A LA REVERENDA MADRE PRIORA Y Comunidad del Religioso Monasterio de Santa Catalina de la Ciudad de Buenos^Ayres. -^^IS amadas hijas en Jcsu Christo: apenas llegó aqui el extraordinario que nos traxo la felicísima nueva de la singular y completa victoria , que ese para siempre me- morable vecindario habia alcanzado contra los ingleses; se esparció por todo este pueblo , y no tardó en llegar 9, mis oidós una voz vaga de que aquellos desnaturaliza» dos guerreros habían entrado á viva fuerza en ese santo monasterio» con deseos de hacerlo el blanco de su ven- ganza y furor. Semejante noticia fue p^ra mi paternal corazón um golpe muy sensible que me llenó luego de la mayor in- quietud. Porque se me representó en aquel momento lo mucho que habia que temer de parte de un enemigo, que tenia todavía desembaynadas las mismas espadas , cftn las que dos días antes ha^bia degollado en las yarias quintas de los contornos de esa capital tantos respetables ancia- nos , tantos tiernos niños , tantas mugere^s indefensas; de un enemigo , que desconfiando de sus propias fuerzas , y sofocando los sentimientos de humanidad, naturales a to- do hombre , pretendía abrir el paso á su meditada con- quista , esparciendo aun en medio de los pacíficos y si- lenciosos campos la desolación y el terror , y haciendo correr por dclarttc de sus banderas arroyos de sangre tiu- 2 mana; de un enemigo en extremo cruel y cobarde , qué viéndose burlado por la vigilancia de los Generales, de! Cabildo , y de los vecinos de esa fidelisima capital , y no pudiendo resistir á la valerosa é inaudita defensa que aquellos le oponían de lo alto de los balcones y azo- teas , se entraba por las casas que hallaba sin defenso- res , buscando por todos los rincones vidimas inocentes en que cebar su rabia y despecho ; de un enemigo por ultimo , que no admite el freno saludable de nues- tra divina religión , y se burla y hace mofa de las co- sas , de las instituciones y costumbres que nosotros te- nemos por mas venerables. Cada vez , pues , que me acordaba de su sacrilega irrupción en ese religiosísimo convento, me parecia ver otros tantos lobos asaltando un escogido y sencillo rebaño, ú Otros tantos gavilanes aco- sando una bandada de tímidas y azoradas palomas ; y aun- que esperaba que Dios seria el escudo y la defensa de sus castas esposas , mi catino no dexaba de sobresaltarme , te- niendo grandes é irreparables desgracias. ^ En este amargo conflic'lo estuve , amadas hijas , por espacio de tres ó quatro dias, al cabo de los quales me entregaron una relación mucho mas circunstanciada de los principales acontecimientos que sucedieron en esa ca- capital en los tan gloriosos dias de 3, 4, 5,6 del ultimo Julio ; y me enteré por el expresado papel de como, aunque los enemigos hablan efciflivamente entrado en ese santuario, y saqueado y profanado su iglesia, no habían hecho ningún daño ó injuria personal á las amables y re- cogidísimas virgines que vivían en tan sagrado asilo: queriendo nuestro dulcísimo Salvador permitir mas bien que hollasen é hiciscn pedazos las santas imágenes y los venerables vasos 'de su culto, que atreverse á unos cuerpos que eran templos vivos del Espíritu Santo. Y supe ademas, que mientras vosotras tembhtido de pies á cab:za, como era regular, le p::diáis con tiernos gemidos, que enviase en vuestro socorro un buen Angel, el qual os defendiese de todo insulto j un oficial ingles desembaynó repentinamcn- 3 te la espada , y poniéndose en pie á la puerta de la saU donde el temor os había reunido á todas; intimó en voz alta y amenazadora á sus soldados, que no permitirla que nadie pasase por aquellos umbrales que la religión ^ el de- recho de gentes , y la humidad debían hacerles respetar como inviolables. Yo no puedo expresaros , hijas mias , el consuelo y alegría que tuve con semejante noticia, A las impresiones del susto y congoja que habían sobrecogido mi corazón, sucedieron de improviso las dulces efusiones del jdbilo y contento; de modo que teniendo a la sazón delante de los ojos una hermosísima imagen de Nra. Sra. de Guada- lupf , me postré luego á sus plantas , para darle las mas humildes y sinceras gracias, d^ que en tiempo de tanta angustia y peligro, os hubiese abrigado y cubierto ente- ramente con su maternal manto , haciendo que su hijo con el diento de sus labios disípase la cruda borrasca que os amenazaba , e inspirase la mansedumbre de corderos á los mismos que habían entrado poco antes con U f^rocidadl de unos tigres indómitos. j Yo no se, hijas mias, si la vana y loca prudencia del mundo dirá que este singular suceso es un puro efedo de la casualidad : pero vosotras que estáis acostumbradas á mirar con ojos sanos la sabia y suave economía que Dios » exerce en las almas de sus escogidos , no podréis menos de reconecer en todas las circunstancias de este lance su mano próvida^ y bienhechora ; y de confesar con el mas intimo y cariñoso reconocimiento , que el Señor es buena para ¡os que esperan en el ^ parq el alma que de veras le basca-, y que en los mayores peligros y desastres, aunque todas las criaturas nos abandonen , es bueno esperar en silencio el socorro de Dios. , En efedo , mientras que los soldados enemigos , lle- vando los vestidos, las manos y el rostro salpicados con la sangre de nuestros ciudadanos , habían traspasado el sagrado recinto de vuestra clausura? mientras en los con- tornos ds vuestros muros no se oia sino el horrible es- ' truendo de la artillería y los alaridos y sollozos de los que daban ó recibían la muerte *, y mientras nadie podía acudir á defenderos, vosotras invocasteis, sin duda con Ce viva , á vuestro divino esposo: quien como dice el profe- ta , os hizo ver al instante , quan cerca está d¿ los que k buscan , y de los que recurren á él en la amargura de su cora* zon. Rl Oficial enemigo que con tanta intrepidez y denue- do tomó á cargo vuestra protección , pensó tal vez ceder únicamente á los casi irresistibles impulsos de la humani- dad y de la educación; ó quiza dexarse arrastrar de los amables consejos de la religión católica que ocultamente profesaba, Pero es muy cierto que Dios , que en aquel tan critico momento se desvelaba por vuestra salud ^ fue quien le inspiró este honrado y santo proye(flo , mandán- dole que estuviese de pie firme á la puerta de vuestra sala, como puso en otro tiempo un Querubín delante del Parapo del deleyte , con una espada que arrojaba llamas , y que andaba al rededor para guardar el camino del árbol de la mdi» Os doy pues , hijas mias , la mas expresiva cnliofa- l^uena por un suceso no menos feliz que prodigioso ; y aunque bien conozco que iluminadas y sostenidas por la gracia de Jesu Christo, no necesitáis de mis frias amones- taciones, mi cariño no me permite dexaros de hacer pre- sente, que ahora mas que nunca estáis obligadas á amar entrañablemente á vuestro divino esposo , y a deponer toda molesta é inquieta solicitud por vuestra suerte í que- dándoos suavemente dormidas en sus dulces brazos , al rer con quanto esmero cuida de que ni un solo cabello perezia de vuestras cabezas* También , hijas mías , estáis ahora mas que nunca obli- gadas á dirigir de continuo al Cielo vuestros ardientes vo- tos por la feliciAid de vuestra patria , que acaba de ha- cerse famosa en todo el mundo con la heroyca resistencia que há opuesto á los enemigos de nuestro muy amado So- berano , y de nuestra celestial religión. Porque ademas da ser esta una obligación indispensable de todo ciudída- 1^- es muy en particular de vosotras: ya porque reti- % ndas en el silencio y soledad de los claustros para aphcaf de continuo la divina justicia^ debéis ser como los Ange- les tutelares de vuestro pueblo ^ y ya también porque Dios se ha dignado oir con tanta benignidad las repetidas suplicas que en los pasados aciagos días le habíais hecho á favor de esa misma patria, que se hallaba etitonces én tan grande aprieto: pueá no dudo que vuestras virgina- les oraciones, y las de vuestras dignas compañeras las Ca- puchinas han contribuido mucho para auyentar de esas costas al exercito y esquadra británica, y añadir á las an- tiguas glorias de Buenos Aytes un laurel que no se mar- chitará ¡amas. 43Ísimulad , hijas mias, si os he molestado con tan lar- ga carta , en la inteligencia de que el amor es quien ha didado todas sus expresiones y palabras. Recibid también con la sincera voluntad que os la envió, esa corta limosna de quinientos pesos para reparar en parte los estragos que los cismáticos y hcreges han causado en ese sagrado templo, en donde vosotras estáis acostumbradas á ento- nar dia y noche como de lina voz las divinas alabanzc?s; y recibidla como un testimonio del singularísimo afedo que Os profesa un Obispo , que sin embargo de no ser vuestro prelado, os ama como si lo fuese, y deseoso de vuestro consuelo y prosperidad, os dá á todas en espíritu a y con indecible complacencia su paternal bendición. Plata 13 de Agosto de 1807 -Benito María Arzobispo:: Por mancado de S S. 1/ el Arzobispo mi 'Señor -Dodor Luis Maria Moxó Secretario. CON LICENCIA DE LOS SUPERIORES. I — H niiflBiff iFrPTrirn-iiii — - , BUENOS-AYRES: . En la Real hnprentu de lo^ Nihos Expósitos; ATiv de 1807. .