V BIBLIOTECA O E OSCAH r'^RSONE Ve.: . .m. VOCES DEL PASTOR POR SU NUEVO COLEGIO DE NIÑAS NOBLES HUERFANAS DEL PATEIAECA SAN JOSEPH. CARTA PASTORAL IL US TAISIMO SE^OÍl D. Fr. Josepb Antonio de San Alberto^ Ar7¿jbispo de la^''^ Plata. BIRIGE A TODOS SUS FELIGRESES anunciándoles ésta nueva fundación , que se hizo el dia 29 de Julio de éste año de 1792. CUN EL SUPERIOR PERMISO, LA KKAL IMPKHNTA DE LOS NlñOS expósitos. Año de 1793. i Carta Pastor at. P^g, 3 J^go planfavi , Jpolh rtganjift sed Deus incremmtum dedit, Jo planté 5 Apolo regó ; pero Dios es quien ha dado el aumento. San Pablo en su primera Caria a losdeCqrinto al Cap. s.njers. 6. Sto fue lo que el Apos* tol de las Gentes escri- bió desde la Ciudad de Efeso á sus amados Fie- les de Corinto , anun- ciándoles la nueva fun- dación de aquella igle- sia , que después de Dios la habían debido á sus desvelos , y sudores ; y á las instruc- ciones , y dodrinas de Apolo , su fiel her^ mano y compañero. Yo planté , les decía el Apóstol , yo planté esa nuestra Iglesia de Corinto , y fui el primero , que con la ye^ídencía , y predicación de diez y ocho pieses evangelicé en ella el noíjjj^ .del SaU A2 va^ 4 ' Carta Pastoral» vador ^ anuncié las verdades del Evangelio^ demostré la Divinidad át su Persona , y á fuerza de exemplos ^ y de milagros os hice ver la santidad de su Doétrina ^ y la sua- vidad de, sus preceptos : • plantatíu / Yo^ fiii el primer Obrero , que en ese campo hasta entonces inculto^ montuoso, y estéril , esparcí la preciosa semilla de la Fé^ y donde , para que ésta frudifícase el ciento por uno i desmonté su maleza á costa de innumerables fatigas ; arranqué la yerva per- judicial á pesar de crueles oposiciones ; y úl- timamente preparé la tierra sin perdonarme á trabajo alguno , hasta ver plantada , y es- tablecida una Viña escogida para el Señorí Egú plantaví. ^ Yo fui el Arquiteélo , que destinado pof Dios para levantar ese espiritual edificio, puse la primera piedra , y el fundamento primero , fuera del qual nadie pudo poner otro , ni otro puede serlo , sino Jesu-Chris- to , quien es la piedra angular ^ si reprobada injustamente por los hombres ^ sabiamente elegida por el Señor ^ para ser la cabeza del mgu/o : £go plantavi. Yo fui el primer Pre- gonero , que hice resonar en esas plazas , y calles de Corinto el nombre del Nazareno; el que hice conocer , y adorar á este hom- bre Dios ; y el que sobre las mismas ruinas del Judaismo , y Gentilidad levanté el Es- tandarte ^^una Cruz ^ que hasta entonces Carta Pastorah g habla sido escándalo para los Judíos ^ y mcedad para los Gentiles : Ego plantavu Después de mis cuidados^ y esmeros , eti plantar esta nueva Iglesia , entraron los de mi compañero Apolo pará cultivarla ^ y re- garla en diversos tiempos. Én efedo , él en ausencia mia la cultivó , y regó con las aguas de una predicación eloqüente , viva , eficaz» penetrante ^ y tan continua ^ qué bastó á arraigar ^ y fortalecer contra todos los ar- dores , y esfuerzos del Gentilismo esas tier- nas flores del Evangelio , plantadas por mi tnano¿ Así es : bien lo sabéis vosotros ; y yo he sabido no sin mucho dolor , que está mis- ma unión nuestra , efedo de nuestra caridad^ y de nuestro zelo , ha producido en vosotros una división fatal ^ con la que formando pú- blicamente dos partidos ^ decís unos ^ que sois de Pablo , y otros decis , que sois de Jpolo% como si no fuera verdad, que quien ha hecho frudificar ésa Vina , quien ha fecundado esa tierra , quien ha sostenido ese edificio , y quien ha hecho florecer esa Iglesia de Corin- to , no es Pablo , que la plantó; ni Apolo^ que la regó ; sino solo Dios , que le ha dado los aumentos de fe , y de Fieles ; de santidad y de Santos , en que hoy se ve con tanto gozo mió , y provecho vuestro : P.go plan- tavi , Apollo rigavit : stá Deas incrementum dedlt. Así escribía San Pablo á los de Corinto, y así les acordaba las solicitudes , y^trabaios, que 6 Carta Pastoral. que le había costado la fundación de aquella Iglesia, Mas , porque no pensasen , que el anunciarles un suceso tan alegre , como feliz para ellos , nacia de alguna gloria vana , en lo que él , y Apolo habían tenido tanta parte; y queriendo por otra persuadirlos , á que quanta podia resultar de ésta grande obra debia únicamente atribuirse á Dios , Autor, Fuente , y Origen de todos bienes , les aña- dió inmediatamente : Itaqm ñeque qui plantat est a!iquid^n:que qui rigat: sed qid incrmenturn dat Beus (a). Aunque os digo , amados hijos» que yo planté , y que Apolo regó esa nueva Iglesia , ó jardín de Jesu-Christo , entended, que ni él , ni yo somo«; , ni hemos hecho cosa nlguna , sino que todo lo es , y todo lo ha hecho Dios , único hacedor de todo lo bue- íio , y quien la ha dado todos los maravillo* sos aumentos , en que la vernos , y la admi- jamos. Porque á la verdad , < qué hemos sido nosotros en ésta fundación , sino unos mcrosí Ministros , y cooperadores de Jesu-ChristoB íQué hemos sido sino, unos flacos , y débiles instrumentos , de que Dios ha querido va- lerse , para confundir la fortaleza , la sabi* duria , y el poder de los fuertes , de los sabios , y poderosos del siglo? ¿De qué hu^ hieran servido todas nuestras plantificación nei^ {a) ¡iiv.'j. Cd^ta Pastorah *j/ ftes , riegos , cultivos ^ y trabajos , si Dios fro los hubiera bendecido con su piadosa ^ y omnipotente mano ; ó si no hubiera dado el aumento , y la perfección , á lo que nosotros habíamos dado el principio } < Qué impor- taria que yo hubiese plantado la fé en Co- rinto ; que. hubiese evangelizado sus Myste- rios; que no hubiese perdonado fatiga alguna por introducir la Divina palabra en el cora- zón de sus habitadores , si antes Dios no los hubiese preparado con aquella gracia preve- niente , é iluminadora , á quien la Escritura llama principio de todo huen camino (a) , y sin la qual todos nuestros esfuerzos son vanos , é iniUiles para el mérito ^ y la corona ? Pensad, vosotros, como queráis^ ama- dos hiios ; que nosotros siempre pensaré- mos como Job ^ quando decía ; aunque me mate , ó me quite la vida , yo siempre es- , {a) EccL c, n, V. II» 22 Carta Pastora?, esperaré en él : Etiam si oc eider k me , ¡n Ipsó speraho (a)* Pensad , como queráis ; que nosotros siempre pensaremos , como Saa Agustín , quando decia : emprehended cosas grandes , obrad , estudiad , como si Dios na hubiera de ayudaros ; y esperad al mismo tiem^ po , que os ha de ayudar , como si nada hubie^ rais estudiado , y obrado. Pensad , voso- tros , conio queráis ; que nosotros siempre pensarémos , como nuestro gran Padre San Juan de la Cruz , quando decia : 1 5 espe- ranza , que tanto alcanzas , quanto esperas l Sin duda con alusión á lo que nos dexó dicho el Rey David : Fiat misericordia tua^ Domine , super nos , quemadmodum sperammus in te (b). Después de ésta esperanza en Dios , tam- bién la tenemos puesta en su Santisima Madre y nuestra , Maria del Carmen , cu- yo habito , y escapulario santo , visten por Constitución las Ninas educandas de éste Colegio , y á la que por esto , y por el par- ticular cuidado , y exemplo de las Maes- tras , la respetan , la invocan , y la miran como á una Madre de amor , de temor , da conocimiento , y de esperanza , que Dios les ha sostituido en lugar de la que ya , ó no la tienen , porque la arrebató la muerte de sus ojos ; ó de la que , si todavía la tie« nen, , ia) Cap, i^. 15» {h) Psalm, 32, v. 2,z^ Carta Pastorá!. 2^ fien , es como si no fuera , ó no la tuvie- ran para el sustento , para la enseñanza, y para la educación ; < Podrá pues esta Se- ñora mirar con indiferencia desde el Cielo un Colegio , ó Coro de inocentes virgc- nes , que dia , y noche corren tras de sus pasos ^ y exemplos por llegarse mas de cer- ca al Rey de los Reyes , su Santísimo Hijo, á quien , retiradas del mundo , y de sus pompas , y vanidades lo adoran ^ y sirven con alegría , y regocijo de sus tiernos co- razones ^ según la expresión del Rey Da- vid ; afferentur Regí virgims post eam , proxU e/us afercntur tibi in latitia , 4^ exulta" tivne {a)> |Ah! Que esta Soberana Reyna de las virgenes fue niña , y siéndolo de muy tier- nos años , y aun teniendo unos Padres no- bles , y Santos , que la amaban con ter- nura ^ que la cuidaban con esmero ^ y que la educaban con exemplo * quiso consagrar- se á Dios^en el retiro del Templo , donde en compañía de otras muchas niñas se man- tuvo^ en exercios santos ^ y ocupaciones propias de su sexo , hasta que ya por providencia especial de Dios y que la te- i^ia destinada para Madre suya ^ salió á desposarse con el noble , justo , y casto Joseph, A la experiencia , pues , de las uti- ia) Psdm. 44. V. 15, ¿/ 16. 24 Carta Pastoral, utilidades , y ventajas , que trae á las ni- ñas el retiro santo , el exemplo bueno , U ocupación honesta , y la enseñanza conti- nua , ^ con qué ternura no podemos espe- rar , que mire Maria Santísima desde el Cie- lo éste Colegio destinado á fines tan pia- dosos , y consagrado á su culto , y al de su Esposo San Joseph } < Con qué eficacia no debemos esperar , que puesta en pie i la diestra de su hijo esta amable Reyna, ruegue por su permanencia , y conserva- ción , y por los aumentos de gracia^ , y virtud en todas las niñas , que se crian en él^ Ahora , pues : si seguti estas palabras del Salvador , es una prueba terminante , de que no hay caridad , ni es posible , que la haya , en quien no da limosna al pobre , pudiéndola dar , igual- mente lo será también , de que el hacer li- mosna al pobre es un ado de la virtud da la caridad , que mora en el piadoso cora- zón de quien la hace. Sí , amados hijos : la caridad Teologal, y sobrenatural , que impera á amar á Dios por sí , y al próximo por Dios ; ésta misma nos impera , y manda socorrerlo con limosnas , y aliviarlos en sus necesi- dades , siendo cierto , que éste amor al próximo no consiste solamente en desear- le el bien de que carece , y tiene nece- sidad , sino en obrar , y dárselo siempre, que le necesita , y que podemos hacerlo por {a) 1» Joan, c.^^ Carta Pastoral. 5f por medio de nuestras lihiosnas segura aquella admirable sentencia del mismo San Juan : t^on diligamus verbo , ñeque lingua , sei opere , ^?* veritate ; y según aquella otra de San Gregorio : JPr chatio dilectionis exhihitio €st operis. Por todo esto , hablando Santo Tomas teológicamente , y comprehendiendo la ci- tada dovílrina del Evangelio , explica toda la naturaleza de la limosna por ésta diíini- cion : Opus , quo datur aliquid indigenti ex compasslone propter Deum {a) , manifestando por ella quatro cosas. Primera^ que la li- mosna no es ado puramente interior de deseo ^ de intención , ó de un simple que- rer de la voluntad , sino que es un aiflo» li obra exterior , que pasa á las manos , y al efe<5livo socorro del pobre necesitado, que la pide. Segunda , que la materia á cerca de la qual se versa la virtud de la limosna es la verdadera , y pasiva necesi- dad del pobre ; y por tanto darla al que verdaderamente no lo es , ni la pide como tal , no es ado de limosna , aunque lo sea, ó pueda serlo de alguna otra virtud. Ter- cera ^ que la limosna es ado formado por la virtud de la misericordia , y que la compasión es su principio próximo , sien- do cierto , que lo qaie en Latín se llama £2 mí- (a) 2. 2. qua^su 3.2. are. i. 5^ Carta Pastor atk mñytraúo , en Griego es lo mbm© , qite ■ekemosyna , segiin el mismo Angélico Dodor. Quana , que la. limosna se sugeta al impe- rio de la caridad ; es decir , que éste a^o es imperado por la virtud de la caridad, por lo mismo , que Dios es , y debe ser todo .el motivo de ella : 'Opits \, quo datur ■aliquid indigentl ex compás siom propur Deumr Toda ésta dodrina del Maestro Angéli- co se funda en la razón general de que nuestros aá:os exteriores buenos , pertene- cen á aquella misma virtud , á la. qual pertenece el motivo., porque los hacemos. For lo tanto , si el motivo, que tenemos «n aliviar al pobre es el de satisfacer por .nuestros pecados , nuestra limosna , en tal caso , será obra satisfaAoria , y a(5i:o im- perado por :1a virtud de la penitencia , se- gún aquellas palabras de David : peccata tua tUcmosynis reddime- (a). Por lo mismo , si el motivo , que nos mueve á dar limosna es el de aplacar á Dios , y darle culto por medio de ella ^ nuestra limosna en éste ca- so será hostia , y sacrificio , y un ado im^. perado por la virtud de la religión , se- gún aquella sentencia de San Pablo : B¿m- /irentia autem , commumo-ms no/i te ohlivisd: talihus enim hostiis prcmeretur Deus (b), Y por todo esto , y con especialisima razón he- mos {a) Cap. 4. J^) Jid Ikh, ult. Carta Pastoral, 37 mos didíO , y debe decirse , que si Díqs es el único , ó principal motivo , que nos proponemos para socorrer al pobre , nues^ ira limosna es propiamente obra de mise- i-icordia ^ y ado imperado por la virtud de la caridíid. Queda , pues probada nues- tra primera proposición ^ y pasemos á la segunda* -La limosna es Je necesidad ^ y precepto, ., No hay cosa mas repetida en las santas Escrituras , que la obligación de dar H- mosna al pobre» En una parte dice Dios: iNo faltarán pobres en la tierra de ty ha- bitación , y por eso te mando , qi>e abras la mano , y los socorras en sus ncce- 'Sidades : ídcircú ego pracipio úbl ut úpperus manum tuam {a\. No dice Dios , te acoa- sejo , sino te mando. En otra parte dice: «oye al pobre sin tristeza , ni enfado algu- no , y dale la limosna que le debes : De- £Hna pauperi síne trhtit'ia aurem tuam , redde dehitum tuum {b). Dios llama deuda á la limosna , y bien sabido es , que el pa- ^ar lo que sc debe no es obra arbitraria, sino obligatoria. En otra parte dice : maiv dad á los ricos y poderosos del Siglo , qu^ den' limosna fácilmente , y sin oponer razo- ni pretextos para no darla : Divitibus MjMj S^culi pracipt tribuerep Y estas palabras no (a) Deuter. c. 15. v.. (h) .Eccü, .c, 4. 38 Carta Pastoral no son exoitatorias , sino preceptivas. En otra parte Pero no gastemos el papel , ni el tiempo , amados hijos , ea probar una obligación , que se halla tan clara en el Evangelio ; á la que tan natu- ralmente nos guia el espíritu de religión, y de la que no dexa lugar alguno para dudar de ella la idea misma , que tenemos, y debemos tener de la providencia de Dios en la distribución tan desigual de bienes temporales , como se advierte en sus cria- turas. Porque vemos , que á unos hombres todo les sobra , y que á otros les falta todo. Vemos , que aquellos , como el ri- co del Evai.gelio , visten con delicadeza, y comen , y beben con abundancia , y esplendidez , mientras , que estos , como el mendigo Lázaro , andan desnudos , y llagados , pidiendo un bocado de pan de puerta en puerta. Digámoslo con el Após- tol : vemos un gran número de hombres entregados á la hambre , á la desnudez, y á la miseria , al mismo tiempo , que Dios derrama á manos llenas sobre un cor- to número de felices el roció del Cielo, y la abundancia de la tierra : Alius aüt¿m isnñt , añus autem ehnus est {a). i Pues ésta conduda de Dios no pare- ciera demasiadamente dura , y diera lugar, pa- (¿7) J!d Cori!ith,c% 10. Cma Pastora!. 39 ^ara que se dudase de su amorosa , y sá- fela providencia para con las criaturas , si- no hubiera dispuesto , y ordenado un equi- librio , ó compensativo á ésta desigualdad de bienes , y algún consuelo , y alivio para la necesidad de tantos infelices? Pues así lo ha hecho ; así lo ha dispuesto , y así lo ha ordenado por medio de un riguroso precepto que obliga á los ricos á hacer limosna á los pobres ; para que de ésta líiodo la abundancia de los unos , supla, como dice el Apóstol , la necesidad de los otros : Festra abmdantia iilorum ino- piam suppkat {a) : para que de éste modo lo superfino de aquellos , sea quando me- nos lo necesario para la manutención de estos , como se explica San Bernardo: Jufir superfina , nuUi dcenint mees sarta {b), Y finalmente para que de éste modo el sobrante de los poderosos del mundo sea como un fondo fíxo , y un Capital irre- dimible , cuyos réditos tengan ellos obli- gación de pagar á los pobres , y estos ten- gan el natural derecho de pedirlos , y co- brarlos para la subsistencia , y remedio de sus necesidades. Y ved aqui porque dixo San Agustín, que el rico según las sabias , y piadosas in- (a) 2. jid Corinth, cap. 8. r. 14, (F) Bern. de ínter, Com. 26.- 4Ó Carta Pastor af} inteivciortes de Dios ^ todo es , y debe seif para el pobre ; y que el pobre según ellas mismas , todo" es , :y debe ser para el ri- co : Divdí propter paup¿rem , pauper propur dlvitem (¿7). En lo qiiál resplandece rnaravlUosaraente la sabidiiria , y bondad de Dios , quien con solo éste m^utuo res- p^Ro , y comercio de caridad ha ligado estrechamente al rico , y al pobre ; al ri- co , porque él está obligado á dar limos- Ba al pobre , y al pobre , porque él se ve obligado á pedir , é implorar el auxi- Hx> del rico : Fauperis est orars_ , ¿iívitis ¿rogare {b). Concluyamos ^ pues , la prueba de és- ta segunda proposición con unas excelen- tes palabras de San León Papa , quien i vista , y experiencia de éste admirable rasgo de la economía , y providencia de Dios , rompe en la exclamación siguiente: O mira provldentia Creatoris , ut uno fació. duohüs sit sucursus l O admirable providen- cia , é industriosa bondad del Criador, que en una desigualdad de bienes , como la que se advierte en sus criaturas , ha sabido con solo el precepto de k limosa fia casi igualar al pobre con el rico , y socorrer á entrambos con ventaja ; ut unb fació duohis sit sucursus. A Dios, le hubiera si- (j) S¿rnu 5, d¿F¿rh. Dom. {h) IbL Carta Pastoral. 41 sido muy fácil , amados hijos , aplicar inmediatamente , y por sí á favoT de los pobres quanto superfluo tienen , y no ne- cesitan absolutamente los ricos ; pero no lo quiso hacer , concluye éste Santo Pa- dre , y antes bien permitió ésta desigual- dad entre unos , y otros , á fin de santi- ficar á ios pobres por medio de su humil- dad , y paciencia ; y de salvar á los ricog por medio de su caridad , y de su li- mosna : Nisi if illos justificare velkt d¿ pa- tíentia lahoris , ^ hos de opere charitatis» y pasemos ya á la tercera proposición. El precepto de dar limosna se estiende , y Mga no sdhmente en las necesidades estremas^ sino tamhien en las graves , y comunes Gene^ raímente hablando , nadie duda de la obli- gación , que hay de dar limosna en cier- tos tiempos , y casos ; pero son muchos los que ignoran , ó afedlan ignorar hasta donde se estiende ésta obligación ; pues ya lo hemos dicho , que se estiende no solo á las necesidades estremas , sino á las graves , y comunes , y ahora lo probaré- mos hasta el último convencimiento. Hay obligación de dar limosna en las necesidades graves por tres razones. Prime- ra , porque la ley de la caridad manda, y obliga á defender , y sostener la hacien- da , el honor , la libertad , y la vida de nuestro próximo : es así , que todas estas 42r Carta Pastoral. cosas , ó muchas de ellas corren gran pe- ligro , quando el hombre se halla en ne- cesidad grave : luego hay grave obligación de socorrerlo en ella siempre que cómoda- / mente se pueda hacer. Esta es la dodrina de los Salmat ¡censes : Ex charitati t¿mmur tucri vham , honor ¿m , tona proxhi quando commodí possumus {a). Segunda ; porque el orden de la cari- dad pide , y manda , que pospongamos todas nuestras superfluidades al estado , ó situación decente de nuestro próximo , quan- do ésta corre algún peligro , según aque- llas palabras de San Lucas : Quod superest^ date eleimosyiam (b) : Es así , que este peli- gro corre , quando nuestro hermano se ha- lla en urgente , ó grave necesidad : luego hay grave obligación de socorrerlo en elFa. Tal es la opinión del Padre Ferraris , si- guiendo , y citando á Santo Tomas : Lex ihrlitiava charitatis , unmo humanvaiis pos^ tulat , ut status splendorem aUgualker negliga- wus , quasi extremo , seu veré gravi proxmi malo occurramus (c). Tercera ; porque la obligación de dar limosna al pobre nace absolutamente de la misma necesidad , que está padeciendo: lue- (a) Tract, 21. cap. y. Punci. i. {b) Inca cap, 11. {c) Verb» ciemos, num, i6. Carta Pastoral. 45 luego á medida de la necesidad será tam- bién la obligación ; y por consiguiente ésta obligación de socorrerlo será grave, siempre que sea grave la necesidad , que padece. ¿Qué puede oponerse á la fuerza de estas tres razones? Pues aun menos se puede oponer á la Historia , ó Parábola de aquel Siervo in- grato , duro , y cruel , que cerrando los oidos á los ruegos de su consiervo , no quiso compadecerse , ni hacer misericor- dia con él. La necesidad en que se halla- ba éste infeliz en aquella coyuntura , no era estrema , ó del número de aquellas, que ponen al hombre en un peligro cier- to , ó muy probable de perder la vida; pero era necesidad grave , y del número de aquellas otras , que al hombre lo po- nen en peligro probable de padecer nota- ble daño en el cuerpo , en la honra , en la libertad , ó en la hacienda ; y sin em- bargo , porque no le quiso socorrer á proporción de sus facultades , dice San Mateo , que el Seríor lo reconvino públi- camente : Vocavit illum donánus suus : mt lili'. Serv mquam {a) , añade que lo re- prehendió con aspereza : Norme ergo oppor- tuh ^ te misereñ cons rvi tu'i , siciit S' ega tui miseríus sum ? Y concluye , que lo cas- F2 ti- {a) Math» c, 18. v. 32. 33. 34, 44 Carta Pastora!. tigó con severidad , entregándolo á los atormentadores , ó verdugos hasta que pa- gase el último quadrante : Et iratus Domi- nus ejus traddidit eum tortoribus , quoad usqm redderet universum deh'itunu A vista , pues , de éste exemplar es preciso confesar , que para socorrer al po- bre necesitado no pueden los ricos sin fal- tar gravemente á su conciencia , y sin in- currir en la pena de una eterna condena- ción , no pueden esperar á que él se vea re- ducido á una necesidad ya no solo grave, sino estrema. Y pensar de otro modo se- ría precisamente lo mismo que decir , que un poderoso del siglo se halla libre , y cxcento del precepto de dar limosna , y partir su pan cen el pobre , mientras que no lo vea consumido , agonizante , y á punto de morir en fuerza de la hambre. Sería decir , que un grande del mundo sabedor de que una triste Madre car- gada de hijos , y de miserias , se halla postrada , é impedida en el lecho de su dolor , puede lícitamente rehusarle el con- suelo , y suspenderle el "socorro , hasta que su enfermedad venga á ser mortal , y la ponga en los últimos estremos de la vida. Ultimamente seria decir , que para cubrir , y abrigar el cuerpo de un mise- rable , que anda desnudo en carnes po- dríamos impunemente diferir el darle un ves- Carta Pastoral, 45. vestido de los muchos que nos sobran, hasta no verlo cosido con la tierra , ma- cilento , transido , y á punto de espirar con la violencia del frió. < Quién podrá oir sin horror tales aserciones ^ ó parado- xas > iAy , amados hijos l Estas ocasiones^ ó necesidades son ^stremas , son extraor- dinarias , son muy raras ; y siendo tan común , ordinaria , y freqÜente la obliga- ción de dar limosna , se hace preciso con- venir , y confesar >, que ella se estiende no solo á las necesidades estremas , sino también á las graves ; y ahora probare- mos , que también á las comunes por otras tres razones tan poderosas ^ como las an- tecedentes. Primera ; porque el precepto de la li- mosna es arduo , y demasiadamente vio- lento á los que tienen puesta su paz , y su amor en la sustancia , y bienes de éste inundo , y por lo mismo , sino hubiese obligación de darla en estas necesidades co- munes , sucedería regularmente , que los neos nunca , ó rarísima vez la darían , y consiguientemente los pobres quedarían sin mano alguna que los socorriese ^ y sus ne- cesidades pasarían fácilmente de comunes á ser graves , y aun estremas. Tal es la opinión de Santo Tomas {a) ^ á quien si- guen {a) D. Thom, 22. quast- 32. art. 5. 4^ Carta Tastorat, giien Valencia , Cobarruvias , Belarmíno, y otros muchos. Segunda ; porque la división de las co- sas hecha por común consentimiento de las gentes no pudo , ni puede ser en perjui- cio de los pobres , quienes tenían igual derecho á ellas , que los ricos antes de ha- cerse la división. ^Pucs , qué mayor per- juicio para los pobres , que no estar obli- gados los ricos , que tanto bien tienen su- perfiuo , á socorrerlos en unas necesida- des , que aunque comunes , son diarias, continuas , y apuradas ? Ved aqui la ra- zón , en que fundan su sentir los Salma- ticenses : Dívisio rertim , cominuni gentlum consemu facía , n¿quit esse In prajudicium paih periim ; sed si hahmtcs superfina , non t^nerent ea ¡n pauperes expenderé. , esset in eorum pra- judicmm , ciim licite ea retinerent , pauperes inopia perirent, Ergo i/c, {a) Tercera ; porque apoyados los ricos con ésta excepción de dar limosna , podian fa- cjhnente formar la resolución de nunca darla en éíte género de necesidades. ¿ Y é>ta sola disposición no seria ya pecami- nosa , y opuesta á la caridad en materia grave ? Lo seria ciertamente ; pues , aun- que la necesidad común de cada pobre en particular sea un mal ligero , ó leve ; pe« ro (a) Trací. 2í. c. 'j, Piincí, i. /z. 17, Carta Paitora!, 47 to el conjunto , ó compuesto de las nece- sidades innumerables comunes , que pade^ cen tantos pobres , es un mal grave , y gravisimo considerado en su estension , en su duración , y en -íj/.js resultas. Así como decimos , que seria criminal , y peca mi» «osa la intención , que hiciera un hombre de tomar á diversos particulares muchas sumas ligeras , si el conjunto , y el total de ellas formase materia grave , ó sufi- ciente para pecado mortal de hurto. sus personas , y bienes , tal vez de aqué- „ líos mismos , que quedaron por Tutores, „ y Curadores de sus bienes , y de sus per- „ sonas. En tal estado podemos decir , que ,> cada Nina huérfana es semejante á aquel M pobre , y desamparado , que pinta Da- vs vid , tan pobre , que no tiene persona 11 alguna , que le ayude : Pauperem cui non ,1 erat adjutor ; esto es ni Padre , que le V» asista ^ ni Madre , que le acaricie , ni ^1 Maestro , que le enseñe , ni Direíior^ 11 que la dirija , ni Tutor , que la deüen- da , ni Juez , que mire por su causa. ^ En una palabra : cada Niña huérfana es un pobre , que siempre v y á toda hora está pasando por las aguas de la necesidad , y de la tribulación : Paup¿rcm cui non erat adjutot"i\iMitu pancm tmm super transeúntes aquas* Preguntemos también : Digamos la verdad , aun- que sea á pesar de la compasión , que nos merecen. Muchos de ellos no son pobres verdaderos , sino fingidos , y que tal vez tie- nen tanto , ó mas caudal , que aquellos mismos de quienes imploran el socorro de su necesidad aparente. Muchos de ellos no son pobres retirados , sino vagos , y er- rantes , que de continuo , y por una es- pecie de diversión , 6 de costumbre cru- zan , y andan mendigando por calles , pla- zas , y caminos. Muchos de ellos no son pobres ocupados , sino ociosos , holgaza- íies , indolentes , sin arte , oficio , ni des- tino alguno particular , con que pudieran, y debieran ayudarse en su pobreza. Mu- chos de ellos no son pobres honestos , man- sos , ni humildes , sino sobervios , impa- cientes , lascivos , y abandonados al mal, que tal vez lo fomentan con las mismas limosnas ^ que reciben de los fieles. Diga- mos , pues \ que las limosnas empleadas en el socorro de estas Casas públicas son las mas seguras ; y concluyamos ya con decir , que son también las mas útiles ; y ved aqui las razones. Primera ; porque ceden á favor no solo de los cuerpos , sino también de las almas. Segunda ; porque se estienden no unica- L2 men- ^4 Carta Pastora!. mente al socorro de cincuenta ^ ó sesenta Niñas , sino igualmente en ellas , al d« sus Padres , Madres , hermanos , familia, y casa. Tercera ; porque ellas propagan , y transfunden el bien de Madres á hijas suc- cesiva y continuamente hasta hacer feliz en lo espiritual , y temporal toda una Ciu- dad , toda una Provincia , y aun todo un Keyiio. Ultima ; porque el Estado logra por medio de semejantes limosnas tres grandes intereses , quales son verdadera religión , edu- cación Chriitiana , y ocupación honesta , de los quales dependen ciertamente su seguridad^ y permanencia ; su paz , y quietud ; su opu* ¿encía , y felicidad. Preguntemos ahora , amados hijos : ¿Se logran estos intereses , utilidades , y ven- tajas con las limosnas , que diaria , ó se- manalmente se reparten á pobres particu- lares ? j Ah 1 La experiencia ha hecho ver, que muchos de ellos , como ya diximos en la citada Pastoral , fiados en la piedad agena , se entregan voluntariamente á la mendiguez , y holgazaneria , hacen oficio, y tal vez comercio de ella , y toman por elección una condición tan abatida , como expuesta al robo , á la rapiña , y á la usur- pación. Así vemos con freqüencia , y con dolor , que las vejaciones , las raterias, los hurtos , los asesinatos , que tanto dan que hacer á los Magistrados , que temer á Carta Pastora!. ^ S5 Jos caminantes , y que padecer á los Pue- blos , regulaímente se cometen por esta especie de hombres , quienes viviendo sin casa , sin domisilio , sin oficio ^ y sin suge- cion , vienen á parar en ladrones famosos, ó salteadores de caminos , y no pocas ve- ces , si hemos de creer á las Historias en cabezas , y motores de conmociones ^ y sublevaciones ruidosas de los Reynos. En ésta atención ^ las Constituciones que llaman Apostólicas , y los Padres mas res- petables de la Iglesia jamás consideraron á semejantes hombres dignos de recibir las li- mosnas de los fieles ; y las Leyes reales han prevenido en todo tiempo , y hoy previe- nen , tal vez con mayor esfuerzo , sabios, justos ^ y piadosos medios para atajar los abusos de la pordiosería , y mendiguez, siendo uno de los mas principales la erec- ción de Hospicios , Casas de recogimiento, y de misericordia , donde recluidos ^ quie- ran , ó no los pobres inútiles , vagos , y pordioseros trabajen , se ocupen , coman» vistan , se instruyan ; y libres de los ma- les , á que arrastra la ociosidad , sean úti- les á la Religión , y al Estado* Citemos no mas, que dos , 6 tres Leyes de las pertenecientes á Indias, Una es la que hablando de que no se consientan vagabundos , dice así: {a) Los va- {d) Lib. 7. Tit, 4. Le^i. Carta Pastora!, « vagabundos Españoles , que viven entre ^ Indios , en sus Pueblos , les hacen ^ muchos daños , agravios , y molestias r> mtolerables , y conviene , que los Vir- il reyes , Presidentes , y Gobernadores ha- %% gan guardar , y cumplir las Leyes veinte y una , y veinte y dos del Titulo ter- »1 cero , Libro sexto , y provean , que no 1^ puedan estar entre los Indios , ni habí- tar en sus Pueblos con graves penas , que les impongan , y ejecuten en los que 1^ contravinieren sin remisión alguna, y or- ?í denen , que hagan asiento con personas, »1 á quien sirvan , 6 aprendan oficios , en « que se ocupen , y puedan ganar , y te- 91 ner de que sustentarse por buenos me- 1, dios ; y si esto no bastare , ni lo qui- « siesen hacer , los destierren de la Pro- 9, vincia , para que con temor de la pena vivan los demás de su trabajo , y hagan silo que deben.^'- Y luego en la Ley si- guiente añade. „Y por el extrago , que ii hacen en las almas estos vagabundos» ,v ociosos , y sin empleo , viviendo libre, V y licenciosamente , encargamos á los Pre- í-) lados Eclesiásticos , que usen de su ju- <», risdiccion quanto hubiere lugar en De- 11 recho.^' Otra Ley es la quarta del mismo Li- bro , y Título , que dice : „ De los Espa- noles , Mestizos , é Indios , que viven va- Carta Pastor ah ^ t'j vagabundos , y olgazanes sin asiento, „ oficio , ni otra buena ocupación , pro- „ curen los Virreyes , y Presidentes for- mar algunos Pueblos , y que los de In- dios estén separados : infórmense , que „ hijos , ó hijas de Españoles ,^ y Mesti- „ zos difuntos hay en sus distritos , que anden perdidos, y los hagan recoger, y „ dar Tutores , que miren por sus perso- nnas, y bienes::: Y si estos medios , il ti otros , que di«5i:are la prudencia no fue- ren bastantes al remedio , y amparo de „ estos huérfanos , y desamparados , sean ,1 puestos en Colegios los Varones , y las Hembras en Casas recogidas , donde ca- „ da uno se sustente de su hacienda ; y si „ no la tuvieren , les procuren limosnas, „ que entendido por Nos el fruto , y buen „ efedo , que resultare , y su pobreza, „ les mandaremos hacer las que hubiere „ lugar.^^ Otra Ley es la diez y siete del Li- bro primero del Titulo tercero , donde hablando de la casa de huérfanas fundada en la Ciudad de México , d ice : 11 Manda- ,vmos á nuestros Virreyes , que tengan „ mucho cuidado con éste recogimiento, rentas , y limosnas , que gozaren para su conservación , y procuren , y dis- ,^ pongan , que por quantos medios sean „ posibles se aumenten , pues , así coo- vie- 88 Carta Pastora?, «viene para servicio de Dios nuestro Se- n ñor , crianza , y recogimiento de aqiie- rallas huérfanas,^^ Y luego en la Ley diez y nueve , hablando por punto general de que se hagan , y conserven Casas de re- cogimiento , y educación para Niñas , di- ce ; „ Y porque es justo , que obra tan „ piadosa , é importante para servicio de 1, Dios nuestro Señor , y bien de aquellas «1 Provincias , tenga el aumento , que con- 11 viene y la encomendamos rnueho á nues- w tros Virreyes. Y mandamos , que con fi muy particular cuidado procuren su con- ,1 servacion , ó se funden donde no las r» hubiere , y pongan en ellas Matronas de n buena vida , y exemplo , para que se comunique el fruto de tan buena obra 11 por todas las Provincias , y les encar- íi giien , que pongan mucha atención , y ,1 diligencia en enseñar á estas doncellas U 11 lengua Española , y en ella la Dodrina 11 Christiana , y oraciones , exercitándolas 11 en Libros de buen exemplo , y no les 11 permitan hablar la lengua materna.*-^ A vista , pues , de estas sábias Leyes, y después de todo lo dicho hasta aquí con la Escritura , con los Padres , con los Santos , y con las experiencias , ya no du- damos , amados hijos , que á pesar de ia preogup3:CÍon , en que hayáis vivido hasta áqui , quedéis enteramente persuadidos de que Cana Pastora!. $9 que las limosnas empleadas en la erección^ fomento , y subsistencia , de estos públi- cos , y piadosos establecimientos , quales son : Hospicios de pobres , Hospitales de enfermos , Casas de expósitos , y de huér- fanos , Colegios , ó Seminarios de educa- ción , Escuelas , y Clases de enseñanza piiblica son unas limosnas mas universales, mas seguras , mas útiles , y por lo mismo mas aceptas , y agradables á Dios , que aquellas , que se dan ,^ y se reparten á pobres particulares de qualquiera clase , y condición , que sean. Ya no dudamos, que persuadidos de ésta verdad , sea el nuevo Colegio de Niñas de San Joseph el objeto de vuestro amor , de vuestros cui- dados , de vuestras piedades , y de vues- tras limosnas siempre en todo tiempo , y en qualquiera circunstancia , y aconteci- miento adverso, que pudiera sobrevenirle^ y del que no se han visto exentas las obras mas suntuosas ^ y bien apoyadas en sus principios, Y ved aqui compendiada , y repetida la pública confesión , que llevamos hecha, y que siempre haremos , de que si hemos plantado , erigido , y fundado éste nuevo Colegio á favor vuestro , y de vuestras hijas , no ha sido sobre la esperanza de su conservación , y aumentos en nuestros medios , cuidados , y rentas , sino sobre . . M. la ■90 Carta Pastora!, h que tenemos en la misericordia de Dios Padre , y Defensor de los huérfanos ; sobre la que tenemos en la intercesión de Maria Santísima , Madre especial de estas pobres Ninas ; sobre la que tenemos en el Pa- trocinio del Patriarca San Joseph Protec- tor , y Patrón de ésta Casa ; sobre la que tenemos en la piedad de nuestro Rey el Seiíor CARLOS IV , Tutor , amparo , y consuelo de todos sus Vasallos ; y última- mente sobre la que tenemos en la caridad, y limosnas de los nobles Cuerpos , ilustre* Cabildos , y piadosos vecinos de ésta Ciu- dad de la Plata , tan interesada en los pro- gresos felices de éste nuevo Colegio : Ego plantavit : Apollo rigavit ; sed Deus incrcmen- tum dedit. Y sigamos ya la historia , ó anuncio de su apertura. Bien sabéis , amados hijos , que el día diez y nueve de Marzo , que lo es de nuestro glorioso Patriarca San Joseph , á quien éste Colegio reconoce por Patrono, y Padre , se hizo su primera apertura. Aquel dia á presencia del Muy ilustre Se- ñor Presidente , y Ministros de ésta Real Audiencia , que asistieron de particulares con los individuos de ambos Cabildos , se celebró en su Capilla , y por primera vez el santo Sacrificio de la Misa por los tres Prelados , que se hallaban en ésta Ciudad. Tuvimos , pues , el consuelo de celebrar U pri- Carta Pastora!. 9'r primera , y en ella ofrecer al Padre celes- tial junto con la Hostia inmaculada una nueva Congregación de almas puras , tier- nas , é inocentes , y pedirle al mismo tiempo , que mirase desde el Cielo , aten- diese , y perfeccionase esta nueva viña» que su Omnipotente mano derecha se habia dignado plantar por medio de un instru- mento tan débil , como el nuestro. La segunda celebró el Ilustrisimo Señor Don Bartolomé Fabro Palacios , Dean que fue de esta nuestra Santa Iglesia Metropo- litana , y ya entonces Obispo de Guarnan- ga. La tercera , y en aquel mismo dia , ce- lebró el Ilustrisimo Señor Don Ramón Jo- seph de Estrada , Canónigo Penitenciario^ que fue de esta misma Iglesia , y hoy Obis- po de Santa Cruz de la Sierra. Estos dos Prelados , y hermanos nuestros á quienes acabamos de consagrar , quisieron con esta acción tan propia de su nuevo caraéler , y empleo Pastoral dar un publico testimonio de la caridad , y ternura , que les mere- cia un Colegio , cuyas utilidades compren- dían bien , y cuyo establecimiento mi- raban ya como un modelo , que les ha- bia de servir para iguales fundaciones en sus respetivas Diócesis , luego que llega- sén á ellas quisieron darnos este consuelo, y que nuestras nuevas Colegialas tuviesen el de recibir su bendición Episcopal : qui- Mz sie» ^ gsr, C'ar ta- Pastoral,' sieron para decirlo de una vez , aumentar nuestro gozo , y concurrir al de todo un Pueblo , cuyos vecinos , asistentes á la función , manifestaban en sus mismos sem- blantes la devoción , y el jubilo de sus co- razones. Así se dió principio á la Casa del Se- ñor San Josepli , y Colegio de Niñas huérfanas de ésta Ciudad de la Plata : así se sembró , y brotó éste pequeño grano de mostaza , que puesto baxo del cuidado del Padre y Soberano Labrador , y regado con las aguas de su gracia , esperamos, que crezca hasta ser un Arbol frondoso, que sirva de asylo , y morada á las Aves del Cielo , y de sombra , y amparo á los animales de la tierra : así tuvo origen este pequeño arroyuelo , que semejante al del Sueño mysterioso de Mardoqueo , confia- mos en la misericordia del Padre de las luces , que ha de parar con el tiempo en caudaloso rio , y últimamente ha de con- vertirse en hermoso sol , que sirva de luz, de admiración , y de excmplo á todo el Perú : así se dexó ver en el día diez y ueve de Marzo de mil setecientos noventa y dos ésta pequeña nubccilla , que como aquella otra presentada á los ojos de nues- tro Padre , y Patriarca San Elias sobre el Carmelo , vendrá con el tiempo , si no nos engaña nuestra esperanza , ó no lo des- Carta Pastoral, 93 desmerecen nuestras culpas , vendrá á fe- cundar con sus lluvias toda la tierra de Israel. Mas como esta primera apertura , aun- que tan pública ^ y solemne solo se había hecho con el designio de recoger á U Re(5i:ora , y Maestras á fin de que con al- gunas pocas Niñas las mas hábiles prepara- ren todo lo necesario para el Colegio , en camas , colchas , cortinas ^ ropa interior, y exterior para las educandas , nos pareció todavía necesario señalar un dia , en que congregadas ya todas las que habían de en* trar en la nueva Casa , y vestidas unifor- memente de su propio habito se publicase la Real Cédula , en que Su Magestad nos concedió la licencia para ésta fundación , y se celebrase una Misa solemne en acción de gracias al Padre de las misericordias, y Dios de todo consuelo , con cuyo fa- vor habíamos concluido ésta obra , y de cuya mano bienhechora esperábamos , y es- peramos todos sus aumentos , tanto espi- rituales , como temporales. En efedo el dia veinte y nueve de Ju* lio de éste mismo año dia del Señor , por ser Domingo ; dia de la servidora amante de Jesu-Christo , por ser de Santa Marta; dia en fin al que siempre llamaremos el de la alegría de nuestro corazón , fue el seña- lado para ésta solemne futícion , y aper- tu- ^4 Carta Pastoral. tura pública del Colegio, y de sus clases. el^ mandamos que recibiesen la sagrada Eucaristía todas las Niñas , que por su edad , talento , y virtud fuesen ya capa-- ees de éste pan de vida. Sabíamos bien que SI el común enemigo rodea como un l^eon rugiente á todas las almas para ten- tarlas , y devorarlas , habia de doblar su colera , y ferosidad contra estas tiernas obcjuelas , que recogidas en este santo aprisco , ivan á ponerse á cubierto de su tiranía , y por lo mismo para que pudie- sen resistir fuertes en la fé , dispusimos, que ya al primer paso se previniesen , y reforzasen con éste pan de robustos , y fuertes. ^ Sabíamos bien , que al emprehender es- t^s almas inocentes la fuga del mundo, de sus placeres , y vanidades , podian des- tallecer con su misma flaqueza , cansarse a mitad del camino , y faltarles las fuer- zas como á nuestro Padre San Elias , quan- dp huía de la Corte idólatra de Acab , y por lo mismo quisimos , que desde el principio se les ministrase un pan sobre- sustancial , é infinitamente mas ventajoso, que el subcinericio ofrecido por un Angel este Profeta , para que en virtud de tan celestial vianda , caminase dia , y noche hasta llegar al monte santo de Dios. Sabiaínps ^jien ^ que después de extra- Cana Pastoral. hidas estas nuevas Israelitas del Egypto det siglo , y de la penosa esclavitud , que padecian , y lloraban en él , podia la mi- seria humana , la tentación , el mal con- sejo , la sugestión diabólica , y la corrup- ción misma de la naturaleza podian figu- rarle en la soledad de esta santa Casa tris- tezas , penalidades , horrores , y monstruo* semejantes á los que figuraron al Pueblo de Dios los que fueron á explorar la Tier^ ra prometida > y por lo mismo para que ni los creyesen , ni se aterrasen , ni suspi- rasen por las cebollas , y groseros alimen- tos de Egypto , dispusimos , que desde el primer dia gustasen la suavidad , y dulzura del mejor maná , y se alimentasen con el pan de Angeles baxado del Cielo. Fortificadas , pues ^ asi las Niñas con el Santo Sacramento de la Eucaristía , y pre- parado todo lo demás necesario para la función , nos dirigimos á la hora señalada desde nuestra Casa Arzobispal á la de nues- tro Padre y Señor San Joseph. Ya á las puertas de ella nos esperaban de prevencioa y acompañamiento nuestro venerable Clero, las Comunidades Religiosas , los dos ilus- tres Colegios de San Christoval , y de San Juan Bautista , y una multitud innume- rable de gentes de todas clases. Puestas luego en orden las nuevas educandas con su Redora ^ y Maestras , y entonada la Le- ^6. Carta P'dstdrah Letanía de nuestra Señora , se dio princH pió á la solemne Procesión , en la que quatro tiernas Niñas , ayudadas de otros quatro familiares nuestros conducían en hombros la pequeña , y preciosa imagen de iin Niño Jesús , para que así se verif íicase , que estas castas vírgenes empeza* ban ya á seguir , para seguirlo siempre^ y por todas partes al Cordero inmacula- do : Virginis enlm sunt , sequmtur agnmn quocumque j¿rit, i Qué ex peóláculo , amados hijos , tan religioso , y tan tierno ! Os confesamos de buena fé , que i vista de él se conmovió todo nuestro corazón , y no cabiendo en el pecho se vino á los ojos deshecho en lágrimas á las que sin embar- go de la publicidad , en que nos hallaba-^ nios , dimos licencia para que corriesen, y acompañasen á las muchas , que derra- rhaban todos los circunstantes igualmente conmovidos al ver toda la arca sagrada de Tin Niño Dios sobre los hombros de unas nuevas Levitas Niñas también , y verdade- ras servidoras suyas. En aquel punto , uniendo nuestros vo- tos á los de nuestro amado Pueblo , humir Hados con nuestra propia nada , y llenos de una santa confusión , nos vimos dicho- samente obligados á decirle á Dios con el Santo Rey David en ocasión muy seme-- jante : duis sum ego ^ quís populiis rmus Carta Pastoral. 97 iste , ut possimus hac tibi promittere } (a} ¿Quién , Señor , somos nosotros para que nos hayáis inspirado el santo pensamiento de prometeros , edificaros , y ofreceros ésta nueva Casa de oración , y de recogimien- to , y dadonos tiempo , vida , salud , me- dios , y caudal para verla cumplida , y acabada ? Et quis populas meus ist¿ > i Y quién es éste pueblo nuestro , y Ciudad de la Plata , que vos habéis puesto á nuestro cargo , quién es para que vos ha- yáis derramado en los corazones de sus nobles vecinos tanto jubilo al ver efedua- da ésta piadosa fundación ; tanta religión en celebrar sus religiosos destinos ; tanta uniformidad en conocer sus ventajas ; tan- to interés en desear , y promover sus au- mentos ; tanta heroicidad , y prontitud en desprenderse de sus mas tiernas , y queri- das hijas para traherlas , y presentarlas á vuestro servicio ^ como Ana á su hijo Sa- muel en éste santo Templo , y Colegio de educación ? Quis sum ego , qu'is popa- lus meus iste ut possimus hac tibi promUtere} . Entre estos sentimientos , y acomparía- dos de infinito Pueblo , llegamos a la Igle- sia de nuestras hijas , y hermanas las Car- melitas descalzas de ésta Ciudad ; alli tuvi- mos el consuelo de presentar á nuestra Se- N ra-: {a) Lib, I. Paralip. c, 29. 14. 9^ Carta Pastora!. í-afica Madre Santa Teresa de Jesús éstá nueva Congregación , y ponerla baxo la tutéla , y protección de una Santa tanto mas inclinada á estenderla sobre unas Niñas huérfanas , quanto habiéndolo sido ella itiís« ma á los doce años de su edad , conoció bien toda la desgracia , y peligro de una hija , que pierde la Madre , ó el Padre, ó á entrambos , quando mas los necesita; de una Santa , que habiendo quedado co- mo muchas sin el abrigo de su piadosa Madre , se acogió como pocas á la tuté- la , y amparo de Maria Santísima , le pe- dimos , pues , en éste dia , que así como ella había levantado el edificio espiritual de su reforma sobre el cimiento de qua- tro doncellas huérfanas , pobres , y vir- tuosas , que habiendo sido las primeras en abrazar el rigor primitivo , fueron después las Maestras , y fundadoras de otros nue- vos Conventos , así también estas cincuen- ta y quatro Niñas , que hablan sido las primeras en vestir el habito , y entrar en nuestro nuevo Colegio , fuesen las prime- ras piedras , y columnas de él para servir á las venideras de unos perfedos modelos de recogimiento , de humildad , de piedad, de religión , y de todas las virtudes. Pasamos luego por el Monasterio de Religiosas de Santa Clara ; y entrando en su Iglesia , le rogamos á ésta gran Madre de Carta Pastoral. ^ 99 de la pobreza , que mirase siempre con, ojos de piedad á unas Niñas , que por vírgenes , y pobres se hacían acreedoras de sus cuidados , y que rogase á Dios por ellas con aquellas mismas palabras con que había rogado por sus propias hijas , quan- do viéndolas en Asís cercadas , invadidas, y amenazadas de enemigos torpes , é infie- les , le dixo al Seríor , á quien tenia sa-* cramcntado en sus manos : ]V¿ traddas Bes- tiis animas confitentes tibí , animas paupc- rum tuorum ne oUiviscaris, in finem. Ocupados devotamente con estos pcnsa- n?ientos , y ruegos , llegamos á nuestra Santa Iglesia Catedral , donde ya nos es- peraba nuestro venerable Dean ^ y Cabildo, y no pocos de los Señores Ministros de la Real Audiencia. Allí , pues , á presencia del muy ilustre Señor Presidente , que vi* no á la frente del ilustre Cabildo de ésta Ciudad , y de un concurso innumerable se dio principio á la Misa solemne de gra- cias , que dixo el Señor Doftor Don Au- gustín Salinas y Pino Dean de esta nues- tra santa Iglesia ; y después del Evangelio, «ubiendo al Pulpito de orden nuestro el Doc- tor Don Matías Terrazas , Cura y Vica- rio a^íilual de Tinguipaya , y antes Cura Rc^lor Vicario Juez Eclesiástico de la Villa de Potosí , pronuncio la Oración si- guíente., que nos ha parecido justo poner Na aquí loo Carta Pastoral, aquí para complemento de qiianto os he- mos dicho en esta Pastoral sobre la utilidad, y conveniencia de este piadoso estabkci- iniento, Y es como se sigue. Uf inhahitet gloria in tena nos^ tra 5 misericordia 5 áf njeritas okviaverunt sihi. Para que habite la gloria en nuestra tierra : la miseri- cordia 5 y la verdad se sa- lieron al encuentro. Palabras del E^al Profeta Da'vid al Psalm. 84.a;. 10. N el nacimiento de Jesu-Christo fue, dicen los Padres , y Expositores , quando tuvo su cumplimiento ésta profecia de Carta Pastoral. lot David. En su persona la misericordia ^ y la- verdad se salieron al encuentro : la justi- cia , y paz se dieron aquel ósculo de alian- za , que anunció el Profeta Rey : Ut m- habhet gloria in térra nostra , misericordia , ¿/ veritas ohviaverunt sihi t justitia ^ pax os-- culata sunt. La misericordia resplandeció, en que el Hijo vistiese nuestra naturaleza, para que quedase satisfecha la justicia del Padre ; y la verdad se dexó ver sobre la tierra s Y conversó con los hombres con- forme á la profecía de Baruc. {a) La mi- sericordia desató las prisiones , que opri- mían el cuello de la cautiva hija de Sion; (^^) y la verdad iluminó á los que estaban sen- tados en las tinieblas , y en las sombras de la muerte. (í:) La misericordia tomó por su cuenta el resarcir nuestra miseria , y reparar el ho- ?íor de la Magestad suprema ; y la verdad el disipar nuestras tinieblas , y hacer , que todas las extremidades de la tierra viesen la salud , que nos habia enviado nuestro Dios, (i) La misericordia en fin remedió nuestras desgracias ; y la verdad desterró nuestra ignorancia, {e) Este fue el fruto del Sacramento grande de piedad , que lie-; nó ^ (a) Baruc. c. 3. v. 3S. {h) Laja c. 52. v,2.i (c) Luca c. Tí v.jg. {dj Luca c, 3. 30.. \e) U ad Timot. c^ ^.v. 16. T03 Carta Pastoral. nó de gozo toda la tierra: Ut inhahitet glo-^ ña ifi urra nostra , misericordia , veritas obvíaverunt s'ibi. Sin embargo después de confesar cum- plido en el nacimiento del Mesías éste va- ticinio del Profeta Rey , ^no podré yo. Señores , aplicar sus palabras á una obra que ha de llenar de gloria nuestra Ciudad; á una Casa , en que la misericordia , y la verdad se aunan á beneficio de las personas mas acreedoras á nuestro amor , y nuestra conmiseración ? Vosotros sabéis , Señores, qual es el motivo , que con tanto placer , y con un jubilo , que rebosa hasta en vuestros semblantes , os congrega hoy á rendir gra^ cias al Dios de toda piedad en éste lugar santo. Un Colegio para educación de Ni^. ñas nobles , y huérfanas se erige por nues- tro Ilustrisimo Prelado baxo de los auspi*- cios , y licencias del mas grande , y ma^ piadoso de todos los Soberanos, i Qué asun» to de tanto gozo ! Se abre un asylo para que la inocente miseria de aquellas infelices criaturas , á quienes la Providencia , por sus altos juicios , priva del abrigo de sus Padres , se ponga á cubierto de la indi- gencia. I Qué objeto tan consolante para la. misericordia ! Se establece una Escuela pú- blica , donde desterrada la ignorancia , sean instruidas las Niñ^s en las verdades de la ílpligioi) ^ en las obligaeignes del yasali^ge, «n Carta Pastora!. 103 los deberes de la sociedad , y en todo lo que el hombre debe á Dios , al Rey, á la Patria , á su Estado y á sí mismo. ¡Qué gloria para la verdad l Se levanta un monte de piedad , á cuya sombra se viste la desnudez , se socorre la indigencia , se acoge la horfandad de unas personas , que no pudiendo valerse por si mismas , serian sin este recurso tristes vidimas de la mi* seria humana. ¡ Qué honor para la miseri- cordia 1 Se funda un Seminario , en que las tiernas plantas de esas jóvenes almas éean cultivadas según las reglas de !a fé» y máximas del Evangelio , para que rega- das con el freqüente roció de las piadosas instrucciones , de los consejos saludables, de los exemplos edificantes , y de las prác- " ticas santas , den con el tiempo copiosos frutos de honor , y virtud. ; Que triunfo para la verdad l En una palabra; se vé en éste dia cumplido lo que tanto deseába- mos , perfeccionado lo que tanto necesi- tábamos. Se vé una Casa de Dios , una Casa del Señor San Joseph , una Casa pa- ra educación de Niñas nobles , en que se proporcionan los auxilios á las personas mas expuestas á la miseria ; se reparten las luces en la edad mas ocacionada á la ignorancia; se destierra^ el desorden de las pasiones en el sexo mas expuesto á la se- ducción. ¡Qué doble triunfo , vuelvo á de- cir T04 tarta Pastoral. cir para la misericordia , y la verdad y que han de habitar en ésta santa Casa , y qué gloria para ésta dichosa Ciudad! Ut inhahi- tet gloria in térra nostra misericordia , ¿í^ vc- ritas obviaverunt sihi^ Permitid , pues , Señores , que aplican» do á nuestro asunto este texto del Profe- ta Rey , y siguiendo sus palabras , dé al- gún orden al pensamiento , que ya os he insinuado. Entre los muchos males , á que está expuesta una persona joven , consti- tuida en horfandad , dos son los capitales, á que pueden reducirse todos los demás: la indigencia , que aflige su cuerpo , y la ignorancia , que llena de tinieblas su espi- ritu/ Pues /contra estos dos poderosos enemigos se erige , como un muro inex- pugnable ésta santa Casa de educación, en que á beneficio de las huérfanas se aunan la misericordia , y la verdad. En ella la misericordia proporcionará los socorros del cuerpo contra la indigencia : esto veréis en la primera parte. En ella la verdad es- parcirá sus luces en el espíritu contra la ignorancia ' esto veréis en la segunda. Dos v^entajas , que ésta santa Casa proporcio- nará á las Huérfanas nobles , que hoy co- mienzan á congregarse en su asylo ; y dos ventajas , que vendrán á ser con el tiem- po la felicidad , el honor , y la gloria de nuestro Pays ; Ut inhahitet gloria in térra. n9s- Carta Pastorah mstra mhericordU , peritas ,ohviavcrunt ¡ Qué dichoso fuera yo ^ si para hace- ros sensibles estas verdades , pudiera tras- ladar á la lengua los sentimientos de mi corazón \ \ Y quándo mas dichoso , si pu- diera animar mi Oración de algún átomo de aquella unción , y dulzura que der- rama en la célebre Carta Pastoral , que sobre éste mismo asunto , y en ocasión semejante sac<ó á luz el sabio Padre , y Fundador asi de aquella Casa de Córdoba, como de ésta de la Plata , y que goza sobre mí todos los derechos de Prelado, de Maestro y de Sefior I Por lo mismo vosotros acusariais con razón de temerario mi pensamiento , y yo veria inevitable el desayre hablando de la misma materia , si- no estuviese disculpado cono la bediencia:. Fiado en ella voy á dar principio , im- plorando antes los socorros de la gracia» Ave María. El hombre apenas nace , dice el Santa Job , {a) quando se Uen^ de mis^érias. He- redero del crimen de Adán , lo es tam- bién de sus funestas conseqüenci^s. Y aun- que bafiado con ks aguas saludables del Bautismo , logra ser. inocente , mas no dexa de ser miserable. El pecado lo dexa; O pet io6 Carta Pastor aL pero la pena lo acompaña hasta el sepul- cro. Reengendrado en Jeu-Christo ya na es delinqüente ; pero sí desgraciado. Sien- te , y sentirá las tristes reliquias de aque- lla culpa en el hambre , en la desnudéz, en el trabajo , en las enfermedades , y en la muerte misma , que por ésta puerta entró en el mundo , como dice San Pa- blo, (a) Pero , Católicos, Estas infelices , objeto en otros tiempos de lós cuidados , y esmeros de un Padre tierno; de los halagos , y caricias de una Madre amorosa , son hoy vidima inocente de la providencia inconprehensible , pero siempre adorable del Señor. Acostumbradas tal vez al regalo , y á la abundancia , se miran repentinamente baxo del pesado yugo de íoB Carta Pastor at. la escasez , y de la necesidad. Besposeidat quizá por la tirania de un hermano des^ naturalizado , de un Tutor iniquo ó de un Alvacea infiel , del jftsto patrimonio» que ks. adquirieron los sudores , y fatigas de sus Padres^ experimentan todo el pesa de la necesidad. Arrojadas de sus casas, errantes , dispersas , expuestas á los ardo- res del Sol , á la intemperie de los cli- mas , al rigor de las estaciones , oprimi- das del frió , de la desnudez ^ de la ham- bre , i no os parece , que solo al presen- tarse delante de nuestros ojos con la piel tostada , y el semblante desfigurado , nos están diciendo con Jeremías % Pellis nostra quasi clibúnus exusta cst a facie tempestatiinz famis} (a) Incapaces de reflexionar por sí mismas sobre su triste situación , son tan- to mas infelices , quanto menos conocen 9u miseria. < Puede haber objeto ni mas- tocante , ni mas acreedor á nuestra com^ pasión i Yo no lo encuentro , Señores ; pera bien sé , que en éste Pays de destierro,- ralle de lágrimas , y teatro de miserias, son infinitas las que se presentan á nues- tros- ojos, Pero ninguna me parece ni mas sensible , ni que .deba estrechar, mas nues- tra caridad , que la de una huérfana tier- ■ (j). Jren* c, 5. ge, 10^ oiv' ".: tarta Paftorah tog m , pohté ^ desarnp.arada , suget:a á todáí las niiserias de la naturaleza ^ y á todas las desgracias de la vida. Haced^ si gus- táis ^ Señores , inducción de todos los obr- jetos miserables , que mas regularmente excitan los sentimientos compasivos de vues- tro cornzcri , y pcncdlos en paralelo con este i Ah l Qué diferencia tan notable 1 Si entramos en las salas de un Hospital ^ es* cuela práiTdca de la miseria humana ^ allí es cierto , ' que' lina multitud de cojos, ciegos , mancos , tullidos , y paralíticos, tan copiosa ^ ^como la que ocupaba los pórticos de la Probatica Piscina de Jeru- salen , pone en tortura nuestro corazón. ¿Pero quién sabe , si sus enfermedades son tal vez: fruto de sus excesos , y si esas camas de dolor , sobre que están tendidos en los brazos de la muerte son el único freno ^ que la amorosa providencia del Se- ñor ha encontrado á sus pasiones ? Si ve- mos por esas calles enjambres de meneste- rosos , que oprimidos de la necesidad , van mendigando el sustento diario ; su tris- te situación conmueve justamente nuestra piedad* i Pero quién sabe , si la sober- via , el luxo , y el desorden es origen de un estado , que tal vez hace abrazar el ocio , y la pereza para sostenerse 'á expensas de la piedad christiana? Si recor- lemos las cárceles -^;^ las voces ;y^¿ l3n\£,ft tos lio Carta. Pastor aí» de esos infelices cargados de hierros ^ y rodeados de necesidades , nos hacen sensi- bles á su. miseria* { Pero quién sabe , si son los mas enormes delitos los que han constituido á estos desgraciados vidimas de una justicia necesaria para la quietud del Público ? Si en lo interior de las familias descubrimos indigencias secretas , tanto mas penosas , quanto menos se puede manifes- tar la miseria , que á pesar del pudor •> se 4exa traslucir , conmueve con razón nues- tras entrañas , y ta\ vez humedece nuestros ojos. ^ Pero quién sabe , s\ por ser esa. fa- milia agradable al Señor era necesario , que fuese probada , como Tobias , {a), con la tribulación ; 6 si tal vez lo que parece des- gracia , es una piedad secreta del Señor, que par^ perdonar eternamente , castiga amoroso con la presente indigencia el luxo, y la vanidad pasada, Pero en una huérfana , cuya inocencia viene calificada por su misma edad , cuya miseria es tanto mayor , quanto ella carece de reflexiones para reconocerla , y de ar- .bitrios para evitarla ; La ima- ginación en ella es susceptible á las especies menos inocentes , sino está contrahida á al- guna honesta ocupación. La juventud cria- da indiscretamente en la ociosidad es me- nos capaz de sujeción , decia el Chrisósto- mo , que la ma& indómita bestia. Quan- do no fuera, pues , sino por este respeto, l quantas ventajas no produciría esta santa Casa , dedicando sus hijas , desde la niñez á la labor , compañera dulce de la virtud en expilísion de San Gregorio ? 6. Carta Pastoral. 13^ ' Secun ésta regla comprehended , Seño- res , qvúl será la piedad de estas dichosa* almas. Aun quando el estado <1«.^« cion las obligue á vivir en medio del tu- multo del siglo , 11«^«^^". ?,T ésta preciosa semilla de virtud. Acostum- bradas desde la edad tierna al «tiro , huí- rán las concurrencias peligrosas^; connatu- ralizadas á la honestidad , y decencia en el vestido , lÁirarán con horror el luxo, y la indecencia de las modas. Exercitadas én una prudente economía , evi aran las profusiones , que para ruina de las fam - lias ha introducido la vanidad. Educadas -n fin en Va meditación de la Ley , en la freqüencia de los Sacramentos , en la lec- tura de los libros piadosos , en los exer- cicios de devoción , y en quanto tiene de plausible el Christianismo , miraran con un santo horror el vicio , y con una inclina- ción dulce , la pureza de la conciencia, serán la felicidad de sus esposos , el mode- lo de una Señora Christiana , el honor de la Diócesi , y la gloria de nuestra Ciudad. Estas serán las ventajas , que nos produci- rán la misericordia , y la verdad que se han unido en ésta santa Casa : tAc m «.to g/oría m térra noicra mistricordia , 6 vtntM ohúúvírmt sibi. • ■ Pero Señores: para la subsistencia de un Coleoio tan útil son precisos vuestros Ra a"- 152^' C^rta Pastoral. auxilios. ¿Y dónde podrán estos emplearse' mejor , que en unas inocentesí doncellas congregadas en una Casa , qué hoy co- mienza sin fondos , sin dotación , y siri mas renta , que la caridad dé su ílustrisi- mo Fundador > \ Ah l Las rentas de su Dig- nidad apuradas , y empefiadas tal vez con las limosnas diarias ^ y mensuales , y con la fábrica del suntuoso Templo , en que está actualmente entendiendo. , tienén , á mas de esto , en los infinitos pobres do. s\í vasta Diócesi otros tantos acreedores. Ayu* dad , pues , su piedad , contribuyendo con vuestras limosnas al fomento dé ésta Casa* Para moveros no quiero yo haceros la tris- te reflexión de que tal vez vuestras hijas, ó descendientes vendrán con eí tiempo , y sin embargo de la abundancia , que hoy disfrutan á acogerse al asylo de ésta Casa. I Ah ! ¿ Quántos trágicos exémplares de ésta dolorosa transformación en familias las mas acomodadas habréis visto en vuestros días ? Ko quiero tampoco acordaros las ve- ces^ que quizá habréis abusado He vuestras riquezas para seducir la inocencia , y que por lo mismo estáis obligados ahora á defen- derla de los escollos de la pobreza. ¡Ah! Los Israelitas no creyeron poder reparar su idolatría , sino destinando á la fábrica del Tabernáculo aquellas mismas riquezas , de que hablan formado el Becerro de oro* So- Cartá Pastor di. 133 Solo í, pues , quiero haceros presente^ que las persogas á cuyo favor pretenda hoy mover vuestra caridad son unas Niñas tiernas por sü edad , nobles pór su naci- miento ^ amables por su inocencia , pobres; por su estado ; desgraciadas por su hor- fandád ^ expuestas por su sexo. ] Ah l \Y quántos escollos no hubiesen ellas encon- trado en el sido én la. engañosa libértad^ que la mismá taita de tadres les propor-:, clonaba 1 Todo quanto hay ahora de ma§, amable en ellas hubiera sido el mayor ene- migo de su hohestidádi La edad , la po- breza , el ingenio , la índole dulce , lós dotes de la naturaleza , hasta su misma simplicidad , y secillez hubieran sido otros tantos escoUoí^ar^u inocencia.