I 1_ . ai CARTA PASTORAL, QUE DIRIGE A LOS PARROCOS , SACERDOTES, Y DEMAS FIELES DE SU DIOCESI EL ILUSTRISIMO Y REVERENDISIMO SEÑOR JD. Fr. JOSEF ANTONIO DE S. ALBERTOf\ DEL CONSEJO DE S. M. ^ T OBISPO DE CORDOBA DE TUCUMAN. 5 i MADRID. MDCCLXXVIII. Por d.joachin ibarra, impresor de Cámara de S.M Con las licencias necesarias. José Bernardo Cace res. (O Gratla vobis & pax . . . testis est mihi Deus .... quod sine intermissione me* moriam vestri fació semper in ora- tionibus meis : obsecrans , si quomodo tándem aliquando prosperum iter ha- beam in volúntate Dei vemendi ad vos. Desídero enim vidére vos , tit aliquid impertiar vobis gratioe spiritualis ad confirmandos vos. D. Paul. Epist ad Ro- mán, cap. i. fi.p 9. 10. & 11. Sean con vosotros la gracia y la paz. Dios es testigo de que continuamente me acuerdo de vosotros en mis sacri- ficios y oraciones : rogándole me pro- porcione un viage feliz para llegar á veros 5 pues que lo deseo para vues- tro bien espiritual, y para confirma- ros en la fé. S. Pablo en su Carta á los Romanos , cap. 1. ir. y . 9. 10. y 1 1. Jl\ú escribía S.Pablo á sus amados fieles de Roma en ocasión que ausente (2) de ellos , pero bien informado de su fé, vida y costumbres , estaba preparando su viage con vivos deseos de llegar á su presenciará fin de consolarlos, instruir- los , y confirmarlos en las santas máxi- mas del Evangelio , que acababan de abrazar , y que seguían con exemplo y admiración de todo el mundo [a). Y esto mismo en semejante lance , con las mis- mas palabras , ya que no sea con igual espíritu , os escribo yo \ amados fieles mios , en esta breve Pastoral , precur- sora de mi pronta llegada á ese Obispa- do , y la primera señal del amor que yo os tengo, y del deseo del bien espiri- tual de vuestras almas. Sí , amados fieles mios : ante todas cosas os deseo la gracia , que el Apóstol deseaba para sus queridos Fieles de Ro- ma : Gratia vobis : aquella gracia , que {a) Ad Rom. cap. i. #.8. Biv.Joan. Cbrys. super bunc locum. (3) uniéndonos con Dios , nos hace hijos adoptivos suyos y herederos de su Rey- no : aquella gracia superior á todos los bienes y riquezas de la tierra , en cu- ya comparación todo el oro de las In- dias es una menuda arena , y la plata mas acendrada no es mas que un des- preciable barro. Porque á la verdad, sin esta gracia ¿de qué os servirían las demás gracias? Sin esta herencia ¿qué os valdrían todas las demás herencias? Sin este bien ¿ qué os aprovecharían todos los bienes , honras , riquezas y felicidades del mundo ? Y para decirlo de una vez , todo el mundo apetecido, poseído y gozado á medida y colmo de vuestros deseos | qué aprovecharía , si vuestras almas privadas voluntariamente de esta gracia , llegando sin esta estola blanca , y vestido nupcial al juicio de Dios, se viesen justamente destinadas por una eternidad á las penas del infierno? (4) Esta es pues la gracia que yo os de- seo , amados rieles mios , é igualmente la paz que S. Pablo deseaba á sus Romanos: Grafía vobis £5? pax : aquella paz , que siendo obra de la justicia \ solo se halla en el corazón de los verdaderos ama- dores de Dios , y perfectos observador- res de su santa Ley : aquella paz \ que uniéndonos con lazos fuertes de caridad á nuestros próximos , nos hace amarlos como á nosotros mismos , compadecer- nos de sus males , alegrarnos de sus bie- nes, y mirarlos en todo como á her- manos , é hijos de un mismo Padre, y como partes y miembros de un mis* mo cuerpo : finalmente aquella paz y unión , que siendo la señal y divisa de los primeros Christianos , fue la admira- ción hasta de los Gentiles que los per- seguían y martirizaban , quando vién- dolos á todos como si fueran un al- ma y un corazón , se decian unos á (5) otros : Videte quomodo se diligant. Pues estos dos bienes , la gracia y paz de Jesu-Christo , son los que yo os deseo , amados fieles mios : Gratia vo~ bis gf pax. Ah! qué consuelo sería para mí , si llegando á esa mi Diócesi , y em* pezando á visitar sus Iglesias y Pue- blos , á conocer j instruir y apacentar mis ovejas , las hallase yo á todas mar- cadas con esta señal y divisa de los hi- jos de Dios 9 y unidas entre sí entraña- blemente con lazos de caridad y paz christiana ! En tal caso cada Iglesia , ca- da Comunidad , cada Pueblo , y cada Ciudad sería , con gran consuelo mió, á los ojos de Dios , una Iglesia de pri- mitivos fieles , una Congregación de Angeles en carne humana , un Pueblo de adquisición para el Salvador de las almas , y una Ciudad santa de Jerusalen baxada del Cielo á la tierra [a). ¡Cómo (a) Ai Hebr.cap.12.ii.21. Ep.D.Peir.cap.2.ir.9. Apoc.cap.21.ir. 2. (6) pudiera yo á la entrada en mi Obispa- do decir al Eterno Padre lo que el Di- vino Pastor de las almas le dixo á la sa- lida de este mundo : Vuestros eran 5 Dios mió, estos fieles , quando me los entre- gásteis y pusisteis á mi cargo : vuestros eran por gracia y caridad 5 pues para honra y gloria vuestra yo puedo asegu* rar que en el dia son tan vuestros co- mo lo fueron al principio. Santos y jus- tos me los disteis , santos y justos os los vuelvo : en vuestra gracia estaban en- tonces , en gracia están ahora. Dios mió , guardádmelos por vuestro nom- bre en gracia y caridad : y haced que sean tan unos entre sí , como Vos lo sois con vuestro Santísimo Hijo y Salvador nuestro : Tul erant , &f míhi eos dedis- tí . . . serva eos in nomine meo , ut sint unum sicut &f nos [a]. ía) Joan» cap, 17. 6. & 1 u (7) ¡Qué consuelo, vuelvo á decir , ama- dos fieles mios , sería este para mí , y qué dicha para vosotros ! Esta es la que ardientemente os deseo ^ y Dios es testi- go que á este fin hago continuamente memoria de vosotros en mis oraciones y sacrificios. Hacedla también vosotros por mí , para que un próspero viage me proporcione el consuelo de llegar quanto antes á vuestra presencia , y la ocasión de sacrificarme por el bien de vuestras almas. Yo os confieso sinceramente con el Apóstol 5 que deseo ya veros : Desídero enim vidére vos 5 y vosotros lo cree- réis sin dudar en ello , si alguna vez ha- béis experimentado las delicadas impre- siones y vivos movimientos de un amor espiritual : amor ciertamente mas puro, y por lo mismo mas eficaz, mas activo y mas inquieto , que todo otro amor na- tural y sensible. Dios , por unos medios B ( 8 ) y caminos tan rodados , que solo es ca- paz de penetrarlos su sabia, justa y ado- rable providencia , me ha destinado para Esposo de esa Santa Iglesia , para Pa- dre, Pastor y Prelado vuestro. ¿Pues qué Prelado no desea ver y tratar á sus sub- ditos , y mas si ellos son dóciles , ren- didos y prontos á executar quanto se les manda ? ¿Qué Pastor no desea ver, conocer y apacentar sus ovejas , y mas si ellas i, llenas de bondad y mansedum- bre , están dispuestas á seguir sus pasos, y oir su doctrina? ¿Qué Padre nó de- sea ver y abrazar á sus hijos , y mas si espera de ellos toda aquella atención, respeto , amor y obediencia que inspi- ra una buena educación , que dicta la misma naturaleza , y que Dios tiene mandada por sus santas Leyes ? ¿Qué Esposo no desea ver y llegar á unirse con su Esposa fiel , santa , pura , her- mosa , noble y adornada de quantas be* (9) ¿las calidades pueden hacer feliz, é indi- soluble un desposorio espiritual? Yo me tuviera, señores, por el Obispo mas infeliz , si desde el punto que acepté esta dignidad tan superior á mi mérito y fuerzas , no hubiera sentido estos tiernos movimientos de amor ácia mi Iglesia, ácia mis hijos , ácia mis ovejas , y ácia mis subditos. Yo. contara por una de las señales mas ciertas de mi reprobación, si hoy no sintiera en mi corazón estos vivos deseos de llegar á vuestra presen-? cia con el fin de consolaros en vues- tros trabajos , de socorreros en vues- tras necesidades , de instruiros en vues- tras obligaciones, y de confirmaros en la fé , en la piedad , y en la pureza de las costumbres. En una palabra , yo no me tendría por verdadero Pastor , sino por un vil y miserable mercenario , si no me sintiese determinado á exponer mi salud y mi vida por defender y sal- (10) var las almas que el Señor ha puesto á mi cargo : Bonus Pastor animam suam dat pro ovibus suis [a] . Ya con esto , amados fieles mios , no extrañaréis, ni acusaréis de intempestiva esta Carta Pastoral de prevención, é ins- trucción : antes yo espero que la mi- raréis como una corta señal del grande amor que os tengo \ y como una prueba anticipada del cuidado con que solici- taré \ ó instaré siempre , como decía el Apóstol , por el bien espiritual de vues- tras almas : Insta opportuné & importu- né (b). Recibid pues las siguientes ins- trucciones 9 y aprovechaos de ellas, mien- tras llego á esa mi Diócesi : Negotia- mini dum vénio (c) . (a) Joan. cap. lo.ür.u. (b) 2. ad Timoth. cap. 4. 2, (c) Luc.cap. 19. ir. 13. Instrucción á los Párrocos. Son los Párrocos los principales Coadjutores de los Obispos en el mi- nisterio pastoral. Esta fue su primera institución representada como en som- bra por la Ley Antigua en los setenta Ancianos , que eligió Moysés para que le ayudasen á gobernar su Pueblo 5 y al vivo por la Ley de Gracia representa- da en los setenta y dos Discípulos , que eligió el Salvador , para que ayudasen á los Apóstoles en la grande obra de la conversión del mundo. Así lo afirma Santo Thomas [a). De modo, que así co* mo los Papas son legítimos succesores de S. Pedro , y los Obispos lo son de los Apóstoles , así también los Párrocos lo son de los setenta y dos Discípulos del Salvador , como dice el V. Beda : Sta- te) Div. Thom. 3. p. qwsst, 77. aru 2. (12) tus curatorum succedit statui septum ginta duorum Discipular um Chrísti {a}. Tan excelente y antigua es , señores , la institución de vuestro empleo. Jesu-Christo , Pontífice Máximo , y Pastor de las almas , se sirvió para la conversión del mundo y propagación del Evangelio de los Apóstoles y Discí- pulos, siendo estos Coadjutores de aque- llos, semejantes en el cargo y ministe- rio Apostólico , aunque inferiores en el orden y en la dignidad : Inferiores M erant Apostoíis (b) . Después que Jesu-Christo nuestro bien se subió á los Cielos , los Após- toles para continuar la grande obra de extender el Evangelio en todo el mun- do, gobernar las Iglesias, y confirmar en la fé á los nuevos fieles ., se sir- vieron de los Obispos y de los Párro- ca) Beda sup. cap. 10. Joan, (b) Adnot.J.H. Du-Hamel sup. cap. Joan. (13) eos , que entonces se conocían por el nombre de Presbíteros , siendo estos co- mo unos Vicarios y Auxiliares de aque- llos , semejantes en el cargo y cuidado de las almas , si bien muy inferiores en el carácter y potestad de orden , como lo dice el santo Concilio de Trento : Si quis dixerit Epis copos non es se Pres- byteris superiores . . . anathema slt [a\ Murieron los Apóstoles 5 y sus Dis- cípulos y Obispos succesores continua- ron en la propagación de la Religión Christiana , y gobierno de las Iglesias en la misma forma que habían obser- vado. En las Ciudades populosas po- nían Obispo , si hallaban sugeto ca- paz de serlo ; mas como él solo por sí no podía concurrir á todas partes , se valia de los Presbíteros ó Párrocos pa- ra la administración de los Sacramen- to Ses. 23. can. 6. & 7. ÍM) tos j y enseñanza de los fieles {a) . Si no hallaban sugeto proporcionado para Obispo , dexaban encargada la Ciudad á uno ó mas Presbíteros , para que la gobernasen en todo lo espiritual hasta nombrar Prelado , que fixase su silla ó jurisdicción en ella. La Historia Eclesiástica nos presen- ta muchos exemplares de estos. A mi- tad del siglo III. se hallaba la Iglesia de Astorga gobernada por el Párroco Fé- lix , y la de Mérida por el Diácono Le- 1ro , que hacían en ellas veces de Obis- pos, como consta de la Carta 68 de S. Cipriano (b). En el mismo siglo gobernaron la Iglesia de Alexandría los Párrocos Má- ximo , Dióscoro , Demetrio y Lucio, mientras que S. Dionisio , dignísimo Pre- lado de ella , vivia desterrado en los de- (a) Sozom. lih. 7. cap. p. (b) D.Cyprian.ep.68. (15) siertos de Libia (a). S. Hilario Obispo Pictaviense , que floreció por el siglo IV. se gloriaba en el libro que dedicó al Em- perador Constantino , de que sin embar- go de hallarse desterrado de su Iglesia, ministraba á sus fieles la Comunión por medio de sus Presbíteros ó Párrocos (b). Esta misma práctica vemos en siglos muy posteriores 5 y sin salir de nuestra España , se dice , que la Iglesia Santa de Toledo estuvo gobernada por el Cura de Santa Justa ciento y cincuenta años, los mismos que estuvo vacante y sin Prelado desde la muerte del Arzobispo Juan (c). Quando ya la división de ter- ritorios y Parroquias , empezada en tiem- po de S. Dionisio Papa , como escribe Barbosa (d) , llegó á formalizarse del tO- fa) Div. Dionys. M. epist. ad Domitian. & Didim. (b) Div. Hilar, lib. ai Constantin. Imp. (c) Dissert. Hfsfor. Tbeolog. sobre la antigüedad de los Párrocos (d) Barb. lib.. de OJ "fie. & potest. Parocb. p. i. fol. 4. num, ii C (i6) do, entonces á cada Diócesi se le seña- ló su Obispo, y á cada Parroquia su Cura , para que teniendo el Obispo tan- tos Coadjutores como Párrocos , donde no pudiese residir y obrar por sí , resi- diese y obrase por medio de ellos , co- mo por unas causas particulares , y co- mo por unos Ministros próximos de los Sacramentos , que así los llama el Papa Benedicto XIV. {a) citando á Santo Thomas. De aquí ha nacido, Señores, la gran- de y justa estimación que la Iglesia ha hecho siempre de los Párrocos, y el res- peto y veneración con que en todos los siglos los han mirado los fieles. En la primitiva Iglesia fueron condecorados con el nombre de Obispos , así como es- tos usaban indiferentemente del nombre de Presbíteros , hasta que después , para {a) Bened. XIV. de Syn. Dioec. lib. 1 3. cap. 1 9- «• 6. (i7) atajar equivocaciones y contiendas , que empezando en el nombre , paraban en la substancia y en la jurisdicción , se hizo privativo de los Sacerdotes del primer orden el nombre de Obispo 5 así como el de Papa , que antiguamente se daba también á los Obispos , desde el siglo VI. se hizo privativo de los Sumos Pontífi- ces (a). El Senado antiguo de las Iglesias \ así en Roma, como en otras partes, espe- cialmente en Africa , se componía de los Obispos , Párrocos y Diáconos {b) . Los Cor-Epíscopos , ó como dice Ferrando Diácono , los Vicarios de los Obispos, que en los primeros siglos gozaron tan- tas preeminencias, y cuyo nombre y jurisdicción se suprimió casi á mitad del siglo X. no eran mas que unos Párrocos {a) D. Isid. Vib. 2. de Offic. cap. 7. (¿) Dissert. sup. citat. (i8) autorizados {a). Ellos asistían á los Con- cilios , no solo como personas particula- res, sino también muchas veces como Legados de los Papas. Así leemos , que en el Concilio general Niceno , celebra- do en el siglo IV. asistieron como Lega- dos del Papa S. Silvestre los dos céle- bres Párrocos Vito y Vincencio [b) . Al Concilio general Efesino celebrado en el siglo V. asistió el Párroco Felipe, co- mo Legado del Papa Celestino , junta- mente con Arcadio Obispo (c) . Teodoro y Jorge asistieron como Legados del Papa Agaton al Concilio general Cons- tantinopolitario TIL que se celebró en el siglo VIL (d) Al Concilio Iliberitano asis- tieron veinte y quatro Párrocos , como también muchos de ellos á los Concilios (a) Bened. XIV. de Syn. Dicec. lib. 3. cap. 3. n. 6. {b) Graves. Hist. Eccl. scecul. 4. tom. 1. fol.$2* (c) Idem ibid. scec. 5. tom. i.fol. 30. (d) Idem ibid. s Si el Paralítico no halla en la Pis- cina de Jerusalen al Angel destinada por Dios á mover las aguas de la sa- lud 5 quiero decir ¡¡ si los feligreses por mas que en los dias festivos acudan al confesonario , jamas tienen el consue- lo de hallar en él á su propio Sacerdo- te , ó Párroco 5 ó si le hallan, tal vez es [a) Luc(ccap.i$. f. 5, (30) mostrando en el semblante el disgusto y la repugnancia con que asiste á este sa- grado ministerio , ellos quedarán paralí- ticos , por muchos años , ó tal vez perdi- dos para siempre r y el Párroco será, el autor de su eterna desgracia. A él pues se dirigen , y en él á to- dos los Pastores omisos en defender , sus-» tentar y recoger sus ovejas espirituales, aquellas terribles amenazas de Dios por el Profeta Ezequiel , que los Obispos y Párrocos debíamos llevar siempre en la memoria y en el corazón : ¡Ay de vo- sotros , Pastores de Israel g que en lu- gar de apacentar mis ovejas, os apacen- táis y regaláis con ellas ! Pastoril bus Israel , qui pascebant semetipsosl Vosotros coméis su leche r os vestis con su lana , os engruesáis con su substan- cia: Lac comedebatis &f lanis operie-* bamjni 9 quod crassum erat occidebatis. Esto ya lo hacéis , y lo hacéis con im- (30 perío y aspereza : Cum austerhate im- per abatís eis , & cum potentia. Lo que nunca habéis hecho es curar á la oveja enferma , ligar á la quebrada , levantar á la caida , y recoger á la perdida y des- carriada : Quod cegrotum non sanastis 7 quod confractum non consolidasteis y quod, abjectum non reduxistis , &f quod perie-, rat non qucesistis. Pues yo sacaré mi rebaño de vuestras manos , y su eterna, perdición la vengaré en la vuestra : Ecce ego ipse su per Pastores requiram gre-* gem meum de manu eorum [a). Yo sé bien , Señores , que todas estas obligaciones son principalmente mias, defender mis ovejas , sustentarlas , bus- carlas y recogerlas. Yo sé que á este fin debo residir en mi Iglesia , visitar mi Diócesi , administrar los Sacramentos á mis fieles , predicar la palabra de Dios (?) Ezecb. cap. 34. Ir.t.3. 4. 5. 3 10. (3*1 á les Pueblos , enseñar la Doctrina Chris- tiana á los niños , derramar toda mi ren- ta en el seno de los pobres , oir á to- dos , consolar á todos , promover la vir- tud , reprehender los vicios , arrancar los escándalos donde los hubiere , y cas- tigar , si fuere necesario , á los delin- quientes y escandalosos. ¿Pero podré yo \ Señores , hacer to- do esto por mí solo , y sin vuestra asis- tencia ? ¿Podré yo bilocarme , multipli- carme, y tener pies para á un mismo tiempo residir y visitar todas mis Igle- sias ? manos para administrar los Sacra- mentos á todos mis fieles I lengua para predicar en todos mis Pueblos ? ojos para ver todas las necesidades de mis diocesanos , y socorrerlas ? oidos para saber todos los excesos y escándalos, corregirlos y remediarlos ? No es posi- ble esto á las limitadas fuerzas de un. hombre, y de un hombre tan flaco y (33) miserable como yo. Lejos de ser un ze- lo prudente , sería una temeridad pen- sar y querer emprenderlo todo por mí , de una vez, á un mismo tiempo , y en partes tan distantes. Justamente en este caso se me pudiera decir lo que Je- tro dixo á Moysés : Stulté consumen s: supra vires tu as est negotium : solas illud non póteris. Neciamente te fatigas en querer hacer lo que no es posible en lo humano. Este es un negocio su- perior á tus fuerzas , y un peso que no pueden sostener tus hombros. Es muy numeroso este Pueblo para que por tí solo lo puedas gobernar bien. Toma mi consejo: Próvide de omni plebe viros potentes £5? timentes Deum , in quibus sit veritas , &f qui óderint avaritiam, qui judicent populum in omni tempore. Escoge y nombra setenta varones de la plebe , hombres doctos , de poder , ver- dad , desinterés y santo tempr de Dios. E¡j (34) Haz que ellos juzguen y gobiernen al Pueblo en las cosas menores , y que en las de mayor entidad suspendan las pro- videncias hasta darte cuenta 3 que de este modo la carga y el cuidado serán menos i cumplirás con el mandato de Dios , y podrás sostener todos sus pre- ceptos : Si hoc feceris , implebis hnpe-* rium Dei , £^ pr acepta ejus poteris sus^ tentare [a). ; Así , Señores , vosotros sois los An- cianos de mi Diócesi , mis Compañeros, Coadjutores y Vicarios, hombres dota- dos de ciencia 4 de verdad , de pruden- cia \ de caridad y de temor de Dios. A lo menos yo cuidaré mucho de no ele- gir para Párroco al que no tuviere to- das estas calidades. Vosotros sois y ha- béis de ser mis pies , mis manos, mi len- gua , mis ojos , mis oidos y mi corazón. -(a) Exod.cap. 18, (35) Donde yo no pueda poner mis pies para visitar , visitad vosotros \ instruyendo, consolando y previniendo. Donde yo no tenga manos para administrar los Sacra-* mentos, administradlos vosotros al sano, al enfermo j al moribundo , al pobre , al rico , i todos sin excepción. Donde mi lengua no pueda predicar el Evangelio, predicadlo vosotros con freqüencia , con zelo , y con desinterés. Las miserias y necesidades de los pobres , que no al- cancen á ver mis ojos , véanlas los vues- tros , consoladlos , socorredlos,si podéis; y si no pudiereis , avisádmelo á mí , que •soy y debo ser su Padre, su Consola- dor , y su socorro. Los excesos y escán- dalos que yo no oyga , que yo no sepa para el remedio , contenedlos vosotros, remediadlos con prudencia y caridad hasta donde alcancen vuestras fuerzas: en asuntos arduos , dificultosos , y de mucha entidad , no fiéis enteramente de (3*) vuestro juicio, dadme cuenta de todo, para tomar las providencias que parecie* ren mas conformes á la justicia , á la ra** zon , y á la paz : que de este modo vo- sotros y yo habrémos cumplido con las obligaciones de nuestro ministerio pas- toral. Instrucción á los Sacerdotes. La Gerarquía Eclesiástica , que ins- tituida por Dios l j y subordinada en to- do al Supremo Pastor y Vicario de Je- su~Christo , forma la porción mas esco- gida del Pueblo Christiano, y el esqua- dron mas brillante , valeroso y dispues- to á hacer frente á los enemigos de la Iglesia , se compone ( dice el santo Con* cilio de Trento ) de los Obispos , Presbí- teros y Ministros; entendiendo por estos últimos los Diáconos, Subdiáconos 5 Acó* (37) litos , Exórcistas , Lectores y Ostia- rios (a). En esta Gerarquía nada hay desor- denado, nada confuso , nada ocioso 5 por- que todos los que la forman tienen su orden, su clase, su potestad y su em- pleo. El de los Ministros se dirige á ser- vir en el altar á los Sacerdotes , y el de estos á servir á los Obispos en su mi- nisterio pastoral. Los Obispos son los principales en esta Gerarquía , como Sacerdotes que son del primer orden, succesores de los Apóstoles , y destina- dos por el Espíritu Santo , según el Apóstol , para gobernar su Iglesia : Po^ suit Episcopos regere Ecclesiam Dei (b). Después de los Obispos ocupan el se- gundo lugar los Párrocos , como que son Pastores, Ministros ordinarios, Sa- cerdotes propios, y Prelados menores (a) Trid. ses. 23. de Reform. can. 6, (b) Act.cap. 20. i'. 28. (38) de aquella grey, Pueblo , ó Parroquia á que les ha destinado su Obispo {a). Después de los Párrocos tienen el tercer lugar los Sacerdotes simples , que aunque el Derecho los llama así , por no ser Prelados , ni mayores , ni menores, y carecer de toda jurisdicción ordinaria, sin embargo son superiores á todos los demás Ministros por las dos excelentes potestades de que gozan , una sobre el Cuerpo natural de Christo para poderlo consagrar, y otra sobre su cuerpo mís- tico, que son los fieles, para poderlos absolver de sus culpas. En la instrucción antecedente hablé con los Párrocos $ en esta hablaré con los Sacerdotes. A vosotros pues , Señores , dirijo esta' breve instrucción , con el mismo fin y con las mismas palabras con que el gran Padre de la Iglesia S. Ambrosio dirigió (a) Trid, ses, 23. ¿fe Rsform. cap. i. (39) una suya á los Sacerdotes de su Dióce- si , para hacerles ver á un mismo tiem- po lo alto y excelente de su dignidad, y las gravísimas obligaciones, que ha- bían contrahido al recibir el Sacerdocio. Escuchadme ( les decía ) vosotros , que sois los verdaderos herederos de la Tri- bu de Leví , descendientes de la rama Sacerdotal , santificados por vuestro ca- rácter , y constituidos guias , cabezas y conductores del Pueblo Christiano : Au<+ dite me stirps Levitíca , germen Sacer~ dótale , propago sanctificata , Duees , ac Rectores gregis Christi. Escuchad la sú- plica é instrucción que os hago, acom- pañada del respeto y veneración que debo á vuestras personas : Audite me rogantem pariter & venerantem , para que habiéndoos mostrado el eminente grado á que habéis sido elevados , pue- da exigir de vosotros todas las virtudes y santidad necesaria para mantenerle F (40) con honor y con fruto : Ut cum honor i s vobis prerrogativa monstramus , congrua etiam merita requiramus* Las palabras pues de este Santo Obispo y Doctor de la Iglesia, darán abundante materia á vuestra instrucción. Audite stirps Levitka , germen Sa- cerdotales Sí , Señores : vosotros sois los herederos legítimos y verdaderos des- cendientes de la rama sacerdotal , y por consiguiente sois los sacrificadores de la Ley Nueva , así como de la Antigua lo fueron Aaron, sus hijos y succesores; pero con una diferencia inexplicable en el tiempo, en el modo, en la substan- cia , y en el valor de los sacrificios. Por- que ¿qué comparación puede haber en- tre lo animal y lo espiritual? entre la figura y lo figurado ? entre la sombra y la realidad? S. Pablo en su Carta á los Hebreos demuestra con argumentos invencibles (4i) las infinitas ventajas que hacen el Sa- cerdocio y sacrificios de la Ley Nueva al Sacerdocio y sacrificios de la Anti-? gua , como que estos no fueron capaces, ni jamas lo hubieran sido de aplacar la ira de Dios sobre los pecadores , y el sa- crificio único y admirable nuestro lo fué, y muy copioso para reconciliarlos con Dios , y abrir las puertas del Cielo. A este fin pone las palabras del Salvador al entrar en este mundo : Hostiam & oblationem noluisti: cor pus autem aptas- ti mihi [a].. La oblación y la hostia y víctima con que Dios se dió por satis-* fecho enteramente , no fueron las ove- jas , las tórtolas , los bueyes , ni los de- mas animales , que se sacrificaban por los Sacerdotes de la Ley Antigua 3 sino el cuerpo adorable del Unigénito Hijo de Dios sacrificado en el altar de la (a) Ai Heh. cap. 10. ^. 5. 6. 7. (42) Cruz , y que cada dia se sacrifica in- cruentamente en el altar por los Sacer- dotes de la Ley de Gracia. En efecto , Señores , vosotros reno- vais todos los dias en el altar la obla- ción única , el gran sacrificio , el reme- dio del género humano prometido á núes, tros Padres desde el principio de los si- glos , y á este fin os presentáis en el al- tar en lugar de Jesu-Christo. Vosotros consagráis todos los dias su santo Cuer- po ) y en virtud de cinco palabras, pro- feridas con intención y sobre legítima materia, abris los Cielos de par en par, y lo ponéis en vuestras manos tan alto y tan poderoso como está en los Cielos á la diestra de su Padre. ¿Puede llegar á mas vuestra dignidad y vuestro poder? ¡Quanto no se admiraría el poder de un hombre, que , como Moysés , hiciera brotar aguas de un pedernal á golpes de su vara! ¡Que, como Josué, hiciera (43) parar al sol al imperio de su voz ! ¡Que, como Elias, hiciera baxar fuego del Cie- lo sobre el altar á fuerza de su oración! ¿Y finalmente, que , como Jesu-Christo, convirtiese el agua en vino á ruegos de su Madre? Admirad pues, Señores, se- mejante poder en vosotros mismos , é iguales y aun mayores milagros execu- tados en virtud de vuestras palabras al proferir las de la consagración. Vosotros entonces convertís el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Jesu-Christo , quien con todo el fuego de su infinita caridad, y con toda la corriente de sus gracias y piedades desciende sobre el altar , y como sol verdadero de justicia se para y pone en vuestras manos , para que lo adoréis , y lo deis á adorar : para que lo comáis , y lo deis á comer 2¡ y finalmen- te , para que lo ofrezcáis á su Eterno Padre en sacrificio de propiciación por todo el mundo. (44) No hay palabras ni expresiones que sean bastantes á explicar esta dignidad y poder de los Sacerdotes 5 y solo po* drá sentirse y explicarse á fondo , y como es en sí quando estemos en el Cielo. A esto sin duda aludieron aque- llas palabras del Salvador , quando en la noche de la Cena dixo á sus Apósto- les : Scitis quid fecerim vobis {a) ? ¿Sa- béis -> Discípulos mios , lo que yo he he- cho esta noche con vosotros y para vo- sotros ? ¿Habéis formado digna y cabal idea de la excelente dignidad á que os he elevado , dándoos potestad para sa- crificar y consagrar mi Cuerpo ? Nada respondieron los Apóstoles á esta pre- gunta $ porque no hay en esta vida res- puesta , ni palabras ^ ni ideas , ni expre- siones bastantes á explicar lo mucho que hace Dios con un hombre quando lo ele- 0») Joan» cap. 13. ir. 12. (45) va al Sacerdocio de la Ley de Gracia. Pues á tan grande dignidad , Seño- res , qu¿ vida no corresponde ! qué pu- reza ! qué virtud ! qué santidad ! Bastan- temente lo significa el Concilio de Tren- to en la sesión 1 4 , donde hablando con los Obispos dice : " Amonestarán á to- w dos los Clérigos de su jurisdicción á » que sean el modelo de los fieles , y va- lí yan delante de ellos en el exemplo, » en la ciencia , en la conversación y en » la virtud , acordándose de lo que está « escrito : Sed santos , porque yo soy u santo (a)" 5 que fue como decir, que el Sacerdote ha de ser santo en los pen- samientos , santo en las palabras, santo en las obras , santo para sí , santo para los demás , santo á medida y proporción del grado , orden y dignidad á que ha sido elevado n santo como Simón , hijo de (a) Trid. decr. de Reform. Levit. cap.i i . v. 44. D. Petr. 1 . epist. cap. i.jr.16. Onías , á quien llama la Escritura Sa- cerdote grande : Sacerdos magnus , que en el Templo del Señor empezó á lucir como estrella de la mañana, prosiguió en lucir como luna en lleno , y acabó de lucir como un sol resplandeciente [a). Así es pues , Señores , como han de lucir y obrar los que tienen la digni- dad de Sacerdotes en la Iglesia de Dios, empezando bien la carrera de su voca- ción, prosiguiéndola siempre con ade- lantamiento en la virtud , y completán- dola con un heroyco grado de santidad. Quando ordenados en menores , han de lucir como estrellas , retirados , modes- tos , devotos , asistentes al templo, apli- cados á los libros. Quando ya reciben orden mayor , han de lucir como una luna en lleno , mas aplicación á los li- bros , mas asistencia al templo , mas de- (a) Eccl. cap. ;o.#. i. 6, 7. (47) vocion, mas modestia , mas retiro , mas virtud. Quando ya finalmente llegan á la dignidad de Sacerdotes , aquí ya han de lucir como un sol : ya sus virtudes no han de ser comunes : su santidad ha de ser heroyca , eminente , pública 1 mani- fiesta á todo el Pueblo Christiano : su vida ha de ser mas pura que los rayos del sol j dice S. Juan Chrisóstomo , de modo que pueda decir con la misma verdad que S. Pablo: Vivo ego , jam non ego ; vivit vero in me Christus. A lo menos , Señores, es necesario que así como Dios no ha puesto límites á vuestro poder , así tampoco los pon- gáis vosotros á vuestra santificación : que á la indignidad que os es común con to- dos los hombres , no añadáis la propia y personal ; y que si aquella es necesa- ria por la condición de vuestra natura- leza , no sea voluntaria por la relaxacion de vuestras costumbres ; que de este G (48) modo habréis desempeñado el alto em- pleo que gozáis de sacrificadores del Nuevo Testamento : Stirps Levitica^ germen Sacer dótale, Audite me, propago sancta. Voso- tros , Señores , sois los santificados por vuestro carácter , y al mismo tiempo los destinados á santificar las almas , apli- cándolas la sangre de Jesu-Christo por medio de los Sacramentos : Dispens ato- res mysterioruni Dei {a). Vosotros sois los Ministros de Christo para anunciar sus verdades eternas % publicar su Ley santa \\ é insinuar sus consejos á los hom- bres, dirigiéndolos por el camino de la salvación , y apartándolos de las sen- das de la perdición y de la muerte (b). Vosotros sois los Delegados y Plenipo- tenciarios para concluir este gran trata- {a) i.adCor. cap. 4. ir. r. ■murcié;*,,. - (49.) do de paz y de propiciación, que sé so- licita establecer entre el Cielo y la tier- ra entre Dios ofendido y el hombre pe* cadbr : Ut repropitiaret delicia popu* li [a). A vosotros ha confiado el Criador del mundo su causa y sus intereses, dán- doos facultad para que juzguéis entre él y su viña, entre su Ley santa despre- ciada por los pecadores , y los pecado- res , que la despreciaron : Judicate inter me, £sf vineam meam (b), A vosotros ha dado , para decirlo de una vez , la po- testad de atar y desatar las conciencias, de juzgar y absolver las almas , de per- donar los pecados , y volver á su amis- tad y gracia á los pecadores : Acápite Spiritum Sanctum , quorum remiseritis peccata, remittuntur eis [c). {a) Hebr.cap. 2. 17. (b) Isai. cap. 5. Hr. 3. (c) Joan. cap. 20. ^22. & 23, (50) Este es , Señores j el misterio de re- conciliación, que Dios ha puesto á vues- tro cargo : poder tanto mayor al de lan* zar los demonios de los cuerpos , al de hablar en idiomas distintos y descono- cidos , al de pisar las serpientes , y beber su veneno sin recibir daño, al de curar los enfermos, y resucitar muertos, quan- to lo es la grande obra de la justifica- ción , dice Santo Thomas , respecto de todas estas obras , sin embargo de ser tan grandes y maravillosas. Ved aquí la maravilla , que tanto pondera S. Juan Chrisóstomo en sus li- bros del Sacerdocio. Ah! quién habia de creer que el siervo fuese establecido Juez en la tierra , y que el Señor en el Cielo ratificase todas las sentencias que dá ! Servus sedet in térra , £5? Dominus sequitur sententiam. ¡Quién habia de creer que el Cielo recibiese de la tierra la regla y forma de justicia que debe (SO seguir ! A térra judicandi formam Cce« lum accipit. Pues así es , y el juicio de los Sacerdotes es como un juicio anticipado de Jesu-Christo , añade San Cipriano : Anticipatum Christi judi- cium. Ved aquí el poder , á cuya vista pu- dieran decir los incrédulos lo que los Judíos dixeron al oir que Christo habia curado al paralítico , y perdonádole sus pecados : Blasphemat : quis poterit dímit* tere peccata , ni si solus Deus {a) ? ¡Qué blasfemia ! ¿Porque quién puede perdo- nar los pecados sino solo Dios ? Sí , Se- ñores \ Dios solo es el que puede perdo- nar los pecados , y el que los perdona^ pero también es el que por un efecto de su bondad infinita se vale de los Sacer- dotes , como de instrumentos de su po- der , para perdonarlos. {a) Mar c. cap. 2.ür.j. (52) Glorificad pues, Señores, con aque- llas fieles tropas del Evangelio , glorifi- cad á Dios , que ha querido honraros y distinguiros con semejante potestad , sin embargo de que sois hombres flacos y miserables : Et glorificaverunf Deum, qui dedit potestatem talem homimbus [a\ Pero al mismo tiempo yo os ruego con el Apóstol , y con todas las fuerzas de mi corazón, que no recibáis en vano esta gracia, ni tengáis ocioso y sin exerci- ció este poder , que el Señor os ha da- do , y á cuyo fin os ha hecho Sacerdo- tes de su Iglesia : Adyuvantes exhorta- mur, ne in vacuum gratiam Dei reci- piatis {b). Es verdad que el propio Sacerdote obligado á predicar la palabra divina, y oir las confesiones de sus feligreses. (a) Matth. cap. 9. ir. 8. {h) 2. ad Cor. cap. ó.f.i. (53) es el Párroco ; pero qué , ¿en esta Ge- rarquía no sois vosotros sus Ministros y Coadjutores , como ellos lo son de los Obispos? ¿Os llamó Dios al San- tuario no mas que para presentaros en él á los fieles revestidos brillantemen- te de la dignidad y pompa Sacerdo- tal? ¿Os confirió las órdenes vuestro Obispo , os delegó su jurisdicción , y os encargó la predicación del Evange- lio \ solo para que tuvieseis una vida re- galada y ociosa? ¿No fueron la nece- sidad , ó la utilidad de la Iglesia las causas únicas , que , en conformidad de lo que dispone el santo Concilio de Trento, le movieron á ordenaros con patrimonio? Pro neces sítate ',ve¿ com- moditate Ecclesiarum {a). ¿Y podrá decirse con verdad , y según la mente del Tridentino , que sois necesarios , ó (a) Ses. 21.de Rsform. cap. 2. (54) útiles á la Iglesia , si contentos con de- cir una Misa , os separáis enteramente del confesonario , y de aquellos exerci- cios de piedad , é instrucción tan pro- pios de los Sacerdotes, como encarga- dos y mandados por los Padres y Con- cilios ? ¿El de Trento no decreta en la sesión 24, que ninguno en adelante sea ordenado de Presbítero , sino el que después de un riguroso exámen se halle idóneo y capaz de poder enseñar al Pue- blo , y administrarle los santos Sacra- mentos? Ad administrando, Sacramenta idonei comprobentur. Pero prescindamos por ahora , Seño- res , de esta obligación ( de la qual tal vez hablaré en otra ocasión mas opor- tunamente) ¿no os moverá para apli- caros á este exercicio santo la caridad y el zelo de la conversión de las almas redimidas con la sangre de Jesu-Chris- to , de quien sois Ministros y Sacerdo- (55) tes ? ¿Llegará vuestra indolencia á tan- to , que por falta de aplicación al pul- pito y confesonario , dexeis de recoger y reducir al rebaño del Señor tantas ovejas de Israel como se vén y se llo- ran dispersas , descarriadas y perdidas? ¿Tan desnudo estará vuestro corazón de los sentimientos de amor y de humani- dad , que viendo á vuestros hermanos cautivos , presos y arrastrando las cade- nas del vicio en medio de Babilonia , no os- llegareis á ellos para rompérselas, re- dimirlos del poder de Satanás , y poner- los en la dichosa libertad de hijos de Dios? Santo Thomas de Villanueva forma á este propósito una excelente instruc- ción para los Sacerdotes, al advertir, que Jesu-Christo no llamó á sus Após- toles , ni Discípulos , ni amigos , ni com- pañeros , sino hermanos , quando des- pués de su Resurrección apareció á la (56) Magdalena : Vade ad fratres meos. La ley del Deuteronomio disponía , que si un hombre moría sin hijos , casase un hermano con la viuda, que suscitase la succesion de la casa ¡5 y ved aquí § Se- ñores r la instrucción de este Santo Ar- zobispo de Valencia. Murió Jesu-^Christo en la cruz, pero sin todos, aquellos hijos que deseaba su infinita caridad , y que prometían la fuerza y actividad de sus. exemplos^ sermones .y milagros : por eso pues advierte á sus Apóstoles por medio de la Magdalena r que son sus her4 manos: Vade ad fratres meos , para que con está memoria entren en la obligación y en el empeño de propa- gar m Iglesia , multiplicar sus hijos 9 y .ganarle ¡ almas , ¡confesando j y predi- cando por todo el mundo : Menúnerint ut fratri suo semen susátent in Re- cles i a*, i - ■ ' 5v 3 (57) Ah , Señores Sacerdotes ! Hermanos somos de Jesu-Christo : Vade ad fratres meos. Murió este nuestro hermano en la cruz ¡ pero qué pocos hijos dexó en el mundo , y se vén en el mundo , que abracen la mortificación , sigan su doc- trina y observen su ley ! ¡Qué pocos los escogidos , siendo tantos los llama- dos ! ¡Qué pocos los justos y virtuosos, en comparación de los injustos y peca- dores ! ¡Nuestro hermano sin hijos ! ¿Pues qué hacemos y debemos hacer los Sacerdotes , que somos sus hermanos, sino confesar , predicar , instruir y en-* señar en los confesonarios , corregir y clamar en los pulpitos , en las pobla- ciones y en las calles , para ganarle al- mas , y multiplicarle hijos á medida de su deseo y de su infinita caridad? Vuelvo , Señores , á rogaros por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que acordándoos de la alta dignidad á Hij (58) que os ha llamado, no tengáis enterra- do vuestro talento , ni ociosa , ni estéril esta gracia y potestad , que os ha da- do, de; anunciar su Ley á los Pueblos, y de perdonar pecados á los hombres: que os apliquéis con zelo , doctrina y desinterés á estos dos santos exercicios, y que seáis santificadores de las almas por medio de la administración de los santos Sacramentos: Propago sancta. ! Aiidite Duces , ac Rectores gregts chrtst'ianin Sí , Señores : vosotros sois también los Maestros , Guias y Recto- res del rebaño de Jesu-Christo , títulos honoríficos con que tantas veces os nom- bran los Padres y Concilios 5 pero títu- los , que al mismo tiempo demuestran, que toda la christiana conducta de los fie- les pende de vuestra enseñanza , de vues- tra dirección y de vuestro exemplo [a). (a) Can. Sacerdotes 6. q.i. (59) Por esta razón dice el Concilio de Trento : ff Conviene que los Clérigos 11a- k mados á la suerte del Señor , de tal ii manera compongan su vida y costum- » bres, que nada se vea en sus acciones » y palabras , sino moderación , grave- ñ dad y religión 5 porque no hay cosa » que así mueva á los fieles á la piedad » y culto de Dios , como la vida y exen> p. pío de los que se han consagrado al R ministerio del altar [a)." Por la misma y larga experiencia que tenía el Após- tol en el gobierno y solicitud de sus Iglesias , le escribía á su discípulo Ti- moteo : Exemphtm esto fidelium (b). Na- da te encargo mas sino que seas el exem- plo de los fieles en las palabras , en la caridad , en la fe ; en la castidad : In verbo 5 in conversatione , in chántate , in (a) Trid. ses. 24, de Reform. cap. j. {b) 1 . ad Timoth, cap. 4, Hr. 12, (6o) fide , in castitate [a). Vean ellos que es- tudias , que exhortas , que predicas , que tu vida es irreprehensible } que si lo ha- ces así , ellos harán lo mismo : tú te sal- varás , y ellos se salvarán también : Hoc enim faciens , &f te tpsum salvum fa- cí es , £s? ¿ra te audhmt [b) . Tanto puede un Sacerdote solo con el exem- plo de su vida, y cada dia vemos pue- blos enteros que confiesan deber la paz, la religión y la piedad , que reyna en ellos, á la enseñanza , dirección y exem- pío de un solo Sacerdote. Sí , señores : supongamos que un Sa- cerdote por justas causas , que le impi- den confesar , predicar y enseñar , re- duzca todo el bien que puede hacer á la Iglesia , á una vida exemplar y edifica- tiva : supongamos que no haga otra co- sa que mostrar á los fieles en su con- (a) Ibidem. (¿) Ibid.f. i5. (6i) ducta la piedad , el desinterés , la mor- tificación, la afabilidad, el pudor, la ino- cencia y gravedad sacerdotal : ya pues con solo esto se hace un espectáculo admirable al mundo , á los Angeles y á los hombres , y verifica en sí que es un Rector útil, un fiel Conductor, y un ex- celente Maestro de todos los fieles ; por- que su vida inculpable es un sermón mudo , pero penetrante y eficaz , que ilu- mina y convierte á quantos le vén. Su irreprehensible conducta es una eloqüen- te y continua persuasión , que reduce á los malos al camino de la Ley , que quando menos les inspira respeto á la virtud , y les obliga á confesar que to- davía hay Justos en la tierra verdade- ros Profetas en Israel , y Sacerdotes ir- reprehensibles en el Santuario. En una palabra , solo su exemplo es bastante para que .salvándose él, se salven todas, ó muchas de las almas de aquel pueblo: (62) Hoc enim faciens \ te ipsum sahum fa-* cíes , &f eos qui te aiidhint. Y si la razón , ó argumento de los contrarios tiene y debe tener la misma fuerza ¿qué dirémos del Sacerdote , cu- ya vida fuese culpable , su vida repre- hensible , y malo su exemplo ? Pero ha- blemos por ahora de unos y otros , y di-* gamos con el Espíritu Santo : Qualis est Rector Civltatis , tales & habitan- tes in ea [a] . Que siendo los Sacerdotes Maestros , Guias y Rectores del pueblo, al tenor que ellos viven, vive el pueblo también; si bien, bien; y si mal, mal; porque con su exemplo , dice S. Am- brosio , los seculares se confirman tan- to en lo bueno , como en lo malo que hacen : Exemplo Sacerdotum mundani confirmantur sive in bonum , sive in ma» lum. (a) Eccli. cap. 10. s, Pero no solo se confirman en lo ma- lo , sino que lo pretextan , lo escusan , y aun lo quieren justificar con el exemplo y práctica de los Sacerdotes , v á la ma- nera que el Pueblo de Israel quería jus- tificar sus culpas en comparación de las prevaricaciones de Judá j pueblo esco- gido y favorecido de Dios 5 como refie^ re el Profeta Jeremías : Justificavit an¡« mam suam aversatrix Israel , compara-* tione pravaricatricisjuda{a). Como di- ciendo : Si Judá, que es el Pueblo ilumi- nado y escogido , prevarica y vive sin religión , sin ley , sin justicia , y sin razón ¿qué mucho que yo habiendo recibido menos luz y favores de Dios, viva sin ra- zón ¡ sin justicia, sin ley , y sin religión? ¿Quántas veces oimos , Señores , á los seculares formar semejantes discursos, y darnos en cara con estas justificaciones, aunque tan perversas ? ¿Quántas veces . (a) Jerem. cap. 3. W. 1 1. x m les oímos justificar sus diversiones , sus tratos , sus juegos , sus negociaciones, con decir que también los Sacerdotes ne- gocian , que también juegan , que tam- bién tratan , que también se divierten; y que quando ellos , siendo los Maes- tros , Guias y Rectores del Pueblo, lo -hacen , también ellos lo podrán ha- cer? No dudo , Señores , que muchas veces se engaña á sí misma la iniqui- dad, y que no pocas buscan los secula- res semejantes pretextos para poner á cubierto sus vicios : aun quando no mientan , yo sé bien que no les justifi- carán estas razones en el tribunal dé Dios. Pero ah! yo sé igualmente por la Escritura y Santos Padres , que el Sa- cerdote será responsable á Dios de las culpas que el secular cometió por su mal exemplo. Por tanto , y no alargar mas esta instrucción , concluyo con las palabras del Ghrisóstomo, ó del Autor («5) t de los Comentarios sobre S.Matheo: Ideo unusquisque Christianorum pro suo pee- cato reddet rationem ; Sacerdotes au- tem non solían pro suis , sed £5? pro om- mum peccatis reddituri sunU Videte, Sacerdotes , quomodo vos componatis in verbo & in opere. Instrucción á los demás Fieles de mi Diócesi. . No quiera Dios , amados Fieles mios: no quiera Dios, que la primera vez que tomo la pluma para instruiros , me ar- rebate de tal manera el zelo y ardiente deseo del bien espiritual de vuestras al- mas 5 que, ó las espante con el terror y dureza de mis palabras , ó las acobar- de con el peso , dificultad y multitud de obligaciones que quiero persuadiros. No sea así: Yo quisiera hablaros con espíritu de amor y de dulzura ; y nada mas os {66) pediré en esta Pastoral , que aquello mis- mo á que vosotros confesareis de buena fé estar obligados y prontos á ponerlo en execucion. Vosotros sois christianos por la gra- cia de aquel Señor, que misericordiosa- mente os segregó de los hijos de la perdición ,7 os traxo al gremio de la Iglesia , para que fueseis hijos especia- les suyos. Vosotros , vuelvo a decir , sois christianos; y si lo sois, y hacéis glo- ria y profesión de serlo \ yo os pregun- to : ¿podréis salvaros sin cumplir exác- tamente las obligaciones % y sin tener la santidad ] que impone y pide el Christia- nismo ? Ved aquí , pues , todo el objeto á que se dirige esta mi primera instrucción. La Religión, amados fieles mios, esta Religión que profesáis , santa en su prin- cipio , santa en su Maestro , santa en su fé , santa en su moralidad , santa en sus máximas , santa en sus preceptos , esta misma es la que quiere y manda que todos sus profesores sean santos, á lo menos con aquella santidad que hace á un hombre perfecto christiano , y que se reduce á cumplir exáctamente aque- llas obligaciones que contraxo y profe- só solemnemente en el bautismo. El Christianismo, pues , es una profe- sión de pureza y de santidad : verdad que no podrá negarse , sin negarle al mismo tiempo á nuestra Religión aquel carácter de santidad que resplandece maravillosamente en toda ella , que esencialmente la distingue de las de- más , y que hasta sus mismos enemigos no han podido dexar de confesarla. Ver- dad por la que han estado y estarán siempre la razón , la autoridad, la tra- dición y las Escrituras Santas, así del Antiguo, como del Nuevo Testamento, diciendo Dios en aquel : Sed Santos, como To lo soy ; y en este el Salva- (68) dor : Sed perfectos , como lo es vues- tro Padre celestial (a). Verdad final- mente en que todos los christianos se convienen de buena fé , la creen con uniformidad , y la confiesan con mucha gloria 5 pero que muchas veces , quan- do ya á mas de la creencia se vén pre- cisados á su práctica , la confunden con falsas ideas , ó la debilitan con errados dictámenes , ó la dificultan, ó imposibili- tan con especiosos pretextos; porque ¿quántos christianos , ignorando la ver- dadera idea de esta santidad , la colocan en lo que realmente no consiste , ni pue- de consistir ? ¿Quántos , que ya llega- ron á conocerla , se persuaden , é igual- mente quieren persuadir á los demás, que no es de precepto , sino arbitrable y de pura supererogación? ¿Y quán- tos , no pudiendo negar que es absolu- tamente necesaria , oponen mil pretex- ta) Mattb.cap. $. -#.48. (¿9) tos y dificultades para su práctica y execucion? Yo quiero instruiros á fondo en estos tres puntos esenciales, y des- pués de daros una idea clara de la san- tidad del Christianismo, haceros ver que es necesaria para vuestra salvación , y que es posible á vuestras fuerzas. No penséis, pues, amados fieles mios, que la santidad christiana consiste en la superficie de ciertos exercicios exterio- res y devociones diarias, que se apren- dieron en la niñez , que se rezan como -por costumbre ; pero que parando sola- mente en los labios, jamas salen del fon- do del corazón 5 porque si consistiera en esto, como muchos quieren , sería pre- ciso decir que ella era no mas que una santidad puramente exterior y superfi- cial , reprobada por Dios , y semejante á la de aquellos de quienes dixo su Ma- gestad : Este pueblo me honra con los labios 5 pero su corazón está muy dis- (7o) tante de mí [a) . Ni penséis que consiste en una exáctitud nimia y escrupulosa de las observaciones mas ligeras , al mismo tiempo que se abandonan sin reparo los puntos mas esenciales de la ley; porque si consistiera en esto , como algunos piensan , podria decirse que ella era una santidad partida y á medias, parecida y conforme á la justicia de los Fari- seos, quienes afectando una escrupulo- sa observancia en las ceremonias y tra- diciones de los antiguos , ningún escrú- pulo hacían en quebrantar los precep- tos mas graves y santos de Dios (b). Tampoco penséis que consiste en ciertas obras de penitencias y austeri- dad , que por ruidosas asombran al mun« do , que por extremadas horrorizan á la naturaleza , pero que Dios no las man- da , y que tal vez las impera , ó la va- ca) Mattb.cap.i^.ilr.8. (b) Matik cap. i$. #. 2. & 3. nidad , ó la indiscreción ; porque si con- sistiera en esto , como otros se figuran, podría decirse que ella era una santidad indiscreta , é inaccesible , que el Autor de nuestra Religión , queriendo mas la muerte del pecador, que su conversión y vida, ó no contando con la humani- dad y flaqueza de sus profesores , había impuesto sobre sus hombros una carga y yugo insoportable. Finalmente no penséis que consiste esta santidad , ó que está ceñida á so- los ciertos estados de miseria , baxeza y obscuridad , sin que sea compatible, ni pueda hallarse en estados de abun- dancia , grandeza y elevación 5 porque á ser así , podría decirse que ella era una santidad limitada , baxa y obscura, que Dios con una excepción contraria á su infinita bondad solo santificaba á las almas baxas , y que el Christianismo era una Religión no mas que de gentes viles (72) No , amados fieles mios: la santidad del Christianismo , mirada en su propio original, y en sus mejores y mas per- fectas copias , se presenta con colores muy diversos. Ella es una santidad só- lida , é interior, que sin parar en la su- perficie , se establece sobre principios los mas firmes , abate y corta el vicio hasta la raiz, y su principal gloria la pone en lo íntimo del corazón : Omnis gloria ejus filia Regis ah intus (a). Ella es una santidad llena , que pide cumplir toda justicia , y observar toda la ley , sabiendo que la transgresión de un solo precepto basta para hacer al hombre reo culpable delante de Dios, como si los hubiera quebrantado todos: Quicumqne totam legem servaverit , of- fendat autem in uno , factus est omnium reus (b). Ella es una santidad discreta, (a) Psam. 44. Hf. 14. (b) Jacob, cap. 2. ir. 10. (73 I que quanto exige , es equitativo 5 racio- nal y practicable : que abraza las aus- teridades , mas no las manda : que las mira como medios , no como fin , y á nadie carga mas de lo que pueden lle- var sus fuerzas : Non patietur vos ten- tari supra id quod potestis {a). Ella fi- nalmente es una santidad universal , que abraza todos los estados y condiciones elevadas y humildes , brillantes y obs- curas , ricas y miserables \ porque á to- das las santifica la Religión , si en ellas se cumplen con exáctitud sus respectivas obligaciones : Sat agite at per bona opera certam vestram vocationem faciatis (b)¿ Tal es la verdadera idea de la san- tidad del Christianismo , y en estos tér- minos nos la dexó delineada el Salvador de las almas, quando aquel joven del Evangelio, movido interiormente de la (a) i . ai Cor. cap. io.Hr. 13. {b) 2. D. Petri cap. 1 . Hr, 10. (74) gracia, y queriendo emprender la gran* de obra de su santificación , le consultó sobre los medios que tomaría para lo- grarla : Quid boni faciam , ut habeam vitam cetenmm [a)% Porque no le dixo, que á este fin renunciase su grande pa- trimonio , que tomase un estado obscu- ro y humilde , que hiciese penitencias asombrosas , que se dedicase á una lar- ga tarea de rezos y devociones diarias. Nada de esto le dixo el Salvador. La res* puesta , amados mios , fue solamente de-? cirle que guardase los mandamientos, como que en la perfecta observancia de ellos se fundaba enteramente la solidez, el lleno , la discreción y universalidad de la santidad del Christianismo : Si vis ad vitam ingredi , serva mandato, [b). Y porque esta idea , aunque verda- dera y bastante á convencer á un joven (a) Maííh.cap. 19. Hr. 16. $) Mmh.cap. 19, f.i 7 . (75) bien dispuesto, podía parecer demasiado general al común de los fieles , el mis- mo Salvador la reduxo á ocho particu- lares artículos en aquel admirable ser- món , que predicó á las turbas , y refie- re S. Matheo (a) . Según él , pues , esta santidad christiana consiste en una po- breza de espíritu, que desprenda del co- razón el amor á las riquezas de tal mo- do , que no se soliciten con ardor , quan- do no se tienen : que poseídas no se amen con idolatría , usadas no se em- pleen con desorden , y perdidas no se sientan con exceso : Beati pauperes spi- rttu. Consiste en una mansedumbre de corazón para sobrellevar las miserias de nuestros próximos \ condescender á sus ruegos , sufrir sus ingratitudes , perdo- nar sus agravios, y vencer el mal que nos hagan con quanto bien les podamos hacer: Beati mites. Consiste en una {a) Matth. cap. 5. W. 3. compunción y dolor de nuestras culpas, que nos haga vivir siempre arrepenti- dos , humillados, prevenidos y temero- sos en una vida tan expuesta á ofender á Dios , y perderle para siempre : Bea-* ti qui lugent. Consiste en una hambre y sed continua de la justicia 5 esto es, de justificarnos mas y mas , de adquirir méritos en este valle de lágrimas , y de caminar siempre de virtud en vir- tud , hasta llegar á ver y gozar de Dios en compañía de los bienaventu- rados : Beati qui esuriunt & sitiunt justitiam. Consiste en una caridad com- pasiva , que derrame dulces consue- los sobre el afligido , sabias instruccio- nes sobre el ignorante , discretas corree* ciones sobre el triste pecador, y copio- sas misericordias sobre el pobre infeliz: Beati misericordes. Consiste en la lim- pieza de corazón , de alma y cuerpo, con que á pesar del demonio , mundo y (77) carne nos conservemos puros yj castos en los pensamientos , en las palabras y en las obras: Beati mundo cor de. Con- siste en una paz perfecta , que debemos primero tener con Dios , conservarla después con nosotros mismos , y última- mente promoverla con nuestros próxi- mos por quantos medios nos inspire la caridad : Beati pacifici. Consiste final- mente en una constante resignación en medio de las persecuciones y adversidad des de esta vida , adorando la mano so- berana de donde vienen , y mirándolas como unos suaves medios de satisfacer, glorificar y bendecir á un Dios tan dig- no de nuestra alabanza en los bienes que nos da , como en los que nos quita , aun- que ellos hayan sido para nosotros los mas amables : Beati qui persecutionem patiuntur. Tal es , amados fieles mios , y en es- tos ocho artículos consiste y está com- (78) prehendida toda la santidad del Chris- tianismo % porque pensar , ó decir , que este plan de vida lo dirigió el Salvador solamente á sus Apóstoles , como á hom- bres de profesión mas alta , y que ente- ramente se habían desprendido del mun- do 5 esta ( dice el Chrisóstomo ) es una precisión inventada por el amor propio, y mas propiamente un efugio , ó un er- ror contra el Evangelio. S. Matheo di- ce que este sermón le predicó el Señor á las turbas , gentes que eran de todas clases , estados y condiciones \ y que seguían á Jesu-Christo para instruirse en las obligaciones esenciales de la Re- ligión que querían abrazar , ó ya habían abrazado. A estas, pues, y en ellas á todos los Christianos y fue decirles que la santidad esencial de su profesión era y debia ser siempre la pobreza de espíri- tu , la mansedumbre de corazón , el do- lor de las culpas , el amor á la justicia* (79) la misericordia con los pobres , la lim- pieza de corazón , la paz con Dios y nuestros próximos, y la paciencia en las persecuciones y trabajos. Así lo enten- dieron los christianos primitivos , cuya conducta fue en todo arreglada á este plan, é idea de santidad, que les había dado el Salvador , como leemos en los Hechos Apostólicos escritos por S. Lu- cas, y en la excelente obra, que sobre esta materia compuso S. Agustín. Si el tiempo por nuestra desgracia ha rela- xado aquellas primeras costumbres , no ha podido , ni jamas podrá mudar nues- tra Religión. El Christianismo es hoy el mismo que fue entonces , y consi- guientemente su santidad esencial debe ser la misma , y obligar del mismo mo- do. Expliquemos esta obligación. Sí , amados fieles mios : esta santidad del Christianismo no penséis que es arbi* trable , ni de mero consejo , ó pura su- (8o) pererogacion. Ella es de precepto | yf esencialmente necesaria para lograr el cielo. Así lo entendió el Apóstol de las Gentes r y este era el principio de pre- cisa moralidad sobre que fundaba de continuo las instrucciones mas sabias y eficaces , que hacía á los christianos. El no los llamaba con otro nombre que el de Santos , y quando escribía á las Igle- sias de su cargo , sus Pastorales no lle- vaban otra inscripción , ó sobrescrito, sino á los Santos de la Iglesia de Corin- to , á los Santos de la Iglesia de Efeso, á los Santos de la Iglesia de Roma : £o clesm Dei , quae est Corinthi , vocatis Sanctis : suponiendo justamente eri este modo de hablar , que no podían ser dig- namente lo uno , sin ser lo otro $ y que estando un christiano por su profesión consagrado á Dios, por solo esto era y debía ser santo de necesidad. De aquí nacía valerse las mas veces, (8i) de este argumento para obligar á los christianos á aquella santidad de vida, y pureza de alma y cuerpo que los dis- tinguía de los infieles. No sabéis ( les decía ) que por el Bautismo habéis ve- nido á ser templos de Dios ? Nescitis quia templum Dei estis vos (a) ? ¿Pues no será un sacrilegio, que olvidados de lo que sois , os profanéis á vosotros mis- inos con costumbres indignas , y que os convirtáis en cuevas de ladrones y de vicios? Vosotros sabéis que por el Bau- tismo os habéis hecho miembros del Sal- vador : Quoniam corpora vestra membra sunt Christi (b). ¿Pues no será una exe- crable abominación , que arrancando los miembros de este adorable cuerpo , y haciéndolos miembros de una muger prostituida , los entreguéis al deleyte y á la inmundicia ? Tollens ergo membra (a) i. ad Cor. cap. 3. 16. {b) Ibid.cap.6. jf.i$. (82) Christi , faciam membra meretrtci$% Vosotros sabéis que por el sagrado Bau- tismo , desnudándoos del viejo Adán 9 y todos sus actos , os habéis vestido del mismo Jesu-Christo: Quicumque in Chris* to baptizati esth , Christurn induis- tis (a). ¿Pues no será una enorme in- gratitud ¡ que rasgando y deponiendo este precioso vestido de salud , de jus- ticia y honestidad, queráis vestir otro, y vivir como paganos y que ni tienen fé, ni piensan en la eternidad? Voso-» tros sabéis que por la gracia del Bautis« mo habéis sido escogidos y separados de la corrupción del mundo , de este mun* do , donde todo es concupiscencia de la carne , concupiscencia de los ojos , y soberbia de la vida: Qui me segrega* vit ex útero matris mece per gratiam suam (b). ¿Pues qué resta después de la (a) Ad Galat. cap. 3. #.27, (b) Ibid. cap.i. #,15, (83) gracia de esta separación , sino que cor- respondiendo vosotros fielmente á esta misma gracia , os separéis enteramente del mundo , y de quantas cosas hay en él , que sean contrarias á vuestra profe- sión , y que puedan ser perjudiciales á vuestras almas? De esta manera persuadía el Apos* tol á sus amados; fieles la santidad de vida necesaria y de precepto en. su. pro- fesión 5 y conforme á esto mismo , quau- do. los Padres en otro tiempo querían apartar á los christianos de ciertas di- -versiones , que . han sido siempre la pa- sión del mundo , no les hacían otro ar* gumento, ni les proponían otra razón, sino que eran christianos , y que sola- mente por serlo debían vivir entera-* mente separados de ellas ,: A theatro se« paramur * , quod est consistomim impu* dichice. Así Tertuliano quando encarga- ba á las mugeres christianas la modes* (8 4 ) lia , sencillez y moderación en el ador- no exterior de sus personas. Esta era también la única, ó mas poderosa ra- zón que les ponía delante : Vosotras, Señoras ( les decia ) sois christianas; y si lo sois , y justamente hacéis gloria de serlo , necesariamente debéis vivir -separadas de todos aquellos trages, en que peligra el pudor, ó tiene mucha .parte lai vanidad* Vosotras renunciásteis . .pública ¡y solemnemente en el bautis* -*mo todas las apompas y vanidades del mundo g cómo pues sin faltar á la bue- 41a fé y . palabra que disteis á. Dios , po- déis volver á ellas? ■ j Con estas palabras les acordaba Ter- tuliano , y yo igualmente os quiero acordar , amados fieles mios , aquella pública y solemne promesa , que á pre- sencia de Dios , de los Angeles y de su Iglesia hicisteis en el dia que os bauti- zaron, qual fue la de renunciará Satanás, (85) sus pompas , sus obras y vanidades. Vo-> sotros la hicisteis por medio de vuestros padrinos, y Dios la aceptó, escribió y selló en el libro de la vida. ¿Pues, ama- dos mios , una renuncia tan absoluta co- mo la que hicisteis en ese dia , admite las limitaciones, los ensanches , y la nin- guna , ó poca exáctitud con que la ob- serváis 1 ¿Una promesa hecha á Dios en materia de tanta gravedad podrá decirse que es arbitrable , y que no estáis obli-, gados á cumplirla debaxo de precepto?; Porque si esta promesa no lo es , ¿qué promesa habrá que pueda serlo ? Y si es necesaria y de precepto , consiguien* temente se ha de decir que la santidad del Christianismo es posible en la prác- tica y execucion. Dios, dice S. Agustín, no manda al hombre cosas imposibles ; y dexaría de serlo , si las mandase. De aquí se infie- re , que mandando , como manda , á to- ÍM) do óhristiano esta santidad esencial, que dexamos explicada , ella es posible , se puede practicar y conseguir , como en efecto en todos tiempos , y á pesar de todos los obstáculos la han conseguido un número infinito de personas de todas clases, sexos, estados y condiciones* La Iglesia venera como á Santos una multitud de hijos suyos , y nos los pro- pone como unos modelos de esta santi- dad christiana. Todos ellos fueron hom- bres flacos , pasibles , mortales , como no- sotros $ y aun añado mas, que tal vez fueron hombres con pasiones mas vivasr con tentaciones mas vehementes , con genios mas fogosos > con temperamentos mas delicados , y con estados mas bri- llantes y embarazosos que los vuestros. ¿Qué escusa pues podréis alegar para no ser tan santos como ellos lo fueron? Es preciso confesar que ni las pasiones, ni los genios, ni las delicadezas , ni los estados serán escusas en el tribunal de Dios , para no haber aspirado , ni con- seguido esta santidad á que estáis obli- gados por ser christianos. Forque empezando por las passiones, si ellas fueran escusa legítima, no ha- bría persona que no se hallase escusada y libre de esta santidad del Christianis- mo. Todos los hombres nacen con pa- siones , viven con ellas , los siguen y cercan en toda edad : y feliz aquel que no llega con ellas al sepulcro. La culpa no está en tenerlas , sino en lisonjearlas; ni la desgracia consiste en tener que ba- tallar con ellas , sino en no vencerlas , ó antes quedar vencidos 5 siendo cierto, que se pueden vencer con el favor de aquella misma gracia , que confortó á S. Pablo para resistir y vencer los es- .tímulos de la concupiscencia. Ello es que os quejáis con el Apóstol de la ti- ranía de uuestras pasiones , que lloráis M (88) vuestra desgracia , y quisiérais veros ti* bres de un cuerpo que está sujeto á la muerte por la culpa de nuestro primer Padre ; ¿pero hacéis lo mismo que el Apóstol hizo ? clamáis á Dios sin in- termisión? os ponéis en su presencia con humildad ? imploráis con fervor los au- xilios de su gracia ? refrenáis vuestros sentidos , y castigáis vuestro cuerpo has- ta llegar al punto de sujetarlo ? Ay de vosotros , si lejos de hacer todo esto, tal vez mantenéis con vuestras pasio- nes una gustosa , aunque secreta , inte- ligencia | y los únicos esfuerzos , que hacéis para salir de su cautiverio, son quatro lágrimas, ó suspiros forzados, que los arranca de quando en quando , no el verdadero deseo de la libertad , sino tal vez el amargo fruto , que dexan en vuestro corazón las experiencias ! Ved, amados fieles mios, si las pasiones , por muy vivas que ellas sean , podrán ser (89) jamas justas escusas para que no seáis santos. Pues tampoco los genios pueden ser- lo. Los genios en los hombres son como los rostros , todos diferentes | pero si se usa bien de ellos , todos útiles para el mérito y logro de la santidad chris-* tiana \ por razón que la gracia del Ser- ñor ( según frase de la Escritura) se acó*» moda y atempera con los genios r y que Dios , como Santificador , no varía menos en sus obras \ que Dios como Criador: Multiformis gratia De?. De esta manea- ra , de un genio vivo , impetuoso , ar* diente, y al parecer inflexible, sabe la gracia de Dios bien correspondida forr mar un santo zeloso , íntegro , arrestado y valeroso, á quien no es capaz de se- parar de la caridad de Jesu-Christo , y del bien y conversión de las almas , ni la tribulación , ni la angustia , ni la ham* bre , ni la desnudez , ni el peligro 7 ni la, (90) persecución , ni la muerte , ni criatura alguna del mundo. Así formó á los Pa- blos, á los Gregorios, á los Atanasios, á los Ambrosios , á los Nepomucenos , y á otros muchos. De esta manera , de un genio agudo, penetrante , curioso , y amigo de saber, sabe la gracia de Dios bien correspon- dida formar un Santo sutil , discreto, ver- sado en todas las ciencias , y sabio á to- das luces , bastante á comunicarlas á to- do el mundo , á iluminar y convertir con su doctrina á los pecadores , y á defender la Iglesia de los errores de los hereges. Así formó á los Agustinos, á los Hilarios , á los Gerónimos , á los Chrisóstomos , y á otros muchos. De esta manera , de un genio quie- to , amable y dócil , sabe la gracia de Dios bien correspondida formar un San- to manso y humilde de corazón , afable, pacifico, y destinado á pacificar Rey- (90 nos enteros, á reconciliar y convertir los corazones de los padres á sus hijos, y los de los hijos á sus padres. Así for- mó á los Capistranos , á los Facundos, á las- Brígidas , á las Isabelas y á otros muchos. De esta manera , de un genio alegre , festivo , cortés y franco , sabe la gracia de Dios bien correspondida formar un Santo amable y encantador, que con la dulzura de sus palabras y de sus escritos encante , cautive y trayga los corazones al desprecio de la gloria del mundo , y á la práctica de la mas sólida virtud. Así formó á los Bernar- dos , á los Sales , á las Catalinas , á las Teresas , y á otros muchos. Ved pues, amados fieles mios , como lejos de ser los genios escusa para no aspirar á la santidad christiana , son medios los mas propios para lograrla. ¿Queréis ver como tampoco son es- cusa las delicadezas ? Pues sabed que el temperamento mas noble y delicado fue el de nuestro Salvador y Maestro Jesu- Christo: sin embargo caminó, oró , ve- ló , ayunó , tuvo hambre \ sed y frió , pa- deció y murió en el monte santo \ para ser el exemplar de nuestras costumbres, el modelo de nuestra santidad , y la so- lución de quantas dificultades puede ale- gar un christiano para su práctica y execucion , según la bella expresión de Tertuliano : Solutíó totius dtfficultatis. Sabed también que todo el peso del la- vatorio de la Antigua Ley , figura de la Nueva , de Gracia y santidad , que pro- fesan los christianos, estribaba entera- mente sobre la basa de unos espejos de mugeres: Cumbasí sua de specuüs mu- lierum. No estribaba ( advierte S. Gre- gorio) ni sobre alabastros , ni sobre jas- pes , ni sobre bronces , sino sobre espe? jos , y no sobre espejos de robustos hom- bres , sino sobre espejos de flaquísimas (93) mugeres, para que viendo los christia- nos , que pudo sostener todo este peso la misma delicadeza y fragilidad f nadie se escusase con su delicadeza de la per- fecta observancia de la ley. Yo os con- fieso , amados fieles mios , que la ley santa del Christianismo es sobrado pe- sada al natural : que pesa y mucho la guarda de la castidad contra tantos ob- jetos lisonjeros que la combaten , que pesa el amor á un enemigo que hirió en lo mas delicado del honor , que pesa el renunciarse á sí mismo, y circuncidar el corazón á pesar de todos los esfuer- zos del amor propio , que pesan el ayu- no , las vigilias , y las penitencias. ¿Pero á vista de que todo este peso lo sostu- vieron con firmeza y con alegría espe- jos flacos , frágiles vidrios , mugeres; quiero decir , flacas , frágiles y delica- das , como las Ineses, las Lucías, las Paulas , las Franciscas , las Magdalenas, (94) las Pelagias y otras innumerables ; que se veneran por Santas en la Iglesia ; á vista de todo esto ¿cómo os escusareis para no aspirar á la observancia de la ley y á la santidad del Christianis- mo? Concluyamos con la escusa de los estados , y no injuriemos á Dios , cuya adorable y sabia providencia ha esta- blecido esta hermosa variedad de con- diciones , donde prepara á cada uno de los que llama todas aquellas gracias, pro- pias y suficientes para su santificación. Infelices de vosotros, amados fieles mios, si la virtud , la santidad , y la felicidad eterna estuvieren aligadas , y prometi- das solamente á ciertos estados de reti- ro , de soledad 5 de abstracción y to- tal separación del mundo , que voso- tros no profesáis , ni Dios os ha llama- do á ellos. Pero consolaos que no es así , y el (95) cielo está abierto para todos: doce son sus puertas |( dice el sagrado Evangelis- ta [a) ), al Oriente tres, al Aquilón tres, al Austro tres , al Occidente tres. Tres ácia cada parte del mundo , porque de todo él , y de todas las gentes , nacio- nes y estados han entrado y entrarán siempre innumerables almas á poblar la Ciudad Santa de Jerusalen , y llenar las ruinas que dexaron los Angeles rebel- des. Consolaos \ porque en esta Ciudad y Casa de Dios son varias las gerarquías^ y muchas las mansiones , donde para los de cada estado , empleo y oficio tiene, prevenida la suya 5 esto es , la que cor- responda á la gracia , mérito y santidad con que en el mundo ha desempeñado sus obligaciones (b) q No hay en Dios aceptación de personas : igualmente pre- (a) Apoc. cap. 2 1 . Hr. 1 2. & 1 3. (b) Matth. cap. 16. #.27, N (96) paró su gloria para los de la casa de Si- món el Curtidor , que para los de la fa- milia del Cesar. Consolaos finalmente , y creed que no hay estado en el mundo que no pue- da y deba ser estado de santidad , y don- de no haya habido almas insignes , que la profesaron con primor y aun con heroy- cidad 5 y con estas justificará Dios su causa , quando quieran otras disculparse con los riesgos del estado. Reyes San- tos , Magistrados Santos , Militares San- tos , Labradores Santos , Comerciantes Santos , Abogados Santos , y todos Santos en estados y condiciones tan diferentes, sin masque haber cumplido exáctamen* te las obligaciones de su estado. Reyes Santos , porque ocuparon sus tronos con modestia , defendieron sus de- rechos con desinterés, gozaron de sus felicidades con templanza y sin apego, gobernaron sus pueblos con paz , man- (97) daron á sus vasallos con discreción , obe- decieron á Dios y á la Religión con piedad , sacrificaron su quietud por el Reyno , y sacrificaron sus genios por Dios. Magistrados Santos , porque oye- ron á todos con igualdad , juzgaron sin interés, sentenciaron sin respetos, casti- garon los delitos según ley , se compa* decieron de los mismos á quienes man- daron castigar, sirvieron al público y á Dios, hicieron cumplir las leyes huma- nas , y ellos cumplieron exactamente las del Evangelio. Militares Santos , porque con el uni* forme del Rey vistieron el de la Reli- gión , se contentaron con su estipendio, no hicieron violencia , é injusticia , usa-* ron de las armas , mas no abusaron de ellas , no fueron traidores en la paz , ni cobardes en la guerra, pelearon como valerosos, mas no como temerarios, ex- pusieron sus vidas por la patria mas (98) nunca sus almas por el deleyte. Labra- dores Santos , porque con la sinceridad de palomas unieron la prudencia de ser- pientes 5 con el cultivo de la tierra jun- taron el de sus corazones , porque fue- ron buenos padres de sus hijos , esposos fieles de sus mugeres , amos cuidadosos de su familia, perfectos ciudadanos , va- sallos fieles , que dieron al Cesar lo que es del Cesar, y á Dios lo que es de Dios í esto es , que pagaron los tributos al Rey , los diezmos á Dios , y las pri- micias á su Iglesia , que es lo mismo. Comerciantes Santos , que regularon sus tratos por la verdad , sus ganancias por la razón , sus palabras por la buena fé, que ofrecieron siempre para cumplir, que prestaron sin interés , que adquirie* ron sin defraudar , que de lo adquirido partieron con los pobres , dispuestos siempre á abandonarlo todo por Dios. Abogados Santos : : : ¿Mas para qué (99) es cansaros ? Santos todos , porque cum- plieron exáctamente las obligaciones de su estado , y porque en el cumplimien- to de estas obligaciones hallaron la prác« tica y el mérito de las virtudes mas he- roycas ; esto es , hallaron el mérito del trabajo y de la sujeción en los cuidados y funciones de su estado : el mérito de la penitencia y mortificación en los sin-* sabores y contradicciones de su estado: el mérito de la paciencia y conformi- dad en los reveses y adversidades de su estado: el mérito de la beneficencia y caridad en la riqueza y opulencia de su estado : como que no hay virtud chris- tiana , que cada uno no pueda y deba practicar muchas veces para cumplir con las obligaciones de su estado. Ved aquí ya , amados fieles mios , re- sumida y acabada mi primera instruc- ción : la misma y en los mismos térmi- nos que el Apóstol dirigía á los suyos, y (ioo) enseñaba siempre á sus Iglesias : Unum* quemque sicut vocavit Deus , ita ambu- let , & sicut in ómnibus Ecclesiis do- ceo (a). Pensáis, hijos mios, les decía, que para ser santos y verdaderos Discí- pulos de Jesu-Christo os he de pedir yo que todos seáis Apóstoles , todos Profe* tas , todos Doctores , todos Virtudes? ¿Que todos interpretéis las Escrituras, todos habléis en varias lenguas , todos obréis prodigios , ó que todos viváis en los desiertos ? No por cierto } porque para serlo y llegar á la santidad que es necesaria y profesasteis en el Christia- nismo , basta que cada uno de vosotros ande , viva , y cumpla exáctamente las obligaciones de aquel estado á que lo lia** mó Dios. Pues esto mismo y nada mas, amados fieles mios, es lo que yo solicito de vosotros , y lo que solicitaré siempre en mis Pastorales , en mis exhortaciones ia) i.adCor.cap.j. ir. 17. (toi) ya públicas i ya privadas , ya en el púl- pito , ya en el confesonario : que os acor- deis que sois christianos y discípulos del Salvador : que solo por serlo estáis obli-* gados á la santidad esencial del Christia* nismo : que sin lograr esta es imposible salvaros 5 y que para lograrla , nada te- neis que hacer mas que cumplir exác- tamente las obligaciones de la Religión y del estado á que os ha llamado Dios, sea el que fuere 5 pues en él os conce- derá el Señor todas aquellas gracias ne- cesarias y suficientes para conseguir la santidad en esta vida, y en la otra el premio de la santidad , que es la gloriar Unumquemque sicut vocavlt Deus , i ta ambulet. Esto es lo qué os pide , y quanto os desea vuestro Prelado , y lo que ruega, y continuamente rogará al Señor que os conceda, como la única felicidad pa« ra que habéis sido criados y llamados ( 102 ) misericordiosamente al Christianismo. La gracia, pues , de Jesu-Christo sea con to- dos vosotros i amados fieles mios , para concluir mi Carta con las mismas pala- bras que el Apóstol la suya á sus ama- dos fieles de Roma : Grafía Domini nostri Jesu-Cbristi cum ómnibus' vobis Amen \d). Sean la honra y gloria por los siglos de los siglos á aquel solo que puede confirmaros en la fé recibida , y por la qual vivis unidos al Evangelio y predicación de Jesu-Christo : Ei autem qui potens est vos confirmare juxta Evangelium meum , £^ prcedicationem Jesu-Christi : : : honor 9 & gloria in sa* cula sceculorum. Amen (b). Fr. Josef Antonio de S. Alberto. (a) Ad Rom. cap. ló.ir. 24 CARTA PASTORAL SEGVNDA, DE ELILUSTRISIMO Y REVERENDISIMO SEÑOR D. Fr. JOSEF ANTONIO DE & ALBERTO, DEL CONSEJO DE S. M. T OBISPO DE CORDOVA DE TUCUMAN: DIRIGIDA A TODOS LOS FIELES DE SU DIOCESI E N LA entrada, y PRINCIPIO DE SU GOVIERNO. Con las licencias necesarias* (I) Eratrs emm áliquando oves errantes , sed conversi estis ad Tastorem $ & Fpis- copum ammarum vestrarum. Epist i. S. Pet. cap. 2. f . 25. A la verdad erais ovejas dispersas, y perdidas ; pero os haveis converti- do al Obispo , y Pastor de vuestras Almas. S. Pedro en su primera Car- ta 5 cap. 2. tf. 25. No estrañeis , amados Fieles mios> si la primera vez , que os hablo des- pués de llegar á mi Diócesi , lo hago con las palabras del Apóstol S. Pedro: asi como la vez primera , que os es- crivi , antes de llegar á ella , lo hice con las palabras del Apóstol S. Pablo. En mi primera Carta Pastoral, escri- ta 9 y dirigida desde España , os ma- nifesté con quanta verdad, y ternura medictaba mi corazón los ardientes, y vivos deseos que tenia de llegar á a ij (2) vuestra presencia 5 con el único fin de consolaros 9 de instruiros •> y de con- firmaros en la Fe 5 y en la Piedad. Sea con vosotros la gracia 9 y la paz- Dios es testigo de que continuamente me acuerdo de Vosotros en mis Sacrificios^ y Oraciones 5 rogándole me proporcione un viage feliz pana llegar d veros 5 pu- es lo deseo para vuestro bien Espiritual^ y para confirmaros en la Fe (a). Asi os hablaba yo 5 quando una distancia 5 cuyas leguas se cuentan por millares 5 quando un Mar 5 cuyos peligros solo pueden referir bien los que lo navegan (b) •> quando una Guer- ra 5 que se presagiaba entonces , y que luego después se vio declarada con justicia 5 empezada con animosi- dad 5 V proseguida con ardor 5 difi- cultaban por todos lados mi salida* (a) Epist. Faul. ad Rom, cap. i. f 7.9. 10, 63" II, {hEdi. cap. 45. f 1$. (?) f agitaban poderosamente mi cora- zón entre la estrechísima obligación de venir á servir á mi Iglesia 5 y en- tre el justo temor 5 que me presen- taban las referidas circunstancias. Al fin venció el amor al temor 5 la obediencia á la dificultad 5 y ya gra- cias á Dios 5 á este gran Dios que se- gún la expresión del Real Profeta do- mina el poder del Mar ? y amansa c/u an- do quiere el furioso movimiento de sus olas {a) ; ya gracias á Maria Santísi- ma 5 á esta gran Señora 5 que sabe á favor de los que la invocan 5 penetrar las profundidades del Abismo 5 y pa- searse tranquilamente sobre las espumas del Mar (b) ; ya gracias también á las fervorosas 9 publicas 5 y privadas ora- ciones 5 que haveis hecho por vues- tro Prelado ; tengo el consuelo de (a) tialm. 88. v. ic. {k) Ecli. caj>. ¿4. v. i. (43 verme en vuestra compañía 5 después de tantos trabajos pasados por Tier- ra 5 y Mar. \ Pero 5 y que son todos ellos comparados con la grandeza del amor , que yo tengo á esta mi Igle- sia , á esta hermosísima Rachel 9 que el Señor me ha destinado 9 para Espo- sa por unos medios , y caminos pro- pios de su adorable Providencia , que yo venero 5 y veneraré todos los dias de mi vida ? Del Patriarcha Jacob , nos dice el Li- bro Santo del Génesis , que catorce años de soles , de ayres 5 de lluvias 5 de ma- los dias 5 y peores noches $ empleados en el servicio 5 y cuidado de las Ove- jas de Laban , le parecieron pocos por la grandeva del amor (V)que tenia á su Esposa Rachel i y yo puedo asegura- ros 5 amados mios 5 que quantos tra- (s) Gen. cap. 19. v. zo. (5) bajos he pasado , en quatro mil le- guas de Tierra , y Mar 5 y quantos puedo pasar en el servicio y cuidado Pastoral de esta mi amada Diócesi* todos me parecen ¡> y parecerán siem- pre pocos comparados con la grande- za del amor 5 que yo tengo á esta mi Rachel 5 y Esposa 9 y con la vehe- mencia del deseo 5 que me agita por el bien Espiritual de vuestras Almas, j Ojala que las obras correspondan á mis deseos 5 y los frutos á mis espe- ranzas > para que asi pueda yo decir- le á Dios en el dia de la cuenta 5 lo que Jacob á Laban , al despedirse de su casa : Vos Señor sabéis como os he servido 5 y quanto se ha aumentado vu- estro Rebaño •> y vuestra hacienda entre mis manos 5 y con mis desvelos {a) ! Para empesar pues desde luego es- ia) Gen. cap.^.v. jS. jp. 40.^41* 22P (6) ta grande obra de mi Misión 5 que igualmente depende de mis cuidados, y de vuestra correspondencia \ con que palabras 5 ni mas tiernas , ni mas misteriosas podía yo hablaros 5 que con las propuestas en el principio de esta mi Carta 5 tomadas de la 9 que San Pedro escrivió á sus amados Fie- les ? ^4 & verdad , /e¿ derramadas •> y perdidas •> sin Obispo 5 ni Pastor que os hablase -> que os dirigiese \ que os iluminase * y que os condugese por los caminos de la Santa Fe 5 y verdadera Doctrina que solo se halla , y se enseña en la Igle- sia de Jesu-Christo. Pero ya en el dia sois unas ovejas fieles 5 congregadas en el rebaño de aquel Señor \ á quien San Pedro lla- ma "Principe de los "Pastores {a) 5 ali- mentadas con los saludables pastos de su Evangelio 5 y conducidas por las sendas seguras de su Santa Ley á aquel Reyno de Paz 5 y de Gloria, que su 'Padre Celestial , y nuestro 5 tie- ne preparado para su pequeño % y fiel Rebaño (b). ¡ O que misericordia tan digna de estar gravada en vuestros (a) Ep'nt. 1. Petr. cap. ?. v. 4. \b) Matb. cap. ij . v . 34. laeob. Eput. Catbol. cap. z. y. y. B J2 2# (8) corazones ? para la memoria 9 y para el agradecimiento ! ;Y á quien la de- béis amados mios ? Primeramente la debéis á jesu-Christo Obispo » y Pas- tor de vuestras Almas , quien 5 por un efecto de su infinita Bondad , se convirtió misericordiosamente hacia, vosotros 5 á fin de que vosotros since- ramente os convirtierais á él 5 según aquellas palabras de jeremias : con- vertidme Señor 5 y me convertiré (a). En segundo lugar 5 la debéis al po- der 9 al valor , y á la piedad de nues- tros Reyes Catholicos 9 quienes apli- cando sus christianos desvelos 5 em- pleando sus valerosas Armas $ y ago- tando sus Reales Tesoros ? conquista- ron estas Tierras ? para hacerlas Rey- no suyo 5 ó mas proprianiente Rey no de Dios (b) , introduciendo y propa- (a) Jerew. cap. 51. v. iS, (t>) ¿ap, 10. v. 10. (9) gando en ellas i el Evangelio 5 y la Fe ; esta Fe que ya es tan constante como celebrada en todo el Mundo {a), Y últimamente ? la debéis á la doc- trina 5 y predicación de aquellos varo- nes Apostólicos 5 que devorados del Zelo de la Casa de su Señor (b) 5 y sin mas in- terés 5 ni objeto l que el de su Gloria, y el de la conversión de vuestras Al- mas 5 á costa de inumerables fatigas, que sufrieron : de dilatados y tempes- tuosos Mares 5 que cruzaron : de pe- ligros , y escollos 5 que vencieron : de secos arenales 5 que pisaron : de bas- tas soledades 5 que andubieron : de Fieras crueles 5 y aun de hombres, tan crueles 5 como las fueras 5 que amansaron ; se derramaron , por es- tos vuestros Países 5 como obreros in- fatigables 5 os exhortaron > os instru- (a) Ai are. 14. v. 9. {bj Psalm. como á vuestro legitimo Pastor : con- versi estis ad Tastorem animarum trarum y en que yo me convierta á vosotros 5 como á mis verdaderas ove- jas : ¿7 tu aliquando conversus confir- ma fratres tuos. Estas dos conversiones formarán todo el asunto de esta mi carta Pastoral 9 y darán abundante materia 5 tanto para vuestra instruc- ción 9 como para la mia : Porque en la primera , propondré todas las obli- gaciones de las Ovejas 5 para con su Pastor 5 y en la segunda todas las del Pastor 5 para con sus Ovejas. *** *** *** *** *** * * * * * * * * * * * * * * (12) PRIMERA PARTE. En que consiste esta conversión de los fieles a su Obispo. No sin mucho misterio 5 y gran- de propriedad \> leemos en las Santas Efcrituras sy mbolizadas las Almas fie- les en las Ovejas. Yo conozco a mis Ovejas P y mis Ovejas \ me conocen a mi {a) , dice Christo por San Juan 5 al proponerse 9 como Pastor bueno 5 y como excmplar 5 y modelo de todos los Pastores. Quando eligió á San Pe- dro Pastor universal de la Iglesia 5 le dixo 5 y en su persona á todos los Obispos : Apacentad mis Ovejas (b). ¿Pues qué misterio tendrá esta ex- presión 5 tan frequentemente repeti- (O) EvangL Joan. cap. jo. v. 14. (b) fLvangel . joan. cap. 11. v. 1 7. da en los Libros Santos ? Vosotros sa- béis bien 5 amados mios , la mansedum- bre 5 la sencilles ■> la docilidad , la su- misión 5 y amor \ que las Ovejas tie- nen á su Pastor. Desde el punto , en que ellas , por un instinto natural, advierten , que á los cuidados del Pas- tor deben su dirección 5 su alimento, su abrigo , su defensa y y su seguri- dad i desde este mismo > lo recono- cen 5 lo tratan , lo aman , lo obede- cen , y lo siguen : y ved aqui , ama- dos fieles mios f en qué consiste la conversión de las Ovejas á su Paston y ved también en ellas symbolizadas las tres mas principales obligaciones, que debéis á vuestro Obispo : estas son reconocerlo , tratarlo , obedecer- lo 5 y seguirlo ; reconocerlo por Fe, trátalo con Confianza , obedecerlo i y seguirlo con Sumisión. Explicaremos brevemente estos tres artículos. d4). Lo que ¡as Ovejas deben recono- cer en su Pastor. Si queréis. Hijos mios , pensar, y hablar , no según las máximas del Mundo , ni de los que en él se lla- man , y se precian de espíritus fuer- tes i sino según el lenguage de la Es- critura , de la Tradición , de los Con- cilios \ y de los Padres de la Iglesia, debéis reconocer en vuestro Obispo, por indigno que sea en su personará un legitimo succesor del Sacerdocio de Jesu-Christo ¡ quien al dexar al Mundo , y subirse al Padre , no pu- diendo olvidar las Almas , que aca- baba de redimir , las dexó confiadas al cuidado j¡ y govierno de los Apos- tóles , y de los Obispos sus Succesores 23/ Ci5) en aquellas palabras que les dixo : Yd por todo el Mundo , y predicad el Tl. \ sino que yo os ele- g) d vosotros (a) p . ¿y en otra no les dixo: Asi como el Tadre me embib d mi , asi yo os embio d vosotros , para que cami- néis , fructifiquéis $y vuestro fruto per- manezca para siempre {b) l ¿Pues qué prueba mas terminante , de que to- dos los Apostóles , fueron entibiados, y elegidos Obispos por Jesu-Christo? Y si los Apostóles lo fueron en vir- tud del poder i que el Salvador les comunicó , y del qual ellos usaron, predicando , en todas partes , bauti- zando á los nuevamente convertidos, confirmando á los ya bautizados, ordenando Sacerdotes , consagrando Obispos i y formando reglamentos de Disciplina en los Lugares donde (a) Joan, in Evang- cap. i?, v. lí. {bjldcmin eod. cap. 6. v. J8. 3 O (17) establecieron la Fe ; ¿podrá decirse que no lo son a y que no cxercen, estas mismas funciones en virtud del mismo poder > sus verdaderos 5 y le- gítimos Succesores a quales son los Obispos? Ello es 5 dicen los Padres 5 se trata- ba de establecer una Gerarchia ? que fuese cumplimiento de la 5 que el mismo Dios havia establecido en la antigua Ley : no podia 5 pues P aque- lla ser inferior á esta 5 como que ja- más puede serlo la verdad á la figu- ra 5 y el cuerpo á su sombra. Pues si aquella en naturaleza , en su or- den 5 en su jurisdicción 5 y en la su- perioridad 5 que los Pontífices te- nían 5 sobre los simples Sacerdotes? y estos sobre los Levitas ? tubo á Dios por Autor ¿no deberá decirse? y confesarse lo mismo ¡> y con mu- cha mas razón , de la naturaleza* c ij 08) orden i y jurisdicción ? de la Gerar- chia de la nueva Alianza 9 y de la su- perioridad , que tienen los Obispos? sobre los Presby teros 5 y estos sobre los demás Ministros inferiores? Asi lo entendió el Apóstol de las Gentes i y quantas veces habla en sus Cartas de su Ordenación 9 Carác- ter y Dignidad 5 jamás recurre á es- tablecimiento humano 5 y antes siem- pre confiesa $ que únicamente lo ha recibido de Dios 5 sin que los Hom- bres 5 hayan tenido parte alguna : Es menester 5 dice •> que todo Hombre nos mire como d Ministros de Jesu-Chistoy porque en efecto 5 lo somos de aquel en quien haveis creído ; y Cooperadores de la grande obra de la Santificación. Dios mismo es quien nos ha dado este Toder> y quien nos ha hecho capaces , para ser los Ministros de la nueva Alianza {a). ¿, ai Cor, cap. 4. v. 1, SF, Ü9) Y hablando con los Obispos dice : El Espiritu-Santo es quien os ha estableci- do ¡ para gobernar la Iglesia de Dios y que el adquirió con su Sangre {a). ¿Pues qué prueba mas concluyen- te 5 de que el Obispado ¡ji no reconoce otro Autor , que á Jesu-Christo \ y que los Obispos son unos legitimos Succesores suyos X Quien habla aqui, es un Apóstol > un Obispo $ un San Pablo 5 cuyo testimonio j no puede ponerse en duda por ningún Catho- lico. Es pues el Obispo un legitimo Succesor del Sacerdocio de Jesu-Chris- to. ¿Y que masr Un Ministro i y Dis- pensador de los Misterios * y gracias de Dios. Si 5 hijos mios } debéis reconocer en vuestro Obispo esta eminente ca- lidad , que le da San Pablo í por que en efecto no hai Misterio > ni hai 4íf. IQ, Vi 1¡¡. QJ2 Í20) Gracia de aquellas interiores 4 é in- visibles 5 que se comunican por seña- les exteriores 5 y visibles s no hai, digo , Gracia alguna de estas 5 que pueda llegar á vosotros 5 sino por mano de vuestro Obispo. Por que si hablamos de aquella Gracia regene- rativa 5 que en la fuente Sagrada del Bautismo 9 reengendra espiritualmen- te al Hombre 5 lo limpia de la culpa Original , lo introduce en el seno de la Iglesia 5 lo hace Hijo de Dios 5 y Heredero de su Reyno i nadie 5 á no ser en caso de necesidad 5 os la pue- de dispensar 5 sino el Sacerdote y ninguno lo es •> ni lo puede ser sin la imposición de las manos de su Obis- po ; y por esto dixo el Salvador á los Apostóles : Tor que ^uan 5 á la ver- dad •> bautizo en el agua 5 mas vosotros bautizareis en el Espiritu-Santo (a). (*) Aif. íap. i. v. 5. (21) Si hablamos de aquella Gracia có- roborativa i que después de nacido el Hombre ¿ y renacido á la Fe 5 lo con- firma 5 corrobora 5 y fortalece en ella por medio del Sacramento de la Con- firmación ; nadie os la puede dispen- sar sino vuestro Obispo g único Dis- pensador y Ministro ordinario de es- te Sacramento. Asi leemos en los He- chos de los Apostóles í que sabiendo estos como Samaría ¡> havia recibido la palabra de Dios g embiaron á Pe- dro , y á Juan ^quienes llegados alli rogaron por ellos » para que recibie- sen el Espiritu-Santo \ y concluye: por que sobre ninguno de ellos havia aun bajado 9 sino tan solamente havian sido bautizados {a). Donde se dexa ver 5 que el que los havia bautizado* no tubo Potestad alguna 5 para COn- CiO AV. cap. 8.v. 14. i<¡. S S \6. m firmarlos 9 por ser solamente Diáco- no 5 sino que aquel Ministerio fue re- servado á Ministros mas perfectos* esto es * á los Apostóles. Si hablamos de aquella Gracia re- misiva 5 que en el Sacramento de la Penitencia perdona todos los pecados cometidos después del Bautismo 5 o en su recepción > nadie os la puede dar 5 sino el Obispo ? ni en esta mis- tica 5 y saludable Piscina de Jerusa- lem hai otro Angel 5 que mueva las aguas ? y cure toda especie de enfer- medades espirituales 5 sino el Obispo; quien lo hace , ó por si 5 ó por medio de sus Sacerdotes 5 á quienes antes impone las manos ^ examina -> aprue- ba 5 y da la competente Jurisdicción, para que como legitimos Jueces exer- zan este sagrado Ministerio 5 reciban á los Penitentes -> los oigan , los juz- guen 5 los sentencien 5 y los absuel- 2Jh ban , ó les nieguen la absolución 5 se- gún el mandato del Salvador : Todo lo que soltareis en la Tierra 5 sera tam- bién suelto en los Cielos {a). Si hablamos de aquella Gracia ci- bativa 5 que alimenta , une 5 é incor- pora las Almas con el mismo Jesu- Christo por medio de su verdadero Cuerpo 5 que comen 5 y de su verda- dera Sangre •> que beben en el Sacra- mento de la Eucharistia i nadie os la puede dar sino el Obispo 9 ni en el Templo espiritual de Salomón hai otro Ministro 5 que ponga sobre la mesa del Altar 5 los Panes de la Proposi- ción (b) •> y los reparta á los fieles 9 si- no el Obispo > quien lo hace 5 ó por si, ó por medio de los Presbyteros 9 y Diáconos ■> dando poder á aquellos* para consagrar el Cuerpo de Christo, {a) Mattb. cap. 16. v. 19. & Joan. cap. zo. v. 2,3. (6) Exod, cap. 2.5. v. 30. D I C24) y distribuirlo á los fieles ; y á estos para distribuirlo solamente en caso de necesidad. Si hablamos de aquella Gracia cu- rativa 5 que sana las reliquias de los pecados ? y al tiempo de salir de esta miserable vida dispone al Hombre 5 y lo fortalece 5 para batallar , y vencer al Demonio 9 que en aquella ultima hora redobla sus efuerzos ? y sus as- tucias > nadie os la puede dispensar, sino vuestro Obispo $ ya consagrando el Oleo 5 que es la materia próxima de este Sacramento de la Extrema- unción 9 ya dando el Poder á los Presby teros ? y Párrocos , que son los Ministros legítimos de él 5 según aquello de Santiago : Enferma alguno de vosotros \ Llame d los Tresbyteros de la Iglesia *> y oren por él 9 ungiéndole con Oleo en en el nombre del Señor y la ora- ción de la Fé salvara al enfermo 9 y le (2 5) aliviara el Señor ¿y si tiene pecados se le perdonaran {a). Si hablamos de aquella Gracia po- testativa , con que el Hombre es su- blimado á la dignidad del Sacerdocio, con potestad de consagrar el Cuerpo natural de Christo , y de absolver, y perdonar las culpas de los fieles, quienes son su Cuerpo místico s solo el Obispo es el Ministro , y dispensa- dor de ella , y ninguno otro Minis- tro de la Iglecia tiene semejante po- testad : Lo que hizo decir á San Epi- fanio : Que el dar hijos d la Iglesia por medio del Bautismo , pueden hacer- lo los Sacerdotes j pero el darle Tadres^ por medio del Sacramonto del Orden^ es poder , y gloria , que solo tienen los Obispos (b). Finalmente ; si hablamos de aquella Gracia unitiva , que ata. (aj Epist. Cntbd. cap, j. v. 14. ¿5° lj. {b) B.trtii. 7j, (26) y une al Hombre 5 y á la Muger % ba- xo un jugo 5 y vinculo perpetuo 5 é in- disoluble 5 por su naturaleza 5 y los dispone para vivir bien 5 propagar el Genero humano 5 y darle hijos á Dios; solo el Obispo 5 es quien os la puede dispensar ? ó por si 5 ó por medio de sus Párrocos ¿ sin cuya asistencia físi- ca 5 y moral , es invalido todo Matri- monio 5 por decreto del Concilio de Trento (a). ¿No es esto ser el Obis- po 5 un Ministro ? y Dispensador de todos los misterios y gracias de Dios? Pues igualmente debéis recono- cer en él > por malo 5 y pecador que sea en su persona 5 á un Embiado 5 ó Embaxador de Dios según la expre- sión del Apóstol San Pablo (i) 5 á un vice-Dios ó Teniente suyo en la Tierra 9 que está representando su (a) Stss. 24. cap. 10. {bj Eptíí. z. ad Cor, cap. j. v. 10, Ad Epbes, eap, <¡, v, ío. (27) Persona $ y autoridad 5 y por quienes ha dexado dicho en sus Escrituras: Quien d vosotros oye 5 á mi oye *> quien a vosotros desprecia 5 d mi me despre- cia {a). Y en otra parte : Quien resis- te al Superior (b) 9 resiste á la Orden de Dios 5 y se adquiere su condena- ción eterna. Y en otra : No cjuierais tocar d mis Christos (c). Si Amados mios : Los Obispos son los Embiados de Dios 5 los Tenientes de Dios 5 cu- ya Persona representan ¡> y en cuya virtud 5 y Poder hablan 5 goviernan y mandan sobre el Pueblo fiel 5 que les há sido confiado 5 y de que les pedirá estrechísima razón en el dia de la Cuenta. Del conocimiento de estas verdades aprendidas de los pri- meros Maestros de la Fe 5 y de la Disciplina 5 nació en los primeros (a) Luc. cap. io. v. \6. Mattb. cap. jo. v. 40. Joan* cap. 13. v. i©» consejo del Pastor 5 que era el uni- 33 co Director de todo su Rebaño. 3) Mirábanle conioá Hombre de Dios 5 33 como aquien ocupa el lugar de je- (29) » su-Chrito ; de suerte % que la ten- » tacion 5 que mas temían íos Obis- » pos ¡¡ y Presbyteros , era la Vani- " dad 5 ó el desprecio de los otros; 33 como la temían aquellos que tenían » el Don de Profecía ó de Milagros: 33 pues estas gracias eran aun frequen- " tes. Aquel respeto > y amor filial " causaban toda la autoridad de los " Pastores. Pues no tenían para ha- 53 cerse obedecer , sino el medio de la 35 persuasión , y las penas Espiritua- 55 les. No podían usar de alguna otra 33 fuerza , que atemorizar las Con- » ciencias 5 y en aquellos que eran 53 tan impíos que despreciaban sus w Cen suras 5 no sufrían pena alguna 53 temporal (a). » Todo lo hasta aquí dicho , amados mios 5 lo hemos tomado principalmen- te de las Cartas de San Pablo escritas 2 ¿2 (30) á los Colosenses , á los de Efeso 5 y á los de Gorintho i donde para inspirar á sus amados Fieles un profundo res- peto 5 y una sumisión sin limites á los Pastores y Prelados de la Iglesia* les proponia 9 con los términos mas fuertes 5 y patéticos 5 las altas 5 y ex- celentes prerrogativas de la Dignidad Episcopal : Lexos sea de vosotros pen- sar > que hablarles de este modo fue- se en San Pablo alguna mira de res- peto 5 y una estimación de su perso- na. Ninguno mas humilde que este Santo Apóstol. Y quando no se tra- taba mas y que de sus intereses parti- culares •> antes bien se portaba como amigo 5 y como siervo de todos , que como Padre 5 Apóstol * y Obispo de un Pueblo tan numeroso. Para ha- blarles de de este modo en sus Car- tas 5 no le movió al Santo 5 ni á mi me ha movido otra razón 5 para ha- 00 blaros en esta mia , que la Voluntad de Dios 5 por la que hemos sido ele- vados á este punto de Autoridad y de Poder , y el gran deseo de que bien istruidos p en quanto pertenece á vuestra Obligación 9 os convirtáis sinceramente á vuestro Pastor 5 co- nociéndolo por Fe 5 y tratándolo con Confianza 5 y estamos en el segundo articulo. De Ja ternura , y confianza % con que denjen Jos Fieles tratar a su Obispo, No es nuestra intención hablar aqui 5 de aquel trato humano l poli- tico y social justamente introducido entre las Gentes ; y mui necesario? (U) para mantener entre ellas el buen or- den 5 y aquella distinción que á cada uno se le debe por su nacimiento 5 por su Carácter , por su empleo > ó por su mérito personal ¿> según aquello de San Pablo escribiendo á los fieles de Roma: Dad d cada uno lo que se le de- he 5 d quien tributo , tributo 5 d quien alcabala •> alcabala ^ d quien temor^ temor 5 y honor d quien se le debe ho- nor O). No os hablaremos de este tra- to 5 amados mios 5 sino de aquel Es- piritual 5 e interior 5 que deben tener las Ovejas con su Pastor \ y los Fieles con su Obispo 5 ordenado únicamente al bien 5 y Salvación de sus almas. Pues primeramente debéis tratar al Obispo como unos fieles Discípulos á su Maestro y buscando en sus labios el buen consejo 5 la doctrina sana , la verdad » y la luz 5 para que asi el ~l¿)Capt. ij, v. 7. O?) fruto de todas vuestras obras sea, según la expresión del Apóstol : El acierto 5 la bondad , $ justicia {a) en es- te Mundo 5 y el premio y la corona en el otro. Los labios del Sacerdote , dice Dios por un Profeta 5 ¿eirá» Depositarios de la Ciencia , # e« w fcftó ^ buscara la inteligencia de la Ley 5 por gwe t7 W el Angel del Señor de los Exersitos (b). Todos los Padres 9 y Concilios , han entendido por este Angel del Señor, al Obispo 5 y por lo mismo , para que lo sea dignamente piden en él amas de la verdadera vocación , y de la perfecta piedad , un fondo , y una extensión de sabiduría 5 que lo haga capaz •> no solo de responder 5 y satis- facer á quantas preguntas le hagan, y propongan sus Fieles 5 sino también (a) Ad Epbes. cap. ? . v. 9. (¿) Malaíh. cap. 1. v. 7. de argüir 5 y convencer 5 á quantos se opongan á la verdad fundados en aquellas palabras de San Pablo : Tara que pueda ex orlar con doctrina sana 5 y argüir a ¡os que la contradicen {a). Oíd pues ahora i lo que hablando Dios de este Angel 5 dixo á los Israe- litas : Yo tmhiaré mi Angel qne os pre- 1 J 7 ■ 1 • cecid 5 y guarde en el camino -> y os in- troduzca en la tierra 5 que os tengo pro- metida : O be de ce dio puntualmente. Si oyereis su voz, 5 y siguiereis sus conse- jos i Yo seré enemigo de vuestros ene- migos 5 y afligiré d los que os afligen (b). No lo hicieron asi > y esta fue la cau- sa de sus excesos 5 como también de sus calamidades. Si erraron tantas veces en el Desierto (c) , si descono- cieron los caminos de Dios (d) 5 si (ALdá lií.cip. i. v. p, {bj Exod. cap. i?. v . lo, Zl-, vFlt, (c) tsalm. icó. v. 4. 2 £7 m) apetecieron los Ajos 5 y Cebollas de Egipto (a) } si se fastidiaron , y cansa- ron de comer el Maná (b) ¡ si idolatra- ron y adoraron el Becerro de oro (c)> si murmuraron publicamente de Moyses y si finalmente , no tu- bieron la dicha de entrar en la tier- ra de Promisión (e) 5 todo fue por que ingratos , infieles 9 y supersticio- sos 5 sin contar con la voz y consejo de su Angel conductor 5 se fueron á consultar con un Leño 5 según que el Señor se quexa por Oseas : Mi "Pue- blo fue d consultar d su Lefio , y su Báculo le respondió (f). ¡Ay amados mios ! Quanto temo que la relaxacion de costumbres , que se advierte con dolor $ y se llora casi (a) Num. il. v. (b) Id^m. c-ip. ii. v. y. (£j Exod cap. 32, v. 4. ?. qr <$. (ci) Num. caf. 14. v. r. (e) Idem. c¿p. 14. y. 30. Cap. 4. y. 11, 06) sin remedio en el Pueblo Christiano, ha nacido , y nace del mismo princi- pio í Si vemos tan generalmente ig- norados 5 ó mal entendidos los prin- cipios de la Religión * tan apetecidos, y buscados los placeres del Mundo, tan fastidiados > y poco freqüentados los Sacramentos de la Iglesia $ tan desobedecidos •> y murmurados los Superiores : Si vemos tanta idolatría, y ceguedad por las Riquezas a tanto luxo , y profanidad en los trages, tanta lascivia I y publicidad en los comercios , tanta fraude , é in- justicia en los tratos , tanta::: ¿Mas donde voy ? jSi dexo algo por decir no es demasiadamente publico ? ¿A- caso lo ignoráis vosotros i Pues yo temo 5 que todos estos excesos pro- vienen en gran parte 5 de que sin contar los Fieles con su Obispo i sin conferir 5 ni consultar con este An- (?7). gel * y Maestro destinado por Dios* para su enseñanza * y dirección * y en cuyos labios tiene depositada la ver- dadera inteligencia de la Ley * se van á tratar * y consultar con Leños * es- to es * con Hombres * ó ignorantes* que no pueden dar luz * pues no la tienen * ó laxos que no pueden aconse- jar con rectitud 5 pues no la profesan* ó lo que es mas cierto se van á con- sultar con su mismo corazón con su dañado y necio corazón * donde dice que no hai Dios {a) | ó muestran * que pa- ra ellos no hai otro * que su gusto* su ambición * ó su interés : ¡Que dis- tinta fuera la conducta del Pueblo fiel i si sus Hijos nada resolviesen * y nada obrasen sino por el dictamen* y consejo de su Angel conductor! IDichosos y embidiables tiempos (a)T/aln. Ji. v. i. aquellos de la primitiva Iglesia 9 en que las casas de ios Obispos eran $ no Palacios suntuosos 9 sino excelentes Seminarios 5 donde se criaba 5 y edu- caba la Juventud ! En que las Igle- sias % eran otras tantas Escuelas abier- tas 5 donde se enseñaba á todos los Fieles la Doctrina y la Ley ! Y en que estos pendientes absolutamente de la boca 5 y doctrina de su Obispo* nada hadan sin su consejo , y apro- bación ! ¡Que Discípulos tan exce- lentes no vio la Iglesia salir de aque- llos Seminarios 5 que después fueron sus Maestros 5 y Doctores ! Un Atha- nasio formado baxo la educación de San Alexandro : Un San Chrysosto- mo criado baxo la dirección de San Melecio : Un Cyrilo instruido baxo la enseñanza de Theofilo Patriarca de Jerusalem 5 y otros mil que no refiero enseñados en la Escuela de (39) San Agustín i y San Fulgencio. Pues de aquellas Escuelas , ¿que Christia- nos no salieron perfectos imitadores de Jesu-Chrito ? ¿Tan amantes 5 y se- guidores de la Cruz ? ¿Tan despren- didos y olvidados de los placeres y riquezas del Mundo? ¿Tan entrega- dos 5 y poseídos del amor de Dios ¿ y del Próximo ? ¡O Iglesia Santa ! ¿Si tendréis algún dia el gozo de que buelvan á renacer aquellos tiempos* y á reflorecer aquellas costumbres? Cooperemos , Hermanos mios ? á es- te tan justo deseo de nuestra Madre* y tememos á este fin el medio S yo el de trataros como á unos fieles Dis- cípulos 5 y vosotros el de tratarme como aun verdadero Maestro : ¿y co- mo mas ?Como unos enfermos á su Medico. Si amados mios : deveis tratar á vuestro Obispo como á un Medico 2S2 (40) espiritual de vuestras Almas ; y en t&> das vuestras dolencias interiores i de- béis acudir á él l para que enterado perfectamente de ellas \ de sus prin- cipios 5 de $us progresos 5 y de sus efectos 5 os remedie i os cure 5 os pre^- serve i y os ponga en tal estado i que si la curación fuese dentro del Confe- sonario 5 pueda deciros lo que el Sal- vador al Paralitico : Ya estas sano de tu enfermedad : no quieras pecar en ade- lante(a) ; y si fuera de él , pueda de- ciros lo que al Leproso : Anda w > y descúbrete al Sacerdote (b) i y que nunca pueda decirse de vosotros , lo que de los habitadores de Galaad : ¡ Tor ven- tura no hay resina 5 b falta Medico en Galaad (0 ? Y si verdaderamente lo hay 5 como es ) que perseveran tan sin remedio las dolencias 5 y las llagas se (a) ¿tatú cap. 9. Maru, z. cap. Lm. cap. $. (b) Manb. cap. 8. r. 4-. (e) Jerem. cap. 4. v. ulíim. (4i) están abiertas $ y sin curarse ? ¡ Con quanta razón podía preguntarse la mismo á muchos Pueblos Christia- nos í ¿ Por ventura entre vosotros na hay Medico ? ¡ No hay Obispo que vi- site 5 que trabaje s que exhorte $ que predique 5 que reprehenda , que ame- nace 5 que castigue 5 y que cure ? Y si lo hay ¡ como es § que después de sus visitas 5 de sus trabajos * de sus exhortaciones 5 de sus reprehensio- nes 5 de sus amenazas 5 de sus casti- gos 5 y de sus curaciones : como es* que perseveran los malos * y los ma- les i los enfermos 5 y las enfermeda- des ? los viciosos $ y los vicios ? los es- candalosos a y los escándalos f Quanta temo 5 amados mios 5 que consiste, y mucho 5 en que los enfermos hu- yen del Medico , en que no lo lla- man 5 en que no lo buscan 9 ó que si lo buscan no es en el Tribunal inter- * ij (42) no de la Penitencia 9 para hacerle pre- sentes sus enfermedades propias » si- no en el externo 5 y de contención* para descubrir 9 y delatar las agenas; tal vez sin fundamento 5 no pocas ve- ces sin verdad 9 muchas por despi- que^ y venganza 5 y bien pocas por zelo 5 y amor de la Justicia. Qu an- do verdaderamente la hay en la acu- sación 9 el Obispo oye * se informa* juzga , corrige 5 previene 5 amenaza* ó castiga á los delinquentes i pero como todos estos remedios son exte- riores 5 y violentos > como la curación no llega á lo interior del Alma s du- ra la emienda del pecador 9 lo que la visita del Medico 9 y con su ausencia vuelve 9 a descubrirse el mal que es- taba oculto en su raiz * y áquien lo contuvo el respeto 5 ó el temor solo por algunos dias 1 pudiendo decir el Obispo 5 lo que allá dixo Dios por su (413 Profeta : Hemos curado a Babilonia; pero Babilonia no ha quedado sana {a). jQuanto mas bien empleado seria su trabajo 5 quanto mas útiles sus con- sejos % quanto mas eficaces sus pala- bras 5 quanto mas fructuosas sus me- dicinas 5 si los enfermos mismos ? po- seídos de un verdadero 9 y sano deseo de su curación 9 y de una tierna con- fianza en su Obispo b Medico que Dios les ha destinado 5 se presentasen á sus pies 5 le abriesen su pecho 5 le descubriesen sus llagas ¿ y sincera- mente le pidiesen la absolución 5 la penitencia 9 y el remedio *> v se en- tregasen enteramente á su dirección! Sabemos bien •> y con mucho con- suelo nuestro estamos informados, que no faltan en nuestra Diócesi Mé- dicos hábiles 5 quiero decir Parroco s y Sacerdotes de ambos Cleros Secu- lares 5 y Regulares r que con zelo, (<*) Jerem. cap. j i . v. 9, (44) ciencia , y probidad , se aplican al exercicio Santo de oir las Confe- siones de los fieles : ¿Pero acaso esto* que en muchos de ellos 5 es un exer- cicio de pura caridad 5 no es una obli- gación de rigurosa justicia en el Pár- roco 5 y en el Obispo que es el Pár- roco de los Párrocos ? \ No soy yo el principal obligado ? i No tienen de- recho 5 mis fieles , á que yo los oiga, los confiese , y los cure ? ¿Seré yo mejor , que muchos de mis Padres,- y Antecesores , que aplicados á este exercicio santo > lograron , por este medio la conversión , la perfección* y aun la Santidad heroica de muchas Almas ? Si Hijos mios , yo estoy pronto á curar vuestras dolencias in- terires , si vosotros , como el Parali- tico de la Piscina (a) , queréis ser sa- nos de ellas , y soy vuestro Medico, {*)Uv.in%e. Joan, cap. f .v.íl ~ l (45) y para deciros de una vez como de- béis tratar á vuestro Obispo > yo soy vuestro Padre. Asi es 5 y en las Sagradas Escri- turas es cosa mui freqüente llamar Padre al Obispo * razón por que tal vez en los primeros Siglos era llama- do Papa por los fieles ¡¿ como puede verse en varias cartas de San Agustina hasta que en el Siglo VI. quedó este nombre justamente reservado al co- mún Padre 5 y Pastor de la Iglesia universal ; pero sin negar por esto al Obispo el titulo de Padre particular* respecto de aquella Iglesia * y almas* que están particularmente fiadas á su govierno : Titulo el mas tierno * el mas dulce 5 el mas misterioso * y el que comprehendiendo en si todos los demás 5 el de Maestro * el de Medico* el de juez 5 el de Consejero % y Con- solador * presenta en un solo golpe de (46) vista la ternura 5 la confianza , el amor 9 la obediencia 5 y el respeto* con que los fieles pueden 5 y deben tratar á su Obispo. Por que un Padre 5 solo por que lo es 5 desea la instrucción de sus hi- jos 5 se avergüenza de verlos ignoran- tes 5 y le llegan al corazón los exce- sos 5 á que su misma ignorancia los conduce : Asi leemos en el Libro de los Reyes 5 que noticioso Heli , de lo que en el Pueblo se hablaba sobre la ignorancia 5 y escandalosa conducta de sus dos hijos Ofni , y Finees 5 lla- mándolos á su presencia les dixo: i Que es osto 5 que oigo hablar de voso- tros hijos míos ? Dicen que ignoráis vues- tro oficio 5 que abusáis de el con escándalo^ y que lo profanáis con sacrilegios f limen- daos , y no queráis afligir 5 y deshonrar á un Tadre que os ama de corazón {a). {*) Ub. i, cap. z, y. ij. & 14, (47) Un Padre > solo por que lo es , se compadece de ver á sus hijos enfer- mos 5 los visita 9 los acompaña * los cura por si mismo si puede 9 y quan- do no puede por si 5 solicita por quau- tos medios le inspira su amor Paternal, el que sean curados por Médicos há- biles 5 y prácticos. Asi leemos en San Matheo 5 del noble Centurión , que compadecido de la grave 5 y penosa enfermedad , que padecía su hijo 5 no pudiendo él mismo darle la saluda acudió en persona 5 ó por medio de sus criados 5 ai Salvador y con igual fé 5 que confianza 5 /V rogo que' curase su hijo 5 c¡ue estaba paralitico 5 y atormen- tado por el Demonio (a). Un Padre i solo por que lo es i de- sea el acierto desús hijos en todos los negocios de la familia % y casa i y en sus dudas 5 y perplexidades los alien- - 27o (48) ta > los instruye ? los encamina 5 y los aconseja ? como quien mira todas las ventajas n y felicidades de ellos como suyas propias. Asi leemos en el Libro del Génesis 5 que quando Jacob se halló perplexo * y temeroso entre el deseo de lograr la Primogenitura : y el temor de incurrir en la maldición de Isaac 5 y en el odio de Esaü 5 pron- tamente acudió su Madre Rebeca 5 á fortalecerlo con sus consejos •> que ase- guraron 5 é hicieron feliz el proyecto. Ahora hijo mió 5 le decía 5 haz lo que ie aconsejo 5 no temas •> y caiga sobre mi Id maldición {a). Un Padre 5 solo por que lo es> siente ver á sus hijos desavenidos , ó entre si 5 ó con sus Vecinos 5 y Con- ciudadanos 5 y deseoso de que vivan en paz 5 la persuade , la solicita •> se interpone como Medianero ? y aun se {«) Cap. 17. y. y. í¡. (49) ofrece por Juez arbitro á fin de ata- jar pleytos 5 y cortarlos 5 por medio de una razonable 5 y pacifica compo- sición. Asi leemos en el Libro del Gé- nesis 3 que notando Abrahán alguna contienda entre sus siervos 3 que él amaba como hijos 5 y entre los de Loth 5 á quienes este también miraba como á tales 3 y que al fin todos eran de una familia 3 y de una casa l lla- mándolo le dixo : Ruegoie 3 que no haya pleyto alguno entre ¡os dos 3 ni entre tus Tastores 3 y los mios f compongámonos amigablemente 3 pues que somos herma- nos y toda la tierra esta d tu presencia* y elección ; si tu eligieres la mano dere- cha 3 yo tomare por la siniestra 3 y si tu por esta 3 yo por aquella {a). Un Padre 3 solo por que lo es 5 sien- te 3 y Hora los trabajos 3 desgracias* y miserias de sus hijos i y aun quan- (a) Cap. 13. v. 7. 8. W í>. e ij 272 (50) do ve que estas han nacido de sus ex- cesos , y viciosas profuciones , no sabe negarse á los tiernos sentimientos de su corazón , que lo inclinan poderosa- mente á compadecerlos , á consolar- los , y á socorrerlos. Asi leemos en San Lucas P que quando 9 el Hijo Pro- digo j¡ después de haber disipado su legitima » en vicios 9 y sensualidades, llegó pobre r miserable 5 y desnudo á casa de su Padre i no pudiendo este olvidar que lo era , y movido de mi- sericordia 5 y compasión ., se adelanto d recibirlo , /o recogió en sus brazos 5 lo leso , mando que lo vistieran 5 /o calzaran , ^//e /V dieran de comer , 9345 |f puneran el Anillo 5 >• celebro el di a de su vaüda 5 $07» Nolhe filii m ei : non emm en bona fama , q uam ego audio(a). (a) Lib. i.Keg. cap. z . v . 77. & 77. " - " — 27J m En vuestras enfermedades 9 y do- lencias espirituales acudid á vuestro Obispo 5 el os recibirá , os oyrá 5 os compadecerá •> os curará 5 y quando por desgracia 5 ó por culpa vuestra* no pudiere acertar con la curación 9 y viese inútiles ? é infructuosas todas las medicinas *> él 9 como otro Centu- rión acudirá al Divino Salvador de las Almas 5 y postrado al pie de los Al- tares rogara por vosotros 5 y con ge- midos inenarrables {a) le pedirá 9 que os cure * diciendole con un corazón de verdadero Padre : Dios mió 5 mi- rad 5 que este hijo 5 y Diocesano mió está paralitico en el Alma > que el Demonio -> lo atormenta , y mucho* y que está expuesto 5 á que lo ator- mente mas 5 y eternamente en el In- fierno. Tuer meus jacet in domo para- (a) Faul ad Rem. cap. S. y. ¿<. liticus 5 ¿r mole torquetur (a). En las dudas * escrúpulos * y per- plexidades 5 sobre los tratos * nego- cios 5 é intereses de vuestras Casas* acudid á vuestro Obispo * oid sus consejos * obrad según ellos 5 para que asi de tal modo adelantéis vuestro caudal 5 y levantéis vuestras casas* que no sea incurriendo en el odio * y maldición de Dios * que tiene dicho: 4^ n J0¿0¿rt?j 5 /oj ^//e edificáis con la sangre (b) de los Pobres. Nunc ergo fi- li mi 5 acquiescé conciliis meis ::: ln me sil isla maledictio % tantum audi njocem meam (c). . En vuestros pleytos * y discordias* ya sean con los propios • ya con los estraños * ya con razón , y derecho* ó ya sin él g acudid á vuestro Obispo* y él como otro Abrahán * mediará* (a) Matib. cap. 8. v. 6. (0) Jerei¡¿¿ cap. iz. v. i j. (¡c) Gen, cap. 17. v. g. ir xj. (54) , se interpondrá 5 y como un Juez ar- bitro 5 oídas las partes | y concluidas las razones 5 y los derechos 5 os dará un medio de composición pacifica 5 y fraternal 5 antes que veros embaraza- dos en un pleyto i tan agen o de bue- nos hermanos 5 y donde amas de gas- tar el tiempo 5 y perder el dinero* tengáis también que perder la quie- tud 5 la vida , y el Alma : Ne sit jur- gium imer te , & me : frat¡ es entm su* mus (a). En vuestras miserias y calamida- des 5 ya sean efecto de una vida estra- gada y licenciosa ^ ó ya de la casuali- dad , de la desgracia 5 ó de la provi- dencia de Dios 5 que quiere probar vuestra fe -> y vuestra paciencia ; acu did á vuestro Obispo : él como verda- dero Padre 5 os recibirá , os compade- cerá 5 os consolará 5 os socorrerá 5 os fa)Gen. e*f>. ij. v. 8. (55) vestirá 5 os alimentará 5 pondrá , si es menester 9 el Anillo de su maro en la vuestra 9 y quar.do 720 fflgg^ , /// oro, jgf £ Uta que daros , o¿ i¿zri /o /ra- O) 5 siguiendo en esto el exemplo del Apóstol San Pedro , ya que no pueda llegar á su virtud , á su poder, y sus milagros : i Por que que puede negar 5 diré con las palabras del Sal- vador 5 que puede negar un Padre á un hijo que le pide % y le pide con necesidad 5 y con confianza ? i Acaso si le pide pan i fe ¿¿r ¿ piedra i i O si le pide un pez 5 Je dará una serpiente* \0 si le pide un huevo 9 le dará un es- corpión (jo) \ Nada os negará , hijos mios 5 vuestro Obispo , ¿por que 9 si lo. que pedís es justicia \ como os lo podrá negar \ Y si es gracia \ quie- nes son mas acreedores de ellas % que (a) Act. cap. 5. v 5. {éj Lhi. XI. v. 11, %7H (56) sus hijos , y Diocesanos ? Nada os ne- gará vuestro Obispo 5 si lo tratáis con confianza 5 si lo seguís con docilidad, y lo obedecéis con sumisión ? y esta- mos en el tercer articulo. • %M%í i ni. jD? /¿ docilidad y sumisión con qw los Fieles deben seguir ¿y obedecer a su Obispo. Importaría mui poco 5 que las ove- jas tratasen 5 y conociesen á su Pastor, como á quien deben la compañía , la dirección 9 la defensa 5 el abrigo 5 y el alimento i si después de todo esto , ni lo siguiesen , ni lo obedeciesen , ha- ciéndose sordas á sus silvos 9 y duras, é inflexibles á sus insinuaciones , por que en tal caso seria necesario , que á (57) su indocilidad 5 y desobediencia , se si- guiese su desgracia , y su ruina t ex- poniéndose á equivocar los buenos pastos con los malos 5 las aguas salu- dables con las dañosas % y los caminos seguros con los precipicios 9 y despe- ñaderos i y últimamente i para colmo de su infelicidad ? á separarse de su Pastor , á perderse f y á morir vi- niendo á ser presa de los lobos. Del mismo modo p puts , impor- tará poco 5 que los fieles reconozcan en su Obispo , á un succesor legitimo del Sacerdocio de Jesu-Christo , á un Ministro y dispensador de los Mis- terios y gracias de Dios , y á un E iri- diado , y lugar Teniente suyo en la tierra : Importará muy poco j¡ que 1c traten como á Maestro p y Padre es- piritual de sus Almas , si después de todos estos conocimientos 5 y recono- cimientos o que cuesta muy poco ha- 29¿> (0) cerlos 5 decirlos , y confesarlos jj ni lo siguen \ ni lo obedecen \ ni hacen ca- so alguno de sus preceptos 5 é insi- nuaciones, i Que consequencias tan lastimosas no tienen que temerse de esta indocilidad \ y desobediencia! Por que primeramente se sigue la gravisima ofensa 5 que se le hace á Dios \ desobedeciendo al Superior, que está en su lugar , que hace sus veces \ que representa su persona 9 y autoridad , por cuya boca habla H y cuyos agravios mira como si se hicie- sen á si mismo * conforme á aquello que dixo á Samuel quando los Israe- litas duros , é indóciles desobedecie- ron , y despreciaron sus preceptos: No te despreciaron d ir 5 sino a mi (a). Lo segundo , que se sigue es la ofensa que se le hace al Obispo > la {a) L¡b. i. Reg.cap. 8. v. 7. (59) aflicción 5 y cor.u istacion * que se le causa al verse desatendido -> y desobe- decido de los mismos por quienes trabaja infatigablemente ? y por cu- yo bien espiritual está sacrificando su descanso 5 su salud 5 y su vida. De esta poderosa razón se valió San Pa- blo i para exhortar , y persuadir á sus amados fieles la sumisión 5 y obe- diencia á los Obispos 5 quando les de- cía : Obedeced d vuestros Tr ciados 5 7 sugetaos á ellos 5 wtó 5 7 ?rátó- 7^/7 5 ¿ro^zo que han de dar raz.on á Dios de vuestras Almas , para que lo hagan con gozo 5 y alegría r fy no con suspiros*) y dolor {a). En efecto ¿qué gozo no es para un Obispo ? amados mios, qué estimulo tan dulce j> y tan vivo para proseguir en sus trabajos -> ta- reas jj y fatigas Pastorales * quando vé 5 que el fruto de ellas es la sumi- (/*) £pbt. Vattí. adHtb. cap. 15. v. 17- 292 (6o) sion , y obediencia de sus Diocesanos, la observancia de la Divina Ley , la freqíiencia , y buen uso de los Sacra- mentos ? la compasión con los Pobres, la paz 5 y la caridad unos con oíros, que es el vinculo de toda la perfec- ción (a) , y la marca % y señal de los verdaderos Discípulos de jesu-Chris- to ? Se alegra ? como se alegran los que recomí abundante mies 5 después de los sudores empleados en su cultivo. Se goza 5 como los que recogen ricos des- pojos en el campo , después de los peli- gros y golpes sufridos en la Batalla (b). Se regocija 5 como se regocijaba el Apóstol en sus trabajos 5 en sus en- fermedades , en sus prisiones , quan- do ai ver unos fieles tan dóciles 5 y tan obedientes á la voz de su Evan- gelio decía : que ellos eran su gloria** (a) Ad Color. 5. v. 14. {h) lfai. cap, p, y. 3, f6i) su corona ,> su gozo {a). Se anima , y se ofrece á trabajar por su amado Pueblo , como se animaba k y se ofre- cía el Santo Obispo Martin quando al tienpo de morir le decía á Dios: Señor , si todavía soy yo necesario a. vuestro Tueblo , no rehuso el trabajo; hágase vuestra voluntad (b). Pero al contrario , amados mios, i qué doler , que tristeza , que aflic- ción no es para un Obispo quando ve, que el triste fruto de sus trabajos, de sus visitas , de sus exhortaciones, y desvelos , no es otro que la dureza, é indocilidad de sus Ovejas , la deso- bediencia á sus mandatos , á los de Dios , y á los de la Iglesia , el luxo, la injusticia, la impiedad , y la desu- nión i Se aflige , como se afligen los Labradores , quando ven , que el 0*) Epist. ad Pbüip. cap. 4. v . 1, jfi Ecdes. in ejus Ofic. 29A (62) campo donde trabajaron y sudaron $ en lugar de trigo , les product Zigana (a) 9 y que la viña que plantaron , y re- garon , en lugar de ubas * les da espi- nas (b) i gimen , como gimen las Ma- dres 5 quando después de nueve meses de peso i y fatiga , y después de los dolores mortales del parto , se les pre- senta un hijo disforme 9 y monstruo- so , que no puede mirarlo sin dolor, ni darlo á ver sin mucha vergüenza. Se quexan de su Pueblo 5 como de el suyo se quexaba Dios por el el Pro- feta Isaías : Yo crié estos hijos 5 hs ali- menté , los cuidé , y los exalté ; pero ellos me despreciaron 5 y se separaron de mh blasfemaron al Santo de Israel , y volvie- ron pie d tras en materia de Religión {c). Y ved aqui , amados mios j> otra falta p pero muy común conseqüen- (a Matb. C¿p- i v. 2.7. (uj Isai. cap. f. v. 1. {{) Cap, 1.V.1.& 4. t^y y. cia *> que trac la indocilidad ■> y deso- bediencia de los fieles á sus Obispos; por que á la desobediencia regular- mente i se sigue la terquedad , á la terquedad 5 la contienda -> á la con- tienda 5 la separación *> á la separa- ción 5 el cisma 9 al cisma * el error, y la Heregia 9 ultimo mal 5 y el ma- yor , en que puede incurrir un Chris- tiano 5 y que arrastra tras de si una cadena de males 5 y de infelicidades. La Historia Ecclesiastica nos presen- ta 5 casi en todos los Siglos •> una mul- titud de estos lastimosos exemplares. Por ella sabemos j que el Cisma de los Novacianos en el Siglo segun- do 5 el de los Donatistas 5 Melecianos* y Luciferianos en el tercero > el de los Griegos en el décimo 5 no tuvo otro origen 5 que la indocilidad 5 y desobediencia de sus Autores á los consejos y mandatos de sus legitimos í ^96 Pastores. Por ella sabemos , que la heregia de Sabelio , y Pablo de Sa- mosata en el Siglo tercero , que la de Arrio 5 Macedonio 5 y Apolinar en el Siglo quarto , que la de Nesto- rio 5 Eutiches , y Pelagio en el Si- glo quinto 9 las produxo en sus prin- cipios 5 y las fomentó 5 para sus pro- gresos 5 el espíritu de curiosidad 5 de ambición 5 y desobediencia de sus Autores á sus verdaderos Obispos. Razón por que dixo San Cypriano* que el origen infeliz de todos los cis- mas 5 y de casi todas las heregias, que se habían suscitado en la Iglesia* había sido la falta de sumisión 5 y obediencia á los Obispos. De todas estas ruinas 5 é infelici- dades estaréis muy distantes > y li- bres 5 amados mios 5 mientras oyereis con docilidad la voz de vuestro Pas- tor , y siguiereis con sumisión sus (65) _ mandatos 5 é insinuaciones : esto será haberos convertido sinceramente al Pastor de vuestras Almas 9 y ved ao- ra lo que es convertirse el Pastor á sus Ovejas. SEGUNDA PARTE. En que consiste la conversión del Obispo a sus Diocesanos. JHfaviendo ya explicado 5 en que consiste la conversión de las Ovejas á su Pastor 9 queremos también ha- ceros ver 5 en que consiste la del Pas- tor á sus Ovejas 5 y en ellas las mu- chas, y gravísimas obligaciones 5 que un Obispo tiene 5 que cumplir con sus fieles 5 y Diocesanos. ¡ Ay de mi! pues solo mirarlas como de lexos ? á vulto 5 en perspectiva ? y según la 2^ (66) pintura * y relación 5 que hacen de ellas los Santos 5 y Padres de la Igle- sia 5 me confunde •> me estremece 5 y llena de temores mi corazón. " Con- " siderad ? Bernardo •> escri- 5' hiendo al Tapa Eugenio : Considerad 55 hasta donde llega la estension de 35 vuestras obligaciones 9 y la grande- " za de Santidad que Dios os pide: " Porque debéis ser un modelo de " toda justicia ? un espejo de limpie- 55 za 5 y un exemplo de piedad i de- 55 beis ser el protector de la verdad, 55 el defensor de la ley 5 el Doctor ^ de los Pueblos 5 el conductor de » las Almas 5 que os están encarga- " das 5 el amigo del Esposo 5 y el " paraninfo de la Iglesia 5 que es su 35 Esposa : A vos toca poner en buen » orden el Clero , reprimir la inso- 3> Icncia de los que se oponen á la i\ buena disciplina 5 y manifestar^ (6 7 ) 55 cjue sois Pastor de todos. Los opri- 55 midos deben tener siempre en vues- 55 tra persona un seguro refugio 5 los » pobres un poderoso Abogado 5 los 55 pupilos un Tutor vigilante 5 las 55 viudas un pronto socorro 5 y todos 55 los infelices 5 y miserables un asy- 55 lo y Puerto donde puedan ponerse 55 á cubierto de todas las tempesta- 55 des é infortunios : Debéis ser 5 pa- 5' ra hablar el lenguage de la Escri- » tura 5 el ojo de los ciegos 5 el báculo 55 de los ancianos 5 el vengador de 55 los delitos 5 el terror de los malos 5 55 la gloria de los buenos 5 y el Pa- 55 dre de todos. A vos pertenece ex- 35 plicar las Leyes 5 darles el verda- 55 dero sentido 9 dispensar en ellas 55 quando lo pida la necesidad ; ha- 55 cerlas observar 5 y servirlas de mu- v ro 5 y defensa contra la relaxacion. n Finalmente acordaos ? que sois la (68) 35 sal de la tierra 5 la luz del Mundo* « el Sacerdote del Altisimo 5 el Vica- 59 rio de Jesu-Christo * el ungido del 35 Señor 5 y el Dios de FaraonO)." A vista pues de esta pintura 5 y relación de San Bernardo •> i no podré yo deciros justamente * amados fieles mios * lo que San Agustin repetía freqüentemente á los suyos de Hy po- na ? Que puede 5 les decia 5 que 35 puede querer un Obispo í ¿Que 33 puede desear , ni apetecer ? < Para 33 que habla ? ¿Para que se sienta so- >5 bre su Trono ? a Para que vive i si 53 todo su anhelo no es vivir con Je- 33 su-Christo 5 y con la vida de Jesu- 53 Christo ? Yo confieso 5 que el vivir 55 de esta manera es todo mi deseo* 53 asi como es toda mi gloria 5 y mo- 53 tivo de toda mi alegria. Mas ! ay » de mi i Que alegria puede ser la (a) De consid. Lib, 4. cap. 7. Ep'ut. i<5l. ad Innoven, LL Z?3 (69) p de mi corazón , fi salvándome yo 9 55 viera que os condenabais vosotros! » O por decirlo mejor 5 \ como podré " yo salvarme 5 si vosotros , no os 55 salváis con migo ? Yo os ruego, % que me ayudéis con la Santidad de n vuestra vida á llevar esta carga 5 á " fin de que yo no caiga baxo un pe- » so tan formidable O)." Asi habla- ban estos Santos de las obligaciones de un Obispo á sus Ovejas. Por esta razón 5 y con el mismo misterio que las santas Escrituras nos representan á las Almas fieles en las Ovejas 5 han representado también á los Obispos en ios Pastores. Apacentad mis ovejas (b) les dixo Christo en per- sona de San Pedro ; y por San Juan nos dice : Yo soy el Tastor bueno (c); por que á la verdad 5 amados mios, (a) Serm. 59. (b) Evaag. Joan. cap. 11. v. 17, {c)Idem. cap. io, y, u, (70) los oficios de un buen Pastor son la expresión mas propia de las obliga- ciones de un verdadero Obispo. EL Pastor vive siempre en compañia de sus Ovejas 5 vela dia i y noche sobre ellas 9 las dirige ¡> las defiende é las cuida 5 y las alimenta ; y ved aqui en suma las obligaciones mas principales de un Obispo ? y que solo cumplién- dolas con la mayor exactitud podrá decir con verdad , que ha cumplido con el precepto del Salvador de con- vertirse á sus Ovejas : Y tu convenido almnd vez a tus hermanos 5 confírmalos ' % en la fe : reduzcámoslas también a tres articulos. El Obispo debe vivir continuamente con sus Ovejas > debe velar cuidadosamente sobre sus Ove- jas s debe alimentar abundantemen- te á sus Ovejas. (70 Se h Obispo debe njinjir siempre con sus fieles ,y residir ma terial- mente en su Diócesi. El Pastor vive 9 y está siempre donde viven 5 y están sus Ovejas* porque contento J y satisfecho con su compañía , las Soledades mas horri- bles 5 los Montes mas ásperos 5 los Va- lles mas profundos 5 y sombríos son para él las Poblaciones mas delicio- sas , las Cortes mas magnificas 9 y las mas gustosas diversiones 9 y na- da hecha menos de quanto dulce, amable «> y delicioso dexó en su tier* ra , ó en su Patria , con solo el gusto de vivir y comerciar con sus Ovejas. Ved aqui la primera obligación de un Obispo. Si hijos mios * el Obispo de- is (12) be vivir siempre con sus fieles 5 resi- diendo material ¿ y personalmente, dentro de su Diócesi , obligación que muchos Padres p la tienen no solo de derecho Eclesiástico ■> sino de Divino, y natural a obligación que loa prime- ros Concilios de la Iglesia la dieron por tan supuesta, é indubitable , que jamas hicieron sobre ella ley alguna, contentándose solo con oceurrir á los vanos , y frivolos pretextos , de que algunos se valían para su transgre- sión, Por esto es 5 que el Concilio Sar- dicense celebrado en el tercer Siglo, y al que presidiendo 9 por el Papa Julio ? el gran Osio > asistieron mas de trescientos Obispos de los dos Im- perios , declara : que las solas causas para salir un Obispo de su Diócesi, son la protección de los pobres , la de las viudas 9 y la de los pupilos * ó (13) la intercesión de los delinqüentes % y criminales 5 que hubieren recurrido al asylo , y bondad de la Iglesia. En estos mismos términos 5 y aun mas fuertes han hablado después otros Concilios i especialmente el de Tren- to donde se decide : que solo una ne- cesidad urgente de caridad , de pie- dad 5 de obediencia \ ó de utilidad á la Iglesia 5 puede ser motivo 5 para salir un Obispo de su Diócesi 5 sin incurrir en la indignación Divina 5 y en las penas establecidas por los Sa- grados Cañones O). i Mas para qué será obligar tan fuertemente al Obispo á esta residen- cia personal en su Iglesia 4 y Diócesi? Yo os lo diré breve mente i amados fíiios. Primeramente i para que vi- viendo siempre entre sus Ovejas 5 las {a) Sea. 6. cap. a. & Sen. &j . cap. i. Sess.t^. cap. aa. er K ij (14) vea s viéndolas s las trate > tratando-*' las 9 las conozca > conociéndolas $ las ame f: y del mismo modo las Ovejas* viviendo con su Pastor , lo vean 5 lo traten 5 lo conozcan 5 y lo amen •> y unidos 5 y formados con este amor re- ciproco * el Obispo 9 y sus fieles 9 aspi- ren á formar un Pueblo perfecto? y agrá- dable 9 y un Rebino escogido (a) en cuyas obras de Religión 9 y de piedad se com- plazca el "Pastor eterno de las Almas (b) . Porque á la verdad Fí qué efectos tan edificantes * y maravillosos * no pro- duce un amor sincero 9 vivo h y espi- ritual entre el Obispo 5 y sus Feligre- ses i i Qué no hará un Obispo 4 por sus Diocesanos 9 si les llega á cobrar amor ? ¿Y qué no harán los Diocesa- nos por su Obispo 5 si lo aman verda^ deramente ? Lo respetarán \ lo obe- m decerán $ lo seguirán , y como unas Ovejas dóciles 5 y acariciadas irán por donde el vaya f ó por donde el quiera que vayan en seguimiento y servicio del Cordero immaculado (a). Las pala- bras solas de su Obispo £ sus mas li- geras insinuaciones 5 serán para ellos unos verdaderos preceptos 5 que reci- birán con alegría 5 y cumplirán con exactitud , aseguradas por el amor, que tienen á su Obispo , y por el que este les profesa á ellos 5 que todo se encamina á su bien , y al proposito de formarlos Santos , y amados de Dios. La segunda razón de estar el Obispo 5 tan estrechamente obligado á residir materialmente en su Dióce- si , y vivir entre sus Diocesanos 5 es para que estando presente y á h vis- ta de todos , y de todo 9 " contenga, m como dice San Agustín 5 á los in- C^n i.tetr. cap, i. v, js> C?6) » quietos 9 sostenga á los flacos 5 con- 5i suele á los afligidos 9 y Heve como 35 entre sus brazos á los enfermos i pa- » ra que haga callar á los que se 55 oponen á la sana doctrina 9 afervo- 55 rice á los tibios . instruya á los ig- 55 norantes , apacigüe las diferencias* 55 que se susciten en su Pueblo 3 repri- 55 ma la insolencia de los sobervios* 55 aquiete á los intrigantes 9 y rebol- 55 tosos 9 consuele á los pobres 5 defien- 55 da á los oprimidos 9 sostenga á los 55 buenos con su autoridad 9 exercite 55 la paciencia con los malos 9 y ame 35 finalmente á todos en Jesu-Christo". < Podria cumplir con todas estas obli- gaciones 9 no residiendo en su Dióce- si 9 y no viviendo entre sus Ovejas ? En una palabra 9 amados mios 9 se le obliga al Obispo á residir material- mente en su Diócesi 9 para que asi pueda cumplir 9 mas exactamente con (77) la residencia formal $ que consiste en cuidar i y velar dia , y noche sobre sus Ovejas 3 y es la segunda obligación. jQ^j J Obispo debe velar $ j cuidar de sus Ovejas. El Pastor vela día 5 y noche en el cuidado de sus Ovejas. Causa cierta- mente ternura 5 quando recogiendo el Pastor sus Ovejas \ ó de dia , para que coman 5 ó de noche % para que duerman « el se queda al ayre , al frió 5 al Sol , para velarlas d cuidarlas, y defenderlas. Si oye 5 ó vé al lobo, que se acerca á su rebaño •> ¿que pre- venciones no hace? ¿Que golpes "no da ea tierra con su cayado i i Que piedras no dispara con su honda ? ¿como dispierta 5 y llama á los perros* para que hagan frente al enemigó 5 y le ayuden en la defensa de sus Ovejas? Si entre las Ovejas mismas se le- vanta alguna riña 5 alboroto ó confu- sión 5 ¡que prontamente acude á aquietarlas! ¡Que voces no da para contenerlas $ y ponerlas en orden! ¡Como las amenaza con el cayado! Quando ya ve que no basta el ama- go \ ¡con qué tiento sacude el golpe sobre ellas ! ¡Con qué suavidad ! ¡Con qué compasión! Si entre las Ovejas h hay alguna que por débil ■> ó flaca ó rendida de la aspereza de los caminos 5 no puede se- guir á las compañeras i ¡ como la com- padece ! ¡ Como la acaricia ! ¡ Como la solleva ! ¡Como la alienta! Ya dándo- le el bocadito de pan 5 ó ya el manojo de yerva i j pues qué 9 si se aparta del redil 5 se huye 5 ó se desaparece? (79) !Con que ansias la busca ! y quando ya la encuentra ¡con qué amor la re- coge 9 y con qué ternura la pone si es menester sobre sus hombros! Si alguna de ellas se le pone en- ferma 5 ¡ que vueltas no da ! ¡ Que vi- sitas no le hace ! ¡ Que medicinas no le aplica ! ¿Pues qué si después de to- dos estos cuidados se le muere ? Aqui es su dolor 5 y sentimiento 5 que mu* chas veces no pudiéndolo contener en su afligido corazón 5 le sale á los ojos 5 y llora la muerte de su Oveja? como pudiera un Padre el mas tierno llorar la muerte de una hija la mas amable 5 y ya no halla otro consuelo* que guardar la piel para satisfacer al dneño 5 de que ha sido cuidadoso 5 y fiel en su oficio 5 y que murió entre sus manos 5 y entre sus asistencias. Finalmente si esta Oveja ? que murió dexa uno 5 ó dos corderos 5 á i* 3oJ (8o) quienes estaba criando 9 ¿que compa- siones no le cuesta el verlos sin Ma- dre ? ¿Corno los llama junto asi ? ¿Co- mo los acaricia ? ¿Como los regala? Como les busca otra oveja ■> que ha- ciendo oficios de Madre los alimen- te 5 y ios crie? i Ay amados mios ! Mi corazón se conmueve 5 y enternece al referir 5 y considerar estos desvelos 9 y cuidados de un Pastor para con sus Ovejas ! Yo confieso 9 que soy vuestro Pastor, porque Dios lo ha querido 9 y que por serlo os debo estos mismos ofi- cios 9 y cuidados : pero al mismo tiempo 9 os aseguro 9 y cito por tes- tigo al mismo Señor 9 á quien es pa- tente mi corazón 9 que mi intención y proposito es cumplirlos exactamen- te 9 como lo espero fortalecido de su Divina Gracia 9 y ayudado de vues- tras fervorosas oraciones. Si el Lobo infernal acometiere á mi Rebaño $ si el Asmodeo de la im- pureza O) 5 de la injusticia , ó del es- cándalo se apoderase de mis fieles 5 ó entrase en alguno de los Pueblos de mi Jurisdicción 5 yo acudiré pronta- mente al remedio ; escribiré 5 visita- ré 5 predicaré 5 gritaré 5 y quando ya no pueda mas •> quando vea vanos to- dos mis esfuerzos 5 é inútiles todas las armas espirituales que Dios 5 y la Iglesia han puesto en mi mano 5 He- bad á bien que yo llame á mi ayuda* me apoye ? y valga de la autoridad del Soberano 5 y de sus Ministros* quienes no sin causa ¡Unjan la Espa- da ib) 5 como dice el Apóstol 5 y la llevan 5 para proteger de acuerdo 5 y unión con la Espada 5 y Potestad Es- piritual 5 la observancia de los Sagra- (/») Job. j. y. 8. Ibj taxi, *¿ Ram* cap. 1 3 . v, 4. L íj (82) dos Cañones * y el cumplimiento de las leyes Eclesiásticas 5 y Reales. Si en vuestras casas 9 ó familias se suscitase el espíritu de la discordia , y de la desunión * tan ageno 5 y contra- rio al espíritu de Jcsu-Christo •> y de su Iglesia > yo me entraré por vues- tras puertas 9 exhortaré 5 persuadiré, amenazaré 9 y por quantos medios me inspiren la prudencia 9 y la cari- dad solicitaré la Paz 5 aquella Paz que tanto encarga el Señor á sus amados Discípulos (a) ; y si después de mis amorosas amonestaciones 5 os negaseis á ella 5 e //o fueseis dignos de ella 1 la Paz 5 según la sentencia del Salvador 5 volverá a mi (b) 9 y yo si- guiendo su consejo me saldré de vues- tras casas *> o de vuestra Toblacion^ sacudiendo hasia el polvo de lospies (fc|J (ci.) t vang. Joan. cap. 14. v. z6. & alibi: ib) Luc. io.w.6. (c) Matb, cap. lovr, 14. Marc.cap.é.y.ii, Luc. cap. 9. v. J. S3t «/té/. no queriendo 5 ni aun esto de unos hijos rebeldes 9 y desunidos 9 que hu- yen de la Paz 5 y de quien les persua- de la Paz. Mas yo espero 9 amados mios 9 que no será asi 9 mirando á vuestro proprio bien v5 y á no contris- tar á un Pastor que os lo desea con tantas veras. Si alguno de vosotros débil 5 y cansado con el yugo de la Ley 5 sedu- cido con las lisongeras promesas del Mundo 5 ó engañado por el espíritu de la mentira 5 se apartase del redil de la Fe 9 ó de la gracia de jesu-Chris- to : yo os buscaré 9 amados mies 9 por todos los caminos 9 os llamaré 9 os re- cibiré en el Confesonario 9 os oiré 9 os reconciliaré con vuestro Dios 9 os to- maré 5 si fuere menester 9 sobre mis hombros 5 y os bolveré á poner sobre los brazos del Divino Pastor de las Almas 5 y será para mi de sumo coa- (84) suelo dar al Cielo este dia , que cele- bra por los Angeles con tanta solem- nidad (a). Si alguno de vosotros enfermase hasta el peligro de muerte , de una muerte * que ella ha de venir , y no sabéis quando 5 ni como vendrá i yo estaré pronto á visitaros *> á consola- ros i á visitaros en lo Espiritual , y temporal , á administraros si gustáis* y como que soy vuestro Párroco 9 to« dos los Sacramentos ; y si después de todo esto Dios os llevare de esta mi- serable vida 9 yo tendré el consuelo en el dia de la cuenta de mostrarle a mi Señor la piel de mi Oveja en prueba de que murió á mi presencia, que me convidé á su asistencia 5 y que nada quedó por mi parte ¡> para que muriese con todos los socorros espirituales de la Iglesia. (¿g) Luc* i$. v. 7. Si después de vuestra muerte de- xaseis á vuestros hijos huérfanos •> sin apoyo 5 sin consuelo 5 sin interés s y por lo mismo espuestos á los ciertos, y lastimosos efectos 5 que produce la mucha necesidad 9 y la poca crianza, y falta de educación 9 consolaos ama- dos mios i yo seré el Tutor de cüos 9 su Curador 9 su Abogado 9 y su Pa- dre ^ yo los recogeré 9 los sustentaré* los instruiré ? y cuidaré de su crian- za 9 y educación. Y á este fin 9 si Dios me da su gracia 9 vida 9 y poder 9 co- mo lo espero 5 solicitaré la Fundación de una Casa de Huérfanos 9 donde estos infelices i que no tienen otro Padre 9 que á Dios 9 al Rey 9 y á su Obispo 9 tengan un asylo donde pue- dan ponerse á cubierto de la necesi- dad 9 y de la ignorancia 9 y formarse Hombres útiles al Estado 9 y á la Pa- tria, i Haré en esto mas 9 que lo que (86) hace un Pastor con sus Ovejas ? ¿Ha- ré mas , que lo que es mi obligación ? ¿No debo yo velar 5 y cuidar de mis fieles ? i No debo también alimentar- los 5 asi corporal como espiritualm en- te ? Asi es y y estamos en el tercer articulo. i III. Que el Obispo debe alimentar espi- ritual 5 j corporalmente a sus Onjejas. El Pastor alimenta sus Ovejas* sin que dexe pasar un dia 5 que no les busque , y solicite los pastos mas abundantes , para comer 5 y las aguas mas saludables 5 para beber. No ha- cer esto 5 seria no ser Pastor 5 sino mercenario. Esta es la otra obliga- (8 7 ) don de un Obispo , alimentar sus Ovejas con el alimento corporal * y mucho mas con el espiritual. Empe- cemos por aqui. La predicación de la Divina Pala- bra se ha tenido siempre por tan in- dispensable en un Obispo \ que se atrevió á decir San Geronymo 5 que sin esta calidad son estériles las de- mas virtudes por muy brillantes que ellas sean 5 ó lo parezcan ¡Infeliz de mi decia San Pablo % si yo no predi- case ! Serla infiel d mi Ministerio 5 y desobedecería las Ordenes de Dios 5 pues, que no me ha embiado 5 sino a predicar^ y quando yo lo hago no me puede ser mo- tivo de gloria 5 pues que nada hago •> sino cumplir con una obligación precisa (Jb) : que fue como decir s que un Obispo no es libre en sus Obligaciones 5 y es- (a) Efi.t. ad Occean. íéí) Ad Qorint, cap. p. v. x y el Obispo á predicarlas 5 y anunciarlas á los Pueblos. Asi pues como uno no puede ser verdadero Mártir sin confesar la Fe de jesu- Chrísto delante de los Tyranos , ni verdadero Solitario sin profesar una- vida retirada ? austera ? y penitente; (89) asi tampoco podría ser uno verdade- ro Obispo 5 si abandonase el ministe- rio de la Divina Palabra. No hay razón r ni pretexto f ni ocupación i ni exercicio 5 aunque sea de caridad , que pueda dispensarle de esta obligación. No es justo 5 decian los Aposteles 5 que nosotros abandone- mos el ministerio de la Divina palabra^ por ocuparnos en ¡os exercicios de ¡a ca- ridad con el próximo {a). Los que su- cedieron á estos grandes hombres en- traron en el Obispado con el mismo espíritu 5 y mirando á la Predicación como obligación la mas esencial á su Ministerio 5 jamas la abandonaron, sino con la vida. Asi sabemos haber- lo practicado los Ambrosios en Mi- lán 5 los Agustinos en Hypona , los Chrysostomos en Constantinopla 5 los 4*») éUl. cap. 6. v. i. fcT 4. M i j 3JJ (90) Hilalarios en Arles * los Fulgencios en Sevilla 9 y viniendo á Siglos mas posteriores 5 y á nuestros dias 5 asi lo practicaron también con edificación* y fruto 5 los Borromeos en Milán ¿ los Sales en Ginebra , los Bartholomeos en Braga ? los Galindos en Lérida , y los Larios en Zaragoza 5 y Tarra- gona. Si ? amados inios 5 yo os confieso publica •> y gustosamente esta obliga- ción. Confieso $ que debo daros el pan Espiritual v por lo mismo que yo vi- vo de vuestras Ofrendas 5 y de vues- tro pan temporal. Confieso que debo predicar , y anunciaros las verdades del Evangelio 5 porque soy vuestro Obispo 'i y porque en el dia de mi Consagración al poner el libro de los Evangelios en mi mano seme dixo á nombre de Dios por su Ministro: Recibid este Libro y -predicad al T?ueblo que se os ha confiado (a.}: Confieso que os devo alimentar corría Palabra de Dios 5 y que esto debo hacerlo por mi mismo , porque soy vuestro Pas- tor •> porque á mi se dixeron aquellas palabras de jesu-Christo en persona de San Pedro : Apacentad mis Ovejas; y porque si no lo hiciese se dirá con- tra mi con propriedad : Sino alimen- taste mataste , y se me contará el no haber predicado á mis Ovejas 5 por lo mismo que si las hubiera muerto. Por lo tanto no estrañeis 5 amados mios 5 que vuestro Obispo en cumpli- miento de esta obligación se os presen- te en el Pulpito con alguna freqüen- cia en los dias Festivos 5 y alguna ma- yor en tiempo de Quaresma 5 y Ad- viento 5 porque asi lo mandan 5 y disponen los Santos Concilios, El un- [a) In Vintific. Episcop, tlccirno de Toledo celebrado en el año de 68 j. El primero de Macón celebrado en el año de 581. El sexto de Arles celebrado en el año de 81 }. El de in Trullo en el año de 692. El Concilio segundo 'Lateranense cele- brado en el tiempo de Inocencio III. con otros muchos 5 y últimamente el de Trento (ají No estrañeis que predique tanto en las Ciudades mas populosas 5 co- mo en las Poblaciones mas cortas 5 y retiradas 5 por que el Obispo 5 según la sentencia del Apóstol 5 es deudor á todos 5 á los Griegos 5 y á los Bar- bares 5 á los Sabios 5 y á los ignoran- tes 5 á los Grandes 5 y á ios pequeños. No lo estrañeis ya en las Iglesias hablando generalmente á todos 5 ya en su casa enseñando 5 y explicando (a) Stss, f. cap. i. (9 O el Cathecismo á los Niños * porque es- tos son regularmente los mas necesi- tados , y porque de ellos dixo el mo- delo de los Pastores , y Obispos : De- xud losiN/nos que ¿veAgan 5 y se acer- quen a tyt 5 porque de ellos es el Re y no de los Cielos (a). Finalmente no. cst ra- fias si unas veces os predica con Ser- mones seguidos 5 y trabajados , y ceras i que serán las mas 5 con Ho- milías 5 y discursos familiares y sen- cillos 5 porque de todo hallamos exem- plo en los Santos ó de lo primero en los Leones 5 en los Chrysologos » en los Naciancenos » en los Agustinos •> y en los Chrysostomos ; y de lo segun- do en los Ignacios 5 en los Iren, U. Y, b&-** tirios s rectificarlos , y mejorarlos: Asi lo esperamos de vuestra bondad, y docilidad , porque hacer lo contra- rio seria manifestar , según lo que di- ce Jesu-Christo por San Juan , que no queréis ser nuestras Ovejas , pues estas oyen , y oyen con gusto la voz de su Pastor : Oves mea vuestros sudores son mi alimento 5 vuestras fa- tigas son mi descanso $ en una pala- bra 9 de los Bienes que Dios * y el So- berano os han dado 5 se destina una porción para el decente sustento de vuestro Pastor. ¿No será pues corres- pondencia 5 no será razón í no será ca- ridad f y no será justicia ■> que lo que sobra ai Obispo 9 después de una de- cente sustentación 5 lo vuelva á sus Ovejas 9 lo reparta entre los Pobres* y lo arroje en el seno de los misera- bles ? é infelices p los socorra * los sus- tente 5 los vista , y les promueva? Asi es í y desde luego ccnfcssrrcs delante de Dios *> y de vosotros 5 que esta 4- & (99) te pediré á Dios os la conceda á vo- sotros 5 para que convertidos tam- bién al Obispo 9 y Pastor de vuestras almas por medio de un cumplimien- to exacto de vuestras obligaciones* merezcamos las Bendiciones de Dios* en este Mundo 9 y en el otro los premios que tiene ofrecidos á los que le aman (a). Cordo'va del Tucuman ip. de íebrero de 1781. Fr. Josef Antonio de S. Alberto. (a) Epist, Jacob, cap. i, y, u-. 2>2A