierro con ánimo generoso , con vo» 454 Juntad pronta, alegre, y esforzada; nada pido centra na- die, y aunque es verdad que algunas matronas no po- dían contener sus ímpetus contra el Teofijantropico , pero ya se han aquietado convencidas de que el pobre ya no se entendía con tanta baraúnda de persecuciones; y como los de ía vida airada dieron en hacerlo autor de los remitidos, por eso es que él nos desterró para que se viese palpablemente que nosotras eramos, y no él, las autoras del desaguisado que tanto Ies atormentaba el espíritu. Pero gracias á Dios que ya se ocabaron cosas, y cierto que no es pequeño nuestro consuelo, pues se- guramente no hay duda que peor pudiera haber sido lo del ojo; en esta virtud, y para hacer ver que yo tam- bien estoi arrepentida desde ahora doi por concluido el sueño, y á demás digo que todo aquello era soñando, y que los azotes son nulos, y todo lo demás que in- tervino es de ningún valor, ni efecto para que todosr queden con todo su honor á salvo mejorando los pre- sentes. Y á la verdad , lo nuestro es muy justo que se que- de todo en casa, para que no habiendo quejai demos esa menos ocasión á los forasteros , y extrangeros , que nos acechan , y observan para darnos con el pie cuando no miramos, y con la hacha cuando nos agachamos; el que tiene enemigos no duerme, y si ha habido tiempo en que nosotros mismos hemos sido enemigos unos de otros ? ¿ por que no hemos de temer que en todo tiempo lo sean los que no vienen mas que á enriquecerse ó con nues- tros descuidos, ó con nuestros desperdicios, ó abusan- 455 ño úe la buena fé con que nos hemos persuadido que nos quieren mucho por lo demasiado bonita que les pa- rece nuestra cara? ¡Americanos! Union, virtud, espíritu nacional, y uniformidad en la acción; todo, todo ha de ser obra nues- tra, pues solamente lo que fuere obra nuestra podrá ser conservado por nosotros ; empecemos por nuestra reli- gión santa, prosigamos por todo lo demás,, y acabemos tapando nuestros pantanos para que no vaya por el sue- lo esta Ciudad, que ni ha sido fundada, ni edificada por nosotros; lo demás todo es soñar, y mas soñar pa- ra despertar después entre cadenas. Incidente desagradable, y chocante. Asi como para mí es mas penosa que la muerte la estimación, y el aprecio prodigado por mis paisanos á íos extrangeros, y forasteros ; y asi como abomino en mi alma la confianza sin limites con que nos entrega- mos á unos hombres que se aprovechan de nuestras mu- tuas desavenencias, y aun las fomentan para por ese me- dio labrar el mérito de que carecen, asi también me es muy sensible el melindre desdeñoso con que mas de una vez solemos mirar á uno ú otro extrangero de mé- rito sobre saliente con que sin merecerlo nos socorre ía providencia. El arribo de D. Amado Bonpíand á estas provin- cias, aun cuando no fuese un sabio tan modesto como *s , debió haber sido celebrado con expresiones no vuí. 466 gares de extraordinario regocijo , y ya que no ?e cos- teamos el viage debiéramos á lo menos haberlo enrique- cido á su llegada, aunque no fuese masque por el in- terés de que por primera vez llegásemos á saber cuales, y cuantos son los tesoros ocultos, que poseemos en las regiones feraces que habitamos. Nuestras provincias están aun vírgenes, por la esca- sez de viageros, y esta escasez no se debe atribuir á otro* principios, sino á su despoblación, á la escasez de m cultura , al celo de los españoles , que siempre se opo- nian á que fuésemos visitados por los que pudiesen co- diciarnos, y finalmente á que no teniendo cerros feraee» de oro , y plata no teniamos por consiguiente esa alar- ma encantadora que hace al hombre minar las entraña* de la tierra sin advertir que los verdaderos tesoros están en la superficie. D. Amado Bonpíand, galanteado por los sabios de la Europa, prefirió el viage á la América del Sud , por- que habiendo visitado la del Norte no quería dejar esa laguna en la obra de sus viages, y descubrimientos r que le han conciliado tanta celebridad en todo el or- be ilustrado: llegó este sabio francés en lo mas cala- mitoso de nuestra situación ; se le admitió como á un Angel de Dios, (pues es cierto que si nuestra expre- sion no ha correspondido á nuestro deseo es porque las provincias unidas, y aun la provincia madre agita- da con repetidos tumultos estaba ya envacunada con el pus federal, que posteriormente la redujo á una nu- lidad completa;) no obstante siempre atinó nuestra pro- vincia á distinguir á este sábio, proporcionándole medios 457 de subsistencia, y condecorándolo con el titulo de pro- fesor de la historia natural. Impedido de viajar por causa de nuestras desave- nencias, él ya tiene manuscritos varios tomos de solo Buenos Aires, y sus suburbios, que son la expectación de toda la Europa. Exponiéndose á un infortunio él se avanzó no ha muchos meses por entre las bayone- tas de los montoneros á la Provincia de Entre-rios, con ánimo de visitar el Paraguay , pero aun no ha logrado salir de los Pueblos de Misiones, de donde ha remitido ya innumerables producciones de los tres reinos animal» vegetal, y mineral. En este tiempo, habiendo vacado una cátedra de materia médica , el instituto de esta facultad, dándose pri- sa para ello, trató de honrarse con el nombre de Bou- pland, y aprovechar sus conocimientos; expuso al Go- bierno su noble ambición , y obtenida su demanda se preparó & disfrutar las satisfacciones de tan acertada elec- ción. Bon pland ha estado muy distante de pretender esta plaza , y sé de cierto que estaria muy pronto á renun- ciarla luego que se le hiciese saber que alguno se in- corno daba ; asi como estoi cierto de que no la admitirá cuando sepa que en Buenos Aires ha sido criticada por la prensa una elección , que hace honor no tanto á Bou- pland , cuanto á los que han sabido apreciar su mé- rito , y sus conocimientos médicos. Bonpland, sintiendo humildemente de si mismo, si- gue al docto Hipócrates, cuyo aforismo es Ars tonga * vita brevis. El arte es largo, y la vida es breve: Si- 458 gue á Sidenon), el cual siendo insigne médico deeia en sus conversaciones familiares dubito an non senper erre, mus, yo dudo si los médicos erramos siempre; y ulti. mámente se sigue á si mismo, pues en sus sabios es- míos á cada paso asegura que aun estamos detenidos en la corteza superficial de la naturaleza, y que aun no la hemos profundizado, ni sorprendido en la execu- cion de sus recónditos misterios. Yo desde luego soi de la misma opinión del Dr. Rivero, en cuanto á que las cátedras se den por oposi- cion • solo sí me es muy sensible que habiendo estas cá- tedras sido hasta hoi dia tan baratas, la representación tan luego se haya estrenado con Bonpland, que está au- senfeen servicio del pais, y distante de pretender un honor que el Gobierno, y el instituto médico le han ofertado como un homenage debido á la opinión que éste sabio disfruta en todo el Mundo, y que no debie- ra eclipsarse en el acto mismo en que la autoridad in- tenía colocarlo en el candelero de nuestra provincia. Sin embargo, yo estoi segura que ninguno de núes- tros profesores se animará á entrar en oposición con nuestro viagero , y q«e en ese concepto el Gobierno, y el instituto médico omitirían la circunstancia de la opo- sicion , y tanto mas me confirmo en este pensamiento cuanto subscribo gustosa al siguiente remitido, al que no quiero contestar por no implicarme en esta materia, que desde luego me ha sido muy sensible, y muy odiosa. (1) (l) Viageros sabios, venid a la América del Sud , contad con nues- agradeciuñento : los Sud americanos conocemos que la naturaleza tn 459 Excma. é Illma. Comentadora. No sabia qué pensar de la circunspección de la Fa- cultad del instituto Médico de Buenos Aires, al leer la memoria de Don Francisco de Paula Rivero, escrita con tanto celo. Mis afectos se vieron al momento divididos. Mi respeto al juicio de esta recomendable corporación ; la estimación que profeso á la filantropía en que se empeña el Sr. Rivero ; mi veneración á un sabio como el Señor Bonpland ; el género de literatura en que ha logrado distinguirse; su ausencia, seis meses ha, de esta ciudad en servicio del pais ; mis ardientes votos por que á toda costa conservemos un hombre ilustre, cuya pérdida nos seria irreparable : todo pugnaba entre mi. En un siglo de revoluciones, parece que mui fácilmente se conmue- ven los corazones, y los ánimos.— Felizmente vinieron á mis manos unos papeles auténticos relativos á la vida científica del Sr. Bonpland, y conocí con placer el acierta de nuestro Instituto Médico al proferir en su informe dirigido al Gobierno, estas expresiones : „ Es evidente „ que un profesor de Medicina, que lo sea también de la " Historia Natural, debe estar mejor dispuesto que nin- nnestros países ha estado abandonada a si misma por 3a incurTd¡ os antiguos señores, y al presente también lo está por un efecto de la pasmosa ignorancia , en que vivíamos envueltos; pero si el cono cmnento déla enfermedad es un estimulo para encontrar el remedio ve- md, y encontrareis en Sud America a unos hombres, que conocién- donos sabemos por consiguiente apreciar a los sabios, que quieb- ran ilustrarnos. * 460 „ gun otro para desera penar la cátedra de materia Me. „ dica. ... En este caso halló el instituto á D. Amado Bonpland." En efecto el Sr. Bonpland ha estudiado sólidamente la medicina, y fus conocimientos en esta ciencia no son únicamente filosóficos, vagos y generales como lo asegura el Sr. Rivero. Su padre, médico de profesión, dirigió desde su fníancia sus estudios á esta ciencia ; y con tal guia se le hicieron desde estonces familiares los autores médicos mas célebres. Cuando estuvo en estado de practicar la medicina fué enviado al hospital de Rochefort, y después de tres años de una aplicación bien sostenida, fué nombrado segundo cirujano para la fragata Agrícola. Sirvió con aprobación á su bordo ; y á su regreso fué enviado á Paris para per- feccionarse en la facultad a! lado de los profesores mas ilustres. Durante cuatro años de tareas médicas, hizo progresos rápidos, y felices en aquella nueva Atenas, como entre otras cosas , consta por un certificado de Mr. Thouret, director entonces de la escuela médica, dado en veintiuno Mesidor, año sexto de la República. Parece que los destinos preparaban á Bonpland un nombre fa- moso en la república de las letras en el género extenso y penoso de la historia natural. — Después de varios acasos, su viage memorable con el barón de Humblodtse decidió inopinadamente para las floridas regiones de América. En estas opulentas comarcas recogieron los dos sábios via- geros los elementos de una fama tan amable, como in- mortal. Pertenece h los historiadorei de la literatura deacri- 46Í i>ir los honores con que Banpland fue recibido á su vuelta en Francia ; las distinciones que mereció del Emperador y de la emperatriz de los Franceses ; el placer y aprecio con que era admitido en los círculos mas brillantes de sabios, y de filósofos, especialmente de los Corvisard* los Hallé, los Dupuytran, los AÜbert, $*c. cuya sociedad fre- cuentaba con aplauso de Médicos tan distinguidos. Yo para comprobar la verdad de la aserción de la facultad tlel Instituto Médico de Buenos Aires que dice que ei Señor Bonpland, sería tan recomendable como apto para regentar las mejores Cátedras de Europa, solo diré que nuestro ilustre amigo por su amor á la historia natural, y á la América, no acceptó la invitación que se le hace en la siguiente carta por uno de los miembros de Ja facultad médica de Strasburgo, para ocupar la cátedra ile Botánica, y materia Medica, vacante fpor la muerte de Mr. Villard. Extracto de una Carta dirigida al Sr. Bonpland por ■ Mr. Cailloí. STRASBOÜRGO 2 DE JULIO 1814. Mi amado y célebre eondicipulo, acabamos de perder á Mr. Villard; y aunque parece invirosimil que un hombre de vuestra calidad se decida á dejar la Capital y y pienso no sería imposible que las circuns- tancias os decidiesen á admitir un empleo de profe- sor entre nosotros. El que dos días ha esta vacan- te en nuestra facultad os es útil? Decid que si, y es vuestro. Yo os aseguro que recibiréis las congra- tulaciones de todos mis colegas. «TV o sé si sois Doctor , pero estad seguro que aun s 462 que no Jo seáis esta circunstancia no inferirá la me- ñor demora á vuestra colocación , bien entendido tam- bién que para vos no habrá oposición: amas deque ? quien se atreverá á oponerse ? ¿ Vuestro nombre no basta para alejar todos los pretendientes? Mi ama- do Bonpland, no puedo lisongearme sea aceptada mi proposición ; pero tampoco puedo dejar de complacer- me con la esperanza de ver vuestro nombre decorar la lista de los profesores de la facultad de medici- na de Strasbourgo é?c. Ahora pues : á un juicio sano, próvido y despre- venido, corresponde determinar si de un sabio que ha hecho estudio particular de la medicina ; y que ha ad- quirido reputación ventajosa entre ios Doctores de una célebre facultad, ¿podría decirse alguna vez que sos estudios en esta ciencia eran vagos y generales? Nos- otros apelamos al mismo Sr. Rivero libre de su exaltación del celo por el bien público : cuando hechos tan po^i- tivos nos escusan de entrar en ulteriores observaciones y reflexiones.— Basta lo que hemos expuesto, y que ha sido dictado por el amor de la verdad, de la justicia y del bien del pais.-Buenos Aires 27 de Abril de 1821. Dios guarde &c. D'a. Los sábios viageros son los anteojos, que debemos procurar con amia , para poda- ver lo que tenemos á la vista. Z>. Martin Rodríguez Brigadier General de los Ejér- citos de la Patria, y Gobernador^ Capitán Ge- neral de esta Provincia. Por cuanto se halla vacante la cátedra de mate- 463 ría médica por fallecimiento del Dr. D. Agustín Fabreque k obtenía : por tanto debiendo proveerse que en quien reúna los conocimientos necesarios , la mejor providad , y demás circunstancias que se requieren para su desempe- ño ; he venido á propuesta del instituto médico en ele- gir y nombrar a D. Amado Bonpland para que ocupe la referida cátedra con el sueldo de su dotación. En. su consecuencia ordeno y mando se le reconozca , ha- ya y tenga por tal catedrático de materia médica al re- ferido D. Amado Bonpland , guardándole y haciendo se te guarden todas las honras , exenciones , y preroga- tivas que le corresponden. A cuyo efecto le hice ex- pedir €ste título firmado de mi mano , refrendado por el Secretario de Gobierno y sellado con las arma3 de la Provincia , del que se tomará razón en el Tribunal de Cuentas y Cajas principales. Dado en Buenos Ai- res á veinte y tres de Marzo de mil ochocientos vein- te y uno — Martin Rodríguez. — Juan Manuel de Jjuca. — V. E. nombra catedrático ée materia médica á D. Amado Bonpland. MONTEVIDEO ABRIL 20 DE 1821. Señora Excma. é Illma. Comentadora. Uno de los muchos generales que de arrivada han recalado á esta de Montevideo entre varios cuadritos es- peculativos, con que nos divierte por mañana, tarde, y noche, nos propone uno que es el siguiente: dice que él va á perdonar de corazón á todos los que en la Ca- ñada de la Cruz lo agraviaron , y le hicieron el mal de embarcarse para la Colonia sin dar cuentas de los se- 464 tenta y tantos mil pesitos que recibió tres dias antes que le hiciesen el corto equix de obligarlo á poner los pies en polvorosa, y á embarcarse con dirección á todos los puertos extranjeros, que hay por esas mares de Dios; pera que perdonando como perdona á todos, solo reserva pa- ra objeto de sus iras á un tal fr. Francisco Castañeda, y dice que como desfacedor de entuertos ño ha de pa- rar hasta lograr entortar, ó hacer torta á ese Reveren- do después de traerlo como lo trae al retortero en to- dos los catees, y tertulias de este infeliz pueblo que es la liorna de todos los que han escapado de la horca por la paciencia de Dios , y apatía de los hombres, que en el año veinte han dado en hartarse con ensaladas de chamico para estar como han estado hechos opas coa el láudano federi montonero, del que ignoro aun si han convalecido. Supiico pues á V. Exea. IHma. se sirva informar- me acerca del padre fr. Francisco pues sin duda ese Reverendo será algim jugador que le ha ganado en una noche los setenta mil á nuestro héroe, y si es asi el padre debe en conciencia devolverlos al Estado, á quien pertenecen , y por lo que hace á los derechos de ta- hure , que reclame su paternidad contra la estancia de las Cañuelas que hay esta donde se estaba para satisfa- cer a todos los interesados. Dios guarde &c. £>. a Forca , forca com tiles ^ ó dita, dito. Señora D: Forca , forca com elles , ó dito , dito. La ociosidad es la madre de todos los vicios , y esa madre es la madrastra que nos tiene escasísimos de su- getos capaces de manejar los difíciles , intrincados, é importantísimos negocios de nuestra independencia le- gal , y libertad virtuosa,* un insolente cuando menos lo pensamos nos da la voz sirviendo de biombo á otros^ mas insolentes que él, que lo sostienen ¡i vista, y pa- ciencia de un pueblo inocente , á quien lo contenta» con solo decirle , que él es el soberano. Lo de! ojo pudo haber sido peor de ío que ha sí- do en el año veinte, pero el Dios de nuestros padre» nos ha mirado con misericordia dándonos espacios de tiempo para remediar lo que sea remediable esperando lo demás de su bondad , que cuando empieza no aca- ba la serie de sus beneficios. Por lo que respecta al padre fr. Francisco no me creerá V. S. si le digo que es el hombre mas chorli- to que habita en este pueblo • él no conoce la baraja sino por lo cuadrado, y entre los seis periodistas no tiene mas juego, que ser el quinto en discordia ; todo su afán es ponernos en paz á todos , pero con tan in- feliz suceso como Dios lo sabe, y todos lo han visto; ademas es tan desgraciado el Reverendo que cuanto decimos, y hacemos los periodistas se le atribuye á él , y aun los remitidos de todas las matronas quieren que él sea el autor, como si un padre tan ocupado pudie- se tener tiempo para tratar con todas, y sugerirles á ío» das lo que le escriben desde Tdcumau , desde Chasco- mus , desde Calamuchita, desde Salta, desde Potosí , des- de Morón, desde Ganchillo, desde el Lujan, desde San Borombon, desde las Conchas, y desde Montevideo, &. Mi parecer salvo melíori es que á ese señor gene- ral se le haga entender , que la muerte no está muy distante, pues ya ha di mi diado el numero de sus días; que sus ascendientes han sido muy religiosos ; que el frontal de plata con que la Recoleta luce en sus ence- ldas, y neomenias lo regaló el abuelo de ese general en protestación de su religiosidad; que los americanos so 466 mos naturalmente aficionados á la virtud , y que aunque de puro mi serables nos dejemos llevar de la vanidad , pero no po r eso somos impíos, sino que antes al contia- rio damos confesión á la verdad confesando á voces que reprobamos lo malo que hacemos impelidos del fervor de mal deseo ; esta disposición de nuestio ánimo se nos re- puta á justicia, viniendo á verificarse que somos siempre de Dios, aun cuando por nuestra fragilidad nos separemos de las leyes inviolables del alma y del espíritu. Confiese ese general la partida, y verá que en el momento el gran bárbaro de fr. Francisco empieza á de- fenderlo pro aris et fosis, sin acordarse este padre bar- baro de todas las barbaridades del general ; este es un heeho ; porque el padre en mi concepto es el mas bárbaro de todos los bárbaros estantes y habitantes en este mundo; es un bárbaro déla plaza; es un chorlito: es un tria- ría piedades, y es capaz de perdernos , porque no sa- be el castellano , ni ve los bultos, y es preciso tener cuidado con él, (asi como suena,) para que no nos pierda. Al contrario si el general insiste en sus vanidades yo me atrevo á pronosticar lo que sucederá ; y es que mientras el general con su espada ande buscando el corazun de frai Francisco entre tanto sayal , y tan- ta gerga, el padre fr. Francisco le encontrara los dien- tes, y°no le dejará diente á vida, ni aun para comer masamorra. Concluyamos señora mia ; el diablo son estos frailes, y cuando ellos obran de buena fé , ni el demonio que se entienda con ellos. Dios guarde &c. La Comentadora. Mi Sra. Excma. é Ilustrísima Comentadora. Desde Adán acá me parece que las matronas, sean cuales hayan sido sus opiniones políticas, jamas han sido desterradas, sino que antes al contrario mas bien han sido robadas por los fundadores de República; sí consultamos la historia antigua luego se presenta á U 467 memoria el vobo que hicieron tos romanos de las matro- nas Sabinas, y es constante que si esas matronas no hu- biesen sido robadas, Roma ni hubiese existido, ni tampoco hubiera sido como fue dueña del mundo ; si consultarnos la historia moderna encontraremos el desmayo de losNort- americanos por la escasez de matronas como también e! impulso rápido que se dio á la fundación, y progresos de aquel estado luego que arrivaron barcos llenos de Señoras. Reservado estaba park Sudamérica el que Dios nos castigase con uti politicón de patente, que empeñado en reformar, y resucitar nuestra república extinguida no en- contró mejor arbitrio que proscribir á las matronas, y desterrarias por un decreto que carece de exemplar, y que será tenido y reputado por el fallo mas antipolítico, in- tempestivo, tiránico, herodiano, y el mas exótico y extrañ- bótico que han conocido los siglos. Y i es posible, mí Señora, que esto ha de quedar asi? Este exemplo ¿ no abrirá la puerta para que los varones nos tengan de aquí para allí por quítame allá esas pajas? ¿Dejaremos que el Teofilantropico pasee impunemente nuestras calles después que casi casi ha acabado con todo acabando con nosotras ? Insisto pues en que se le tilde inequivocablemente, que se le observe, que se le sujete á continuo y prolijo es- pión a ge, como si realmente fuese un agente de los espa- ñoles, ó un vasallo de D. Juan Sexto , con quien man- tiene correspondencia epistolar en idioma lusitano á vista y paciencia de un pueblo tolerante. Este es mi parecer salvo meliori, y no dudo que sera el de todas las agraviadas. Dios guarde. &c. Doña Botón de fuego. Mi Seíioda Doñ.\ Botón de Fuego. Consta ya de autos que el hombre no supo lo que hito, que obró sin libertad, y ademas él ha dado ya tan- tas satisfacciones que da lástima ; él acudió á nosotras en 468 los grandes riesgos de la patria, y si después hizo ese ademan fue por el grande riesgo que entonces corría su persona. Exemplos tenemos de esta conducta no solo en Sa historia profana; sino también en la sagrada; los por- tugueses acometidos por los moros degollaron junto á Coinbra á todas sus mugeres con la segura esperanza de que Santiago las habia de resucitar como en efecto las resucitó después que ceso el peligro de que los moros se apoderasen de ellas. Del mismo modo vemos en la historia sagrada que Jacob viéndose acometido por la montonera dividió su familia para que si una parte caía en manos del enemigo se salvase la otra, y eso es puntualmente lo que ha hecho mi querido hijo e! Teofilantrópico, á quien desearía yo que no me lo aíiigiesen mas sacándole cosas pasadas. El sin disputa es amoroso, y en cuanto hace y dice desea la paz, de modo que aun cuando incomoda es para que todas quedemos mas bien acomodadas; fuera de que no es regular que tantos méritos, tantas alabanzas, tantas defensas como ha hecho de nosotras sean borradas por un solo desliz que puede ser celado, y cohonestado con in- numerables tergiversaciones. Dios guarde, &c. La Comentadora. P. D. No me parece fuera de proposito el prevenir á V. S. que los varones para envolvernos en el espíritu vertiginoso, del que aun no han convalecido , son cabal- mente los que acriminan el destierro con el fin de que los periodistas nos persigamos mutuamente y andemos como cangilones de noria volteándonos unos á otros ni mas ni menos que los gobernadores hebdomadarios del celebérrimo y nunca bien ponderado año veinte. No, mi Señora, no por Dios ; nosotras no somos Tarones, sino matronas, en quienes siempre siempre se encuentra la prudencia, la tolerancia , la lenidad , la edi. ficacion, y por consiguiente la sabiduría ; mulier sapiens cedificat domum. IMPRENTA DE LOS EXPOSITOS. NüN. 11. De la Exma. b ídlma. MA Til O NA COMENTADORA DE LOS CUATRO PERIODISTAS» Ya es preciso que mis coescritores traten de amainar pues no hay duda que los periódicos del año veintiuno se diferencian de los del veinte 5 como el cielo de la tierra ; todos siguen una marcha mar- gestuosa ; todos tratan de ilustrar deleitando 9 y to- cios conspiran .unánimes á sostener -el orden } pro- mover la suspirada reforma , aplaudir las marchas del gobierno con sobriedad, censurarlas con modera- ción , consolarnos , en los males que por su libertad ^ é independencia han sufrido otras naciones , males sin comparación mayores que los que hasta ahora hemos tolerado, y últimamente exortareos á no ha^ cer alto en lo infausto convencidos de que Per varios casus , per tot discrimina rerum Tendimus 4n Laiium sedes ubi jota quietas Ostendunt. Tan diversos peligros y fracasos ~Es fuerza tolerar , por que gocemos La tranquila morada que en el Lacio Nos prepara el destino. A la gaceta ministerial , al Argos , y al fióle* tin de la Industria ss allega ahora otro nuevo perié- 470 < dico intitulado El Patriota ¡ que como un Iris de paz se nos deja ver después de la pasada tormenta ; el autor como apóstol de la libertad se allana con magnánimo corazón ? y generoso espíritu á ser mar» tir de la verdad , j ese en efecto debe ser el timbre, y el blasón de todo escritor público; \o% militaré) combaten al fin con otro hombre como ellos ; pero los dipló matas , y hombres de estado combaten nada menos que con las pasiones , los vicios , las arbitra- riedades, y antojos del poder; de suerte que de todo escritor se puede decir manus ejm contra omnes , el fiianus omnium contra eum ; que sus manos despiden rayos contra todos, y las manos de todos despiden ra-* yos contra él ; pero también es cierto que en lucha tan desigual debe vivir el escritor en la segura con- fianza del triunfo ; quoniam omnium potentior est sa» pientia ; porque la sabiduría por último es la que da la ley j- y porque ella es mas poderosa que todos. . Por estos principios sin duda se conduce El Pa- triota pues dice en su prospecto que 66 el retirar con mano mezquina el contingente , con que cada uno debe contribuir , al santo fin (de la independencia) 1 equivale á ser zángano de la patria, 'y que el que no se expone á sufrir por ella no es digno de tenerla»" Estas expresiones que desde luego me han en- ternecido acreditan que et amor á la patria se aviva y se purifica con los trabajos padecidos en su obse- quio ; y me traen á la memoria aquella máxima que forma todo el fondo de la teología mística y dice asi; - El alma enamorada Que no padece, Falsos son sus amores Y no merece» | Máxima admirable ! que en mejor metro"™* ÍT¿rt Z° W 1,b /° S T la insi « ne ' é inseparable política Sor Teresa de Jesús cuando nos dice: Quien no sabe de penas En este triste valle de dolores, Ni sabe de buenas , Ni sabe de amores , Pues las penas son trage de amadores. Cierto que le tengo envidia al Patriota , y «ue yo también quisiera ser como él desterrada para evi- dencmr a n„ pueblo Ja vehemencia del amor, con que tomó la pluma para ilustrarlo , y corregirlo. V a la verdad jamas podre ser laureada en mi carrera mientras no tenga el honor de sufrir , y ex- perimentar malas correspondencias ; muy poco sabe el que no ha sufrido j q„i non est .expertos pauea re- coposcU: *\ contrario el que de mil maneras ha sido provado ese multiplica sus conocimientos para ser hombre de experiencia, y de consejo: qui autem tn mullís faclus est multiplicat malüiam. A, 1, fe €ol ¡ du, í e ?* e 1 COn UB °J° P et,dido en Ofensa de la le era el sol de las asambleas cristianas, y San Fablo a lo* zangaños que nada habían padecido les decía ostende ex operibm jklen luam: por ios pade- cimientos quiero yo saber los quilates dé vuestra fe de vuestra religión, y de vuestro patriotismo. Acreedor es pues El Patriota á que mis coes- cntores lo animen , y exorten á no desfallecer en la empresa , y que supuesto que de los escarmenta- dos salen los avisados prosiga con doble fervor, con doble tino con doble imparcialidad, y con doble amor la ilustración de un pueblo, que viéndose castigado ánsia y suspira por ser instruido para so- breponerse á los maíes , á que lo ha precipitado su inexperiencia, é ignorancia: propterea captibus duc- tus esí populas 9 quia non habuit scientiam. Sociedad de Langas t e r. El único motivo que me impulso á tomar la pluma fue el haber sabido que varios patriotas tra- taban de formar una sociedad para promover , y hacer común el método de Lancaster ; en mis nú- meros que dediqué á la tal sociedad recomendé el dicho método según el todo de mis limitadísimas facultades , pero en vano , porque está visto que Sud América no está en aquel grado de civi- lización que para las sociedades se necesita. Yo he advertido que toda empresa que no nos haya sido familiar antes de la revolución nos ha sido imposible é impracticable ; y la razón es porque no teníamos uso, ni costumbre anterior: el pastor David estaba ya determinado á entraben singular certámen con un gigantazo , Saúl le ofre- ce sus mismas armas reales, David las acepta gus- toso , pero á poco tiempo reusa las armas ¿y por lern0 J de SU alcanze »«g«stiador, y aun de la mecánica de pagar por sí mismo á sus empleado» ; el gobierno sean cuales fueren sus c r- cnnstanc^ pudiera muy bien andar con e" dk ÍS£¡££6& J ^T de UM SOCÍedat! de **s m e r í .S SÍa S r iedad p0 , dÍa CTm F>nerIa lodo el co- merme , o los principales capitalistas, haciendo ellos mismos las propuestas á su satisfacción para pro- ceder con toda seguridad, y el gobierno EaTr té déluT 1 * m d J a , de te ^° con prestar. trtt ti Z ía , med,da ' W «on ella sola ale- jaría de si la odiosidad consiguiente a ¡a prefcren «a que suele haber en las paga, , y á la^den ora que también no solo debilita Ta aplicación TZ. uZL S1 "V ne tembÍe " C8,,sa aburrí- mantos, y peS are S en los ánimos no bien tem- Si este pensamiento llegase á tener séonito yo propondría millares de arbitrio, one espoñ a neamente me v enen á la pluma, fuera ^«3^ me suministraría una continua y proiik medHa Ha n ma P xZ ltaí,d0 í ^ 1-erdaf de lt sed V»« non audemus. A saber : quino »au difíciles, «no porque no nos atrevemos. ■ 476 El estado extraordinario de nuestra repúbli- ca provoca por sí mismo á que nos desprendamos de rutina* añejas, y á que lo extraordinario de as medidas haga contraste con lo extraordinario de as circunstancias para lasque no han sulo criadas las s pequeñas , ni aun medianas : nuestro actual e tX P de cosas pide tanta elevación de espíritu 255 americanos que aun á las almas de pri- mera magnitud les daría mucho en que entender, " les costaría grandes desvelos e grande asunto de liar el principio del orden ea el centro -mismo d« la anarquía, en que nos vemos precipitados. No hornos alto en lo infausto ,; y lüego ve- remos como de a donde menos se piensa sale a vasta capacidad de un Enrique cuarto el so do juicio de un Luis catorce, el mmo esp.ritu de una Isabel ; y una multitud de Wasintones que están ocultos , ^ cubierto, de tantas telas de arana cuan- fe L as rutinas que nos tienen fijados al poste de la costumbre, ó método en que fuimos educados Una república es propiamente una maquina «rae se ri*e , y se sostiene sobre tanta infinidad de nmÜL! Y resortes cuantos son los ramos del es- tado pero asi como en nuestros tiempos la ma- qláril se ha simplificado, porque 1« ¡.rt.fi.» fian inventado muelles nuevos que agilitan mas as anticuas máquinas , les dan mayor impulso , y la» En operar con doble efecto, «. también ^oso- tros sin reprovar los antiguos métodos tráteme de simplificarlos , dándoles nueva forma para que dupliquen 6 tripliquen los efectos de la anvigua Que respetable sena el comercio , y los gre m i« de nuestros artitas si ellos por si mismos pa- ™ con puntualidad á los empicados! no ha. 477 rían en esto nada nuevo pues es cierto que de ellos sale todo, pero ¿cuanto va 5 y cuao ta dis- tancia se advierte del modo antiguo al que jo ahora sugiero? Estaba por decir que puesto en planta este pensamiento , bastaría eso solo para que todos prác- ticamente conociesen que el libre comercio es el alma , ó el cimiento de todas las prosperidades del estado , que es el roció que riega nuestros cam- pos, el sol benéfico que nutre , fomenta, y alegra las repúblicas , y el remedio universal de todo , porque la esperanza del lucro es la que liace la- boriosos, y emprendedores á los hombres. Puesto en planta este pensamiento el comer- cio se eleva á un rango de filantropía que lo en- noblece aun mas allá de lo que podemos imagi- nar , porque en ese caso el comerciante trabaja di- rectamente por sostener á sus expensas los ramos todos de la administración con la mayor exactitud, puntualidad , y delicadeza , y eso de enriquecerse es una añadidura , ó un objeto que no parece mas que indirecto ó accesorio ¿podria llegar á mas la nobleza , caballería , y filantropía de esta profe- sión sindicada hasta hoy con la fea nota de egoísmo? En ese caso decir un comerciante, seria lo mismo que decir un senador romano, un Catón, un Cincinato, un hombre republico , un atlante sobre cuyos hombros desansa, y se sustenta con toda seguridad la enorme masa, y máquina del estado. Exma. é Illma. Comentadora. Acabo de llegar de las tolderías de los caci- La Coment. Nüm. 11. 41& ques Yampílco , Ancañlo y PKriconcoy , en don- de be estado algunos meses cautiva y por mi des- gracia vendida de una mano á otra , por unas es- puelas de plata , y seis yeguas oberas , sufriendo cuantos infortunios pueden darse en la ferocidad de aquellos bárbaros ; entretanto que , con mi puntual servicio , procuraba atraerme la voluntad de mis mmicas , 6 por mejor decir de mis amitas ; ya es- pulgándolas, ya preparándoles . los asados de potro, y otros sevicios mas fuertes , á que me destinaban: de este modo fue creciendo el afecto de aquellas bárbaras , y una de ellas mas humana , sacó un collar de varias cuentas dispuestas con alguna si- metría, con cuatro medios cordoncillos agujereados , que figuraban otros tantos pendientes, y regalán- domelo , lo ceñí al cuello , cuya prenda conservé hasta mi llegada á esta , de ia que tuve , que ar- rancar los cuatros medios agujereados , y me diri- gí á comprar pan, que tanto tiempo ha no lo gustaba ; vi que me dieron tres panes por medio, y dando gracias á Dios , pasé á la Recova de car- ne , y pidiendo me vendiesen un real de carne «, solo me dieron tres libras y media que en la ma- yor parte era hueso, de lo que pesarosa empecé á verter lágrimas , de ver, que precisamente ten- dría que volver á caer en manos de los bárbaros: por- que sabrá ¥. E. 111 ma. que el origen de mi desgra- cia han sido los panaderos y carniceros, ó lo que es mas claro , la autoridad que con su silencio auto- riza el robo de estos bribones: óigame V. E. Illma. Habiendo quedado viuda , y con la carga de cinco hijos menores , que tenia que sostener con el corto producido del pavilo , lavado , costuras «fcc* me volvían loca los panaderos y carniceros , robán- ' dome cuanto querían en el peso de pan y carne • me quejé vanas veces, pero no se ponía remedio; de ¡modo, que ya desesperada con tanto ladronicio .-y tanta criatura que mantener, tomé la determi- nación de irme al Salado , á nacer algún «parque y conducir zapallos, que allí valen poco, y que me salvaban de la dependencia de carniceros y panade- ros: en estas circunstancias imbadieron los indios y corrí lacarabana que llevo dicha-; vea Y. E. Illma si justamente verteré lágrimas; único consuelo á una .madre de familia , que sufre los horrores de Ja mi* sena en el país de la abundancia, y que se vé for- zada a sostener los vicios de los vendedores de car- ne hombres que por su corrupción son bien cono- caos en nuestra sociedad, yá pesar de esto escan- dalosamente tolerados. ¿Es posible que no haya una medida que imposibilite la estafa de los carnice- ros/ ¿<¿ue el público continuamente gemirá bajo • del yugo de una porción de hombres viciosos? } oL no haya padres de la república, que apliquen el remedio? ¡Cosa admirable es por cierto , ver que una pequeña multa sea el compensativo ca*íi de la estafa al público, esto es , después que han robado un ano entero con la mas escandalosa i m . punidad! ¿No sería mejor agregarlos á un regi- miento, que falta hacen? Pero para que cansar, nos, es preciso atacarlos males en su origen, y el pre- sente de que tratamos no viene de los carniceros- en nuestro cabildo encontrará Y. E. íllma.la cau- sa de estos males, que pudiendo evitarlos, ve con fren- ^ serena la ruma de porción numerosa de familias. Mié. illma. cuyo norte ha sido siempre el bien público , tornea á su cargo la reforma de estos abu- sos , escribiendo en su periódico los mediosque crea mas á propósito para conseguirla. Mientras tanto persuádase del aprecio con que la distingue su atenta servidora Q. S. M. B. Agosto 2? 821. La Matrona cautiva. Mi Sra. Da. Cautiva. Siendo yo niño cautivaron los indios á una ma- trona de la campana, matándole su marido, y ro- bándole su hacienda; sucedió que el gobierno tra- tó de cañgear prisioneros , y ella de m:\gmm ma- nera quiso ser cangeáda porque decia "que ella ha- bía quedado pobre , y que los pobres eran mas bien mirados entre los bárbaros, que entre los cristianos; que la única falta que le hacia era la iglesia ; pe- ro que ella tenia entre los indios una iglesia por- que habiendo ya aprendido la lengua pampa hablaba con las indias sobre los misterios de nuestra reli- gión; que habia bautizado á muchos párvulos á la hora de la muerte , y á algunos adultos que tam- bién le habian pedido el bautismo en el último tran- ce ; que ella en las tolderías no oia la palabra divina porque ningún padre iba á predicar , pero que tampoco oia las blasfemias que con tanta fre- cuencia se dicen en nuestras calles, y pulperías, y que los indios no eran tan escandalosos , ni tan mal criados como la mayor parte de los cristianos, que viven , y mueren sin cura, sin sacritan , y ade- mas burlándose de Dios , de sus santos ; y de sus ministros, sin que nadie les dé con un diabo por la cabeza. " 481 Esto era en tiempo de los españoles , pero ahora la filosofía nos tiene tales , que no sé si el cristianismo se ha pasado á los indios pampas. Dios guarde 'T JerBSak " rad ^ citerior ? SOl °- " hnbií * ¿W* M-ia sabido S^^^K^» ^ X « recato en franquearse á la», ctóe* Productoras de aquella célebre capital ? esta ma- r. José Joaquín Rui*. La reja de que trata el adjunto impreso ? r ha «MMtruido de hierro, á espensas délos febg resé* d© k parroquia. Para colocarla , se 508 pidió permiso ála policía , y esta mandó \ por uno de los dos españoles que hacen de directo- res (con perjuicio de muchos hijos del pais 5 que saben mas que ellos ) que se pusiese dos y me- dia varas dentro de la vereda dejando este ter- reno en la calle , sin pensar en abonarlo , como es de justicia , pues á nadie se debe privar de su propiedad, y menos auna iglesia parroquial que debió ser construida y reparada por el Estado, y no lo ha sido. En vista de esta sin razón , la piadosa ma- trona Dona Isabel Rodrigues , habló á su sobri- no el gobernador , sobre el particular , y este mandó por uno de sus edecanes , que la reja se colocase sin que la iglesia perdiese terreno. Esta parroquia mantiene cuatro sacerdotes, que son el cura , el sacristán mayor , y dos te- nientes; y á mas dos sacristanes menores. En la semana hay cuatro, dias de ejercicios espiri- tuales de escuela de Cristo , y buena muerte , y dos dias de doctrina á los esclavos , niños ▼ase Y, E. III ma. decirle á Mr. L 3 Oecident, se sirva examinar los periodistas en m año vein- te , tiempo en que él mismo 'convendrá* se fié el despotismo en todo so furor: que se sirva Ver también el periódico de ese mismo títal©= Ano minie , y en él hallará que hubo quien preguntara al mandarín redondamente— ¿ si de su érden lemntava tropa® en la camparía ei ge* fe de la anarquía? hallará que el señor de los ribetes diplomáticos j acosó el pa,pel al tri- bunal de la imprenta , exigiendo el castigo de su autor; y la respuesta del tribunal fue = W& ka lugar. — También puede ver el maní- fiésío del señor Anchorena. Y con presencia de estos documentos tendrá la bondad de con- venir que á su pregunta se puede contestar con otra igual = ¿ si no es una prueba de la bou* dad de aquel gobierno, atreverse una alma li- bre á decir la verdad desmida , y no temer !'& recompensa de cárceles y destierros? Ya que este señor se manifiesta tan instrui- do, Sírvase V. E. Illma. suplicarle con toda cor- tesania, que lea con reflexión el n&m. !, deí Ambigú, especialmente la pag. 19: -del núra, % la pág. 56. — El Espíritu de Buenos , nára, £ pág< 80. — El Argos oira. 15 pág. § , y en fin la Canción L&gubre del ciudadano J. F M a y sobre estos pasages' nos ilustre $ con explica- ciones claras y buenos consejos ; pero ha de ser sin mentiras , sin adulación , ni contradiccio- nes. — Someto á la ilustrac ión de Y. E. Illma. señora editora , y B. S. M. — —El Porteño. ÓW Capítulo de caria de- Montevideo 11 efe oe/ti- 6re í/e 1822. El periódico del Oficial de Dia ha dado golpe en este pueblo : á los hombres sensatos Ies faltan voces con que explicarse en ver res- plandecer su catolicismo , ciencia , y estilo = Un clérigo de instrucción me dijo , como res- plandece la buena lógica de este sabio escri- tor ; y que esos malvados no conozcan que los ha batido en brecha ? Lo cierto es que los dos periódicos que me mandastes han andado de mano en mano , y en el dia los está le- yendo el Dr. D. Feliciano , quien rebosa de contento en ver tan bien empleada esa bri- llante pluma. Mándame con persona segura la colección entera , y al mismo tiempo si* im- porte para regalársela a un amigo. — Hemos leido el indecentísimo Lobera , y estamos aver- gonzados los porteños que en nuetro patrio sue- lo se permita imprimir y correr semejante pa- pel ; no puedes concebir lo que aqui nos ha de- gradado con toda clase de gentes , aun extran- geros ; ni ese gobierno creerá el bajo concep- to que se merece ante las naciones cultas ; es imposible que no quieran dar en tierra con él los malvados , calumniando á los frailes. • • m f ¡ Imprenta de Alvare** Num. 12. De la Excma. b Imma. MA TMOJYA COME NT ADOR A DE LOS CUATRO PERIODISTAS. Jueves 5 de Setiembre de 1822. Que quien se mete á rendentor sale cruci- ficado es una verdad tan antigua como Hero- des , y como todos cuantos desde Abel hasta nuestros dias han padecido bajo el poder de Pon- do Pilato; esta verdad fue la que yo pro- nostiqué cuando vi el empeño con que el patrio- ta Fr, Francisco Castañeda renunciaba en se- tiembre de 1821 la representación soberana, as- pirando solo á mantenerse en su profesión j que consiste en ser padre de su pueblo ; cuando yo vi que reusaba el degradarse y rebajarse; (1) y últimamente cuando se empeñó tanto en negar que era hijo de la hija de Faraón , queriendo mas bien padecer con el pueblo de Dios , que (1) Un sacerdote, no asciende sino que efectivamente se rebaja cuando acepta cualquier magistratura secular, aunque sea el micmo cetro, y corona real . la razón es porque donde acaba todo el honor, toda la grandeza, y toda la autoridad humana ahí empieza el ministerio sacer* dotal, que es superior á todo. 486 gozar la fruición de un honor temporal , peli- groso y percudido: negavit se esse jiíium filias Faraonis | el maluü qflixi oum 'populo. Dei quam temporal i s honoris habere jucunditatem. Entonces también fue cuando dije en mi nura. 11 , que deseaba yo ser desterrada para evidenciar á mi pueblo la vehemencia del amor con que tomo la pluma para ilustrarlo y corre- girlo : y á la verdad jamas podré ser yo laurea- da en mi carrera mientras no tenga el honor de sufrir y experimentar malas correspondencias. En fin léase todo ese número once y se verá que en ese entonces andaba yo como el cisne., anunciando lo que sucedió á los pocos días, esto es | la proscripción del reverendo , el cual aunque no escribía ni daba periódico alguno bajo de su nombre , pero á f o menos animaba á siete periodistas cubriéndolos con su manto , y to- mando bajo su responsabilidad sus diversas pro- ducciones. Salió el padre por el orden del margen hasta los desiertos de Kaquelhuincul , y con su ausencia se extinguió del todo la libertad de im- prenta , que siendo como era el aire que los pe- riodistas respirábamos, era fcrzoso que todos abandonásemos á Buenos Aires como parage mal sano , y donde quedábamos expuestos á morir abogados por falta de nitro aereo que refrigerase nuestros pulmones , y mantuviese la suave lla- ma , y benigna inflamación de la sangre , en la eual consiste materialmente toda nuestra vida. D. a Mari a siguió al padre 9 el Gauchi- político tiró para Santa Fe , y yo acordándome 48? oportunamente de qtie el embajador de España en el Brasil había brindado por mi salud (1) traté de salvar mi vida y mi alma en Ja América portuguesa ; para este efecto hice una visita al señor comandante de la fragata portuguesa que estaba en nuestro puerto % el cual recibiéndome con sumo agrado me dijo : Exma. é Illma. Se- ñora , yo no podré ponderar á V. E, Illma. la estimación que hacen las matronas portuguesas de vuestra benemérita persona , yo pongo mi barco á vuestra disposición de muy buena gana, por disfrutar de vuestra amable compañía, pero aun cuando vuestra compañía me fuese incómoda no estaría en mi arbitrio el denegarme á vuestra solicitud , pues me expondría por eso mismo á una grave reprensión de mi corte , y á cargar con el odio eterno de todas las matronas portuguesas. Én seguida ese din, él mismo en persona hizo todas las diligencias , costeando un rancho expléndido , y en una falúa haciendo de timonel, me condujo á la fragata donde inmediatamente me hizo reconocer por comandanta \ y él tam- bién se puso á mis órdenes, porque- no dudaba de que con esto obsequiaba á su córte, y á las matronas todas del Brasil; yo agradecí como pude los nobilísimos comedimientos^ y bizar- ría excesiva de aquel caballero lusitano , que á pesar de sos pocos años era en todo tan cabal que á cada paso desmentía su corta edad con la madurez de su conducta. (1) Véase el mita» 6, 488 La navegación fue breve } pues surcábamos las olas con viento largo , que nunca nos faltó de popa; pero para mí aun fue mas breve por lo divertida que iba , y al mismo tiempo asombra- da de la discreción , instrucción , tino político 5 y cultura no vulgar de aquel joven lusitano que me conducía ; yo no me cansaba de bendecir al cielo , y á aquel ángel que en tan pocos anos había merecido mil confianzas de su corte. El también iba tan contento de haberme acogido bajo su pabellón ; que se imaginaba un argonauta , y decia que su nave era ya la nave de Argos con solo llevarme á mí en su seno , y que el caballo troyano preñado de gente armada no era tan célebre como había de ser su fragata por haber conducido á la Exma. é Tilma. Co- mentadora desde Buenos Aires al Brasil. Estas y otras ponderaciones del joven tidal- go me hicieron entrar en mucho recelo , y di en temer que quizá sería yo víctima del gabine- te , 6 por mis escritos, 6 por algunas órde- nes secretas , 6 por los infinitos chismes que aumenta el vulgo á proporción de las dis- tancias 5 ó porque la desgracia cuando persi- gue no suele dar vuelta caras , aunque amaine por algunos intervalos: el lusitano entretanto cada vez se mostraba mas fino , y ya habia no- tado en mi semblante mis perplejidades y rece- los: para aquietarme pues, sirviéndome él mismo por su mano el chocolate me dijo : señora , las matronas del Brasil, y mas que todas la amable> la religiosísima princesa austríaca han de hacer tales extremos con V. E. Ilhna. P que me es in- 489 dispensable el prevenírselo , porque yo advierto que V. E. Illma. ha de necesitar de toda la gran- deza de su ánimo para no sucumbir bajo el enor- me peso de los honores con que ha de ser feste- jada, y á la verdad yo temo mucho que V. E. Illma. ha de ser víctima del amor y dei agrade- cí miento. Señor , le dije : ya entiendo lo que me es- pera en el Brasil , y desde luego empiezo á te- mer las resoltas fatales de este mi genio , y ca:- racter sensible , que no es seguramente para vivir entre almas generosas ; por eso es que si V. me lo permite, yo enhorabuena entraré de incógnita, echando la voz de que soy una matro- na desterrada por crímenes de lesa patria: " se- ñora, no puede ser, me respondió , porque yo he adelantado ya el parte á mi corte , y desde luego puedo asegurar á V. E. Illma. que á la hora de esta V. E. Illma. es la expectación de todo el Brasil , porque aunque los varones fueran indife- rentes , las matronas lusitanas bastarían para electrizarlos hasta el mas alto grado, que se pueda imaginar." En esto ya se divisaba la costa , y á poco se nos presentó la gran bahia llena de flotas de va- rias naciones , que por medio de los anteojos se divisaban empavesadas ; pero sobre todo nos cau- só mucha novedad un navio que destacándose contra nosotros , y soltando todo el velamen, y hasta las arrastraderas llegó en brevísimo tiempo á saludarnos , echando el esquife para que yo fuese transportada al navio con la mayor pompa y magnificencia : al desem- 490 barcar de la fragata hizo esta una salva en- tera , y al pisar yo en el navio vomitó fuego á babor y estribor , sin tener cuenta con el nú- mero de los cañonazos ; en. seguida la bahía pa- recía un puro incendio , y en los intrevalos no se oian otras voces sino viva la religión j viva la Comentadora , viva el sexo devoto , que es ya la única esperanza del linage humano. (1) En una palabra , léase el recibimiento del héroe de la Mancha en Barcelona , las honras y agasajos que alli se le hicieron > y todo lo demás que nos refiere el puntualísimo Cervantes; pues todo eso y mucho mas que se imagine es una ficción , una sombra de lo que se hizo conmigo, excepto que el manchego era todo un hombre, y por consiguiente superior á todas las honras; yo al contrario una muger , que por mas que saqué fuerzas de flaqueza quedé cual Fénix abra- sada en los inciensos del Brasil j y reducida á cenizas por el fuego eléctrico de la nobleza, ge- nerosidad , y cristiandad lositana. Hasta ahora vivísimamente se me represen- tan las falúas , los pataches , los esquifes, carga- dos de matronas que me salian al encuentro; ningon varón había en ellos, ni para gobernar el timón , ni para mover los remos ; todo , todo (I) La Comentadora no quiere poner estos vítores en portugués , por no imitar á tantos aturdidos que por haber estado quince dias en Francia , ó en Inglaterra vie- nen á faltarnos ai respeto , fingiendo que se han trans- formado en franceses, ó en ingleses, no logrando de su ne- cedad otro fruto que el desprecio de sus conciudadanos, y el acreditarse de cabezas huecas. . ; ■ "' 491 lo dirigían las matronas , y al «enfrentar con la capitana levantaban en sus brazos sus niniíos para que yo los bendijese: mi brazo estaba ya si a acción ni movimiento de tanto bendecir á ia ju- ventud lusitana , hasta que cansada ya exclamé, y dije: ¿donde está el embajador español ? En- tonces el capitán del nano que estaba á mi lado, postrándose á mis pies , y besándome la mano me dijo s "señora yo soy un servidor de V. E. III maí tengo órdenes de mi corte para servir á los patriotas sensatos de los cuales V. E. 111 má. es la primera : España desea mas que nadie la libertad é independencia de sus hijas las Amé- rieas ; solo sí no quiere que se entreguen al dia- blo , y por eso les lia hecho y les hace guerra." Señor embajador , le dije : ¿tengo yo acaso alguna autoridad en este navio? Señora, me res- pondió, V.E.Illma. tiene ilimitadísimas faculta- des sobre mí, sobre la plana mayor y sobre toda la tripulación del barco, que toda es española : " pues usando de mis facultades mando yo que V. E. que- de arrestado hasta que se modere en los tratamien- tos que exceden el tenor literal de la ordenanza." Señora, me respondió , yo me doy por arrestado; pero en orden á moderarme debo decir á V. E. Illma que tengo especiales órdenes de mi corte que no observe límites , modos ni medidas en ios comedimientos con V. E. Illma. "viendo pues yo que las cosas se derivaban de mas alto principio levante el arresto, y en seguida se me comunicó orden para que inmediatamente me presentase en palacio, porque la señora princesa con todas las damas y grandes señoras de la corte me esperaban; 492 inmediatamente me desembarqué con ánimo de besar los pies á su alteza: entré en palacio acom- pañada de los grandes 9 y caballeros á par du rey, los que me condujeron primero á la morada de la señora princesa la serenísima Sra. Da. Ma- ría Leopoldina Josefa Carolina, archiduquesa de Austria : que con todo el cortejo de princesas , y matronas reales me esperaba , y en efecto la Señora Princesa me pareció amable mucho mas que la hermosura, porque en su semblante brilla- ba la raagestad, acompañada de todas las gracias. 4¡lualis in Furotm ripis 9 aaí per juga Cyníhi Exercet Diana choros, quam mille seca toe Mine alque hinc glomeraniur Oreades : Cual suele por las márgenes del claro Eurosas , entre danzas de sus ninfas, Recrearse Diana , ó por los altos De Cinto , cuando Oreadas la siguen , Cercándola en tropel regocijado Tal se ostentó la Austríaca En medio del concurso. Quien sin permitirme arrodillar me abrazó, y aun me besó delante de toda la corte diciendo, que era obligación suya honrar de este modo á la que in diebus impiornm corrovoravit pietatem y y que siendo preciosos los pies de los que evan- gelizan la paz , estaba su alteza en disposición de besar mis plantas , sin abatir por eso su sobe- ranía; é inmediatamente después de estas pala- bras puso en mis manos un bastón , cuyo puño era de un solo diamante , en el cual estaban 493 gravadas estas palabras. "La Extna. é filma. Comentadora, grande de primera clase , y gene" rala del imperio Hispano-Colomhiano : después pasó de sus brazos á los míos su primogénito, que es el primer príncipe que ha nacido en América, y al entregarlo me dijo: hermana, te suplico que bendigan á ese infante , pues yo no lo quiero sino para Dios , y para que en América defienda la causa de su Dios y de su Cristo. Yo estaba tan fuera de mí que no atinaba ni aun á resistir los que me parecían excesos de su alteza real , pero luego que sentí en mis brazos el dulce peso del infante, exclamé y dije. Odor filii mei sicut odor agri pleni cui benedixit dominus : la fragancia de este niño es la de un campo lleno de celestiales bendiciones: De rore coeli , el de pinguedine ierfm : Dios te colme de bendiciones celestiales para que gobiernes estas tierras en santidad y justicia , y seas en ellas el fundador del quinto imperio : al decir yo esto la señora princesa , y todas las demás infantas y personas reales inclinando la cabeza respon- dieron. Amen. Yo quedé absorta en la contemplación de aquel niño americano, en cuyo semblante divi- saba reunidas las tres famosísimas casas ó fami- lias de A ustria , de Borbon y de Braganza ; pero al mismo tiempo insensiblemente me iba fal- tando el calor natural , y todo el espíritu , por- que en efecto el hijo de la Venus austríaca era un verdadero Cupido portugués , que me iiabia saeteado el corazón sin yo entenderlo ; de modo que con verdad se podia decir de mí La Coment. N. 12. 2 494 .... Inscia Dido, Imideat quaníus misera Deus. ¡Ha, que rio sabe la Comentadora Que gran deidad acoje en su regazo ! Caigo en esto desmayada sin haber tenido mas aliento que para restituir el infante á los brazos de su alteza real. (1) Corrió por todo el Brasil mi muerte repen- tina , pero nó habia sido mas que un síncope mortal , del cual salí á las tres horas á esfuerzo de la destreza y diligencia de insignes médicos que abundan en la casa real , los que unánime- mente fueron de parecer que mi enfermedad er® gravísima , y que toda mi dolencia consistía en un amor intenso , y un agradecimiento sublime que me habia casi consumido ; y que desde lúe®-© podría convalecer si se me tratase con algún des- comedimiento para borrar con actos contrarios las profundas impresiones que habian gravado en ini ánimo las señales de estimación con que ha- bia sido recibida. Estando pues en mi palacio del todo exte- nuada , recibí una nota de la señora princesa en la cual me decia , que mi entrada en el Brasil habia dado lugar á muchas sospechas, que le inquietaban el reyno , y deseaba su alteza mi (1) Apocos dias de mi llegada fue este precioso ni- ño trasladado al Cielo, obedeciendo á la especial provi- dencia con que el Señor lleva para sí los primogénitos de Braganza ; para que se verifique en Portugal , lo que de los Cesares fingió el poeta diciendo : Divismn imperium cum Jove Cesar habet. Véase sobre este particular el Cicerón Lusitano , é incomparable padre Antonio Vieira. mejoría para que cuanto antes me recreé á Buenos A.res Esta nota fue el prineifo Tmi perfecta salud , porque los médicos Jj™ mente introducían reflexiones q„ e ffife won es que por unas vidrieras sin ver vo á n»n el clero y l os altares! t'or parecer singulares Quieren ver la patria muerta, r Alerta f wm como que lo tuviesen por un monstruo antro- pófago : este se llamaba Centinela num. 5. , y era el quieto santo nueyo , á quien se le consa- gró el siguiente. Dominguejo. Un aprendiz carpintero De un sucio tronco de higuera Por ser inútil Madera, Hizo un Priapo fullero; Zarandeándose el pandero Cata aqui un Dios á ia vela: ¡Centinela! Los que aplican sin cuidado La lanceta y la tisana, Cuando quier les de la gana Matarán al mas pintado, Y pues al crimen se ha dado Tan espaciosa la puerta. ¡ Alerta . Todos celebramos mucho la invención , y el señor ofícial lusitano solicitó copia , porque decia que el príncipe , la princesa , y todos ios nobles del Brasil se alegraban imponderable- mente cuando llegaban á sus manos papeles de Buenos Ayres que defendían la religión, y ridi- culizaban á los incrédulos; pero yo le dije que mejor era imprimirlos en mi níim. \¿, y na- cer de ellos un presente á la insigne a la ín- clita, á la virtuosísima María Leopoldina, mi Señora. NOTA : Acaba de llegar de la nueva Buenos Ay- res el Paralipómenon , y ofrece al público sus tareas pa- ra el sábado próximo. Buenos Ayres: Imprenta de Alvares V.3