EL CENTINELA PERIODICO SEMANAL. PJRJ EL PRIMER SEMESTRE DE 1S23. TOMO SEGUNDO, /Qme» vive ?-^Za Patria. BüENes-AYRES,' ÍMPREMTd DE EsPÓSiTOS.^lSn. INDICE A» Abeja 63. 379. 417» Acta de los predicadores ÍSS» Agudeza 167. ^40. Aimiroa (Fran*.) 293» Al pueblo 28. Anedoctas 61. 62. Aparicio (Fráy J. M) 92. Apertura de la 3*. legislatura 317. ArcO'iris 75. Arenales (D. J. A. R.) 349. Argos 42. 60. Aristarcos 21. Arrepentimiento 14. Artículo de gravedad 149. Aviso 66. 67. 68. 168. 236. 260. 282. 303. 316. 392. 416. B. Banco 13. 274. 305. Barómetro de! crédito público 44. Becas para jóvenes 36. Belgrano^General) 413. Biblioteca 187. Brasil 347. ©riodis 229. 301. C. Caja de ahorros 122. 416. Cálculos 58. 69. Candidatos 11. 28. CaiiTiing ( Esquela de) 103. Cárceles 117. Carnaval 23. 75. 89. Cajíta de Oerliu 347. . — ; —García. 175. ^ dtl Coronel Borrego 191» — — Dr. Saenz 139. , — GoUeraador 189» «-de Santa-Fé 191. Cementerios 57. Chile 64. 119. 384. China 379. Ciencias 129. Circo de Gallos 26«. Circular de Autria Prusia y Rosta 299. Colegios 413. Comisionados de España 348 .4ll.426« Comunicados Í7. Conferencias semanales 325. Congreso 14. 102. Conjuración de marzo 208.217.241» Conspiración 175. 189. Con.spiradores 169. Contestación del G<)bierno al de Entrfic Ríos 233. Contrasoneto 94. Convención de Entre-Ríos y Misiones 409. • Convento de Santo Domingo 258. Córdoba 270. Correo de las Provincias 114. 269* Correspondencia oficial 214. Corrientes 270. Goufier de Londres 10. Cullen (D. Domicgo) 283. 312, Curatos 337. D. Definición de la gratitud 29. Del campo (Epvtaclo) 308. Despacho para periódicos 282. Diputaciones 16. 386. 426. Discurso del rey de Francia 331. _ ^ — Inglaterra 339v Documfnto importante 349. Donaciones 328. Drama 404. I I El Amigo de la Verdad 141^ e=-decld!do73, 197. "—enemigo del contrabando --mayor de detall 39. 173.199. 219. 241. 263. 277. 289. 310, 327. ^liberal 235. ^-observador 70. 140. 206. «—representante, el opositor y el Cen- tinela 45. *-4*. rey 130. —25 de mayo 353. Elecciones 24. 39. 60. SI. 59. 61 78. 424 Elio (General) 10. Emperadores 45. Entre-Rlos 270. Enviado de Bahía 49* Epigramas 142. Epitafio 29. Erario 62. 284. Escuelas 87. 125. 127. 236. España (su respuesta á las S potencias) 330. 384. Estudios 104. Europa 102. 377. Exclaustración de una monja 23S. Expedición 113. 160. 414. Extrañar por extrañas 161. F. Fondos 13o 44. Fuerte de ia íudependeneia 256. G. Gobernador de Entre-Ríos 193. 232. Grecia 378. G. R. M. 207. Guardia de honor 329^ "Guayaquil 63. Habitante de Lima 237. Htrida dada á un inglés 51. 6S» Igualdad 419. .Imperiales '26^.. Intimación á Lfcor 401. Introducción 1. Invención 160. Iriarte (Toniás) 414» Joñas 89. Jueces 194. Juego 53. 85. Jueves santo 192« Juicios 216. K. Kemble (Juan Fel*.) 404, L. La corona de mayo 387. Lección para presupuestos 1% Legación de Colombia 49, Legación peruana 426, Ley de paz 412, Libertad de la prensa 167, Los abajo firmados 409. iicdependientes 59. observadores 379» M. M. 125. Marmita (Diego déla) 125. Máxima del Lord Halifax 44» Medalla por un sermoQ 77. Médicos 7. Mensage del gobierno 310. 379. 39%:- Miuistro de (Guerra (su nota) 328. Misas 426. Monarquía libre 44. Monasterios de monjas 70. Monetario 261, Montevideo 26. 65. 95. 107. 257. SBU ■ N. Navegación de vapor 360. Negociación al Brasil 21 6. , Notalló. 128.167. 328. 330t W— oficial 401 c Noticias 98. 143. 148. 2Í2. 260. 349. 420. O. Origen del término pasquín 33 Oficio al Gobierno 206. Oficio del Gobernador del Entre-Ríos 232. Oficio de Santa Fé 418. P. I'asquin (origen del término) 33. pasquines 34. 94. Parte del mayor de detall 39. 173. 199. Patrón (Dr. Matías) 129. peligro del ingenio €2. Pepa Lima de la Sorda 20U peregrino 1 94. Perú 14. 63. 384. Plan de enbeñanxa mutua 303. Policía 16. 32. 52. 67. 84. 100. 116. 132. 148. 168. 193. 320. Política 329. Portugal 14. Premio á la fidelidad 216» Presupuestos 13. Procesiones 137. Provincias interiores 101. 381. Proyecto 121. 161.416. de la comisión de Montevi- deo 230. " • sociedad de «docacion 335. Ro ■Realidades 361. Reforma eclesiástica 149. ^ militar 98. 114. Regulares 15. 20. 51. 66. 97. 100. 115. 149. Relaciones exteriores 111. 334. 425. Remitido 303. Representación de Fr. Aparicio ^2. República peruana 253. Rivadavia (Dr. D. Santiago) 129. 133. S.. Sala de representantes 273. 294» 316. 317. 329. San Jorge SOI . Martin (El general) 251, Salinas (Ventura) 77. Santa-Fé 257. 270. Sargento 87. 127. Secularización 15. 20. 32. 50. 66. 100. 115. 147. Semana santa 123. Silogismo 42. Sistema representativo 346. Sociedad de beneficencia 56» 105. I42fe 250.276.295. — filarmónica 387. . lancasteriana 272. 282. 392^ Soliloquio del año de 1823 1. Soneto 94. 288. Sucesos notables 227. Susrriptores 64. 116. 132. 168. 240(, 272. T. Tagle (¿quien es?) 209. 217.271. Teatro 131. 164. 266, 352. Templos de campaña 38. Tercera legislatura 324. Traidores á la patria 73, ü. Un accionista del banco 167» hombre libre 133. "—oficial reformado 370^, - -sueño 201. ; Una humorada 409* || V. Valeí! 125. 144. 161. 248. 274. S05„ 362. Veinticinco de mayo 336. Versos 1. 21. 29.. 45. 75. 94. 137. 184. 358. 387. 422. Victoria contra lós bárbaros 4l7o Vinos de Cuyo 401. Voto del Centinela 76, Z Zea (Señor de) 99» ESTADO DE LA VENTA JJEL PAPEL SELLADO DEL ANO D£ 1822, Después suldane las cuentas de Patagones ^ de la campana^ CanHdaá, 9.851 á medio real o........... 615 5|v 7.447 á dos reales, ....... 1-861 6 52.559 á cuatro reales 26,279 4 3.281 á seis reales .... 2.460 6 2,987 á un peso... ....... 2.987 ,, 1.275 á tres^ pesos " • 3.825 3.692 á cinco pesos - • • • 1:8.460 S^43 á niieve pesos . o v o = ^ 21 .987 „ 78.476 b\ NOTA.—No teniéndolas patentes, íos pasaportes nllas Ucencias seUos. f>ropws, se compone su valor de los de las ocho clases que arriba se ex^ iprtsaa] y se hulla comprendido su iaiporíe en t&te estado, Sueños- Ayr«8 junio 22 de 1823» Santiago ífi/ífe. FubKqnes* N*. 24. EL CENTINELA Buenos-Ayres Domingo 12 de Enero de 1823. / Quien vive f La Patria. SOLILOQUIO DEL AÑO 1823. niegue la tumba de mi padre amado El grato llanto, para su consuelo, j Ya que el sepulcro de mí bisabuelo En maldición eterna esta inundado* £l año veintidós nunca olvidado J Podrá ya ser del argentino suelo ; Y yo doy gracias al excelso cielo '| Que tan buen padre por mi bien metía dado» Al ejemplo suyo acabaré mis dias '} Lleno de gloria, de memorias llenoj Y todos cantarán las obras mias. j Descendiente feliz de un padre bueno Al cáoz volveré, mas nuestros nombres Siempre en placer repetirán los hombres» INTRODUCCION. Si tras de la liberalidad que forma la esencia del sistema público del dia, y de que se amparan mas los antagonistas que los amigos del bueu orden , andubieramos con muchos miramientos para sacar á la palestra los fines y los medios que los primeros se proponen y adoptan para invertir todo el orden del Estado , sobre criminales en nuestro carácter de escri- tores francos , perjudicaríamos notablemente los ínteres bien entendidos de la "Patria , y los de la causa de la libertad que defendemos. L05 anta- gonistas ademas potiea ea práctica tales arbitrios para hacer adquisic¡ou«9 en favor de sus planes de absoluta destrucción, que lejos de merecer el que la tolerancia se ejercite cotí ellos , nos inducen visiblemente no solo á que les batamos con todo el rigor de la guerra , si no que basta nos provocan á proscribir todos los términos déla decencia, al tratar de sus pre- tenciones ó aspiraciones. En consecuencia , pues : es menester que el pú- blico nos consienta dar principio á nuestras tareas de 1823 , ilustrándole francamente sobre cosas que él acaso ignore, pero que es necesario que co- nozca ó que recuerde. Queremos traer á la memoria lo que era nuestra tierra desde 1820 has- ta poco antes de concluirse el año de 1821 — esto, és , un caos informe en que parecía haberse sepultado para siempre las esperanzas mas caras de ia patria. ííabrÁ muchos entre nuestros compatriotas que querrán sin duda agradecernos el c[ue desistamos de remontarnos á las causas que prepara- ron y condujeron el pais á esta situación lamentable, y mucho mas el que 310 las profundizemos. Vamos á complacerles en esto : pero de ningún mo- do podremos prescindir de sentar como un punto de arranque, el que toda esta carrera de desgracias parte del ultimo directorio que se disolvió en B.uenos-Ayres en 1820, después de haberse desconocido su autoridad por el mayor número de los pueblos del estado y por las vías usadas en la revolución, bien que las mas reprobables y las que reprobamos todavía consecuentes siempre con el principio que mueve nuestras acciones — el del érü^n y la legalidad en los actos públicos. El directorio fue disuelto y lo fue también el congreso : y aun cuando desde antes de este acto, casi cada pueblo ya se habia reducido á su cir- culo,, por aquel hecho se acabaron hasta los vínculos aparentes con que se ligaban, y el estado quedó en una total acefalia. Contraigamonos á la prwincia de Buenos- Ayres, Dos ó tres partidos que habian sido persegui- dos sin lastima cuatro ó seis años continuados, y que por consiguiente es- taban bien enardecidos; y un número crecido de hombres cansados de su- frir un sistema de gobierno tiránico en efecto en lo interior, y desacreditado totaltaente por afuera^ formaron por el momento un cuerpo unido, y to- maron sobre sí la empresa de satisfacerse y de conducir la nave del es- tado. El partido del directorio cayó por los suelos : sus persecuciones se aumentaron descubierto el plan que habian adoptado de entregar el pais á un pobre principe de Italia, mas bien que por sacrificar la independen- cia, por ponerse á cubierto por este único medio del dogal que les ame- nazaba desde cerca y desde lejos. Entonce?, el temor por la suerte que les aguardaba : la vergüenza de verse humillados después de haber estado en cántaro para ser marqueses : el odio á los que les habian sostituido y otras mil causas de este mismo orden pusieron nuevamente en movimiento á los directoriales, y en efecto lograron al poco tiempo cuando no restable- cerse, introducir un sistema de desconfianzas mutuas que ocuparon ó dis- trageron á sus rivales. Desde entonces sucedió lo que no es posible retratar. Por mas profun- ¿1^^ que haya sido ia impresión que hicierou los acontecimientos del año 20 en los que tuvieron la desgracia de presenciarlos, y aun la tengan en retenerlos ; no es permitido ni cordinarlos, ni lograr una ocacion en que se recuerden con un espiritu cereño. Asi, bastará pues con decir que las fortunas privadas, el orden público, los intereses del estado, el honor pa- trio, todos mas ó menos sufieron los males que aun esperimcntamos por que los directoriales se empeñan en hacer eternos. No hubo un solo hom- bre que salvase su crédito: todos, todos se imposibilitaron; si Pedro se ele- vaba, alarmaba á mil, y tenia que confinar á quinientos : lo propio sucedía á Juan : en suma, nuestra patria no era mas que un torno y retorno de males fciempre en progreso por la insuficiencia y el descrédito de los hom- bres. Bajo tal aspecto, pues, ¿ cual era el lugar que podia hacerse á la esperanza? ¿no es verdad que millares de hombres renunciaron á ¡a del sal- vamento ? Reclamamos la atención de nuestros compatriotas en todo5 los partidos, y reclamamos la de los mismos directoriales ¿ se acuerdan bien todos de lo que entonces eran, y de lo que creyeron poder ser en ade- lante ? Pero tras d€ un . fuerte sacudimiento sucedido á las grandes tempes- tades de aquel año, vinieron unos momentos de calma, que sin embargo no tardó mucho en mostrarse qne era la calma de los volcanes. A los esfuerzos de unos cuantos hombres debieron los del directorio que andabaa errantes por diferentes puntos, el poder replegarse á sus hogares, el goear de libertad, y aun el recobrar la preponderancia que tantos zelos había antes causado á los demás partidos. Esta posición no era posible mante- nerse algún tiempo sin reducir i'i la práctica con mas fuerza el principi» en que el directorio fundó su solidez — esto es, el de deshacerse de cuan- tos pudieran hacerle sombra en el interior. Fueron pues necesarias nuevas proscripciones, y fue pues consiguiente que la alarma fuese mayor entre los que hablan apenas logrado en largos años uh corto intervalo de resi- dencia en su pais. En suma : la autoridad pública tenia que estar perpe- tuamente en guardia contra los ataques de los paki^os perseguidos, y Jos partidos siempre en alarma para dar en tierra con la autoridad. He aquí el estado de las cosas á mediados de 1821 ; y el que hu" biera continuado hasta ahora mismo si entonces la persona del gobernante no adopta un arbitrio hábil, y el único capaz de arrancar el hábito arraigado de destrucción recíproca, con que precipitaban el total auiquliamienío de la patria. Se comprenderá fácilmente que hablamos de la variación del ml= nisterio. Fueron llamados á él individuos que, como otra vez lo hemos alegado, ninguna relación tenían ni con los disturbios interiores mas re^^ cientes, ni tampoco con ninguno de los partidos que habian jurado devo-' rarse ante el cielo y la tierra. líe aquí pues cortado el prinier fomes de los zelos. Nadie tenia que temer persecuciones personales: tampoco nin- guno, de los partidos podia lisongearso de obt€n á mi existeacia , la que pro^ longaré. sin embargo por algunos dias eti obsequio de vuestro talento ex- traordinario , que solo conozco por la fama. Os ruego por lo tanto que aceleréis vuestra visita á fin de que yo espire admirándoos. No desaten- dáis esta súplica de vuestro semejante , que pudiendo vivir tan solo cua- tro dias-mas, ha repartido la suma que le resta, del modo siguiente." 14 francos. centavos. Por 4 días de alimento ' 4 O Por boleto de patio 1 50 Por veneno .0 50 6. O. PORTUGAL. El mismo número del Courier de que hemos hablado en este refie- í€ que hay un déficit en las Rentas de Portugal que asciende á una ter- cera parte de las que se han solido recaudar ; y que en consecuencia se trataba y aun se trata en aquel pais de alguna mutación en su sistema de co- mercio. Parece según este mismo papel que la expedición para el Brasil aun no habia salido j pero cartas particulares afirman qué Portugal no sol© le hará la guerra al Principe con sus tropas , si no también con el congre- so de Verona, para lo cual ya el Ministerio se habia puesto en acción ac- tivamente. Un arrepentimiento. Ya que hablamos de rentas no estará de mas el que refiramos el siguien- te Pasage. Un Tendero en Londres encontró endozado en un billete de Banco de diez libras esterlinas que acababa de recibir, el siguiente rasgo ¿e un arrepentimiento infructuoso. — "Aquellos por cuyas manos pase este ■villete, simpaticen con el que está yapara largarlo sin esperanzas de volverlo á •iener jamas ; siendo el último de cinco mil que ha mal gastado locamen- te en el discurso de dos años." CONGRESO DE VERONA. Según los últimos papeles de Europa, el 15 de Octubre, era el dia señalado para la reunión del congreso de Verona. Los dos emperadores y el rey de Prusia asisten en persona : los representantes de Inglaterra y Francia son el Duque de Welliugton y el Visconde de Chateaubriand. El Visconde de Strangford, embajador ingles cerca del Gran Señor (el mismo que estuvo ahora anos en el Brasil) habia salido ya de Constantinopla , para impone» á los soberanos del estado exacto de los negocios de la Turquía Por carta recibida en Londres de la Isla de Zante, datada en 14 de Septiembre se sabía que los Turcos habían sido totalmente batidos en la Crimea, con la pérdida cuando menos de cincuenta mil hombres j todos sus pertrechos. ESTADO DEL PERU. Lima — Sin embargo de haberse anunciado ya por el Argos de esta semana la solemne iostalacioa del congreso del Perú el dia 20 de Septíeio» 15 bre de eremos que corresponde repetirlo con la satisfacción que de- be acompañarnos al poder felicitar á aquel estado nuevo, por un suceso que le habré el camino al goce solido de todas sus libertades — Deseamos, y soa nuestros votos los mas sinceros, que el Perú floresca, y que floresca bajo los auspicios de la ley. Tenemos los tres primeros números del ,,D/ar/# de las discusiones y actas^^ de aquel cuerpo, y al paso que nos es muy agra- dable notar en ellos el entusiasmo patriótico con que todos los oradores se expresan en los debates, no podemos excusarnos de hacer una particular mención de los representantes de Huamanga, y de Puno, los Señores Men* des y Carrion, que muestran en las dicuciones que se redactan en los dia- rios no solamente el mismo espíritu, sino también que se hallan bastante- mente iniciados en la ciencia de la política moderna. Ambos individuos Sostuvieren con diligencia la negativa de la proposición pasada para que e| poder ejecutivo residiese en el congreso. Prelados de las casas de regulares. Han sido nombrados para egercer este destino en las casas de regulare! que deben existir según la ley. La Merced ■ San Francisco ^— — _ Santo Domingo - los individuos siguientes— El R. P. Aparicio. El R. P. Soto. El R. P. Rizo Regulares que se han presentado á la secularización y cuyos expedien tes ya están á la J A LA SECULARIZACION. El P. M. Ex-Provincial Fr. Ignacio Grela." Fr. Valentín San Martin. iFr. Ignacio Maestre Fr. Juan Bernardo Rico |Fr. Paulino Gaete.. vista del defensor/^''' ^^^^ ^"^"^^ Roigt. , . gg^j f El Donado Fr. Marcelino Duran ^ Fr. Vicente Bargas ^Maestro, Fr. José Ramón Grela , y Presentado, Fr. Juan José Bellido. .... Presentaciones Gregorio Ramón de Castro que se hallan en la J Fi^J^an de Dios Jonxe "p^::^^^^'^" arreglando, Gabriel Leonordo Sosa Fr. Nicolás Herrera ^Fr. Pedro del Carmen ......... Domiaicti-^ Francisca»©! Dominicos»'.' Alcantaría».; Mercedari«í Bethlemita» 16. Noi9. Ayer mañana han «atraco otras representaciones que publícareiaM ¿espues. DIPUTACION DE ESPAÑA. Tenemos noticias mui recientes de que se hallan en el Janeiro los en- viados de Madrid Pereira y Larrobla cerca del Gobierno de Buenos Aires, y que prontamente seguirían viage á este destino. El buque de guerra ea que son conducidos , es mandado por el marino Obregon^ que ha estado empleado algunos años en la marina española del Rio de la Plata antes y después de la revolución. Se ignora absolutamente el objeto que conduce á estos Señores, aun cuando no es difícil adivinarlo. DIPUTACION DE MONTEVIDEO. Se espera que arribarán pronto á Buenos Aires los Señores Vázquez^ Echevarriase, y Pereira, nombrados por el Cabildo de aquella plaza cerca del Gobierno de esta provincia para objetos de sumo interés. DIPUTACION DE COLOMBIA. Está par llegar el Sr. Mosquera , que parece traer comisión de su Gobierno para estas Provincias, después de haberse expedido en la que le ha conducido también cerca de los Gobiernos de Chile y el Perú, El General Las Heras viene en su compaña. POLICIA INTERIOR DE BUENOS AIRES. 1823. Bajo este título publicaremos en cada número un resumen de los acón» íeeimientos de la ciudad que hayan reclamado la intervención de las justiciaSh. Desde el 2 Msta el 10 de Enero. Heridos con palo . , 4 Id. con cuchillo 4 Id.^ á golpes 2 Id. con cañón de escopeta 1 Id." — —con piedra 3 Extraviado ó muerto 1 Muerto súbitamente 1 Muerto con un tiro de fusil accidentalmente 1 Robos pequeños , . . . . 5 Robo de una niña de la campaña 1 Robo de alguna consideración 1 Desafio « 1 Sin novedad 2 dias« Imprenta de los Expósitos, N'. 23. EL CENTINELA * ^ . ^ Buenos-Ayres Domingo 19 de Enero de \^%3. iu\en vive ? La Patria. COMUNICADOS. ^Desde el día siguiente al de la publicación del primer número de es- año, hemós recibido cuatro comunicados que parecen dictados en com- binación. Los cuatro rinden slabanzas á loj editores dci Ccjiíinehi, por Li decisión con que han abierto sus trabajos : los cuatro reconocen cam© verdades inconíesíabies ias que contiene el arh'culo de mfroducdon : los cua- tro declaran también que liay un motivo grave que justifica ;i los cditofes de eite papel, para tomar un carácter hostil acia la facción que clasifica- ron con el renombre de direcioriales ; pero dos resisten la propiedad de este término, arguyendo que no hay tales diredoriuJes, así como tampoco hay tales aristócratas', y que no debe permitirse condecorarles con un'dic- tado que lejos de hacerles desmerecer, les honra, porque s¿\ decir f///'e¿-- tonal no quiere decir inmorales, ineptos, y eiamigos de los principios, que son las calidades que marcan á la oposición según el concepto de am- bos — De los otros dos, el uno anima al Centinela á desviarse de entrar en detaVles sobre los defectos de la que llama facción espirada, porque gradúa que es darle un valor que ni tiene, ni adquirirá ; y el otro amo- nesta seriamente á dejar á un lado lo pasada, para tener bien á la vista lo que debe hacerse al presente , á fin de evitar un mal futuro. Hemos abrazado el partido, para no fatigar, de publicar solo la subs- tancia de los cuatro, y nuestras cortas explanaciones. Así nos será fácil hasta llenar el vacio en que quedó el artículo de introducción del n°. 24 en el cual clasificamos á cierta gente como la úoica en campaña fomen- tando la^ persecución á la paz y al honor dé nuestra patria, á la civiliza- ción, j á la prosperidad de los hombres. Pero deseamos, sí, que ni los amigos ni^ los enemigos de nuestros juicios se imaginen un solo instante que el principio de qué arranca la insistencia de nuestros razonamientos' á este respecto, es, ai el creer que es aecesa^Ig «criminar á los opositores 18 para disminuir una importancia que no tienen, ni el persuadirnos que este es un medio de hacer resaltar la marcha de la administración actual en Buenos, Ayres, Sentiriaraos que se hubiese padecido una equivocación tan degradante. Cualquiera que sea ]a. fue7~za ó los elementos con que cuente esta clase de oposición para hacer sus correrías, siempre la consideraremos tan insufi- ciente como á ellos mismos para obligar á un retroceso en la marcha que ha hecho una entrada triunfal en Buenos- Ayres, despees de haber con- quistado mas de las siete octavas partes del globo. No hay que fascinar- se : el poder' de las cosas reales ha entrado á llenar el vacío que han de- jado las apariencias desde que se ha corrido la tela que empañaba los ojos de los hombres; y este poder, que es el fundamento sobre el que estriban los organizadores de nuestra patria, basta por sí solo para hacer brillar su desenrollo, sin necesidad de manchar mas que lo que lo están naturalmen- te aquellos que la contrarían. Si creyéramos lo contrarío, haríamos también un deshonor á Buenos Ayres: este pueblo no es ya el que ha sido en toda la revolución; ya ha dejado de cargar el yugo al que se le ha amarrado en toda ella pa- ra tirar á fuerza de picanazos el carro de la degradación. Una revolución se ha hecho por quitar á un secretario que proclamaba ideas liberales : mil otras se han egecutado sin que el pueblo haya sabido el por qué ; y sia embargo el pueblo ha cargado siempre con la responsabilidad , porque siempre se ha hecho servir su nombre para llenar con apariencias la fal- ta de realidades. El pueblo, es verdad, ha callado, no debiendo, á es- tos actos cuyo resultado no ha sido otro jamas que el que produjo y en- seüó á producir la primera revolución del ario 11 — poblar los calabozos con individuos del mismo pueb|í> ; peifo en el día estamos ciertos, que no sería fácil profanar su nombre hasta servirse de él para su propio ester- minio. Mas reservándonos para otros números el entretenernos mas amplia- mente en demostrar la diminución de los elementos revolucionarios en Bue- nos-Ayres, y el descubrir con claridad las causas que la han producido, va creemos que es tiempo de contraernos particularmente á los puntos, que contienen los comuincados que hemos reasumido. Jamas ha sido nuestra intención, al designar con el renombre de directoría, les á los hostilizadores del día, el clasificarlos como adictos al sistema de lo^ directorios, 6 al de unidad, que fue el que se proclamó cuando aquel era el- título del primer jefe del Estado. Tampoco nos^ hemos propuesto atacarles como partidarios de un sistema tal; si así se ha creído , se -lia padecido una equivocación tremenda , mucho mas cuando ha sido fácil advertir que hemos distado infinito de entrar en la cuestión de cual es la forma de gobierno . que traerá mas conveniencias al territorio. , Nosotros harto satisfechos de que precisamente de entre loa que mantuvíe- ' ron el influjo en el período del á/recíom, salen los que aparecen como principales campeones en la lucha contra las . nuevas ideas, queriendo evi- w tar el llamarles por svts nora^reA para loque ni nuesfros planes, ni nuestras leyes nos autorizan, asamos de esta frase que también nos servía, no para hacerles conocer donde ciertamente se pierden de conocidos, sino para que ellos advirtiesen que era al frente de ellos donde nos colocábamos. Hay algo mas : entre los que pueden llamarse en Buenos-Ayres opositores , hay dos clases. Hay una que sin renunciar enteramente á las ventajas^ de la civilización , sin aspirar enteramente á prevalerse de la anarquía del país, cree que tiene siempre derecho á ser considerada como infalible en sus decisiones públicas, y por consecuencia esclusivamente predestinada á dictarlas. La otra es la que hostiliza por entero las nuevas ideas porque se conserva muy apegada á las viejas, y la que sin pararse en los medios, quisiera ocupar el trono subiendo á él ó bien brazeando por entre la sangre, ó bien arrancando raudales de lágrimas de las madres y de los hijos; la propensión de una y otra clase es fatal; mas hay una gran dístmcion entre una y otra, al mismo tiempo que es conocido que ambas no pueden conciliarse. He aquí el por qué ha sido necesario adoptar un . íermmo que señalase á la primera, excluyendo absolutamente á la segunda, con la cual aun no hemos pensado entendernos porque es mas fácil de ceder, y precisamente ninguno otro se nos ocurrió mas propio que el de direc¿oria- les de entre los cuales salen los de la pri?nera clase, y contra la que tam- bién ha luchado y lucha la segunda. Habrá dificultad para entendernos en este párrafo: pero es menester acostumbrarse á leer, y á investigar. Esta es también ocacion en que debemos observar que el término direc^ tonales, usado en general como lo usamos en el número anterior, no destru- ye la distinción que hemos hecho tratando de este mismo punto en el tomo 1 . Entonces asentamos que los lidiadores eran solo un resto del directorio. bien que el inmoral y el mas emperrado en favor del siglo 12 ; y sobre este hecho caminamos en el primer número. Estamos muy lejos de incluir en este resto a una gran parte y principal de los individuos que en el directorio tuvieron importancia, pero que han sido compañeros esforzados é inseparables en la nueva marcha desde el mismo instante en que ella se imci^ó. Sin embargo ; en adelante cada vez, que no será una sola, en que este punto nos ocupe, estudiaremos para salvar á los amigos de la gloria, y para marcar sin riesgo á los que parecen predestinados á una perpetua condenación. Dos cargos nos faltan que observar. El 1°, que atacar con vigor á los opositores sera elevarlos, sacándolos de esa cosa ninguna en que aparecen. Muy bien : en esto el corresponsal abunda de razón y aun dá precisamen- te con el objeto que nos proponemos. Declaramos que de facto nuestra iníencion es que se eleven: por eso perseguimos sus vicios hasta extinguirlos: por eso procuramos desnudarles de ese ropage inmoral con que se visten | e mtentamos deveras ver sí en fuerza de esta persecución en detall, lo- gramos que se cansen, que se arrepientan; y que estudien el medio de penetrar el santuario de la rectitud y de la civilización.— No nos ocupa- mos en satisfacer el último cargo, que es el de los tiempos , porque sien- fio susceptible de diferentes interpretacioaes, tememos divagar, y deseara^ 2^ mos que sil autor se toníase la pena de establecer, sin este inconveniente, el sentido qut> hix querido darle. Considerandos tanto naas importante el que así lo haga, cuaitto que si resulta ser uno de los principales sentidas que hemos querido atribuirle, nos pondrá en situación no solo de abrir nues- tro juicio con la franqueza que hasta aquí, sino con la esperanza de tener materiales para muchas páí^inas, y con la ctc obtener resultadas de una trascendencia universal. Creemos poder anticipar al comunicador, para su gebierno, que antes que entrásemos al año de 1823, nosotros lo heínos di- visad» ffomo el depósito. de grandes y siiigulares acontecimieniios. SECULARI^.\CION DE REGÜLARE^^. No tiene duda, que la conducía de los hombres presenta mucbás ve- ees enigmas inexplicableg, al menos por principios de rectitud, y buena fé. Tal es, en ei concepto del Centinela, el contraste,, que- ofrece la oposi* cion de los regulares á ser suprimidos, y su numerosa confluencia á soH- tóitar la «ecularizacion, A consetuencia de la publicación de la lei de re- forma y correspondiente acuerdo del prelado diocesano con el gobierno j el 4 del corriente se franqueo aquel á admitir solicitudes de sc-cularizacíonj j hasta fe fecha se han siibstanciado ya varios expedientes, y están inicia- dos otros. No es ciertamente nuestro ánimo reprobar la conducta de los regu- lares á este respecto ; la aplaudimos altamente : ellos hacen lo que deben ; lamentames sí, las dificultades, é inevitables demoras, que les ofrece el presente orden de cosas para el logro de sus pretensiones, apesar de la büe- aa disposición de las autoridades, cuando por el proyecto del gobierno 1» aseguraban con mas facilidad, y mayores ventajas. Pero pasó ya esta opor- tunidad, y nosotros queremos sepultar en un profiindo olvido los motivos que iufinyeron para malograrla. Sin embargo, no podemos escusarnos de feacer con este motivo una observación, que es, y debe ser de una trascen- deTicia universal. Tal es la circunspección, y vigilancia con que debemos preveninros contra el malhadado influjo de las pasiones, que estravia tan- tns vecQS nu:cstTO juicio respecto de las mecTidas de la administración. De- seable sería, que pudípse anticiparse á estas la sanción del tiempo, y el coíwencimiento práctico de su justicia; pero siendo esto imposible; es ne-' cesarlo, que una madura rellexion supla por nuestra parte el defecto ine- •vitable de atjueila imposibilidad. El asunto de que habíamos, nos ofrece xtti cgemplo palpable de esta verdad. El iTniai'tevio propuso la supresión de los regulares: la sostuvo coa razones enérgicas, lunvinor.as é incontesíabíes ;■ sin embargo no' se sancionó; pero el tiempo va comprobando ío que el mismp ministerio anunció para esce caso con una exacta previsión. Los regalaras vuelan á scciila/hurse: apf ñas el gobernador del obispado ha empezado á dictar medidas para res- '.ubiete-r -lu cUervancia sus iustitutos; cuyo^e.lo parecía devorarlos^ cuaa- d« aquellas mismas lenguas, que profaoarotí con lás mas horrendas blasfe- mias^ lá cátedra sagrada del espíritu santo, é hicieron retumbar las bóve- das de nuestros templos con el grito furibundo de las mas culpables pa- siones; las vemos ocupadas en lamentar amargamente la violencia, la se- ducción, el fanatismo, y ese pernicioso espíritu de cuerpo, que consumó sa degradación, y los precipitó en un abismo de infamia. El gobierno, hemos oido clamar á muchos de ellos en la amargura de su dolor, el gobierno- es el que realmente ha querido, y está empeñado en protegernos, y noso- tros hemos sido bastante estópidos, ó malignos para oponer obstáculos á la egecucion de sús miras benélicas, y pretender cortar, si dable nos hubiese sido, la mano misma que nos favorecía. .. .Y todo esto ¿por qué? por dejarnos arrastrar vilmente de sugestiones tales como las que usan esos hombres .á- quienes hemos visto en un período mui corto alarmar á la multitud contra^ la reforma eclesiástica, llamándola fruto de la heregía^ j acogerse después á ella clasificándola como justa, útil al pais, y á sus propios intereses. No- hay que estrañarse el lenguage franco con que nos pronunciamos en esta, parte : hay todavía un grande interés, y ho^ día mas que nunca se des- plega, en hacer valer la contraseña de la heregía, pero por hombres que desde este momento podemos garantir son capaces de llamarla en vez de^ )ieregía^ santidad, con tal que los mismos á quienes así tratan hicieran una buena postura en su favor. Respoademos de que algún día daremos prue»- las de estas as.erciones. - Alerta, pues, compatriotas: en este orden y á este respecto es por- desgracia todavía crecido el número de los colaboradores píofesos. A los- VTerdaderos regulares la beaeficencia de los poderes públicos, les preserva, una tabla donde pudiesen salvarse, y ellos se apresura^ á asirse de ella' para no perecer eu el naufragio en que silos mismos se hablan envuelto ; pero con los regulares metafóricos quizá no podrán hacer uso de toda la generosidad de sus sentimientos, porque verosunümente ellos serán las -pri- meras víctimas de las pretenciones de que con imprudencia se haceu instru- Hieotos. Ademas, creemos que cada ciudadano honrado debe convertirse €n un Centinela dispierío para evitar ser sorprendido por estos misioneros de especulación que laboreati como la zorraj no porque deben temer, sino ■ porque se deben degradar, y dejar asi de ocupar en la sociedad el lugar < ^ue para t«dós señala nuestra importancia específica,. A LOS ARISTARCOS. De mis feroces emulo» mas debx) á la cruel ira Que á los talentos débiles, que en mi la patria admiras Sobre sus mismas críticas enmieudo mis errores, Y tranquilo aprovechóme de - .sus vxmos furores .; Y" cuando sobre u-n crimen me creen ya confundid©^ tí Mi enmienda pronta y tácita siempre los lia vencido; Cuan grandes son los crímenes, que nie atribuye el mundo, Con virtudes mas sólidas me vengo, y lo confundo. Boileau á Racine. Deseable sería, se presentase algún campeón en la arena, que atacase de firme y por principios (>1 orden existente. El Centinela lo sigue por convencimiento, y le sería muy satisfactorio el que se le demostrase que padecia equivocación en los justos elogios que le tributa, siempre que esto- se hiciese por los principios que prescribe la decencia, y dicta el buen sentido. No hablemos de pequeños males, ó si se quiere, males graves pero subalternos; estos son inevitables aun en las familias cortas, apesar de la vigilancia del que las gobierna, mucho mas en una familia numerosísima, compuesta de tan dife- rentes elementos, donde el que está á su frente ni puede verlo, ni hacerlo todo por sí mismo. Hablamos de las bases sobre que está montada la administración, y de su marcha general y sistemática. Sobre estas es que deseamos se nos haga ver que aquella no es cual nosotros la clasificamos ; pero con la noble franqueza y con la elevación de sentimientos con que deben demostrarse las verdades practicas interesantes. Si así se hiciera, nos empeñaríamos en justificarnos por los mismos prin- cipios; y si no lo conseguimos confesaríamos nuestro error, y habríamos logrado uno de los frutos mas preciosos que produce la sabia libertad de imprenta pru- dentemente limitada á aquel preciso punto, donde empieza la provocación á acciones ilegales, es decir, ilustrar á los funcionarios públicos sin debilitarlos, mejorar su administración sin violarla, y corregir á los individuos sin calumniar- los. La administración aparecería en este caso, mas ó menos, en el punto de vista que el héroe de nuestro epígrafe. Pero usar de las apariciones, fan- tasmas, duendes, invenciones ridiculas, todo esto junto y mucho mas que puede aglomerarse, sobre no ser razones y no merecer por tanto contesta- ción, prueban ademas que faltan aquellas tanto cuanto se desean. Un po- lítico del siglo pasado decía, que la buena fé, y elevación de ideas y sen- timientos de un ministro trasciende naturalmente á todas las clases del pueblo ; pero por desgracia hai entre nosotros una clase de reptiles tan desviados de la decencia, que es de temer haga siempre excepción al priu- cipio de aquel ilustre calculador. Aquí nos hallábamos en este artículo cuando llegó á nuestras manos el número 1,° de un nuevo periódico que se denomina „ EL PUEBLO" apa- reciendo con la intención decidida, que declara, á emplearse solo en cen- surar los actos de los funcionarios públicos. Protextamos con la mayor tuena fé que cualquiera que sea el éxito con que este papel se desempeñe, hemos recibido en su aparición un placer que no nos es fácil explicar. El debe ocuparnos poco porque parece no tomar en su censura toda la ele- vación que antes hemos indicado : es decir las bases del órden existente; pero ai menos él acaso ó se resolverá por un interés tal como el que á 23 hésotros nos anima á internarse también dentro de aquellas, ó los buenos efectos de su carrera en menor conducirán á otros á tomar este trabajo mas en grande. Es importante introducir en el pueblo la práctica de medir con atención los pasos de los funcionarios públicos; pero creemos que es aun mucho mas, el inducirle á esteuder su vista por una superficie mas dilatada : esto es á elevarse en sus contemplaciones. Este convencimiento -es precisamente el que mas nos ha alarmado contra esa gente que en vez de decirles á los hombres — miren ustedes si se garantizan todos sus derechos — •miren ustedes si la prosperidad del pais es consiguiente á la marcha se- guida — les enseñan á limitarse y á desmoralizarse también con los duendes j las fantasmas. CARNAVAL. Mucho se ha dicho en nnestros dias sobre el origen, progresos, y tor- ' pe grosería de los juegos del carnaval j pero al paso que creemos que es conveniente recordarlo en tiempo, nos parece que los medios adoptados para batir esta vieja costumbre no son los que pueden separar á la mul- titud de ella, ni á ella de la multitud. Esta es una costumbre, ó mas bien una corruptela con la cual la ha familiarizado el tiempo, y que des- graciadamente tiene tanta analogía con su natural propensión. Creemos mas bien que una vigilante é ilustrada policía cortaría abusos á cuyo remedio lio han bastado ni los mas terminantes decretos, ni las penas mas severas. Ya debe entenderse que no hablamos de medidas estrepitosas y coercí- ' tivas, aunque en el caso de ser necesarias no las reprobamos. Queremos, sí, que se adopten arbitrios suaves, liberales, y decentes, que excusen el compromiso de hacer uso de aquellas. Tales serían, en nuestro concepto, invenciones que por su novedad ó artificio excitasen la curiosidad de la multitud, la entretuviesen con la ilusión y la atrajesen ó con la utilidad ó con la esperanza de lograrla : en una palabra, arbitrios .que contrapesasea esa fatal propensión que arrastra al populacho en estos dias á los entre» tenimientos mas soeces. Nuestra policía ha ensayado ya por dos veces estas medidas, y por cierto que con mui plausible suceso. En las fiestas mayas, y funciones de recoleta del año pasado han sido mui raros, ó han desaparecido enteramente los desórdenes, que en los años anteriores eran mui comunes y numerosos en tales días. Esta feliz experiencia debe excitar, y aun anim r su ilus- trado zelo á tentar igualmente este bello arbitrio en el carnaval. A lo práctico, Sres., á lo práctico: discuf^sos ingeniosos, bellas teorías, sarcasmos, ridiculeses, nada recaban de la multitud en este orden : aponer á prácti- cas envejecidas, absurdas y soeces, prácticas nuevas, decentes y juiciosas, este es el medio de triunfar ó de preparar el , triunfo. Al pueblo es pre- ciso divertirlo oportunaraeníCj y es á:]a policía á quien corresponde digni=. 24 «car sus cntretenimIe«tGS, y reformar por este facM medio sus incllnacíoaal basta conducirlo al decoro que debe caracterizar á un pueblo libre. (1) MISCELANEA Elecciones. Hoy ntismo se hacen en la ciudad y én la campaña para completar el número de representantes que corresponden á la 3\ legislatura; y no» es lisonjero anunciar que estas elecciones se hacen con una libertad abso- luta y con un espíritu público extraordinario. Nunca jamas ha conocid» la provincia una actitud tal ; pero ni aun la ha esperado gozar tan pronto. Los pretendientes han laboreado á rienda suelta; y tanto, que sabemos que la policía á cuya noticia han llegado los medios alarmantes que haa puesto en planta los partidarios de las ideas viejas para atraerse colaborado- res, se ha mantenido inalterable garantiendo así estos, mismos procedimien- tos. Sentimos sí que esta coraportacion eminentemente liberal no haya bas- tado para inducir ;i los que se abrogan con la m;iyor impropiedad el dic- tado de aiiilmimsterlales^ á emplear arbitrios deceníes y no ct de la liipo- QTsia^y el de la servilidad que han jugado con tesón yá cara desctibier- fa. Se dice que dos clérigos de una parroquia han recorrido las casas de Jos^ timoratos en su dísíriío, cmpeñajidolos en el nombre de Dios v de la religión _á votar por los candidatos escogidos para colurunas del altar; ¡para columnas del altar! digan mas bien para columnas de su dosmoralizacioa y no serán tan reprensibles por que habrán hablado la verdad y tau libre- mente como en este dia se habla por todo Buenos-Ayres. Si no estuviéramos tan al principio de la pníctica de estos actos, opi- naríamos porque ya debia egercitarse el derecho de tachar á los candida- tos «n los papeles públicos. Hay el inconveniente también de que no en- contraríamos en el dia resistencia, y no es honroso cargar con un triunf» tan á poca costa. Los de las ideas nuevas tienen á millares candidato» que pudieran presentar como han presentado á la faa del pueblo desnudos de todo ropage miserable, y estos candidatos no temerían entrar en una (1) Pero • y las mugeres ? ¡ las pobres mugeres quQ han hecho provisión de millare» de cascaras para los jueg-os ! ¿ bos harán alguna revolución porque ae quita el carnaval por loK herejes nó : quebraran este año en su giro, y harán este nuevo sacrifici» en obsequio del decoro público. Pero aun pueden dar á estos materiales un destín» decente y lucrativo. La cáscara del huevo molida y reducida á polvo minutisini» forma con el agua, ó aceite aromático una masa compacta, que reducida á pequeña» barras sirve para purificar las manos como el mas excelente javpu, y <» algunos países €'omo Ja Habana y Cádiz, suele veaderse kosta ocho pesos la libra. fonfcrencia pública de calidades ; mas los de las ideas viejas abundan ea desgracia, lo conocen, y {luyen de la lu^ cantando y dando solo por en- -tre las tinieblas saltos como la rana. Aquí será oportuno ilüniinar al au« tor de un papel suelto publicado en esta semana coa el titulo de „í>6'. fe7isa" en causa particular, que sin embargo se mesdu ea ella el general de las actuales elecciones. El dice que en los pueblos cultos é ilustra. dos se prefiere la compra de votos por peso de oro á la táctica de oxa- minar los vicios y los pecados de los candidatos. El autor padece un en- gaño en esto. Por ahora solo le citaremos la confederación de los Estados unidos, donde se prefiere examinar los vicios y pecados á ia practica d¡ Jos pesos de oro: y nos tomamos la confianza de remitirlo á leer todos los papeles públicos de aquellos Estados en tiempo que se hacen eleccio- Bes, para que se pronuncie con mas exactitud en otra vez, y sin temef las guerras de casa á casa. Tampoco puede ser de otro modo en un paig Itbre, aun cuando no sea tan culto é ilustrado: el recurso de los pesos lo sena solo para los ricos ; pero ¿ y la multitud mediana, y pobre ? ; no se ha de dejar á estas jamas ningún recurso? ¿siempre han de ser came- ros sugetos al pasto ó al chicote? Importa también aquí entendernos brevemente con los que pretendea ser reconocidos fen el carácter de antiministeriales, y aspiran á poner de mala vista á los que llaman del ministerio. Por supuesto negamos abier- tamente la propiedad de este término bajo un gobierno tal como el que rige en 13uenos.Ayres : él corresponde á las naciones viejas, de las que se ha tomado" así como se ha aspirado á tomar un monurca de entre ellas para trasplantarlo á America contradiciendo el espíritu que debe predominar en el nuevo mundo. Esto nos ocupará mas seriamente en otra vez. Pero ¿quienes sen los que se llaman antiministeriales en Buenos- Ayres ? ; soit algunos hombres libres, independientes que pueden decirle á la autoridad— „aqui no penetran vuestros tiros porque la fortuna que tengo hecha me po- ne en hbertad y en actitud de resistirlos— á mi no me doblega conside- ración alguna al ministerio, porque mis virtudes, mi patriotismo, mi for- tuna también me hacen naturalmente independiente, y me colocan en es- tado de hacer alarde de serlo? ¿son acaso algunos de esos hombres que dotados de estas calidades favorables, se constituyen en zelosos defensores de los derechos del pueblo débil, y aspiran solo á la gloria de haberlos pre- servado, con su resistencia, de una usurpación despótica?— ^ Compalriotasí ¿son de esta clase los antiministeriales de Buetws^Ji/res .^—Mientras voso- tros dais vuestra contestación, nosotros decimos redondamente que nb ■ y que SI cabe hacerse uso del termino ministerial, nadie lo merece míjor que los que se llaman antiminkteriales en el dia ¿por qué? porque el empeño de su oposición al min sierio existente no es otro que el de res- tablecer el ministerio decaído, cuyas bases en el establecimiento de las lo- gias no fueron otras que las del Cruzero en el Brasil , y las de todos ios que tienen por objeto cruzar las ideas liberales , y abrigar en América los principios corrompidos y destructores que huyen despayóridos de Europa, 28 ^Igo mas : quierpa que les den que comer porque lo que les sobra es hol- gazanería. - Bajo la reserva, de explanar mas detenidamente estos principios ea el curso del presente año, pasamos ya á salir del compromiso en que nos hemos puesto en el número anterior sobre las elecciones del dia. Hemos examinado todas ha listas de candidatos impresas y manuscritas que han corrido por docenas : en ellas hemos encontrado de todo como en botica : bueno y malo : excelente y pésimo. Hemos explorado también las opiniones mas seguidas : hemos pesado bien los intereses bien entendidos del pais : y ea resultado procurando organizamos nos hemos decidido á votar por la nómina gue un corresponsal nos remitió, é insertamos en otro número del tótno 1*. VOTO DEL CENTINELA. JPara representantes en la 3% legislaíuran Reelegidos^ T>. Manuel Pinto. J). Sebastian Lezica. D. Manuel Arroyo. D. Juan Alagon. D. Julián S. de Agüero. Nuevos. D. Mariano Víctor Martínez. D. Miguel Riglos. D. Juan Alsina. D. Félix Castro. D. Juan Pedro Aguirre, D. Ramón Villanueva. D. Marcelino Rodríguez. MONTEVIDEO. Estando dispuestos todos los materiales para el número 24, no nos fue posible ingerir el artículo que reclamaba la publicación de una carta de San José en la Banda Oriental, hecha en el número 4 del Correo de las Provincias ; y tampoco consideramos que la falta sería mui notable porque ella pudiera contribuir á confirmar la idea que la carta manda respecto de ios gobiernos de Iintre-Ri©s y Bueaos-Ajres ; mucho menos cuando los 27 Sres. editores del Corroo habían explanado este punto de tin modo satisfactorio. Mas teniendo alioríL tiempo para ha?,c'rlo, no debemos dihitarnos en asentar que la ocurrencia de la carta consoladora en asegurar que los tra- tados que el Barón de la Laguna á cerrado con el gobernador del Entre- Rios han sido hechos con el conocimiento y recomendación del gobierno de Buenos-Aires, es para nosotros una prueba plena-plenísima del estado de rudeza y meadicidad en que yacen los dignatarios y ojiciaies del Cru- sero, en el cuartel imperial de San José. _ i Ignora el Barón y sus dos cruzeros, que muchos sabemos qu^ el gobierno de Buenos-Aires le ha negado la facultad de entrar en tratados ni de amistad, ni de alianza, ni de ninguna clase con gobierno alguno de los dueños de este territorio ? ¿- Ignoran que todos sabemos que este go- bierno le ha dado á entender qae no lo conoce mas que por el primer instrumento de una usurpación descarada ? ¿ ignora que escasamente hai uno que no sepa que el gobierno de Buenos Aires consideraría como la mayor degradación todo acto por el cual cualquier gobierno hermana sm- ceramenfe reconociese alguna de las pretenciones fraudulentas de su baro- nía y sus cruzeros? Pues si no lo ignora ¿ coaio esperaba buen éxito de un arbitrio qué por lo tanto así que apareciese debía disiparse ? O, ¿ es acaso que lo ig- nora el Barón ? — pues si lo ignora convendrá que desde este momento lo sepa ; y que sepa también que uno de ios motivos que nos induce á estar adheridos abiertamente á la marcha de la administración de Buenos Aires, es el advertir en ella que al paso que promueve la elevación y respeta- bilidad del pueblo á cuya cabeza se halla, no omite ocasión en declarar Su resistencia al empeño del Barón y sus cruzeros por la apropiación de nuestra diestra, y su interés en arrancarla de sus garras, devolviéndola á la noble asociación de que ha formado una parte. Nos consta á ciencia cierta que el gobierno no ha visto tales tratados^ ni ha tenido antes ni después mas conocimiento que el que ministran los documentos publicados en el periódico particular el Argos de Buenos-Aires. Pero aun podemos decir mas : nos consta que el gobierno del Entre-Rios Bo ha podido tener en la celebración de tales tratados el objeto consolador que hacen servir los sollozos de San José ; porque aquel gobierno no solo es americano, sino un gobierno decente, y absolutamente decidido por sa- crificarse ea obsequio de la felicidad y de ta libertad de sus hermanos y vecinos. No haí que equivocarse, Señores cruzeros b corsarios : si ustedas se vea en el centro del territorio que dominan aislados, destituidos, aborrecí»-^ dos, y expuestos á la venganza de tanto oriental que ya resiste su yug» detestable, es menester que crean que en los demás pueblos de la unioa se respira un sentimiento uniforme por echarlos con cajas destempladas allá á donde ni el ruido de sus nombres pudiera llegar á este hemisferioo Tan cierto es, .que nos atrevemos ya á entregarnos á gustar todo el placer que aos inspira ia realización de esta idea. íwíw consoladora. í2« No ignoramos coamri es la rpputacion que el goliíerno de Buenos Aires se ha adquirido entre todas las clases de la provitscia que usurpan, por sil marcha y por su decisión respecto de ellas ; no ignoramos que ios corsa- rios del cnartel imperial lo saben, y se desconsuelan ; y conocemos, pues, que aquí es donde ellos deben fijar sus tiros. Mas ellos son unos mui tristes mentecatos, porque no advierten que el medio de exterminarse mas pronto, es el de mostrarse con aspiración á desacreditar una administracioa que vive sobre su crédito tanto interior como exterior, sólidamente adqui- rícto. E!!o3 deberían admitir nuestro consejo para lograr conservar alguna reputación entre los orientales : esto es, dilatarse en aplausos y admiraciones al gobierno de Bu.enos Aires. CANDIDATOS. "Se nos ha remitido otra lista firmada por „Lo5 Occidentales'' pero hemos eretdo eseusado insertarla porque diez de los que proponen son los mismos del voto del Centinela , sostituyendo solo á D. Félix Castro y D. Miguel Eig.lo^ estos otros díjs— D. Roque Peña ^ y D. Manuel Sarwtea. AL PUEBLO. Bajo este título se publicó ayer , y se repartió por muchasr casas de la ciudad una nueva „L¿s¿¡en seguro» Que el dia diez y nueve La votación ganamos En la elección de los representantes}, Y la &ala Uenamos' De diputados como4os-dé antes. -Era rauy justo.— -Los ministeriales^ Ya bastante han triunfado, Y en dos años no mas han transformaíl&> Aquestos animales. De tal modo el país, que los señores; Que fueron de <-ongresos anteriores,. Apenas pueden creer una mudanza Que irrita y qvie provoca á:la venganza^ -¿ Y con cuantos sufragios contaremos ? -¡ Oh !— Con mil y quinientos cuando raenoSj -Habiendo un buen agente Podrá hacerse bastante, jorque en el pueblo, amigo, .hay mucha gente» 3(5 Opositor.--'— ——j Pues toma, si los hay !— ¿ Usted no ha vist» Aquel amigo que llegó suílando ^ Y que le habló al oido Al religioso que nos presidia ? Representante.— —Si lo hé visto, pero ese : ; : : : Opositor.- Ese ha tenido Relación muy antigua Con todos los que van al reñidero, Y con los jugadores Oue pasan de seicieníos, Y como tienen que perder, sedientos Están porque se elijan dipuíados A su amaño, pues temen que les llegue ' El turno de mirarse reformados. Representante.— —Si, que esto de reformas ya es mania. Mire usted ¡el ministro! que no sabe El estado del pais, y que hd venido Ayer, como quien dice, se híi metido A reformar á iodos ; y nosotras Que todo el año veinte Hemos estado aquí, ya abandonados . Y en un rincón de casa retirados, Arte ni parte alguna Tenemos en la pública fortuna. En fín, puede que en estas elecciones . i : : Opositor.- ¡ Oh |! Si señor: al cabo Esto volverá á ser lo que antes era, Que todo pende de las votaciones. Representante.— —-Está muy bien. Pero hombre, ya es muy tarde 5 Y si salimos de esta callejuela Creo que sin remedio Nos encontramos con el Centinela, Porque como ese diablo siempre vela : .- : : Opositor.- En verdad ; cuanda habia En esta plaza un Oficial de Dia, Podia andarse a deshora Tal vez con menos miedo ; ¡ pero ahora ! En todo este hemisferio Al Centinela nada se le escapa. Representante. " " ¿ Y quien tiene la culpa ? Opositor.- ■ El ministerio Que dicen que lo cubre con su capa, Pero ya en la tercei-a legislatura Se le podrá minar por el cimiento. Representante.— Entretanto v»araos si arrimados Al alto paredón de este convento Por la vereda en que no dá la luna Podemos escapar sin ser notados, Que á fe que no será poca fortuna. Opositor.- Dice usted bien, señor; aquí : : : : :— Centinela. ¿ Quien vive ? Representante. ¡ Hombres ! ¿ Qué grito es este ¿ Usted perei&e La voz de donde sale ? No hay un pavor que á mi pavor iguale. Pero ya es necesario Hacer de tripas corazón : : : : :— Centinela. ¿ Quien vive ? Reprcseiítaiite.— ¡ Hombre ! Responda usted con mil demoaios j No nos tire un balazo el Centinela Opositor.- ■ ■ Señor; si yo estoy ronco. Quince Qoches hace hoy que estoy en vela Buscando votos ¡lara dijmfaiics. Iba a caer en ¡a carea como un tronco, Que mis ojos al fin «o son prestados. Responda usted por JDios, porque : : : : ;— • Centinela.———; Quien vive ? Representante. La Patria. Centinela, ¿ Que gente ? Representante. Un señor que va a ser representante,. Centinela. Deje la comitiva, y adelante. Representante ¿ Que manda el Centinela ? Centinela. ¿ De donde viene usterl tan á deshora ? Representante.— —Pues señor, un amigo : : : : : una señora : : : : :— Me convidaron : : : : : pues : ; : : : — ¡ conocimientos Que nunca faltan !::::: Ya usted ve, cenamos^ Y después de cenar nos retiramos. Centinela. " ¿ Usted llera armas ? Representante.— —No señor, yo nunca: En mi vida hé solido acostumbrarlo^ Centinela.—— ^Sinembárgo, es preciso registrarlo. Representante. Como á usted le parezca. Centinela ¿ Y que papel es este ? Representante, -Pues : : : : ^s un papelito Que tal vez no merezca La pena de mirarlo, ¡ Es tan chiquito 5 Ni yo sé lo que dice4i Centinela,— ——Venga, venga : Porque ya va^mi^y largíi aquesta harenga, Y el tiempo que se pierde es muy precioso^ 5 Hola, que descubierta! f Con que este es el catálogo virtuoso, ©e los grandes varones Que en sus asociaciones Nocturnas, tenebrosas, Con estúpido ardor han- proyectad© Que sea la tercer legislatura Su digaa^.criatura,, Y de iimbecilidad un buen dechado? ¡ Pues al cabo hará un buen representanie £1 señor diputado Que ha venido á ponerse por delante ! Usted que nada sabe Mas que no trabajar, ir á.los gallos, Que una copa se llene, otra se acabe,, Y que estén bien delgados los caballoSí Para poder correr una carrera El dia veinticinco, ú otro dia De estos como cualquiera Que todo buen patriota perdeviá. En celebrar las glorias de su suelo? Este otro ignorantueló, Pero bien consumado En el grande arte de tirar el dado, Y vender por un peso h Jesu-Cristoj ; El otro, que no há visto Talegas en su casa . ; Sino en aquellos dias En que las baycaetas en lá plazs " Se solian juptar comojugandoj y 4 la voz que les daba» Los señores que entonces las mandaban; De la silla el g'obierno iba bajand» ; En fin, los caballeros Que esta lista contiene ¿De la Patria los padres verdaderos Serán en este siglo ni el que viene? Puede usted reliVarse; Que, en dejando yo el puesto, Todo quedará pronto y bien dispuesto Para que el pueblo vea Cual es la g-ente que en su rnal se emplea. Retírese no mas : que otro Domingo La máscara tai vez caerá por tierra, Y con seguridad de la victoria X>eclararémos una justa guerra. ^omiDicos. A LA SECULARIZACION. Tr. Vicente Correa. /' Fr. iFr. Domingo Pizarro. Francisc* y \ Fr. iFr. Vicente Mont. Alcaotarín.' "^Fr. Fr. Estevati Alvarez. VFr. Juan Es te van Sot«. Domingo Bustos. Damián Bustos. José María Vera, "Fr. Manuel Ascorra. Fr. Fernando Soto. Fr. Man.Sat. Banegas. Fr. Pablo José Conget. :Mercedar.*"N Fr. José Acosta. Fr. Manuel Cuitiño. Fr. Dionisio Tail)o. Fr. Manuel Jara. LFr. Pablo Bellon. Betlenfiitas. Según el núm. 24. Según este Suma. .16. .22. Maríano del Carme», José del Carmen. Juan Bptancur. Mar. J.dela C— S.'« Marcos J. de Beleu, 38. POLICÍA INTERIOR DE BUENOS AIRES. Desde el 10 hasta el \7 de Enero. Heridos con cuchillo , $ Idem á golpes 3 Idem con una acha , . . i Muerto con cuchillo i Individuos desaparecidos , 1 Robos pequeños 3 Robo de una menor l Fetc! arrojados. 1 •Clasificado por demente 1 Insultos públicos 2 ■Sin novedad i día. IMPRENTA DE LOS E^OSXTOS. N", 26. EL CENTINELA Buenos- A Y RES Domingo 26 de Enero ^77823. ¿ Quien vive ? La Patria. ORIGEN DEL TERMINO PASQUIN. í-a reforma debe abrazarlo todo aun cuando se alarmen y griten loS pacatos, tenga o no que dictarla ia autoridad, sea de hombres, de térmi- nos, o de cosas. Consiguientemente íís menester que nos empeñemos en reformar igualmente el tiso ó mas bien el abaso que se ba hecho en Bue- nos Aires del termino pasqum. En toda !a revolución se ha llamado pus- Win a CuaJquier papel por solo baberse fijado en ks callea con cautela, a horas descompasadas, y con palabras hirientes ó incendiarias ; y sabemos que este mismo término se ha aplicado á varios papeles de la clase que acabamos de indicar, que amanecieron el dia de las elecciones puestos ea ías calles por el partido de los serviles ; pero por la razón que vamos á dar y los egemplos que citaremos se -hallará que ei término es inaplica- t)le, y que nuestros pasquines sin gracia, sin gusto, sin concepto elevad» son una degeneración total de lo que deben, ser y de lo que fueron en Jos tiempos a que se debe el origen. En dos distintos parages públicos de la dudad de Roma, se encuen- tran colocadas dos estatuas antiguas : á una se le llama MARFORIO, r a la otra PASQUINO. Algunos opinan que la primera, que es una figura recostada, representa el Uio Riú : otros, que representa á Panarium Jomm, y otros con mas probabilidad todavía. Ja toman por el Marte del Foro como parece indicarlo la misma corrupción del nombre. Se imaginan que la segunda, que ha padecido una gran mutilación con el transcurso de los siglos, es la de un Gladiador; y cuentan que el nombre y el oficio ac- tual lo consiguió del modo siguiente Vivia en Roma un cierto sastre, cuya agudeza de ingenio rivalizaba con la de sus agujas y tijeras: el sastre se divertía constantemente en sa- tirizar a cuatrtos pasaban por delante de su tienda , la que vino á hacerse ttn imato de reunign para todos los aficionados á la crítica mordaz y per- 34 sonal. Esta deliciosa ocupación duró mucho tiempo ; pero al fin vine la inexorable parca, que tartibien tiene sus tijeras, y cortó el hilo de la vida de este sastre que se llamaba Pasquino. Después de su muerte, tratán- dose de recomponer su casa habitación, se descubrió debajo del piso la es- tatua antigua que luego se colocó en mía plaia pública con el nombre del difunto criticón. Pero no contentos los embromadores romanos con hacer sobrevivir en la estatua el nombre de Pasquino^ procuraron infundirle hasta su misma alma, haciendo que viniese á ser el vehículo de cuanta crítica mordaz, y de cuantas filípicas quisieran dirigirse al gobierno papal y á los individuos notables; mas entretanto la estatua de Marforio servía para dar respuestas á los pasquines, ya defendiei.do, ya aparentando defender á la persona ata- cada. Esto se ejecuta á veces por medio de unos letreros que salen de la boca de las imágenes, y otras ocasiones solo con poner en ellas algún disfraz emblemático. Podemos presentar algunos dé los que se han hecho mas célebres — LEO X. Sacra sub extrema, si forte riquirüis, horá f ,,Cur Leo non potuit sumere: — vendiderat. Preguntas por que no tomó León el sacramento al morirse— -¿ ctmo pudo tíWñaTlo?^ — lo había vendidí». CLEMENTE VIL ,^ Gurtius obcidit Clementum ; Curtius auxo ,j Donajidus, per quem publica parta salus. (El médico) Curtius ha muerto al papa (con sus remedios) : rn'ere&4 un premio como uno que ha hecho un bien al Estado. PABLO IIL ^yPapa Medusoeum caput est; coma turba nepofum: Perseas ca^dit caput, Ccesaries perüt. El p'ápa eS la cab'eiá de Medusa; los horrendos risos son süS" sobrinos? córtele un Pefséb la cabezá, y estos caerán también. OTRO. 5,1// canerení dafa multa oUm sunt vatibus ára". ,,Ut taceam, quantum tu mihi, Paule, dabis ? Hástá ahora se ha dado dinero á los poétas para que cantasen í fCuaüt® »€ darás, porque yo calle? ALEJANDRO VI. ^^Vendit Alejander claves, altaría, Crístum» y,Emorat Ule prítts : venderé Jure potest. Vende Alejandro las llaves, los altares, y á Cristo. Habiéadoloa (Mmm prado, tuvo derecho para venderlos. SU LUCRECIA. „ífoc túmulo dormit Lueretia nomine, sed re „Thaís ; Alejandri ^Ita, sponsa, nurus! • Aquí yace Lucrecia en el nombre, pero en realidad Tais ¡ hija, esposa y líuera de Alejandro ! URBANO VIL (de la familia de Barberini, y que habí* despojado el antiguo templo del Pan- teón, del bronce para hacer cañones con él) ,,Quod non fecerunt Barbare Romee, fecit Barberini ! Lo que no hicieron los bárbaros lo ha hecho Barbeiinií SIXTO V. (Cuya hermana habia sido labandera) Amaneció un dia Pasquin con una camisa mui sncisi—MarfQrio le pre« gunta ¿-^Que significa Pasquín tanto descuido y falta de aseo ?" „j Ay amso go," le replica Pasquin,"— mi labandera le ha hecho princesa!'^»^ Longum por prcecepta, breve por exemphm-^ AEX. El número T. del Registro Oficial de este año nos ofrece datos ín« tergiversables para poder confirmar las verdades que hemos anunciado antes de ahora con tanta seguridad, respecto de los poderes públicos. Las negras imputaciones, las malignas invectivas empiezan ya á estrellarse ep los efectos de la marcha magestuosa ; y para conocerlo no es necesario casi mas que fijar una atención particular sobre dos de los decretos qu,e ccpti^a^ fi\ i\úm«r<» 88 cHado : es decir, el de las. „Becas para jóvenes de las provincias interío» res," y el de los „templos de campaña." Por lo que á nosotros toca lo consideramos como un deber que nfM?stro propio convencimiento nos impo- ne, el hacer algunas rcllexciones sobre ambos documentos : ellas cederáa en elogio de la justicia, en justa recompensa del mérito, en desengaño de la ignorancia, y en tormento de la malignidad. Empecemos. Becas para jóvenes íle las provincias interiores. Baja este título se ha dada un decreto por el cual se carga sobre el erario de Buenos-Ayres el costo de la educación y mantenimiento de seis jóvenes de cada provincia independiente, en nuestros colegios públicos. Una^ de las mas odiosas, y al mismo tiempo injustas imputaciones con que la ignorancia ó la malignidad ha pretendido y pretende desacreditar la marcha de este pais, es la- de su concentración, ó mas propiamente su egoísmo. Desde que el cuerpo representativo por razones de la mas alta importancia se negó abiertamente á concurrir por su parte á la instalación de un congreso, cujo menor, vicio habría sido la falta de respetabilidad y garantía, los enemigos empezaron á jugar aquel resorte con una astucia infernal : las pretextas mas ingenuas se hicieron aparecer como produccio- nes del arte de engañar; y aun se instó, en persuadir que Buenos-Ayres irrevocablemente sería una ciudad anseática. Sinembargo, en esto como en todo los poderes públicos siguieron sa ruta, plantificando su plan de operaciones, y soportando estos amagos con que se despedian- las aspiraciones anárquicas. Ellos contaban con lograr al iérmiao hacer realizable lo que una vez se dijo en la tribuna grande — „es necesario que Uuenos-Jíjres^ que ha enarboludo el primero el estandarte de la libertad^ y dado á los pueblos este glorioso ejemplo, les- enseñe prc'ic- íicumcnte los medios sólidos de asegurarla.''^ Asi se dijo poco mas de ua año ha, mas desde entonces fue necesario empezar por casa primero á metodi- zar las instituciones. ¡Cuanto valor no ha sido uesesario para arrostrar una empresa tan heróica! el proyecto pareció ciertamente un delirio-en la situa- ción desastrosa á que nos liabian reducido los sucesos azarozos de la revo= lucion. La provincia presentaba el aspecto que la naturaleza después de un terrible y espantoso huracán, esto es, ruina y desolación : todo cuanta nos rodeaba, solo era á proposito para desalentar el corazón mas audaz. No obstante, seamos perseverantes, dija otra ocacion el ministerio erv la tribuna, ^seamos perseveranles, ij i]o me atrevo á aseguraros que la patria del seno desús ruinas saldrá mas grande y tn agestaos a ; pero recordad ¡Oh represenfanles ! que para obtener un triunfo decisivo, es necesario hacer gran- des sacrijicios, y renunciar las mas caras (ij'cceionei:' Nos es agradable decir abiertamente que todo se ha hecho, y que el suceso ha colmado las espe- ranzas. Año y medio de trabajos, es verdad ; año y medio de tesón y de fatigas sostenidas con una firmeza impertérrita, han logrado finalmente establecer en el pais esa sabia libertad, que no pone menos freno á las pasiones de todos, que al despotismo de uno solo ; que ha sido en todas 37 las épocas el ídolo de los corazones generosas, j el principia de la gloria y de la prosperidad de los pueblos. Pero si por estos medios se ha conse- guido elevar la provincia á un punto de dignidad, á un grado de crédito interior y exterior que no conoció, ciertamente, en los dias de su repti- tacion bélica, los mismos han enseñado á los pueblos el camino de cons- tituirse prácticamente. Mas no es esto solo. Desembarazada la administración pública de las atenciones domesticas, aliviada en macha parte del peso enorme de una deuda inmensa nacional y provincial, las miras se convierten acia los de- más pueblos cuya unión ha sido siempre el obgeto de nuestros votos, por mas que la hayan resistido las circunstancias relativas. El egemplo edifi- cante de una marcha palítica tan. conforme con los principios y las luces del siglo, disminuía considerablemente su fuerza en razón de la distancia, y de las imposturas con que lo desfiguraba la maligni'dad. Las reformas, las nuevas instituciones apoyadas en la experiencia y el saber, se han he- cho mirar como innovaciones peligrosas, ó como minas funestas, que harian al fin sus estragos bajo las apariencias de la mas alta tranquilidad. Nin- gún arbitrio j.e ha omitido para desfigurar nuestras obras en los pueblos in- teriores, como sí ambicionasen el que los pueblos prefiriesen el correr exár lados tras de las quimeras, execrar los derechos, olvidar todos los debe- res, adoptar el crimen por medio, y verdugos por aposteles para propa- gar ideas que degraden, que atracen, ó que destruyan. Pero haciéndose uso simple de la táctica en boya, esto es , . de la constancia , la administración resuelve- enviar una misión á los pueblos hermanos (1) que llevando el encargo de generalizar las ideas mas exac- tas sobre sus principios, apresure la época daseada de la uulon general por los medios y modos que prescribe la prudencia y los mas bien entendidos in- tereses. Ya el primer medio que se pone en practica nos hace divisar cuales serán los dema^. El costear la educación de seis jóvenes por cada pueblo, que instruidos en. los colegios de Buenos-Ayres en los elementos que sirven de principios á las nuevas, instituciones, y familiarizados con sus bases y ventajas, no es adoptar el arbitrio de los ejércitos, sino el de formar apostóles que propaguen en sus países las ideas saludables, con to- do el calor que inspira el interés, la buena fé, y el convencimiento. Aquí no obran lüs intrigas, ni tampoco la aspiración favorita á dominar porque si en Buenos-Ayres se aprende bastante en el dia, mas se apriende á conocer y gustar la libertad, á proscribir, y. perseguir la servidumbre. Ahora bien ¿todavía, se oqs preseotaráa maniobreros que im^juten a Buenos-Ayres el crimen horrendo de una. concentración exclusiva, 9 de ua egoísmo antisocial í ¿Habrá aun quien atribuya á Buenos-Ayres una riva- (1) Se asegura que está nombrado en comisión cerca de los pueblos interiore.s y con estos obgetos el presidente del senado eclesiastieo Dr. J}^ Diego Estanislao Za¡- baletüy natural de la provincia d«l Tucumau^ 39 lidad sangrienta Con los demás pueblos? Esto sería, ciertamente, el úl- timo extremo de la obcecación, ó de la malignidad. Buenos- Ayres y sus ad- ministradores no aborrecen á los pueblos ; detestan sí sus desordenes, fru- tos amargos de su inexperiencia : detestan sus errores, funestos resultados de la educación mas infeliz ; y es su ínteres que estos se corrijan y que aquellos se remedien. Algún dia conocerán las provincias, y co- nocerán todos la sinceridad de esta conducta, y las ventajas que ella debe producir. Si nuestra unión hade ser duradera, es preciso montarla sobre estas Laces sólidas é incontrastables — asi es que podremos prometernos pre- sentar al universo el glorioso expectáculo, que le ofrece en el dia el Norte de la América, en una gran familia de hermanos ¡lustrados viviendo en par, en orden, en felicidad; pero en libertad también. TEMPLOS DE CAMPAÑA. Al entrar en el artículo anterior hemos dicho. — „ Las negras imputa^ cio?ies, ¿as malignas invectivas empiezan ya á estrellarse en los efectos de la marcha magestuosa'" — y es menester que aprovechemos toda ocasión de comprobarlo. Cuando se empezó á dictar algunas medidas parciales para dignificar el culto, y depurar la religión del fárrago inmenso de supersti- ción con que la ha sobrecargado el fanatismo, empezaron también las ne- gras calumnias, y las mas atroces invectivas. Un zelo ignorante en unos, maligno^ en otros, y furioso desenfrenado en todos, vomitó los anatemas mas execrables. Los dictados de libertino, irreligioso, herege, ateísta, para clasificar á los reformadores y sus partidarios eran muí comunes en los la- Mos de cierta clase de gentes, á quienes arrastraban aquellas fuertes pa- siones. En tal estado apareció la minuta de lei para la reforma del clero, que el gobierno pasó á la sala ; y ella fue el mayor testimonio en que apoyaban las acusaciones vagas. Se les decía, (y nosotros lo repetimos bastante) / Señores ! ■¿ donde está la heregia, donde está la irreligión ? el proyecto tiende positivamente á dar respetabilidad al clero, magnificencia al culto, esplendor á la religión ; él tiene por objeto dilatarla multiplicando los templos, y con ellos sus adoradores : depurarla cuando menos de una insiiy Tiificante exterioridad, á que en la mayor parte la ha reducido el falso zelo, sostiíuyendo á una moral pura, las prácticas mas ridiculas ; para lograr estas ventajas es preciso uniformar al clero ; para uniformar también sus intereses, elevarlo y colocar á sus individuos en la feliz necesidad de ser sá- bios, mora/es, y laboriosos ; el estado se encarga de dotarlos, pero ellos deben ser lítiies á la sociedad en que viven, aparecer en ella tales cuales son, y ocupar el lugar que les destinen sus talentos, sus virtudes, su con- ducta. — Delirio, exclamaban : el gobierno lo que pretende es acabar con todo, con culto, con sacrificio, con altar, con sacerdotes, y al tiempo damos por testigo. — Pues Señores nuestros, el tiempo los va condenando á ustedes. á9 Acátian ustedes dé vér un decreto en que la autoridad ofrece concurrir con dies mil pesos á iá construcción de un nuevo templo en el putblo nuevo del Filar: acaban ustedes de ver én el mismo decreto que se pideá al departamento de ingenieros planos y presupuestos para la construcción de los teni^jlos necesarios en la canipaña ; y acabamos nosotros de saber qoí' se reúnen ornameiiíos para la provicion de los que existen, adelantán- dose también sumas para reparar los que no puedan esperar el tiempo dé la reconstrucción general.— He bien pues ¿querrán ustedes decirnos dondé está la práctica de la irreligión y el ateísmo ? ¿ querrím ustedes fijarnos con precisión las ideas que vinculan á estos dictados? No lo harán cieí- taraente, porque éste sería el medio infalible de justificar á la autoridad, y de hacer recaer sobre ellos la nota que lé ¡mpütán, haciéndoles aparecer como verdaderamente son, esto es, hereges prácticos, irreligiosos enmascara- dos, y sobre todo, ateos verdaderos ; puesto que según el dictamen de Séneca, ninguna diferencia háy entre négar a los diósés é infainárlúS. MISCELANEA. ELECCIONES, Domingo 19 de Eneró de 182S. Él A?góí del miércoles último ha sido el primer ^ienódicó que ha dado noticias de las elecciones del 19 : las ha dado también y con úA entusiasmo que lisonjea el núm. 6*. del Correo de las Froé ndas ; á noso- tros nos qtieda poco qué agregar. SioembargO bamos á insertar el siguienté ¿omunicado, y daremos por nuestra parte unas cortas explanaciones sobré tiro que el núm. citado del Argos parece Mcerüósyy que henitJs creí» d'o no íheréÉer én áiáhéra alguna. PARTE. EtMagot de Detüll en el cuerpo de liberales- üt (Jentinela de Buenos-Aí/res. ¡ Gran batalla hemos ganado ! " / / Tal general hubo en ella ! ! ! Centinela — Voy á llenar tal como pueda el servicio á que me halló ásfnstítuido por mi rango shilitar. Dignaos admitir mis detalles, que os los cónsagro con la voluntad retas fina, y con el interés mas puro. Haced de ellos el mismo uso que haríais de un documentó propio — adiccionad, enmen- dad, perfeccionad. ATENCION. Tanto las divisiones liberales como las del servilismo pasaron la noche oel 18 como todo ejército en la vigilia del ataque. Consejos generales de ageatés, ¿oavíaacioues, naániobras, esearáiiíusas; á este cüadáó estiivieroE 40- reducidas todas las operaciones de esta nodic^ bien que el servilismo se abanzó hasta tirotear por las bocas calles, amenazando á degüello por medio pasquines, é ititimando rendición. Amaneció el dia 19, y con su luz todas las divisiones se pusieron ea movimiento activo. La luz del dia fue la generala de los ejércitos ; y muy corto fue el número de los colaboradores de ambas paites, que ea su aparición no marcbó á ocupar sus puestos, sin órdenes ó instigaciones ■especiales. El orden de ataque se dispuso : ambos cuerpos abanzaron fuertes divi- siones sobre los ocho castillos de la ciüdad — á saber — Catedral, Colegio, •San Nicolás, San Telmo, Concepción, Monserrat, Socorro, y Piedad. La lucha empezó vigorosamente, y se siguió con la decisión que era natural para obtener unos pantos de apoyo eminentemente poderosos. La Catedral y el Colegio situados en el centro de la civilización, reci- bieron con los brazos abiertos á los liberales. San Nicolás, San Telmo, j/ el Socorro al primor amago cayeron en poder de los mismos. La Concepción capituló también ; y la Piedad y Monserrat, en los cuales el fuego fue mas activo y constante por el servilismo, se hizo suspensión de armas y por una y otra parte se confirieron rehenes. En resultas, alas nueve de la mañana, la victoria estaba generalmente decidida en este primer ensayo, por el ejército liberal. Vivas y aplausos se sintieron por entre las filas triunfadoras. La ex- presión del contento era el primer síntoma que resaltaba en los semblantes de los gladiadores victoriosos. Las filas de estos pusieron las armas en descanso, y á discreción corrieron todas las calles rindiéndose parabienes, y gozándose reciprocamente por el primer triunfo de la liberalidad — Los enemigos entretanto sin ren;Unc¡ar al éxito del ataque general, volaron á llenar el ñanco que la primera acción había hecho en sus planes : ganaron los arráya- les de la ciudad : ensangrentaron sus semblantes : se amunicionaron, y hasta parece que envenenaron sus armas para herir sin compasión y de muerte. Dada la hora del ataque general, un foego vivo y graneado se sintió por todas las direcciones de la ciudad. El enemigo embrabecido como el León ambriento, da cargas cerradas unas tras otras, y con la fuerza del primer impulso obtiene ventajas en el Soco7To , San Nicolás , Piedad , ^ Monserrat. Así consta de los partes primeros de las diez de la maña- na. — A esta hora los liberales hablan ganado decididamente por todas las demás direcciones en que atacaban los serviles, venciendo de paso los em- pujes parciales que se les hacían por ambos flanóos y por los trozos que se denominaban neutralmente armados, Pero el entusiasmo crecía de ins- tante en instante, se propagaba, y la idea de la 4ibertad obraba sus pro- digiosos efectos. A la una del dia ya el enemigo estaba sin municiones, y ya el libera- lismo había triunfado elevadamente en San Nicolás y Socorro. La Piedad aun se resistía, y en Monserrat conserbava el enemigo la ventaja, bien que en una porporcioQ muí corta. En la Concepción^ San Telmo^ Golegioyy Cof 41 i^dral se habtan puesto las armas en descanso, y aun cuando se incorpo- raban muchos liberales á las filas, era solo por mantener en pie grandes cuerpos a las resultas. Entretanto la contraseña del triunfo se comunicaba Sin aparato, y no habia un liberal que á esta hora ya no experimentase «n secreto toda la efusión del gozo. En mil puntos de la ciudad se brindó por el término afortunado de la buena causa. y se esperaba solo que se sellase para desplegar una satisfacción eminente. Dieron las seis de la tarde, y la mayoría de detall fue informada que el tiroteo había cesado totalmente, y que el triunfo era universal. Sp tocó O orden; y á las ocho de la noche se hallaban en la Plaza de la Fie toria los jefes de siete de los castillos de la ciudad con las razones de los pormenores y resultados en cada una de las divisiones en acción. Fal- taba solo el de Monserrat donde aun cuando los lidiadores no hahian sido abundantes, se habia notado mayor número de encuentros, y habia cor- rido mas sangre. A las once de la noche, en fin, la reunión fue general y dio principio el escrutinio de resultados en la batida del dia, cuya ope* ración duró hasta las tres de la mañana del 20.— Concluido, se proclama- ron y circularon á esa hora por la ciudad en la forma que aparece de la planilla siguiente — LISTA VENCEDORA. D. Juan Alagon ^ - . . . . 2,059. D. Julián Agüero.. 2.043. D. Miguel Riglos 2.000. D. Sebastian Lezica 1 .984. D. Félix Castro 1.980. D. Manuel Pinto 1.966. D. Manuel Arroyo 1.937. D. Marcelino Rodriguez 1.935. D. Juan Alsina , 1.918. D. Mariano V. Martínez ...... 1.913. D. Ramón Viilanueva .... . — 1 .896. D. Juan P. Aguirre .......... 1.884. Suma total — 23.515. Número tnedio — 1959. OTRA LISTA. D. Tomas Anchorena 261, D. José Joaquin Ruiz .....241. D. Mariano B. Rolon 21 9U 1 D. Justo G. Valdéz. .212. D, Manuel V. Maza.»...-. 207. D. Pedro Medrano.. 203. D. Manuel A. Castro. 200. D. J uan Jirnenez. 1 95, D. Vicente A. Echevarría 189. D. Lorenzo López ,188. D. Ramón Rodriguez 185. D. Pedro Carrasco . ........... 177. Suma total- 2.477. Número medio — 206. La proporción entre 1959 y 206 es eh razón de mas de 9f á l. (1) 1) Calcúlese esto de arriba para abajo 6 de abajo para arriba (para serrirnos del lenguage de la antigua haciend») de todos modos siempre saldrá el resultado del Sr, Mayor^ El demuastra que entre cada 21 electores, 19 se fian en la homadez y El Cekt. nüm. 26. Aquí remata, Centinela, el detall de la jornada del día 19. El es lisonjero para la patria, para la quietud, para las luces, y para la libertad. Gloriaos como yo de haber alcanzado á ver un término tau laudable. EL MAYOR DE DETALL. EL CENTINELA Al Argos de Btienos Airet. Nos sería necesario ocupar muchas páginas para presentar todas las observaciones á que anima efectivamente el resultado de la elección del 19; y como por otra parte hemos tenido la complacencia de advertir que ellas no se han escapado á la penetración de nuestros compatriotas, ambas ra- zones concurren á justificarnos porque prescindimos de vertirlas. Contes- tando, sin embargo, al Argos del miércoles último en el tiro que parece hacernos, creemos que podemos presentar algo de nuevo. Este papel ha- blando de las elecciones del mismo día, dice estas palabras — „ Pero, nada disimulemos. Nosotros hubiésemos deseado que ninguna de las listas hubiese salido de im origen donde se creyese que el gobierno tenía ni la mas remota injluencia^ no porque seamos de opinión que la ha tenido, sino porque esto contribuía mas á su decoro^ y dejaba mas en salvo Jas garantias." Estamos animados á creer que esto no ha sido dicho con el obgeto especial de provocar á una competencia, que sería ciertamente mui desa- gradable para alguna de las partes. El modo mismo en que se han colo- cado las palabras nos persuade que se pretende huir de aquel lanze, y no- sotros no tenemos mucha dificultad para adherir desde luego. Pero es me- nester adelantar unas cortas observaciones. El párrafo copiado contiene dos distintos cargos. — El 1.°, el conducto por el cual se ha emitido una de las listas, que no se nombra. El 2.°, los peligros á que estaría espuesta la elección si la influencia del gobierno obrase en ella. Por la razón antes luces de los señores electos, y solo 2 fian que tengan tales calidades los que no han podido ser elegidos. Si» embargo un consuelo podemos presentarles. Ellos pueden recordar á sus colaboradores que cu toda sociedad la gente selecta compone el menor número; y que siendo como son doctores y lógicos podrán asentar su silogismo e» •sta forma— £a gente selecta compone el menor número de toda aociedad: El mbiiOT número iws ha elegido. Luego: Nos ha elegido la gente selecta. C Nota del Centintía). 4r áada no Yanaos á citar doctrinas, ni menos i presentar é*empIos : si st' abriese la competencia estamos seguros de que abundariamos en uno y otro para justificar nuestra opinión que decididamente es por la contraria de la que ha manifestado el Argos. IV os vamos á lo práctico, que es lo que mejor se digiere en nuestros dias. El primer cargo, sin embargo que se han publicado listas diferentes en varios periódicos y también sueltas, queremos tomarlo sobre nosotros aun cuando expresamente no lo declara el Argos, lo que hubiera sido mas consecuente con los principios que nos guian en general. Nosotros hemos sido los que hemos publicado primero que nadie la lista de los que preci» sámente han resultado electos, y que se llaman del partido de la marcha pública, ó lo que es mas exacto de las nuevas ideas. Esta lista nos fue remitida por un corresponsal porque anunciamos en tiempo que queríamos hacernos el^ origen por donde se manifestasen todas las opiniones. Tras de esta vinieron ocho mas ; todas se publicaron en cuerpo y alma inclu- yendo dos ó tres en que se tjroteaba ú la primera ; pero cuidando con es- crupulosidad de no abrir nuestra opinión anticipadamente, solo por hacer todavía ua cumplimiento á los que quieren acriminar tanto á los que trans* miten ó interpretan los sentimientos de una autoridad establecida por el pueblo, como á los que sostienen ó promueven las ideas de los heredero* del feudalismo. Este simple relato de la conducta del origen, bastará para persuadir al Argos que si ha podido creerse que €l gobierno estaba inte- resado en alguna de las listas que ha publicado, ha sido solo porque Ik malicia apura, no porque el origen haya dado el menor indicio. El 2.* cargo, en lo práctico honra mas bien á la administración, em. lugar de degradarle. Confesamos que estamos persuadidos que el minis«» terio ha egercido su influencia en las elecciones del 19: esto es hablar claro,, en vez de rodear la dificultad. Y bien ¿quéhai de nuevo con esto ? ¿qué pica se pone en flandes ? El ministerio ha triunfado ¿ pero y podría triun« far sí la opinión pública no estuviera de su parte, cuando un partido que le es contrario ha trabajado libre y abiertamente y puesto todos los me- dios de atraérsela á su favor? Vamos claros, este no es caso sino muí ori- ginal en la revolución ; durante esta, los gobiernos siempre han procurad» ganar las elecciones, pero ¿han dejado libertad á sus contrarios para tra» bajar también, han estado estos garantidos en sus procediraientos opuestos ? Jamas; pero he aquí todo cuanto reclama la justicia, el decoro, y tod© cuanto quiera el Argos de un gobierno liberal, que no por serio debe abaa<=> donar también el buscarse garantías. — Observamos, y es oportuno hacerlo^ que la inftuencia llámese ministerial del dia, no es la del soborno, la del. cohecho, la de ninguno de los resortes de la corrupción bastantemente tr¡« liados ea nuestra patria : es la influencia del obrar bien, la mas sólida y Ift mas respetable como se ha comprobado en las últimas elecciones ¿ Y el Argot podrá decirnos si le corresponde gozarla en ellas á un gobierno á quien ea la mayor parte se debe el que Buenos Aires se vanaglorie de poseer de=» veras el régimen representativo ? ¿ Y rm dirá si corresponde que la iíiflttea^ 44 cta se egerza por un gobierho que ha emprendido el dar a\ país este sis- tema en todo su Heno, y que tanto se le contraria? Estando á lo prác- tico, deseáramos que se nos contestase; entretanto nosotros reservarmos mil cuestioQes de esta naturaleza que podemos proponer, si es que se ofrece. BAROMETRO DEL CRÉDITO PüBILCO. Formado del precio que tenían los fondos de las diversas naciones en Lfindres, á principios de Noviembre último , reducidos todos al Q por ciento,- Inglaterra — —164. -111. Chi Estados Unidos 9^. Es paña- Austria— Rusia- 85o 84. 80. Colombia 86. - Napoles- ^ Guando empiíísen á girar los fondos de Buenos Ayres en aquella ca-- pstal, no cabe duda que se colocarán pronto entre la escala de los de los Esta- dos Unidos y los de Austria; por que nadie sabe calcular mejor que lo¡ negociantes, de Londres, la inmensa distancia que hay entre los compro- metimientos de un pais libre , y los de un imperio que solo lo es 4 la Riada de Jaime I", *» UNA MONARQÍA LIBRE. Jayme 1% (Estuardo) en su obra titulada „L a verdadera lev de lat-. monarquías libres'^ asienta que una monarquía libre, es aquella ■ en que el monarca tiene libertad de hacer cuanto le da la gana i pero esta doetriaa . iiDeral. no pego bien entre sus súbdiíoso DOS MAXIMAS DEL LORD HALÍFAX. El poder arbitrario tiene algo de común con la mayor parte de lar demás cosas duras , que siempre son mui susceptibles de romperse. Un pueblo puede dejar caer en tierra á un rey arbitrario , y perma- necer siempre un pueblo 3 pero si un rey deja que el pueblo se fe res- vale , ya no es rey. EMPERADOUES. Entre las calamidades á que los Emperadores de nuestro s\<^\ó están expuestos, el Centinela se olvidó incluir, el destronamiento y muerte deli de Hat/ti (Sto. Domingo) ; mas ahora se lo recuerda un artículo de ua periódico de Londres que anuncia que S. M. I. Viuda del dicho monarca , ha buscado un asilo en Inglaterra. Una emperatriz , y> sobre todo una m- jperaíriz negra, debe causar allí tanta ó mas novedad- que la que á noso- tros nos causaa los emperadores blancos ingertados en , nuestro emisferio. IL REPRESENTANTE, EL OPOSITOR, Y EL CENTINELA^. Conversación parecida á la del número anterior. . Centinela, ¿ Qué se le ofrece á usted tan de mañana ; En el cuartel del Centinela, amigo ? Si tiene usted que hacer algo conmigo^ Podré servirlo de mui buena ganao - Hable usted ; que yo aháraj Como hé dejado el puesto habrá una hóra^ . No estoi tan insufrible como creo ^ Que suelo estarlo, cuando en Centinela Con el fusil al hombro me paséo. ^épmewíaníe.——— ►Apenas hé podido. La vergüenza vencer que me asistía Para hablar con usted : pero hé venidé . Con entera confianza De que en el Centinela La generosidad, no la venganza : : : - Centinela ^; .. . -Todo eso está demás; aquí no, cuela Lisonjilla ninguna : Llaneza de soldado, y adelante, Que lo demás, querido, me importuna. Representante, Muí bien, señor, mui. bien.— Por decentado » Que ya usted há sabido Lo que me há sucedido, El domingo pasado., ¡ Fuerte chasco, señor, nunca pensado! A modo de, mil listas manuscritas Corrían de mi letra, Y de la de un tal Lárraga, infinitas t, Y es un buen moralista este sujeto. Mas sin embargo de eso : : : - \ Vaya !— Estoi aturdlcío.— -Usted perdone : : Yo hé de perder el seso Causa de estas malditas votaciones. Centinela, ' " < . ■ .Tengo lástima al pobre diputado: La representación se le há chingado. Después de haber ardido La marcha que usted mismo había prendido. Ami¿-o ; así sucede, Porque el hombre propone, y Dios dispone, Y no siempre se puede Lograr lo que se quiere, Y es cosa mui común el ir por lana Y volver trasquilado ; Que á veces de la noche á la mañana Viene por tierra el plan mejor formado. Representante," ¡ Cuanto refrán, amigo 1— Sancho Panza No hubiera dicho mas : pero no es chanza Lo que á mí me sucede. Vengo á rogar á usted para que quede Este asunto en silencio, Y que no se hable mas sobre elecciones. Ya hemos perdido todo ; Y, después de perderlo, si el domingo Nos sale usted batiendo en aquel modo De embromar por bajito Que suele usted tener, será preciso Sepultarnos al fin bajo de tierra. .Estamos ya rendidos ; Y es justo que se deje á los vencidos Siquiera los honores de la guerra. Centinela.- "-Pero u-sted capitula, ó disimula? 'Representante, Señor ; no disimulo, capitúlo : Porque ya estoi corrido De ver en los papeles semanales Tanto retrato al óleo Como hacen de nosotros : las señales A fé, á fé, que las conoce un ciego. Cuando había esperanza, era sufrible, Pero, perdida esta, es imposible. Cantinela,'- — Pues, mi querido amigo, desde luego El Centinela amainará gustoso, Porque siempre hace alarde De ser, mas que valiente, generoso ; Y nunca viene tarde El arreptífttimiento, si ^ úncéro ; ; 47 Representante. Centinela, Representante,' Opositor, Representante. Pero i qué caballero Es este que se acerca apresurado ? — Es el opositor, que la otra noche Iba conmigo, cuando de un ¿ quien vive? Nos hizo usted temblar. --¿ Usted percibe En el semblante airado De aqueste opositor, su eterno enfado? — El 4;aerá de su burro, O le hará usted caer, según discurro. — Buen dia, caballeros ! — A usted busco Señor representante ; Y, á no verlo yo mismo, no creyera Que de un modo tan vil y degradante Usted, amigo, se prostituyera, Viniendo á dar conversación y risa En su mismo cuartel al Centinela. "Opositor querido, ya es precisa La paz con esta gente ; Pues golpe sobre golpe, y en caliente, Ya no hai lomo que aguante. El ministerio, amigo ; está pujante, Y el pueblo decidido Á llevar sus proyectos adelante. ¿ Que quiere usted que hagamos Contra viento y marea ?— El que no puede, amigo, no peléa, ¡ Pues bonitos quedamos el domingo ! l No le parece á usted ? — Las votaciones ¡ Oh ! ¡ nos han hecho honor ! — Nuestro partido Que, cuanto mas trabaja, es mas perdido, Opositor.'~^' Representante,- Pued« ya conservar aspiraciones ~ ¡ Ah, miserable ! El pueblo Con nosotros está. •¡ Si ! ¡ Se conoce ! Dos mil cincuenta y nueve Contra doscientos votos Es una buena prueba: y eso há sido Después de los inmensos alborotos De amenazas, pasquines, Cartas á los amigos, boletines, Y proclamas al pueblo, dirigidas Por un sugeto, que se firma rabia Y que entre Justiníano, y el DigestOj Sin haber digerido ni una letra^ 1Í8 Opositor. Centinela^ Opositor.^ Centinela. Oposití Centinelas- representante. Centinela. Se há hecho el pedánton mas indigesto. — Usted, seiior, agravia Á la parte sensata. La causa de los buenos Es siempre protegida por los menos | Y así, la misma votación convence De que la parte sana, Que por el Centinela no se vence, Que por el ministerio no se gana, Está en nuestro favor. -Usted delira Señor; ¿ó entiende el arte De hacer lo negro blanco A fuerza de embolismo y de mentira ?— i l En cuantas facultades Há sido usted dóctor ? — l Y que le importa? "Es porque los doctores Son capaces de hacer que los colores ^ Se vuelvan en tiniebla, Las tinieblas en luz, la luz en niebla, Y de luces y nieblas un tejido Que ni en la niebla ni en la luz se véa, Entre luces y niebla confuíidido. — ¿ Así desprecia usted á los que sabea Á todo Lanzarote de memoria. Que escribió veinte tomos de attentatis ? l Así desprecia usted á los que encuentran En las siete partidas Mas número de entradas y salidas, Que votos hubo en la elección pasada Por los ministeriales, Llamados por ustedes liberales 2 ■ -Pero, señor, usted está de guerra, ¿ No es verdad ? — Pues amigo, En un domingo d« estos Nos veremos las caras De un modo nunca visto ; Y le prometo á usted por Jesucristo Que se han de ver fisonomías raras. -Mas de los candidatos ya chingados No hablará usted ya mas. -Con los señores De la lista perdida La copsideracioQ que es muí debida 41 siempre ha de haber : mas los opositores Que á ciegas quieren serlo, Que todo el bien conocen, Y que cierran los ojos por no verlo ; Ó á discreción se rinden, 6 no Ies damos suelta en todo el año s Porque eso de que vuelva lo de antaño» En este siglo, amigos, ya no Cuela. Abur. Representante. -Beso la mano al Centinela, BUENOS AIRES, ENVIADO DE LA BAHIA. El diez y siete del presente mes dt Enero dso^ fondo en este puerto la fragata Amburguesa Augusta, procedente de la Bahía de Todos Santos, y condujo en su bordo al coronel de las tropas de su M. F. en aquella plaza, D. Joaquin de Soma Guaedo P izarro, qu& Viene directamente en comisión cerca del conseje militar de MontevifJeo. Por este buque se anuncia que allí se esperaba un refuerzo de 6000 hom- bres de Lisboa con varios buques de guerra, que debian emplearse en blo- quear al Janeiro, y conducir las divisiones lucitanas de Montevideo á in- corporarse con aquellas en la Bahia para emprender una campaña decisiva contra la ¡ndependtocia del Brasil. LEGACION DE COLOMBIA. El día veintiuno por la noche en- tro en Buenos Aires el Sr. Joaquín Mosquera y Arboleda^ de! senado de ¡a república de Colombia, caracterizado con el elevado encargo de ministro plenipotenciario y extraordinario cerca de los gobiernos del Perú, Chile, y Rio de la Plata. El 22 concurrió al despacho del ministerio de 'relaciones exteriores, donde presentó sus diplomas, y el 23 fue reconocido y presen- tado al gobierno de la provincia por el Sr. ministro del departamento men- cionado.— El Sr. general D. Juan Gregorio de las Heras, que asociado del Sr. ministro de Colombia, entró á la misma hora á su patria después de 12 ó 14 años de ausencia, los mas en el campo de batalla, también se pre- sentó el 22 al gobierno ; y nos es agradable poder anunciar que se asegura ha sido recibido con todo el interés que reclama el relevante mérito que este general ha contraído en la causa de la independencia contiiiecíal v ea la particular de Sü PATRIA. ' ^ Ex. C£2iT. miM. 26. 24 DE ENERO. El Sr. ministro secretario en los departamentos de relaciones exteriores y gobierno tuvo en este dia en su casa habitación reunidos en la mesa i los señores el ministro de Colombia, el agente de los Estados Unidos, j la diputación de Montevideo, que componen en el dia el cuerpo diplomá- tico en Buenos Aires; y parece haber concurrido también á este acto otros- individuos tanto empleados como particulares de la ciudad. ELECCIONES DE REPRESENTANTES En la campan a> 1). Luis Dorrego } ^ J). Pedro José Echegaraí § ^^^-'O^^ Arrecifes. D. Pedro Trapani . . , •>> D. Pedro Capdevila (reelecto) f _ , , . D. Pedro Escribano }^^^^ Magdalena. D. Estevan Hernández J D. Blas J osé Pico . , De la del Pilar. J). Juan Manuel Agüero De la de Morón. D. Julián Arrióla , ^ De la de San Isidro. D. Ignacio Alvarez (reelecto) De la de San Nicolás* D. Santiago Tobal De la de San Vicente. Falta la de la sección de Lujan. A LA SECULARIZACION. Fr. Gregorio Pizarro ^ Fr. José María Espinosa > Dominicos. Fr. Apolinario Villagran ) Fr. Francisco Diaz-Velez Franciscano. Fr, Jo^é Troli } ^, , , Tv,i I /-I , > JVJercedanosí t r. Manuel Castro ) Fr. Francisco de Santa Barbara. Bethelmita. Los siguientes han solicitado permiso para salir de la provincia después 4e sUiiclonada la ley de reforma, y se les ha concedido llanamente. Para el convento) Fr. P.dro Montero ... ) Ai.^.t^^i^.g. de ban Lorenzo.) Fr, Agustm Alvarado . . > 61 Para Santa-Fé > Fr. ] Fr. Pedro Nolascolí Pedro Orreste (líurri.^ Para el Valle de Catamarca. Fr. Francisco Castro.. . Fr. E!oy Lisbou Fr. Cristóbal Gayica.. . Franciscanos. Benedictino, Alcantarillóse SUMA. Según el núm. 24 16) Se^un el núcn. 25 , 22^- 45 Según el presente 73 Licenciados 7 Para fuera de los conventos- N O T A. ■52 Existen ya secularizados 14 individuos — 8 donaínlcos, y 6 Belerraos, UN SE DICE. Se dice que el Lunes de ¡a semana que ba conclui- do, un soldado que acompañaba á su Magestad Sagrada por la calle, binó con la bayoneta á un joven inglés, que acaba de llegar al pais, porque ño se bincó á adorar á Dios al tiempo que los demás, aunque estaba ya en aptitud de bacerlo. Se añade, que el soldado ejecutó este acto por mandado del sacerdote, que llevaba á S. M. — Aunque nos parece increíble, que un ministro de una religión de paz ordenase esta sangrienta violencia llevando en sus iiíanos al Dios de caridad : sinembargo bemos creido deber anunciarla, por si pareciese conveniente á las autoridades bacer sobre ella alguna indagación. Si esta se hiciera en efecto, y se publicasen sus resul- tados nosotros someteriamos á las mismas nuestras observaciones sobre el hecho, y sobre la práctica que lo motiva. ELECCIONES, Tenemos noticia que varios particulares han hecho una subscripción para imprimir los registros de la votación del 19 en todas las asambleas, con el objeto de hacer otro cumplimiento á los desconsolados ; pero nosotios creemos que si esta sola es la razón deben desistir porque tras del gran trabajo y costo que esto debe causarles, sacaraa lo que el negro del sermón. Hernos 52 oído indicar otro pensamiento que parece preferible : esto es que se publi- que completa la nómina de candidatos que se asegura pasan de 200, porque la autoridad con arreglo á lei solo publicará los que hajaa reunido de 25 votos para arriba. POLICIA INTERIOR DE BUENOS AIRES. Desde el 17 de E?iero hasta el 24 inclusive. Heridos con cuchillo , g Estropeados levemente á golpes 3 Fugados 2 Robos menores 2 Clasificado por demente i Sin novedad 2 dias—en el cual se incluye el dia 19 de las elecciones en que no hubo novedad al- guna, apesar del movimiento general en que estuvo el pueblo. Este periódico se despacha en la vereda ancha, tienda de D. Miguel Ochagavia.— Se admiten suscripciones á razoa de 4 pesos por cincuenta pliegos. IMPRENTA DE LOS EXPÓSITOS. N". 27. EL CENTINELA Buenos-Ayres Domingo 2 de Febrero be 1823. Quien vive ? La Patria. EL JUEGO» ^, Un jugador es de naturaleza tan iont&^. de carácter tan poco caballero, y de pro- fesion tan inmediata á la, del ladrón^ que avergüenza su. amistad.''^ RUEDA DE LA FORTUISrA, Cuando las primeras autoridades de un pais se empeñan pública y se- riámente en reformar los abusos y desarraigar los vicios de la sociedad, bien pronto -los particulares^ . ora sea por el principio, ora sea por ver! güenza, ó bien por moda, cada uno en su esfera viene á seguir el im-- pulso centraL Algo. de esto está sucediendo al presente entre nosotros; y el Centinela se equivocaría mucho, equivocación que sentiría mucho mas', si, por egemplo, .el fervor áel juego, plaga que poco ha desolaba á Buenos Aires,' no fuese cierto, que se ha templado ó minorado notablemente. Es. indudable q^ae nadie se atrevería en el dia á proponer al gobierno el con- cluir devalde el edificio del nuevo Coliseo, con tal que él concediese tan solo el privilegio de establecer roletas en todos los barrios de la ciudad;, pocas personas de represeqíacion se sentarán al presente en una mesa cu! bierta de serros de onzas para jugarlas publicamente sin recordar los mi- llares de pobres honestos que podrían mantenerse con ellas ; y ningún elec- tor, por nías humilde que sea, . daría su sufragio, pondría la fortuna pú- blica á discreción del que. fuese capaz d? arriesgar la suya en la pro fe - sien del juego. Sin embargo, el Centinela no se lisonjea qu« este vicio execrable haya desaparecido en un todo de entre sus compatriotas. El es tan antiguo en el pais como los demás vicios que tanto an^iafí arrancarlos ; y t¡«ne la des*» veutaja que á la idoa arrebatadora qne manda de las ganancias, entre no- sotros lia tenido la del placer o el recreo, porque nos han mantenido y liemos continuado como forasteros en las recreaciones racionales y civili- zadas. Una dificultad mas hai que agregar : la parte mínima del "pueblo que contraría la marcha de la reformación : que se fasíídia de que esta intente establecer una rigidez cuáquera en las costumbres de los hombres: que lucha contra ella porque ú la práctica de adquirir hojgazanamente, quiere introducir la de adquirir con solidez ; esta parte mínima que forma ]a oposición de los administradores actuales, es por desgracia capitaneada por hombres sin mas estudio, sin mas profesión, sin mas arbitrios que los de la carpeta, el dado y Ja baraja : por hombres que reservan de facto emplear la seducción contra el orden en el momento mismo en que un taur se haya apurado con los azares de! juego; de donde previene que los jugadores cuenten hasta con este medio accesorio de adquirir hoi en dia. Las dificultades, pues, son graves que hai que vencer para desbaratar esta raza espoliadora de la dicha pública, y de la moral de las familias; mas es menester hacerlo. Cada' dia roba este vicio mas de decientas al- mas en ambos sexos, á la industria, á la agricultura, á las buenas costum- l}rcs ; y aun cuando este número es inferior al que pocos años antes nos arrancaba, con todo en el dia debe sentirse mas la falta porque introdu- cida una mayor necesidad de trabajo, un mayor gusto por él : elevados muchos establecimientos que lo facilitan, y siendo mui gradual el aumento de nuestra población, sobre la falta de los brazos de los jugadores se agrega el mal mayor del egemplo pernicioso que presentan, Esperamos no obs- tante, tener siempre un gobierno que tomará por modelo el prudente prin- cipio de los que combaten perpetuamente los vicios, aunque estos siempre estén dispuestos á renacer; en vez de seguir el egemplo fatal de aquellos que, desanimados al ver que los vicios no pueden aniquilarse, transigen con olios con el triste objete de contenerlos dentro de los límites que la po- licia quiera prescribirles. Nosotros le ayudaremos, y no haya cuidado que capitulemos ni aun con los nombre?. Viene perfectamente ú este fin el extractar algunos pasages do un papel francés que acaba de remitirse al Centinela. Habla el editor del Journal du Commercc en París del 10 de Septiembre de 1822. ,, El Sr. Conde Bóissy d' Anglas, acaba de publicar nn escrito lleno de fuerza y de razón, contra la existencia de las casas de juego; ni es ♦"sta la primera vez en que el noble conde se lia opuesto á estos estable- cimientos que deshonran nuestro siglo y nuestra administración. (1) Pre- (1) Los lecfovps de! Cenífnqia se harán car^-o por lo que antes liemos dicho, que psíos teniplos del jiie^'o en l'aiís, así como los burdelcs de Koma, se establecen cíí/ti "privilegio; y suministran alg-uiias rentas verg'onzosas n! estado; cosa que no-< pare- ocrla del fodo incrí'ible sinos pudiésenjos olvidar de las roletas privüeg-iadas de Buenos Aires. lis no obstntite niui honroso on nuestros dias para esta misma provincia, el que antes que el pueblo í'i-ances haya podido inducir a su p,obierno á abandonar este monumento de dcííradacion; ya aqui lo hayamos hecho y lo^-rado queso pierda total- raeníe. la, o^per^anza de coii^rátEir opn, el estado el facilitarle fondos arrancados del co- razón del hijo, de la madre, y del -^sposo. m císo es confesarlo : si nos gloriamas de los progresos de la razón públi- ca, y de una cierta mejora en las costumbres, los peainikius y los que no ven sino un exceso progresivo de conupcion en la ij:archa del sistema «ocial, pueden .apoyar su opinión en la existencia de estas casas del juego, que no solo se toleran como ua vicio vergonzoso y secreto, sino que se protegen como una institución política y moral ; pero la posteridad que tendrá que hacernos los mas justos reproches, la posteridad iniparcial bat brá al menos que la opinión general de nuestro tiempo ha !ei)robado la existencia de estos talleres de crimen, la complicidad del supremo poder, y los cálculos de sus . emprendedores." Es imposible calcular la extensioa y. variedad de males que fluyen de esta inconcebible aberración de la autoridad pública. El noble Conde indica energicam.ente los resultados mas comunes : tnas ¡ que son los que je co- nocen en comparación con los que se ignoran ! Por vigilante que sea la poli- cía de nuestras ciudades, ni puede ni quiere hacer el terrible cómputo de tan- tos crímenes ocultos, de tanta infamia sorda, de tantas angustias secretamente causadas, que nacen de estas casas de juego. El Sr. Conde, al atribuir- les algo menos de lá mitad de los suicidloi' del año pasado, exclama dolo- rosamente. . . Ciento cincuenta suicidios ! ¡Senadores, cuidado ! ¡ que suicidio tan expanloso! ¡ '-que suicidio tan sin compensación para un gobierno justo y equitativo Ciento ' cincuenta familias cuidas sobre el Estado^ y que recla- man ¿i la vez socorro y vigilancia V'' El Sr. Conde, ademas, niega con sobrada razón al gobierno el de^' recho de autorizar estas casas de juego, que tan falsamente se asemt-'jan á las de comedias y bailes. El se funda en este principio de eterna ver- dad — que ninguna potencia posee el derecho de promulgar leyes inmora- les, destructivas del orden y felicidad publica, en cuyo -provecho debe emplearse' toda autoridad reglada. ¡Pues que! ¡ rechazamos toda clase de arbitrariedad en el gobierno respecto de nuestras personas y bienes, y le dejaremos el - derecho de emponzoñar la vida moral de la sociedad, de des- truir en su germen la dicha de la generación naciente de cuya suerte nos responde! ¡Nos Uamamios cristianos; el gobierno confia á la leligiou el cuidado de elev^ar de nuevo nuestras esperanzas, y al lado de ios templos que este mismo gobierno restaura, erige altares á la impiedad, al vicio, á Ja. desesperación : instituye en las plazas públicas el culto de las divini- dades infernales : transige con sus ministros ; y divide con ellos los restos de tan odiosos sacrificios!: — El abuso del poder .desmoraliza á los hombres: en seguida el poder se hace recelozo y violento á medida que la inmora- lidad pública acrecenta." Terminaremos este artículo refiriendo, en pocas palabras, un suceso cjue manifiesta hasta qué grado horrendo destruje el juego la sensibilidad del corazón humano, la simpatía que nos di.stingue de los brutos. En una tasa de las que trata el editor francés, un criado que asistía á la mesa, cayó repentinamente en el suelo de un golpe de íipople>ia — al. ¡estante gritó uno de los jugadores ... .jj rwzV ducados á cineuenta á que no fevuekc^ 56 mas con condición^ se entiende, que nadie le ha de socorrer:' En ade^ Jante procuraremos dar la preferencia al asunto de este mismo artículo • es probable que nos internemos hasta las mismas casas en que se sostiene el juego en Buenos Aires ; y en tal caso no reusaremos tampoco el proponen ios premios que debe asignárseles por la autoridad en remuneracioQ 4 los servicios que hacen á su crédito y á la fortuna pública. SOCIEDAD DE BENEFICENCIA. Al fin se ha dado en Buenos- Ayres un paso para reparar un uUrage, que ha sido de siglo en siglo la afrenta del linage humano. Por tal clasU ficamos la humillante degradación, en que una mitad de nuestra especie ha tenido constantemente sepultada á la otra mitad. Las mugeres han sido siempre la víctima del orgullo de los hombres, y una superioridad insensata !as^ ha hecho mirar como seres de una especie inferior. En vano algunos filósofos imparciales han clamado enérgicamente contra esta violencia ; su voz ha sido sofocada por el grito petulante de los hombres, que han propea- dido con el mayor emperno á degradar un sexo que les hecliiza con sus encantos, y á quien deben todas sus perfecciones. Ellos censuran sin ele- meacia en las mugeres los mismos defectos, que mas les lisonjean, y que ellos mismos ó producen, ó no corrigen. Las acusan de débiles, y se complacen en hallarlas tales, ó se empeñan en que lo sean. Las censuraa de frivolas, y en lo que menos piensan es en dar solidez á su juicio, cuU -tivando su espíritu y su corazón. Las critican de insignificantes, y no pro. curan darles importancia j y como que todas las instituciones son por lo general obra de los hombres, aparecen en ellas las mugeres en el punto de vista mas ignominioso. Sin embargo, apesar de tan atroz injusticia, y á despecho de los hom- bres, es preciso confesar que las mugeres ejercen sobre ellos de hecho ea ■la sociedad un imperio positivo ¡ojala usasen siempre de su influjo coo tino, y discernimiento ! No queremos decir por esto, que su dominacioa ■sea^ exclusiva;^ como ella se funda en relaciones naturales, y estas soa recíprocas—recíproca es también la influencia imperiosa de los dos sexos. El hombre sería un «er muy tosco é imperfecto, sino comunicase con las mugeres ; él no obra sino con relación á ellas, y apenas ejecuta acción alguna en que no se las proponga por obgeto. El refinamiento de sus mo- dales, la dulzura de su trato, la delicadeza de sus sentimientos, las vir- tudes mas heroicas como las mas tiernas, en último resultado dicen siem- pre en los hombres un respeto preciso al sexo. Las mugeres deben igual- mente á los hombres la adquisición, cultivo, y acrecentamiento de sus gra- cias. Ellas ni hablan, ni se mueven, ni se ríen, sino con un designio acia ellos; cada facción de su rostro, y aun cada part« de su vestido la pre- sentan ilena de alagos y asechanzas. El hombre es quiea dá eacaotos á ^7 fa müger, quien produce un aire en su semblante, una gracia en sus movi- mientos, una dulzura en su voz, una delicadeza en sus maneras. Ambos sexos, pues, se deben reciprocamente sus perfecciones y exce* lencias ; debe por consiguiente cesar esa odiosa rivalidad, que tanto degra- da la especie. LA SOCIEDAD DE BENEFICENCIA deb« poner ua término á esta guerra cruel, y ser el principio de una dulce armonía. Sa obgeto es elevar al sexo, y para lograrlo le proporciona lo que necesita, esto es, teatro, juec«s, rivales, y gloria. A la vigilante perspicacia de los señores encargados de acelerar el establecimiento de la sociedad de Damas, no Ies será difícil encontrar en nuestro suelo muchas Jspacias, que com» la de Atenas, admiren menos por su hermosura, que por su elocuencia j por las gracias y delicadeza de su espíritu. Nosotros deseando verlas asi tiiucho mas bellas que lo que hasta ahora, ofrecemos á dichírs señores nues- tras páginas para todo cuanto pueda concurrir á acelerarlo ; y á las señoras Jas ofrecemos también para que transmitan á la posteridad los rasgos de su beneficencia, y los progresos de so capacidad intelectual. Recibiriamos como un premio muy elevado el que al registrar la historia los bienes de esta sociedad, al Jado de ella se digese — el honor de hacer la guardia ie fue acordado al Centmeicu CEMENTERIOS, Correspondencia. SEÑOR CENTINELA, j Creerá V. que apesar sus sermoweSj 7 de l^s ventajas^ palpables que reportamos del cementerio, como en parte lo hace ver el número 10 de la Jbeja en el artículo medicina, este esta- blecimiento y sus autores son todavía la víctima de las censuras mas atroces ! pues no lo dude V,, y lo ,peor es., que es tanta la ignorancia y estupidez de sus malignos detractores, que hasta para desacreditar esta útil' institu- ción, usan de su arma favorita : pues . ya sabe V. cual es .... . .innovación peligrosa introducida por un gobierno herege. Adviértales V. por caridad, que puede ser logre V. por est-e medio tranquilizarlos, que p1 estableci- mieato de cementerios fue obgeto de las -mas serias providencias hasta de nuestros antiguos reyes, es decir, de los reyes que se llamaban y se llaman aun por atitonoínásia reyes católicos; y por cierto que cuando expidió á este respecto la suya Carlos 3°., rey, de quien dice justamente ua sabio español de nuestros dias, ,,que obró el bien hasta donde le conoció'' salió en su elogie una octava, que © por los pensamientos ^ue contiene, ó por el obgeto á que se dirige, ó porque cede en ulabanza de un rey, ó por todo junto la ha consagrado la posteridad. Yo voy á vaciarla, tal cual la conservo en mi memoria, por si gusta V. insertarla en su periódico, j hacer con ella un obsequio á Iqs enemigos del ceaienterio—dice así — "58 Viva la providencia saludable Que á Dios ád gloria, y a los hombres vida : Huya la corrupción abominable De su sagrada casa esclarecida. Respírece en el templo el agradable Aromático olor, que á orar convida. Triunfen ja los inciensos primitivos, Y no nmten los muertos á los vivos. De V. siempre apasionado, Sr. Cenñneki.-^ EL APOLOGISTA. EL CALCULO. Facultad extraordinaria para hacerlo. Ahora pocos años se mostraron en Londres dos niños, primero un norte americano y después un inglés, ambos de muy tierna edad, v los dos natu- raímente dotados con a facultad de resolver, casi al golpe,' las cuestiones nras complicadas de aritmética, y sin el me'nor socorro de los núa-eros n. de mngun otro instrumento. Este hecho singular nos lo ha recordado «n^ articulo que se lee en el STAR de Guernesey de 29 de Octubre próximo pasado, y que trata probablemente del segundo de ambos jóvenes D/ce en si^stancia-que Jorge Bidder, que nació IG años ha en la pro.' Vmcia de Deven (Inglaterra) se está educando actualmente en Edimbur-^o- y que Ultimamente, á presencia de una reunión selecta de caballeros nu¡ deseaban poner a prueba sus potencias calculadoras, le hicieron entre otras las preguntas siguientes, que resolvió del modo y en el tiempo que se -notan al pie de cada una . r i ¿A cuanto ascenderá en 4 años el interés compuesto (ó ínteres de intereses) de 8000 libras al 5 por ciento? Resjjondib m medio mitnito~£ 1724, 1, O. Si yo gasto el Lunes, l parte de todo mi dinero ; el IMartcs i • el -Miércoles, i; el Jueves, f ; el Viernes i; el Sábado ^ parte, y m'e hallo tengoT'""'' ' ^ ^ ^ peniques, ¿cual es la suma que Respondió inmediatamente — £ 63. ■3*. Hay en la ciadad de Londres un millón ciento quince mil seiscientos Veinticuatro habitantes : si gastan la 8^. parte de un penique diario en tabac» cada uno ¿ á cuanto ascenderá en 25 años ? Respondió en un minuto— £ 5.305.750 17 2 4\ Hay entre las edades respectivas de tres individuos tina proporcioa geométrica ; el menor, tiene doce años, un mes y una semana: El mayor 108 años, once meses y una semana — ^¿ cual es la suma de sus edades dividid Fr. Isidro Viera ) Fr. Miguel Cañé ■Dominicos. Mercedar.* ■Belermo» Suma. Número 24- ■ 25- — 26- En este -22 - 7 6 bl Sin incluir los que se han retirado á otras pro- vincias, que después da- remos. Nota, Incluyendo algunos de los individuos de la anterior relación que está» ya secularizados, monta el número de estos á 44. AVISO IMPORTANTE. Sabemos con seguridad que nuestro aviso dado en el número anterior sobre el acto violento cometido por un sofJado que escoltaba k su Magestad sagrada, contra un joven extrang-ero recien llegado al pais, ha producido los mejores electos hacia el ínteres público. La inspección ge^ neral inició la formación de un sumario, pero últimamente se ha abocado el conocimiento el departamento de policía que es á quien corresponde, y sigue la información, la cual ya parece que descubre ser cierto la mayor parte de lo que anunciamos, y aun algo mas. El militar se refiere, en el golpe que dio al extranjero con la culata del fusil, á órdenes 6 indicaciones del sacerdote que llevaba en su mano al DIOS DE PAZ. Estamos comprometidos á publicar los resultados^ y I@ liaremos con la manifestación de nuestro juicio. AVISO. Por el último correo de Chile hemos recibido un anó- nimo firmado por „ Un corresponsal" que es como se firma, y con la nota de reservado. El anuncio que se hace en él es de suma delicadeza, y hemos escusado el publicarlo^ habiendo adoptado mas bien el temperamento de enviar!» al ministerio. El se contrahe á los actuales sucesos de Chile, y á lo que se medita para en el caso que aquel di« rectorio no triunfe del partido de oposición. POLICIA INTERIOR DE BUENOS-AYRES. Desde el 25 de Enero hasta el S\ inclusive. Heridos con cuchillo 4 Id. con sabl6 .»«»»» t #«« e »««« í i es Icl. con piedra. j Id. con un jarro. (Mu-erpor su marido) . 1 Estropeada á golpes | 9 Robos menores Este periódico se publica todos los Domin-os, v se des- pacha en la vereda ancha tienda de D. IMig-uel Ochac-avia Los Señores que quieran suscribirse -ozarán de una "ebaia de un 33 por ciento respecto de los que compren núme- ro., sueltos , y se Ies remitirán los e-emplares á sus casas. En el numero siguiente empezarán á publicarse los- nombres de los subscriptores. En la misma tienda se admiten, las suscripciones, donde se hallan de venta á cuatro pesos colecciones completas, con su Índice, de los números publicados hasta fin del año último; que forman un tómo de cincuenta y medio plieg-os impresos. AVISO. En la imprenta de este periódico se halla de venta un surtido de libros, entre ellos varias obras de medicina y cirujia— se darán L los precios mas equitativos. IMPREx\TA DE LOS EXPÓSITOS. N'. 38. EL CENTINELA ^^^.^^^^^^ ^...r^r^rr..^.^^^^^^, ^,.r.,^ Buenos-Ayres Domingo 9 de Febrero de 1823. / Quien vive ? La Patria. CÁLCULOS. Sobre el erario de Buenos Aires en 1822. De cada mil pesos que el erario ha recaudado en el año próximo pa^ fado de 1822; ha producido el Correo- ■■ * ' -^ 2. Contribución directa -> -10. Derechos de puerto 14. ' Diezmos • 21. Papel sellado — ■ —31. Varios ramos- ■ 95. Aduana ■ ■ . — — — 827. 1000. Y de cada mil pesos recaudados en dicha forma, se han enipleado en- Deudas consolidadas 129. ) Otras deudas 126, í -255. í Gobierno — 177. 1 Gastos de 1822— < Hacienda— 105. ( — 618. f <í^uerra 336. ( Quedando en cajas ^ — — «— «.^- 127. 1000. 7Z5 b =1^3 1»//— que se ha podido emp ear mas de i narfo o,, i a™oní.zac,™ y réditos de la deuda' consolidaía-^aT de otr'a f t p '! 2::^nr -™pvL:ridi''re^;7a::/;;: í:: p.údad , del .L ¿.dUr, ;:Zo;„raX„d!:rd\;Lt:a tptrrú pero a „,as de resistirlos ,a e.tre.héz de naestro campo tí .nucho fernpo para recopilar también todas las operaciones en el cu s„ d 1 .no, que al jaso que mostrasen lo que se ha obrado de útil y ustificasen ¡as exaccones, presentas^^n clara y determinadamente los TO, que se cxpenmentan ya en el dia. Nos es, sin embargo, imposible pre indir de rotar a n,enos que con el empleo que por el dcpa,íaL,lo £ goZrí t ha hecno de una gran parte de la suma de su presupuesto en la óhV,! pubhcas tanto de la ciudad como de la campaña, se T ^a„cad^ de , Busena multitud de manos infelices, se Ies ha' vivificado si puede decirse llZ \r '^ y consecuencia'^p ?a los : : »>enes. £1 empleo hecho por el n,mi,lerío de la guerra A, una gran p "te de sus fondos en prepararse á emprender, como se hace en ef Ise, e R>es, el establecm.ento de fronteras sobre las barbas de los barbaros dT pues de haberles escarmentado como en cuatro años no se hab a hecho *s un resultado que no demanda la menor amplificación. ; Y como nued^ de„,a„darla tampoco el empleo de sus fondos por el «/tó/oío rfHL/r*, cuando se nos da por él plantificado un sistema de rentas senci 10 claro--p TO algo mas, tan capaz de producir que en el año do ifoí ha ub,er.to los enormes gastos, y dejado un sobrLte para atender i fu! MONASTERIOS DE MOfíJAS. ijorrespondciia'a. Sr. Centinel», Según las listas que V. nos ha dado en sus números de los regulares s..c„lanz=dos, , resumen que de ellos ha hecho en d 27' »sc>.nden ja a 41, con esperanza de iiue en esta semana pasen, de 50 • 71 pero es muí extrafío que habiendo tantos régulares solicitado la seculariza- ción y obtenídola, ninguna monja haya aparecido pretendiendo esta gracia, cuando á este respecto están según la lei al nivel de los regulares. ¿Cual será, Sr. Centinela, la causa de esta enorme desigualdad, ó mas antes, de la numerosa confluencia de los unos, y de la absoluta retracción de las otras? ¿ Será acaso la relajación de aquellos, y la perfección moral de estas? No Sr. Centinela; yo he oido asegurar á personas observadoras, que co- nocen perfectamente los hombres, y las cosas, que la moral cuanto mas perfecta, y la virtud cuanto mas pura, se halla mas en contradicción coa la vida monástica y con las prácticas pueriles, ridiculas, y absurdas que ella muchas veces prescribe, y en que hace consistir una y otra. Y efec- tivamente, yo^ he conocido algunos religiosos, que desdeñaban la observancia de esas exterioridades, y su moral era severa ; y otros muy exactos en cum- plirlas, que la tenían muy corrompida, ó que no la tenían mas propiamente. Lo que me hace creer, que ese conjunto injenioso de apariencias, entre las cuales debe^ contarse el trage, tiene por obgeto, no solo encubrir la falta de virtud, ó el vicio verdadero, sino lo que es aun peor, hacer aparecet en su lugar una moral pura, y una virtud perfecta. No es esto decir, que las anonjas carezcan de estas calidades, ni que ellas precisamente hayaa impulsado á los regulares, en los cuales, sino en todos, en algunos, puedeu haber obrado otras ideas ; es, sí, demostrar que una moral pura no puede ser el principio que retraiga á las monjas de solicitar la exclaustración^ pues que en ella encontrarían mas bien un estímulo, que un obstáculo^ y de consiguiente otras causas deben haber sofocado su influencia. <; Cuales, pues, serán estas Sr. Centinela ? ¿ Será que gozan las monjas ea «1 seno de los claustros del mayor bien de la tierra, es decir, de la paz del espí- ritu, y del socicgo del corazón ? Puede ser, Sr. Centinela, que sea V. del número de aquellos seglares que envidian su suerte á este respecto, y que como un dipu- tado de nuestra legislatura hable de ella con énfasis, y la desee vivamente para sí| Koasyo debo prevenirle, que un ligero conocimiento práctico de lo que pasa en el interior de esos asilos, bastaría á desengañarle. Es verdad que no se ven allí las grandes pasiones, que agitan á los mortales en medio del gran mundoj porque los claustros no son teatro á propósito para estas escenas ; pero se ven en su lugar pequeños intereses que hacen las veces de aquellas, y producen los inismos efectos y estragos ; y apesar de la tranquilidad que manifiestan,, si nos internamos en el corazón de esas mugeres, y olmos sus sentimientos sin los disfrases á que las obliga en lo público su política monástica, nos convenceremos por su propio testimonio, que lo que menos gozan en sji encierro es precisamente lo que en él se propusieron encontrar, esto es, la paz de su espíritu y el sociego de su corazón ; y que cambiarian gusto» sámente aquel asilo por un rincón de la casa de sus padres. ¿ Cual será, pues, Sr. Centinela, pregunto tercera vez, el motivo porqu? no lo solicitan ? No nos detengamos en pasar una revista enfadosa. Yo creo encontrar la causa en el carácter del sexo, en los miramientos que le sou tan propios, y eja las insuperables vliücuUades que ofrecerá á su es»' 72 .píritu una solicitud de esta naturaleza. SI á algunos regulares apesar i& su mayor resolución, libertad, y recursos, los hemos visto embarazados, sin saber como ni por donde entablar sus pretenciones, y mendigando instruc- ciones para hacerlo ¿ quiere V. qae las monjas lo verifiquen, cuando sufren muchas veces necesidades urgentísimas por no pasar por el amargo sacri- ficio de mil aduanas terribles, á que por su situación se ven condenadas? Es necesario salvar el decoro, y delicadeza de una muger de educación y de principios ; es necesario allanarle las dificultades que para sus reso- luciones le presentan aquellas calidades ; es necesario, en fin, si posible fuese, dárselo todo hecho; de otra manera por mas que lo deseen, por mas vivas que sean sus ansias, sufrirán en silencio sus amargas cuitas, víc- timas de sus miramientos, de su pudor, de sus dificultades. No lo ex- trañe V., Sr. Centinela, tal es el carácter de las mugeres en general, r de las monja^ eo particular. Creo haber descubierto, Sr. Centinela, el origen del mal ; y á V. toca prescribir el remedio. V. que ha tomado bajo su protección al bello gexo, y que se ha comprometido á publicar las glorias de la parte que triunfa, no debe olvidar la parte que padece. Las autoridades, V. nos lo ha dicho, no pueden verlo ni hacerlo todo por si mismas, y necesitan muchas veces indicaciones que V., sin desmentir su nombre y carácter, no debe descuidar. Es verdad, que la eclesiástica se halla en el dia recargada de atenciones, y quizá no le será fácil verificar con la pron- titud que desea, la visita de los monasterios, especialmente si como es de esperar quiere egecutarla, no por fórmula, sino con firme resolución de re- mediar, en lo que cabe, los males que ella descubra ; pero entretanto lo hace sería coaveniente que expidiese un auto que debería leerse á pre- sencia de la comunidad, concediendo á las monjas un libre acceso á la au- toridad, bien de palabra, bien por escrito, sin intervención de la prelada, y. excitándolas á que de uno ú otro modo manifestasen sus aecesidades, seguras delinteres que su paternal benignidad tomg,!:ía en su remedio. De este modo, creo que empezarían á llenarse las miras de la leí respecto de l^B,monJas, como tan ampliamente se van cumpriendojrespecto de los reculares, Queda de V, siempre apa§ion^do Ex Observapoiv» „Et observación" llena bien el punto de su, comunicación ; solo te- nemos nuestras dudas en la completa exactitud del remedio, esto es, ^o nos animamos á creer absolutamente que los respetos al prelado diocesano en su carácter de tal, dejarán retraer á las monjas de hacerle una ma- nifestación, terminante de sus mas _ reservados sentimientos. E¿ observador 00 ignorará que hai egemplos en nuestros días, bien que antes de hallarle al frente del obispado a\ Sr, provisor actual; la sí>la presencia del dioce- ^3 sano en otras veces ha cruzado los gritos de la humanidad. Así creemos que el auto que „Eí observador'' recomienda, sin perjuicio de que por él se ha- briesen las puertas de la Curia á las monjas, debía ordenar también de que se franqueasen las de los monasterios sin restricciones á los padres ó tu- tores de las piadosas, para consultar con ellas y ocurrir en su nombre á la autoridad eu solicitud de la exclaustración. Por lo demás, creemos muí oportuno colocar aquí las palabras de un filósofo, que antes de recibir al observador habíamos pensado poner en el artículo á la secularización—. ,^Si en la soledad escapo del mal egemplo de los perversos, también me fakan en ella la conversación y el consejo de los buenos, me avergüenzo al recordar que no pude resguardarme del vicio, sino huyenda de la práctica de la virtud. La vida de un hombre solitario es infalible menta infeliz, aunque no infaliblemente devota, he pesado, pues con madurez las ventaja's 2¡ desventajas de la sociedad, y me he resuelíQ volver al mundo mañana.'' Johnson, OTRO. TRAIDORES Á LA PATRIA- 5 de Febrerry. tr.„«^ ■!•' ^""''"t!"'"^'^'' ^'^^ "S'^^es me han permitido transm.t,r al pubhco mis sentimientos por su mejor bien ; pero en^ing "a como esta he deseado masque se conozcan, ni creo que en"^ ninguna como tion sigrntl"' ampliamente. Entraremos fijanlo la cJs! Supuesto que según el artículo Montevideo de sú número 27 los hom bres correspondientes á este País, por adopción y por nacimiento, vendidos al portugués, son traidores á la Patria y como tales deben ser t ra tac! o^' ¿por que prmc.pio se permite que entren á Buenos-Ayres varios de dichb¡ r..^.m, tengan libre residencia en esta capital, goc'n de los frutos de su esclavitud y traiciones, y sirvan como de agentes sin mayo,* embozo para proporcionar a los imperiales todos los elementos que necesitan para sT VíZZr Montevideo, un%ueblo conrespondi n e cu ion vT'" T \ " ^'^ Plata ?-^Para absolver esta, cuestión, yo me fijo otra, y es ía que sigue—- 74 Si entrasen á Buenos-Ayres Olañeta^ Marquiegui y algunos otros 4e estos segundos brazos del ejercito realista que ocupa las provincias del Perú y las tiranizan, sin dar prueba alguna de haber renunciado su sis- tema de guerrear contra la independencia, y por el contrario viviesen pu- blicamente trabajando en deprimir la causa del patriotismo, en exaltar el crédito de los realistas, y en enviarles recursos para' apurar la esclavitud de los pueblos que han usurpado, me pregunto yo mismo ¿sí se les dejarla ■vivir tan tranquilos y tan seguros como los demás estantes y habitantes, ó visitarían la cárcel de deudores, ó las bruscas de Sía. Elena? Yo á\^o que sucedería esto último, y que «eria justo que sucediese. Pues bien ¿ por qué esto segundo no debe ejecutarse con los traidores á la Patria en los sucesos de la Banda-Oriental, mucho mas cuando varios de ellos son individuos que como Nicolás Herrera, Garda, jj Frutos Rivera que forman el triunvirato imperial de esclavos, han obtenido en la causa de nuestra independencia empleos de importancia en Buenos-Ayres, han ju- rado defenderla contra España y toda dominación extrangera, y luego haa renegado de uno y otro, han contribuido con todas sus fuerzas á vender al pueblo Oriental, trabajan constantemente en lo mismo, y tienen la des- fachates de venir á residir en Buenos-Ayres de donde varios son hijos, y ■ desde aquí seguir labrando las desgracias de aquellos naturales? ¡Pues que, Sres. Centinelas, no hay mas que traicionar á la Patria, y continuar en el goce de todos los derechos de esta! ¡Pues que todavía no se ha de marcar la distinción que la ley debe hacer entre el que es traidor á la Patria, y el que es buen servidor de ella! ¡Pues que, se llamará li- beralisimo, la tolerancia de los crímenes enormes! — No hay tal: al menos la tendencia de las operaciones de nuestros poderes públicos es á todo lo contrario, y yo me lisonjeo altamente cada vez que me considero viviendo en un País como Bnenos-Ayres que premia y castiga al bueno y al per- verso, sin excepción, sin distinción, sin empeños, y solo por el tenor de la letra de la ley. Pues si es asi, como lo es indudablemente, ¿por qué nos animamos á dejar quietos á los traidores? ¡ Sres. Centinelas / ustedes dicen que su ¿ quien vive ? es la Patria, que este es su tema, esto es, su salvación ; pues bien, tan patria es de ustedes Montevideo, como es Buenos-Ayres, y tan traidores los que revuelven á los porteños como los que esclavizan á los .orientales — Es consecuencia entonces, que si ustedes baten con arrogancia y con fundamento á los primeros, persigan de muerte á los segundos — asi se realizarla la Clasificación que ustedes han hecho de ellos, y asi se cumplirían los votos de todos los hombres libres en cuyo número se cou- 4tmpia incorporado de corazón El Decidijxq^ 7S Aprovecharemos toda oportunidad para desenvolvpr ino • que el DecM,o inculca co. una energía cfue parece^lll^ea en 'erereTanlo tl~ favoreciendo nuestras páginas .obre esta misma EL CARNAVAL DE 1823. Pl «JT'™""' P''"° P^'-^^^ Iaco.«ya no dice con el nombre jorque se han ¡do sobre él los nombres, y las cosas de Z jmbres orden, moral ilustración, urbanidad &c. que' leemos en 1 carte de la pohc.a que prohibe el uso de los huevos, y el de la-a^aa vá No hai remedio : nos parece que el carnaval muere'ya de viejo / de grosero y que tendrá que mcorporarse á las ruinas de la reformación Vn Jd^l tan lisonjera dos ha sugerido el siguiente canto-» '^«'^ EL ARCO IRIS. Pasado aquel diluvio, que desierta Dejó la tierra en cuanto Febo dora, Y en que la especie humana pecadora, De puro beber agua quedó muerta, Sintiendo vivamente El no ser zurub¿ todo viviente ; (1)., El Cielo se dolió de tantos males, Y celebró la paz con los mortales. Entonces fue cuando por garantía. De la verdad de Dios apaciguado. El arco Iris se mostró en el cielo Con vistosos colores hermoseado j- Y este arco fué la firma, Del solemne tratado, Por el que el cielo aseguró á la tierra • Que á fuerza de agua no le haría la guerra. Pero ¡ oh maldad del hombre á lo que llegat Apesar del arco Iris, pasa el año, Y viene el CARNAVAL, que todo anega, I nos ahoga en insufrible baño. El decreto del cielo se quebranta, Y tres dias seguidos en dilúvio Andamos con el agua ú la garganta. En ve^ del cieloy, de las azoteas 41) ZuruM, nomhre que se da á un pascado del Rio de ía Plata. Se rompe la tremenda catarata, Sube en tinajas todo el rio al p'^eblo, Y, creciendo en la calle las mareas, Tal granizo de huevos se desata. Que, cansado un mortal de andar á nado, Muere por fin abogado, ó ahuevado. i Oh digna diversión de un pueblo culto ¡ CARNAVAL ¡lustrado ! Lo menor de tu daño es el insulto Que háces al arco Iris. — ; Qué pecad» Há cometido en otra vez el mundo Para que tornes en un mar profunda Ciudades populosas, En las que no se veq aquellas cosas Por las que fué forzoso Labar el siglo de Noé famoso ? Empero un arco nuevo se presenta. Que con mejor suceso Nos podrá garantir en adelante Del diluviano exéso De que hace alarde el CARNAVAL triunfante. Tú, eres, ó policía, El verdadero Iris Que nos debe curar de esta manía. El presidio ó la cárcel de deudores Inundadas estén de inundadores ; Y en este año, y el otro, y el que viene Verás como el diluvio se contiene. Y si lograres esto, ó policía, Hasta el mismo arco Iris tu renombre Irá en labios del hombre Que á tus esfuerzos deba El escapar con vida del diluvio Ea que sediento el CARNAVAL se ceba. Algunos están en la creencia de que la orden de la policía es ínter* pretable en favor de unos y en contra de otros ; pero nosotros ateniendo- nos no tanto á la letra como á su espíritn, estamos porque la orden de prohibición es general, apesar de que sean estas sus palabras — he dispues- to íe avise al público por medio de carteles^ que los akaldes i¡ tenientes de barrios hi^an saber á todos los dueños de casa y padres de familia, /»/-o- luban á sus Ji?jos, triadas y domésticos el que jaegen con huevos ni agua. Parece en efecto que ni los dueños de casa, ni los padres de familia, ni lo£ transeúntes, ni los que ni son hijos ni son dueños, estau comprendidos eo la «rdí.'Q de prohibición; per-o no hay que alucinarse, no hay que fiarse en este parecer ni en ninguno otro como él, porque lo práctico es que den patrullas andan por las calles que arriaran con cuantos se les aparezcan jugando con agua y huevos, bien perteaesca al hijo, bien al padre, ó biea al espíritu santo. CORRESPONDENCIA. Sr. Centinela. Se dice que la policía ofrece (por fin de fiesta) una medalla de or® al Mercedario que predique el Domingo de Carnaval el mejor sermón, glo- sando el siguiente texto : GENESIS. IX. 15. 55ÍVb habrá ya mas aguas'* EL MÉDICO D. VENTURA SALINAS, Daremos al público una noticia breve de lo que ciertamente sabemos con respecto á la causa de doble matrimonio seguida contra este individuo, y á su paradero actual. Como nos hemos propuesto no malograr los lan- ces, observaremos de paso que Salinas pertenecía activamente al partid® que se llama en el dia de la oposición; lo que sin duda debe lisongear á los caballeros que lo componen ; porque al cabo honra mucho la uni- formidad de los hombres de bien en ideas, deseos y aspiraciones. A no- sotros, k quienes parece bastante observar las personas que abrazan una causa, para juzgar de la justicia de ella, nos es sensible, pero preciso, dar el pésame á los Sres. de la oposición por la pérdida de este Atleta. (1) Seguiremos su historia. El año de 1819 estuvo preso Salinas en Buenos Aires, y sujeto á ua juicio por el doble matrimonio que contrajo con una señorita del paÍ9, vi- viendo todavía en España, y manteniendo correspondencia con él su pri- mera esposa Doña Margarita Malato. Las pruebas de su delito en aquella época eran suficientes, según sabemos, para haberle aplicado la pena dic- tada por las leyes para el caso : pero como en aquel tiempo había una magia secreta por la que todos los juegos se hacían tablas, nuestro crimi- (1) Reparti6 muchas listas de la de los doctores. ss nal sulió de su prisión, la causa se cubrió de polvo en un archivo y Sa- linas paseaba por Buenos Aires su delito y su impudencia hasta princioios del ano de 1823. ^ En los primeros días de Enero, excitado el celo del Fiscal con mo- tivo de ciertos documentos últimamente llegados de España, que nenian en todo su claro el exceso de Salinas, pidió aquel funcionario al tribunal de justicia la prisión del delincuente, y ¡a aplicación de la peni'. Hemo^^ visto una copia de la petición del Fiscal ; sabemos que dió cuenta al -obierno de este paso, y que eSte le contestó aplaudiendo el celo que moiTtraba en fl cumplimiento de sus deberes. t Salinas olfateó seguramente los pasos de los que administran la jus- ticia, y convencido de que este ano no es el año 19, trató de poner á salvo un bulto que no merece la pena. En efecto, se le buscó por todas partes con bastante tesón; pero éi no pareció desde entonces; del mism.o modo que no ha parecido hasta hüi otro caballero célibe, que, aunque por dis- tinto rumbo, ha insultado tanto como Salinas á Buenos Aires y á su gobierno. En este estado de cosa^, el Centinela se apresura á poner en noticia de todos, por lo que pueda convenir, que ha recibido un aviso anónimo que se le ha asegurado está confirmado por carta datada en la Colonia el 27 de Enero Último, en la que se noticia que el mismo dia que llegó á aquel puerto el agente del Brasil, que residía en esta plaza, llegó igualmente Salinas en un bote aparte, tripulado por dos hombres. El capitán del puerto re- conoció dicho bote ; y, encontrando á Salinas sin pasaporte lo condujo en cumplimiento de su deber á presencia del gobernador de la plaza. No sabemos mas, ni cual será la conducta que observe aquel gobernador coa el prófugo de Buenos Aires. Lo que sí extrañamos és, que Salinas se descuidase en falsear las firmas^ y todas las señas de un pasaporte. El es tan diestro en esta especie de Hianojos, que el Centinela ha tenido en la mano su título de profesor medicina, que tiene cinco ó seis firmas, y que está extendido en un pliego de papel fabricado mas de 6 años después- de la fecha del título. No hai mas operación que tender el pliego contra la luí, para conocer la trampa por la marca del papel. Al que es capaz de hacer esto, le pudo costar mui poco el fingir un pasaporte. ELECCIONES. Como con este artículo vamog á cerrar el de elecciones^ esto es s?n< íe nos provoca mas, tendiemos que darle mas extensión de la que podríí esperarse. Empezaremos, pues, por fijar con separación todos los cargos Que hasta aquí se han hecho á las elecciones del 19 para representantes cb la 3.* legislatura. 59 1. ' Que el poder aspira. 2. ' Que se ha mandado la sospecha de que el ministeríí» ha influido en las elecciones. 3. * Que los enemigos de la autoridad pueden valerse de tal sospecha y atacar la quietud pública. 4. ' Que solo han votado empleados, soldados, y muchos incautos. El 1.' y el 4." corresponden á una sola mano, y esta es la que el pú« bllco conoce por su franqueza en manifestársele. El 2." y el 3." son diri- jidos por otra mano que no se conoce bien, pero que nada importa el saber cual es, ni que formal tiene. Los seguiremos por el mismo órdea* 1.* Que el poder aspira. Este cargo es el mas original, ó el mas extraño que ha podido ha* cerse al gobierno de Buenos Aires, bien es que, en realidad de verdad, él está puesto de un modo algo sagaz ; porque literalmente entendido, nada se dice con decir solo que aspira el poder, porque él puede aspirar en srn- tido bueno, y puede aspirar también en sentido malo. Pero pongámonos decididamentente en el segundo caso, y fijémonos en que el espíritu ha sido y es revelar al pueblo que el poder aspira á subyugar ai pueblo. Nada puede ser mas fuerte. Pues bien antes hemos dicho que este cargo era extraño, y ahora añadimos que por duro que parezca es el mas devit. l Cuales son' los elementos que un gobierno reúne cuando aspira á un acto de tal naturaleza? fijémonos en tres — infundir grandes temores, comprar esclavos, y elevar una gran fuerza militar. Marchemos pues con serenidadí este carácter corresponde siempre en toda circunstancia en que se traía, no de intereses individuales, sino de los de la república. — El temor se infunde cargando de cadenas á los hombres, sepultándolos 'en los calabozos, fusilán- dolos, desterrándolos ; algo mas, se infunde también dictando leyes crueles, prohibiendo el uso de la palabra y de la escritura, espiando á los ciuda- danos, persiguiéndoles en sus reuniones, y en suma, egercitando libremente la arbitrariedad.— Si se nos presenta un solo acto cometido por la admi- nistración pública en cualquiera de las diferentes especies que hemos des- cripto, nos damos por vencidos, y nos ofertamos para ayudar á batirlo coa todas nuestras fuerzas. Abandonemos las palabras, y contraigámonos á los hechos que el pueblo entiende con mas facilidad. — La mercancía de esclavos es mas argumentable porque al fin esta es operación que puede hacerse sin que el público la penetre ; pero andando siempre con serenidad, noso- tW)s nos animamos á apostar á que ganamos en el juego que vamos á pro- poner — esto es, á que la administración en lugar de buscar á quien corrí' prar, ha tenido millares que se le han querido vender^ y á que porque no los ha .querido comprar, ellos son los primeros que han vendido i la ad- laiui&tracion. Entrese pues en este juego, y removeremos cuantas dudas eo se presenten -La elevación de una fuerza militar. Este es infenor á tado, porque prec.sameníe es la admiuistracion actual la úuica qur'hr entrado en el ejerc.c.o destituyendo casi todos los elementos del excito y dáu' doles una existencia civil; de aquí la gran reforma en esta clase de aou la subord.naaon en que el ejército permanente está del poder mora Te terTu ^Tios f ^-ta haber destituido a 's ve! terauos de los cuerpos cívicos ; pero principalmente de aquí, el nrincinín que tanto ha jugado j juega en las operaciones del ejecutivo : esto es^l'c oSa guerra extenor negociando pacificamente la paz. incluimos el píilrtr;! 4. Que en la, elecciones del 19 solo han votado empleados, soldados, y algunos incautos. ' ^ l^ste cargo como que tiene alguna relación coa el déla influencia del numsteno sobre las elecciones, será considerado cuando tratemorde aauel pero siempre caben aquí algunas cortas entradas. Por supuesto que Ta ta ahora existe l.i alguna que prohiba del voto activo á los^ m eares y em! picados, asi como tampoco la haj que les impida el que goceT del pT o7te'drRom"r ^""'^ ^ ^ ^''^ fasalL de' ¡ corte de Roma No negamos, pues, que han votado en efecto empleados y .m.htares en favor de la lista que ha prevalecido; pero , no han voul en^p>eados en contra? ¿se desea alguna otra apuestl Lmo la an tl^ZriT^T'' ' ¿y losniilitaresnohanvoiado tamoien en contra? vamos claros ; no fueron á la piedad sobre cincuenta caTale'liberUd" '1^ lor doctores, á los' cuales se les pidi^" a carta de J.bertad,y por no poderla presentar se retiraron sin votar? Pero detengá- monos aquí sm pasar mas adelante, para fijarnos en los /.c...o., per^^^^^^^^^ cialmente en ¡os muchos. No sabemos como se habrá sacado e'sta cuenta Los empleados en Buenos Aires llegarán á 100 ó 150 : los militares blancos' porque estamos ciertos que no han sido como los que fueron á la Piedad' ^o pasaran de 500 dentro de la plaza: todos hacei. 650; rebájese de os' empleados cuando menos la mitad entre los que no votaron por distrac! cion, y los que votaron en contra, y quedan 75-rebajese de los 500 entre .lefes ofic.ales- y soldados las tres partes cuando menos de los olvidados de los contrarios, y de los en fatiga; quedan 200; supóngase que todos' han votado, y resultarán 275 entre empleados y militares. Pero supóngase dados ios votos por el total : son 650-630 hasta 2000 van 1450 que es una fno era comparada con la de 270 ú 80 votos que tuvo el mayor de los doctores. ¿ Y esta diferencia es la que se llama incauta en Buenos Ayres ' l Son tantos en la realidad los incautos ? puede ser que así sea , pero lo¡ que han votado por la lista vencedora no lo son, porque precisamente las par- roquias del Co.eg.o y de la Catedral que están en el centro de la población y es indudablemente la mas sagaz é ilustrada, con excepción de 506 votos en ca- dauna por Jos doctor es, todos lo s demás que pasan de 700 los votantes, aparecen Mmo'íi «^r¡'„fÍi!?o '"^'■'^f ^q"', la g:eneralidad de los ¡ll^leados del dia, no e» \ 61 en contra, y por la lista de los propietarios triunfantes; asi, pues, no !o entendemos, ni auti cuando la cuenta se haga de abajo para arriba, en lugar de arriba para abajo. 2." Que se ha mandado la sospecha de que el ministerio ha injliiido en la elección. Muí bien : sin tanto rod^o nosotros hemos dicho que ninguna duda nos cabe en que efectivamente ha obrado tal influencia. Ahora nos rati- ficamos con mas satisfacción, habiendo visto que el Argos en su replica se acuerda con nuestros principios. Haremos primero dos observaciones. 1. '' Los enemigos de la reforma, que lo son tanto de esta como de la civilización, forman una opinión en Buenos Aires : estos son los que se subscribieron á la independencia sin ver mas que vireyes y oidores para adelante que viviesen y muriesen como los que habían dejado atrás ; ellos se han pegado un gran chasco, pero muerden el freno con los dientes, y no se doblegan. 2. ^ Lo5 amigos de la reforma, que lo son todos los que se han subs» cripto á una marcha civilizada, reconociéndola como el blanco de la inde- pendencia, forman otra opinión y crecida; estos son ios que aunque ¡ea Centinela siempre para el resguardo de la libertad, buscan quienes orga* nicen su opinión, y 'ayudan á remover los estorbos que los creadores en« £uentran para plantificar un buen sistema. De una y otra obsej-vacion sacamos la xlase de influencia que e;l minis* íerio ha ejercido en las elecciones del 19 — y es á saber — organizar las opi- niones de los £|ue están por la buena marcha, tanto para dar á esta una mayor garantía, como para cerrar enteramente la puerta á jos que no quieren,^ mas que la práctica de los vicios, y oidores y vireyes en el pais que estos nombres tiranizaron. Aquí está todo : esto no es influir en sacar puramente adoradores ó devotos de Pedro ó de Antonio: no £enores,es falso — esto es influir en sacar prosé- litos de los principios nuevos y decentes, aun cuando enire sí se diferencien en los medios, como se ha visto que unos quieren que el pais se monte bajo bases ilustradas, pero por medios graduales y no muí amplios ; y otros entregarse enteramente al exterminio itimediato de las cosas viejas, y rápida edifica- ción de las nuevas. Podemos citar hechos por pruebas. Es una temeridad el decirse que habiendo ejercitado su influencia el ministerio en las elecciones, los representantes electos no harán mas que lo que el ministerio quiera. Es una temeridad : el ministerio habiendo sen- tado por base de su conducta, el principio de la civilización, caería en una contradicción mostruosa si á tal aspirase. Es de esencia de una base tal el que los hombres sean libres en sus opiiiior.es ; y andando con la tarifgi de ¡a práctica en la mano, citamos al Sr, Agüero representante en las dos legislaturas ult'mas y relecto por la tercera; este individuo está clasificado como del paitido de las nuevas ideas ; el público ha tenido motivo des- de el año 20 para creerlo así ; mas ^ este representante ha obtenido siem- pre en la Sala una g dade opípiou , y pa rece que la suya bastante declarada cpníra una gran paite de la,s medidas piopuebtas^por el gobierHO en la S^lp^ 62 si nquel principio condujese al ministerio, era bastante para inducirle i mfla.r en su separación de este destino. Pero por el confrüo .1^1- ro ha encabezado la lista ,ue se lla.a del n^Zlli^ "Zí^ltt^ v.hz c.on ? pues Wn no importa que haya resistido la ^ey de o!v di t de la reforma eclesiástica, la del premio aUJército permaL' e,rde 'ca t^:j\j:^'Z.T'^''' No queLoshace;Í:r^: di.ramB igual demostración respecto de los demás representantes nuevos- nos bastara decr que entre estos no hai uno solo que pueda aspirar á se; canónigo adnumstrador, secretario, gobernante, ó d Irn ar o. s q.e o, ¿os son hombres del pueblo con fortuna hecha, y clasificadoflo¡ ^nas de ellos preferentemente adictos á las formas democráticas No ha. que engañarse, ni es bueno seducir ligeramente. Aquellos á qu.enes se llaman ministeriales, son los mas liberales de esta tterra e los o que no qu.erea es una oposición que obre con un espíritu ño de que debe an.raar en la casa de los representantes del pueblo-el de par- d i an aue L"f' Mr ^"P'^ ^ "-^--sa; no quieL opositores que nnf n.^ h ^""^ P^^'''^^^ "° ^^^lantan si circulan mucho~que digau o hln : ^ concurrencia del r^inisterio á 'a Salaf y -d L Z ^7P->-^^f^ le rindan poco menos que adoraciones-qui d^an que si se han de vender, ha de ser al que dé bastante-que di^an que SI no se hace lo que ellos quieren, renuncian. No quieren opositores que para votar esperen á ver si este ó 'el otro se para 6 queda sentado íic manado con la c.vil.zaaon : que tengan juicio ilustrado: que se rindaa a la mayona: que muestren energía contra la desmoralización ? que no"eaa po. el dictado de su conc.enca, ó por el convencimiento que se han for- B do en el debate, no con la esperanza de iener diez frailes en su casa que le abracen y que le besen por devoto. Quieren los liberales mas : quieren que el mérito para ser elegido representante no sea el que él esté quejoso contra e'l gobierno pe- que no se le d.o un curato, porque le quitaron el empleo al hermano, por- que le qu.eran qu.tar una casa que usurpó, porque no lo tienen de co- publ cas, porque le echaron de su empleo, porque no colocan á sus ahi- curato &c. &c. &c.--S. señores, los liberales quieren que méritos elevados to nZ l -P'^-^í- Los que tengan motivos de sentimien- to como aquellos, que vayan al bajo y se desafien con quienes se los han causado; pero no hagan este tráfico privado con los ¡ntere.es públicos, m aqu, fodo, y he aqu, lo que nosotros creemos sin qtie nos quepa duda que es lo que ha mofvado en su raiz el empleo de la infiuencia decantada. Aquí no se descubre ongen privado, ni intenciones fraudulentas. Estamos cier- tos que los mas de los nue^-os electos no han visto cuatro veces al .obier- lio desde que ex.síe; puesto á la cabeza de las nuevas ¡deas y que asi com'o ellos no son capaces de prostituirse, tampoco habría quienes les provocasen á hacerlo Tengase muí presente que las personas que forman la actual administración nú*, bhca no han sido llevadas á gritos en media p!aza,y que por consecuencia no nece- sitan los mismos recursos que han necesitado para sostenerse los antecesores ca$Í en toda la revolución. No hai que equivocar unos tiempos con oíros Esta- mos mui acostumbrados á ver esta clase de manejos, y una mosca nos espanta. El^ último que mas que cargo es reparo, consiste en que podrá alar- marse á la multitud ignorante con la especie referida malignamente, de que el ministerio ha influido directamente en las elecciones. Este reparo arguye falta de cosas substanciales; pero nosotros lo con- sideramos como fruto de los buenos deseos del que lo hace. Asi, nos Imiitaremos á recordar al Argos y á cuantos opinen como el Argos de aquel modo, que no deben extrañar el que los descontentos se prevalgan de una oportunidad tal, y el que la pinten acaso hasta como heregia, cuando aun tienen la paciencia de atribuir entre los ignorantes la muerte del franciscano Rodríguez á los disgustos de los liberales. Hemos dicho que esta gente es de la que muerde el freno con los dientes ; y no hay que decir mas. Para ella todo es malo, que no sea vireyes, oidores, |ó lo- gias delSol. ¿Y como evitarlo? Esta si que es pregunta tan fácil de satisfacerse, como lo sería el resucitar al Oficial de Dia. ¿ Y como conte- nerlo ? de ningún modo; repetimos loque hemos dicho otras veces— debe- concedérseles el goze de toda la libertad posible; ellos así: se acostum- braran a ser lo que tanto repugnan, y sin quererlo y sin. pensarlo con» tribuirán con esta práctica del modo mas activo al perfecto establecimiento > de xos principios que reprueban. Para la multitud, los fantasmas huyen ¿ Ha podido apurarse mas la seducion que lo que se ha hecho e». el año anterior, y aun en el tiempo de las elecciones? ¿Se ha jugado nunca con. mas tesón este instrumento poderoso para con los infelices, que en los úl- timos meses, ó mas bien en todo el periodo de la administración actual ? ¿Y que han sacado? una sentencia de muerte de parte de todos, porque . hasta nos consta, que infinitos de los individuos de esta clase á quienes entregaron listas los Salinas para la votación, luego luego ó las rompieron ó las, presentaron personalmente á varias personas públicas en forma de acusación. iNo hay que facinarse. La clase pobre que es en la cual podrían laborear con mas amplitud, es precisamente la que está reportando mas bentajas- 0el orden reinante; todos tienen ocupación, casi ninguno se lamenta d& T T\ ORDEN^^"'''"""*'^^ puedan ser de ellos, sU. Mí- A LA SECULARIZACION". Fr. Martiniano Miguens Dominico, Fr. Pedro Bermudes Quintana \ . Fr. Agustín de los Santos V Franciscanas. Fr. José Joaquín Reina. . Fr. Bernardo Laviña Fr. Cecilio Mosqneira .... Fr. Antonio de la Cuesta. Fr. Juan Manuel Aparicio. Fr. Juan Chovzino . , » , Betlermita. Mercedarios» POLICÍA INTERIOR DE BUENOS AYRES. Desde el 1*. del corriente hasta el 7 inclusive. Heridos coa cuchillo 6. Idem con sable 3. Idem con palo .....1. Robos pequeños 6. Idem de dos tropas de ganado 1. Sin novedad 1 . dia. "Relación de los señores subscriptores al Centinela, Ejemplares. D. Gregorio Gómez .2. D. D. Santiago Wilde 1. D. D. Ignacio Alvarez 1. D. D. Manuel Inciarte 1. D. D. Juan Bernardo Parapar. . ....1.. D. D. MatiasZaballa f. A. D. D. Francisco Ramón Udaeta 2. D. D. José María Gallardo 1. D. D. Patricio Rivero 1. D. X). José Antonio Capdevila 1. El El Tribunal de comercio 1. D. La Sociedad filarmónica 1. D. Ejemplares. Domingo Culler 1. Feliz Castro 1. Juan Robertson 2. José María Calderón 1. Manuel Laprida , . . 1 . Juan Escovar 1. Antonio Cornet 2. Juan Andrés Ferrera 1. Casto Cazeres 1. Coronel Arevalo 1. Juan Nolverto Dolz 1. Ildefonso Paso , . . . 1» ( Continuará.) IMPRENTA DE LOS EXPÓSITOS N». 29. EL CENTINELA Buenos'Ayres Domingo 16 de Febrero be 18237* / Quien vive I La Patria. EL JUEGO. „ Z7« jugador es de naturaleza tan tonto ^ de carácter tan poco caballero^ y de pro» festón tan inmediata á la del ladrón^ que avergüenza su amistad.'^ RUEDA DE LA FORTUNA» Importa, a la verdad, para el fin que ansian los opositores de este ^c.o execrable, el que bajo ningún respecto el juego sea patrocinado poc la autoridad publica, ni en virtud de contratos que le cedan una parte deí sacriíicio como en Francia, ni en consecuencia de concesiones ó privilegios especiales como en otros tiempos. Contribuye también á alimentar la es» peranza que aquellos mismos tienen de que algún dia será totalmente des- tituido de prosélitos este vicio devorador, la consideración de que los miem- Dros de las instituciones públicas, rechazarán toda aspiración á amparar de su autoridad ningún establecimiento de este género. En suma, los ánimos se lort.fican altamente, cada vez que se reflexiona que ningún jugador obtiene en üuenos Aires el menor acceso éntrelos hombres públicos, que ninguno influye en la dirección de los negocios ; y que por el contrario, el carácter de decencia introducido entre todos los funcionarios, por sí mismo á ahu- yentado de los circuios altos á cuantos los presidian con descaro en los tiempos en que el trono era de la corrupción. Ellos son nulos para el TIa ' carpeta la escala para arribar al crédito de la autoridad deSjde que ella se franquea al hombre moral, ai aplicado. leñemos, pues, ganado un terreno inmenso con ser positivos como lo soa ios nechos que acabamos de indicar tan solo; pero ¿esto basta para salvar una part« regular de este pueblo esclava de las carpetas, y causa de los gemidos de la generación mas tiérná? lo dadamos : creemos que las ven- tajas de los nobles principios que se procura hacer comunes en el dia de hoy, las sentirá de lleno una posteridad mas remota, por que ellos no pueden obrar sus efectos sino con demasiada lentitud, ya que los contraría lá misma novedad que tienen en el pais, y sobre todo, los mismos viciosos que em- plean todas las astucias que el estudio de la maledicencia en el juego les provee con abundancia. Así, estos principios pueden llamarse muy biea las raices de un paraíso futuro, pero con dificultad el árbol de la salvación inmediata. ¿ Qué hacer entonces? Si el egemplo de una autoridad paternal, si la influencia de las nuevas leyes no bastan ahora ¿á quien ocarrir para? salvar del naufragio á esa parte desdichada, pero la mas digna de la patria porque es su hija mas inmediata, y porque se ha sacrificado por ella e» la causa de la emancipación? — ¡Abandonarla! — eso no, al menos no será así mientras el Centinela respire. Aquí pues la necesidad de reducir á la práctica uno de los arbitrios que hemos encontrado para concurrir tanto en nuestra carácter individual,, como en el que revestimos ea lo público por la calidad de escritores, para ayudar á la emancipación inmediata de los que, entre nuestros contempo- ráneos, gimen aun bajo eí yugo detestable del juego. Vamos á indicarlo bajo la protcxta de que éi no será el único de que nos valdremos para obtener las ventajas que buscamos y hemos de buscar con decisión ; y eti 3a confianza de que la generalidad no atribuirá este nuestro empeño ú nin- gún ínteres innoble. Estamos menudamente informados de los destrozos que ha hecho este vicio entre personas de entidad privada en Buenos Aires — entre personas tales que sin él, podrían presentarse eamo un dechado del 'biícn juicio y de la mejor comportacion ; y sabemos tcimbien los crímenes á que otras se han precipitado para adquirir medios ¿en que carrera? en la de los mayores criminales. Pues la destrucción de uno y otro es lo que únicamente buscamos : no hai otro blanco. Algo mas : en el núm. 27 largamos ligeramente dos ó tres término? sobre los cuales creímos que se fijase la consideración para descubrir la elas- ticidad de que eran susceptibles en el cuartel del Centinela, que está habi- tuado ya á no capitular con ningún crimen — para descubrirla, mirarla bien, y temerle. Mas sabemos que en uno ú otro de los capataces de los burdeles del juego han obrado efectos tan contrarios, que hasta han manifestado la resolución de sostener por medio de la imprenta que él es hermano de la moral^ útil bajo mil respectos, y peTmisible por bien de la república. Ea tal caso, pues, nosotros nos hemos decidido no á perseguirles con palabras, sino á hacerles una 2;uerra cruda con los íiechos sobro el juego, y á prin- cipiarla cuanto ántes. Tenemos dedicada Una parte de los productos de este periódico á obítner noticias ciertas y justificadas de lo? burdeles, de sus ca- pataces, y de jos resultados para his faltriqueras d<> los que concurren. Estas noticias nos darán datos para hacer demostraciones exactas, para pintar al vivo lo que ellos son en esta práctica, lo que ellos causan por la misma, y lo que merecen por tgei citarla. Bajo de céía forma daremos nuestros ar- 87 Hculos : lo publicamos para noticia de los interesados : la damos con an tic.pacon, para que no se alegue la sorpresa. Esperamos no se nos dig¡ • tampoco que nos internamos al interior de las casas contra la ley que no hm seguridad; es falso-nosotros no la quebrantamos de ninaun modo como que no es quebrantarla el denunciar á la autoridad que en el barrio M.y O en el barrio ^. hai caberaas de ladrones y salteadores que ama^aa ■ la segundad, publica. ^ ESCÜJILAS. Correspondencia. . Centmela— O dejar el nombre 6 llenar el puesto : m hai medio- 31 V. insiste en conservar el 1.', yo tengo derecho para exigir de V aué ^esempene el 2. -Es pues de su deber no solo llamar á las armas, si no también indicar , los medios para que. no se malogren sus tiros. Me expli- El Gobierno ha establecido escuelas gratuitas de primeras letras ea muchos puntos de nuestra campaña : ha dotado Maestros, y provisto de útiles ..para su organización. Esta medida es sumamente útil, y laudable. Si hu» toserá algo que ensenar á los jóvenes de nuestra campaña, que fuese mas íacil.que^leer, j que produjese tan buenos efectos en su parte intelectual: eso sena- lo que todo Gobierno sabio debiera proporcionarles con el mayor empeño. Mas . nada hai, ^ue pueda compararse en facilidad y ventajas al arte admirable de entender el lenguage escrito. El hombre que sabe lee. es un ser muí superior á otro cualquiera de su clase, que carece de esta ventaja. Para adquirir la facilidad necesaria es predso, que haya man ! jado algunos libros .que por sencillos que sean deben haber abierto un nueva mundo a los ojos de su entendimiento. Coa tal que el bombre mas rústico haya aprendido á leer de modo que no le «ea una ocupación peno a es imposible que no haya adquirido gusto al entretenimiento de la lectura ' -jy quien puede calcular las ventajas que se encierran en este solo paso I El* .joven labrador, hacendado, ó jornalero, que puede entretenerse y entetener a su famd.a-con un libro en los ratos de descanso, y en los diís de fiesta tiene en si el may;>r preservativo contra todos los' vicios, que son compa! ñeros casi inseparables de la obsoluta ignorancia, y pobre'za' Fl mero enl taj^s, s, el Goo.erno se interesa, como es de esperar, en que la lectura morales'" IV "^"P"'" -hiculo de Ls m^^ore J^Tl •mora es, políticas y económicas. Las utilidades, que tanto el gobierr como ^^estres sepan leer, son tau vanas, numerosas, j transcendentales, que sería 88 difícil pintarla^ exactamente, ó recogerlas en un punto de vista. Pero cual- quiera conocerá sin necesidad de una reflexión profunda, que la mejor base de la subordinación es la racionalidad, la suavidad y moderación que el hábito de leer produce : que la facilidad de hacerse oir todos los indivi- duos de la sociedad, pov obscuros que sean, y distantes que estén, es un punto de la mayor importancia para el Gobierno, y que no puede lograrse sin que el arte de leer se halle generalmente extendido. Un estado, en que hasta los jornaleros de su campaña leen los papeles públicos, debe ad- quirir una especie de cultura general, útilísima á las clases inferiores j pero infinitamente mas importante á todos los que por su mayor riqueza estarían, si esto no fuese así, á merced de un populacho feroz, é indigente. Ya vé V. Sr. Centinela, que yo soy como V. ministerial por conven- «imiento, y que aplaudo las medidas del gobierno, no por capricho, ni per- sonalidad, sino porque en mi modo de ver reúnen dichosamente utilidad 'y justicia. Pero créame V. Sr. Centinela, ni escuelas gratuitas, ni maes- tros dotados, ni la provisión de útiles bastan para lograr los justos, ira- portantes, y laudables objetos, que el gobierno se propone : y que con es- cuelas, con maestros, y con útiles tocaremos en chico el mismo inconve- niente, qu« tocaron en grande los autores de las célebres escuelas centrales de la Francia, donde los maestros se encontraron solos, sin tener á quienes* «nseñar. Vamos á la prueba, Sr. Centinela : á mí me gusta discurrir con V.; porque es V. hombre que simpatiza conmigo, pues que hace alarde de pro- ceder en todo por convencimiento : empecemos por suponer, lo que no es ne- cesario probar porque lo tocamos, esto es, abandono en muchos Padres, in- digencia ep otros, y grandes distancias de la escuela casi en todos, á ex- cepción de los que viven en el pequeño recinto del Pueblito. Ya ve V., Sr. Centinela, que todos estos embarazos hacen inútiles las escuelas, los maestros, y los útiles ; porque ni van á ellas todos los niños que deben, ni asisten á las horas competentes, ni concurren con la frecuencia necesaria para sus adelantamientos; y el dinero se gasta, y el fruto no corresponde al desembolso. Y ¿ qué remedio para tanto mal ? gastar mas. Señor Centinela, ó gastar lo mismo, pero perfeecionando el plan. Usted, que llama constantemente á las armas para combatir la ignorancia, debe indicar al Gobierno, que no puede verlo todo, los medios seguros de hacerle la guerra con suceso. Es indispensable establecer hospicios en los pueblos de campaña, donde los muchachos residan constantemente bajo la inspección de un custodio, y este bajo la dirección de una junta, que pudiera componerse del Cura, del Alcalde, y de algunos vecinos de probidad, crédito y fortuna. Yo mas querria tres, ó cuatro escuelas establecidas en la campaña sobre este plan, que diez , ó doce sobre el actuel ; porque «n el primer caso se lograrían los fines del 'Gobierno en toda su extensión, y en el segundo el fruto es muy efímero, y quedan en la mayor parte burladas sus esperanzas. A proporción que se aumen- ten ios recurso» del Crobierno; se irán aumentando las escuelas, y si cada año «9 pudiese establecer una en algún punto de la campaba sobre este plan ú otro semejante , que evite los embarazos , y concÚie las ventajas que se desean, habíamos puesto una pica en Flandes. No basta gastar , Señor Centinela , es preciso hacerlo con plan, y orden, ó por concluir 'con su metáfora favorita, no basta tirar , es preciso poner bien la puntería— Pe V. muy apasionado SU SARGENTOo ■C.ARNAVALo Sr. CENTINELA. Tengo en mi poder los' restos que ha dejado el tiempo de un tom© de viages en lengua Olandesa , impreso con letra bastante antigua , pero cuyo titulo falta, asi como una porción de fojas del principio de la obra | no sé pues cual es su fecha ni su autor ; él contiene cosas curiosas, pera no sé si fidedignas ó nó : V. está en estado de juzgar con mas acierto que yo, y por lo tanto me he tomado la confianza de remitirle algunos pasages extractados que podran publicarse si Y. lo cree conveniente— la primer* foja que aun existe de este modo , empieza como sigue „— ^ apesar de no poderse descubrir tierra por parte alguna conocimos por lo dulce del agua y por su color , que no nos hallábamos ya en el océano, sino en medio de un rio inmensamente caudaloso. Lq subimos siempre acia el oeste , y con viento favorable por dos dias mas al cabo de los cuales se descubrió desde el palo mayor y ácia el sur un campo raso que parecía encendido, como que despedía humo y llamas ea un trecho muy dilatado - al amanecer del tercer día vimos una población bastante grande. Nos hallábamos á mediados de febrero, que en aquellas regiones no cae en la primavera como en Olanda , sino en otoño ^ y ha- cia un tiempo hermoso aun que algo cálido. Me desembarqué con el tenien- te y tres de los mas guapos de la tripulación , todos bien armados porque Ignorábamos enteramente á qué clase de gentes correspondían los naturales.» „Lo primero que nos sucedió en tierra al doblar una esquina para entrar en la ciudad , fue el recibir como de los techos un torrente de agua sobre los hombros j lo atribuimos á casualidad, y el calor de la estación no nos hizo del todo desagradable este baño inesperado. A me- dida que nos internamos mas en el pueblo, observamos que no andabaa smo puros hombres por las calles , y vimos muy pronto que tenían en- cerradas á sus mugeres , todas en una especie de jaulas de fierro embu- tidas en las paredes; que sus carceleros andaban por las calles en escua- drones, tirando á sus prisioneras lo que al principio nos parecieron pie- oras blancas , pero que recoaociiuos desde luego que heraa huey»s ; .es 90 ■un hecho, ellos tiraban á las mugeres huevos y mas huevos , y tambfea algunas lavativas ; y ellas se defendiari ó mas bien hostilizaban á sus sitiadores con jarros y baldes de agua. Nos miramos , yo y mis compa- ñeros atónitos : nos resguardamos bajo la protección de un balcón , y principiamos á discurrir sobre un suceso tan extraño á fin de resolver si convendría ó nó que nos internásemos mas en una ciudad cuyos habitantes parecían todos haber perdido la chabeta. Uno decia „ la guerra se habrá armado aqui entre los sexos, porque • ó los hombres no querrán que salgan las mugeres , ó estas no querrán que aquellos entren." „Yo mas bien creo, repuso otro, que esta será alguna ceremonia religiosa ; se ve que el pais está expuesto á quemazones en el i tiempo caloroso; • tal vez alguna lluvia oportuna habrá en otros tiempos apaga- ■ do algún incendio memorable , y estos bárbaros habiendo hecho del agua una deidad, le estarán ofreciendo estas libaciones ■ en acción de gracias." „Mas . probable es, dijo el tercero, que solo las mugeres adoren á la diosa lAgua^ j que los hombres, como los antiguos Persas, sean idólatras del •dios Fuego; por que yo veo que algunos están despidiendo humo de la boca por medio de unos cañitos que de cuando en cuando arden, y que las mugeres sin duda tratan de apagar." ,jSóbre el origen de las cere» inonias supersticiosas, dije yo, valiéndome de las palabras de un sabio ingle?, cuyas obras están á' bordo, es en vano discurrir, porque lo que la razón 710 ha establecido ^ la razón no puede explanar; pero como no descubro eti los semblantes de esta gente «ninguna expresión religiosa, y sí la de la alegría, opino que lo que vemos es puramen/euna diversión." „Eso no , in- terrumpió nuestro teniente, diversión no puede ser, porque estas mugeres aun que algo morenas no solo tienen lína cierta gracia en las facciones, sino también unos ojos en los cuales brillan la inteligencia y el ingenio i ¿ como pues -, podrían unas mugeres tales abandonarse á un juego tan in- decente y tan fatuo? ¡indecente á tal punto que chocarla la delicadeza aun de nuestras pescadoras Olandesas ; fatuo en tal grado , que hasta la bavosa imbicilidad se avergonzarla de tener alguna parte en él !." En esto nos interrumpió en jerigonza flamenca un mozuelo que nos ha- bía escuchado , diciendo — ^En balde ustedes se cansan en indagar la causa de lo que están presenciando ; yo he llegado á este pais dos dias antes que ustedes , y he sabido que este tiempo , ó esta ceremonia, se llama Carnaval — esta voz, según lo comprendo , debe componerse de carne , que en algunos idiomas del medio dia de europa significa lo mismo que y/c/n- de entre los franceses , y del verbo francés avaler que quiere decir tra- gar ; estos naturales, pues, serán iragadores de carne ^ y en esta estación por motivos religiosos, ó que sé yo por qué , tragarán tanta que produ- cirá en sus máquinas estos síntomas de demencia qufe vemos. Si yo no comprendo mal lo que he oido en estos dos dias , dura tres esta manía de tragar carne y de despedir agua, concluidos los cuales se apodera de ellos igual disposición do devorar pescado , y quien sabe si entonces los •hombrís y las mugcjres eu lugar de agua se despiden fviego coa igu«l fuFdr. Lo mas acertado será que ustedes se vuelvan á embarcar cuanto ar tes, y'qu,e por caridad me . conduzcan en su nave hasta Olanda," Yo qu tengo la desgracia de ser tuerto , y que no quiero exponerme á perdt el otro oj,o con un huevazo , seguí el consejo del flamenquillo , y con vicí tQ^y , corriente favorable nos apartamos de aquel puis singular." Hay mas en el libro, Sr. Centinelí y itodo á su disposición. J O N A S. . No podrá decirse^ ciertamente, de estos víages lo que se suele decÍF áe otros— ,^7?ientiras de viageros''. Cuanto contienen son hechos verdaderos que tanto el Sr. Joñas como . g\ Centinela y todos acabamos de presenciar en los dias 9, 10, 11 del presente mes de Febrero, siendo victimas de ■ la debilidad, de la fatuidez ó mas bien de la educación mas incivil. Está- bamos preparados á explanar estas clasificaciones coa todo el tono en que. nos han puesto los hechos que hemos visto tales y mayores que los que refiere el. mismo viajero] mas para dar lugar á sus retazos diestramente manejados, hemos desistido,, y limitadonos á presentar en adición unas cortas obser- vaciones. Al viajero no debe abersele escapado otra clase de tiros que se han hecho en otros anos - pero mas en este año que en ninguno: tales son las desvergüenzas, las palabras obcenas con que retumban las calles sin. res- peto ni miramiento alguno, y que aun se comete la sandez de celebrarse can carcajadas xook) la cosa mas chistosa por las mugeres que cubren los. balcones y las azoteas. Es verdad que la sobreabundancia de'este. año con» Siste^ en que solo han jugado el carnaval por las calles la gente de color los niños de escuela, algunos marineros extrangeros, y toda gente de laso' brenombrada del bronce, porque nosotros no podemos clasificar pertenecientes a otra clase aquellas pocas personas que aun que les conocemos^ de un -buen lugar en la sociedad, en este hecho las igualamos, apoyados en el proverbio de dime con quien andas,, te diré quien eres. ^ Pero el mismo motivo que nos sirve para en cierta manera deiar bien puesto el crédito de la parte decente de esta población, porque por él es visto que ella ha hecho una retirada decidida de estas maneras de aldea v sujetadose mas , bien á vivir tres dias en prisiones— este mismo motivo. 'nos aa margen para acordarnos, con pesar de la debilidad y de la injusíicia - que se notan en la revocación de la órden que la Policía habla expedido prohibiendo el uso de los huevos y del agua. Nosotros creemos que las autoridades tienen pruebas de que este uo es el medio de reformar el v-^h- una debilidad l\, después otra, luego la llegará el siglo que viene la retorma no habrá concluido. ^2 ^ Es una injusticia también. Han comprobado los hechos que la conside. ración la han gozado solo los que son tan útiles á la sociedad como los zán- ganos, los que todo el ano lo hacen carnestolendas en la taberna, en el café, y en los corrillos de ociosos. La parte juiciosa y útil de la poblacioa ha sido coa la revocación violentada, y condenada á sufrir un castigo por nn delito que tan lejos de cometerlo lo persigue con su influjo, con sus pa- labras, y con su conducta. Estamos ciertos que en nada está mejor or- ganizada la opinión en esta parte del pueblo, que en la abolición total de €sta locura, se le sostituyan ó no otras funciones como fue la nuestra ea los primeros números de este año. El no ocuparnos solo de esta materia, nos hace ponerle término aquí. Se ha dicho que las mugeres que habían hecho provisión de cascaras han lu- chado fuertemente por el juego : se ha dicho también que ha querido pro- porcionarse este entretenimiento á Ja tropa que va á la expedición contra los bárbaros, muy bien, las mugeres pueden haber ganado sin embargo que pueden ganar en otros oficios, pero la tropa no se ha divertido porque tal cual soldado que se ha visto por la calle ha andado como por necesidad, sir- viendo de egeraplo á los otros foragidos. Pero estos son motivos del dia; y nosotros sentimos aplacarse todo el ardor que nos ha inspirado el Carnaval de 1823, al alcanzar á preveer que la autoridad pública para el año 24 traerá á este pueblo el beneficio de ponerle en tiempo á cubierto de una superstición que como dice el viajero de Oianda, la razón no ha e^tablecich. Heñios recibido otro comunicado que se firma, „EI enemigo del Car- naval" pidiéndonos insistamos en todos nuestros números por la total abo- lición de este juego— creemos que será escusado, porque sin duda ocupará la atención de la autoridad. Se nos ha remitido por la imprenta, y con carta separada, la siguiente Representación hecha á efecto de secularizar POR EL P. MAESTRO Fr. JUAN MANUEL APARICIO. Señor proviso'r gobernador del obispado — El padre maestro fr. Juan Manuel Aparicio, del orden de la merced de este convento de S. Ramón de Buenos Aires, ante V. S. en la debida forma me presento y digo: que en virtud del decreto de reforma, que V. S. dictó sabiamente con fe^ha 4 de enero del presente año para que los claustros relajados entrasen en Sü deber seguu lo sancionado por ley, y que á consecueniiii de habérseme hombrado por presidente y adMiinistrador de esta casa, para que pusiese en 93' egecucion la obra, que todo hombre * de bien, y de buen juicio ha deseado con ansia, he palpado hasta la evidencia, con este motivo, que era como realmente lo es, imposible dicha reforma, que siempre creí,V sostuve como tal ; pues aun no se habían concluido los concisos períodos de la ley que V. S. publicaba, aun no se habian hecho los primeros ensayos en su ejecu- ción, ya se advirtió que los espíritus de los reformados se hallaban en estado de obcecación, y correspondió mui pronto la operación de estos á sus pri- meras insmuaciones de protestas y recursos. Antes de cuatro dias se oyó resonar en este claustro la voz de un caudillo, que lleVó siempre á mis in- cautos hermanos por los tortuosos senderos de su capricho y arbitrariedad • ^llos acostumbrados á prostituirse bajo su despotismo adoptaron la medida de salvarse en una tabla, que él les preparó por la persuacion : esta era la seculamacion preferible en su sistema á los demás medios que el Go- bierno y V. S. indicaron. Y estos mismos, que poco antes hacían resonar su voz por todas las calles, y casas, para hacer entender, que era un verdadero apostata el que déjaba su Hábito , fueron los primeros que volaron para exclaustrar luego que vieron que los planos, que tenían meditados para Se- guir hasta el sepulcro en sus envejecidas y viciosas habitudes, se habian frus- trado para siempre» Antes de un raes vemos al Corifeo de la exclaustración y sus satélites en sus casas, y su separación ha reducido á este claustro al número que prescribe la supresión. ^ En estos^ momentos es de creer, que el Gobierno hará que se cumpla una ley sancionada sobre los tristes residuos de este convento. i o, Señor, estaba resuelta á trabajar para conformarme con una ler que tranquilizaba mi conciencia, y aseguraba mi salvación, viviendo aius. ^c!o al instituto que profesé ; pero mis hermanos han malogrado esta obra lío adoptaría el recurso que queda de elegir otra conventualidad fuera, ae Ja provincia, si no viese con evidencia, que voi á sepultarme en el pozo proíundo de que se ha deseado salir. Si cabe mas, es mas imposible á esos conventos vivir ajustados á la ley. Es evidente el estado de pobreza, de nulidad, y abandono en que se hallan. Yo reconozco en V. S. plenitud de potestad para exonerarme de la obligación de vestir el Hábito, que elegí primero, que no desprecio, y de incorporarme, y uniformarme con el clero secular, asignándomela congrua sustentación necesaria, y haciéndome participante de todos los derechos, prf- viJegios, y prerogativas que son debidas, cuyo pedimento hago con la mayor ^misión, protestando conformarme en todo con las sabias disposiciones de v. í». For tanto— A V. S. pido y suplico se sirva proveer como- llevo pe- dido, SI es justicia, &c. ^ Fi'. Juan Manuel Aparicio. El Cent. Nul. 29, ^4 ^ ^ PASQUIN. Sr. Centinela. A mediados de la semana pasada se arrojaron por varios puntos dio. 97 de hmidores , observada desde el cuartel imperial de Sn. .Tose contra dis- tinguidos patricios naturales de la provincia en cuestión. (6) Se sabe ya por infinitos que el Gobierno de esta Provincia ha hecho extensivo el decreto expedido para hacer partícipes á las provincias de la unión de las ventajas que proporcionan los estudios en Buenos Ayres,ála de Montevideo mismo , y que á este efecto ya han mediado comunica- ciones oficiales. líe bien , pues — evitando el acumular mas número de datos , lo que nos seria bastante fácil , nosotros nos atrevemos á preguntar al Argos y á cual- quiera — j no descubren estos solos , tan claro como parece que se desea ocultar, la existencia de estos tres hechos — 1. " Que el Gobierno de Buenos Ayres está á la cabeza del senti- miento que predomina en el pais por la libertad de los pueblos orientales — - 2. " Que el ministerio prefiere anticipar á la vía egecutiva , una via pacífica siguiendo el espíritu de la ley de 16 de Agosto para negociarla paz en el Perú — 2." Que sin embargo el gran tono . bien que el mas circunspecto . se ejercita por el Ministerio aun en la vía pacífica — ? Si se nos conceden , como lo esperamos , tendremos entonces derech* á interrogar otra vez — iquehay en esto de misterioso^. Continur¿, REGULARES. Hemos recibido dos comunicados en los cuales se denuncia que el auto del Sr. Gobernador del Obispado por el cual se manda que ningua regular cruse las calles de la ciudad sin un asociado, no está en práctica ó al meno? que su observancia se elude todos los dias. En efecto no- sotros hemos visto también regulares de las tres casas existentes , pero principalmente de la de Sn. Francisco y Sto. Domingo^ taliejear solos coa la misma frecuencia que antes de expedirse el auto del Sr. Provisor , j ademas sin rigoroso uniforme como también se ha mandado en los térmi- nos mas terminantes. Estamos en cjue el prelado diocesano tampoco puede verlo todo , y que no es á él á quien toca inmediatamente el zelar la eje- cución de estas medidas de Policía - pero estamos también en que el de- partamento general de Policía debe hacerse cargo de ejecutarlo y de ha- cerlo ejecutar con la misma exactitud con que persigue á los vagos y mal entretenidos. Repetimos que una gran parte del buen éxito de la reformación general depende de que las manos subalternas presten todos sus esfuerzos y auxilien todas ¡as operaciones que emanen de ella, con el mismo impulso con que parten de su origen. (QJ Be lo que resulta aniicrpailo dos meses lo que el Argos recien extraña en si N° 13 de Febrero de este uño. 98 F oo de Santa-Fé. De tóSosjB^a^ el presente año se nos abre inspirándonos las esperanzas mas Iiifl6jk eJAí!tew^ élK que al término de él, los pueblos ofrecerán un expectáculo granj Creemos de buena fé que sería allanar la mitad del Cí la dificultad jefe que hasta ahora ha entorpecido la unior el adoptar ya la escala que el gobierno de la de . Buenc •s, de pueblos á provmdas y de provincias á^mii parece fácil, si los pueblos que antes se denomiñ^^ pirando confianza á los pueblos subalternos, renuiv ser siempre reconocidas como el centro exclusiva porta que se siente en el lugar A. ó en el que valdrá el que se fije ua buen cimiento para él' clones generales? EUROPA. CONGRESO DE VERONA. Tenemos multitud de gacetas diferentes de LóndríS de sumo ínterei^ que llegan hasta 16 de diciembre del año anterior. No es fácil formar una idea de la agitación que ha reinado en los espíritus de los políticos europeos, de los acreedores públicos, y de los especuladores en fondos por todas las capitales, desde que' se reunió el Congreso de Verona;^ y aun pa- rece que el gabinete de San James se ha mantenido en sesión casi continua, Al fin, después de fluctuar incesantemente entre los temores y las espe- ranzas : después de varias alteraciones en los fondos con rapidez, y en pro- porción á los rumores de paz y de guerra, parece que la tormenta ha pa- sado. Un editor inglés se sirve de esta expresión memorable — j,La Santa alianza acaba de exhalar el último suspiro.'-'' Vamos á dar á nuestros lectojes una idea sucinta de lo que ha acon- tecido según lo que ha salido á luz sobre el Congreso de Verona ; y tam. bien de los motivos en que se funda la opinión que está por que se ha deshecho una liga tan célebre. Parece que respecto de Italia^ el congreso desde luego convino en que fc retirasen de una vez las tropas austríacas que estaban en el Piamonte, j gradualmente las acantonadas en Ñapóles. En cuanto á la Turquía, las no- ticias son que el Congreso dio instrucciones al embajador inglés (cerca de la Puerta otomana) Lord Strangford, el cual partió con ellas para Constan- üinopla desde Verona, y cuyo tenor se ignora. Hasta aquí todo pasó per* IOS fectamente ; pero al llegar a tratarse de la Península, el Duque de WeU jington, representante por Inglaterra en el Congreso, pretextó formal y de- cididamente contra cualquier intervención en ios negocios domésticos de Es- paña y Portugal. Uno de los papeles dice, que los dos" Emperadores, que hasta entonces hablan tratado al Duque con unas atenciones que tocaban ea adulación, desde el momento que les manifestó la resolución de su Corte, le desairaron palpablemente. No obstante esta oposición, los monarcas de • Austria, Rusia, y Prusia facultaron al de Francia, como vecino mas in- mediato, mas interesado, y armado de hecho, para conseguir por la me- .^-^diacíon ó la fuerza, ciertas modificaciones en la constitución espoñola.— .•*fíecho esto el Congreso se disolvió. En seguida el Duque de Wellington pasó á París siguiendo ó acom- . pañando al representante de Luis XVI II ; — y resulta primero, que el go- X^bierno francés apesar de haber conseguido de las potencias continentales, «l cojisentimiento y apoyo que tanto anhelaban los ultras para invadir á España, trepida en dar el golpe. Se entablan nuevas amonestaciones f negociaciones en aquella capital : los raensageros de estado corren diaria- mente las rutas de Lóndres á Paris ; una escuadra inglesa sale de obser- vación para el mediterráneo, y otra para las antillas, mandándose aprontar mas buques. Se multiplican las conferencias entre Wellington y el minis- terio francés, á quien se empeña en persuadir qué una empresa tal era pé« ligrosa para la Nación: consigue por fin el representante inglés una audien- «ia dilatada del mismo rey, y S. M. se declara por el mantenimiento de la paz. Mucho nos queda por saber sin duda sobre este suceso puramente euro- peo ; y aun nos parece que nunca se conocerán completamente los resortes -secretos que deben haberse puesto en movimiento durante las discusiones y vacilaciones entre estos grandes intereses ; mas el siguiente extracto del íperiódico titulado „ El reglador de Lisboa^' no deja duda alguna respecto de la resolución tomada de antemano por el gabinete de San James. ^, El Sr. Canningy ministro de relaciones exteriores en Inglaterra, acaba de pasar la siguiente nota á nuestro representante en Lóndres. „El abajo firmado tiene órden de comunicar al Sr. Secretario de la legación portuguesa, que el gobierno inglés no ha recibido noticia alguna que justifique la idea que ha formado S. M. F. y sus ministros, con respect© á una invasión sobre Portugal." ,,No trepida el abajo firmado en asegurar á S. M. F. que el rey de la Gran Bretaña, nunca verá con indeferencia el que se intente emprender algo contra la independencia de Portugal ; y que S. M. estará pronto siem- pre a extender á Portugal aquella protección que tiene derecho á esperar de ana nación aliada, ^orge Canning. * El editor inglés ya eitado, atribuye todó Jó acontecido últimamente ea "Europa á las intrigas ambiciosíis de la Rusia que parece haberse esforzad© •104 por encender la antorcha de la guerra entre las naciones del Oeste de aquel emisfeno, á fin de poder desmembrar descansadamente y á su gusto las provincias de la Turquía en Oriente; y saca como consecuencia de ha- bersele malogrado todo á Alejandro, que él asi como todas las demás na- ciones, cada una buscará como llevar á efecto sus proyectos ambiciosos ó pacíficos, y que de hecho la Santa Alianza ya no existe. Los papeles no tratan al ..magnánimo Alejandro'' con todo el respecto debido, a un Emperador-, y dicen claramente que el gobierno francés no de- tia contar con que sus ejércitos pelearían con buena gana en contra de los liberales de España, y en favor de frailes, fanatismo, Fernando, é inquisi- dores. El ejercito de la fé en la península ha sufrido una completa der- rota, y una gran parte se ha refugiado á Francia. De estas resultas se puso un pasqum que insertan en las gacetas, y d¡ce~„Tiempo ha que la Fé no tiene Candad, y ahora acaba de perder la Esperanza" (1) ' Se enpuentra también en algunos de dichos papeles, que en sesión secreta*' de las cortes de Madrid á fines de noviembre último, facultaron al gabierno para celebrar con el de Inglaterra un tratado de comercio, y otro defensivo y ofensivo, cuyas bases se suponen ser— la venta de Cuba y de Filipinas á In! glaterra— la conservación de la familia reai— y el reconocimiento de la in- dependencia de los estados Hispano- Americanos. Tsto confirma mucha p^rte de lo que publicamos en el núm. anterior apoyados en correspon- dencia privada de Londres mismo. *^ ESTUDIOS. Correspondencia El siguiente comunicado, que vamos á insertar, lo habíamos recibida #n la semana anterior ; pero no lo insertamos en el número 29 porque se extravió entre nuestros papeles— El autor nos reconviene nuevamente por esta falta, y en satisfacción, s¡ es que la desea, no podemos presentarle <^Fa que la que sigue — St. Gentiñela. Por su conducta uniforme nos ha convencido V. de que su punto de aspira, clones es la reforma general, y sus armas la ilustración y la firmeza. Bajp este concepto universal, que tiene síntomas de no variar, y que será siem- pre para V. un timbre distinguido; tengo lugar de creer que no despre- ciara V. algunas reflexiones sobre el actual sistema de un ramo que tie- ne la recomendación de interesar directamente á aquellos que en su núm. 10 recibieron un^ arenga gratulatoria en el armonioso lenguage del Pindó! Es dificultoso creer que en Buenos- Ayres, que se halla hoy en un grado respectivamente sublime de ilustración; en el foco de donde esta se re parte á la jnvent-id, se adviertan aun manchas que impidan^ la uni- (1) Mas piopio sei ja— La fé nunca tuvo Caridad, y alioia ni esperanza^ ' 105 Vcrsalídad de su explendor. Pero sin embargo es cierto que en el depar- tamento de jurisprudencia de nuestro colegio hay una catédra de derecho natural y de gentes, que tiene por objeto fundar las bases del derecho, sirviendo de apoyo á la de derecho civil que se dicta al mismo tiempo — ¿y como le parece á V. que se desempeña? De un modo que no puede dejar de admirar á V., y á todos los que imbuidos en los principios de nuestro siglo tengan una idea del punto á que ha sido elevada esta cien- cia. El curso dictado -en el ano pasado no es mas que un tegido de las ridiculas teorías que desde el íiglo XII reinaron en la europa. El ha sacudido el polvo al Padre Xaquier y otros moralistas de esta talla: pa- rece que se ka tenido un empeño exforzado en contrastar los principios del sublime Bentham, que aparecen desenvueltos en el curso de derecho eivil. Puede preveerse fácilmente el resultado de un proceder semejante. Si la juventud se presta dócil átales principios ¿quien nove que nuestro pais jamas poseerá un rival de Montesquieu, ni una legislación que cuadra 4 su posición política y moral ? Si, como sucede, los resiste ¿quien no sen- tirá su violencia al verse empujada á una marcha retrógrada, y en oposición directa á su razón, á sus luces y á sus anhelos ; crecerá lo. disgustantes de esta reflexión al considerar un hecho que es el mas digno de notarse ; este es , que no se le permite graduarse ni examinarse en el derecho ci- vil, sino pierde su tiempo en aprender cosas que no tienen utilidad al- guna practica ; imposibilitándola por este medio de hacer un uso lucrativo de sus conpcimientos á mengs de someterse al otro ramo de la cruel alternativa.. Este no es seguramente el lugar de los detalles ; pero sin embargo para? precisar las ideas á este respecto, vea V. la difinición que se ha dado del derecho natural— es, se dice, un derecho establecido por Dios y pro» mulgado por la recia razón. Sin entrar á examinar este manantial de teorías inútiles,^ veamos lo que ha sucedido en: la práctica— lo que era na- tural—que se ha empleado todo un año en probar que existe un derecho, tal; q^uedanda al. fin de él el asunto mas^ obscuro que al principio.— Pa- semos al dé gentes— -él es definido, el mismo derecho natural aplicado á las naciones en, general. Esta es la materia que debe ocupar lo restante del cursoi, y tal desproposito no requiere ni aun considerarse para que se mues- tre en toda su extensión. Jamas habia yo querido dar crédito á. estas- ficticias hasta que me he cerciorado de su certidumbre por mí missno. Es pues, absolutamente necesaria la reforma, Centinela, y todo sin que deba agraviarse el individuo respetable que dirige este establecimiento ; pues debemos estar persuadidos que un hombre de disposiciones generales sería un portento de la. naturaleza. Quizá Mootesquien no sabria acusar una rebeldía.. Y sobre todo, algunas veces es necesario desentenderse de cualquier consideración particular que se interponga, para que de lleno se eonsulte el ínteres general. Cuatrt^ias conveniente á la juventud., y con- forme á nuestro estado político sería, convertir esta en una aula elemental de derecho público,, ó «a una^dondc se enséñasela historia general del dwrtchoj: \ 106 Nada mas propio que generalizar las bases del derecho público cuando está por constituirse el pais ; y nada también mas conducente á extender los conocimientos en el derecho civil, que presentar su historia , que es el ba- rometro de la civilización j la mora!. Espero de la filantropía de V. algún empeño de su parte para promo- ver en este ramo una mutación de esta ú otra naturaleza , pues cualquiera que sea siempre le dará á V. un título mas de mi reconocimiento , y le asegurara ciertamente el de la juventud de Buenos Ajres, Reciba V. las pretextas de mi afección decidida J. M. SOCIEDAD DE BENEFICENCIA. Parece que se realiza un establecimiento, que, como hemos indicado en alguno de nuestros números anteriores, vengará á las Damas de Bue- nos-Ayres de la injusticia con que han estado privadas en la sociedad del lugar á que las hacen acreedoras sus virtudes y su mérito. A consecuencia del decreto de 2 de Enero de este afiOjy del nombramiento de una comisión destinada á acelerar la erección de esta sociedad, los SS comisionados elevaron al gobierno en uno de los dias anteriores las base¿ sobre qué estimaban conveniente realizar la instalación ; reservándose pre- sentar el proyecto de reglamento para cuando el ministerio les indique ios establecimientos que han de estar á cargo de la sociedad de henefi. cencía^ y los trabajos á que ella d(be contraerse con antelación. El resultado es, que facultado sin duda el Sr. ministro de gobierna para el nombramiento de las señoras que deben componer este cuerpo, ha expedido títulos de socias á las expresadas en la siguiente Lista de las Damas que deben componer la sociedad de benejicenda. Da. Mercedes Lasala Presidenta. Da. María Cabrera . . . . Vice-President». Da. Isabel Casamayor de Luca .Secretajia. Da. Joaquina Izquierdo. jj. Da. Flora Ascuenega Da. Cipriana Viana y Bonéo Da. Manuela Aguirre Da. Josefa Gabriela Ramos Da. Isabel Agüero ."^ '. '^^^ y^^. . J^SociaS. J)a. Lstaoislada Tartas y ürit Da. María de los Santos Riera Da. María Sánchez de Mandeville D«. Bernardina Chayarria de Viamont , . . 107 Nosotros nos felícitanios, con justicia ; pues estamos convencidos de que haciendo obrar á las Damas, como miembros activos en la sociedad, se pone en movimiento uno de los resortes mas poderosos para crear la moral pu- blica, uniformar la opinión, y producir otras ventajas, que acaso en otra vez se presentará Ir oportunidad de detallar — Felicitaríamos también á las Damas nombradas, y á todo el sexo á que pertenecen, sino temiéramos hacerles un recuerdo del agravio que se les ha inferido hasta ahora coa haberles negado el lugar y el influjo que se les debe por tantos títulos de justicia. Nos limitamos, pues, á anunciar que se nos ha hecho entender que el ministerio espera solo que se le dé por la comisión la noticia de haber admitido sus nombramientos las señoras indicadas, para fijar el dia, y proce- der á la apertura de una sociedad, que en su línea tendrá seguramente tanta utilidad como las demás de varones, que hoy existen, pero que sin duda tendrá raae encantos que todas juntas. MONTEVIDEO. Cendutfe el articulo del número anterior, "Removida, en nuestro juicio, por lo que resulta del número 29, toda duda á cerca dé la existencia ó no existencia de algo que pueda llamarse misterioso en el sentimiento del gobierno de Buenos-Ayres sobre la cuestión del dia con los usurpadores del territorio Oriental ; mas claro, afirmado el principio de que sin misterio gobierno citado está á la cabeza del sentimiento que predomina en el pais por la libertad de los pueblos orienm _ tales,^* como que le toca y es de su interés la recuperación de una pro- vincia de tal gerarquía en la tierra, falta investigar con el mismo método, si tal misterio puede hallarse en la segunda proposición : esto es, en el hecho, y en la mas ó menos prioridad en el proceder. ¿ Como y cuando aquella banda debe volver á su antigua pertenencia?— este es el hecho, sobre el cual el gobierno de Buenos Aires ha dicho que debe volver hoi, mañana, en todo instante, sea por la via pacífica, sea por la egecutiva, sea por cualquier otra. Es escusado que sobre este punto perdamos mas tiempo en profundizar, porque tal resolución debe mirarse por la buena fé que es el corolario, ó mas bien, que la están cantando» sin misterio los datos que hemos presentado en el número 29 ; no fijan, dones ahora en el sentimiento privado mas ó menos conocido de aquellas personas que están en la dirección. En tal caso, pues, lo que corresponde investigar parece ser, si puesto en planta algunos de los medios indicados para la recuperación, forma parte de él algo que pueda denominarse misterioso ; y también si tal misterio existe entre lo que se llama absoluta negativa al fomento de los recursos egecutivos por la libertad de la naárgea derecha de nuestro rio» No hal que exáltarse. Ya hemos dicho que por experiencia sabemos que este carácter no corresponde cuando se ventilan cuestiones civiles qui tocan ó abrazan los intereses connunales. Un espíritu ta], bien puede pio- ducir un buen efecto al calar la bayoneta en el campo de batalla ; pero aun esta virtud solo puede tenerla en la egecucion, mas no eu la combi- nación de los medios ó del plan de ataque, para la cual son necesarias cabezas frias, no menos que las calidades de circunspección, luces, expe- riencia, y otras mas que pueden llamarse necesarias también aun cuando no absolutamente. Estamos interesados todos en una misma causa ; es nuestra de plano, y sobre esta seguridad corresponde que marchemos hasta con- venirnos en los medios para obtener el fin por que todos suspiramos. De nuestras observaciones en el número 29 resulta, que el gobierno de Buenos-Ayres ha empezado á realizar parte de lo que ha prometido empleando un primer medio para la recuperación— de la vía padjica. JVo entra en nuestro plan el revelar nuestra opinión sobre si tal via es referible á tal otra, consideradas las circunstancias de Buenos-Ayres, la pascendencia de una ú otra para con los demás pueblos de la confederación, tr la mas ó menos probabilidad de un buen éxito en cualquiera que se y adopte— nuestro blanco consiste en descubrir si hay misterio en la que se sigue, porque, con excepción de los misterios de la iglesia, nos hemos propuesto buscar siempre sus -depósitos para atacarlos, ó bien para obtener un desengaño. Asi, pues, decimos que la via pacífica adoptada es esta con claridad—. una intimación terminante al gabinete del Brasil, de que sino entrega la Banda Orieiital á sus naturales ó á la confederación, Buenos Aires no le reconoce como un gobierno con derecho á ser reconocido como un gobierno legal; lo que quiere decir en el caso «egativo, que no habrá amistad coa el usurpador, no habrá relaciones, no habrá buena inteligencia, sino por el contrario, que habrá rivalidad entre uno y otro estado, de la cual será consecuencia una guerra activa, y mucho mas animada vista la resolución de Buenos Aires á recuperar por todas las vias la banda que se cues- tiona, no obstante de haber dado la prioridad á la pacífica, y salvado todas Jas fórmulas. No descubrimos tampoco misterio en la preferencia dada á esta via. l^^xxe misterio puede haber en que como un general al frente de un egér- cito ó de un castillo intima rendición al general enemigo, un gobierno notifique á otro gobierno cualquiera la entrega de un pueblo, de una plaza, de una provincia ? ¿ Hubo algún misfe'rio en la intimación que se hizo sin tirar un tiro al general Witelok, para que devolviese á sus dueños la plaza de Montevideo que se había apropiado con las armas el gobierno británico? ¿•Hubo misterio en la intimación al general español Vigodet para la en- trega de la misma plaza ? ¿ Cual puede haber, pues, en la intimación al gobierno portugués para que la entregue también ? ¿ Consiste en el con- ducto adoptado ? veamoslo. De los datos del número 29 resulta que la intimación ha sido hecha 109 al gabinete del Brasil ¿ y á quien ha debido hacerse ? Al ministerio de Lisboa, nó, porque ha repugnado ya la apropiación ; y es un Iiecho que el consejo militar del ejército portugués en Montevideo ha recibido órdenes de S. M. F. para predisponerse á partir, y que las espera decisivas para retirarse, debiendo en tal caso dejar la plaza no á quien aumente el nú- mero de sus rivales entre los brasileros. Tampoco debe haí^erse al gene- ral imperial Barón de la Laguna ; el gobierno de Buenos Aires ha des- conocido este conducto, no solo, á nuestro entender, por el principio ge- neral que ha establecido de no tratar con quien tenga. las armas en la mano, sino porque probablemente debe estar impregnado en el convenci- miento de que la nueva apropiación es especulación del Barón y sus cru- ceros meramente. ¿ A quien entonces ? Creemos se tendrá la prudencia de contestarnos con claridad, que al Brasil. El Brasil contestará terminante y directamente, porque no puede ape- lar aquí, como se puede en Europa, á las alianzas santas; ni hai quiea consienta en América los principios de Laibach y de Verona. Si allí por el interniedio de la propia preservación en los tronos se legaliza la inter- nación de una nación á otra, só pretexto de sofocar el anarquismo, ó el liberalismo en armas contra los fueros de la legitimidad, como en Nápo- les y España, — aquí no hai quien haga esa convercion de lo malo en bueno, ni quien quede á retaguardia — aquí, para promover los fueros de la justi- cia se anda de frente, y se adopta cara á cara ó la paz ó la guerra. El Brasil elegirá. El mirará bien que solo la forma de gobierno que ha consentido, le hace saltar enemigos de lo profundo de la tierra de América — mirará las pretenciones de su patria madre que siempre embarazan — mirará á su al- rededor cuanto le perturba — contemplará nuestros principios que elevan no despreciará el advertir que en su emancipación tierna, el Brasil aparece como un áíomoy y aun eclipsado, en el gran sol que corre del setentrion al mediodía. He bien, pues — ¿hai misterio en esperar la decisión del Brasil? Aquí ya nos contrahemos otra vez. La absoluta negativa al fomento de los re- cursos egecutivos para la libertad de la margen derecha de nuestro rio, no es misteriosa aun cuando sea tan absoluta como se dora, y como la re- chazan con furor La Aurora , y el Pampero número 9. Son sensibles , y quien sabe que mas , estas desviaciones del círculo del blanco á que debe conocerse que importa apuntar cada uno su fusil. Es doloroso que convirtamos nuestras armas contra nuestros mismos pechos. Es fatigante ver que los que precisamente sostenemos una causa eminentemente justa, no probemos capacidad en saber conciliar nuestros recursos, ¡ojalá no se verifique lo que al padrino del desafio, que por enseñar á los desa- lados el modo de tirarse con mas fruto, fue provocado á batirse coa los dos ! No hay misterio en lo que se llama, una negativa absoluta, repetimos; Jo que vemos es una práctica que concuerda con los principios de decencia que mueven las cosas en el país ; y que en tal caso dicta el derecho mis- Él Cent, num, 30. tío 'mo de' las gentes. Es notorio en Buenos Ayres- qne el ministerio en ras conferencias verbales con la diputación de Montevideo,, le ha revelado su plan, y acaso algunas de las probabilidades en que se funde la esperanza mayor ó menor de un buen éxito ; es notorio también que cuando la di- putación inició su negociado en Enero, ya desde Noviembre estaba hecha Ja intimación al gabinete del Brasil por su Agente público en Buenos-Ayres-r- y es natural inferir que en cumplimiento de un deber de consecuencia por parte del Prlinisterio, este exigiese en tal estado de cosas, la suspensioa de todo procedimiento hasta las resultas de la iniciativa que había tomado >n la recuperación— ¿ Qué hay en esto de Misterio ?— Todo aqui es muí -claro que el fondo es LEGALIDAD: y quien la toma por cucarda ha d triunfar al fin, y- está ' ' ' sistema de las tinieblas. , y- está escudado, por él mismo hecho, de someterse al Hasta aquí sobre los misterios del Jrgos— ahora cuatro palabras al Correo de las Provincias. No hemos merecido que el Correo haya dado ascenso al hecho que alagamos, de que el gobierno de Buenos Ayres no había intervenido en los tratados de San José; ai menos nos lo hace creer asi el dilema de que se sirve ahora tres números. Pero ¿ por qué permitir que el entusiasmo se hinche, por qué dejar que la palabra tira- nice, cuando se marcha sin conocimiento de causa, ó lo que es mas exacto ^íin fundamento seguro? Hemos dicho con las garantías que sacamos de ios mismos convencimientos de este artículo, que el gobierno de Buenos i^yres no intervino en tales tratados, ni los supo hasta que se publicaros en periódicos particulares ¿Cree el Correo que ahora podemos asegurar que habiendo llegado después tales tratados de oficio, el gobierno de Bue- nos Ayres dijo francafuente al de Entre Rios, que nada había encontrado que^ los justifícase} Pues es un hecho— tenemos en nuestro poder una copia de esta contestación, y nos parece que el Sr. gobernador que la recibió no tendrá embarazo en mostrarla original á los Sres. Editores del Correo, ó á sus corresponsales en aquel destino. (1) (1) Ha sido víctima principal en el último período de alarma contra los usur- Jjadores , el Gobernador del Entre-Rios 5 por que hasta se ha querido dudar de sus sentimientos en la causa del patriotismo : es decir, en una causa que honra cier- tamente al que la abraza, asi como degrada el resisthla. Confesamos que los ajus- tes firmados en Sn. José , parto á nuestro entendei- de una gran inexperiencia de práctica por el lado del Entre-Rios : y por el de los imperiales , del genio maqui»- véhco del traidor mas capital; confesamos , decimos , que estos ajustes en medio de los ardores patrióticos, debieron recibirse con un semblante de invierno; pero el que sa- be que antes y después de estos ajustes, el Sr. Mancillase ha presentado como el 'primer campeón activo en favor de la libertad de sus hermanos , al paso que se las- tima del sacrificio, tiene una escuela práctica en ijuíí aprender a medir la wmpor- tacion de un hombre püblico— — ■ >' - ^i lii: Nosófros cre«tti6s |>asitíh .del entasiasmo puede emplearse fabo- ffeblémente — qae ella piaede 'atraer popularidad á un periódico — mover el patriotismo — elevar el mérito de una causa— ^agitar su terminación ; que ella, íén fin, puede haéta hacer las veces de un ejército^ — sitiar, asaltar, vencer — ¿%né mas ? ¿ pero que necesidad para esto de dar palos de ciego ? ¿ Querrá de- cirnos el Pmipero y la Aurora de Montevideo si hay tal urgencia en el pre?ente taso ? pero aun suponiendo que exista ¿ cual será el fruto que reporten de su exaltación convertida contra sus amigos í ¿ les dará esto mas crédito á su causa, que también es nuestra ? ¿- aumentará sus prosélitos, sus recurso?, tnejorará su posición ? ¿dejará sin crédito al gobierno de Buenos-Ayres ? Jjuesqüe ¿ está en sus manos el que se les crea confesándolo hoy, y negándolo Hiañana ?— -esto no es llano ; pero aun siéndolo ¿que sacaría la causa de los orientales con que este descrédito sucediese P-^s — ^Nosotros deseamos que el 'Pampe}~o y la Aurora, que han sido y son el objeto de nuestra admiración, con- templen bien que la obra de la felicidad de los pueblos orientales no consiste ■solo en hacerlos independientes cow© en el ano c7e 1814 : esto basta. Coa Respecto al gobierno de Buenos-Ayres, nosotros quedamos bien ciertos de .^e lejos de encontrar en los entusiasmos del Pf/wjoero motivos de retrac- ción en la marcha. que ha emprendido, hallará que debe redoblar sus esfuerzo* para contribuir á la emancipación de los hermanos, de un modo quejamaie |)aedan volver á la puvertad. < DELACIONES EXTERIOEES, Ya en un nmñero del año anterior publicamos que sabíamos que el ^gobierno de Buenos Aires había establecido por principio, el no conceder Tepresentacion alguna diplonaátiea ni mercantil, á «ningún negociador que se presentase al mando de fuerza armada, ó sin las formalidades establecidas yor el derecho de gentes. Después de esta resolución se han presentado 'Cuatro casos- — ' 1. ° El Barón Roussin , capitán de navio de «na'armada de S. M. C.'', 'que apareció en el Rio de la Plata en Enero de 182^, solicitó ser admi- tido á ciertas explanaciones ordenadas -por su corte sobre el xorso marí- timo; y en iFebrero se le notificó el principio .que regía en el pais, y se retiró. 2. * El comandante de las fuerzas navales de S. M. B. entabló igual petición en Marzo de 1822; fue informado del piindpio.j y se retiró íairibien. . . ; 3. " El comodoro inglés apostado en la coi^e del Brasil acaba de in- tentar ^1 exigir del ministerio algunas explanaciones sobre asuntos mercan- tiles^ y ha recibido i^uaí repulsa, retirándoso su comisionado en seguida. 4. " Ultimamente el capitán comandante de las fuerzas navales de-;S» M, C* residentes en el Brasil; ha eo^^ádo ain ójíciál que* fue el delnslL», 11« ludo del domingo xíUímo, con el intento de «íjir explicaciones de dertat ordenes libradas en el país,- sobre policía marítima. La contestación ha sido consecuente con el principio que rige. Nosotros observamos que el principio que ha reglado esta resolucioa es de una graduación tan elevada, que su observancia es anterior al prin- cipio mismo de la historia de la diplomacia europea, que produjo ios acuer- dos que forman hoi el derecho convencional de gentes ; pues que aun en Jos siglos en que la ruina del imperio romano é irrupción de las tribu* del norte, tuvieron á la Eifropa en un estado habitual de guerra, hasta ha- cer ^que este estado fuese el natural de ella por la disciplina del sistema feudal, las relaciones tan pocas y tan imperfectas como eran las que en- tonces habían de pais á pais, siempre se explanaban y acordaban por co- misionados no solo sin mando de armas, sino también desarmados (1) Así, pues, la infracción de este principio debe fijar tanto mas la roe. ditacion de los estados nuevos de América, cuanto que ella probiene de las dos naciones que no solo están al frente de la civilización de Europa y deben reportar el mayor Ínteres del comercio con el nuevo mundo, sino que están empeñadas ya por actos públicos que preparan el reconocimient» de la independencia nacional de los nuevos estados. Ellos deben mirar bien que en contradicción á todo, y á estos mismos .actos, se hace tal ex- cepción en una época en que, cediendo á la fuerza natural de las cosas á sus propios intereses, y mas que todo, impulsados por el gran cambio de la política europea, han reconocido y respetado la existencia de hecho de los estados nuevos de América. Tales procedimientos, pues, por parte de la naciones mencionadas, ar- guyan lo que arguyan, deben advertir á las naciones nuevas, cuanto leg Urge no solo fijar las bases de su derecho infer-nmonal (porque esta ne- cesidad es trascendental también á la misma Europa) sino el determinar de ■la manera mas precisa los principios de la política americaia, sin exclusión de estado alguno de los que participan de este nombre, y la relación de esta política con la de la Europa.— En el entretanto nosotros creemos que el prmcipio que rige al ministerio de Buenos Aires, y que antes hemos men- cionado, sobre justo, debe sostenerse porque él solo conducirá ó arrastrará a proscribirse la excepción con que aun se mira á los estados nuevos, sia miramiento siquiera á los propios intereses de la Europa. * (1) No es fácil alcanzar la fuerza que en tales tiempos se daba á este principio, cuando todo hombre aun sin saber tratar ni leer, por solo no ser esclavo, era miliiai- y no deseñía su espada sino al pie de su lecho; lo que es fácil de convencer si se advierte que después de tantos sig:los, el signo mas característico de la etiqueta, es aun el de la espada-testimonio de los restos que retenemos todavía de la antigua bar- barie, y de los que nos preságia que podremos pronto librarnos, la misma inhabilidad coa que se decoran del espadin nuestros personases modernos, repitiendo la escena de «»» de Ipe duelos de la caballería antig-ua. EXPEDICION CONTRA LOS INDIOS. La demora de la expedición contra los bárbaros ha sido hasta ahora un pretexto de que se ha valido cierta gente para vomitar contra la au- toridad las calumnias mas atroces. Lo han practicado con tanto mayor ^escaro, cuanto en la apariencia, y para las gentes poco reflexivas, esta re-» tardacion acusaba á la autoridad de impróvida, y ofrecía por ella en sa conducta cuando menos motivos de amargas quejas. En vano el minis- terio al cerrarse las sesiones del año pasado dijo sobre este asunto lo bas- tante para justificar su comportacion : en vano el Centinela ha manifestada al público la marcha de la autoridad á «ste respecto : en vano el suceso lia comprobado que nuestras fronteras no estaban tan descuidadas, ó mas ante^, que ^estaban tan guarnecidas, que una pequeña parte de su fuerza ha bastado para egecutar en los bárbaros un escarmiento egemplar. Nada ha podido acallar el clamor maligno de una obstinada rivalidad. Mejor fuera, decían unos, que tratase el gobierno de extender y asegurar el ter- ritorio de la provincia, en vez de ocuparse en reformas. Sería mejor, de- cían otros, á quienes seguramente han imitado nuestros coescritores de oriente, que el gobierno aunque no hablase tan bonitamente en sus pape- les, fuese mas honrado y mas patriota. ¿ Señores, hasta cuando ? ¿ Han resuelto ustedes no desistir jamas de una obstinación que los hace singularmente ridículos ? ¿ Jamas cederán us- tedes al convencimiento, y á la elocuente persuacion de los hechos ? Tod» puede hacerse, siempre que se emprenda con tino, con discernimiento, coa orden, con plan, y con oportunidad ; y esto es puntualmente lo que ahora vemos que se ejecuta. Si se reforman las instituciones, es porque ha lle- gado el tiempo de hecerlo ; si se habla bonitamente en los papeles, es por- que la civilización exige imperiosamente fuerza, y pureza ea su lenguage, j porque esto es lo que han hecho todas las naciones cultas, cuando tocaroa el período en que se encuentra nuestra provincia ; finalmente, si se em- prende ahora la expedición contra los indios, debe ser sin ¿uda porque llegó también la oportunidad que se deseaba, y porque la autoridad se halle en estado de ejecutarla con esperanzas fundadas 4e un buen suceso. La autoridad debió necesitar datos para justificar sus hostilidades, y era» indispensables elementos para realizarlas ; tanto aquellos como estos no podía proporcionarlos sino ^1 tiempo ; ha. llegado esta época feliz, y ya tenemos al mismo gobernador en persona marchando á la campaña (desde el 15 del corriente) que conduce todo lo necesario para extender y ase- gurar el territorio de la provincia; y obrar de este modo, es portarse coa pulso, con honradez y patriotismo. Lo demás es proceder á trompón, j con una precipitación cuyas funestas consecuencias hemos tocado, apesar nuestro, mas de una vez. Sea por costumbre, ó por malicia esta clase de gente no quiere penetrarse de las ventajas de esta marcha, y juzga li- geramente de ella porque no corresponde á sus deseos ó malignos, ó exal- tados. Pero los hechos los desengañarán; y el tiempo y la razoa venga. . ft4 rán sus agravios, f másiftsíafáíi 4 Waós, qtílelíés KHíál' íAíencia, honradez y patriotismo. ' Ahora es tiempo que los señofés gritones por la expedición á los ín- dlós, prueben la buena fe de sus plegarias inoportunas ; ahora es cuándo' deben acreditar ese su interés patriótico, concurriendo al auxíh-Q de ella con mano generosa. Entretanto publicamos la siguiente relación de los doña, tivos que ya se han hecho para aquel destino — 'CAáRETILLURÓS. l5. tkdeb Alfriádá.' — — D. Miguel Loriles.— D. Marcelino Bustamañte.- I). Manuel Gary.- D. Mariano Alegre. D. N. Aímeida.- ~ Caballos. 40. 25. 12. 12. 12. 10. Hacendííoós. D. Jtian Migues. D. Lorenzo López. D D. Antonio Dorna. Ctíhallos. 40. lOO. 400 pefeos en dinero, y la paga de dos s-oldados durante la expedición. REFORMA MILITAR. Por un olvido ^aturál dejó de incluirse en la relación de los óficides reformados que pubUcamos en el numero anterior, al — Teñánte Coronel. — D. Manuel Herrera» i^ÜMERO iO DEL CORREO DE LAS PROVINCIAS. m docuniento con que se introduce el número citado, «sto es, el ma-< fiifiesto de los habitantes de la provincia de Concepción en Chile á los demás de la república, ha interesado y movido generalmente. El contiene un rasgo que puede llamarse original, y que creemos honra nuestras pá* ginas en copiarlo— Dice — „ Una expedición que se preparó para libertarlo (« Chile) en Buenos Aires, venció á los españoles en la provincia de Sanr fiago, y pudo haber salvado «in costo alguno á esta provincia {Concepción') si por desgracia los que se nos han dicho grandes hombres en la revolu^ cion (y que para consumar nuestros males han tenido el mando de las armas) fio hubiesen convenido en el horrible plan de consermr siempre la guerra en fiiiestro territorio^ para hallar siempre motivos de ser árbitros de la fuerza que debía mantenerles en sus empleos, y contribuir á la absoluta domina-f eion á que aspiraban.'^ Esto es atendible. EL MISMO NUMERO. En el artículo Entre Ríos, «1 ©oireo parece ^«ftepse enteramente d* acrferdo con nuestras ideas respecto al gobierno de aquella provincia, I© que también creemos que sirve para remover radicalmente todas las dudas sobre sil intervino ó na el gobierno de, Buenos Aires ^n los ridículos tra- tados de San José. En el artículo itfowíeü/í/eo, ei Correo, entre otras cosas de que ya no podemos hacernos cargo, reprueba que desde Buenos Aires se remitan por via de comercio, auxilios al general Lecor, y sobre esto no- sotros le declaramos también nuestra conformidad absoliita. Está también de acuerdo el gobierno de Buenos Aires ; y podemos presentar por prueba que desde el 14 del presente, mes de Febrero tienen órdeii la receptoría, la policía, y la capitanía del puerto para no permitir extraer armamento de ninguna clase, ni municiones de guerra para los puntos de la Banda Oriental subyugados por los portugueses ; y que habiendo recibido una mayor extensión esta misma orden por deciaracion del 20, hasta deben re- gistrarse los buques de guerra que vengan de la Colonia sia objeto oficiaj, habiéndose dado gl término de cuatro horas ó para retirarse, ó para con- sentir el registro á los buques de guerra que estuviesen en el puerto al tiempo de la declaración. Es lisongera una conformidad tai^ y nosotr^ creemos que si se piensa, hemos de conformarnos en todo. NOTA. ■ / Los editores hemos convenido en que es prudente y honroso no en« trar jamas en contestaciones con la „ Aurora " y el „ Pampero " de Mon- tevideo, cualquiera que sea el rumbo que la opinión de uno y otro papel tomen ahora con respecto al gobierno de Buenos Aires. Sin embargo, no por ^,sta nos hemos de privar de la satisfacción que ahora, como siempre, sen- tiraos al imponernos ppr sus páginas, en la ilustración, patriotismo, y much© ínasj en la liberalidad de los señores editores. . '] A LA SECULARIZACION. ) Fr. Juan Antonio Acevedo Franciscano. Fr. Juan Ramón González , « ? ti* j . ' Fr. Le^n4ro Casco-Lego.... J Mercedanos, ; PARA FUERA DE LA PROVINCIA. A Santa-Fé. Fr, Jorge Aparicio. Fr, Pedro Pacheco Fr. José Placido Camacho /►Mercedaríos, Fr. Antonio Cortés Fr. Domingo Rama, . t . i » » 1 1. 1 » 1 1 > t « « i • « • i 116 A la Coloma. Fr. Joaquín José de Landa 7777777 — Recoleto; POLICIA INTERIOR DE BUENOS-AYRES. Desde el 15 del corriente hasta el 21 inclusive. Heridos con cuchillo (J. Id con sable 2. Id con piedra 1. Id coa palo 1. Contusos , 1. Robos menores 6. Insultos públicos 5. Muertos (un herido de los comprendidos en la relación del núm. anterior)......!. Ahogados en el rio ^ 2i Id. en un pozo de balde 1. Siúcidios — (un negro que se ahorcó) t 1. Continuación de los señores subscritores al Centinela. Ejemplares D. Toribio Luzuriaga ..2. D. Manuel Carranza 1. D. Francisco Ramos Mejia 1. D. Fortunato Lemoine , . 1. D. Agustín José Doncel 1. D. José Antonio Villanueva. . . . . 1. El Dr. Achega .......I. D. Meliton González 1. D. Angel Saravia 1. El Canónigo D. Valentín Gómez. 1. D. Eugenio Villanueva 1. D. Domingo Robredo 1. D. Manuel Obarios 1. D. Carlos Maria Alvear 1. D. Nicolás de Vedia 1. D. Fernando Costa 1. Ejemplare», D. Antonio Has 1. D. Manuel Cavia.... 1. D. Manuel Joaquín de Albarrazin.l. D. Pedro Varangot 1. D. Braulio Costa I. D. Juan Antonio Argerich 1* D. Mariano Martínez. ......... .1. D. Juan Bernabé y Madero. .... 1, D. Ignacio Nuñez 1. D.* Tomasa Escalada 1. Dr.D. Pedro Rojas 1. D. Miguel Fernandez Agüero...!» D. Bruno Billoldo 1. D. Ventura Llórente 1, D. Julián Panelo 1. Dr.D. Félix Frias 2. (Continuará) IMPRENTA DE LOS EXPOSITOS. N". 31. EL CENTINELA Buexos-Aymes Domingo 2 be Marzo be 18'23. • Quft-H Vite / La Pairia. CÁRCELES. La decisión del ^"bierno de la provincia en trabajar por su prosperi- -dad, induce á creer que al fio ha de consumarse el plan de reformas útiles ; j los felices resultados de las que ya se han practicado, nos dan dere- eho á esperar igual suceso de las que s* mediten para en adelante. La administración de justicia clama por una reforma en todos sus ramos : no tenemos duda que tal vez mui pronto le llegará su turno : sabemos tam- bién la oposición que deberán hacerle los empeñados en sostener las co» lumnas carcomidas del edificio gótico : pero, al cabo- la civilización es ua torrente, que arrebatando los diques que se le oponen, los envuelve en su mismo curso. Tenemos pruebas lisongerats esta verdad, aun en el caso en que se nos ha querido persuadir que el cielo había tomado las armas contra la tierra. Por fortuna va no puede hacerse una hostilidad de este género á las reformas ulteriores. Interin, liega, pues, la de la adminiitracioa de justicia, nos limitaremos á apuntar algunos abusos, cuya destrucción ser- virá tal vez á prepararle el camino. Ahora tocaremos el que se comete en las cárceles respecto de los detenidos en ellas:- y no faltarán otros que combatir en nuestros números posteriores. Es demasiado sabido para repetirlo que las cárceles no son depósitos de delincuentes, sino de hombres prevenidos de crimen, pero cuya crimi- nalidad aun no está averiguada. En esto se diferencian de los presidios y otros lugares, donde son remitidos los hombres, vencidos en juicio criminal, y convictos de un delito, á sufrir la pena de la lei. Es, pues, indudable que en las cárceles no debe procurarse otra cosa que la seguridad de los detenidos, y que se les debe permitir cuanta franqueza y libertad sean com- patibles con aquella. En las cárceles puede haber, y hay en efecto, mu« ches inocentes : el Juez los declara tales, y vuelven á la sociedad sin man- sbft. ¿Y cual de «stos será el qu^ üo teoga ua derecho * reciamar contra 118 los administradores de la justicia por la incomodidad y privaciones que se les ha hecho sentir durante su detención? Ninguno, en nuestro concepto, atendiendo á la conducta que se ha observado con ellos. — Contraigamonos. En nuestra cárcet pábjica son indistintamente destinados los presos co- tViun'cabres á los servicios interiores y exteriores de la misma. Esto pase, po'-que acaso no puede ser de otro modo, ni coiivendrá que s^a : pero que al detenido que aun no se sabe si es delincuente, se le higa atravesar las plazas y las calles encad-uado con otro, tal vez cargada de delitos j de infamia, es chocante á la razón y á injusticia. ¿A qué conduce el encadenar á los hombres, y hecerlos dorinir encadenados ? Se nos dirá que por la lei no se reputa como pena esta clase de prisiones : pero esto es cuando no puede consultarse de otro modo la seguridad : pues en caso contrario, es una obligación de los jueces y carceleros ahorrar una incomo- didad tan mortificante á los que tal vez no merecen ninguna. Hablanms siempre bajo la suposición de que aun no esté esclarecido el delito. Nada es mas común que ver en libertad por las calles <á hombres que el dia anterior hemos visto amarrados con otros por una cadena al pip, llevando á sus compañeros de infortunio el mantenimiento ó la bebida. Sí no han sido penados es porque no fueron delincuentes: ¿ y no es una in- justicia haberles hech.) sufrir la vergüenza que debe ser solamente compa- ñera del crimen ? — Hablemos claro. ¿Se teme que fugue , algún preso délos que, por ejemplo, salen de la cárcel á llevar el' agua á los que quedan en ella? Evítese de otro mo- do la fuga : vayan en su escolta cuatro ó seis hombres de la guardia, ea vez de uno solo; y súpiase de ese modo á la seguridad que se consulta por medio de las cadenas. E^te es un espectáculo que debe quitarse de los ojos de un pueblo civilizado. Lo mismo puede hacerse por la noche en lo interior de la cárcel : redóblense los centinelas : duplique el carce- lero su vigilancia ; y déjese á los hombres, que mas necesitan de la paz del su ño, el bastante descanso en su reposo. Estas no son teorías de una imaginación exaltada, que no creé ver por todas partes mas que desgracias de la humanidad : son resultados prácticos de la civilización de los pueblos, x^'l^ tanto ei.dulza las costumbres : son consecuencias indispensables del principio asentado, por el cual á ningún hombre detenido se le debe causar mas sufiimiento que el que absolutamente es imposible evitarle. La ignorancia ó desprecio de estos mismos principios nos ha hecho ge- neralmente confundir, y mirar con el mismo horror, y sin distinción alguna, á los q. de oro, los billetes del banco, y los nuevos vales de uno, tres, y cinco p»^sos,.no podrá necesitarse mas plata laeattda en todas la?. 126 compras y ventas hnaginables, que el mero cambio de un peso; es decir ; el pico de reales de cualquier suma que sea : y de esto no es posible que nos priven, por dispuestos que estén á estancar la circulación de nuestros medios de cambio, como estancarían igualmente la de nuestra sangre, si supieran hacerlo, y les prometiera la operación un cuarto por ciento de ga- nancia. ¡ Ojalá se verificase en estos bribones la fábula de Midas ; y to- do cuanto intentasen comer ó beber, se les transformase en plata cortada, en el acto de tragarlo! A mí, gracias al cielo, no me han agarrado : por- que desde el principio he preferido, antes que sacrificarme á su codicia, fiar mil artículos, á mis parroquianos, y siempre han quedado en mi poder las onzas que no hé podido cambiar. Pero, luego que supe que en la tesorería se daban vales por oro, acudí con mis onzas, como otros muchos ; y V. no puede figurarse cuantas deudas pequeñas y molestas hé cubierto coa cinco pliegos de vales en un abrir y cerrar de ojos. La conveniencia que resulta de su circulación se ha hecho tan palpable en solos tres dias, que todos los reciben de mí, como yo los recibo de todos, y si el Sábado me restan algunos de ellos, irán al registro de que surto mi tienda, y de allí pasarán á la aduana, para volver á salir otra vez por mil manos, y efectuar suavemente y sin sacrificios, todos los cambios, del misma modo que el aceite hace girar las ruedas sin que rechinen ni se gasten. Vale. M, M. P. D. Me ha gustado mucho la feliz idea de distingir los valores por las formas ; y con tanta claridad, que aun aquellos que no saben leer, no pueden equivocar unos vales con ©tros (1.) P. D. Del Centinela.-^ Se halla el Centinela tan completamente del parecer de M. M. respecto á los vales^ que se alegraría acudiesen mu- chas personas á lo de D. Miguel Ochagavia con uno triangular y otro re- dondo, para hacerse de una colección de los números de este periódico pu- blicados en el año de 1822; y mucho mas si trajesen un pentágono con su triángulo, para suscribirse al mismo tiempo por los primeros cincuenta pliegos, del año presente. A la verdad el Centinela no puede, como la tesorería, prometer onzas de oro en cambio de su papel i pero sí algunas lihras de buenos consejos. (1) Solo el Sr. Mamita parece equivocarlo lodo en su carta : por que á la ver- dad no és fácil adivinar á que viene alli la genealogía ni la geografía; á no ser que el Sr. D. Diego crea que la voz g'eometria es un sinónimo de aquellas.— El llamar Pata^ gones al pentágono , y corona al círculo ^ es uoa bwena prueba de que ao todos los que tienen pl^t» han inrentado U pólvora, m7 Sr. Centinela, ^ La deferencia con que ha tratado V. á su sargento insertando en sus números su comunicado sobre las escuelas de Campaña, le anima á conti- nuar expomendole sus ¡deas, por si las encuentra V. dignas de igual honor— ^ leñemos establecidos en el pais dos colegios, el de la Union y el Se- minario, que se ha trasladado yá al exconvenío de Mercedarios, y que pa- sara en breve á ser el colegio nacional de que habla la ley de reforma del clero. Alguna vez he querido persuadirme, que V. estará satisfecho coa solo estos dos colegios, pero muchas otras he recelado, que V. debe de- sear algo mas, si V. ha de corresponder al carácter, que le imprime su nombre, y este recelo es el que rae anima á indicarle lo que acaso por delicadeza ha dejado V. de apuntar. Tengo la satisfacción, que hablo coa «n Centinela accesible, modesto, y de buena fé, que solo trata de desem- peñar su puesto con su propia vigilancia, ó con la agena, cuando esta le Socorre oportunamente: vamos pues al caso Decia, que debía V. desear algo mas que los dos colegios ya nombrados, jorque en efecto ¿cuales son las miras que V. descubre en cada página de sus números ? apenas hay una, en que no manifieste V. los mas vivos deseos de que se generalicen las luces, de que se propague la ilustración, de que la educación se extienda, y de que todas las clases de la sociedad, participen de este beneficio. Y ¿entonces Sr. Centinela? ¿ como se contenta V. con los dos colegios? ¿No ve V. que ellos tienen por objeto propor- cionar educación á aquella clase de la sociedad, que debe servirla con sus talentos. ¿Y la clase mas numerosa ? ¿y laclase industriosa, y trabajadora? i y la que debe servirla - con sus brazos ? ¿la deja V. abandonada á la indo- Jencja , y miseria de sus padres , al descuido criminal de sus tutores, y muchas vecf^s á sí^ mismos, y á sus propios vicios? No Sr. Centinela: esta me parece una injusticia, y por lo mismo muy agena de la imparcial in- íegruiad de V.: es verdad, que para esta clase hay escuelas gratuitas, es- parcidas en diferentes puntos de la ciudad ; pero aquellas calidades se las fiace muchas veces inútiles, y aun cuando concurriese general, y constan- temente a ella, no se logran todos los objetos, que V. como Centinela proponerse. ¿Qué es pues loque V. debe indicar sino quiere pasar por el amarga sentimiento de ver burlados en gran parte los deseos, y aun las esperanzas, que manifiesta en sus números ? El establecimiento de un colegio para la clase laboriosa, y trabajadora, dor.de los jóvenes sobre la instrucción comua de leer, escrib r, y contar, reciba,, también metódica y constantemente la que necesitan para dedicarse con fruto á las artes mecánicas; en una palabra, donde se les proporcione una educación fi^ica, moral, y científica corres- pondiente a su clase. V. es hombre instruido, Sr. Centinela y yo no ne- cesito explanar los objetos de este colegio, hablando con V., que como el que mas, esta penetrado de su plan, de su necesidad,^ y" de sus ventajas. fMa, su establecimiento dentro de poco tiempo nos proporcionara' lugar 128 algún convento de regulares, como lo ha proporcionado ya uno para el co- legio nacional. Los gastos que demande no serán ingentes, porque todo debe corresponder á la clase educanda: vestido, alimento &c. todo debe ser de poco costo; y tal pudiera ser, que una parte de los fondos del convento donde se estableciese, bastase para cubrirlos. Pero aun cuando de- irandase grandes gastos, siempre serian mayores sus ventajas, y cualquier suma es bien empleada, cuando tiene por objeto proporcionar á la patria ciudadanos amantes del orden, morales, industriosos, trabajadores, é inicia- dos en los principios de la ciencia social hasta aquel nunto que V. sabe niuy bien debe ser común aun á las clases inferiores- Estás son mis ideas, y creo que son tc.mbien las de V. ; y alguna vez he tenido la debilidad de creer, que como V. es hombre que si°rve á la patria con sus talentos, quizá no las ha indicado, porque mira con desprecio á los que la sirven, ó la deben servir con sus brazos ; pero este es un jui- cio temerario mió, que V. debe despreciar, y fijarse solo en la considera- ción, con que es de V. Siempre muí apasionado, su Sargento. Perdonamos de buena gana al S. Sargento el juicio temerario que al fin de su comunicación asegura haber hecho alguna vez de nosotros. Ea l)astantes ocaciones ha inculcado el Centinela sobre la necesidad de pro- teger, fomentar, é ilustrar á las clases industriosas y productoras. Por ahora no hay oportunidad de explanar las ideas que nos han ocurrido en ■vista de la comunicación del Sargento ; pero no estamos distantes de con- venir en el fondo del proyecto que propone ; y llegará tal vez el caso de entrar en los detalles que él debe abraz^ir: porque indudablemente, el principio de que, la ilustración es la madre de la civilización, y esta de la felicidad del pais, debe ser el punto de arranque de que debemos siempre partir. NOTA Se ha recibido el Viernes á la una del día un comunicado, suscripto por el Sr. Rector de Universidad D. D. Antonio Saenz, relativo al otro, inserto en nuestro numero anterior, bajo el titulo Estudios. No habién- donos sido posible insertarlo en este número, por estar enteramente lleno, te darémos un lugar en el siguiente — OTRO El remitido, suscripto por el amante del orden y de la justicia, para que pueda publicarse, debe ser presentado bajo la firma del autor, como lo ofrece ; en el concepto que, de no hacerlo, no podrán cargar con la respon-» sabilidad LOS EDITORES. Dr. D. SANTIAGO RIVADAVIA. AI Cantinela corresponde lamentar la muerte de los amigos de las nuevas idéas, de la civilizacionj y de las reformas útiles ; así como recaerá sobre otros el trabajo de anunciar la desaparición de los serviles. A las diez de la noche del Miércoles 26 del pasado, después de una enfermedad de 25 dias, falleció el D. D. Santiago Rivadavia, miembro de la Sala de Re- presentantes de nuestra provincia, en la que muchas veces lo hemos oido sostener con calor los principios en voga, y batir con entereza y de frente los abusos que el tiempo, la superstición, y la ignorancia parecía haber lie- cho respetables y eternos. — La mañana del 27 fué conducido su cadáver al cementerio del N., acompañado de su hermano el actual ministro de gobierno y relaciones exteriores, del prelado eclesiástico, tribunal de jus- ticia, jueces de primera instancia, algunos jefes militares, y mas de cien ciudadanos. — Veinticinco ó treinta coches, que acompañaban el carro fúnebre^ condujeron hasta el lugar de los sepulcros á los que cortejaban los res- tos de un amigo de la libertad. El cadáver no fué abandonado hasta que llegó al borde de la fosa.=Esta ocurrencia, verdaderamente lamentable, ha dado lugar al Centinela para hacer, tal vez ea el próximo número, algunas observaciones de importancia. D. D. Matías Patrón. El Lunes 24 del pasado llegaron de Córdoba las cenizas de este be- aeraéríto hijo de Buenos Ayres, que falleció en aquel destino el dia 6 de Enero de 1822. Esta pérdida será siempre llorada por nosotros ; y cuando lo Sociedad literaria de Buenos Ayres se haya ocupado del trabajo de es- cribir la vida pública de aquel hombre recomendable, como se ha indicado en uno de sus periódicos, quedará seguramente á nuestros descendientes un modelo de las virtudes que deben caracterizar al ciudadano, al magisíradoj y al hombre público^ CIENCIAS EXACTAS, A principios de Marzo próximo se abrirán nuevamente las clases dé Htiatemáticas de esta universidad. En el "primer año dará principio el cursó de fisico-matemática, s«gun el orden de materias que se puede ver en el programa que corre impreso. En el departamento de ciencias exactas se dictará el tratado de máquinas^ un curso de arquitectura, otro de fortifica^- don, y el cálculo infinitesimal, para servir de introducción á la mecánica ; pero se previene que solo serán recibidos en este departamento los indi» yiduos aprobados en el curso completo de fisico-matemática, 130 EL IV. REY. Desde que principió á correr en Buenos-Ayres que en Chile se acocaba á la forma dircctorial, con grandes mazas de ciudadanos del mismo pais, ya se dejó sentir otro rumor no menos delica'do, que se fue aumentando en la misma proporción en que crecían los datos que ponian fuera de toda duda el movimiento que se hacia para destituir á los gobernadores perpe^ iuos de la república. Este rumor era, que en la capital del Perú desde el año de 1822, por 4\ vez en la América Meridional- se habia concebido el famoso proyecto de sentar en la ciudad de los reyes, uno llamado consti- tucional, que al fin imperase sobre el Perú, sobre Chile, y sobre las Pro- vincias del Rio de la Plata ; pero sea que este hecho careciese de datos positivos, sea que las ¡deas y los principios de los hombres en Buenos-Ayres les coloquen en aptitud de no creerse en peligro, por ningún amago de 3a manía aristocrática, ni de la tiranía militar^ sea por lo que fuere, no se lia dado mayor ascenso al rumor, ó mas bien ha sido recibido con la misma indiferencia, ó con todo aquel aire de desprecio que son capaces los argentinos de ofrecer á cualquier proposición que tienda, ó á volverles al dominio de ios Borbones, ó á privarles el goce á que han arribado, por entre puros peligros, de un sistema de gobierno ilustrado y liberal. Nosotros no hemos tenido mas datos para juzgar de la mas o menos certidumbre de este hecho, que los que han tenido todos los individuos ; sin embargo, nosotros, mas bien alarmados, que indiferentes á una idea que tanto cuanto tiene de opuesta á los principios de nuestra nueva creencia, otro tanto la considerábamos como insultante . y oprobiosa para una patria que aspira á denominarse con propiedad— LA PATRIA DE LOS LIBRES, dimos al proyecto una acojida seria, y permitidole que ocupase nuestra con- templación. Repetimos que no habíamos obtenido datos positivos y posterio- res á la época en que se supone concebido el proyecto, y puesto una graa parte en egecucion ; no obstante, remontándonos algo mas, habíamos des- cubierto en la marcha del antiguo ministerio del Perú, mil probabilidades que concurrían á dar al proyecto un grado extraordinario de certidumbre. Observamos que en cuanto entró en Lima el ejército libertador^ se echaroa los cimientos á la plantificación de una clase aislada, ó mas bien de una aristocrácia nacional. No hablamos precisamente déla ,^Orden del Sol''' que allí se instituyó entonces, como ahora en el imperio del Brasil la de una constelación de cuatro estrellas.) porque al menos el pretesto de premiar el mérito, tomado para una y otra, no sube de la esfera de lo ridículo. Hablamos de los títulos que el ejército libertador encontró en Lima, que tenian el iBÍsmo origen y la misma tendencia que la aristocrácia imbécil de España. Estos títulos variaron en el nombre, pero quedaron en la substancia mas ase- gurados, porque se nacionalizaron con el eco de la independencia. El segundo paso que observamos fué <■! programa de una sociedad literaria establecida bajo la influencia y la presidencia del ministro dpl protec- torado : esto eS; cual era la forma de gobierno mas conveniente al Perú, aten- 131 didas sus circunstancias , sus hábitos ó inclinaciones^ j todos los demás dorados que hacían resaltar bien loque el mismo prográma quería que se resolviese— Observamos en tercer lugar, que la resolución del programa lúe de facto, por el establecimiento de una monarquía en el Perú— pen- samiento que „el Jmigo del Pais'' periódico de Mendoza en las Provincias Unidas, ha batido con propiedad y con estusiasmo republicano. A mas de estas observaciones, nosotros nos amparamos de otras, (que explanaremos cuando el proyecto para la coronación del Re¿ 4\ llegue á nuestras manos como lo esperamos) y nos decidimos al menos por lo que anteriormente hemos dicho— que el nuevo rumor en relación con tales an- tecedentes, aparecía fundado— Mas ahora mismo, ya se nos presenta un do- cumento oficial del gobierno del Perú que confirma nuestro juicio antici- pado. Corre en Buenos Ayres el decreto de la Junta gubernativa de Lima, en que se revocan los poderes dados á la comisión diplomática, compuesta de los Sres García del Rio, j Paroyssien, (1) que pasó por Buenos Ayres a Londres, por cuanto contiene órdenes que atacan los principios del con- greso general de aquel Estado, y su decisión por un sistema liberal y abso- lutamente independiente de la Europa. Tenemos un cúmulo de materiales en este hecho para despertar el entusiasmo público, y aun para permitirnos desaprobar esa seguridad ea que reposa cuando debe ponerse mas en armas para cruzar radicalmente las pretenciones de los que no trabajan sino para tener mas que devorar- y para que no se arranque de sus manos el único gran patrimonio, el ál la libertad, de que goza no por la vía hereditaria, como el de los mar- queses y condes, sino por su sangre y sus sudores ; pero nos detenemos aquL Hasta obtener los detalles que nos pondrán en estado de hablar con do- cumentos como siempre, y como siempre también con la franqueza de que nacemos perpetuamente alarde. TEATRO. .Por fin hemos oído en Buenos Ayres algo que se aproxima á la per-' lección del canto, y que dá una idéa completa de la belleza de la música Italiana. El Sr. Rosquellas, en la noche del 28 del pasado, acreditó que es un verdadero profesor. El público quedó tan contento de él, como él debe estarlo del publico; pues la repetición y oportunidad da los aplausos que obtuvo, deben haberlo convencido de que en las orillas del Rio de la l-Iata se sabe lo que es gusto, en el mismo grado en que se saben otras cosas, que nos han el evado á la altura en que nos hallamos hoy. (1) Esta comisión que llegó á Buenos Ayres cuando empezó la furia de las Ideas republicanas, escribió á Chile que nuestro gobierno no duraba cuatro meses; y le faa salido la misma cuenta que al Sr. Zañartu que también dijo lo mismo en Mendoza-- Las personas que á unos y á otros autorizaron en Chile y eu Lima, existen sia «argo alguno á egta fecha. 132 POLICÍA INTERIOR DE BUENOS-AYRES, Desde el 22 al 28 del pasado — Heridos con cuchillo 10. Idem coQ palo 2. Idem con sable l. Idem con un corta pluma 1. Idem con una vara de fierro 1^ Robos menores 7. Insultos públicos 2. Continúa la lista de los Ejemplares. Dr. D. Ramón Díaz 1 , D. Juan Carlis 1. D. Juan Bautista Moroo 1. D. Benito Melendez 1. D. Agustín Donado....... 1, D. Blas José Pico 1. D. José Plácido Guerrico 1. D. Francisco Escallar 1, Los enviados del Perú 2, D. Diego Gallardo K D. Juan Cano. ... 1. D. Francisco Baris 1. D. Juan Almeida. 1. D. José Maria Rojas 1. D. Pedro Blanco 1, D. Juan Pablo Saez Valiente .... 1 Señores subscritores. Ejemplares,. Señores Roguin y Compañía 1. El Presbítero D. Antonio Romero.!. D. Juan Várela 1, D. Francisco Marti 1. D. José Pérez 1. D. Juan Matheus 1. El Coronel D. Benito Martínez. 1. Washinton de Mendeville 1. D. Manuel José Zapata 1. D. Juan Sánchez 1. D. Paulino Ibarbas 1. D. Pedro Trapani 1, D. José Ceferino Lagos . . ...... 1. D. Guillermo Cartvrright ........ 1. Dr. D. Martin Montufar 1. D. Justo pastor Linche !<. Imprenta de LOS EXPÓSITOS. N\ 32. EL CENTINELA ^ Buenos-Ayres Domingo 9 de Marzo de 1823. Za Pcttria. UN HOMBRE LI1BRE. .¿í? Centinela corresponde lamentar la muerte de Jos amU gas de las nuevas ideas, de la civilización y de las re* formas útiles — Asi como recaerá sobre otros el trabdjo de anun* ciar la desaparición de los serviles. Centioela núm- SI, No vamos á presentar el cuadro de la vida de itn iiotnbre admirare por su moral, y eminente por sus talentos. Tampoco vamos á escribir la historia de un héroe que ha resplandecido eo la revolución, ó que le ha rendido servicios que deban colocarle al singular. Menos as|)iramos á re- comendar á la posteridad la memoria de un hombre, por lo que han im- portado sus bisabuelos— Nuestra intención es mas pasiva— es la de consa- grarle no el cuadro^ exacto de la vida , sino solo la expresión de la amistad, nunca mas íntegra, líltnca mas sincera, qvue cuando es vertida des- pués del terrible lance de la rauierte— de este lance por el cual acaba de pasar un buen amigo, un buen republicano, un hombre recto, un buen re- presentante de su pueblo, EL Dr. D. SANTIAGO RIVADAVIA. Nació en Buenos Ayres el 25 de Mayo de 1785 : fueron sus padres el Dr^ D. Benito Gonzales de Rivadavia, natural del reino de Galicia, r la Señora D. María Josefa Rivadavia, natural de Buenos Ayres, de familia mui antigua en América. Rivadavia fué educado y estudió en el colegid de su patria; concluyó su carrera en la universidad de Córdoba del Tu- cuman, donde obtuvo el grado de Doctor en leyes, y dictó por algua tiempo la cátedra de Instituta. Abierta la carrera de la iadependettcia el 25 de Mayo 4e 1810, Ri^ 134 vadavia la abrazó decididamente en Córdoba donde se hallaba ; y aun cuando contribuyó de uu modo activo á suavizar los fervores de la revolución, que se ejercitaban por los primeros expedicionarios al Perú, contra los jef«s del realismo sublevados en Córdoba, él supo conciliar este sentimiento pa- cifico con su crédito entre los iudepeudientes, presentándoles actos bastan- tes para merecer ser clasificado amigo de la libertad de una patria, que feabía nacido en el mismo dia que él. Fué nombrado secretario del primer gobernador que tuvo Córdoba por el gobierno americanor Ignoramos el motivo porque Rivadavia dimitió «síe empleo, después de servirlo por algún tiempo con honradez. Se re« tiró á Buenos Ayres, en donde abandonando la práctica de la carrera del foro que pudo muí bien ejercitar con ventajas, tanto por su buena dispo- sición, como por íus muchas relaciones en el pais, adoptó la carrera mer- cantil dirijiendo sus expeculacsones al Paraguay. Este rincón de la amé- lica del Sud, regido por un sacrificador estóico, ya entonces había empe» zado á ser el azote d«^ los hombres y de las fortunas — nada avanzó RU vadavin, y reconcentró sus intereses en la capital, su Patria. Desde entonces se entregó por entero al ejercicio de agricultor: — esta jarrera colocó á Rivadavia en aquella posición que había sido y era el grande objeto do sus aspiraciones : tal era^ el de la independencia indi- vidual, con la facilidad de adquirir por sí lo bastante para un manteni- Kiiento á lo espartano. Rivadavia bajo de este aspecto, se libertó siem»- pre de aparecer ni en las convulsiones interiores, ni ocupando lugar alguno entre ese cúmulo de aspirantes á los destinos públicos, que tanto han morti- ficado y retardado el término de la causa general. Entre ios hombres civiles se encuentran mui pocos de quienes puedan sacarse rangos délos que se llaman de adorno para la historia ; y aun los de los que se han hecho mas notables en la fuerza de la revolución, haa- quedado apagados^ no pudiendo resistir el resplandor de las grandes accio- íies bélicas, para las cuales era únicamente abierto el campo, decidido que la independencia debía conquistarse no con la. pluma, sino ccn la espada.. Por este principio general tampoco pedemos presentar á Rivadenm ea aquella larga carrera, sino como un hombre común en sus acciones, como an buen americano, siguiendo su vida agrícola, á cinco leguas al Oeste de Buenos Ayres en la villa de Morón. Al paso que la guerra general declinaba por los progresos de la inde-. pendencia en Chile y el Perú, las diseuciones civiles incrementaban en Bue- nos Ayres, á térnilnos de t"blicase en sus números, aunque fnese m extracto. Esta medida justificaría ciertamente los anuncios de V v l.s que la autoridad pudiese adoptar respecto del monasterio, y cada' monia en particular respecto de si misma. Sobre todo V. instó por la visUa, debe V. publicar sus consecuencias. ' ^ Y hablando de consecuencias, ya habrá V. 'oi do una, qurdebe serle rnuy satisiactona tal es , la de que dos monjas catalinas han manifestado al Frelado sus deseos , y resolución de exclaustrar, y este las ha oido coa |a clemencia paternal , que le es caracteristiea ; honor eterno á esas almas impertérritas, que han tenido valor para sobreponerse á las preocupacio- nes^y a los ridiculos miramientos , que afectan tan fuertemente ai sexo se- pultado en esas cavernas, i Cuantas victimas va á arrancar de manos del fanatismo, y- de la superstición el ejemplo glorioso de estas dos valientes y que triunfo tan heroico vá á reportar en él la religión, y la lilosofia! Al tiempo le doi a V. por^ testigo, y espero que lo comprobará con la misma^ exactitud que ha manifestado que la visita debía producir estos efectos Mas para todo esto, es indispensable se empeñe V^fet. dar al público una Idea del auto de visita, que es el objeto principal de este comunicado, al mellos SI quiere V. que yo , sea . el resppnsable de aquel anuncio. Ve V. siempre apasionado — El Observador, Sil. Centíflelá,, Acabo dejeer su num. 31, y en él las oportunas, y solidas reflexio- nes, que hace V. sobre las próximas funciones de semana-santa. Entretenía sin embargo algunas dudas, apesar de la seguridad que V. me inspira, so- bre la enormidad de sus abusos en la campaña, y no queria creer que tan santas concurrencias se hubiesen prostituido hasía tal punto. La casua- lidad me presentó la ocasión de hablar sobre el particular con un cura de campo, a quien desde luegp expuse mis recelos, y o¡ de su boca una ratifica-- cion expresa de cuanto V. nos ha dicho, añadiendo, aun no ha dicho el ' Centinela todo lo que sucede^ quizá por falta de noticia ; sepa V. que.es tan i cierto que esas perjudiciales diversiones son el único estimulo que tienen nuestros campestres para coneurrir á las fiestas de semana-santa, que prefe- ren a la capilla, donde se hacen con una regular magestad y decencia aquella donde su celebración es meFamente nominal, pero que por su lo. calidad, j otras circunstancias ofrece proporciones para «stos entretenimien- tos. Ji-ste es un punto, concluyó, en que las autoridades deben pensar con seriedad í porque las gentes de la campaña no solo pierden en estas fiestaa El Cent. JSvm.. 32, 143 su fortuna como dice Justamente el Centinela, sino lo que es peor, su moral, y el fruto de las iustrucciones de todo el resto del año, y esto precisamente en un tiempo, en que debieran fortalecer aquella, y recoger este mag abundante.. Yo quedé sumamente satisfecho sobre mis dudas al oir producirse de este modo aun hombre, que se conocia hablaba por experiencia, y con su corazón, y he creido deberlo comunicar á V., como lo hago, por si V. gus- tase añadir este rasgo al cuadro de su Semana-Santa. Queda de V. nauy apasionado. El Amigo de la Verdad UN SONETO. ^6 ha recibido un Soneto en elogio déla SOCIEDAD DE BENE- í^j^CENCrA. Sentimos no publicarlo, porque ni las Señoras á quienes es dedicado, ni nosotros, ni el inventor de los sonétos, ni el autor mismo, podrían jamas entenderlo. \ Tan elevados son sus conceptos, y tan emi- nentemente desconocido su estilo ! Si el que se ha servido honrarnos coa remitirnos esta pieza, se sirviera igualmente hacerla inteligible, el Centin nela se haría un honor en insertarla, y en satisfacer ios deseos del Sr. S. R. EPIGRAMA. La gratitud hace hablar y callar. Si un favor me dispensa algún amigo, Por gratitud á todos se lo digo : Que, agradecido, no sé callar. Pero hágame un favor mi dulce amigay y no tema que á nadie se lo diga : Que, agradecido, no puedo hablar. OTRO. E/ espejo y el Centinela. Se miró Antonia al espejo, Y de rabia lo rompió ; Porque en el cristal no vió Mas que un pellejon añejo : Y su marido hizo airado Al Centinela pedazos. Porque en algunos retazos Se miró como pintado. 143 NOTICIAS PARTICULARES. P. Por el último correo de la carrera de Lima hemos sido favorecidos Con un escrito anónimo que se intitula — Compendio Histórico De la vídü del general San Martin, Tomo 1*. Contiene el manuscrito trece y medio pliegos completos, y un pliego toas con cincuenta y siete notas : y al fin de estas, se lee la siguiente— Continuará en el tomo 2°. Capital de los Ubres, {antes de los Reyes.) Lo que es consiguiente con el siguiente párrafo que se lee en e! pró- logo con que se introduce. „É¿ Compendio histórico de su vida referirá- solo los hechos mas marcados de ella, mientras que la recopilación de otras notas y documentos proporcionan materiales para ilustrarla en grande'* Advertimos en efecto que el lenguage con que está escrito el com- pendio es en realidad de un hombre libre ; en esta parte creemos que el autor ha llenado el compromiso en que se pone cuando establece por un principio, que reprueba el que „la adulación servil y baja haya sido siem^ pre el pincel con que se há desfigurado el cuadro verdadero de las historias del mundo'" — Nos es sensible decir que en la parte histórica, ó mas bien en los hechos que refiere acaecidos en las provincias del rio de la Plata el autor aparece como á obscuras respecto del mayor número, y comd mal informado en los muy pocos que relata. Esto nos ha confirmado ea el concepto de que el Compendio ha sido escrito á una gran distancia de la escena, por egeii)plo en Chile ó el Perú. Sin embargo, nos sería agra- dable que el autor continuase favoreciéndonos con estos documentos, °que alguna vez podrán servirnos para iluminar las páginas del Centinela, 'pro- porcionando de este modo toda la luz que debe necesitar el que se en- cargue de trazar para la posteridad el cuadro mas íntegro de nuestras des« éUchas j de nuestras felicidades» 2». Se asegura por todo Buenos- Ayres, que en una casa particular se está fabricando un número considerable de uniformes completos, para enviarlos fuera de la Provincia, con el objeto de servir á la organización de un nuevo ejercito, cuyo destino se oculta y no se calcula bien. Se afirma que estos uniformes deben dirijirse á Mendoza ; pero es difícil creer que sean con- tratados por el gobierno de aquella Provincia, cuando es «otorio que 144 falta de recursos le ha írtipedido penetrar los campos de los bárbaros para obrar en combinación con Santa-Fé y Buenos- Ayres, y adquirir piimero que nada su propia seguridad, ó mas bien la de su pueblo. También es difícil persuadirse que aquel gobierno consienta que algún encargado extran- gero levante sobre sus mismas barbas un ejercito que debe arrancarle cuando menos los brazos que tanto necesita, para sostener y mejorar Ta' agricultura sobre la cual está fijado el patrimonio de los mendozinos ; y esto independientemente de la ninguna garantía que un ejercito tal puede dar á la libertad y seguridad del pueblo, y lo cual también debe ser aten- dible por cualquier gobierno. Menos podemos creer que haya en Mendoza un particular que de puro patriota, quiera invertir de sus fondos 50 ó 100 mil pesos en uniformes, para satisfacer los deseos de alguno, que no esté contento no teniendo mercenarios á si¿s órdenes. Es dudoso también encon- trar un solo jefe que sea capaz de hacer estas erogaciones ; al menos en tal caso tendríamos derecho á preguntar ¿de donde sacó su importe ? ¿ quiea le dió ? ¿ como lo obtuvo ? ¿ con qué fines lo emplea de este modo ? : p» qué carácter? &c. &c. &c. VALES Han acaecido en el discurso de esta semana dos cosas singulares respecto ■de. los vales, cuya emisión ha sido tan notablemente ventajosa para el pú- blico. La primera es, haberse lewntado la voz de que la Policía ha multado á dos, ó mas individuos, por haber reusado cambiarlos ó admitirlos en pago. La segunda, que algunos ó mal intencionados, ó mui equivoca- dos eu sus conceptos, han excitado entre los accionistas del Banco el temor absurdo de que los vales van á minar su institución, y la pretencion ridi- cula de que la emisión de estos por el gobierno ha sido una violación de los privilegios de aquel. En el primer caso somos de parecer que se ha fraguado una impos- tura : porque la Policía sabe muy bien, como todos, que el recibir ó no los vales, es enteramente voluntario: de consiguiente .no ha podido, ni es creible que haya multado á nadie, por no haber hecho lo que hay entera libertad para no hacer si se quiere. El gobierno cambia indiferentemente vales por t>ro, ú oro por vales, según iicomoda mas á cada particular, y estos en sus negocios admiten los vales en las ventas y compras menores, y en la chancelación de picos en las cuentas : ó favorecen la especulación Kucua de los nvonopolistas déla plata, insistiendo en no negociar con otra cosa. En fin, el particular se conduce á este respecto precisamente como quiere. En cuanto al segundo caso, aunque no deja de tener algo de ridí. eulo la ocurrencia, pide sin embargo un examen mas sério y detenido.= Unos cuantos hombres del pais, que reúnen las tres honrosas profesiones á« coníruüasdisias, tnonopoUslas, y opositores por fas y por nefas de caan-j 14» tas providencias íoma el gobierno, parece que han movido á algunos accio- nistas ingleses del Banco, que son los que manifiestan mas interés é inquie- tud en el asunto de los vales, y que corren acá y acullá recogiendo firmas, y animando á que se tengxi una junta general de accionistas', para tomar formalmente en consideración el negocio. Tocar i wa inglés en materia de derecho, privilegio, inmunidad, ó libeitades, es lo mismo que pegar fuego á un barril de pólvora, ó pisar el pie á un gotoso. En tal caso sucede por lo común una de dos cosas, ó una explosión que espanta, ó contor-. ciones que provocan á risa. Los no conformistas in ceternum habrán cono^ cido y contando con esta propensión del carácter inglés: pero el Centi- nela respeta demasiado los grandes resultados que ha producido esta sen- sibilidad, á veces extremada, en favor de los derechos de todos los hom- bres, y de la libertad civil y religiosa, para no sentir que esto mismo exponga ahora á los ingleses accionistas á ser los títeres de aquellos, cuyas almas no tie- nen mas resorte que el egoísmo. Esto es exactamente lo que sucede en nuest.ro caso ; porque ni una sola mosca ha picado derecho alguno de los Señores ingleses. Dicen algunos accionistas que solo el Banco tiene derecho de poner papel moneda en circulación; y que, ex\ caso de necesitarse vales, á él le correspondía emitirlos. Otros añaden que un papel moneda de la ciase de los vales, (tal como las notas de las colonias anglo-araeri-canas, en su revolución, y les asignáis y mandáis de Francia, en la suya,) ha arruinado á todo pais en que se ha emitido. Se dice también que en el público cir- cula ya un valor de docientos cincuenta mil pesos en vales; que quien sabe donde parará el gobierno; que con igual motivo y derecho podrá este ejui- tir vales de. 20 y mas pesos, y que entonces no 'podrán circular los bilktes del Banco. Muchos también propalan que resulta el mayor perjuicio á este establecimiento ; y que si el gobierno no retira sus vales de la cir- culación, el BaTm> dejará de descontar sus letras. En fin, sería nunca acabar el repetir todas las inepcias que se andím diciendo á este respecto.' Mas asi como el lente, colectando en su foc© maravilloso los rayos que' cruzan en toda dirección, reduce los colores mas confusos á una sola ima- gen claramente perceptible ; asi los fuegos fatuos que se han encendido en los cerebros de algunos accionistas, se concentrarán en una luz brillante cuando se reúnan estos en junta general, y de la misma confusión resul- tará la claridad. Esperando que asi suceda, el Centinela también &e toma la libertad de dar su parecer respecto de los vales. Dice el decreto sobre la materia : La penuria de moneda memr, que se deja sentir desde el mes de Noviembre, ha crecido incesantemente y la incomodidad del público y el embarazo de las oficinas del Estado se ■ aumentan. De estos hechos hay millares de testigos, como millares de víc- timas ; y si hay algo que reprochar al gobierno en este negocio, no es se- guramente el haber creado los vales, sino el haber demorado tres ó cuatro meses esta medida, esperando que el remjedio del mal viniese de otra parte. X en estos tres ó cuatro rneses ¿qué ha, hecho fil ^ Banco para impedirla 146 estagnación del medio-circulante ? Nada que separaos : absolutamente nada. Ó le ha sido indiferente el mal ; ó ha podido y no ha querido, ó ha querido y no ha podido remediarlo. No hay medio. — Si le ha sido indi- ferente ¿' á qae viene ahora este alboroto? ¿ó fundaba tal vez el Banco su. indiferencia aparente en la confianza de que el gobierno no podría poner el remedio sin su socorro? — Sí había calculado asi, no habrá sido pequeño el desengaño, al ver ocurrir el pueblo á la tesorería para cambiar el oro por el papel del gobierno. La prueba que han dado los vales de la con- fianza que tiene el público en la administración y en sus medidas, vale mas que todos los vales que ha emitido y podrá emitir el gobierno. Prosigamos. ¿ El Banco pudo y no quiso remediar aquel mal ? — En este caso, á mas de descuidar el interés público, ha desatendido también el suyo propio — á menos que el mismo Banco haya sido el monopolista de la moneda ?ne- nuda — lo que el Centinela se guardará tanto de creer como el Banco de confesar. — Por último; ¿ há querido este y no há podido poner remedio á la estagnación de que se trata ? Entonces no hai violación de los pri- vilegios del Banco por parte del gobierno, por haber hecho este lo que aquel no podía, y para lo que en consecuencia no tenía tal privilegio. Ale- gar que el gobierno pudo facultar al Banco para hacer lo que, según los accionistas disidentes, no puede el mismo gobierno, es un absurdo : pero alegar que un mal debe durar y crecer al infinito porque el Banco no pue- de remediarlo, es otro absurdo mayor. — Algunos accionistas equivocan ex- trañamente las facultades de un gobierno y las de un Banco. Aquel tiene facultad, no solo por derecho, sino por obligación, de remediar todo mal imprevisto y remediable. El otro tiene detecho de hacer circular cuantos billetes la leí le permita emitir, y el pueblo quiera recibir : tiene igualmente derecho d« descontar letras, y este derecho viene á ser también una obli- gación. Haber desaparecido repentinamente de la circulación hasta la moneda cortada y deteriorada, que poco antes el mismo Banco ofrecía por talegos ú los que se presentaban al cambio de los billetes ; y haber desaparecido de tal modo que no se encontrare ni para el cambio de un solo peso ; era sin duda un mal imprevisto: al gobierno, pues, correspondía remediarlo, y lo ha hecho eficazmente con los vales. El Ba7ico por dos razones no pudo emitir de su cuenta vales de esta naturaleza, aun cuando le hubiera ocur- rido la idea: 1.° porque no puede emitir ¿zV/e/ei de menos valor que el de 20 pesos : 2.* porque no puede emitir billete alguno sin la calidad de pa- gadcro á la vista. ¿ Y como podría el Banco, sin arruinarse, seguir pagando á la vista billetes de 1, de 3, y de 5 pesos, estando la moneda menor al premio del 3, 4, y hasta el 5 por ciento ? Decir que ui^ país puede arruinarse por la circulación de vales, que solo se toman si se quiere, y que se cambian á la vista por oro, con solo reunir la módica cantidad que equivalga á una onza, es un absurdo regular; y es otr» no pequeñp comparar estos vaks €on el papel moneda de Nort* América y Francia que tenían un curso forzoso j j que jamas se han pagada. Los vales de tesoreríaj en la circulación generaí, equivalen á sumas menores que el valor de una onza: no pueden por consiguieate competir con los billetes de Banco, de los que el menor es de 20 pesos. Los vales hacen únicamente las veces de la moneda pequeña, y por lo tanto á nadie deben acomodar mas que al Banco, pues por medio de ellos puede hacer el cambio de sus billetes, sin tener que sacrificarse haciendo acopio de mo- neda menor para pagarlos. l Cual es, pues, el mal que los vales causan al Banco, y que sea com- parable al bien que proporcionan ? El mal es uno solo, é idéntico al que hace á su médico el enfermo que convalece — tiene que pagarle menos vi- sitas. — El gobierno, como muchos individuos, cuando su bolsa padece de* tisis, llama al Banco ; este le receta algunos de sus billetes, y se le satis- facen sus visitas en forma de descuentos. Es indudable que habiendo en, circulación ciento, doscientos, ó trescientos mil pesos de estos vales com» dinero, el público reduce á tal grado los síntomas de tisis de su bolsa, que se ahorra gastar mucho, y aun algo, en las propinas del premio por la moneda pequeña. ¿ Y este es un mal de que deba quejarse el doctor ? ¿ Querrá este que un herido en las piernas ande siempre con muletas, cuand» está robusto, y ha dejado de cojéar. Es del deber del ministerio de ha- cienda aliviar cuanto pueda la bolsa pública con remedios caseros, y solo llamar al médico en casos graves : así com.o es obligación de este visitar 4- sus enfermos cuauílo lo necesiten, só pena de perder el díplema. A LA SECULARIZACION, Fr. Feliciano Pila.... ^ Fr. Marcelino Delgado 1 Doíninicos. xf r. Gregorio Gómez » V Fr. Manuel del Carmen Bogues. Fr. Luis de la Concepción ) Franciscanog. rr. Jb rancisco rereira j Fr. Juan Rafael Salcedo ) Betkmitas * r, Luis Calcena y Echeverría. ► . . . ) LICENCIADOS PARA FUERA DE LA PROVINCIA Fr. José Joaquín Pacheco Fr. Miguel Angel de Sto. Tomas- Fr. Andrés Rodríguez Fr. Francisco de Paula Bosio— — Fr Hipólito Castag^g* - , -Dominico- -idem» -ídem-- — ^ Franciscano— 'ídem- ii> f '- — -para Tücuman. •para Córdoba, -para Santa-Fé. -para Montevide» «p^ra, Corrientes 14« NOVEDAD DE IMPORTANCIA. El bergantín inglés Asia, que fondeó en nuestras balísas exteriores el 6 del corriente, al pasar por el puerto de Maldonado, vió dentro de él cinco fragatas fondeadas, que no sabe si son de guerra ó no. Precisado el mismo bergantín á entrar en MONTEVIDEO, halló en la boca del puerto un. navio de 74 cañones, y seis fragatas de guerra ; y ís fué impedida la en- trada por un bote del mismo navio, que vino á su bordo, y le intimó que po pasara. El Jsifi se dirigió inmediatamente á este puerto. El navio te- nia hizada en el pico de la mayor cangreja la híxxydera del Reí/ de Lis boa^ y parece que todos los demás buques son portugueses. Esta es relación hecha por el capitán áel Asia: no. respondemos en- , teramente de su verdad ; pero si ello es ciertQ, no hay duda que la^NO». VEDAD ES DE IMí'ORTANCIA. POLICÍA INTERIOR DE BUENOS AYRES. Desde el IV del corriente hasia el 7 iudusiveo . Homicidios 1. lléridos con cuchillo 5. Idem eon piedra .2. ídem con palo 2. Idem de un pistoletazo, . , ^1. Idem de un tiro de fusil casual 1. Robos menores 7. Esclava robada á sus amos 1» ÍMPRENTjt DE LOS Ex POSITOS» N°. 33. EL CENTINELA Buenos- Ay RES Domingo i6 í^/'^í^TzTTJ^ISÍs.' ¿ Quien vive ? La Patria. ARTICULO DE GRAVEDAD. A daHa ' cl"T ''\'''']^'^'^ ^-^^^^^o á dar y á exigir satisfacciones. A darlas, con respecto al reclamo que una parte del pueblo ha hecho en favor itda d^ rr^l : l-_de reforja del clero, por haberla creído vio- aüa de parte de las autoridades tanto eclesiástica como civil. A exíd- las, por el ascenso que la, mayor parte del mismo pueblo llegó á dar á uua espeae fraguada entre el resto de los atolondrados, ú cero! del e érci o expedicionario en la campaña del Sud. ejercito de lo^^nur^ f^'-'^^^ congratulamos infinito, que muchos con. a ,1 Jr.^ se ha sentido en' esta semana con.ra las providencias mal interpretadas, expedidas por ■ el prelado dio- cesano relat.vamente á los conventos de Sto. Domingo y So. Francil no iZc J ^'"'^ ^'^"' ^^^ "^S^íí« ^¡lúvio. Estos, proceden por un principio laudable: tai e. aquel que debe residir cors eí la ¿' TaTe sal^aX.^^^^'"^ ^'^^ ''''^'''^ ^^^^^^^ ^ W n^?-^'-^'''^/''^. ser Vituperable e! desenvolvimiento de este celo por los partidarios del sistem.de la !ei,, él es plausible en un grado superior y muí digno de at_rae.se las alabanzas, 6 n'as bie« la admtacion de o¿ HmoTaue sTh'^^r^- tisf.chos q.e en esto no solo reque! nmos que se haga uua ju.t.c^ ngoro^a : damos también una idea elevada deloTZ'^r''"' P-clamado. y abrazados en la p t da délos arg.ntinos-Mios s. precipitan á ser lo que deben ser-hombres l¿. ér..; para dejar de ser lo que han sido-re¿.L ^ ho.r5res. de la i^n/rT' '^''}' ^''^ ''"'^^ de los que han tomado el motivo de la infracción de la leí con el mi.nxo obge.o que el de la sublevación. 150 del batallón de cazadores contra sus jefes en la expedición del Sud. Estos obran por ratina, obran por torpeza, p<.'ro mas bien obran porque aun remide en c41os un resto de pretencion á vengarse, introduciendo el desorden ea un pueblo que les ha condenado á gozar una existencia mortificante. Pero respecto de estos, nos explanaremos en el segundo artículo de este nú- mero—ahora vamos á satisfacer á los primeros ; esto es, á nuestros amigos los partidarios ó zelosos defensores del sistema de la lei. Desde que la de reforma eclesiástica se sanciono, y por la cual quedó determinado que— „entre tanto que las circunstancias políticas permitiesea que se pudiese tratar libremente con la cabeza visible de la iglesia ca- " tóiica, el prelado diocesano, usando de sus facultades extraordinarias, " procediese en las solicitudes de los regulares para su exclaustración", desde eltoncps se ha expedido la curia en las secularizaciones con sujeción rigo- rosa á los téraúuos de esta lei. Pero aún algo mas : el prelado eclesiástico al circular á las comunidades regulares la lei del cuerpo legislativo, expidió un decreto publicado en los periódicos de esta capital, por el cual notifi- caba á los habitadores de estas casas que la lei les proporcionaba tal re- curso para exclaustrarse, pero que el prelado diocesano les acomejaba que prefiriesen á este paso, el de retirarse á otras conventualidades para salvar cualquier apuro de conciencia. _ _ Apesar de esta amonestación, en la que se hace brillar no un sentimieíito hostil á tales profesiones, sino una buena fé y un espíritu conciliatorio, el prelado diocesano se vió acosado con multitud de pretenciones á la secu- larizacion por la parte mas distingida de cada convento; y solo por una que otra para retirarse á las conventualidades menores. Se desatendieron sus consejos, y en resultado, la Merced quedo extingida ; Sio. Domingo con la mitad de los servidores con que contaba; y Sn. Francisco con un tercio menos. Entretanto al prelado no le dejaban tales solicitudes entre- garse absolutamente á llenar el artículo de la lei del clero, en que declarán- dose „que la provincia no reconocía la autoridad de los provinciales ea „ las casas de regulares, se mandaba que el diocesano proveyera lo con- veniente á la conservación de su disciplina. Emprende esta decididamente en los últimos días ; y multitud de pe- ligros y dificultades se le agolpan. Los regnlares en los conventos exis- tentes, se ponen ellos, y ponen á la iglesia en una verdadera anarquía ; apro- vechan y buscan ocasiones de hacer á los secularizados las mas odiosas y perjudiciales imputaciones : los tratan de apóstatas, de excomulgados &c. : aseguran que no tienen facultades ni para celebrar, ni para administrar sa- cramentos, ni para ejercer acto alguno de su ministerio : y esto no solo lo decían en sus conversaciones y en el confesonario, sino que aun lo indicaban el púlpito, entre los lamentos con que deploraban la ruma de la reli- en gion y de la iglesia. • ' i No era el resultado mas grave el de la guerra que se hacia a los regulares secularizados, y á la autoridad de la lei de que estos se amparaban. El mas grave era el desprecio en que poniau la facultad del prelado dio- 151 cesano, y la ninguna probabilidad por lo tanto de que este con arreglo a la leí pudiese proveer con esperanza de buen éxito lo conveniente á la conser- vacian de la disciplina de las casas. ¿Qué podría sacar el prelado acia la reforma de tantos abusos como se conocen y como se ocultan en los claustros cuando por un paso que nada tenia que ver con ella, ya se hacia frente á su autoridad, y aun se le guerrillaba por todas direcciones? ¿No quería esto decir mui claro que igual ó peor suerte debían correr las medidas que les tocasen mas al cuerpo ?— Es preciso que se sepa que estas ideas produ- jeron tal efecto, que hasta se consultó formalmente si á los secularizados se les podía oir ó no misa. Sin embargo, el prelado diocesano ensayó esta refoma que la lei cív'l le encomendaba, y que reclamaba el b en mismo de la iglesia. Antes había dictado una órden prohibiendo las cuestaciones, tanto porque_ de ellas se había abrigado un lego de Sn. Pedro para alarmar la campaña, como porque estaban prohibidas de ante mano por cédula del go- bierno español, y por el Obispo Lúe, que fue el último de esta diócesis. Esta medida chocó como era natura!, pues cortaba abusos de primer orden. En los últimos dias dictó varios decretos de disciplina tanto para las Mon- jas como para Sto. Domingo y Sn. Francisco : decretos que hicieron brin- car, si puede decirse asi, á los que tanto clamaban y reclamaban por la conservación de sus constitucione-, ó sus hab tos. Entretanto el fraile dominico, último Provincial de este convento, huye sin Ucencia de la provincia, y se acoge á la de Santa-Fé, sembrando por el territorio especies las mas alarmantes— otro de la misma conventualidad ejecuta actos de violencia en el propio convento con uno de los que se habían secularizado que aun existia en él— multitud de regulares hacen llegar á oidos del diocesano que sus decretos de disciplina aumentaban la anarquía de los claustros — que los no secularizados segnian constantemente en el empeño de suponer y divulgar defectos que denigrasen á los sécula- larizados — que sus imposturas obraban un grande efecto en la gente débil é ignorante, la cual despreciaba publicamente los sacrificios ejecu- tados por los que solo hcibian mudado de ropage, de cuyas manos reusabaa recibir los sacramentos. En suma, el diocesano tuvo motivos pare per- suadirse de firme que toda la religión, que todo el recojimiento, que toda k santidad de los regulares exigientes, estaba cifrada en desquiciar el orden público, y hacer de é! un ju< go á su capricho. ¡ Que tal ! ¡ Que apó^^toles tan perfectos ! si un celo verdadero ani- mase la conducta de e^tos hombres, si se propusiesen realmente por objeto el esplendor de la religión, e! lustre de la iglesia, y la paz y tranquilidad de las conciencias, anu cuando tuviesen los mas justos motivos, aun cuando el mas insensato orgullo les hiciese resistir la persuacion y el egemplo de tantos hombres de luces y de virtud, el deseo de lograr aquellos nobles fines les haría sofocar tales consideraciones, y sobreponerse por el bien de la iglesia á las mas fuertes reflexiones de la razón y de su amor propio: ellos ensenan, y su- Tbros sobre »- ta materia, que antes conviene disimular el escándalo, que descubrirlo siu fruto, y mucho menos con positivos perju¡cios| 15^ y que cu pantos de jurisdicción, !a prudencia, y aun la justicia, previeíieti <3ue no se esparzan dudas que hagan fluctuar íi las almas entre crueles in- certidu nibres. Esla pues debía sev su conducta, si su celo fuese verdadero, y si en ellos obrase la buena fé. Mas vemos todo lo contrario : ellos en vez de tranquilizar las conciencias, se ocupan incesantemente en turbarlas: en Tez de ser los ministros de paz, lo son de la división y de la guerra : en Mez de procurar el bien de la iglesia, dilaceran cruelmente su seno, desa- x:reditan sin clemencia á su prelado y á sus ministros, y aspiran nada me- nos que aun dominio y jurisdicción exclusiva sobre los fieles. No es esto íolo; sino que siendo también positivo que habiendo entre los mismos regu- lares bastantes que observan una conducta inversa, ó cuando menos pacífica, liacen que el descrédito se extienda hasta estos, y que por consecuencia todos «parezcan bajo uu punto de vista alarmante y degradado. l Que hace entonces el prelado diocesano : ¿ Permitir que la iglesia sucumba, enteramente por que ios regulares, dando rienda suelta á sus pa- siones la desatendiesen por si , é imposibilitasen al clero secular para man- tenerla ? ¿ Permitir que el orden público «e altere en fuerza de una le- nidad, aun mas perjudicial que para el orden , para la iglesia ? Reformarlos como dice la ley ¿ y no está bien clara la imposibilidad? Castigarlos ¿y es preferible hacer que los regulares arrastren cadenas ó visiten los calabozos, ^1 arbitrio de aconsejarles que ganen otros conventos, para salvar su con- ciencia , como se les aconsejó al sancionarse la ley ? lie aqui pues el ca- so en que nos hallamos en el dia, y cuyos pormenores vamos á presentar, para hacer ver no que la ley se ha infringido, no que ha habido pena cor- respondiente al merecimiento, sino que el prelado diocesano ha guardado €n sus últimos procedimientos una completa consecuencia con los primeros. El diocesano, el gobierno, y tod-o el pueblo, tienen la •exp sisten en la manera dicha en salir de la provincia ó secularizarse, han de comparecer á ratificar su voluntad libre ante el Notario de esta curia. Co- muniqueseles á todos este de,creito por conducto del R, P. presidente, á quiea .para ello ee dirijirá coa el correspondiente oficio, y publiquese por la preaga, Dr. Mariano Zabaleía, GerQastQ Antonio de Posadas , Secretario» 160 EXPEDICION SOBRE LOS BÁRBA.ROS. El partido que descubre en Buenos Ayres un interés decidido por marchar con la civilización, tiene, sobre el gran poder moral que adquiere por solo tomar esta actitud , la otra gran fuerza que le da el principio que guia á sus enemigos — esto es, resistirse á que otros adelanten, y atrU' sarse ellos cumto puedan. Admitida esta clasificación, que tanto los unos como los otros nos confesarán que es exacta, ya debe desaparecer toda extrañeza respecto de la miseria de sus invenciones, y lo torpe de sus proyectos : — nos contraemos á los enemigos de la civilización Estamos seguros que si se les observa, solo de paso, los menores mo- vimientos, hasta el mas decidido por ser neutral entre la luz y las ti- nieblas, ha de sucumbir á nuestro juicio. No es de necesidad remontarse mucho: basta no separar la vista de nuestros dias. Detallarémos. INVENCIONES. El DIA 9 de este mes circuló repentinamente por toda la ciudad que el batallón de Cazadores, que forma parte del ejército sobre los bárbaros, se habia sublevado contra sus jefes — que el Sr. gobernador no habia podido contenerles con 'la persuacion, y que en consecuencia habia mandado car- gar sobre ellos con el escuadrón de Colorados — que el resultado había sido una multitud de heridos por una y otra parte, y la dispersión total del cuerpo de milicias. El DIA 10, ya amaneció con la nueva de que el mis- mo dia nueve el Sr. gobernador estaba en Buenos-Ayres, lo que anunciaba la conclusión total del ejército. Observaciones. Hemos llamado á las invenciones de esta gente, miserables; y nos pare- ce que el simple relato de ellas lo convence. ¿ No prueba la escasez, ó la estupidez mas bien de esta familia, el no haber sabido discurrir que al menos la duda se dilataba mas, con suponer al Sr. gobernador muerto ó prisionero, que con darlo Ubre y en su casa ? ¿ No prueba esto que hasta han olvi- dado la cartilla vieja? ¿que avanzan rápidamente como el cangrejo? ¿Es posible que crean que su resistencia á la ilustración ha obrado tal efecto, que ha hecho tan estúpidos á los que gobiernan que no han sabido salvar de la corrupción al batallón de Cazadores, y ponerlo en circunstancias de burlarse, como todos, de la presunción y la ignorancia ? REALIDADES. Poro ahora sépase que á los dos dias de la invención, es decir el 12, ya en Buenos Aires constaba de oficio lo siguiente — Desde el dia 4 del misrao Marzo ya se hallaba todo el ejército reunido y campado sobre U 161 laguna de las Perdices, en disposición de marchar i la kora que se ordenase en número de 2,246 plazas veteranas y de milicia, y con 5,830 caballos para obrar; solo faltaban por incorporarse dos compañías de blandengues,, 175 milicianos del número 10 de campaña, que se hallaban en Kaquel- huincul, y 100 hombres de caballería patricia, que estaban destacados ea el Salto, de donde se les aguardaba por momentos. El DIA 9, que fue el primer día de las invenciones en la ciudad, no obs- tante que se esperaba acabar de combinar algunas operaciones en grande, el ejército á marchas lentas caminaba hacia la laguna de la cabeza del Toro, á donde debía arribar el 12; y esto mismo se dice en comunicación ofi- cial del propio DIA 9, desde la rivera austral del Salado, agregando que toda la tropa iba llena de contento, y con deseos de obrar activamente ; si bien se exceptúan de 20 á 30 MILICIANOS que tuvieron la cobar- dia de desertarse una porción de dias antes Proyectos. Hemos dicho que son torpes los proyectos de esta gente ; ¿ y uo e& esto muy claro, vistas las bases sobre que los fundan ? ¿ qué clase de prosélitos pueden\ esperar porque la incertidumbre sea el estado del pue- blo por dos dias ? ¿ no es esto mas bien tender una red en que á pocas horas caen ellos mismos ? ¿ y en que caen, ó para no levantarse mas, ó para ser arrojados en la plaza como los sábalos ? ¿porqué son tan zonzos, que ya que están en la manía de sublevarse, no lo hacen por medios hábiles é ilustrados ? ¿ por qué son tan bobos que ya que no pueden hacer revolü- €Íon, esto es, que ya que no pueden conseguir la cosa, se hacen ridículos contentándose solo con el nombre, como el duque de Oropesal ¿ Y Iqs muchachos ? ¿ y la residencia ? VALES. Parece que la reunión de los accionistas del banco no ha tenido otro resultado, después del gran movimiento causado por los vales, que el acor- dar se pida permiso al gobierno para sellar de nuevo una cantidad deter- minada de pesos, medios pesos, pesetas, y reales ; y hacerlos circular bajo la responsabilidad del mismo banco, por el término de tres años , en el valor nominal de nueve reales, cuatro y medio , dos y cuarto , y uno y ocha- vo , respectivamente ; es decir ; con el aumento de ua doce por ciento sobre su valor intrínseco. Es muy cierto que , asi como un pedazo de papel , que no tiene nin- gún valor intrínseco , puede representar cualquier suma de dinero bajo la fianza debida , con mas razón todavía puede una moneda de metal pre- cioso representar ün valor nominal superior al que tiene intrínseco ; y de hecho la medida que se pTopbnte se ha adoptado ya en mas de un país, y en mas de una ocasión , cuando la escasez pasagera de la plata circulan^ te lo ha hecho necesario. Mas las circunstancias en que se halla en el dia el medio circulante de Buenos Ayres , y sobre todo las que acompañan es- ta nueva petición del banco , son bastantes singulares y conocidas, para que el proyecto merezca un examen detenido. El gobierno acaba de emitir vales pagaderos á la vista con onzas de oro , cuyo monto total asciende á cien mil pesos ; esta cantidad está tan distante de proveer al pueblo de un medio de cambio abundante , que ya exige con ansia una nueva emisión , y es muí probable que bajo tal respecto cir» culasen francamente doscientos cincuenta , ó trecientos mil pesos. Tome- mos la primera de estas dos sumas , y digamos que el gobierno suele descon- tar sus letras de Aduana 1| por ciento mensual , ó bien que consigue tal descuento á 1 por ciento— deteniéndose tan solo , se verá que es eviden- te que el tener en circulación tales vales, ahorra al gobierno en descuentos desde 30 hasta 45 mil pesos al año— pero digamos solo 40,000 pesos. Ya que con las onzas de oro que circulan , con las letras , y con bille- tes del banco de 20 pesos para arriba, hay lo bastante para efectuarlos 'cambios de todos los valores mayores ; ya que los vales bastan , ó podran 'fácilmente llegar á bastar para el cambio de todos los valores medianos ; y ya que no falta ciertamente plata menuda para cambiar los vales de on peso y hacer los cambios menores ¿para que admitir en la circulación otras nuevas denominaciones de moneda, que para nada hacen falta? — Ahora, "ya que el gobierno por medio de sus vales, ahorra para el público como 40 mil pesos anuales ¿ por qué ha de perder esta ventaja el gobierno, es decir el público, para que la goce el banco ? ¿ Qué mérito contrae el ban- co para con el público, que demande de parte de este un sacrificio tal ? ¿Descuenta las letras públicas por un tanto por ciento menos que las de ios particulares, ó por un término mayor? ¿ ofrece alguna suma como pre- cio del nuevo privilegio que pide, ó le presta alguna sin rédito? ¿ Le fa- vorece en lo mas minino ? No lo sabemos. Pero ¿ es tan cierto que lo que el público perdería, consintiendo el gobierno que se sostituyan á sus vales los signos metálicos que propone «el banco? ¿es tan cierto que este ganarla lo que perdería aquel en la ope- ración ? es preciso que asi sea, porque de no, resultaría un mal en una parte, sin producir un bien igual en otra capaz de compensarlo ; pero vea- mos, pues, que es lo que ganaría el banco con dar un nuevo valor no- minal del doce y medio por ciento á 150,000 pesos en plata, desde un real hasta un peso. El 12^ por ciento sobre 250,000 pesos asciende á 31,250 pesos j y esta es la suma facticia que el banco lograría poner en circulación, en tres años, por medio de sus signos de plata. El banco descuenta al 1 por ciento mensual: luego el 12 por ciento al año sobre estos 31,250 pesos en tres años, sería lo que el banco ganaría por esta operación : es decir 12,454 pesos tBQ rédito compuesto. ¡ Y solo por repartir entre tantos aceioDistas esta \ 163 Mima tan trivial, producto de tres años ¿* s© privaría al púWico de 1 20,000 p^?-s Pero aun no estamos en el punto principal. l De donde sacará el banco los 230,000 pesos para resellarlos ? l En^ tfará á comprarlos, principiando por dar el 2 ó el 3 por ciento de premio, y acabando en quien sabe cuanto por ciento ? porque infaliblemente el prér mío subirá á medida que el banco vaya comprando — ¿ O tiene ya la caatW dad lista en sus arcas ? • j o Si tiene que comprarla, y si la consigue al premio medio del 4 por--, le costará 10,000 pesos-^al cabo de los tres afios estos 10,000 pesos ven-» drán á perderse en la redención necesaria de ios signos, con sus corres- pondientes réditos por todo el término ; he aqui pues aniquilados poco ma? ó menos los 12,454 pesos, aun sin hacer entrar en el cálculo los gastos del resello. ¡ Excelente expeculacion ! Pero ¿y si tiene ya el banco en sus arcas esta cantidad de plata.— ah, si la tiene ya en ellas, es otra cosa ; si ha estacando docientos cin^ cuenta mil pesos de la plata corriente del país, es fácil entonces alcanzac la causa de los padecimientos metálicos. Todo esto no es mas que raciocinar, como puede hacerlo^ un pobre Ce«« iinela, cuyo oficio, por decontado, no le permite ingerirse en los arcano* de tales cosas ; pero él desea instruirse, tanto como apetece el bien general de su pais ; pero asi como siempre está alerta, también está siempre list» para subordinarse al menor convencimiento. Por esto, pues, el Centinela deseara que alguno de los Sres. accionistas del banco se sirviera ilustrarle en la materia, respondiendo claro y neto (porque solo lo claro y lo neto es que él puede comprender) á estas tres solas preguntas — I*. ¿Cual es la ventaja que resultarla al banco, si consigue el per- miso que reclama, en la suposición de que él tendría que comprar la mo" neda antes de resellarla} 2\ En la suposición contraria de que fe tiene ya en süs arcaste! remedio mas sencillo para el mal que se padece ¿no seria, sin mas ni me- nos, el largarla otra vez á la circulaeion'i 3». En la primera suposición de que ie resultaría al banco alguna ga^ nancia ¿ de qué modo se propone este compensar la pérdida que resultari* al público ? EXTRAÑAR POR EXTRAÑAR. En nuestro número anterior extrañamos que en una casa particular de esta ciudad se Estuviesen construyendo vestuarios militares, cuyo costo; des. tino, y objeto no adivinábamos. Pero el ll del corriente ha publi( ado el Sr. D. José Mateo Berdeja una manifestación del negocio que actualmente lo ocupa, en la que expresa ser apoderado de los señores San Martin y Ur- diuiaea para vcoatwitar, t¡ajQ im guroMm también se presentó en este acto marchó inmediatamente á apoderarse de él, j hacer su defensa : fueron en su auxilio algunos particulares que se armaron «n Ift fortaleza, quedando otros de esta clase cubriendo ti l>aluarte de Ift 179 bandera, con fr€ote á Ja alameda y al rio. Los !5aluartes frente á la plaza se ocuparon por tropa de linea— Tenemos entendido que se presentaron dos opiniones en punto á la defensa. La una porque la tropa del ejér- cito ocupase las alturas de la plaza, la otra porque se mantubiese reunida dentro de la fortaleza ; pero no nos es ignorado también, que se expusie- roB y conferenciaron con un espíritu de buena fé, pacifico, y con tenden^ cia exclusiva á acordar lo que debiera producir el mejor éxito. El gobier- no, por último, se decidió por el segundo extremo, y dió orden para que el núm. 1°. de linea se mantuviese en armas en el patio de la fortaleza, acordando también todo cuanto convenia en aquel lance para asegurar el éxito del rechazo de los conspiradores. Ordenado, y ejecutado todo de este modo, la plaza y la fortaleza quedaron en un profundo silencio; pudién- dose asegurar que la circunspeccionv que se observó en todos estos pro- cedimientos, fue lo que motivó que con excepción de aquellas casas en donde residían personas inmediatamente obligadas á concurrir en tales actos en ninguna otra sintieron cosa alguna, que pudiera mantenerles en inquie- tud. Asi permaneció todo por tres horas ponsecutivas : esto es desde las once de la noche, hasta las dos de la maiiana. Llegamos ya á la hora en que se vieron realizados los anuncios de D. Juan Antonio García en las tres cartas que van insertas. A las dos de la mañana penetraron la plaza de la Victoria por tres puntos, las reu- niones de complotados bajo una grita extraordinaria, y guiados por los cau- dillos Peralta^ Castro^ Bausá^ Guerrero, y otros de la misma especie, cu- yas filiaciones se darán al fin de este parte. Cargaron sobre la guardia de la casa de justicia, la sorprendieron con cuatro tiros, y gritando „V1VA LA RELIGION" forzaron las puertas de la cárcel, y pusieron en libertad á D. José María Urien que estaba preso hacía .once meses por un asesi- nato. Urien formó un piquete de 20 á 30 delincuentes, y poniéndose ua par de charreteras salió capitanéandolos á incorporarse á las filas de sus dig- nos compañeros, y á gritar también „ VIVA LA RELIGION y MUERAN LOS HEREGES." — En seguida se dirijieron en grupo por debajo del arco; de la recoba, hasta ponerse frente al portón nuevo del fuerte como á dis- tancia de 70 á 80 varas del foso, gritando en los términos mas descora- pasado?, viva la religión, muera el mal gobierno, mueran los hereges, y otros mil mueras que en la confusión con que se pronunciaban no alcanzaban á percibirse en los baluartes de la fortaleza.~En este acto el gobierno llam^ á su presencia á los oficiales generales citados al principio, y encargándoles el sosten de la autoridad del pais, y el honor del pueblo, bajaron y ocu- paron sus respectivas posiciones. Los baluartes guarnecidos con tropa de infantería, y con los cañones cargados á metralla, se mantuvieron sin que €D ellos se hiciera el menor movimiento de hostilidad ; mas habiéndosé aproximado á la inmediación del foso frente al baluarte de la derecha, ua corto trozo de los de la fé, el capitán del núm. 1." D. Sixto Quesada mandp hacerle fuego y se retiró el grupo que estaba montado, pero inactivo. A ©ste tiempo el oficial de la guardia de la cárcel ^ue era del tercer batall©it, 180 de la Lpgion Patricia, y que haUla quedado prisionero con dos oficiales mas del número 1°. que venian á reunirse á su batallón, escaparon de la pri- sión, y con la mayor cautela lograron entrar al fuerte, é infornaar tanto del número de los completados por la fe, como de los jefes que los ca- pitarieabíin, y armamento de que estaban provistos. El gobierno en vista de esta información se decidió porque inmediatamente fuesen atacados. Entonces los generales Viamont y las Heras subieron aí gabinete del go- bierno con el vispcclor ¡rencral á recabar directamente la voluntad de la autoridad. El general Viamont manifestó el estado de la fuerza, y la dis- tribución que debia bacerse de ella. El general Las Heras dijo en se- guida que ambos lo que deseaban era saber si en efecto la voluntad ex- presa del gobierno era que el grupo se disolviese á balazos. El gobierno contestó en el acto no solamente que tal era su voluntad expresa, sino_^ue ordenaba se ejecutase en el acto mismo, haciendo responsables á los ge- nerales si, pudicndo, no empreiuiian deshacer el grupo inmediatamente. Los generales manifestaron su obedecimiento, y bajaron al patio de la fortaleza donde entraron en acuerdo militar. Con arreglo á lo que también habia dispuesto el gobierno, coronaron de tropa los baluartes al frente de la plaza, y ordenaron al coronel del número 1°. D. Benito Martínez dispusiese cin- cuenta hombres de su tropa para salir á batirse. En efecto dispuestos los cincuenta hombres con los jefes y oficiales siguientes — Coronel D. Benito Martínez. Mayor D. Hipólito Videla. 2*. Ayudante D. Inocencio Pieres. í Teniente D. Andrés Burgos. ^íd D. Rafael Segovia. Salieron del fuerte por hileras como á las tres de la mafia- na : habiendo salvado el foso formaron batalla. Los de la fé existían como á quince pasos , unos sobre las carretas de duraznos y otros en la recova. En esta posición recibieron una descarga cerrada, que contestaron con unos pocos tiros, con los mismos gritos de viva la religión, y con una retirada precipitada al centro de la plaza de la vic- toria. La tropa del órden tras del fuego que hizo cargó sobre la recova, y pasando el arco de esta por hileras, volvió á formar batalla frente á la pirámide donde existía una parto de los de la fé, teniendo otra sobro la vereda ancha, y la tercera en la casa de justicia. El coronel JSIariincz mandó entonces avanzar de frente en linea, haciendo fuego para las tres direcciones, lo que ejecutado se introdujo la confusión mas completa entre los de la fé, sin atinar ya á otra cosa que á buscar salida para escapar, del lugar que acababan de manchar con tanto crimen. La tropa del ór- ■181 deu ocupó la casa de justicia donde hizo mas de cincuenta prisionero?, tomando también á D. Miguel Araoz que se hallaba tras de uno de los pilares de los arcos, ya desarmado. Ocupó las bocas calles de la catedral, del Cabildo y del Colegio, y ya no se ola mas que el ruido de los caballos en escape á discreción. La campana del relóx que está en la casa de jus- ticia había sonado de un modo atormentador en todo el tiempo que los de la fé ocuparon la plaza ; pero aun después de dispersados, seguía so- nando fuertemente, y entonándose allí mismo el viva la religión. El ayu- dante Pieres recibió órd^n del jefe de la fuerza para penetrar la torre con dos hombres ; lo hizo, y bajó á tres infelices que se habían encargado de la campana, cuando un fraile franciscano cuyo nombre se ignora hasta ahora, había repartido en la plaza escapularios. A este tiempo se sintió ruido de caballos pt>r las cuatro esquinas del Colegio , que sin duda fueron los que contuvo D. Hilarión Castro, bajo el pretexto "de que los fuegos de la plaza eran salvas que se hacían en aplauso de la revolución. El coronel Martínez mando hacer fuego sobre ellos, contesta- ron con algunos tiros, y entonces fue que este jefe, tantas veces sacrifi- cado por sostener el orden público, recibió un balazo que le atravesó Ta parte inferior del hombro izquierdo, y que arrancó el sentim/iento mas vivo de todos los hombres de órden que estaban en acción. Este fuego acabó de dispersar á los tum.uituarios, que no porque cargaron escapularios, ni porque sus bocas sacrilegas invocaban el nombre de religión, se acredita- ron de otra cosa que de unos cobardes infatuados. El coronel fue condu- cido á la fortrdeza, donde al instante se le hizo la primer cura por los facultativos D. Cosme Argerkh i] D, Juan Madera : pero dejó enteramente limpia la plaza que merece siempre ser llamada, la plaza de la V¿cío?ia. El general Las Heras pasó en seguida á hacerse cargo de la direc- ción, y se le mandaron por via de refuerzo veinticinco hombres mas deí tiúmero 1° bajo las órdenes del capitán deí mismo D. José Aharez.^hos de la fé, tanto antes como después de entrar á la plaza, pasaron á las mmediacio- ñes del parque con intención la primera vez de cargar sobre él y proveerse de armamento. Se les hicieron algunos tiros, y dispararon tan diestramente como en la plaza. — Desde entonces quedó toda Ta ciudad en un silencio profundo, sin que se oyese un solo tiro por ningún rumbo. La tropa triun- fante se mantuvo en su formación frente á la casa de justicia, hasta que- 182 al amanecer el general Las lleras la hizo mudar de posición, y ocupar la recova con frente al pirámide. A esta misma hora salieron dos piezas «le artillería volante que se colocaron en linea con el núm. 1.*, pues que kasta entonces todo se ignoraba con respecto al estado de la fuerza de los de la fé; la poca caballería que se había reunido esa noche en la forta- ieza, había sido toda arrollada en la primera entrada de los completados, y el gobierno se encontró después sin tener gente de esta arma que se «ncargase de perseguir y expiar á los dispersos. AI salir el Sol del dia 20 se dieron órdenes para reunir 300 hombres ele caballería, que puestos bajo la dirección del coronel reformado D. Ma- nuel Borrego saliesen hasta la distancia de cinco leguas de la ciudad á recorrer todo el campo , y acabar de dispersar todo tumulto. A las dos de la tarde estaba reunida esta fuerza que se compuso de los regimientos de Caballería Patricia, compañía de Policía, secciones de Carretilleros, y algunos voluntarios, que todos fueron perfectamente armados, y marcha- jon á ejecutar la comisión expresada. A las cuatro de la tarde se formaron CD la Plaza el batallón victorioso núm. 1.*, el de la Legión Patricia, acuar- telado á sueldo, y el regimiento del Orden, en número de quinientos hom- ares, á organizarse de nuevo. El Gobierno acompañado de los generales del ejército se dirigió á esa hora á estos cuerpos, y habiendo contraído la palabra á cada uno con separación, se retiró otra vez á la fortaleza el cuerpo del Orden se disolvió, se retiró á su cuartel el de la Legión, y e\ núm. 1." pasó al fuerte donde tenia orden de acuartelarse todas las no- ches. Entretanto se recibían noticias de que los de la fé fomentaban d© .lluevo sus reuniones por diferentes direcciones ; pero como ninguna traía jnas fundamento que el se dice, la autoridad se mantuvo inactiva, esperando «1 resultado de la campaña del coronel Borrego. El 21 regresó este, des- pués de haber recorrido los puntos principales, y dejando enteramente se- guros todos los que mandaban mas sospecha. Ya entonces se había comunicado la noticia del suceso del 19 por diferentes direcciones de la campaña, y los regimientos de voluntarios de caballería 2.*, 3.' y 6.* se ha- bían puesto en movimiento, y solicitado armamento para ponerse en de- fensa y auxiliar á la autoridad — Estos movimientos, cuya tendencia era ignorada por el pueblo, y aun por muchos individuos de la misma cam- pana, dieron lugar Á que el 22, el 23, y el 24 circula;sen mil especies so* US bfe ^üe Continuaban las reuniones de tos áe la fé, para entrar en nuevas y mas sangrientas hostilidades. La Polieía y la Mayoría de Plaza fue en- éargada de enviar por todos los puntos oficiales subalternos á reconocer, y dar parte : todo resultaba falsificado ; pero como entretanto esto tenía ea ágitacion al Pueblo, y ocupaba la atención del Gobierno, dispuso este nuevameíite, consultando ántes la voluntad del coronel Dorrego, que este volviese á salir á recorrer toda la campaña con 200 hombres que debian formarse con 50 fusileros, y 150 de caballería de Campaña. Su objeto prin- cipal ha sido tranquilizar á los habitantes de esta, hacer retirar á sus tra* bajos las reuniones hechas por el orden, y purgarla de cuantos habían in- tervenido activamente en el suceso de la noche del 19 — El 26 por la tarde fue reunido de nuevo el cuerpo del Orden, con motivo de haberse encargado el General Las Heras de su nueva organización ; y se alistaron sobre los que exístian en lista, mas de setecientos hombres — Dado aviso al Go- bierno, se disolvió la reunión, y la música del cuerpo de artillería siguió /Sobre los altos de la casa de J usticia, celebrando y felicitando á los ami- gos del orden, y de la paz pública. El coronel Dorrego há continuado dando parte diario de no ocurrir novedad alguna, y de que la campaña iba tranquilizándose — Hasta aquí €S una breve noticia de las operaciones que han tenido relación á la defen- sa activa y á la persecución de los complotados apellidados de la fé ; existe preso el mayor numero, y una gran parte de lo principal que capitaneaba-— al menos con excepción del Dr. D. Gregorio Tagle 1". campanillero, y Castro y Bausá, todos los demás están asegurados unos por el zel© de los comisionados del gobierno, y otros rendidos por si mismos. Los jueices han seguido las causas, para las cuales están nombrados tres que son los doctores Cueto, Perrera, y Martínez, y se espera que ellas serám concluidas pasados ya los dias santos. En otro parte, el Mayor de Detall dirijirá un relato semejante de los presos, de los delincuentes según sus» causas, de los inocentes, principiando por concluir con la razón de la de D. Juan Antonio García, no obstante que este fué fusilado el lunes 24 de marzo á las ocho y media de la mañana,, en las orillas del foso de 1% fortaleza. El Mayor de Detall felicita con toda la efusión del gozo, y por ua triunfo tan completo, al valient* Centinela—^ MAYOR DE DETALL, 184 El Ceníinela recibe gustosamente las felicitaciones del Mayor de Detall, y se complace como él en el triunfo que bajo los auspicios de una auto- ridad justa y enérgica, han reportado los priucipios. Pero ¡ojala que ni el Ceníinela ni el Mayor hubiesen tenido tai motivo para felicitarse ! ¡ Cuan mas glorioso hubiera sido para la patria, cuan mas hoíiroso para el pueblo de Buenos-Ayres, que en vez de mandar al conocimiento del mundo la noti- cia de que en el residen aun espíritus indomables, genios corrompidos j turbulentos, se le hubiese dicho — esie pueblo continúa imperturbable^ iodo i-l decidido á marchar hasta llegar á aquel destino, que arrancará vues' tra admiración, haciéndoos conocer pradicamenie lo que es y lo que vale un pueblo ihistrado y libre ! Cuanto mas hubiera esto valido, que el dar esa rtscña de degradación ! ; Vasallos de los hábitos y del fanatismo ! Volved sobre vuestros co- razones ahora mismo: contemplaos ineptos y deshonrados — mirad después el fruto de vuestras osadias, y entonces mirad á la patria — mirad á esta in- feliz como llora, como se lamenta de vuestros desvarios — y encontrareis que no hay castigo que baste á satisfacerla, ni casi arbitrio con que tapar ese boquerón que habéis abierto á la reputación del suelo. La fuerza de esta con- templación nos está dictando á cada paso, cual es la manera en que la ley debía descargar sobre vosotros; pero somos hombres, nacidos y fortificados lejos de la cuna de los bárbaros; y aun cuando no inspirados por el cielo como vosotros, nos rendimos á las lecciones benévolas que dicta la humanidad, y esto basta para que nos o;loriem-os de no ver como vosotros en el hombre, una víctima que siem- pre debe sacrificarse. La ley obrará; pero entretanto, nosotros ofrecemos poder comprobar al fin, que el concepto que en el exterior hemos recuperado, debe man- tenérsenos como una recompensa tan debida al corage con que la autoridad ha rechazado las úUiniaí boqueadas del fanatismo. (Continuará en el número siguieniei) CORRESPONDENCIA. SEÑORCENTINELA. ¡ Ay ! ¡ ay ! ¿' Quien pensaría Que volvieran los tiempos del Quijote^ En Q»e los amadores Cqu- el hielo y la nieve hasta el cogite Rodeaban los balcones de su bella, Cuando en el alto cielo ^Ui la luz de la luna ni una estrella Daban visos al vela . Coi?, que la negra noche se envolvía? Pues sí señor, volvió (¿quien lo creería Ese tiengpo infelice. Dormía ea su retrete alguna Licc De aquellas que no suelen Dispensar sus .favores,,; • j ,A ciertos insolentes,:;!;? s^nr Qu?, preciados de finos amadoreSj, " Son oprobio y escarnio de lajs gentes. Ellos, en ese tiempo, coino ahoraj ; Jamas se conocían á sí misEQos^ > y fiados en su nada, j • ; . , ; Y . en la antigua costumbre, íi/.-. Y -h: Salían de sus casas á deshora, '[ Llegaban al balcón de la hermosura^; Le pjqiabaa su inmensa pesadumbre,,, Y cantaban llorando su ternura» Mas la bella entretaíit% i í : .y-r:. í j ■r Obligada por fin 4: Uft d^fiftgaSa, ... > Abría su vidriera,, uihol «ice ■ Arrugaba su fren te plácente*»- . ; Y en un lenguage digno Cubría de un desprecio merecido El mozalvete indigno Que quiso su reposo perturbarle, / . Y su quietud y. su honradez robarle. Al amador entonces Su misma petulancia confundía. Con el rabo entre piernas í« volvía* Cenx, kum, 34. ^ " Y lleno de vergüenza se ocultaba **De miedo de la burla que esperaba* Así, ni mas ni menos, Cierto grupo infeliz de caballeros. Que siempre se escoltaron de asesÍQOS| Y mordiendo los frenos Se desbocan por todos los caminoS| Pisando con estúpida Insolencia La religión, la patria, la justicia, La moral, la razón, y la decencia?^ En fin, esa morrálla, sMhupis sCÍ Esa basura de hambres, Que con nada jamas contenta se halla, Y por siempre infeliz se considera Porque no está en su mano El peral y la pera De que tanto han gozado de antemano; Volvieron cierta noche á las andadas, Y salieron las cuentas muy erradas. El blanco de su amor es el gobierno; Oj hablando mas en plata, A lo que tienen tm cariño tierno Es á cierta oficina En que se depositan los metales Con que ellos han labrado tantos males Y su propia fortuna, Sin embarazo y sin vergüenza alguna. Pues, señores, como iba de mi cuento. En la noche sin par del diez y nueve El escuadrón hambriento A acercarse se atreve Del ídolo al balcón: pues, al baluartes La niña los sintió, que no era tonta, Y que escoltada estaba De los dignos amiuites 18t Que le tribufati siempre sus respetos, y que su honor defiemJen arrogantes. Llegaron los malvados, Y sobre ellos el ídolo reparte Del balcón adorado ó del baluarte Algunos rayos de su enojo justo, Precedidos del trueno Que aterra y que aniquila á los osados. Quedó, pues, con espanto confundido, y aquí y allá disperso El enjambre atrevido, Que yo desprecio en mi mordiente verso. El gobierno, señores, en el dia No es para ustedes ya : y el desengaño No puede ser mayor : el escarmiento A mí mismo me asusta, Y lleno de temblor por vuestro daño Ya sin fuerza me siento Hasta para seguir la alegaría. Que no debe agradaros á fé mía. De V. atento servidor Q. S. M. B. Ejpaminondm^ BIBLIOTECA. Nuestros lectores recordarán que en nuestro número cuarto publica. Wos una carta de un individuo respetable de París, dirigida á otro de igual respetabilidad en nuestro país, en la que el corresponsal dice lo siguiente-, „üstedes tienen una Biblioteca pública en Buenos Ayres : yo quiero ha, „cerle un presente, si V. lo acepta : este un ejemplar dél Camoens, im, impreso 4 costa y cuidado del Sr. Souü, V. sabe que él no U hecho sa- ,^car sino nn corto núm. de ejemplares para los soherams y las principales Bibliotecas publicas de Europa, y que la plancha se deshizo. S¡ V. la „ acepta para su gobierno, indíqueme el medio de remitírselo." En efecto, se solicitó del Sr. ministro de gobierno y relaciones exte- riores D. Bernardino Rivadavia el permiso para admitir este obsequio, hecha por conducto del gobierno á nuestra Biblioteca. El ministro hizo dar las- debidas gracias al donante, y admitió la oferta. En consecuencia, ha lle- gado ya á Buenos Ayres el indicado ejemplar de las obras de Camoens. La edición es brillante, digna del autor, de los persoaages á quien fue dirigida, y de un establecimiento público de la clase de nuestra Biblioteca. Prontamente se pasará á ella el mencionado ejemplar de las poesías de aquel hombre célebre, y el público satisfará uoa curiosidad laudable. Imprenta de los Expositor ! SUPLEMENTO AL NUMERO 34 CENTINELA. Buenos Aires l\ ns abril de 1823. Sin perjuicio de qu« se satisfará el compromiso público en que tañí© j, el Mayor de DetaW' como „ el. Centinela'' han quedado en el número 34, nos apresuramos á dar este suplemento con documentos nuevos, pero bastantemente interesantes por la relación que ellos tienen, ya con el árdeti y tranquilidad del país, ya con la disposición de todas las personas públi- cas á sostener la marcha de la autoridad. En primer lugar presentaremos la primer comunicación de los señores D. Martin Rodríguez, gobernador y capitán general, y D. Francisco de la Cruz, ministro de la guerra y ma- rina, desde Chapaléofú, sobre cien leguas distante de la capital al Sud, con- testación al parte que recibieron dado por el gobierno delegado sobre los sucesos del dia 19: daremos después una nota del Sr. gobernador sosti- tuto de Santa Fé D. Juan Luis Ofrego, motivada por el mismo principio | y concluiremos coa los últimos partes del coronel D. Manuel Borrego desde las Cañuelas. EL SEÑOR GOBERNADOR EN CAMPAÍÍA. Campamento general en Chapaléofu, inmediaciones de la Sierra del fandíí^ mano 25 á ¿as 7 de la mañana, de 1823, Con igual sdrprésá qué indignación mé impuse por la nota de V. É, del 20 á las 6 de la mañana, que recibí el 24 á las once, del escandaloso, áteütado coñ ^ue h aocLi^ anterior habíaa Jos. walvados iatentado des^ui«> 190 ciar el orden, y volver á introducir la anarquía en la que ellos solos pue- den vivir. Eii vista de ella no trepidé un momento en la resolución que dí^bía toinar, y que me prevenía V. E. : y resuelto á escarmentarlos de ua modo ej-Tíip!ar, me puse en marcha á las tres de la tarde oon el ministro do la guorr.i y el rrgimifnto de húsares de Buenos Aires, pudiendo ase- gurar á V. E. ccn entera satisfacción, que todo el ejército así que fue im- p!.;esto de io ocurrido manifestó decididamente sus deseos porque se en- viase alguna fuerza consideraljle para contener y ca?tigar á los anarquistas. liabiamos andado seis leguas en dirección al Sahido, cuando me en- contró el extraordinario de V. E. del mismo dia 20 á las 6 de la tarde, en que me aseguraba que el zelo y esfuerzos por el orden de ¡os ciuda- danos de ese virtuoso pueblf, lo pouian á cubierto de cualquiera otra ten- tativa que los anarquistas pudieran meditar ; y, en su consecuencia retro- gradé al ejército á donde llegué á lat nueve de la noche en vivas y acla- maciones de b tropa por la feliz terminación que había tenido aquel aciago suceso. Yo me atrevo á ¡[idicar á V. E, que es indispensable el castigo y es- carmiento ejemplar de los que resulten delincuentes, debiendo asegurar á V. E. que de cualquier distancia retrogradaré si las circunstancias lo de- mandaren, con una fueiza que sin hacer falta á los principales objetos de esta expedición, sea mas qué suficiente para acabar con los anarqui>>tas j demás enemigos de la felicidad de la patria, á quieiies perseguiré cuales- quiera que sea el punto ó situación en que se hallen. Le es solíremanera doloro-^o al gobierno de la provincia en campana, el saber se halla gravemente herido el coronel del número 1'., de resultas del movimiento de los facciosos ; pu^s á mas del distinguido concepto que j-ustaniente se había adqmrido aquel jefe en su dilatada carrera, otras ca- lidades particulares que lo distinguen también, lo haoen muyr digno del aprecio y consideración que justamente le mertcia. ^ IMARTIN RODRIGUEZ. J^trmado }FRANCÍSC0 DE LA CIÍXJZ* Con la misma fecha comunica el Sr. gobernador que el 24 á las doc« del dia se le había reunido el teniente coronel Cajaravilla, y que marchaba á ocupar ya el Tandil desde donde escribiria el 27 datándose en el nuevo Jhcrtc de la independencia. El ejército no ha tenido el menor encuentro con los bárbaros; estos se han replegado al interior, contentándose con aban- donar las tolderías, y pegar fuego los campos por donde el ejército ha tran- aitado— ¡ V asallos de los hábitos y el fanatismo ! aprended en estas mismai iettiones el camino honroso por donde se llega á obtener el crédit o d* 191 los hombres, y la recompensa de la patria. Sino queréis hacerlo asi, con- frontad esta conducta toda ejercitada en proporcionar bienes efectivos á la tierra, con la vuestra siempre empleada en esterilizarla y arrancarle san^rre— y luego — cubrid vuestros rostros, y largaos á respirar ua clima tan negro como vuestros corazones. EL Sr. GOBERNADOR SOSTITUTO DE SANTA FE. Santa Fé, y Marzo 26 de 1823— El Gobierno sostiíuío de Santa Fé tiene el honor de acusar recibo al Sr. Gobernador delegado de Buenos Aires de su estimable Comuíiicaclon, y adjuntos impresos que le dirige, por los que se digna instruirle de la asonada del 19 del que lace, prac- ticada por ese grupo de hombres desnaturalizados, empeñados solamente ea perpetuar los males de la Patria. El Gobierno sostituto de Santa Fé na puede excusarse de felicitar al Sr. Gobernador delegado de Buenos Aires por la energía con que ha sabido inutilizar las medidas desastrosas que habiaa concebido esas cabezas volcanizadas, contra ambas administraciones ; y se lisonjea que las sabias disposicrones del Sr. Gobernador delegado de Bue- nos Aires asegurarán en lo sucesivo la seguridad de ambas provincias, que han sido el blanco de ías miras envenenadas. igualmente el Gobernador sostituto de Santa Fé pone en conocimiento del Sr. Gobernador delegado de Buenos Aires que el Gefe propietario de esta se halla actualmente en campaña, formando el ejército con que debe marchar para el Sud, según el plan acordado en el término perfijado ea ía comunicación que le dirigió el 20 de este. El Gobernador sostituto de Santa Fé aprovecha esta oportunidad para' protestar al Sr. Gobernador delegado de Buenos Aires la seguridad de sus res-- petos, y especiales consideraciones, con que le saluda — Juan Luis OrregOi- Sf. D. Bernardino Rivadavia, Gobernador delegado de Buenos Aires» EL Sr. CORONEL DORREGO EN CAMPAÑA. En el parte que dicho Gefe pasó desde las Cañuelas correspondiente* al dia 29, avisa haber aprehendido al cuñado de D. José Hilarión Castro- y dos individuos mas de los que asistieron á la conspiración de la noc'ie del 19; y que el oficial encargado de una partida que pasó á San Vi- cente, se habia también apoderado de' otros dos de la misma clase que qae-- daron al cargo del comisario de Policía. En este punto habia resucito- dicho Gefe permanecer tres dias para hacer correr el campo en toda di- reecloD, á íiu. de apoderarse de los resagos q^ue ea él hubiesea. El Gobierno^ ion vista de este parte, ordenó que todos los presos que se hicieran, s« pusiesen á disposición del juez de primera instancia de aquel departamento, como encargado de las causas de los conspiradores| corresípondientes á si» distrito — El parte del 30 es el que sigue— r- • ,5 El Coronel encargado de esta división da parte á V. S. que según las declaraciones tomadas por el juez de primera instancia de este distrito ái los cinco primeramente aprehendidos, resulta que D. Hilarión Castro los mandó á sus casas á que tomasen lo necesario y regresasen para irse á Santa Fé ; quedando él al otro lado de la laguna de Culuculú (entre Monte y Lobos) en compaña de D. Antonio Gallardo, j D. Manuel Barragan j y que en consecuencia de esto ha tomado las medidas mas enérgicas para su aprehensión." Dios guarde á V. S. muchos años. Arroyo de las Cañuelas, 30 de Marzo de 1823. (Firmado)-: Manuel Borrego. ministro de gobierno y guerra. JUEVES SANTO. El gobierno hizo este dia las estaciones, acompañado de un concurs» numeroso de militares, empleados, y por segunda vez en el país, de par- ticulares convidados por la policía al efecto. El concurso encontró cerrada la vice parroquia de la Merced, y su extrañeza fue tanta como la del resto del pueblo al notar que no .se hacian los oficios en práctica, principalmente en un templo donde siempre hablan llamado la atención pública. Por esto luego que regresó la autoridad á la casa del gobierno, pidió por escrito informe al señor provisor gobernador del obispado, sobre los motivos que hablan originado este hecho,, para tomar las medidas que en consecuencia dictase la justicia, y la nececidad de poner á cubierto al gobierno de un nuevo ataque de herege — estos pasos son indispensables, principalmente en circunstancias en que los vasallos de los hábitos y del fanatismo procuran atribuir al gobierno hasta el menor defecto cometido por cualquier parti- cular. Al requerimiento de la autoridad, contestó el prelado diocesano lo siguiente. Para evacuar el informe que me pidió eí supremo gobierno en 27 del corriente ocurrí al cura Dr. D. Julián de Agüero, encargado del templo de la Merced, quien me dice — Que como la entrega que se le hizo de dicha iglesia fue cuando ya estaba mui inmediata la semana mayor, no fue posible disponer lo necesario para celebrar los divinos oficios, no tanto por Ufi crecidos gastos que esto demanda, cuanto por falta de ministros, pues 193 Sos raereedarios secularizados con quienes podía únicamente contar, y que efectivamente sostienen el culto en dicho templo, le expusieron hallarse comprometidos á servir en las parroquias de la campaña estos mismos días. Y siendo esta exposición del cura Dr. Agüero conforme á otros conocimien- tos que en el particular he tomado, suplico á V. S. quiera elevarlo todo al conocimiento del Exmo. gobierno á los efectos que pueda conducir. Dios guarde á V. S. muchos años. Buenos Aires 29 de Marzo de 1823. Firmado ^-Dr. MARIANO ZABALETA, Sr. minhtrG secretario de estado en el departamento de gobierno. POLICÍA INTERIOR DE BUENOS-AIRES, Los asuntos del dia han impedido continuar la relación de los sucesos Interiores : no es extraño, ellos cuando menos han hecho el mal de inter- rumpir todo el giro de los negocios. Mas como en el dia de ayer ha circulado por toda la ciudad de que la noche del 29 habían sido asesi- nados nueve extrangeros en diferentes puntos, queriéndose también atribuir «stos hechos á un plan ó combinación entre los resagos del fanatismo : no obstante que les consideramos abonados para es^o y mucho mas, hemos creido deber destruir tal equivocación por lo que ella puede ceder en per- juicio del crédito del pais que miramos y miraremos como el mejor tesoro. En el parte dado por la policía el dia de ayer, con los sucesos del dia y la noche del 29, se dice solo lo siguiente — ,,E1 comisario D. Miguel An- tonio Saenz, avisa haberse encontrado en la primera y segunda cuadra de. la fortaleza, calle que gira al Norte, dos ingleses muertos á puñaladas | y que de las diligencias que ha practicado resultan ser D. Guillermo M". Doinelle, que hace un mes vino de Montevideo y ejerce el oficio de car- pintero ; y un marinero llamado Tomas Pares, que vivia en la fonda de Mr. Jaime Wilde. Y como hasta que ha pasado este parte no ha podido es- clarecer cosa alguna sobre el hecho, continúa practicando las- mas vivas diligencias, de cuyo resultado se instruirá oportunamente á V. S.— Los ca- dáveres fueron reconocidos por el médico del departamento, y en conse- cuencia sepultados en el cementerio de protestantes." — Hasta aquí el parte; posteriormente se ha llegado á asegurar que el hecho proviene de algún cho- que sobre mugeres. EL SEÑOR GOBERNADOR DEL ENTRERRIOS En BuenoS'Ayres. Tenemos la agradable satisfacción de repetir que el Sr. D. Lucí» 104 Mancilla gobernador de la provincia de Entrc-Tíios llí^gó á Buenos. AyrPS dia 20 del presente mes de Marzo, acompañado de cinco oficiales de los departamentos en que está dividido aquel territorio, y con seis hombres de escoíta. También nos es lisonjero registrar que tanto los habitantes de «sta ciudad como el dicho señor gobernador y oficiales, se han dado re- ciprocamente }as mejores pruebas de amistad y de reconocitiíiento ; y esta- mos seguros quniento, que V. tan oportunamente me incluyó. Devoré con ansia estos documentos: y puedo asegurar á V. que rae sucedió lo ^qtie á aquel célebre Poeta, que al oir desde su sepulcro el retumbante exordio de u.rk pedante, levantó la eabc2a ; per© advirtieado que la obra no correspondía i su factuosa^ facliada, volvió á reclinarla suavemente, diciendo — „Yo creí 'que era otra cosa.'"-^ ¿Es posible, amigo, que se haya dado tanta importancia á ese grupo de foragidos? ¿No ve V. claramente que este ha sido el parto de las mon- tañas ? Tau lejos que la descabellada escaramuza de esos cuatro malvados haya consternado al gobierno, debe heberle sido muy satisfactoria; pues ie ha convencido prácticamente que tiene á su favor el voto de todos los buenos, y que no hay hombre tan pobre y tan desesperado de fortuna, qufe tío haya preferido su humilde tienda donde trabaja, su tugurio, su camita^ y su vida tranquila, á todas las ventajas, y esperanzas de mejora que se prometían á costa del trastorno público. ¿Donde está ese PUEBLO con que contaban, y que esperaban se reuniese á defender la Religión, que esta vez mas que nunca han ultrajado esos perversos? ¿Donde ese descontento general tan cacareado, con que tanto tiempo hace han querido hacernos temblar, para hacernos desistir de emprender nuestras mejoras? (1.) Amigo, rail veces se lo he dicho á V. : el PUEBLO no discurre, si se quiere, pero siente ; y el conoci- miento de nuestras ventajas bajo el actual gobierno es una verdad de sentimiento, que no puede menos de estar á sus alcances. Valor, firme- za y nada mas. — Adiós, amigo. Escríbame en todas ocasiones, y no deje de nfíandar- «ne el Centinela. G. R. M. "Tenemos la satisfacción de anunciar al público que en el mes de la célebre «onjuracion, han entrado en tesorería general .242,872 ^3^ Se han gastado 225,410 . Y han pasado en efectivo para el servicio de Abril. ... ,.17,462- 1 ¿Todavía mas pruebas, esclavos de los hábitos i/ delfanaíismoi (1.) Esto es tan cierto, que, aunque en la noche del iQ de Marzo último no 8e ifib al PUEBLO acudir con la arma en la manoá escarmentar álos malvados, sin em- bargo él estuvo tan tranquilo que el gobierno tiene motivo de contar con él, y lo» perversos han adquirido un desengaño que áébe hacerlos terahlar. El Cantinela se gloria de ver realizado su pronostico. El dijo en su numero primero de este año que con lo que menos se podi^i contar para un trastorno es con esa masa, que se llama PUEBLO, Las clases que la componen son precisamente las que rtras sienten lew beneficios del régimen actual. Hablamos por lo general.«r-El artesano que trabaja y que gana, el peón á quien le spbra en que ejercitarW por el <:ontinuo movimiento del comercio, en fin todos los hombres que ven que sú sudor no carre sin fruto por su frente, no vuelan á los trastornos y á la rebelión: porque no es comita el hacer ío raáio por-el solo -placer de hacer mal. Este punto -que no hacemos mas que indicar, da lugar í mil observaciones de iateree^ que quizá llegará k oportuai4aá^e «xplaaart CONJURACION DE LA NOCHE DEL 1» ■ De marzo^ POR SU CAPITAN MAYOR Dr. D. GREGORIO TAGLE. Ningún esfuerzo basta á temperar la inquietud alarmante que causi- fa consideración de que el crédito de la patria ha estado á pique de zozo- Jbrar. En vano nos hemos entregado á gozar de Uend el placer dulce que- S€ siente, aun cuando no se explique, al tocar en el esfuerzo valiente que la sana conciencia de la autoridad ha hecho, para resistir aquel lance qué tanto hiere como mortifica ; nada, nada basta á borrar de nuestra imagi- nación la intpresion atormentadora que ha producido en nosotros, y que ha debido producir en cuantos ocupeu en la sociedad una escala mas decente, que la que el egoísmo acuerda á la insensibilidad salvage. Tal^ posición, en efecto, es difícil para cualquier hombre ; pero es eminentemente cruda para todo aquel que desempeña una función pública, tal como la que tienen sobre sus hombros los editores del Centinela. Ellos como meros individuos de un pais libre, que camina con dirección constante á obtener en la tierra un rango distinguido, sienten las mismas impresiones que cual» quier otro que se haya subscripto de buena fé, á seguir al menos el par» tido de la elevación; mas como escritores prácticos, comprometidos á ¡n» vestigar, á raciocinar, á huir de las superficies, y penetrar hasta lo mas profundo de la cosa misma, ellos sienten- lo que no saben explicar, pero, sí lo que les es tan difícil sacudir. Esta cosa les sigu« como la sombra, , y les hace vivir en un tormento constante. Pero ¿ y será un buen partida, preguntamos, reconcentrarse dentro d© sí mismo,^ llamar las lagrimas en auxilio del corazón, y someterse al aba- timiento, yugo tan duro, como criminal el soportarlo, cuando las desgracias de la patria hablan, y gritan y provocan á no mirar en los peligros sino- la obligación de acuchillarlos? ¿Será aquel el partido preferible en la aU- ternativa ó bien de subordinarse á la inmoralidad,, á la anarquía, al des- potismo, al descrédito de la patria, ó bien de correr el riesgo de perder la exi.stoncia misma por asegurarla con honor, y fijar un destino elevado á . !a poííeridad, que hemos comprometido todos con nuestras acciones y pa- labras ? ¿Deberá ser aquel el partido de preferencia, cuando de un lado se presenta una turba de asesinos embistiendo como tigres hambrientos á la fortuna publica y á la de los particulares, y del otro un úrden mages- tuoso que emplea bien la una, respeta la otra, y hace que ambas incre-- menten en la misma proporción en que se eleva la reputación del pais ? Puede ser que exista aun, quien trepide en la decisión : este será otro de los frutos que todavía recejen los vicios que mandaron j. y que ahora han querido reentronizarse ; pero no escaparán del naufragio por esto, y lleva-, rán ademas hasta el sepulcro las íulDaioaetones de uaa patria que coDStt«- loieroa j abasdoaarou. 209 Pero nosotros marchando siempre por el senderó que nos hemos desig- nado, no podemos prescindir de ser consecuentes, y de arrebatar la ateu- cion pública para contraerla á imponerse de un exámen á que la justicia nos anima, y á que nos estimula la franqueza y buena fé de nuestro cor» íesponsal, el Decidido. f QUIEN ES D. GREGORIO TAGLE EN LA REVOLUCION DE AMERICA ? Esta es nuestra pregunta; pero no hemos de absolverla fraguando rea^ órdenes para llamarle traidor, anárquico, tirano, corrompido, antipatriota, inepto, y acreedor á una execración memorable. Vamos á los detalles. ANTIPATRIOTA. El Dr. Tagle, siendo como era un doctor bien conocido por parte dé Ibs individuos que en Buenos-Ayres entraron en el proyecto de separar de España esta parte de Aínérlca, ni fué iniciado ni él se ofreció w.ss que para resistirla. De aquí le vino el concepto de lo que entonces se llamaba GODO, y bajo este dictado él era conocido entre todos los hoinhr'^s de la revolución : él sin duda se gloriaba en serlo, porque una sola demostración' Bo se le notó que arguyese otra cosa que desagrado á la obra que se habia emprendido. ^ Citaremos un hecho práctico para justificar €]ue así era como- la opinión pública lo marcaba. Los tres primeros años de la revolucioft; abundaron como los siguientes en cambios poÜticos ; pero ninguno era ele- vado á la administración, que no estuviese serialado por actos positivos subs- crito á la causa de la independencia,- aun cuando lo fuese del partido M. © del partido S» que entonces asomaron j. y con sobrada razón : el estado éel país era peligrosoj no por falta de recursos, cuanto porque la revolu- ción no tuvo tantos prosélitos abiertos como 4os tiene ahora, y era exponer- mucho su existencia fiandola á manos que entonces se llamaban purricidas.. En uno de estos cambios, cuando una gran parte del pueblo se hallaba en la plaza de la Victoria, bajo los arcos del Cabildo fue Tagle nombrado^ por unos ocho ó diez que se llamaron representantes de la ciudad, secre- tario en el departamento de gobierno. La elección se anunció desde los arcos á los expectadores, y tras de él un ruido extraordinario se hizo sen- tir, que dec\a— fuera Tagle, fuera Tagle^por godo dec¿didame?ite enemigo> de la causa de la patria. La variación se hizo : existe quien le sostitujó : él no se sentó jamas en la silla, y quedó marcado como el único que habia recibido un bofetón de tal naturaleza ; pues que si otras veces- sé hablan sentido voces de reprobación en reuniones populares, no hablan sido por enemig.os de la causa, sino como miembros del partido destituido. Este> frimef eüsayo no fué, eicrtauicntej muy ca|[az de alagat á un hombre em»- 2*0 parrado por constUiicion ; peró ni intenciones tuvo de bacer el sacrifitío de su amor propio, para merecer el honroso dictado de patriota. Desde eiitojices no parece sino que hizo profesión de ser un verdugo activo de la patria. Se entregó con mayor fuerza á cultivar la amistad del clero, de los provinciales y los guardianes de los conventos, para abrirse paso por medio del influjo de sus reverencias, hasta colocarse en lugar desde el cual pudiera á rienda suelta ejercitar la venganza que le devoraba. Que- remos por decencia huir el cuerpo al examen de este punto accesorio: basta -decir qae eus revci^encias se habían situado may bien en disposición de obtener, ó mas propiamente de imperar en los negocios mas arduos ; y que aquel hipócrita logró arrancar de ellos el sacrificio de ser también por este medio otros tantos verdugos de la patria. Tagle fue sacado de los rincones .obscuros que «cupuba en la revolucian, y elevado á los primeros destinos de la república ; bien que también iiifiuyó el que los manejos mes rastreros de una multitud de hombres , que habian nacido en la cuna de la corrupción , y que eran otros tantos rivales de los sentimientos de honor y libertad que se desplegaron en el año 10, habian abatido al pueblo, á términos que este miraba con la indiferencia rnas helada los sucesos in- teriores de la revolución. Pero esta misma elevación nos ofrece motivos para presentarle desnudo, ó mas bien en su ropage verdadero. TRAIDOR. liemos marcado al Dr. Tagle en su carácter público, como un traidor a la. patria; y ahora tomo un traidor original: en este caso, esta palabra no es hueca. Nq sacaremos del serrallo en que él se colocó, sino lo que venga bien á justificar el texto de este párrafo; lo demás lo reservaremos para después. Este hipócrita, abrigó la idea de desbaratar totalmente los dos ejércitos con que la patria contaba para su propio salvamento, y para la libertad de otros puf ¿los en el continente. Primero se puso en lucha abierta contra el ejército de los Andes : él jugó la intriga con los auxiliares del serrallo, para introducir la desconfianza entre los cuerpos y los jefes, entre estos y la autoridad, lo que trajo actos de insubordinación acia la l)atr¡a, que tenia sobre ellos un derecho indisputable. Siguió después hacien- do una guerra la mas cruda al ejército del Perú : él tuvo á aquellos hom- bres pacientes, desnudos, sin pagas, sin víveres, sitiados en suma por hambre, entretanto que él y su serrallo vivian y gozaban el lujo del oriente. Es notorio que hasta logró interrumpir toda clase de operaciones en el depar- tamento de hacienda, con el cual se mantuvo siempre en lucha porque mal p bien laboreaba mas que el suyo. lie aquí la situación en que él ejer- citó su maligno arte, para recabar el que se decretase que Buenos-Ayres fuese entregado á un principe obscuro de la Italia. CORROMPIDO. Mientras, esto sucedía, él no descuidaba labrar una fortuna, que a)i 211 fin vhirése á servirle como le ha servido para asalariar á los presos de la cárcel, donde, á la verdad, es una listima qne él no se halle colocado con diez cadenas, en venganza de tanto infeliz como padece por él. La. corrupción, este término en su sentido rigoroso, fué ejercitado por activa y por pasiva. Tagle hizo un caudal, no en ediñcio, no en casas de cam- po , no como se' decía en fondos de Inglaterra ; él lo obtuvo peso sobre peso, y peso sobre peso lo adquirió en tal número, que después de tres años sin empico y sin ejercicio alguno, aun le sobra pnra repartir on- zas de oro. entre los delincuentts, ó mas bien para costear una conjura- ción hecha con fundidos que han debido comerle mas. ¿Cuando ha apa- recido Tagle como un. especulador legal : ñique especulador legal pueda ser un hombre que esfci empapado en los vicios ? ¿ qpe caudal ha hecho él con sus estudios? ¿ que ahorros ha podido hacer, con 3CÚ0 ]^sos de suel- " do? — Pero, entretanto véasele aparecer, ¡qué gracia I protector, habilitador gran caballero, proveedor de onzas de oro y de plomo ¿Habrá ó no ha! brá salido esto.de las mismas fuentes en que bebió el invicto D. Mariano Tagle, conocido en todo el pueblo por cupiango, hermano de pies y manos del Sr. conspirador? Pero si esto solo fuera ^lo que tanto á él como á su administración les marca como corrompidos, no sería mjucho — lo esencial és que él se prevalió de ella hasta para interrumpir un matrimonio, dividir- ^lo, desterrar al marido, causar la muerte de este, y luego exigir y lo- grar como tributo la mano de la muger. ¡Que monstruo^ Dejamos de relatar mil actos de esta naturaleza, por que creemos que basta con de- cir que Buenos Ayres, cuando Tagle manchaba el priiner destino de la república, era un foco de corrupción tal, que lo primero por donde se prin- cipiaba ai establecer un pleito, era por prevenir fondos para gratificar ali magistrado ó aF funcionario. Recuérdese, y con vergüenza, que los líti- 'ganíes de las Provincias interiores, no bajaban á Buenos-Avres á prprno-. 'yer sus acciones sin traer un buen repuesto de talegas, tal. como si fuesens 4 solicitar, ó gestionar en la Corte de Madrid.; INÍÍPTO; Después que Hemos visto al. Tagle antes y dfspues del tiempo* /de su mando, como antipatrlota, como -traidor, y como corrompido, véá-- ,niosle ahora como inepto, que lo- fué cuaL no lo. ha sido nenguno. ¿Que hizo,^ siquiera para dorar en lo público sus manejos ,, en favor' de bis ins- -tituciones, y de la prosperidad del Pais? ¿Que hizo, dígannos sus in- morales ó ineptos partidarios? Vamos á preseníartoda su; sabiduría.. Sos- tener dos Logias, ó mas bien una aristocracia secreta,— la una de guar- dianes^ canónigos, y coroneles, que él elevó para que hablasen del Dr. Tagle por afuera como del primer hombre de la América del Sud — la otra com- puesta de gente mas. subalterna, para que espiase lo q\ie se hablaba con- tra él en un pueblo á quien tenia oprimido. He aqui los cimientos y bis • columnas de su política gubernativa. La primer Logia le buscaba «rente ^ que en efecto consiguió á costa ó de un sueldo exorbitaníé sobre el°íesp- ^ ro público, ó de una canongia,, ó dé una guardiania, de un empho de- rangO; ó. biett de na privilegio cualquiera. L^ Logia subalteraa le bu5*^ 212 caLa gente que arrojar por toda la superficie de la tierra , sin mas de« li.to que habtT llorado, por que Tagle habia robado una hermana , por que había encarcelado á un buen patriota, por que vendía la Patria, en fmy bastaba haberse suspirado, por que Tagle no permitía ni que se hablase, ni que se escribiese. Sumando, toda su capacidad consistía en desterrar y hacer llorar, y en poner los medios para convertir un pueblo republi^ cano en una horda de Eunucos de oropel. ¡Que mas hizo! Presidir 6 hacer los capítulos de los conventos : rodearse todos los domingos de guar- dianes, clérigos, y coroneles que pasaban á saludar á una divinidad taa portentosa. ¡Que figura; y que cuadro para una guillotina! — ¿Que mas? lo demás dí^^lo este Pueblo desdichado, que cargaba sobre si toda la iniquidad que en lo interior ejecutaba este lobo, y todo el descrédito que le arrastraba desde afuera. Estudios, instituciones benéficas, libertad, re- laciones, organización, no habia que pensar en esto ; en este ramo ni sa- bia por donde entrar, ni tampoco por donde salir — el tiempo también era corto para quejarse de la jaqueca, y para gozarse en el vicio. TIRANO ANARQUICO. Llegamos, pues, á la oportunidad de justificar la nota de un tirano anárquico con que también hemos caracterizado al Dr. Tagle. No hay ua hombre que como este haya hecho derramar mas lagrimas y mas sangre en esta parte de América : es una verdad incontestable. El ha causado, ya contra él mismo, ya en su favor, directa é indirectamente, mas de diez revoluciones en Buenos Ayres ; y escasamente hay una en que las calles, los campos, y otros Pueblos, hayan sido salpicado^s con sangre humana, en la que no haya tenido el principal p.ipel. ;¡ Que capacidad como monstruo, y que entrañas tan depraba- das ! Míresele desde el nfio de 181G hasta el de 1823, y se encontrará su nom- bre registrado en toda página en que, ó se hable de guerras civiles con los pueblos limítrofes, ose trate de confinaciones, destierros, grillos, calabozos, fusilamientos, convulsiones, y en fin en todo cuanto tiene relación con anar- quía, tirania, y sangre. No hay qué buscarlo al lado de una obra buena. El ha vengado, bien á sus anchas, en ocho anos continuados, el acto de justicia que el Pueblo ejerció sobre él en el ano de 1812, cuando rechazó su elevación, por antipatriota, al Ministerio que después le dieron los im- béciles, y mas que estos, los inmorales como él — Gócese, pues, de sus victorias— gócese de haberse hecho rodar, cantándolas, sobre una tumba, en vez de un carro triunfal ; — él no ha de escapar al fin de ciue la ge- neración presente y las que sigan, le acuerden por recompensa UNA CO» ilONA DE CLAVOS. Coniinuará. NOTICIAS. Correspondencia privada. Desde liondres con la data de enero de este año, se nos dan las no- vedades políticas observadas en Europa, que son sin duda sumamente in- teresantes y que lo serán mas, según se escribe : daremos unos cortos ex- tractos, y esperamos que entie ellos se encontrará por los amigos de la tí- 1»yrtad, algo que pueda lisonjearles ea la constancia con que siguen defea- diéadbla. 213 ¡^Siempre es dificíl, dice una carta, formar opinión sobre lo que pasa ín :Ios gabinetes, antes que los resultados vean la luz. Siuembargo, do tre- pidarémós en comunicar lo que creemos poder deducir de los hechos que se han traslucido, y de los rumores que Corren. JÉl decantado congreso de Verona aparenta haber disuelto la armonía entre las grandes potencias, y que cada una trabajará desde ahora en el sentido de sus intereses particulares. La Rusía^ sin perder de vista sus niiras sobre la T^rw^i», faoore cid as por la insurrección de los griegos, ya habia antes envuelto á la Austria en la ocupación de Nápoles y del Pía* moníe, y dejado las fuerzas de estos en incapacidad de emplearlas en otros objetos. Trató de colocar á la Francia en igual situación, empeñándola en una guerra con la España constitucional. El visconde de Montmorency cayó en el lazo, lo mismo que toda la caterva de los ultrarealistas de Francia ; y el rey le premió haciéndole duque. Según se asegura, Mr. de Villele no se inclinaba á la adopción de medidas tan fuertes contra la Es- paña ; el gabinete de San James no quiso sancionar la invacion de aquella, y ofreció su mediación: en tal estado el rey de Francia admitió la di- micion al duque de Montmorency, y Mr. Chateaubriant fue elevado al ministerio de relaciones exteriores. Villele y Chateaubriant son tan ultra- realistas ó mas que Montmorency, de suerte que lo que únicamente se ha fañado es tiempo ; pero la Francia no ha largado prenda alguna, que prue- be* haber abandonado sus proyectos totalmente. En el imperio otomano el desorden se aumenta, y la insurrección de los griegos cada dia hecba mas cuerpo. La Inglaterra no pudiendo impedir por si sola á la Rusia el completar la ruina de los turcos, tii menos adquirir un influjo absoluto en los nuevos gobiernos griegos, acaso tomará el partido de obrar en favor de estos, y de asegurar por este medio una preponderancia en el Este, excitando entre los griegos grandes zelos hacia la ambición rusa, ^a no faltan en la Austria y la Prusia ; pero ambas están contenidas por el íemor. Él gabinete de San james está en comunicaciones muy estrechas coft el de Madrid ; y si merecen atenderse los rumores repetidos y contextes, se trata de un reconocimiento de los cinco estados de Sud-América, á «aber, Buenos-Ayres, Chile, Perú, Colombia, y Méjico ; y de la ocupación, ó tal vez cesión de Cuba en el caso de una guerra y de un tratado de comercio^ pero no se dice cüal es el premio que la Liglaterra ofrece, aun cuando no es difícil inferirlo. Mr. de Villele del ministerio de Francia para in- ducir á la España á las modificaciones en su constitución que se le exigen, le ofrece que sü nación se ingerirá en la colocación de principes borbones en los tronos del Perú y Méjico ; pero ademas de otros obstáculos graves, este proyecto no conviene á la política del gabinete inglés, el cual se em- peñará en cruzailo. (Esto se dice desde Londres con fecha 6 de enero de este año, y 20 dias antes se dice desde Paris lo siguiente) estoy informado por un conducto elevado y de una autoridad oficial, que la España no quiere ya inquietar á Buenos-Ayres, y que reüttucia su supremacía sobre sus pose» El. Cent* z^um. 3S. S14 siones de América, acaso bajo algunos tratados de comercio y de aKanza» También se dice desde París como obtenido de buenos conductos^ y bajo algunas reservas, que el gabinete inglés estaba ya resuelto á nombrar y en- viar cónsules á los cinco estados de América, que se nombran en los ex- tractos anteriores, CORRESPONDENCIA OFICIAL. Estamos informados por conductos auténticos que el Gobierno de Bue- nos Aires ha recibido cartas de oficio de los Gobiernos de los Estados del Perú y Chile, datadas en febrero y marzo del presente ano, en que se co- munica que el ejército de operaciones destinado á obrar en las costas d© Arequipa, bajo la conducta del General Jlvarado^hMa sufrido en Moquegua un contraste de consideración el 21 de enero de este mismo año. Se refiere que después que el ejército patrio habia batido ventajosamente dos dias antes al General realista Valdés, en los altos de Torata, desalojándolo de tres fuertes posiciones, arribó el general Canterac con grandes fuerzas en su auxilio; y que habiendo hallado al ejército del general Alevarado rendido por sus esfuer- zos en dos días continuados de batalla, fue este obligado á reembarcarse en «1 puerto de lio en el núm. de 2000 hombres, según cartas particulares. Con las mismas seguridades se nos ha comunicado también que ámbas notas de los Gobiernos del Perú y Chile, se contraen principalmente i recabar auxilios de guerra para hacerla al enemigo por todas direcciones ; y aun el segundo parece que también se ha dirigido otra vez á los Go- biernos de todas las provincias, interesándolas en su concurso á aquellos movimientos. Nosotros creemos á este respecto que Buenos Aires no puede entrar en la combinación de terminar la guerra de la independencia, síq sujetarse rigorosamente á lo que la Sala de Representantes sancionó en el año de 1822, sobre que la paz con España se buscase por medio de nego- ciaciones en lugar de ejércitos : y nos parece que aun cuando no se halle establecido este mismo principio en las demás provincias, la necesidad y el estado de este negocio eu Europa deben impelerlas á adoptarlo. Prescindiendo por ahora de examinar si existe aún en América una clase de guerra que pueda llamarse nacional, ó si manteniéndose la que existe solo por el capricho, ó la personalidad de parte del enemigo, debe dársele el mismo carácter que tuvo en sus principios, y ser reconocido aquei como acreedor á un empeño también nacional : prescindiendo de examinar ú los pueblos del Rio de la Plata tendrían bastante disposición para entrar nuevamente en la guerra de un modo activo, después que sus sacrificios ea ella no les han hecho reportar sino grandes agravios, proscripciones de suft .nombres, y sobre todo», la intención decidida de despojarles de una graa parte de su territorio natural : y prescindiendo, por último, de fijarnos ea si es ya, ó no, tieajpo de hacer sentir al mundo que sin necesidad de ha- cer uso de nuestra capacidad á esta práctica bárbara, hai en nuestro paia bastante habilidad para terminar la guerra de la independencia por medio» ilustrados, filantrópicos, y humanos j nos coatraeréraos taa solo á hacer uo« ;215 breves indicaciones, que basten para darnos por resultados la confirmación de lo que hemos establecido en el párrafo anterior. Es una verdad demostrarda á toda prueba que en la revolución de está parte de América nadie mas ha cargado con el peso de ella sino las cinco ó seis provincias que se pusieron al frente de todos los peligros, la em^ pujaron por todas partes, y se han mantenido impenetrables á los esfuerzos del realismo. Todo el que tenga, |)ues, la práctica, ó cuando menos la teoría de los sacrificios que demanda una obra tal, y tan complicada, tendrá la capacidad de avaluar cuales y cuantos habrán sido los que estos pocos pueblos han hecho en doce años no interrumpidos de acciones y reaccio-» nes : y si el avaluador tiene la felicidad de conocer los recursos y loca- lidades de cada uno, tendrá también la oportunidad de encontrar por suma-^ la ejecución de esfuerzos extraordinarios que sorprenden, pero mas bieA que muestran la existencia de una desvastacion sin ejemplo. Este estado de desvastacion es, pues, el estado consiguiente y de hech© en que se hallan en el dia las cinco ó seis provincias mencionadas, inclu- sa la de Montevideo, que, escapada de un yugo, tuvo que someterse í otro no menos insorpotable.— ¿ De donde entonces ni la obligación, ni 1^ conveniencia, ni la facultad de entrar de nuevo en una guerra activa, para |a cual también falta á los pueblos aquel entusiasmo que deshizo los peli-^ gros, apoyado en la e^íístencla de los recursos de cada uno, y animado mas que todo por el carácter de la oposición que se les hacia en las mismas barbas de sus territorios l A no dudarlo ; los pueblos en punto á guerra yacep en un estado total de indiferencia, porque el cansancio les ocupa^ y debe ocuparles por un número de años doble á aquel en que sus fuerzas han sido agotadas por entero. Ellos ahora no presentan otra faz que la, de un campo en que se ha dadd una batalla de 12 años, que solo sirve de tnonumento que envié á la posteridad la memoria de lo? hijos primogénitos la independencia y libertad continental. - Sí la necesidad, pues, pone i los cinco 6 seis primeros pueblos de. la revolución en la de mantener una actitud pasiva, renunciando á la via de hecho para fijar definitivamente el fin de ésta guerra desvastadora, la situación de España, pero principalmente la ingerencia bastantemente co'^- nocida de los gabinetes europeos en los negocios de América, les dan la segu» ridad de que ellas han de arribar á aquel término tanto como los demás Es«» tados, con solo dejar que la Europa misma empieze á sentir la forzosa ne- cesidad que tiene de amparar sus intereses de los intereses bien entendidos de América. Esta ingerencia debe llamar la atención del gabinete de Madrid, y hacerle observar, cuando no por voluntad, por la fuerza de las cosas misi ínas, que sino se apura á tomar la avanguardia en el establecimiento de relaciones con los Estados de América, tales como se ajustan entre estados totalmente independientes, no faltará ni quien ocupe la prioridad, ni quien, reconozca que tenemos tanto derecho como ella á entrar en el róldelas Baciones- — En este último caso la España no hará mas que mostrar la ejtisifl. i^cifl dé su miseria, y su nulidad política en Europa. 216 NEGOCIACION AL BRASIL. ' Es indudable que como lo ha publicado „E¿ Argos'' sale en los primeros dias para él Brasil en la clase de enviaJo,el dignidad de preshíteros,miembro de la sala de leprcsentatí- tísDr. D. José Valentín Gómez; y con el objeto (inico de recabar de aquella cone la devolución déla plaza de Montevideo y su campaña, á la asociación á que ha correspondi- do desde su establecimiento. Estamos también seguros que este reclamo no va á haceriC solo en el nombre del gobierno de Buenos-Ayres, sino que el representante lleva la autoridad de las cuatro provincias ligadas, á saber, Buenos-Ayres, Eutre-Rios, Sauta-Fé, y Corrientesj y se nos afirma ademas, que al propio tiempo el gobierno del Ent.e-Rios ea su nombre y en el de las demás provincias de la liga, hará desde el Uruguay una in^ timacion formal al general de las tropas brasileras en la campaña de Montevideo, coa el objeto de que suspenda todo pracedimiento hostil contra los naturales de aquell» banda. Estamos también informados de que en el entretanto ro se sepan de un modo oficial los resultados de esta diputación, los cuatro gobiernos mencionados evitarán en- trar en operaciones de hecho para la recuperación de los pueblos orientales ; pero que ea el caso que aquellos no correspondiesen ni á las pretenciones legitimas de este pais, ni á lo que propiamente puede llamarse el interés bien entendido del Brasil, esto es, la terminación de esta cuestión por la ria pacífica, dichos gobiernos se han puesto de acuerdo en la reu- nión de las cuatro autoridaiies para combinar y convenir en los nuevos medios que en el caso de la resistencia sea necesario adoptar para mantener integro el honor de la nación. Es consiguiente que los naturales de la Banda-Oi iental, que han renunciado á otro dic- tado que al de traidores á su patria, alarmados al ver tan manifiesto el sentimiento de los pueblos limítrofes, redoblen sus prácticas rastreras para recabar también de la corte á que se han subordinado una resistencia decidida : y creemos que en la alternativa de la paz ó la guerra, fácilmente se subscribirán aquellos traidores, porque la campaña Oriental se enrojesca con la sangre de sus hijos beneméritas. Sinembargo, alcanzamos á divisar íjue la corte del Brasil dejando á un laclo la cuestión del derecho, por lo que esta tiene de fácil en su resolución, y contrayéndose únicamente á la del hecho, esto es, á la capacidad de sostener la apropiación con los esfuerzos reunidos de los tra¡(|ores, ha- liará en su prudencia que debe rápidamente renunciar á un compromiso eterno, en ^ue tn tal caso entraría, siu tener mas que la voluntod servil de cuatro ó seis orientales, que serían respecto de él tan insubsistentes en sus acciones y opiniones como lo bao sido respecto de España, Inglaterra, Portugal, y las Provincias-Unidas. juiaof?. í'or la primera vez en él país se está presentando el espectáculo de juzgar á Io« iombres cu público, y con toda la lenidad y deferencia compatibles con sus crímenes. La reunión de todos los jueces tuvo lugar en la sala del gobierno el mismo dia en que la anuncio el Centinela en su suplemento al uóm. 34. De esta reunión salieron loa miembros del tribunal de justicia prevenidos de que su juicio sbbre los delitos de con- juración debía ser público. Eu efecto los dias jueves, viernes, y sábado últimos los SS. del tribunal han, estado reunidos eü su sala. Los reos han parecido succesivamente. A cada uno de ellos se le ha leído en su presencia todo su proceso, en seguida se les ha oido cuanto han querido exponer en sü descargo, y los respectivos abogados defen- sores han empleado toda la elocuencia y tiempo que estimaron conveniente en la defensa de sus clientes. El concurso ha sido tal, cual era de esperarse eu unos actos tan nue- vos en el pais, como interesantes por su naturaleza y pOr la gravedad de su objeto. ¡Vasallos de "los húb'tos y del fanatismo ! ¿Todavía juzgareis mal de una adminis- tración que procede tan k las claras, aun cuando vuestros corifeos la han forzado á le- vantar sobre ellos la espada terrible de la ley? ¿El juicio á que estíin sujetos estos hombres es parecido en alifo á las expatriaciones, k los destierros, á las muertes que decretabaiii vosotros al pilido resplandor de tres luces, entre los misterios de iniquidad de una lotria abou'inable ?— ¿ Qué tenéis que contestar, vasallos de los hdbiffsy del fa- natismo ?—VÁ pueblo nunca se equivoca: él es actualmente el juez, y su opinión gene- ral es la fuer/a moral é iri-esistible en que el gobierno y los magistrados apoyan la rec- titud de sus procediniifntos. Ha sido muy conveniente la publicidad de estos juicios: porque ¿quien el que puede engañar á lodo un pueblo: PREMIO A TT FIO ELI DA a . . , Nicolás Viera, Itíavitcl López, y Juttn Zobdé*at soldados de la legión patricia, 6t;ü los que estando de centinela eu lo interior de la cárcel pública la noche del 19 de marro, sostuvieron su pucstn, y ayudaron al alcaide a cont ■ucr la fuga de los presos. £1 gobierno ha mandado gratificar á cada uno con }7 pesos en premio de su fidelidad. Ellos no han ocurrido auu a recibir este premio Todos los patricios que se hallaban de facción nquella noche Uenarou bien SU deber. Imprekta de ¡los Expúmios, N-. 36. EL, CENTINELA ^ BuenoS'Ayres Domingo 13 de Abril de 1823 ^ • ^ ¿Quien vive? La Patria. CONJURACION DE LA NOCHE DEL 19 De marzo. POR SU CAPITAN MAYOR Dr. D. GREGORIO TAGLE. (Concluye el artículo del número anterior) Después de 25 dias, todavía se sienten los efectos del último rasgo de atrocidad que aquel vengativo ejecutó en la patrin, cuya historia ha man- ehado tauto en el curso de la revolución,. Aun nada ha podido volver á su centro. Los negocios públicos yacen como en un parálisi?, con el vigor interrumpido, sin movimiento y sensación. Los negocios privados se afectaa del mismo estupor que causó en los particulares la vista de un acto ea que eran principales ejecutores, ú hombres enteramente desconocidos, ú hom- bres^ enteramente clasificados por criminales. La parte mas sana de la po- blación gime todavía, dominada por la idea atormentadora de lo que tal acto puede influir en el descrédito exterior. En suma, si la valentía de ]a autoridad ha salvado á todas las clases de la anarquía en que se intenta precipitarlas, el bárbaro vengativo há logrado por recompensa introducir ea ellas una especie de decaimieuto muy capaz, sino se sacude pronto, de obrar una reacción efectiva ea la marcha de los principios ; porque nada puede atacarla mas que la falta de vigor y de constancia en sus prosélitos, al tiempo de plantificarla. Puede ser en cierto modo justificable esta situación. La idea que ha mandado el acto de la noche del 19, es horrorosa. A la cabeza de una conjuración, un hombre como el Dr. Tagle versado constantemente en la práctica de los crímenes ; precisado á luchar él solo contra todos los par^ tidos, de quienes no era posible que escapase sin segar cabezas ú manera ^18 de espigas en el rastrojo : puesto en la avanguardia de los presos de la cárcel, entre los cuales había asesinos mayores y menores: con una plana mayor compuesta de dos cordobeses, unjanjuanino, un portugués, dos orien- tales, un santafesino, y tal cual porteño degradado : lanzado á la carni- cería en la hora, que puede llamarse la autorizadora y la encubridora de los crímenes : con una tropa de vándidos arrastrados á sostener nada me- nos que la que se llamaba— la causa de la religión : esta causa pretextada tantas veces en el mundo, y á la cual se han sacrificado tantos hijos, tantos padres, y tantas madres inocentes : sin mas voz de alarma que la de viva la RELIGION, y mueran los HEREGES, que en la práctica solo quiere decir VIDA ó MUERTE: (1) la repetición de estos acentos por todas las calles de Buenos Aires, mezclados con los de los términos que solo se hallan en el vocabulario de las cárceles: la ¡dea de esperar ver asal- tadas las casas y violadas las familias, muy fundada, porque así estaba re- suelto en el corazón de Tagle según el proceso, y porque era connatural al carácter de los que pretestaban ser ESCOJIDOS para apoderados del Dios de los papistas Nuestra pluma ya no puede avanzar en este cuadro que por desgracia nos ha tocado el trazar, y que es imposible que salga de la sangre, de la anarquía, del crimen, y de la desolación. He aquí la razón porque hemos asentado que en parte creemos jus- tificable la posición amilanada en que ae nota á las mas de las clases de este país. No es fácil, en efecto, arrojar de sí una acumulación de tantas entidades, que todo hombre debe haberla hecho, porque ellas han obrado delante de todos, y con encarnizamiento se han procurado introducir en el corazón de cada uno. Pero, el Dr. D. Gregorio Tagle ¡cuanto se sabo- reara, cual será su gozo al contemplar bien la obra exclusiva de sus manos ! io que nosotros vemos como luto, ¡que ramillete tan delicado será á la vista de aquel monstruo con veneno en lugar de sesos ! ¡ Que risueña con- siderará su posición, al saber las lágrimas que por él ha vuelto á vertirst en este pueblo ! la aflicción de las familias, la interrupción de los negocios, la paralización de los públicos, la circulación de delincuentes, la desmora- lización de la sociedad, el descrédito del pais : la egecuciou sangrienta y reclamada , los cadáveres que ha hecho hacer , la sangre que ha hecho correr, el llanto de las raugeres y de los hijos, la desolación de las familias «iuyas cabezas son desterradas par la ley, el luto en que quedan otras, la aflicción de los amigos, los compromisos de la autoridad— he aquí lo que él considerará como las estrellas de su cielo. Pero asi mismo, como llamamos en cierto modo disculpable la aletar- gada posición de las clases de este país, la hemos considerado capaz de ex- (1) Con excepción de tres 6 cBtttro veces que se oyó S los conjurados gritar- viva el Dr. Maza, viva el Dr. Diaz-Velez, viva el Dr. Gazcon, y viva el Dr. Tagle; en todo el tiempo que pisaron ¡as calles y la plaza, no proiiunciarou mM viva* Vit Us de la religión, ni isas viveras que los de loi heregtt. 219 poner á correr riesgos eminentes á la marcha de los principios. Ella no pue- de ser destruida va ni por revolucionarios ni por revoluciones, porque el sello se ha puesto al descrédito total de esta polilla, desde que es preciso valerse de presidarios para hacerlas, y de cabezas tales como la del Dr» Tagle en Buenos-Aires, y la del Dr. Seguí en Santa-Fé. Lo único que es capaz de disolver la marcha que ha dado crédito y promete grandes feli- ' cidades á la patria, es que los hombres que la abrazaron, la abandonea sometiéndose al abatimiento ; pero si ellos se alzan, si ellos vuelven á ele- varse, si siguen no mas el orden que seguían, cada uno en sus atribuciones, lío hai cuidado, la patria ha de florecer, sus hijos han de ser libres, y unos y otros han de llegar al PORVENIR MARAVILLOSO. Por lo que respecta al Tagle, á ese foragido que ha huido de la lei, y á ¡do á aco- gerse entre los brasileros que manchan la tierra benigna del Oriente, asi Como él ha emporcado el Occidente del rio, — dejarlo : el Centinela se hSL apoderado de él, j escarbará de cuando en cuando su coacieacía. Continúa el parte del número anterior. EL MAYOR DE DETALL AL CENTINELA, Centinela. Me ha llegado ciertamente una época trabajosa de servicio : pero miS deberes son sobre todo, y mi mayor honor es llenarlos con exáctitud. Basta de preámbulos, y entro sin mas rodeos en la continuación de mis partes. Es preciso nombrar, Centinela^ á los que por el tenor de los juicios, han aparecido como los principales en la conjuración de la noche del 19 al 20 de marzo. Estos son D. Pedro Viera, D. Antonio González, D„ Miguel Araoz, D. Benito Peralta, D. José María Urien, D. Mariano Benim to Rolon, D. Tomás Rebollo, y D. José Tomás Aguiar. La relación que debo hacer de sus causas me pone en la necesidad de publicar sus nom- bres ; y como la indicada relación es de lo que consta en autos, que se han ventilado en público, no se ofende con ella el ínteres particular d© nmguno de los mencionados. Empezaré por el órdea mismo en q^ue estái^ colocados sus nombres. D. PEDRO VIERA, Natural del Rio Grande en el Brasil. Fué su juez el que lo era de primera instancia Dr. D, Juan Garclá ^ Cossio> Coafes^ ea su declaracioa iadagatoria haber veaido 4 ia plaz§ 220 ía noche del 19 al 20 entre los conjuradoSj por llamamiento que le hizo al efecto I). Rufino Bausa, por medio de un paisano que no conoce : — > que preguntó á Baitsá si el objeto de la marcha á la plaza era el de poner en práctica algún proyecto contra el gobierno, y que se le contestó que no era otro que el mantenimiento de la religión: — que aquietado con €sto, permaneció en la reunión, hasta que Bausa marchó á la plaza, llevándolo á su lado, á la cabeza de 70 hombres de á caballo, y como 30 de á pié : — • que habiendo llegado á la plaza por la calle de las Torres, cargó la gente á la guardia de la cárcel, que se rindió sin un tiro ; pero que en este acto el declarante, como que venia violentado, se retiró á la pirámide, y aprovechó la ocacion de los gritos y entretenimiento de la gente para aban- donar la plaza, y retirarse por la misma calle por donde había venido : — Que al amanecer del dia 20 llegó perdido á un rancho, desde el cual mandó JJamar al teniente D. Juan Bernui^do Navarrcte, para contarle lo que habia pasado : — que acudió á la plaza con armas, pues las habia sacado de su casa desde que Bausa lo mandó llamar á la oración la noche del ]9:y que al abandonar la plaza encontró una partida, que sin que el se lo pre- guntara le dijo que se dirigía á atacar el parque, y armarse en él ; per.» que en el instcvife se separó de dicha partida. D, José Mar/a Casado, comandante accidental del regimiento núm. 2*. de Campaña, que fué quien arrestó la persona del indicado Viera, llamado por el Juez, declaró — Que su teniente D. Juan Bernardo Navanete co- municó de oficio haberle avisado el paisano Matías González, que habia lle- gado á su casa D. Fcdro Viera^ después de haberse hallado la noche anterior en la entrada de la plaza : — Que en consecuencia ordenó al mencionado te- niente que lo prendiera; y que este lo verificó, conduciendo á Viera á su presencia á pretexto de que se estaba formando una nueva reunión en favor de la Religión, y que se necesitaba un Gefe : — que el teniente se valió de €sta estratagema para conducirlo, porque á la sazón pasaba por las inme- diaciones de la casa de González un grupo como de 300 hombres, que en- tonces ignoraba á quien perteneciera, y después supo ser la división del co« jonel Borrego. Añade el comandante Casado, que Viera le dijo haber asis- tido con el objeto de defender la Religión ; pero que su intención desde el principio habia sido separarse, como lo hizo luego que en la plaza se le presentó ocasión ; y que no le refirió por menor alguno mas que la sol- tura de los presos, á cuya cabeza se habia puesto Urien. En seguida compareció el teniente D. Juan Bernardo Navarrete, j de- claró, que habiéndose personado en casa del paisano Mallas González, sol- dado de su compañía, encontró en ella á D. Pedro Viera con un sable y una pistola : — que el declarante le dijo que se estaba formando una reunión en favor de la religión ; que entonces le preguntó Viera si se hallaba en ella Bausa ; que le contestó que no, y en seguida la refirió J'/cra que él mismo habia hecho sacar los presos de la cárcel la noche anterior, que el Alcaide habia querido oponerse, pero que coa un grito lo hizo ceder, y ios «ai regó. . ^;.'.4t'Jl í^4> '¿21 El Juez hizo comparecer seguidamente al paisano Matim Gozalez, quien «xpuso que Viera llegó á su casa en la madrugada del día 20, pidiéndole posada, y lugar en que descansar, y aüadiendo que era un coronel que ha- bía sido derrotado en la plaza : — que con este motivo el declarante di» cuenta á su teniente, pues Viera no insistía en otra cosa que en ser ocultado.. También hizo el juez de la causa comparecer al Alcaide de la Cárcel, y le interrogó si habia conocido á Viera entre la gente que sacó los presos la noche del 19, según el mismo Viera lo habia dicho al teniente Navarrcte. El Alcaide contestó que entre el tumulto de hombres que se agolparon á pedirle las llaves de las crujías no pudo conocer á nadie mas que á D. José Maria Urieti, y que la persona de Viera \e era desconocida hasta que ha entrado preso. D. Beniío Peralta en la causa que se le ha seguido declaró que los ele» mentos con que contaha el Dr. Tagle para la conjuración consistían en la gente que debia presentar D. IlilariGn Castro, y en la que habían ofrecido D. Rufino Bausci, D. Fcdro V iera y el Presbítero D. Felñje Basualdoy aña- diendo que así estos como Guerreros citado gente al efecto. D. Aritonio Go?7zaIez y José Maria Gbvgora en la causa que igualmente se les ha seguido, declaran que D. Pedro Viera concurrió con un pequeño grupo de á pie a las cercanías de los corrales del Miserere, en un callejón^ que se cree ser contiguo á la quinta de Pasos ; y que como en este acto se incorporó D. Rtrfino Bausa, Gefe de los sediciosos, este confió á dicho Viera el mando de la gente de á pié. Estos seis testigos, Centinela, y otros cuyas exposiciones no son de tanta gravedad, son los que deponen contra Viera. En el acto de empezársele á tomar su confesión, expuso, que no pudo evadirse de la primera reunión ea que lo recibió Bausa, por haberse visto cercado de muchos paisanos. — Se le hicieron los cargos siguientes. — Primer cargo — ¿Por qué no dió cuenta al Gobierno lugo que fué solicitado para la conjuración. — No está contestado en el proceso. — Segundo cargo.— Haber estado en la sedición como Gefe, y haber citado gente al efecto, com.o consta de las declaraciones de Peralta^ González^ Gbngora, y otros ; lo que es conforme á lo expuesto por el paisano Maiias Gonzalos, á cuyo rancho se refugió, diciéndole ser un coronel der- rotado en la plaza, y. pidiendo lo ocultara; siendo por todo esto falso cuanto ha dicho en su primera declaración indagatoria sobre su modo de concurrir á la conjuración.— -Contestó ser falso cuanto le atribuyen aquellos testigos. — Tercer cargo—Haber acompañado al teniente D. Juan Bernardo Navat^rete^ inmediatamente que le dijo se formaba una nueva reunión en favor de la "Religión, en la que se necesitaba un Gefe : haberle preguntado si se ha- llaba en ella Bausa; manifestándole por último haber sido él mismo quien hizo salir los presos de la cárcel, intimidando al Alcaide. — Contestó ser jfalsa la exposición del mencionado Teniente. — Cuarto cargo. — Que si es cierto <]ue solo deseaba una proporción de safarse de los conjurados ¿por qué desde Ja plaza no se retiró á su casa, logrando así asegurarse en un asilo cercano, yjio en uno distantCj con , peligro propio, y necesidad de implorar el qqi< paro de un desconecido ? — Contestó que habiendo salido por la calle de las Torres, por habérsele por allí presentado mas fácil la evasión, fué succe- sivamente retirándose y torciendo calles : que encontró una partida que se dirigía á atacar el parque, y que después de haberse visto precisado á se- guirla como tres cuadras^ se separó de ella ; con cuyo motivo se extravió hasta llegar al rancho referido. — Aquí salta naturalmente la contradicion de haber expuesto en la declaración indagatoria , que se apartó en el instante de aquella partida, diciendo en la confesión que la acompañó como tres cuadras. En este estado el juez preguntó á Viera si podría probar que Bausa lo hizo llamar con un hombre desconocido, sin expresarle el objeto, como igualmente la falta de libertad en que se halló hasta escapar de la plaza.— « Contestó que no podía acreditar lo que se le preguntaba, por no haber conocido persona alguna aquella noche, á excepción del mismo Bausá. El padrino, que lo era D. Manuel Sarratéa expuso entonces los servicios pú« tlicos del acusado en favor del gobierno de Buenos Aires en la Banda-Orien- tal y en esta, los que abogaban por él, y daban grados de certeza á sos deposiciones. Aquí concluyó esta confesión, y el reo fue citado para oíp sentencia. Se oyó previamente á su defensor, que lo fue el de menores ^ " pobres Dr. D. Ramón Diaz: este inculcó sobre el crédito y fé que raereu cian las declaraciones de su cliente, y trató de probar nulas las acusaciones.— El juez de la causa en seguida falló por la pena de muerte contra el íq. dicado Viera, remitiendo el proceso al gobierno. Este lo pasó al tribunat de justicia, para que, reviendo en acuerdo, fallara y diera cuenta. El trU tunal, compuesto de los Sres. Dr. D. Manuel Antonio Castro, Dr. D. Alejo Castex, y Dr. D. Miguel Villegas, pronunció en 8 del corriente la sentencia que sigue al pie de la letra. „Vistos ; atento el mérito legal de las pro- 3, bauzas, se revoca la sentencia definitiva consultada, en cuanto condena al 35 réo Pedro Viera á la pena ordinaria de muerte : y se le condena á expa- 5, triacion y destierro perpétuo de la provincia; declarándole inhábil para 55 obtener empleo alguno civil y militar, aun cuando por indulto obtenga 55 permiso para su regreso." D. ANTONIO GONZALEZ, Natural de Buenos Aires. Su juez el de 1.* instancia Dr. D. Sartal» Cueto. En su primera de- claración indagatoria dijo haber estado en la. plaza la noche del 19 al 20 de marzo, forzado por los que venían contra ella : — que tiene relación coa el Dr. D. Gregorio Tagle, á quien visitaba casi diariamente : — que no ha- bía visto reunión alguna de hombres ; pero que oyó decir que las ha ha- bido en el monte de la chácara de Tagle, aunque cree que esto era igno- rado por los de la casa ; — que no conoció persona alguna de los que 1» forzaron á venir á la plaza la noche de la conjuración, excepto al ppoo José María Gongora : que de la misma plaza fugó en primera oportunidad hasta la indicada chácara, donde pasó todjun dia : — que oyó nombrar mu- cho esa noche entre la gente á D. Rufino Bausá y D. José María Guerm Tsmj q[ue Mo y«rtig expresión alguna que no fuera contestaado á lo| 223 gritos de 'oktt la religión ; y que cuando lo han traído preso no converso con GongorOy que también venía, sino para decirle que hablase la verdad, pues uno y otro habían venido forzados. José María Gongora declaró que hallándose en sn casa el miércoles 19 por la noche, llegó á ella una partida, preguntándole qué armas tenía; y que como respondiera que ningunas, D. Antonio González^ gefe de aquella gente, lo mandó atar, y en este estado lo condujo á caballo hasta la cer- canía de la chácara de T agle, donde había como cien hombres : — que el mismo González poco después destacó algunos á casa del alcalde D. Fran- cisco García, para sacarle armas á nombre de los colorados de D. Juan Manuel Rosas, que venían atrás; y que en efecto el grupo destacado vol- vió con 4 sables é igaal número de tercerolas. — Que todos se pusieron luego en marcha para la ciudad : que á poca distancia se les reunió otra parti- da, que según oyó decir á ^onza/es pertenecía al distrito dé las cañuelas que mas acá de San José de Flores el mismo D. Antonio González les dió que beber en una pulpería, animándolos con decir que iban á tomar la plaza , echar abajo á cuantos estuvieran en el fuerte, y tirar al blanco al gobernador delegado D. Bernardina Rivadavia ; — que á este lado del Miserere se incorporó otro grupo , mandado por un hombre cabal- gado en un caballo blanco , á quien entregó González el mando de toda la gente; y que en seguida se reunió otra división armada á cuya cabeza venía D. Pedro Funes, insistiendo siempre González en entusiasmar la fuerza : — que inmediatamente entraron á la plaza, y que todos los mo- vimientos practicados «n ella eran dirigidos por el mismo á quien González babía encargado el mando de la gente que traía, y que el declarante creé ser D. Rvfino Bausa. — Añade Gongora que Tagle no se halló en las reu- niones de su chácara ; pues el lunes de madrugada se fue con Gonzalez^^ Funes, Guerreros, y un peón llamado Francisco Diaz, á unas casas blan« queadas, que están al otro lado del rio de la Matanza, de las que solo González regresó: — que este entre otras cosas decía á la gente mientras venían marchando, que iban á colocar á Tagle en el gobierno, que todo$ serían aliviados de sus fatigas, y qu« los criminales serían indultados :— » que el mismo González les ofrecía su influjo para lograr estos objetos ; y para facilitar la empresa, nombró personalmente los que debían servir de oficiales. Concluyó Gongora su declaración con respecto á este individuo^ diciendo, que vino preso con él, y que en la conversación que traía le su- plicó aquel que no lo perdiese, que «1 Dr. Tagle se acordaría de él, que alguna vez se vería en estado de pagarle este servicio, que no descubriese á Funes, Peralta, ni Guerreros, que negase haber habido reunión m lá chácara de Tagle, que afirmase que este no había tenido intervención ea el movimiento, y en fin, que si cumplía con estas prevenciones le daría dinero con que poder mantenerse. — Es preciso advertir, Centinela, que Gon* gora era peón de Tagle, — Nicolás Lemus peón del mismo, depone contri González que lo vió salir acompañando á Tagle la mañana del liínes 17 j que extrañó y temió algo de este viage : que ha venido preso en ancas 224 dpl mismo caballo en que era conducido Gon^ialez^ j que oyó que este cuando se juntaba con Gungora, le encargaba se sostuviese en que habían venido forzados á la plaza, y que no descubriese á los que habían acu- dido al movimiento, asegurándole que de este modo tendrían un buen re- sultado en su causa. D. Bcinfo Pera'Ja, en la que se le ha seguido, cita á González como sabedor de la hora en que concurrió á la plaza la noche del 19, y dice que Tagle le hizo preguntar dos veces por el conducto del misino González el estado en que se hallaba el proyecto de revolución : y que el fué quien abrió la tranquera de la chácara de Tagle la noche del 15 de marzo, cuando fueron á ver á este D. Mariano Benito Rolon^ D. Tomás Rebollo, y fcl mismo declarante, por asuntos relativos á la conjuración. Estos testigos obran decididamente contra González, á mas de que en casi todos los procesos está indicado como comprendido voluntariamente en la conjuración — El Juez de la causa procedió á tomarle una segunda decla- ración indagatoria, en la que absolvió las preguntas que se le hicieron, del modo que sigue. — Que habia presumido hubiese algún proyecto de cons- piración contra las autoridades ; pero que nunca estuvo cerciorado de él con anticipación : que los autores del movimiento fueron D. Rufino Bau- sá, J). José Guerreros, D. Pedro Funes, 1). Benito Peralta, D. José Hilarión Castro, D. Miguel Araoz, á quien vió armado de sable en la pla- za la noche del 19, y un tal Gallardo, vecino de las cañuelas: que vió la misma noche á otros muchos individuos, pero que no los conoce. — Que oyó quejarse frecuentemente á. Tagle de la injusticia con que lo habia tenida preso anteriormente el gobierno; pero que en órden ala conjuración solo le oyó decir : 5,estos hombres (por los conjurados) me quieren comprometer^ j, pretendiendo que yo haga una revolución." Que solo en los últimos día» le hicieron confianza de ella Peralta, Bausa, Guerreros, 2/ Funes— Que no vé al Dr. Tagle desde el viernes ó sábado 14 ó 15 del corriente, y que en uno de estos dias lo acompañó como dos leguas de su casa, dejándolo entre las de Garcia y Warton : c^ue Tagle le expresó que el motivo de esta ausencia era el compromiso en que querían ^ponerlo Guerreros y Funes; y que en consecuencia le encargó volviese á su casa, así para tranquilizar á la señora, como para averiguar lo que ocurriera. — Que nada habia sabido de reuniones, ni caudillos hasta el domingo 16 de marzo, en cuya noche un peón de D. Hilarión Castro, le dijo á, nombre de este que abrigase en la chácara cuatro hombres á caballo y armados ; que el exponente los re- chazó, diciendoles no lo com.prometieran á él y á la casa ; y que en efecto se retiraron ; mas que habiendo vuelto otros la misma noche en numero de 12, solicitando entrada al monte, con igual recomendación de Castro^ se los (íoucedió, consultando no cometiesen algún desacato en la casa por verse desairados ; y que el dia siguiente fueron concurriendo al mismo punto, y se reunieron de 90 á 10(¡), la mayor parte sin armas, y manifestando por objeto el salvar la religión.— Que Guerreros y Funes, fueron quienes lo iovitaron á la revolución, después de efectuadas las reuniones, ainenazándolí| 225 íino convenía, y no dándole mas pretesto que la religión.— Que á mas de la remñon en casa de Taá-^e, habla habido otras en el callejón de Ja quinta de D. Ildefonso Pazos, y otros puntos, formadas por Peralía, Fmies, Guer- reros, Bausa, y D. Hilarión Casíro.~Q,ue el exponente no mandaba mas que ocho hombres, que puso á su dirección Guerreros desde la chácara á ciudad.— -Finalmente que el mismo Guerreros Je previno animase á la gen- te ofreciéndoles dinero, y haciéndoles creer que en la ciudad estaban ar- mados en su favor todos los cívicos ; mas que el exponente nada ofreció ni alucinó de modo alguno á aquellos hombres. ' Acto continuo se procedió á tomar á González su confesión, por hallarse presente su padrino, D. Juan Antonio Pereira ; y se hicieron al reo las reconvencioneg y cargos siguientes— I*.— Que no es creible ignorara como dice,^ la conjuración, cuando Funes y Guerreros, que ha dicho ser de los pnncipales agentes de la misma, eran sus amigos de confianza, cuando comu^ oicaba intimamente con Tagle, autor principal d^ todo, y cuando los tes- tigos del sumario lo condenan á este respecto ; obrando también en su contra la variedad y contradicción -de sus declaraciones.— Contestó que jamas mere- ■ció confianzas de Tagle ; que Guerreros y Funes son, como tiene dicho, los que lo iniciaron en el negocio en los momentos de estarse efectuando las reuniones ; y que la contradicción en sus exposiciones es efecto de sor- presa y turbación, por no haber comparecido jamas ante la justicia.— 2" Que cuando acompañó á Tagle de su casa á otro punto no el viernes ó sábado, como ha declarado, sino el lunes 17 por la madrugada, oyó que el dicho Tagle recomendaba á sus peones el secreto de su salida, según lo deponen Gongora y Lemus : que esto no podia ser, ni le hubiera mani- festado Tagle el compromiso en que lo querían poner Funes y Guerreros, sin que el confesante estuviera instruido del negocio : lo que también se prueba por haber él mismo citado gente, violentado á algunos, franqueado aloja- miento en el monte, y haber elegido oficiales, cuando se aproximaban á invadir la plaza, entusiasmando á los sediciosos en su marcha con prome- sas de dinero, de aliviarlos en sus fatigas, y de indultar á los criminales á nombre de Tagle, todo lo que seguramente no hace un hombre que con- curre por violencia á estos actos— contestó.— Que no salió de casa de Tagle con él, sino que lo alcanzó á las dos cuadras : que no ha forzado persona alguna: que quien ie previno diera alojamiento á la gente en el monte, y le dió dinero para los alimentos de la misma, fue Guerreros ; como igual- mente el que nombró oficiales, lo precisó á mandar ocho hombres, y en- valentono la chusma con promesas y dinero : que el confesante solo dió ia voz de cada ctial á su destino ; pero que todo lo hacía por temor de la gente y de Guerreros j Funes.— S.'—Se le reconvino nuevamente ¿como con efugios, tan débiles como pueriles, procuraba ocultar la verdad, cuando el temor que supone á aquellos dos sujetos no es bastante para que él taa decididamente tratase de comprometer á otros? Se le hicieron notar sus contradicciones : se le hizo ver que si es cierto qu« él había resistido ad- aaitir los cuatro hombres que fueron prinaero á alojarse ea el raoate áoom* El Cen. Nüm. 36. brc de Castro^ y solo por temor admitió á 12 q\ie fueron después, de ninV guo modo Guerreros le hubiera prevenido, como dice, que diese alojamiento á la gente, ni le hubiera dado dinero para su mantención ; pues lo debía suponer opuesto á tales proyectos.— Contestó que no ha mentido en su ex- posición, y que todo cuanto ha hecho es por el temor que ha expresado.— 3.»_Se le hizo cargo, ¿ como si era tal su miedo alentaba á la gente di- ciéndoles que iván á toniar el fuerte, y tirar al blanco al gobernador de- legado D. Bernardino Fdvadavia? ¿Como mandó un posta la noche del 19 en solicitud de Bausá^ prometió indulto á los criminales, y cometió otros excesos, que debían causarle mas temor que el que podía inspirarle Guer- reros ? ¿ Como no evitó estos compromisos fugando, ocultándose, fingiéndose enfermo, salvándose en fin por otros medios bien obvios, y que sin duda hubiera puesto en práctica un hombre que procede por violencia ?— Con- testó que no ha proferido expresión alguna contra el gobierno: y que sin» «e ocultó, fugó, ó tomó otra medida, fue por temor, y porque^ Guerreros^ Funes, y el mismo Bausa, cuando se les reunió, le aseguraron 'que los tres batallones de la legión patricia estaban preparados á entrar á la plaza, se- gundando las miras de los conjurados— 4. —Se le reconvino nuevamente porque no se burlara de la seriedad del juicio; que deshiciera sus contra- dicciones; que dijera la parte que él y otros habían tenido en la conju- ración, con toda verdad y exactitud, descubriendo los autores, los cómpli- ces principales, y el fin que se proponían en el movimiento: que expre- sara las promesas que le hicieron para reducirlo á tomar parte en el pro- yecto ; y en fin que tuviera entendido que por la ley merece mas consU deracion el reo que procede con verdad en sus exposiciones— contestó que se ratificaba de nuevo en cuanto tenía dicho ; y que la única promesa que ae hicieron Funes y Guerreros fue la de darle lo que él quisiera, conse- guido un éxito dichoso en la empresa.— 5. —Se le reconvino por haber dicho en su primera declaración que no había conversado con Gougora cosa alguna relativa á este asunto, cuando venían presos ; y se le preguntó como se componía este aserto con la declaración de Gongora, por la que cons- taba que el confesante, viniendo presos, había dicho á aquel y á sus com. pañeros que ocultaran todo, que negáran haber conocido persona alguna, y que este era el medio mejor de salir felizmente del juicio ?— Contestó que ya tenía dicho ser de ningún valor su declaración primera, por haberla dado en medio de la turbación.— Ultimamente : se le preguntó entre otras cosas si conocía á D. Miguel Araoz, ú oyó decir que concurriera á la plaza la noche del 19?— Contestó que conocía á Jrao:: ; que oyó decir á la ve- nida que estaba con gente en el callejón de Pazos; pero que él no lo vió sino en la esquina de la Catedral, cuando invadieron la plaza, solo, y armado de un sable. , Con esto, Centinela, terminó la confesión del reo D. Antonio González- En todos los procesos sobre conjuración está de algún modo complicado este -joven incauto de 19 afios de edad. Elj uez de su causa lo condenó á muerte fot scnteocia. de 27 de marzo, y pasé « i proceso al C obierno. Este la re,- 227 tnítió al Tribunal de Justíclaj á los efectos consiguientes ; y el Trihunaí se pronunció el 8 del que rige en los términos siguientes con relación á 6ro;í- Sialez. 5, Visto : se revoca la sentencia difinitiva consultada, en cuanto con- 5, dena al reo Antonio Goiizalez, menor de 20 años, en la pena ordinaria 5, de muerte : y se le condena á diez años de presidio, en el que el su- 5, perior gobierno y capitanía general de la provincia le señalare." — Ru- brican esta sentencia los Sres. DD. D. Manuel Jntonio Castro, D. Alejó Cas- tcx, D. Miguel Villegas, y D, Juan García de Cossio, y se devolvió el pro- ceso al Gobierno, que ha mandado cumplir la sentencia indicada. Aquí suspendo mi parte, Centinela, para continuarlo hasta su termina- ción ; pues no es justo que ocupe yo solo todas las páginas de vuestro número 36. — Os prevengo, Ccni(7iela, que en algunas relaciones de las que tengo que enviaros, con respecto á las causas restantes, me ha de ser prec'is» copiar al pié de la letra algunas declaraciones. Creo que eilas arrojarán una luz, á cuyo resplandor todos nos acabarémos de conocer, se verá que hay- criminales que si no tienen el valor que se necesita para empuñar la espada en una conjuración, tienen bastante iniquidad para proyectarla, y bastante inepcia para haber esperado un resultado feliz en la de la noche del 19 de Kiiirzo, á cuyo favor algunos pensaron ser lo que daría risa que fueran : y en íitt nos convenceremos también de que á veces la justicia se desentiende de escrúpulos, y á su respetable vestidura le suele pegar unas mangas mas anchas que las del pordiosero mas pedigüeño de la orden mas mendicante. Admitid, Centinela, mi consideración y los respetos, que os volveré % repetir en vuestro número venidero. EL MAYOR DE DETALL. SUCESOS NOTABLES. Se nos agolpan los sucesos, y' la libertad parece amenazada por todas direcciones ; pero, parece y nada mas. No obstante es necesario laborear^ y es menester hacerlo con constancia, con fibra, con sable en mano para plan- tificarla de firme, una vez que /hemos empezado á probar que la libertad es la mejor fruta acordada por el cielo á los placeres del hombre. Ademas, los amigos de la libertad deben ser fortalecidos, así como deden ser debi- litados todos cuantos la resistan. Por una decisión expontanea nos hemos subscripto al ejercicio de esta obligación, contraída solemnemente por hom- bres buenos y fuertes — no haya cuidado que abandonemos el puesto que nos ha cabido; al contrario: adonde la libertad esté en mas peligro — allá nos vamos. Nuestros fuegos en su sosten serán también á todas direcciones ; y si tenemos ó no el poder de sacarla en triunfo, lo dirán los sucesos, cuyo desenlace no dejará de presentarse y pronto á la expectación pública. Hemos sido felices siempre en nuestras preeviciones : tenemos que dar por esto las gracias al aniquilamieoito de las tinieblas. En el número. 24, i°. con qua S28 se abrieron nuestros trabajos en enero de este año, dijimos i los enemi- gos de la libertad en Buenos-Ayres — ^Dejarse de fuiif arranadas desprecia- bles : no perder tiempo : tengan lastima de los pobres hombres que ceda- cen, que pierden muchas horas para sí, y para la fortuna pública, por este estado de incertidumbre ; y muestren de una vez de lo que son capaces. Los amigos del orden, los devotos de la libertad y de la patria, permanecerán inalterahles hasta que llegue ese instante, en el que no les ha de ser difícil mostrar al menos, que si los directoriales tienen la revolución en el bolsillo^ tienen también bajo sus pies un sepulcro.^' Así lo dijimos entonces ; y ahora lo que diremos e?, que es preciso trasladarse á la noche del 19 de marzo para advertir que si los amigos de la libertad vaticinan con acierto porque su razón es despejada, en donde quieren vencer triunfanj sea en Buenos Aires.^ sea ea el Faraná, ó bien sea en el Tandil. Motivo de este articulo^ En el suplemento al número 34, anunciamos que el Sr. gobernador del Entre Rios que se hallaba accidentalmente en Buenos Aires, había ter- minado sus asuntos, y que regresaba á su provincia. En efecto, el día á del presente abril marchó por la carrera de Santa Fé; pero á las 58 le- guas de camino, recibió comunicaciones oficiales y confidenciales del Paraná^ «n que se le armnciaba el aborto de una conspiración en su provincia orU Iginada en la parte occidental por donde necesariamente tenia que transitar^ jfiado en la buena fé con que hasta entonces se habían mantenido y obser- vado los tratados del congreso cuadrilátero. Este hecho agregado á preven- ciones sérias que se le hacían sobre la vigilancia con que debía hacer su tránsito por los límites de Santa Fé, le determinaron á regresar á Buenos Aires, como lo verificó arrivando en la noche del siete de dicho mes, ea cuyo tiempo recibió por el rio comunicaciones del Uruguay que confirmaban y explanaban las primeras. Sabemos que el Sr. Mancilla acto continuo á su arrivo, tuvo una larga conferencia con el gobierno, y que obtuvo todos ios auxilios que exigió para hacer su marcha por el rio, siguiendo la costa oriental. Al ñnal publicaremos los documentos oficiales. — Tal incidente ea circunstancias como en las que se halla Buenos Aires, ha sido el objeto exclusivo del entretenimiento público : se ha referido con la variedad de costumbre en los diarios y en las conversaciones ; no se ha atinado bien con el origen, se ha vacilado sobre la tendencia, y en fin todo ha sido wn caos (\e confusiones. Por esto, teniendo en nuestro poder documentos Lastantem/eote autorizados, vamos á presentar un detall que removerá todas las dudas. Esperamos que se encontrarán en él, cosas de üorar^ cosas de rcir. Lo que ya hemos publicado en algunos de los números anteriores, no9 releva de detallar los resultados que tuvieron las conferencias entre el mi- nisterio de Buenos- Ay res, y la primera diputación que envió el cabildo de Ifloütí video, á principios de este aao. Por parte del painisterio quedó el S29 ésuntó éí» qué antes de coifiipfómetér á toda la nacíon cuya tóluntad nf> se consultaba, en una guérfá con el Brasil, era preciso esperar el resultada áel reclamo ó intimación que oficialmente habia hecho á aquella corle para la devolución de la plaza j campaña de Montevideo; y por parte de la diputación, quedó el asuntó en que siendo los comproínisos inmediatos no {jodian sus comitentes subscribirse á tal marcha, y por consecuencia que se dirijirían á recabar auxilios de otros gobiernos en las formas mas lega- les. En este estado la primera diputación fue relevada, y naUibrada otra,, ^ue pasó por Buenos- Ay res, á recabar los auxilios de Santa- Fé y el Entre- Ríos. Se asociaron al Dr. Seguí que habia bajado á conducir útiles de |uerra, y plata para la expedición sobre las fronteras que el Sr. gobernador Lopeí habia convenido hacer de mancomún con Buenos- Ayres ; y reunidos hicieron la expedición. — Llegan estos señores á Santa-Fé precisamente poco ántes que el Sr. gobernador Mancilla debía pasar el Paraná con objetos de ínteres común ; y logran de facto ver reunidos en el mismo Santa-Féj I los dos gobernadores que solicitaban. Mediaron varias conferencias entre &mbos jefes, y con algunos particulares, pero siempre en un carácter prt» Vado ; en las cuales sostuvo el Sr. Mancilla sin resistirlo el Sr. López, qu® lodo lo que se hiciera debia ser enteramente de acuerdo con el gobicrn©. de Buenos-Ayres, á fin de lograr entablar una marcha tal que garantiesi& el buen éxito de cualquiera empresa, y precaviesé al pais del entroniza» miento de la anarquía. El Sr. López reunió en su mesa la diputación de Montevideo, sus acom». pañantes, varios vecinos principales dé Santa-Fé, y al Sr. gobernador del ÍEntre-Rios. Tócase á brindar, y emprende hacerlí» el oriental D. Juaa- Antonio Laballeja que marchaba con la diputación para mandar una de la^ divisiones que debían guerrear contra los brasileros ; y dice — BRINDO POR LA TOTAL DESTRUCCION DE BUENOS-AYRES. A este Ibrindis se siguió un silencio sepulcral ; pero el Sr. Mancilla lo interrumpiá. agradeciendo á Laballeja por haber hecho tal insulto á su patria en uii íügar que respetaba, y rogándole quisiese evitar otro que le pusiera en la, necesidad no de expresarse sino de proceder.. El Sr. López aprobó este- J)aso ; pero la comida terminó con este suceso, y se dislocó la sociedad». La diputación de Montevideo mostró haberse disgustado, ó bien porque^ supo que el Sr. Mancilla en ninguna estipulación entraba que no fuese d& acuerdo con las demás provincias de la liga,, firme en el principio de que erúk innecesario é injusto destruir un pacto seguro, por entablar otro» vacilante j; 6 bien porque vió imponerle dé firme al que primero desenvolvió en ei brin«. dis los sentimientos que abrigaba dentro de su corazón. Ello es, que ni ver» talmente ni de oficio obtuvo el S.r. Mancilla petición alguna por parte de la diputación ; y por consiguiente aquel continuó su viagé á Buenos Aires sin dar bajo las formas legales una contestación por la cual debia únicamente formarse un concepto justo de sus opiniones con respecto á la libertad de los. pueblos «fiéfttales. — ¿ Q,ué hace entonces la diputación ? Se agarra bas de sífe 230 protector el Dr. Seguí, y hace que entre en el proyecto de ponerse á la cabeza de una expedición formal, adoptando para esto — 1. " Que el Sr. López renunciase á su compromiso con el Gobierno de Buenos Aires para la expedición á la frontera. Este paso le salió completa- mente errado. El Sr. López marchó á los límites de su jurisdicción á dis- poner su ejército para emprender la campaña convenida, y dejó de sosti- tuto al Sr. Grrego. 2. ° Frustrado el primer paso, emprendió otro : esto es, tomar la au- toridad y el nombre del Sr. López para plantar una bandera de recluta en el territorio de Santa Fé, proclamando tanto á los habitantes de la cara- paña de Buenos Aires, como á los de Entrerios a alistarse en el ejército ex- pedicionario. El Sr. López accedió á este paso ; y estamos seguros que lo haría por librarse de las impertinencias torpes de su secretario el Dr. Seguí, j Ojala se libre de un modo mas firme de las tramas que le prepara! 3. ° Conseguido lo 2,°, aparecieron esas proclamas que hemos visto, y que el Argos nos ha hecho el favor de reimprimir como un documento mui digno de incorporarse á los de la diplomacia del tiempo de Salomón. Se firmaron tratados secretos entre los diputados de Montevideo y el gobierno ■de Santa Fé, en los cuales se establecia la escala del PREMIO que los diputados ofrecían á cuantos se suscribiesen á una obra, que el Dr. Seguí llamaba tan suya, como llama suya también la colocación del Sr. López en Santa Fé, la del Sr. Mancilla en el Entrerios, la del Sr. Bustos en Cór- doba, y la del Sr. Rivadavia en Buenos Aires. 4. ' Se estipuló por otro tratado secreto, que antes de emprenderse la expedición contra los brasileros, debía derrocarse al Gobierno del Entrerios por una conjuración ejecutada antes que regresase el Sr. Mancilla ; tomando la dirección el Dr. Seguí, y la diputación de Montevideo — Vamos ahora á presentar los pormenores de esta operación puesta inmediatamente en planta — ellos constan de los documentos originales que hemos visto. Se elije ue común acuerdo por la diputación de Montevideo y el Dr. Seguí, ú un individuo que había sido nombrado en el Uruguay miem- bro del congreso del Paraná, llamado D. Andrés Latorre , para envestir á D. Andrés Moreljefe de uno de los departamentos en que está dividido el territorio de aquella provincia ; y acuerdan enviar también de asociado al secretario de la diputación D. Juan Vasquez Feijoo ; pasan ambos el 'Paraná, conduciendo. — 1". — rUna carta del Dr. Seguí al Sr. Morel en que le prescribe nada menos que ^^adoptc los consejos de Lutorrc ij Fífsquez, porque sus resultados nopodiati dejar de serle favorubles'" — Sigue estropeando cruelmente la persona y la comportacion del Sr. Mancilla: larga muchas palabras para persuadir •al Sr. More! que su posición era peligrosa subsistiendo aquel con el gobierno, ■y concluyo anunciándole „r/¿íc el jefe de división provincial será grníi/icado .con-7nil quinientos pesos á 7Jias de su sueldo, y oirás gracias logrado el fm" íEsta carta tiene la data de 22 de Marzo. 2°. — Otra carta de D. Juan Antonio Laballeja, oriental edecán de 1a 23» diputación de Montevideo, al mismo Sr. Morel, en que dice terminantemente que el Sr. Mancillíi no solo ha resistido el auxilio para libertar su Pais, sino que ha insultado á la diputación y á el mismo — (recuérdese aquí que el Sr. Mancilla no ha recibido invitación oficial la menor; y recuer-clese el convite de Santa- Fé en donde Laballeja recibió un tapón por su brindis insolente.) Le estimula altamente á entrar en la obra que le propondrá Latorre, y para probar la sinceridad con que lo hace, dice — „_?/o no enga^ ño á nadie Jii soy de la indigna raza portemC Concluye ofertando las mismas recompensas que el Dr. Seguí. — Esta carta es de 24 de Marzo, dirigida como la primera, desde Santa-Fé. 3'. — Copia de una c^rta que llevaba Latorre para el ^r. Morel, su- puesta como dirigida por el secretario del Sr. Barrenechea comandante del Uruguay, al imperial D. Nicolás Herrera, en que se juega aquella táctica apolillada ya en este pais de suponer de acuerdo al barón usurpador, coa los gobiernos de Entre-rios y Buenos-Aires, teniendo por principal objeto el arrivo del primero á esta ciudad, allanar las dificultades á la obra, y obtener la recomponsa — Esta carta no tiene fecha. 4'. — Copia de Una al parecer proclama sin fecha ni firma, entusiasmando á los entre-rianos á sacudir el yugo que los oprime, y revelándoles el se- creto que contiene el documento anterior : esto es, que el Sr. Mancilla tra». baja por hacer provincia del imperio portugués, la de su mando. Del 23 al 24 del mismo marzo pasaron al Paraná los Sres. enviados Latorre, Laballeja un hermano del brindador, y Vasquez llevando por cre- denciales los documentos que hemos extractado. El 25- se dirijieron al Uru- ^ay, á donde se hallaba el Sr. Morel, y llegaron el 30. Acto continuo» se avocaron los tres al Sr. Morel, y le presentaron los documentos citados^ iniciándole completamente en el plan de conjuración, al cual pretendieroa dar la mayor seguridad por cuanto, decían, que el gobernador sostituto del Paraná el Sr. D. León Sola estaba también de acuerdo. El Sr. Morel les ofreció su conformidad absoluta, mas á condición de que el Vasquez se resolviese á caminar con él hasta el Paraná para poner allí el plan en ejecución. Después de esto se retiró y entró en conferencias con el comandante general del Uruguay el Sr. Barrenechea, y con su secretario el Sr. Perea ; y habiendo convenido en un plan de operaciones para sofocar la conjuración, marchó el mismo dia para el Paraná á dopde llegó el dia r. de"^ Abril á las cuatro de la tarde, con el secretario de la diputación de Montevideo, el Sr. Vasquez. El Sr. Morel instruyó de todo al goberna- dor sostituto, y en seguida ambos de acuerdo, pues que era una impostura de los enviados, suponer al sostituto complicado en un pkn de desorden, se apoderaron del secretaria de la diputación y de D. José Ignacio Vera hermano del que fue gobernador de Santa-Fé, D. José Ramírez ligado del mismo modo con él que fue supremo de la anarquía en el Entre-rios, y D, Pedro Seguí primo hermano del secretarlo de Sta-Fé director del movimiento. El gobernador sostituto dictó en seguida las medidas convenientes para 4a seguridad del teriitorio, y para adelantar lo3 couoeijínieatos. Es irof oc^ tante tanto por el honor que hace al Sr. Maocílla, y al Sr. Sola, como por- que se adviertaa los progresos que hace la marcha de loe principios, el que copiemos aquí al pie de la letra un párrafo de un oficio pasado por ej 2.* al 3.' dando parte de este suceso. — El diputado del Uruguay, dice, D. Andrés Latorre es el principal ageute de esta conspiración, y he dis- puesto su captura de conformidad con el artículo 10 sesión 2.^ del esta- tuto de la provincia, que allana todo fuero al diputado sorprendido infra^ ganti en la egecucion de algún crimen Las demás personas han sido también arrestadas guardando las formas constitucionales. Se dará principie á la formación del proceso, que debe poner en claro el crimen de los con- jurados." — Es conveniente detenerse en que, en este lenguage digno se habla desde el territorio del Entre Rios, cuya marcha quiere dar en tierra el secretario de Santa Fé. Por el Uruguay se tomaron tambicn infinitas medidas de seguridad, fueron presos, observadas todas las formas, varios individuos del arroyo de !a China, entre ellos Calventus y Urquiza, y también Laballeja el menor. Se adoptaron precauciones para rechazar cualquier amago que hicieran po:r el Uruguay los anarquistas que antes se hablan abrigado de los brasileros situados en la Banda Oriental de aquel rio ; y dirigieron también sus avisos repetidos al Sr. Mancilla, de modo que á un mismo tiempo los ha tenido circunstanciados en Buenos Aires, de uno y otro extremo de su provincia. Por los documentos que hemos tenido á la vista, resulta también que los directores de la conjuración en Santa Fé han tratado seriamente de apoderarse del Sr. Mancilla en su tránsito por el rio ó por tierra, para lo cual tenían apostadas partidas y lanchones en todos los puntos del Paraná, según varias confesiones, y principalmente una muí/ reservada de Latorre al Sr. Morel, De aquí ha resultado que si los entrerianos han instado á su gobernador porque regrese inmediatamente, le han aconsejado también que lo haga por el Uruguay, como lo ha hecho bastantemente provisto de los útiles necesarios, el día 9 del presente mes de abril á las doce de la znañana. Coa estos conocimientos, y otros que omitimos para no hacer mas di« fuso este relato, el Sr. gobernador Mancilla, al siguiente dia de su replegué sobre Buenos Aires, pasó al gobierno un oficio de que es copia el que insertamos. BiK^nos Aires 8 de abril de 1823. „ El gobernador de Entre Rios tiene el honor de comunicar al Extno. Gobierno de Buenos Aires, que ante ayer 6 del corriente, ha recibido en la Posta de Sosa los pliegos que tiene el honor de adjuntar originales par» su conocimiento. Por ellos advertirá el Exmo. Gobierno de Buenos Airea, que la conspiración sofocada por el gobierno del Entre Rios el dia 2 del corriente, ha tenido su origen en e\ secretario del gobierno de Santa Fé D. Juan Francisco Seguí; y que ha sido uno de los principales agentes Juau Vasqaez Feíjoo, Uaiufido secr«t«rio de la comisloa montevldeaaaf 233 Gomo no sabe el gobernador del Entre Ríos euales son las ramifica, piones que t.ene en lo exterior esta obscura intriga, ha creído que la pru- clencm demandaba que tomase otra dirección que la que llevaba, para po. nerse en su provmc.a, apesar de la exigencia de las circunstancias. En esta virtud ha regresado a esta capital para marchar por el Uruguay, y al anun. cario asi al Exmp Gobierno de Buenos Aires, tiene también e/honor de prevemrle que va a reclamar del gobierno dé Santa Fé la satisfacción quo yide la justicia, y el derecho de gentes vulnerado. Esto mismo espera hará el Exmo. Gobierno de Buenos Aires, en pum- phmiento del tratado celebrado por el congreso cuadrilátero en aquel puebb í:spera también que dispondrá lo conveniente para que los encargados de «egocar y remitir dinero á la sobredicha comisión montevideana, suspendan por ahora toda remisión que puede ser dedicada á ganar prosélitos al desorden, . El gobernador de Entre Ríos al emprender de nueva su marcha para ^ provmcui,se despide del Exmo. Gobierno de Buenos Aires con sus sea- íimientos de amistad y respeto particular. Firmado-^— hV CIO MANCILLA. Al Exmo. Gobierno de Buenos Aires. CONTESTACION. Bumm Aires 8 de abril de 1823. Con ei mayor sentimiento ha recibido el gobierno de Buenos AiW la honorable comunicación del Sr. Gobernador^ del Entre Rios datada ea este^mismo día, comunicándole el descubrimiento de una conjuración en su provmcfa, cuyo origen manifiesta ser el secretario de Santa Fé D Juan Francisco Seguí, sirviendo de uno de los agentes principales D. Juan Vas- quez l< eijoo, llamada secretario de la comisión de Montevideo. Ha recibido también los documentos originales que en comprobación de este hecho le acora» pana el. mismo Sr. Gobernador; y es de su deber manifestarle, que en- contrando como encuentra legítimo su derecho á reclamar la observancia de lo estipulado en el congreso celebrado por las cuatro provincias unidas «ree que debe hacerlo, pero con la circunspecí;ion que dicho Sr. Gobernador conocerá muy bieu que es hidispensable, y poniéndose de acuerdo con e| pbíerno de Buenos Aires, el cual por su parte llenará lo que en tal casc^ Je prescribe la justicia, la armonía, y el mejor orden. . ^El dicho gobierno saluda al Sr. gobernador del Entre-rios, con ía ex- precion de que tanto como le ha sorprendido y lastimado un hecho de tal naturaleza, ©tro tanto desea vivamente su feliz arrivo á la provincia de sis. maado, y el pronto restablecimiento del orden que ha establecido en eUa tan a satisfacción de la patria común. Firmado^. BERNÁRDINO RIVADAYIA. AX Sr. gobernador del Entre Ríos. ^34 Refiriéndonos aliora á noticias cxtrajudiclales, se afirma que sofocada en- teramente la conjuración, presos y procesados los cómplices, y expedidas todas las medidas de seguridad, el Sr. gobernador sostituto del Entre-rios lia intimado al gobierno de Santa-Fé, que cierra toda comunicación con sa territorio entre tanto no se le entregue la persona del Dr. Seguí en sa- tisfaccian del insulto que ha hecho á la provincia, y en castigo por su em- peño criminal en trastornar la buena inteligencia mantenida entre los go- bernadores de la liga. Ignoramos si este paso ha sido aprobado por el Sr. Mancilla, si insistirá en él, ó si adoptará algún otro que sea mas activo; pronto al menos podremos sacar al público de esta duda. Pero entretanto ¿cual será para nosotros lomas digno de observar ? ¿'la Comportacion degradante de la diputación de Montevideo? ¿el manejo de- tente de los jefes del Entre-rios los Sres. Sola, Barrenechea, y Morel? ¿el amor al orden de los habitantes de aquella provincia ? ¿ el espectáculo de un pueblo regido por buenas leyes, que fue el primero que las persiguió en todo el territorio? ¿esta prueba de los trabajos del Sr. Mancilla? ¿la indigna comportacion del secretario de Santa-Fé? ¿el compromiso en que este'd puesto al Sr. López, y la ninguna complicación de este jefe en aquellos .planos anárquicos? ¿las ventajas que los brasileros usurpadores reportan ? ¿el retardo de la libertad de la Banda-Oriental? ¿los resultados que esta con- ducta traerá por la insubsistencia de la armonía entre Santa-Fé y el En- tre-rios, y por consecuencia entre los cuatro pueblos de la liga, que deben indisputablemente sostener la causa del Sr. Mancilla ?— Todo es observable; pero respecto de nosotros mismos es mas notable que nada una circuns- tancia original — esta es, que el gobierno de Buenos Aires acaba de des- truir los elementos de una conspiración contra el gobierno de Santa Fé ea observancia de sus pactos, y que ahora por haber quebrantado Santa-Fé estos pactos, tiene que sostener al gobierno del Entre-rios en consecuencia délos mismos, después de haberse librado él, de otra conjuración. Al menos nosotros creemos que asi debe hacerse, so la pena que de lo contrario la anar- quía abrazará todos los contornos de la LIGA, solo por la maldad del Dr. Se- guí, y el capricho de la comisión montevideana. ERARIO. Por el estado publicado en el Jrgos de ayer, de las entradas, salidas, y existencias del primer trimestre del presente año, se vé que las l enfas, apcsar de haberse paralizado del todo por la conjuración, durante el último tercio de marzo, es decir por mas de la décima parte de todo el término de los tres meses, han ascendido á 550.095 ps. ; que sale á cerca de dos mi- llones y (uarto al año. Se vé también bajo el íitnlo, fondos reintegrables, que la cantidad tiue la tesorcria suele tomar á crédito por medio de sns pagarés se ha diimiiiuido casi en la misma proporción en que se ha auaientado por medio de los f^a/es ; y que estas dos clases de papel circulante, junta con el dinero ugciio, depositado eu las varias cajas, no excedían á fin de raara« de 179,900 j)csos. , 235 Eí sobrante de las .existencias cíe 1822, que ascendía á 269,982 ps., se ha reducido á 181,415 ps., inclusos 86,480 que el Gobierno ha anticipado para satisfacer de una vez á los últimos militares reformados, (1) objeto al que deberá proveer especialmente la H. Junta de Representantes. Esta reducción, pues; que asciende á 88,567 ps., se debe por una parte á la de varios impuestos que ántes existían, y por otra al gasto extraordinario de la expedición contra los bárbaros, y á las obras públicas que se pro- siguen con un esmero igual á su importancia. A un gobierne paternal con- viene corresponder coa obras buenas de toda clase á las malas que se le.^ quieren hacer. // est grmidj ü est beau de faire des ingrats^y Correspondencia. SEÑOR CENTINELA. V. ha dado demasiada importancia á la con» juracion del 19 de marzo. En sus dos últimos uúmeros se ha ocupado V. casi exclusivamente de ella ; es verdad que con tal tino y destreza, qué ha sabido presentarla bajo diferentes aspectos, amenizando por este medio su periódico, sin salir del asunto del dia. Yo disculpo á V., señor Centinela; una conjuración bajo cualquier respeto debe absorver toda su atención, por que el deber de V. es ó denunciar las conspiraciones, ó si esto no fueife posible, seguirlas en todas sus ramificaciones después que hayan estallado, hasta concluirlas del todo. Sinembargo quiero que haga V. lugar en su periódico á la publicación de uri hecho que ha tenido lugar en estos dias, y que seguramente es un triunfo tan glorioso de los principios liberales sobre el fanatismo, como el de nuestras autoridades sobre los desesperados del 19. La noche del 5 del corriente exclaustró la monja Catalina Sor Ma- ría Francisca Espinosa. Se dice que es rara la firmeza que ha manifes-. tado esta religiosa, tan ejemplar, como cuerda y prudente. Aseguran que personas para ella de gran consideración y respeto, quisieron «epararla de su resolución, abriéndole á sus pte.s el infierno en ademan de tragarla : pero qüe á todas ha contestado con una serenidad imperturbable que la resolii» don de exclaustrar la ha tomado en Dios y por Dios; y que ha deposi- tado toda su confianza en su prelado^ en quien reconoce legitima y suficiente, dutoridad. j Bravo, Sr. Centinela ! Esto se llama constancia tan sabia éomo heróica.' Una monja que contesta con tanta precisión y firmeza al grito amenazante áe las fúrias del abismo, no puede menos que estár asegurada de- su reso- lución, y de sus mas sólidos fundamentos. Estas son las almas que yo (1) Es doloroso encontrar en la lista de estos oficiales el nombre de un conjurado^, en pago del esfuerzo ia Uethg el Gobierao para anticiparle su premio. 45» quiero, y que V. debe desear ; las que tengan btistante docilldat! para cedctf á los convenciraíeotos, y bastante juicio y criterio para no dejarse alu- cinar. Yo no estoy impuesto en las diligencias que precedieron á este su» ceso : deben haber sido las que previene la ley. V. puede hacer su his- toria, como hizo la de la exclaustración de Sor Ficenia Alvares^ advirtiendo que á esta la sacaron con pretexto de locura, y Sor francisca ha salido tan cuerda como la que mas. Yo solo me he propuesto apuntar á V. este feliz acontecimiento, que segaramente se le pasó á V. por las graves aten- ciones que le rodean, y también proporcionar á V. este obsequio con qué pueda regalar k los vasallos de los hábitos y el fanatismo k nombre de su apasionado amigo. EL LIBERAL. No 'se le liublera escapado al Centinela hablar del acaecimiento á que íSe refiere la carta anterior del Liberal^ si los vasallos de los hábitos y del fanatismo le dejáran todo el lugar que necesita para celebrar mas que todo el triunfo de los principios. Sin embargo, el Centinela en primera opor» tunidad dará la historia de esta exclaustración ; porque ciertamente asuntos . Marimo Vera* 94T ira«e notar e\ exponente qae én tanto ha afirmado estar comprendicí» m el movimiento de la noche del 19 una gran parte de este pueblo, ea cuanto aquel se ejecutó con las gentes citadas por Basiialdo, riera, y Guer. reros. Que en casa de este último se efectuó la reunión el 18 ; y nada se hizo por haber concurrido tarde algunos hombres de la campaña: y qué la indicada noche deI18 la pasó el exponente con Rehollo en la quinta de 0m«.— (Aquí sigue la relación de lo que Peralta declaró contra Araoz, y que ya se ha referido en el relato anterior de la causa de este último.) En todas las demás de claraciones que se tomaron á Peralta no solo se ratifico este en todo lo que va expresado en la exposición anterior, sino que acumula pruebas de la verdad de sus asertos, principalmente con respecto á^Ia complicidad de Roían, Rebollo, Funes, Guerreros, Achega, Araoz^ Basualdo, Satichez, y otros menos notables. El Mayor de Detall ha di- cho en su introducción á esta causa, que es demasiado extensa, y que nd deben ser estos partes de una extensión tal que sean capaces de abarcar todos sus pormenores. Ademas, en los procesos, cuyo relato debe hacer el Mayor en adelante, y remitir oportunamente al Centinela, se expresará lo que re- sulte contra los individuos á quienes llegue su turno, teniendo en vista así ks declaraciones de Peralta, como lo demás que se deba ver y decir en obsequio de la exactitud y de la verdad. El Mayor de detall omite referir las acusaciones de los testigos que cot>d,enan á Peralta: ellos son varios y conformes; y sobretodo la confe» ston que hace el mismo reo de su complicidad y concurrencia á la conju- ración, no solo ahorraba muchas de las pruebas que se han acumulado ea su contra, sino que releva ai Mayor de detall de llenar el papel con acu- aaciones, que mas ó menos todas dicen lo que el mismo reo confiesa. Los descargos de este infeliz están reducidos á decir que Taglc\o alucinó s que había creído que ia conspiración debía producir bienes al pais : que la aptitud para gobernar en el que debía ocupar este destino, {Rolon) aun no estaba experimentada: que Tagle con su experiencia y golpes anteriores po- día haber adquirido lo bastante para ser un buen ministro: que estas re- flexiones, las ventajas que se le pintaron, y el engaño en que se le había hecho caer de que todo el pueblo aspiraba á una mudanza en la administra- ción, lo hablan decidido por cooperar al movimiento : pero que él no había ayudado con mas que con su persona; y que habiendo conocido su error «staba arrepentido de su crimen. ' El Sr. juez oyó la defensa que hizo de Peralta el abogado D. Manuel jasé Castro, que insistió principalmente en la consideración que se debia dispensar á su protegido por la verdad de sus exposiciones, y los descubrimientos que había hecho en la esperanza de ser indultado, y con las protestas de su arrepen- timiento. El juez, después de haber llenado perfectamente todos los tramites J diligencias del proceso, condenó á D. Benito Peralta á la pena ordinaria de muerte y remitió el proceso al gobierno,. Este lo pasó incontinenti al tribunal de justicia á los efectos ulteriores, f el tribunal se prouuació el día 8 del que rige ea los términos siguientes.—» 248 .^Vistos : se aprueba la sentencia difinltiva, pronunciada por el jue^ comisíona- „ do." Suscribieron los Sres. Castro, Castex, Villegas, y Cossio. El gobierna mandó ejecutar la sentencia, y en efecto el dia 9 á las diez y media de la mañana fue fusilado Peralla en la plaza del 25 de Mayo al borde del foso de la fortaleza. — Sabemos que la autoridad ha mandado se entreguen á su viuda, para ayudar á la educación de sus hijos, los mil pesos que Peralta había recibido de Achega, y que no habiéndolos distribuido hasta el acto de su prisión, los entregó á su juez, y fueron remitidos á la colecturía general. Hasta otra vez, Centinela. Deseo con ansia concluir la relación de estas causas, porque espero para ese caso algunas reflexiones de V., que en mi juicio pueden ser convenientes y justas. Entretanto yo seguiré rin- .diendo mi servicio, y protestando á V. cada vez mas mi respeto y mi afición, EL MAYOR DE DETALL. VALES, El Centinela respeta demasiado á sus lectores, para arriesgarse á ago» tar su paciencia, volviendo á tratar sobre unos vales, que en la actsalidad, y con la práctica de solo dos meses, cualquier mozo de almacén entiende tanto como el mismo señor ministro de hacienda. Pero el Correo de las ■ Provincias en su último numero le ha legado esta triste obligación inser- tando un comunicado que merece contestarse. Empieza este artículo felicitando al público por el tono moderado que las resultas de la reiimon de los accionidas del Banco hablan sugerido al Centinela. El tono de todo ser que siente depende naturalmente del asunto de que se trata, y del que adopten los demás que lo tratan igualmente. Los despropósitos de los ignorantes ingenuos excitan lástima ; las necedades de los seudo-9;ii)ios, risa ; las falsas representaciones de los perversos, in- dignación ; y el estilo de cualquiera que escribe según el dictado del corazón, se resiente desde luego de estas diversas sensaciones. Hasta que se dió á luz este remitido al Correo parecían haberse agotado los des- propósitos, las necedades, y las especies falsas, que se hablan hecho cir- cular respecto á los vales : y cuando en la junta general de accionistas se gastó tanta pólvora en salvas para proponer el permiso de cescllar la mo- neda -¿que otra cosa habia que hacer sino referir con tono moderado na hecho tan sencillo, y tan ageno del mérito ó demérito de los vales? Daremos aquí algunos extractos del artículo de que se trata, y digan los mas cái\di(los lectores si el lenguage de su autor no es como el de un hombre que ignara Jo que es banco, depósitos^ vales, letras, y aun descaen- ios ; ó que escribe una gerigonza de jfrasrs purauiente para alucinar. Digaa si es la obra de la necedad, de la presunción, ó tal vez de otra cosa; y si el Centinela no contratMÚ algún mérito si puede lograr conservar su ;ajabada moderación. 249 Dice el articulo. Con que el gobierno empleará en descuentos de adua~ na todo el metálico que saque de los vales. ¿ Y como los pagará en este caso, cuando vengan a cambiarse por oro ? ¿Con las letras descontadas de aduana, o con fondos separados ? Las primeras no son pago metálico ■ y SI se reservan fondos separados para hacerlo, se pierde en los réditos de estos fondos lo que se gaña en los que provienen de los y —Invertir el oro en descuentos, así que venga, es lo mismo que tomar en depósito una cantil dad de dinero, con la expresa condición de devolverla al arbitrio del dueño, y gastarla al instante por 6 meses, en la infundada confianza de que no se reclamara antes.— No llegando á 250,000 pesos todas las subscripciones paga, das al banco hasta principios de marzo, es gratuita la suposición de que tenga en sus arcas tal cantidad de plata menor.— Que los cálculos del autor (so\ix^ vales) no ofrecen ningún beneficio verdadero al público; y que no se puede pedir compensación al banco por la pérdida de beneficios puramente ima- ginarios.— CUICO preguntas de un tono pedantezco, y una peroracioa que pudiera haberse dirigido, mejor que al Centinela, á los que se han alborotado por los vales, y concluye con uno ú otro lugar común relativo a bancos, y sabido de todo el universo. Pues oiga V., señor autor del artículo. Para que se efectúe el des- cuento de una letra, sepa V. que es preciso que haya, cuando menos, dos partes míeresadas en el negocio : una que tiene la letra, y otra que tiene e oro : una que quiere desprenderse de la letra para conseguir con ella el metal, sacrificando el rédito del principal por todo el tiempo que tenga la letra que correr, y otra que quiere desprenderse por un tiempo, de su oro, para conseguir, por medio de la letra, la devolución del oro y el rédito correspondiente, al vencimiento del plazo. Pero cuando V. dice que ei gobierno empleará en descontar letras de aduana el metálico que saque de los vales, aunque V. lo diga en el tono mas moderado del mundo, no dice mas que un disparate de un calibre regular: porque estando así el oro como la letra en manos del mismo gobierno, necesitaría este mucha mas habilidad de la que le suponemos, para efectuar el descuento. Nada menos sena preciso que la repetición del estupendo milagro de aquel santa portugués, que, decapitado en una dé las orillas del Tajo, pasó á nado a la otra, llevando su propia cabeza entre sus propios dientes. El beneficio que resulta al público de los vales no consiste en que ♦I gobierno descuente letras de aduana, sino precisamente en qup se abs- tenga de hacerlas descontar: y este beneficio, aunque no ha sido el objeto principal de la emisión de los vales, es muy verdadero, apesar de que V diga que nuestros cálculos no ofrecen alguno.— Calculemos otra vez —El gobierno tiene que pagar 100,000 pesos, por ejemplo, entre varios indi- viduos; y solo se encuentran en arcas 50,000 en oro, (porque \2i plata jsl se ve que el diablo se la llevó toda) y lo demás en letras de aduana. Si los acreedores insisten en que se les satisfaga todo en oro, tendría el go- bierno que hacer descontar tantas letras cuantas alcanzáran á producir otros 50,000 pesos efectivos, sacrificando en favor dd descontador ios réditos de Eh Cent. Num. 37. este principal hasta cumplirse los plazos de las letras. Teto si los acrepdotéj dicen dénsenos mas bien con los 50,000 pesos en oro otros antos en VALES, porque los necesitamos para 7iuestros negocios menores, claro está que se abstendrá el gobierno por entonces de hacer descontar las letras. — Si se mantienen en circulación los vales hasta vencerse las letras todas, clarísimo está también que se habrá ahorrado para el público todo el monto de los réditos que de otro modo se hubieran sacrificado en el descuento. Aun cuando volviesen los tales á cambiarse por oro al cabo de ocho dias, se habrían ahorrado los réditos por este período, y así en proporción por otro tiempo cualquiera. ¿ Que tal, señor autor del comunicado ? i Es claro esto ó no? ¿Se necesita saber latin para entenderlo, ó basta el sentido común, y una buena disposición ? Pero el hecho es, como apenas püede V. ignorar, que una cantidad crecida se mantiene de por sí en circulación, por la razón sencilla de que hace falta que circule ; y puede V. tranquilizarse y perder cuidado sobre el modo de satisfacer los vales, Cuando vuelvan. (1.) Si volviesen agol- pados, y hubiere poco oro en cajas, se descontarán letras para pagarlos : pero repartidos entre millares de manos, como V. sabe que están, no es probable que jamás vengan en tropél, sino poquito á poco, y coa mucho modo : y esté V'. seguro que si la conjuración del 19 de marzo no los ha hecho volver de prisa, y sin darse tiempo, nada podrá ya causar este atropellamiento. Entretanto ¿que sucede? Las rentas se siguen recaudan- do ; las letras de aduana van venciéndose. Si se pagan unas ú otras en forma de vales, no habrá que acopiar oro para pagarlos ; y si se pagaa en forma de oro, habrá con que pagarlos cuando vuelvan. En cuanto á los depósitos de que V. habla con su acostumbrado acier- to, pero ya bosteza el Centinela, se duermen los mas de sus lectoies, ....... .y el papel cae de las manos Esto prue- ba que no solo en el tono, sino también en la extensión de un escrito debe haber moderación : de modo que, señor comunicador, tendrá V. la dignan cion de esperar hasta la dominica próxima, y de admitir todos los sen- timientos que las luces de V. son capaces de inspirar al CENTINELA. (Continuará.) SOCIEDAD DE BENEFICENCIA. El Centinela ha ofrecido anticipadamente sus páginas á las damas que (1) Suponiendo esta circulación solo de 150,000 pesos, y el descuento al 18 por I, sale el ahorro á 1500 pesos mensuales, que en las ciicunstancias de hoy e» ttna suma demasiado crecida paia que el gttbiwtto la »aerifique al baQCO sin equU 215:1 componen este cuerpo, primero y único de su clase en el pais. Ahora siem» te uii placer en repetir sus ofertas, y otro igualmente grato en registrar entre sus números el dia de la instalación de esta sociedad. Este fué el sábado 12 del corriente. Reunidas en su sala las señoras socias, cuyos nombres ya han honrado otra vez nuestros renglones, se presentó en ella el Sr. ministro secretario en los departamentos de gobierno y relaciones exteriores, acompañado del oficial mayor en el ministerio de gobierno, y de algunos jefes militares. El patio de la casa de expósitos, en cuyo edi- ficio está la sala de la sociedad de beneficencia, estaba lleno de un lucido y numeroso concurso. El Sr. ministro, después de haber hecho leer al indicado oficial mayor todos los decretos y reglamentos que dicen rela- ción á esta sociedad, la proclamó instalada, á nombre del gobierno de H provincia : y en seguida pronunció un largo discurso, que sin duda es un documento interesante en su línea. El Centinela siente que su extensión no le permita insertarlo tal cual ha sido redactado en la acta de insta- lación ; y no quiere presentarlo de un modo diminuto, que sin duda le quitaría todo su mérito. Así es que se ha tomado la libertad de remitirlo á id sociedad literaria de Buenos- J¿/res, á efecto de que se sirva publi- carlo en uno de los números de la -dbeja Argentina^ periódico en que, á mas de ser mas extenso en sus números que el Centinela^ será tal vez mas propio que quede registrado un documento de esta clase. Concluida la alocución del Sr. ministro, tomó la palabra la Sra. vice-pre- sidenta Da. María Cabrera, y á nombre de la sociedad, dio al gobierno las mas expresivas gracias por el honor que le resultaba á este cuerpo de que la autoridad depositase en él una parte de sus confianzas, y expresó quedar la sociedad comprometida á desempeñar sus deberes de un modo que correspondiera á este honor. El Centinela no tiene lugar en esta ocasión de- extenderse sobreesté punto. El, tal vez muy pronto, se entenderá con las damas de la socie- dad de beneficencia en el modo elevado á que ellas y 5u sexo son tam justamente acreedores» EL GETíERAL SA1S[ MARTIN. Hemos leído el número 23 del Verdadero Amigo del pais., periódico) que se publica en Mendoza, y que merece toda nuestra consideración, co- íno merecerá sin duda la de todos los enemigos de los vasallos de los hábitos y el fanatismo. Aun que de un modo incidente, felicitamos al Editor de Mendoza por la valentía con que bate en la introducción de su indicado, número á cierto Censor importuno^ de los que allá como aquí pretenden hacer retroceder los tiempos mas de seis siglos. Pero este no es el motivo que há tenido el Centinela para formar este artículo bajo el título que lleva s téngase por dicho de paso, y vamos al asunto. 25Í En el indicado número 23 están insertos ; 1*. el oficio con que el Ge- neral San Martin elevó su queja desde Mendoza á la Junta gubernativa del Perú, á consecuencia del atroz insulto inferido á su persona por el autor de un remitido, publicado en la Jíbcja peruana (de Lima) e\ 11 de Enero de este año. 2". Una reclamación enérgica y bien fundada de algunos ge- fes militares al servicio del Perú, en que defienden como es debido el ho- nor de su antiguo General, y piden el juzgamiento del autor del remitido, por las vias de la ley. — 3*. Un oficio del mismo Señor San Martin bX Ge- neral en gefe del ejército del centro (en el Perú) D. Juaii Anto7Üo jírenaleSf dando á él y demás gefes de su ejército las mas expresivas gracias por el empeño con que habían procurado defender su honor, y desagraviarlo. Ya el Centinela habia leido én las gacetas de Lima el 2°. de estos documentos, y desde entonces habia formado de él el mismo juicio venta- joso que ahora: porque á la verdad es el colmo de la ingratitud , y sin duda es un crimen imperdonable, atacar con desvergüenza en el Perú á un hombre que llevó á aquel estado las espadas de los Libres, y le dió el cambio político á que aspira todo el continente americano. Las armas que subministra la libertad de la prensa deben manejarse con firmeza con- tra cualquiera que se dirijan justamente, pero siempre con dignidad ; y mucho mas cuando sus tiros deben herir á hombres que han trabajado de un mo- do distinguido en la empresa de emancipar el pais. El Centinela, pues , reprueba altamente la conducta del autor del remitido á la Abeja peruana^ y se complace en la que han observado los gefes del ejército del centro en aquel estado. Pero el Centinela ocupa el lugar de la justicia, y por nada pasa que no sea conforme á los principios. El Genera! Saii Martin en su oficio de queja á la Junta gubernativa del Perú há escrito lo que sigue. ,,El honor es la única herencia que de- 5, jo á mis hijos : sí Señor, la única que les transmite el que há sido 5, ARBITRO ABSOLUTO DEL DESTLNO Y FORTUNA DE GRaN- 5, DES ESTADOS." Si las palabras significan lo que dicen, el General San Martin se engañó al estampar estas últimas. En los países republicanos na- die es arbitro absoluto del destino y fortuna pública ; y ningún hombre, en ningún predicamento y por ningún motivo, puede arrogarse este dicta- do sin escándalo de la nación. En las monarquías absolutas el Rey en la práctica puede llamarse así : pero en las repúblicas , entre nosotros , todo hombre es igual en derechos ; y los que presiden á los demás, en tanto los su- jetan á su dirección, en cuanto puestos al frente de la opinión general, no hacea mas que conducirla. Que venga el niayor héroe del universo y contraríe, en nuestro pai& por ejemplo, la decisión á ser independientes yá conse- guir la libertad política y civil ; y se verá en el momento que el héroe pierde todo lo que há sido, en la misma proporción en que se opuso á !a voluntad general. Esta es la única ley en las repúblicas ; y los que man- (dan, mandan on ella y por ella, así como los reyes pretenden hacernos ■ creer que mandan eu Dios y por Dios. JEbto es muy sério : y el Centinela sentiiia que el General San Martin 25S Eio conviniera en que , si alguna vez há tenido poder, há sido solamente porque se le había dado, y que en consecuencia no pudo jamás ser «r- dttro absoluto de la fortuna de grandes estados, si esto há de entenderse así no^ mas como suena. Por lo demá.s, bien puede el General Sun Martin preferir la aprobación de sus companeros de armas á la del resto deluniver- so entero, como lo expresa en el tercer documento de que se ha hablado arriba. El Centinela j todos los hombres amigos de la libertad y la ci- vilización, hacen á los militares toda la justicia y honor á que son «cree- dores : pero es indudable que el universo entero es digno de ser preferido en la consideración de cualquier hombre, á una clase de la sociedad, cuyo ejercicio es noble y decoroso, pero por su naturaleza misma afligenteála humanidad. ¡Plugiera al cielo que llegára un dia en que no fuera nece- sario un solo soldado ! Los militares filántropos y amigos de los hombres, están de conformidad con este voto del Centinela, REPÚBLICA PERUANA. Ei contraste del ejército de operaciones en la costa de Arequipa, ha redoblado los esfuerzos del partido republicano en Lima, para oponer una Viva resistencia á la turba de aventureros que capitaneados por un desertor como el general La Serna, hacen guerra á los independientes en el ter- ritorio del Perú. Cartas de origen fidedigno comunican la bella disposi- ción de aquellos naturales, y dan bastantes seguridades de que sus recursos y el entusiasmo patrio obrarán efectos decisivos en favor del mantenimiento de la independencia, y respetabilidad de la república. Los diarios de Chile, y la correspondencia privada de Santiago nos han transmitido las dos cues- tiones que se agitan con vehemencia en este último pais : á saber, 1».— si los gobiernos preferirán al arreglo Interior de sus provincias, el' tomar «na actitud militar para expedícionar segunda vez en auxilio del Perú- la 2.=^ es un corolario de la P.— si las provincias se comprometerás inme- diatamente en un gobierno central, ó si continuarán en el estado de aisla- miento en que quedaron, disuelto el Directorio— Si presentamos el sumario de estas dos célebres cuestiones , no es por que aspiremos á entrar pro- fundamente en su investigación ; ahora solo tratamos de Lima, y de su ne- cesidad de continuar en armas para imponer á los aventureros que preten- den aun rechazar la independencia de aquella república— las cuestiones se presentan por que ellas inducen á establecer estas otras dos— ¿ Cuales son los auxilios que demanda la república del Perú de las repúblicas aliadas ? 2\ i Es Util ó no á la caus?. de la independencia del Perú, el que estos auxilios consten de gente armada ? La V. está terminantemente resuelta por la Junta Gubernativa : ella nada ha dicho á Chile .ni oficial ni particularmente sobre que se le faci- «54 liten auxilios de ninguna especie ; y á Buenos Ayres solo ha pedido oficíaío mente algunos fusiles que ofrece satisfacer á dinero de contado, para k> cual sabemos que el Ministerio h;i empleado ya su influencia con casas res- petables de comercio, para que hagan inmediatamente remesas de este ar- tículo. Esta es todo cuanto reclama el gobierno del Perú, y lo que ¡tam- bién acredita que ni el peligro es tan grave como se pondera, ni faltan á aquella república los medios de reparar sin mucha fatiga el contrasté de Moquegua — La 2\ cuestión establecida por nuestra parte es mucho mas ftéria : esto es ¿si es útil o no á la causa de la independencia del Pe^^, el que estos auxilios consten de gente armada ? La razón y la experleiiv cía corren en nuestro socorro para sostener con ventaja, que es inútil ó mas bien perjudicial tal cooperación de parte de las repúblicas aliadas ; y al hacerlas valer en este caso, nosotros esperamos no se nos crea que aspira- mos á ser originales, si no unos meros transmitidores de lo que hemos en- contrado alegado y escrito en los papeles del pais que nos ocupa — Después del primer impulso que fue indispensable dar al Perú por medio de los ejércitos de Chile y los Andes, ó mas bien después de quitará los pueblos los enemigos que impedían el desplegue de los sentimientos pa- trióticos ; lo que hemos creido siempre que importaba por la estabilidad de la independencia de aquella sección de América, no era que obrasen en su favor los compromisos de pueblos extraños, sino los compromisos del mis- mo Perú. Este era el modo único de lograr un gran bien, y evitar un mal de consecuencia : esto es, el bien de la independencia que solo se ad- quiere y se sabe apreciar cuando cargan con la responsabilidad de adqui- rirlo los mismos que se empeñan en gozarlo ; y el mal de las rivalida» des, provocadas en tales casos por la presunción, el amor propio, la intriga, los zelos, por las debilidades de los hombres, mas poderosas cuando pasan i ser debilidades de Pueblos. No es menester empaparnos en las teorías, ni hay necesidad de que nos trasplantemos á otro teatro que al del Perú mismo. La entrada del ejército libertador se hizo por entre mil aplausos en la capital del Perú ; mas luego que los jefes del ejército y hombres ex- traños á los intereses locales, tomaron la responsabilidad de la causa, lo» limeños llamaron usurpadores á los auxiliares, y los auxiliares por esto lla- maron ingratos á los limeños. Todos tenian raaon. Los unos no queriaa exponer el fruto de sus trabajos en manos de hombres que no hacían un* manifestación terminante de su patriotismo. Los otros no lo desplegabaa porque consideraban que el auxilio tenia tendencia á quitar unos tiranos ex- traños para entronizar á otros, continuando así los limeños bajo una tutela que daba las mismas garantías en favor de su libertad, que las que habíaa tenido durante el gobierno español ; y es idea de que aun no han podido sacudirse, porque también parece que la intriga se empeña en hacerla duradera. Pero el resultado es, que las consecuencias han sido fatales: La capital se dividió en bandos ; y fue preciso á los naturales, para entrar en posesioa de su casa, empezar por actos de violencia en movimientos populares, entre t«uto ^ue el enemigo imirchaba ea órdea mttateaiendo y ^elaataadosas Ala», m Pero aún hai otro peligro mayor (f el Perú lo ha sentido en el sir* eiBSo del ejército de Colombia) de fiar la suerte de un estado á manos ex* trañas á los intereses locales. Lo primero que produce este peligro, es el abandono con que se mira la causa propia, que en tai caso viene á ser como un árbol que no puede echar raices por estar plantificado en el aire j pero lo que establece este peligro de firme-, es la circunstancia de que se cuenta con ejércitos extraños , pero no con las necesidades ni con los caprichos de los generales, ó de los gobiernos á quienes Corresponden ; y por consecuencia se abandona también el poner en acción todos los resor- tes interiores^ Es oportuno decir algo sobre Colombia. Esta república au- xilió á la del Perú con 2000 hombres: ellos entraron j siguieron en Lima cometiendo tales actos de insubordinación y de orgullo, que hizo clasificarlos por inferiores á los montoneros de Artigas en principios y en modales. Sin embargo, se les colocó en un cantón separado, bien vestidos, bien comidos, y bien armadoSj á costa del tesoro de la república á quien venian á auxi* liar. En el plan de la campaña general entraron las operaciones que debía hacer esta fuerza; y precisamente al tiempo en que iba á ponerse aprueba su capacidad en el campo de batalla, promueve una competencia imper- tinente con el gobierno del Perú, cuyo resultado há sido abandonar el ter* íitorio, retirarse al de Colombia, consumir mas de 250 mil pesos sin haceí Una sola guardia, y exponer los planes combinados á la suerte adversa qué en parte acaban de correr en las costas de Arequipa^ Reasumiendo, pues : la república peruana ni exige, ni debe admitir para mantener la estabilidad de su independencia, ningún auxilio exterior de hom- bres armados. Sabemos que de facto no han sido exigidos ; y este hecha que en nuestro juicio resuelve toda otra cuestión como la que se ventila en Chile, nos es lisongero esclarecerlo porque da la prueba que buscamos; de que los peruanos han cargado de veras con la responsabilidad que han Contraído para con el mundo al llamarse independientes^ en cuyo caso ningún contrastej por grave que se le suponga, influirá en términos que les priven de ocupar el rango que han adquirido ya las secciones continentales. Pero no se crea que cuando nuestra opinión aparece tan decidida porque el Perú resista todo auxilio de fuerza armada, está también porque las repúblicas hermanas se nieguen ár facilitarle todos los que consistan en dinero, fusiles, municiones, y todo cuanto le sea difícil adquirir por otras vias, para conser- varse en su posición independiente ; ai contrario estamos porque esta clase de auxilios, aun cuando no los exijan, se les deben proporcionar en las formas establecidas. Tal clase de cooperación bastará sin duda para que el Perúj que solo tiene qUe sujetar á los enemigos que pisan en su territorio, ene- migos que no pueden contar con auxilios de Buenos Aires y de Chile, como antes contaban con la retaguardia de Lima, pueda decir que ha guerreado coa honor en la causa de la Independencia. 256 FUERTE DE LA INDEPENDENCIA. Los planes de destrucción abortan, y los de edificación progresan. Lo que sigue se dá como una comprobación intachable : es el primer párrafo de una nota oficial del Sr. gobernador y capitán general al gobierao de4e- gado de la provincia. Fortaleza de la Independencia en el Tandil, Abril 4 de 1823, ExcMO. Sr. jjDespues de practicado prolijamente el reconocimiento del terreno y trazado el plan por los ingenieros del ejército, según el diserto que tengo el honor de remitir ; hoy á las 6 de la mañana con asistencia de los jefes y oficiales entre los estruendos de una salva de artillería, repique de cam- panas, la música de Cazadores, y demás instrumentos bélicos de todos los cuerpos, se ha d^ido principio por 260 hombres provistos de las herramientas suficientes á los trabajos de la fortaleza denominada de la INDEPEN- DENCIA, situándola en la falda de la Sierra del Tandil sobre el arroyo del mismo nombre. Este establecimiento sostenido y cuidadosamente con- servado, formará en adelante la primera y principal riqueza de Buenos Aires. Campos hermosos, extendidos y quebrados, pastos fuertes y abundantes^ aguadas de un gusto exquisito, permanentes por todas partes, lugares pri- vilegiados por la naturaleza para todo ramo de agricultura y frutos, sitios aparentes para establecer pueblos defendidos de los vientos mas incómodos^ y á poca costa de las irrupciones de los bárbaros, y la facilidad del co- mercio con estos, son los elementos que presenta reunidos la nueva for- taleza y frontera. El capitán general al bosquejar estas ventajas, se siente conmovido del placer que le causa tal adquisición, y no puede persuadirse que las diferentes clases productoras del pais desaprovechen una propor- ción tal que les facilita no solo medios de ocurrir á sus necesidades, sino también los de engrandecer su fortuna de un modo que puedan en corto tiempo competir con las primeras de la provincia en su clase." Después de esta «ntrada, el Sr. gobernador pasa á indicar la necesidad de algunas medidas para promover cuanto antes la emigración de familias que no tengan propiedad, ó ninguna clase de fortuna,, á las nuevas fronteras, considerando este paso como también conducente á impedir las irrupciones de los bárbaros que acaso en los principios intenten hacer ; y al paso que nos es agradable anunciar que el gobierno delegado tiene resuelta ya la forma en que esta operacioa debe promoverse con eficacia, nos es también satisfactorio copiar el pár- rafo con que dicho Sr. gobernador y capitán general concluye la carta ci- tada de oficio — dice así — ,, A mas del plano que representa la fortaleza, se está trazando bajo la protección de ella el de un pueblo doode piiedai» 257 reunirse las familias, y estar al abrigo del terror y estragos que padíer^ causarles alguna invasión repentina ; y tal vez á lo que prevee el gober- nador, este será algún dia una ciudad populosa y rica que con sus produc- ciones y comercio concurra á elevar las rentas permanentes para el sosten de las cargas públicas de la provincia, acaso al grado que necesita, y á numentar el respeto y grandeza á que por la aaturaleza está destinada." SANTA F«. Al paso que tenemos la felicidad de poder transmitir al conocimiento público, los progresos que hace la expedición por la parte del Sud de que se hizo cargo el gobierno de Buenos-Ayres, tenemos la desgracia de Yernos en la necesidad de anunciar que por el Norte cuya atención fue encomendada al gobierno de Santa-Fé, no solamente no se ha hecho cosa alguna, sino que ya se ruge que el Sr. López ha licenciado una gran parte de sus fuerzas, replegándose él en persona para la ciudad de Santa-Fé, Tenemos, no obstante, grandes dificultades para dar á esta especie un com- pleto asenso ; bien es que, cuando consideramos el genio del secretario de aquel gobierno, el Dr. Seguí, y su conocida inclinación unida á la liga que ha contraído con ciertas casas quebradas de Buenos-Ayres para poner ea compromiso al Sr. López con los demás gobiernos de la liga, nos encon- tramos bastante predipuestos á dar una entrada franca á aquella y demás es- pecies que circulan. Esperamos tener noticias ciertas de los pasos que hayíi dado el Sr. gobernador del Entre-Rios, en consecuencia de los manejos de este aturdido tramoyista, y para entonces reservamos hacer explanaciones que entretendrán á Buenos-Ayres, y ocuparán seriamente la atención del gobierno y pueblo de Sanía-Fé. Por lo demás, el término de la expe- dición se alejará; pero no ha de frustrarse por esto, una vez que se halla á la cabeza de ella un gobierno que hasta aquí no ha necesitado sino dé sí mismo para vencer todas las dificultades que se le han opuesto á la obr» digna d? engrandecer y hacer que se mire coa respeto nuestra Patria<> MONTEVIDEO. No aspiramos á ser reconocidos en el carácter de defensores entusiastas de los derechos de los pueblos orientales ; ni menos á obtener el concepto de ser los únicos ó los primeros en reanimar el sentimiento por el sacu- dimiento del yugo de que se quejan con razón y con honor; mas al me- nos, nos creemos con derecho á ocupar una buena plaza entre todos los que han jurado no abandonar jamas el título de hermanos, bajo el cual se ^stÍDgaen y deben disting^utrse los; habitante^ naturales de uaa j otra El Ceíít. Nvm, 37. 258 íxiargen del Rio de la Plata. Con esta llave, aspiramos á algo mas : esto és, á que se nos comtemple tan interesados como el mejor en el buert crédito de las autoridades patrias en aqnel pueblo, y de loá actos que ellas acuerden en busca de la libertad de que se hallan despojadas. Es, pues,ett fuerza de este interés que nos apresuramos á declarar que en nint^u- no de los documentos originales que hemos \¡stOj y en que ap-íe- cen complicados los miembros de la diputación de Montevideo ea Santa Fé con los conspiradores del Entre Rios, hay el mas leve indicio de que el cuerpo municipal de aquel pais , ni ningún otro miembro de los que reconocen la autoridad de este cuerpo (á excepcioa de los^ diputados y acompañantes) haya tenido intervención alguna en el procedimiento que heñios detallado en el número anterior, y contra el cual «os hemos explicado y continuaremos explicándonos. Creemos que esto bastará para hacer retroceder á los que han adelantado sus juicios sin mo- tivo el menor para fundarlos. Aún podríamos agregar que los diputados acaso serán llamados á juicio por el cuerpo municipal— Pero por lo que respecta á la intervención directa en unos, y presumible con justicia en otros, de los diputados y sus acompañantes, en la conjuración trama- da contra el gobierno del Eutre-rios, lejos de tener motivos para retroceder, la reflexión ha venido á fortificar el convencimiento en que los datos nos han puesto de que ha sido efectiva sú ingerencia en un acto tan injusto, y tan impolítico, sin qüe pueda servir para debilitarlo en manera alguna, el que se niegue que Laballeja brindó en la mesa del gobernador López por^ la destrucción de Buenos-Ayres. Es preciso recordar que si los sen- timientos de aquel antiguo montero respecto de los porteños hubieran de servir para medir el grado de probabilidad de la acusación que se hace á la diputación de Montevideo, el mismo autor de la negativa, aun cuando iio correspondiese á la indigna raza de los porteños, sin mas¿ alegatos falla- ría por la subsistencia del crimen.— Pero apartando la vista de este recuerdo que lasthna á los unos, y que debe alarmar á todos, nos regocijamos de poder mostrar á Buenos-Ayres y á su gobierno lo que los papeles públicos de aquella plaza dan á conocer que es el sentimiento del pueblo sobre las conjuraciones— La Aurora núm. 15 clasifica la del Dr. Tagle con estas palabras — „BUEN0S-A1RES : parece que un puñado de anarquistas y ase- sinos agitados por el injíujo de una facción desesperada, que se ha combinado con los restos delirantes del fanatismo brutal, ha intentado en la noche del 19 de marzo destruir las autoridades constituidas en la capital, y envolverla en los horrores del año 20, de funesto recuerdo para los habitantes de mquella provincia** CONVENTO DE SANTO DOMINGO. A consecuencia de una nota dirigida el 3 del corriente al Sr. gobír* !2sg há^or deí obispado por el presidente de esta casílj proveyó dicho Sr. el auto del tenor que sigue. — „Buenos.Ayres 4 de abril de 1823. — Mediante á que de la antece- dente nota del R. P. presidente del convento de predicadores resulta j, que no han quedado en dicho convento mas que cinco sacerdotes y ua jj hermano converso; para cuyo caso es que en todos nuestros decretos re- lativos á los regulares hemos dejado siempre salva la lei de la reforma „ del clero: en uso de ella, y á conformidad de sus artículos 21 y 23 hemos venido en declarar^ y declaramos, de acuerdo con el superior go- 5, bierno de la provincia, quedar suprimida la casa de regulares de Santo Domingo, pasando por lo mismo al Estado todas las propiedades muebles j, é inmuebles de dicha casa, en conformidad del artículo 26.~En cuya consecuencia, y de lo resuelto eti el artículo 4". de nuestro auto de 4 ,j de Enero de este año, expedido con igual acuerdo del superior gobierno, ,j hágase saber por el presente notario á los cinco mencionados religiosos jj y al padre lego, que en el perentorio término de ocho dias elijan coa» ventualidad fuera de la provincia, y gestionen las correspondientes licencias para su viage. Y á efecto de que esta nuestra resolución tenga el mas „ puntual y exacto cumplimiento, comuniqúese en copia autorizada al Excmo* j, gobierno de la provincia, y al R. Prelado de dicho convento en contestación á 3, su expresada nota, y para su observancia en la parte que le toca." Firmado-^Dr. MARIANO ZAV ALETA.— LUIS GOMEZ FONSECA, Notario eclesiástico. A virtud de este auto, el gobierno expidió en Í5 de abril el decreto que sigue.— „ Acúsese recibo, previniéndose al gobernador del obispado que Ínterin se haga el nuevo arreglo de parroquias de la capital, sobre lo que se encarga la brevedad po- „ sible, ponga al cuidado de dos eclesiásticos de su elección el indicado templo, cort „ todos sus vasos, muebles, y útiles, bajo forníial inventario ; quedando dichos eclesiásticos „ encargados de hacer el servicio necesario del culto, y debiendo prevenirse al principal „ de ellos que se encargue de la conservación del templo, y de dicho servicio, forme „ el correspondiente presupuesto de loS gastos que estos objetos demanden, y lo eleve „ para la competente aprobación. Con respecto á la casa, póngase á disposición del „ ministerio de hacienda, que preverá con aneglo a lo acordado por pumo general." Firmado RIVADAVIA. Consiguiente á este decreto entregó el Sr. provisor el teniplo de Santo Dominga a. los señores eclesiásticos D. Ignacio Maestre, y D. Manuel Alvariño, que habiaii sido regulares de la misma casa. Estos individuos han sido siempre recomendables por su moral y aptitudes; y nos "parece digno del conocimiento del público el oficio del primero al Sr. gobf-rnador del obispado, cuyo tenor es el siguiente. „ A consecuencia de la orden superior de V. S. datada el 9 del corriente, me peráoné en el mismo dia en la iglesia del patriarca Santo Domingo, donde el R> " P. presidente Fr José del Rosari® Rizo, asociado de los PP. Fr. Julián Cires, y Fr. Fran- cisco Javier Molina, procedió á la formal entrega que me hizo del expresado tem^ pío, sus vasos, muebles, y útiles, llamando cada cosa de por sí por el libro de in- ventarios que obraba en su poder. De esta operación hecha con la mas prolija !' éxáctilud, ha resultado faltar lo siguiente.— Un terno negro nuevo de terciopelo, de fondo todo guarnecido con galón ancho de plata. — Tres casullas blancas superiores.—» ' El santo cristo de marfil que estaba en el coro sobre el facistol. — Tres misales i-o< i' manos y uno domifaico, que dijeron estar prestado, y lo harían .traer : y finalmente j, un cuadwno de misas dé réquiem. De todo lo que, como de híiUariae formalmente 260 9, recibido, doy á V. S. el correspondiente aviso para los fines que conrenean „ mente luego que haya tomado las ideas y conocimientos prácticos que necesito formaré el „ presupuesto de los gastos para el servicio necesario del culto, y lo dij-ic.ré á V S para que elevándolo ul gobierno pueda obtener su aprobación. V. S. debe estar'sa- „ tisfecho que haré cuanto esté dentro de la esfera de mis facultades para corresDonder „ a una confianza tan satisfactoria como honrosa, y que tocaré todos Jos lí cursos que „ estén a mis alcances, para atraer el námero mayor de exclaustrados que me lea „ posible, a fin de que el servicio del templo se haga con la mayor exácSud W^n- „ ajas de los fieles, á qu.enes procuraré no dar motivo á que extrañen la fklta de „los regulares.~Dios guarde á V. S. muchos años abril 12 de 1823.''^^ „ , , , ^ Firmado IGNACIO MAESTRE. > Jof ^ ^ '^'^ '1"'^ '^'^''^'l*^ nidios en el temólo ikt^el? ^ corresponda.-Pero ¿quien sacaría estas cos^s'^íe' NOTICIAS. moJ^'z ^^i^z s^^sri:%St!S"corraTfilT^¿^'er*^'-^'' ^ mediato tendrá lugar do insertarla Poi^ahora"so!o aXi | á suT/ecto^r^ uedT eUa rTsulíS' salido cierto el anuncio del Centinela en su nümero anterior, respecto que Seguí quena enredar al Sr. gobernador López, que las ha cono en desba La balleja gobieruo. 20. — Que ha salido á las traínas e cido del todo, y que de acuerdo con el Sr. Manciifa^VmraU e^desbiTat^rlar 30 -Que la co7nision de Montevideo, el mismo SeguL y XaLzS Sí, n fipn.. procurado invertir el órdeu del Eutre-Kios, y transt^rnar^su gobieSo '^"^"'"^^^ ^^'^ AVISO DEL CENTINELA. ' ^ La acumalacion de materiales importantes, y que exigen una publica- Cion pronta, y los objetos que tiene que llenar con ejecución el Cen/inela lo han puesto en la necesidad de duplicar sus trabajos. Así es que en adelante, y hasta que cesen estos motivos, saldrá el Ceníinela dos veces a la semana; a saber el jueves y el domingo i empezando este orden desde el jueves próximo 24 del corriente. La comrs.oo nombrada para formar el reglamento de la sociedad lan» msteriuna tiene el honor de avisar á los señores que asistieron á la últi- ma reunión, y demás amigos del país que no pudieron asistir, que se cele- brara otra a las 4 de la tarde del martes 22 deipresente en la casa consular, con el objeto de sancionar ó mejorar dicho reglamento. Imprenta de los Expósitos, N°. 38. EL CENTINELA 4 ,^ ^ Buenos-Aymijs Juefes 24 de Abril de 1823.""^ Qtííe.". vive ? La Patria. MONETARIO. La influencia de un gobierno benéfico es lo que mas decididamente obra en los adelantamientos y civilización de un pais. Conquistada la li- bertad política en esta sección de América de un modo irrevocable, y re- cogiéndose ya en Buenos Aires los frutos sazonados de la libertad civil de que gozan sus habitantes, la autoridad no deja perder ocasión de en- grandecer nuestra patria. En la Biblioteca pública existe ya un monu- mento que debe ser el primej-o de nuestro muséo, y que sin duda hon- raría el de cualquiera capital. Se puede asegurar que él es único en Amé- rica, y no común en Europa. Este consiste en una colección de 1600 medallas antiguas, de las que muchas son griegas, sicilianas, egipcias, y gilicas. Algunas de ellas soa absolutamente desconocidas, y no existen en ningún otro gabinete. L© que distingue particularmente esta colección, es la buena elección de las piezas, y e| cuidado con que están conservadas. En ella se ven medallas de 2500 anos de antigüedad, y que parecen acuñadas ayer. Todas haa sido es-cogidas y recopiladas por el P. Cajoné, en el largo periodo de 60 años eu que desempeñó el destino de guarda de las medallas del vaticano. El individuo respetable de París, de quien ha podido recabarlas nuestro gobierno, las compró en Italia á aquel anciano ilustrado. El catálogo de estas piezas, que también ha venido con ellas, ha sido hecho por^ Mr. Oberlin, uno de los jefes del gabinete de medallas de la gran Biblioteca pública de París. Los precios de las medallas se haa fijado por los que expresa M. Mionnet en su catálogo impreso del gabi- nete de medallas reales.— También se han recibido los nueve tomos de esta obra dados á luz hasta hoy : ella es de costo y de estimación ; y como con- tiene los gravados y la descripción explicativa de todos los nionográmas y tipos conocidos, es de primera necesidad en un gabinete de medallas, y 262 basta para instruirse completamente en esta ciencia. M. Mionnet ha to* ntiado razón de las^ piezas desconocidas que se encuentran en esta colec- ción, para publicarla en uno de sus volúmenes próximos, indicando que ellas" hacen parte de la colección del gabinete de medallas de Buenos Aires. El Centinela no puede recomendar mejor la rareza y antigüedad de algunas de estas piezas, que traduciendo al pie de la letra las cartas que los sujetos ya mencionados dirigieron al antiguo dueño de esta colección, después de haberlas examinado. Dicen así. París 12 de mayo de 1820. — Tengo el honor de prevenir al Sr.« 5, que está concluido el trabajo del catálogo de sus medallas. Le ruego 5, que quiera indicarme cuando estará de vuelta en París, á efecto de que 5, le pueda presentar mi trabajo, y las piezas que existen en mi poder. 5, Siento la mayor satisfacción en decir al Sr que entre las medallas „ de pueblos y ciudades se encuentran muchas rarísimas y de un gran ,5 precio. Dos de ellas no son conocidas ni de M. Mionnet, quien ha to- 5, mado sus anotaciones á este respecto, para insertarlas en el suplemento 5, de su obra, con la designación del gabinete á que pertenecen. Por lo 5, demás, se han hallado como 20 piezas de los imperiales romanos ; y esto 5, me ha dado motivo para un segundo suplemento á mi catálogo de los 5, imperiales. Tengo el honor de saludar &c." Firmado Oberlin. OTRA. — Os devuelvo, señor, las medallas que tuvisteis á bien con- 5, fiarme, y que he pesado con escrupulosidad. Las he dividido en tres clases. „ 1.* — Las dos mas pesadas, que por ambas partes están marcadas coa „ la letra S. Ellas indican un peso de 2300 granos, ó 5 onzas romanas. 5, 2.* — Las cuatro marcadas con cuatro globulillos, y que pesan 2010 ^, granos, 4 onzas romanas. „ 3.* — Las dos menos pesadas, marcadas de tres globulillos, y de peso 5, de 1230 granos. „ Yo conjeturo sobre estas medallas que las de la primera clase son 5, el SESTERCIO de la época anterior al año 536 de Roma, ó 217 año» 5, antes de nuestra éra ; época en que el AS era de dos onzas, y el SES- „ TERCIO tenia dos AS | „ Las de la segunda clase son el SESTERCIO creado en el año 536 5, de Roma. El AS era de una onza, y el sestercio de cuatro AS. „ Las de la tercera clase me parecen mas difíciles de reconocer. Me 5, inclino á juzgar que son el CUADRANTE del tiempo en que el AS 5, era de doce onzas. Lo que me induce á creerlo así es la debilidad 5, del peso ; porque estas piezas están marcadas con tres globulillos, y pe- 5, san un quinto menos de las tres onzas. Es de advertir que en la época 5, que precedió á la gran reducción del AS, ya empezaba á notarse la es- 5, cascz del cobre, y se habían achicado las monedas de este metal» Tengo j, el honor de saludar &c." Firmado Garnier «63 OTRA. „Devuelvo á V., Señor, las medallas que tuvo á bien coti- ,,-fiarme. Su peso es conforme á todas mis conjeturas. La pieza mas digna 5, de notarse es una, que, por su conservación, y por Irregularidad de su „ cuño, presenta un bello ejemplar del AS, cuando 4m moneda fué re- 5, ducida al peso de media onza, (203 años antes de nuestra era.) Ella „ no tiene mas que un globulillo, y por tipo una cabeza cubierta de ua „ casco (Marte ó Palas ;) y en el reverso la proa de un navio, y la 5, inscripción ROMA. La medalla pesa 237 á 238 granos, y según mi „ cálculo, pesaría originariamente 250, cuyo pes© es el de la media onza romana. 5,La otra pieza que de ua lado tiene una rana, y del otro el fierro 'j, de una lanza, no me parece se^ romana; así por el cuño, como por la 5, naturaleza del metal, que es cébre amarillo j el que, según créo, no fu© 5, conocido en Roma sino bajo el imperio de Augusto. Sospecho que esta „ medalla es africana ; pero no me atreveré á asegurarlo. Consulte V? 5, sobre el particular á M. Míonnet. Tengo el honor &c. — " Firmado' — Garnier^ "Ei Centinela concluye este artículo, que es de bastante interés, felicr» tando á los habitantes de Buenos-Ayres por los pasos que se adelantan ea 3a carrera de nuestro engrandecimiento. No estará demás advertir que esta adquisición le cuesta al gobierno poco mas ó menos 1200 pesos, que debett pagarse en dinero ó en tierras : pues el sujeto respetable que se ha des- hecho de esta preciosidad, está resuelto á acabar sus dias entre nosotros, ó cuando no, á remitir sus hijos al pais de los libres. Nuestra coleccioa de medallas hace honor á Buenos-Ayres, y dá un nuevo género de riqueza I nuestra biblioteca. Este establecimiento también encierra una coleccioa autógrafa de algunos escritos de los hombres mas célebres de nuestra re- volución, que ya fueron arrebatados por la muerte.-^; Puedan tantos estírauo los acabar la obra á cuya terminación aspira sla cesasr el CentijieM Continúa el parte del número ant^erior, EL MAYOH PE DETALL AL CENTINELA, CentinélAo En el Argos del último sábado, y en vuestra numero del domingo, he leído el aviso en que hacéis saber la determinación de duplicar -vues- tros trabajos. Esto es lo mismo que decir qué dupliquemós el servicio los que tenemos el honor de pertenecer á vuestro cuerpo. En este concepta me he resuelto también á redoblar mis partes : pero en este haré el re^ Isto dé uq solo proceso; pues si es la abundaücia de materiales la que oa 5«4 >ia obligado á adoptar esta medida, no es justo llenar con parte» toda vuestra hoja de servicios. El proceso que se presenta en turno , segua mi uomenclatura^s cl que se siguió á D. JOSE MARIA URIEN, Natural de Buenos Aires. Desde cl lugar en que se ocultó después de la conjuración de la noche del 19^ de marzo, escribió una carta particular al Sr. ministro secretario de gobierno, pidiendo garantía de su vida, y ofreciendo delatar todos los cómplices, y descubrir otras cosas de suma importancia, y hacer sorprender un depósito de sables, pistolas, municiones, y 15.000 pesos en oro, desti- nados á la conjuración.— El gobierno le concedió la garantía pedida ; pero bajo las terminantes condiciones que aparecen de la nota que sigue. „ Se pasa al juez de l.^* instancia Dr. D. Juan Garda de Cossio la 55 adjunta carta original de D. Jos¿ María Uricn, con el objeto de que, j, presentado que sea, proceda desde luego á tomarle la exposición que jj ofrece en ella; bien entendido que antes de que la haga se le debe ?j prevenir que en el caso, ó de resultar falsos los hechos que manifieste, 5? o de que para salir de su compromiso haga uso de la calumnia, se con- j; siderará como no existente la promesa de salvar su vida, que el gobierno 5j?iv hccíso al expresado Urien. Buenos Aires 22 de marzo de 1823.-^ ?, Fhmiido.— Bcrnardmo Rrcudavia.~K\ juez de 1." instancia Dr. D. Juan García de Cossiv.'''' A consecuencia de esta nota pasó el juez á tomar al reo su declara- ción indagatoria, en la que este expuso : que ocho dias antes del tumulto se presentó en su calabozo D. José Tomas Aguiar con un pretexto ex- traño, y entrando en conversación, le habló sobre una conspiración que se tramaba, asegurándole que él lo habia propuesto á los conjurados para el niando^ de alguna fuerza, que estos habían admitido su propuesta, y que el se lisongeaba de presentarle una ocasión tan favorable para vengarse de Sus enemigo?, y aspirar al aprecio de unos hombres, que premiarían sus servicios haciéndolo mayor de plaza. Añade Uricn que su situación lo hizo no trepidar en decidirse por cl proyecto ; y de consiguiente trató de im- ponerse de .-us pormenores, y de los autores" y cómplices ; sobre todo lo que Aguiar le contestó que los jefes eran Rolon^ Fiila/, Bausá^ Orinas, Araoz, un tal PcraUa, y Viera: que D. Gregorio 7\gle era quien subministraba todo lo preciso, á cuyo efecto haliia facilitado ] 5.000 pesos en onzas de oro, de las que Aguiar le entregó 10, sin haberlas é! pedido: que dos do están onzas las devolvió al misino Aguiar para que se las cambiara, como (11 ( tecío lo veriüvó, trajc;ul? 271 . ternador Mancilla,. en la Conceptean d«l Uruguay, había recibido documen- tos obtenidos por el sostituto el Sr. Sola, que comprobaban que el gober- nador de Santa Fé, el Sr, López, no habia tenido intervención alguna ea los planes de subversión, concebidos y adoptados por Se^-uí y demás in^il viduos que hemos publicado ; por cuyo motivo babian vuelto á abrirse lo? puertos que se habían cerrado en consecuencia para el jiro con Santa Fé. La provincia quedaba enteramente tranquila, y por esta razón el Sr. Maní cilla ha devuelto el armamento que solicitó y llevó en su última partida de esta capital. Ningún castigo se había decretado hasta las fechas de las ultimas comunicaciones, y podemos asegurar que es absolutamente faU sa la noticia que ha corrido de que babian sido fusilados ocho individuos.— El Domingo 20, se recibieron también en Buenos Ayres comunicaciones direc- tas de Santa Fé, y lo que se avisa confirma absolutamente nuestro juicio con respecto al gobernador propietario : el Sr, Lopes debe haber marcha- do ya con la expedición á la frontera en consecuencia de sus compromi- sos contra Jos bárbaros, sobre lo que debemos también publicar que hay Boticias de que en la campaña de Córdoba se reúnen las milicias para obrar con el mismo objeto de perseguirá aquellos enemigos, y fijar una linea de respeta- bilidad en la frontera. Es igualmente digno de transmitirse al conocimiento del público, que el gobierno de Corrientes, á mas de ser uno de los go^ bieruos que ya ha rendido las mas expresivas gracias al gobierno de Buenos Aires por la invitación que se le h¡?o para que enviase seis jóvenes á los colegios de esta ciudad, ha pedido se le admita también un número ma^ yor para que sean ernpleados en nuestras fábricas en los términos que el gobierno conviniere 5 y este, que sin duda habrá recibido en semejante pe- /ticion otra pmeba real de los progresos que hac^ en todo el país los principios preponderantes, ha admitido la propuesta, y mandado que luego que se reciban se contraten con los fabricantes en la forma que establece? la ley dada á este respecto por la sala de representantes en 1821. Honra también al gobierno de Corrientes el empeño decidido que sabemos ha des« plegado, por limpiar su territorio de todos los vagamundos que ha disemi^ nado por él la anarquía de diez años. EL Dr. B. GREGORIO TAGLE, Capitán Mayor de la conjuración de la noch Del 19 (íe Marzo. ^ Se sabe con seguridad que este guapetón conjurado ha salido ya del territorio de la provincia, habiéndose embarcado con el cordobés Pedro Funesj su edecán y antiguo presidario, en el puerto de Sáratc, después de habep pasado por grandes cr^i*», Se aftftgwa tambiea f »« ha levantado q l©« vanta una información para avcHguar las casas ó las personas que intervinieron eh est^fraudemosotros cretMnosque|cuando menoshan de pertenecer á la gente dé carpeta, ó ala de contrabandos, ó biená la de una y otra profesión. Hemos hecho encargo por diferentes vias, para que se nos comunique el semblante cofk que se presente á presencia de los hombres extraños por donde transite ; «1 que le pongan los pueblos es de inferirse ya, porque con dificultad pasará por uno solo que no haya Sentido el peso de los males que él ha hecho sentir á todos. SOCIEDAD DE LANCASTER. En la noche del 22 del corriente se verificó la reunión á que ani- niaban los anuncios hechos en los números anteriores : la comisión especial presentó el proyecto de reglamento, que parece haber sido aprobado por 3a unanimidad de los miembros que concurrieron, y fueron presididos por D. Manuel Sarratea, haciendo de secretario D. Bartolo Muñoz. — Se abrió la subcripcion, y parece que en dicha noche se cerró estacón mas de 500 pesos entre subcripcion y donativos ; y quedaron encargados los Sres. Sar- tatea, Riglos, Lezica, Robertson, y Wilde de recabar de los amigos de ia beneficencia pública, su cooperación á un establecimiento tan universal por tan útil y tan moral. — Sabemos que el dia siguiente se subcribieron algunos individuos mas, y hay la esperanza lisonjera de que esta Sociedad abundará en recursos y en crédita. Sigue la lista de los Sres. Suseriptores Nombres. ejemplar«3. Mr Duguid M'Kerrell 1. D. Manuel Irigoyen.. I. D. P. C 1. D. J. M. Y Dr. D. Sebero Malabia 1. . D. Juaa José Sandobal.^ 1* {Continuará.) Imprenta de los Expósitos. N". 39. Él. CENTINELA ^ .,.,,,,..,4, Buenos-Ayres Domingo 27 be Abril de 1823. ^ Quien vir-e? La Patria. SALA DE REPRESENTANTES. Se acerca el dia prefijado para ]a apertcrra de la tercera legislatura de la provincia, — el 1/ de mayo,— y c4 Centinela ha creido deber antici- par algunas observaciones para evitar defectos, en cjue sin doda por inex- periencia se ha incidido en las anteriores. Al tiempo, y á la óbservacioti ha de deberse la perfección de unos establecimientos, con que no está- bamos familiarizados, y qüe debemos procurar elevar al nivel de los que nos han servido de modelo. Son sin duda palpables las ventajas, que hemos adquirido con ]a adop- ción del sistema representativo. El pueblo ha tenido toda la libertad que pudiera desear en la elección de sus refíresentantes, y nos es muy grato aiíadir, que ha tnani'fesíado en este acto un sabio instinto, nombrando los 'hombres mas á propósito para promover sus intereses. El pueblo ha hecho ya cuanto podía, y debía esperarse del buen tino qüe le caracte- riza : las personas, en quienes ha tenido lugar la elección, son las que deben ahora empeñarse en corresponder á tan alta confianza. Consideramos como un requisito indispensable para cumplir con este deber la noble franqueza, y prudente libertad en proponer y discutir. Sería deseable, q'ae nuestroá^' representantes imitasen el ejemplo, qué á este respecto les ha dado el pueblo en su misma elección, y que evitando cuidadosamente los repro- bados extremos de la timidfz, y de la audacia, expusiesen francamente sus ideas en relación con los intereses de su comitente. Pudieran no tener estas el suceso apetecido ; no siempre triunfarán ; porque no siempre ten- drán en su favor un convencimiento incontestable ; mas siempre harán honor á sus autores, y les dejarán la gloriosa satisfacción de haber llenado su deber, contribuyendo por su parte á que se sancione lo bueno, ó lo me- jor ; en una paldbra, ellos ganarán aunque sucumban sus ideas. La severa observancia del reglamento de policía interior de la saiaj^ 274 es otra de las atenciones, que nos atrevemos á recomendar al zelo de nuestros representantes. El presidente de la última legislatura es inne- gable que se ha esforzado en llenar este importante objeto; mas nos es sensible añadir, que alguno de sus miembros, y precisamente el que á su vez se ha mostrado mas zeloso de su observancia, ha sido el primero en que- brantarlo, y con repetición. Esta conducta es ciertamente muy reprensible. El reclamo mas vigoroso, que puede hacer un representante del pueblo para la observancia del reglamento, es su exacto cumplimiento. Este ejem- plo es muy importante, especialmente en el santuario de las leyes, y de una trascendencia elevada. Sobre las ventajas, que proporciona para tratar dignamente los intereses públicos, ofrece al pueblo un modelo, que á un mismo tiempo le edifica, y le impone. A lo práctico señores. Son menos de temer las infracciones de parte de los expectadores, ó hay mas valor para' reprimirlas, cuando la sala presenta á este respecto una delicadeza tan imponente, y respetable. Donde se hacen las leyes ha de darse el primer ejemplo de su observancia, y del alto respeto que merecen. En la apertura de la tercera legislatura esperamos igualmente ver cor- regido un defecto, que con harto sentimiento hemos notado en igual caso en las anteriores. El ministerio ha dado cuenta á la sala del estado de los negocios, y de la marcha del gobierno. Su exposición, al paso que ha causado al pueblo una satisfacción gloriosa, no ha excitado en la sala la menor emoción. Ni el presidente, ni los Sres. representantes se han dignado contestar al ministerio como lo demandaban las circunstancias, y la práctica de estas asambleas. El placer del pueblo, y la indiferencia de la sala han ofrecido sin duda un contraste mostruoso, y los mas inte- resados en el esplendor de la administración, son precisamente los que se han mostrado menos afectados de su gloria. No es esto decir, que el mi- nisterio exija esta recompensa ; estímulos mas fuertes, y mas gloriosos, ani- man y sostienen su firmeza ; es preparar una demostración que prescin- diendo de otros motivos, reclama altamente la policía misma de estos actos, y la mutua respetuosa correspondencia. El tiempo, y la observación nos traerán la oportunidad de hacer á este respecto otros reparos que expondremos con la franqueza, que nos es característica. Por ahora hemos creido deber concluir este artículo mani- festando la extrañeza que nos causó el que la sala no hiciese absoluta- mente demostración alguna al fallecimiento de su honorable miembro el Df. D. Santiago Rivadavia, El Centinela esperaba, que aunque levantadas sus Sesiones, una diputación suya hubiese honrado la pompa funébre de este ;te individuo contra fto/o;z y sobre haber es- tado juntos en la chácara de Tagle la noche del 15, haber combinado allí los planes de la conjuración, y convenido en que el mismo Rolon se hi- ciera cargo del gobierno, &c. Peralta añade que esa noche él, y el reo de que se trata, fueron disfrazados con poncho, y Rebollo, que los acom- pañaba, en cuerpo : que los recibió D. Antonio González ; que toda la noche la pasaron en vela, sirviéndoles mate repetidas ocasiones un Tomas La Rosa : que al dia siguiente Rolon y Rebollo emprendieron su marcha á la quinta de Orma, y el declarante á su casa. Que Rolon le dijo en la chácara de Tagle que en el momento de ser invadida la plaza, se le avisara para concurrir con los cívicos al mismo punto ; y que la misma no- che de la azonada estuvieron juntos, como á las nueve, Rolon, Rebollo, y €l exponeníe : que el primero dijo que lo buscáran en la quinta de Orma en el acto del tumulto : que se le repuso que era muy lejos ; y contestó que entonces se le solicitara en su casa, á lo que se opuso Rebollo. D. José Marta Urien declaró que, yendo con Peralta para el parque la no« che del 19, este último le instó que llamase á la ventana de Rolon: que lo prac- ticó en efecto: que la señora de este dijo no hallarse en casa su marido: y exigién- dosele noticia de su paradero, y contestando ella que lo -ignoraba, Peralta diri- gió á la señora estas formales expresiones ¿ Es posible que Rolon nos aban^ done, después de habernos comprometido? A lo que la dama repuso: ¿y V. duda que Rolon no esté con ustedes ? — Que Peralta entonces se irritó j)or la cobardia con que se ocultaba aquel, y le dijo al expoaente : Amigo, Tiadie sabe como yo los compromisos de este hombre. La señora esposa de D. Mariano BeníYo declara que la noche del 15 «stuvo su marido en su casa ; y que en consecuencia es falso cuanto dio© Peralta respecto del viage á la chácara de Tagle aquella noche. En fin, Cantinela, los procesos de los conjurados, y principalmente el que me ocupa, está lleno de datos que prueban la complicidad de Rolon^ aunque no aparece haber ocurrido en persona al movimiento. El juez de la causa, después de haber evacuado todas las citas de que abunda este proceso, y de haber hecho lo posible para descubrir judicialmente la verdad, hizo que el réo nombrara padrino, para proceder á su confesión. El S. co- ronel mayor ü. Juan José Fiamont fué nombrado, y recibido del cargo. En la confesión se le hicieron todos los cargos á que pueden dar la- gar las distintas y complicadas acusaciones de Peralta, y Urien : pero Rolon en las contestaciones de su larga confesión insiste principalmente en que Peralta lo ká calumniado. Aquí son de notarse dos cosas, 1". Que en su coafesioa 279 dice el reo que está equivocada su declaración indagatoria en la parte qu» dice que él fué quien buscó á Rebollo la noche del 1 9 para ir á velar á su suegra : pues lo cierto es que Rebollo lo encontró á él en casa de la suya. 2\ Desmintiendo á Peralta por haber asegurado que la noche del 15 1a pasaron en casa de Tagle conviniendo en los planes de la conjuración cita el reo al coronel D. Manuel Escalada, con quien dice que habló como á las 11 de la misma noche, al entrar á su casa : y el Sr. Escalada declara que es verdad que un sábado de los inmediatos al tumulto habló á e&a hora con Rolon ; pero que no puede Jijarse en sí fue el sábado 1 5. Concluidas, pues, todas las diligencias judiciales, el juez de la causa eondenó á Rolon j Rebollo á cuatro anos de extrañamiento fuera de la provincia, al punto que designara el gobierno. Pasó el proceso á este, y del al tribunal de justicia, á los efectos ulteriores. Este tribunal, en vista de todo, y de la larga y verbosa defensa que hizo de su protegido el Sr. Dr. D. Manuel Bonifacio Gallardo, tuvo á bien fallar del modo que sigue, „ Vistos.- atento el mérito del proceso, se revoca la sentencia con- .j sultada ; y se absuelve por ahora al coronel reformado D. Mariano Benito 5, Rolon, y D. Tomas Rebollo, solamente de la instancia del juicio; debiendo j, satisfacer las costas de mancomún, y lo acordado."— Suscriben los señores Castro^ Casic.c, Villegas, y Cossio. Aquí entro, Centinela, i tratar un punto que ha dado lugar á muchas, conversaciones; cuyo pro j contra ha sido ventilado generalmente en el pueblo; y sobre el que yo me abstendré de abrasar ni el contra ni el pro. Presentaré solamente el hecho tal cual es, para que el público levante so- fera bases fijas se juicio. A consecuencia de la sentencia anterior, pronunciada en 9 de abril por el tribunal de justicia, el fiscal elevó una nota al Gobierno, cuyo tenor debo copiar al pie de la letra para que no se alegue ignorancia. Dice así. — „Exmo. Sr. — El fis- 5, cal se ha orientado del pronunciamiento de la Exma. cámara de justicia en el „ proceso seguido contra D. Mariano Benito Rolon, y D. Tomas Rebollo, poc cómplices en la conjuración del 19 al 20 de marzo último ; por el cual se ab- 5, suelve por ahora á los expresados Rolon y Rebollo solamente de la instancia 5, del juicio, condenándolos en costas de mancomún, y lo acordado. Con- 5« sidera el fiscal que el tribunal de justicia no ha encontrado pruebas bas- 5, tantes para imponer, ni la pena del delito, ni otra arbitraria : pero tara-. 5, bien se persuade que para esta última en derecho son suficientes vehe- 55 mentes indicios, por la clase del crimen, que ataca el pró comunal de los „ hombres, atrozmente herido ; y que en su fallo se ha librado á ulterior 55 esclarecimiento. Este debenprestarlo sin dúdalos certificados del Sr.Inspector 55 general de armas, y demás oficiales á cuya presencia en la tarde del 20 expuso 5, Rolon, que siendo la noche del 19 fuertes y repetidos los golpes en su casa, 35 estuvo en los momentos de salir, ó cosa semejante, envolviéndose contra sa 5, voluntad con. los sublevados. — Si esta exposición es constante, el acusado jjSerá tenido por cómplice; porque, ea el proceso aparece que estuvo en 180 la (¡u'nila de D. Francisco Mariano Ormá en la expresada noche, lo qae es abiertamente opuesto á aquella su propia exposición ; y de consiguiente ,j una trama con Rebollo la asistencia prestada á la muger de Orma. Es- „ clarecido este hecho, el tribunal de justicia encontrar! en el proceso lo fjue hasta ahora no lo ininistra para la imposición de peaa : y los deberes del fiscal piden este esclarecimiento, suplicando del fallo : y al efecto, 5, que V. E. se sirva mandar al Sr. inspector general, y demás oficiales 5, presentes, de que dará razón, certifiquen según lo expuesto bajo su pa- 5, labra de honor : que igualmente certifique el coronel de artillería D. Ma- 5j miel Ramírez cuanto le expuso D. Benito Peralta, con circunstancia de „ habérsele olvidado expresar en sa declaración ; y que fecho todo, se pase 5, ti proceso al tribunal de justicia, para que, con concepto á su mismo auto, 5, y nuevo mérito que resuitf, lo revea en súplica, falle, y dé cuenta, — • j, Buenos Aires 10 de abril de 1823. — Firmado: José Cayetano Fko.^^ El gobierno el nVismo dia proveyó sobre esta nota lo que sigue. — ,,Pase al „ inspector general para que informe sobre el hecho á que se contrae el fiscal en la j, presente nota; como igualmente á efecto de que ordene al coronel Ramirez y 5, demás oficiales que se indican, expongan á continuación lo que pide el 5, fiscal ; y fecho, agregúese á la causa, y vuelva esta al tribunal á los efectos „ que corresponda, según lo pide el ministerio fiscal. — Firmado : Rivadav/'a.^' A virtud de este decreto y del oficio sobre que recayó, certificaron los oficiales que siguen, por el orden en que van colocados sus nombres. El Sr. Insjjpctor general, coronel mayor J). Ignacio Alvarez expuso: que la tarde del 20 de marzo, entrando al fuerte, se le presentó liolon^ diriendo que lo había estado esperando para ofrecer su persona en servicio del orden, atacado la noclie- anterior : que le contestó que no ocurriendo nada, pondría su oferta en noticia del gobierno: y que Rolon añadió que por /res veces habian estado los sublevados en su casa, llamándolo para que eo?icurriese á la plaza ; tj que á la tercera, en que ofrecían echar la puerta abajo sino se ubria, para asegnrurse de que no estaba, según les decia su esposa^ cstitvo casi decidido á salir, -y se habría por este medio hecho desgraciado. El sargento mayor D. Juan yl/onio Argcrich certificó: que la tarde cíe! 20 estuvo en su oficina el coronel reformado D. Mariano Benito Rolon^ eén el objeto d« ofrecer sus servicios al gobierno : que no habiendo encon- trado al Sr. Inspector, entró en conversación con algunos oficiales, y dijo qi'ie la noche d. Casto Cacerés reproduce en todas sus partes la exposición anterior. El de igual graduación T). José María Tagimanhx r^^voánce igualmente. El coronel D. Manuel Ramírez certifica qué habiéndolo hecho llamar Peralta conio á la oración del dia 8 del corriente, se acercó á su pri- sión; y lamentándose aquel de que se le hubiera sentenciado á muerte ea la primera instancia, no habiéndolo sido otros mas culpados, añadió que se le había olvidado pedir un careo con Rolon y Rebollo i y que podría con- fundirlos, recordando á este último la visita que le hizo Una tarde en su qumta, en la que lo encontraron el Dr. D. Juan Garda de Cossio, y D. Se- lastian Lezica. Añade el coronal que Peralta le dijo en esta misma con- versación haber sido impuesto posteriormente por Rebollo que el objeto dé la visita del Dr. Cossio en su quinta había sido explorarlo sobre los por- menores de una revolución que habia llegado á su noticia. Concluye el certificado del Sr. Ramírez sin otra explanación de consecuencia. Todo esto, pues, pasó al tribunal de justicia, que en 12 del que ri- ge libró el siguiente decreto : „Recibido : Evácuese la cita que resulta del „ certmcado del Sr. coronel D. Manuel Ramirez, informando lo que sepa „ acerca de ella el Sr. Dr. D. Juan García de Cosíio, y declarando igual- „ rnente ante el Sr. juez Semanero D. Sebastian Lezica, con previa citacioa „ del Sr. fiscal y de los reos." Obedeciendo á este mandamiento certificó el expresado Dr. Cossíq^, que habiéndole anunciado D. Sebastian Lezica estarse tramando una revolución y ser un instrumento para ella D. Tomas Rebollo, según habia oído de- cir i se resolvió á averiguarlo de este, partiendo al efecto á su casasquinta •n compañía de aquel. Que entonces fué que habló con Rebollo sobre si fcabia una revolución, y si él se hallaba en ella, ínteresand^jlo en que lé dijera la verdad, y írayéndole á consideración los bienes y males, ya públicos, ya particulares del mismo Rebollo. Que este le sostuvo no tener paríé en la conjuración, alegando varias razones para persuadirlo. Que estas ra- zones, y la confianza que debia inspirar á Rebollo su antigua relación, le hicieron creer entonces que el anuncio de D. Sebastian Lezica era uno de los rumores vagos que corrian por el pueblo. Y concluye el Sr. Cossié diciendo que Peralta entraba aquella tarde á la quinta, cuando él y su companero sallan. ^ D. Sebastian Lezica expuso e» declaracian jurada que la cita que de «1 hace el Dr. Cossio es verdadera y exácta en las partes que le comprende ^ y que según los términos del informe de este, es como debe entenderse !a visita acompañada á Rebollo, de que habla el Sr, Ramírez. El tribunal de justicia, con estos nuevos datos, y oídas las nuevas de tensas de los reos, se pronunció en 21 del corriente en los, términos que 5, siguen: Vistos .-se revoca en grado de revista el auto suplicado : se con* 5,ürma la sentencia pronunciada por el juzgado de P. intancia en 5 del - 3, corriente abrirá fojas cincuenta y tres vuelta : entendiéndose la pena impues» ta alrcoronel reformado D.. Mariano -Beaito Rolon, y «1 sargento -major re« 282 5j tirado D, Tomas Rebollo, por tres años, dentro de la provincia, al des* 55 tino que e\ superior gobierno y capitauia general de la provincia leí j, designare ; con costas." — suscriben los SS. Castro, Caster, y Villegua. Ebte es el hecho, Centinela^ fiel y escrupulosamente detallado, segua mi leal saber y entender. El público decidirá de lo justo 'ó de lo injusto: y pasaré á decir una palabra por separado de D. TOMAS REBOLLO, Níüural de Montevideo. La causa de este individuo es una idéntica con la de B,úlon. Unos son los testigos, unos los cargos, unas las excusaciones, y uno el proceso. Ellos solo se contradicen en que Rolon dijo que él fué á buscar á Rebollo la noche del 19 para ir á velar á la mu ger de O r tria ; y Rebollo dice qvíe pasó por casa de la suegra de Rolon, allí lo vio á la ventana, y de allí se lo llevó. Esto no es del caso por lo visto : pero como las últimas ex- posiciones que acabo de referir obran igualmente contra uno que contra otro de estos individuos, el fallo del tribunal há comprendido á los dos : y am- bos salen desterrados por tres años Rolon á Patagones, y Rebollo al imevo fuerte de la Independencia, situado en la falda del Tandil, cuyos campos (sea dicho de paso) se recomiendan altamente por el Sr. Gober- nador en campaña , según habéis tenido á bien, Cenlincla, hacérnoslo sabeí en uno de vuestros números anteriores. -Os saluda con todo su respeto EL MAYOR DE DETALL. AVISO IMPORTANTE. Se hace saber íl la sociedad literaria, á los editores del Centinela, del Diario, &c. &c. y ú todos los señores de Buenos-Ayres y demás provin- cias hermanas, que tengan ó tuvieren que dar sus obras al público, que en breve se abrirá en un parage muy apropósito un DESPACHO para la venta de toda clase de peiiódicos, papeles sueltos, y otras obras literarias; para el reparto entre los subscriptores, si los hay ; y para la recaudación de las subscripciones. Los empresarios de dicho DESPACHO ofrecen tam- bién procurar cualesquier-a libros y periódicos de Paris y Londres ; vender por menor, á precios fijos, y por cuenta de sus dueños, cualquier partida de libros, papel, y generalmente todo cuanto tenga relación con la prensa. Siendo el objeto de los empresarios de este nuevo DESPACHO, me- nos el interés particular, que el fomento general de la literatura en su país, removiendo los obtáculos que suelen oponerse á la fácil circulación de las obras, tanto dentro como fuera de la provincia, cargarán solo una comisión moderada : lisongeandose sin embargo de que la ventaja principal que de su establecimiento lesultará á la literatura, se hallará en la puntualidad y es- mero con que desempeñarán los encargos (jue se tenga á bien confiarltés. SOCIEDAD L A N C AST E RI A N A . Se pide que los señores encargados de colectar las subscripciones eu favor de tan recomendable sociedad, se sirvan agregar á su lista jjE/ CcntineUí\ 283 por doce pesos mínales ; pudíendo, cuando gusten, ocurrir sin mas aviso D» Miguel Ociiagavía por el primer pago. Ofrece también el Centinela- á dichos Sres., si creen que podrá ser útil a lo5 fines de la sociedad, el dar un lugar entre sus líneas á su reglamento y á la Unta de los subscrip-- tores, EL CENTINEL.l ; A D. Domingo Culien En su vindicación del honor vidnerado - Señor ! La historia de la«= conducta de los diplomáticos extrangeros en Bue->- nos-Ayres era digna-^'de recordarse ahora que vos que os denomináis, sola> l>ajo vuestra palabra, representante de una autoridad independiente, apare- céis en público caminando por las mismas huellas que os trazaron vuestros, dignos antecesores, entre otros los muy distinguidos %aTiartu y Seguí. Ella . no conducirla, de facto, á ilustrar mas ó menos lo substancial d© la cues- Hon en que habéis entrado, Sr-., sin reparar ni en el carácter que os atri- buís, ni ea las leyes del pai§, ni en las circunstancias difíciles de vuestra, patria, ni menos en el honor de vuestra comitente ; pero sí sería al pro- posito para justificar tanto el es.iado .de abyección en que Buenos- Ayres ha,, estado, cuanto el que la idea que hoy prevalece de hacerle sentir que debe, posesionarse bien de su valof intrínseco, y ocupar la elevación que el des- tino le acuerda, es una idea altamente feliz, que debe impregnarse en el corazón de cada hombre ; porque de no ni se salvará de los aventureros, , ni cesaran de gravitar poderosamente sobre todos las ramificaciones de esa. anarquía cuyas raices, bien lo sabéis Sr., son tan antiguas como el teatro., de los Sanchos en la revolución. Precisaménte á esta falta de espíritu de elevación ó público, es que^ atribuimos, Sr., la impugnidad en que han quedado las ofensas inferidas á este pueblo por algunoí miembros de la cljise que nos ocupa. De allí, proviene el que D. Miguel Zai>aríu se haya replegado sobre su pais mas. Men montado que vino,, pero también con la gloria de haberse burlada • de nuestras leyes, de nuestras autoridades y de nuestras, iastitucioues, pre« sidiendo publicamente una junta revolucionaria. Be allí mismo parte, el regreso del Dr. Seguí sin la menor lesión, después de haber insultado á. este pueblo en todos los lugares públicos con su expresión favorita, de que hasta las piedras de Buenos-Ayres habí-á de arrancar para ,el servicio de ■ su pueblo! y de allí, Sr., de allí es únicamente de donde proviene el qns vos que sois un extrangero en nuestra sociedad, tengáis el corage de apa^ recer en ella con todos los síntomas de un incendio anárquico,, precisamente en el instante que acaba de apagarse otro q\j/e soplaron vuestros principios, aun cuando no sean vuestros deseos^ Seiior ! no ea nuestra propia causa la que nos impele á miraros como un atentador sin autoridad : á nosotros nada nos habéis hecho de malo, sino el que nos habéis tomado por biombo para atacar las xesp.etos debidos á, estQ pueblo, K (íODsideracioa q^ue se merecea «84 nuestras leyds, el crédito de las aatoridades, y sobre todo la influencia de la civilización. Esta circunstancia es la única que nos conduce : no nos llevan los ataques que nos dais, porque nos conceptuamos triunfantes desde que habéis tenido la cordura de renunciar á vuestro primer proposito de acusarnos ante la ley, en la única forma que os puede ser permitido. Habéis abusado, Sr., de vuestra inviolabilidad en la clase de represen- tante de un pueblo independieilte, y lo habéis hecho como ninguno de vues- tros dignos antecesores; pero creemos que estáis en el caso de mostraros agradecido, no tanto á la falta del espíritu de elevación, que él llegará al- guna vez á desplegarse, no á la preponderancia de las máximas del desordea contra las cuales hay un partido fuerte que combate, sino al menosprecio con que los autores de la marcha que insultáis en el carácter de rcpresen- sentante miran vuestras doctrinas, y vuestras intenciones, al vertirlas coa el objeto de salvar de la nota de anárquicos á vuestros co-asociados. Na queremos entrar en el examen delicado de si en esto se obra bien ó no : aquellos miembros abundan en capacidad y en energía para saber resguardarse de las consecuencias de una , que , mas bien que menosprecio, llamamos tolerancia inaplicable ; porque no es lo mismo respetar la que el pueblo tiene derecho á gozar . que la que ua miembro extraño quiere go'zar sin derecho ; pero al menos nosotros creemos que se os debía poner en la obligación de hacer vuestras explanaciones sobre los dos puntos siguientes que sacamos de vuestro papel, 7/ entende- mos porque podemos entender. 1' ? Que relación hay entre vuestro carácter de representante de uk pueblo independiente, y todos los negocios que digan relación á este ejer- cicio, con la causa formada en Buenos Aires á D. Juan Antonio García^ y su fusilamiento en virtud de sucesos peculiares á este pueblo y el de Santa Fé ? Se os debía preguntar si á este hecho aluden las palabras ve- nenosas con que acabáis vuestro papel— á saber — „ Yo solamente encargaré^ que si parece estar escritos por alguno de nosotros, y si negamos la partida^ no se nos repute culpables por solo el hecho de que algún perito diga que hay analogía, ó relación de semejanza entre las letras. Las pruebas de esta clase son muy fallidas, y sin el concurso de otras, de nada valen— Capiat qui capcre possitJ''' — y correspondería que declaraseis si esto quiere decir q,uc como representante de un pueblo independiente llaiHais nulos los actos fie la magistratura al respecto que se expresa. 2.' ¿ Que relación hay entre vuestro carácter citado de representante de un pueblo independiente, con las leyes de paz y de reforma del ejér- cito sancioncdas por la sala de representantes, cuyo espíritu y consecuencias nosotros como miembros del cuerpo político podemos sostener, pero que vos como miembro extraño no tenéis derecho para zaherir ? Se os debía preguntar si á una y otra aluden las palabras venenosas que contiene una nota de vuestro papel á saber — Tiene declarada ta guerra al -espirita y carácter militar. Quiere amortizarlo absolutamente, como si hubiese aquí ^rñmk* tnas'm fie ejí'rciíosy ^n€ fum QQnvmiQtU^ huc^r cfitrwr en ei esiai^ cki!^ 6 como st estuviese ya jijada nuestra etnancipacion política^ y de corií. siguiente fuesen innecesaiios los esfuerzas de la milicia'";, y correspondería que declaraseis si esto quiere decir que como representante de un puebio independiente, llamáis injustas las leyes que han infundido el espíritu que reprobáis, si como tal tenéis derecho para dogmatizar entre nosotros, y sí esto tiene algo que ver con el honor de vüestros co diputados. En fin, Sr.y se os podría interrogar sobre eíros muchos puntos qu^ acaso vos no los habréis comprendido, porque parece que el redactor del papel ha hecho estudio en ocultarlos á vuestra penetración, y en hacer servir mas bien la circunstancia de vuestra candidez á su propia causa, que á la de vuestros compañeros y comitentes. Esta observación os disculpa mucho, Sr. ; de lo contrario, nos parece que si nosotros merecemos la nota de presunaidos criminales por haber extendido nuestras máximas á Tierra Firme, Ciíile Perú &c. no siendo mas que meros particulares ; sin mayor fatigaX en lo poco que vos habéis producido en el carácter de representante, se \ encontrarían motivos también de ingerencia, no que sirviesen para acrimi- naros, sino para expeleros de una sociedad, que no os ha hecho tanto mal para reportar el que acabáis de inferirle. — Pero, Sr., dando fin aquí á nuestra correspondencia considerándoos como miembro del cuerpo diplomá- ticoj permitidnos continuarla con el esclarecimiento que creemos tambica deber hacer para nuestra vindicación. Se ha dicho, Sr., luego que vuestro papeV salió de las tinieblas, que él hubiera sido un papel muy propio para servir de MANIFIESTO el 20 de marzo, dado el caso de que los conjurados del 19 hubiesen sacada triunfante la bandera de la cruz que tremolaron ; pero nosotros no nos avanzamos hasta confirmar esta blasfemia, porque echamos menos en élg nada menos que el crimen de heregía que formaba la columna de la de- recha, en el ataque, y que debia formarla en el MANIFIESTO que de ante mano se habia. preparado por un escritor ilustrisimo. Lo que sí hemos creído es, que en vuestro papel se encuentran dos puntos que pueden con- siderarse como los pavellones en que se cubrían los hombres viciosos, qu& rechazan con una firmeza singular todo lo que no es arbitrario , inmoral^ y torpe. — Estos puntos son, el abandono de Montevideo, y la guerra al espíritu y carácter militar. Permitidnos Sr., que abandonemos el primer punto : los que lo haa promovido han llevado sin duda la intención de hacer infeliz la causa de los orientales, de empeorarla ciertamente haciendo de ella un juego taa poco digno. Permitidnos que hagamos uso del silencio para no exponerla á controversias cuyas consecuencias ella sola ha de sufrir, y veamos si con. el silencio podemos restaurarla al grado de justicia que le ha disminuido la inconsideración, y mas que todo la intriga mas deprabada. Pasemos al otro punto. Hemos sostenido, consecuentes con el espíritu de nuestras leyes nue- vas, que la guerra de la independencia de América ha terminado desde que los gabiaeteg europeosj lois unos híiblai ponjéadose en la banda del ^86 reconocimiento, y los tros callan^ que en Fealidad significa que ocupan casi la misma posición : hemos dicho en consecuencia que nuestro estado no es c! de guerra con poder alguno e:?ítrangero, sino que puramente es un estado de guerra interior, ó entre nosotros mismos, sostenida de una p-i'.rtc por meros aventureros, y de la otra por el hábito de pelear. Es- tablecidos estos principios, en cuyo apoyo viene un hecho poderoso: esto és, la independencia de que se goza en todo el continente americano, ea e! cual se encuentran cxí'-tentes cinco gobiernos en otras secciones prin- cipales ; hemos dicho también de acuerdo con el convencimiento en que á este respecto están los poderes públicos, que él ejército iia terminado una carrera desempeñada con brillantez, acreedor por lo tanto no á un retira como invalido, sino á un premio como se denomina la ley .que establece la reco;v,pcnsa á sus servicios. Hemos dicho que el ejército asi premiado ha entrado á ser también útil en el cuerpo civil, bajo cuya nueva forma ayuda á. conquistar hi libertad, después que bajo la bélica contribuyó tanto á establecer la independencia ; y hemos dado á entender mil veces, que todo el que aspiro á sostener que el ejército debe continuar en las circuns- tancias á que ya hemos arrivado, aspira ó á someter el pais perpetuamente al espíritu 6 mas ])ien al sislema militar, cuando debe procurarse una exis- tencia civil, ó bien que esta prctencion no es mas que una conibina ion maligna para atraer elementos que aboguen y sostengan la práctica de las habitudes, contra las cuales se está luchando como la segunda guerra natural, pretendiendo con esto hacer que el ejército pase de un estado de honor cual es- aquel qno !ia ocupado en la guerra de la independencia, á una posición abyecta cual es la de contradecir los principios que le hicieron derramar su sangre, con- sintiendo servir de apoyo á la aspiración degradante de los conservadores de las instituciones viejas, cuyo derrocamiento ha sido el guión del entusiasmo €U el campo de batalla. Ento es lo que hemos diclio, Sr., y lo que, (sia circunstancias porque ni somos débiles ni ningunas nos afectan,) repetimos, para que notéis si vuestro juicio de q^ue hemos declarado la guerra al es- júriíu ¿/ carácter milHar, es conciliable con el juicio que mandan los prin-. cipios que nos corulucen. Deseamos que agreguéis, que hemos hecho sentir nuestra opinión de que los aventureros que aun restan en el continente, han de quedar exterminados con solo que los estados libres se organizen bajo formna e&tables ^..ilustradas ; porque proscripto así todo lo que es des- pótico y anárquico, es decir, lo único ([ue ha sido el estado de la revolu- ción y que ha motivado la dilación de una guerra que debió terminar á los dos años, nosotros hemos creido no solo la disolución de aquella raza, bino lo que es mas, la elevación y la, respetabilidad del pais hasta el grado que es necesario para sacar ventajas de las relaciones que la Europa se apresura á iniciar con la América, viéndola ya infaliblemente dueña absoluta de sus destinos. Esto no se consigue sino en fuerza de una sólida existencia civil^ y para adtpjirirla no es el camino hombrearse con el fierro y con la pólvora. Pei-mitidmos, Sr., que remitamos vuestra atención al número siguien- te en quo continuaremos este punto militar j y dejadnos que os presente- 287 íiios algunos de los documentos en que nos hemos autorizado para decir lo poco que heaios publicado de la diputación de que aparecéis como par- te : ellos servirán no para desmentir los vuestros, en loque no tenemos , Sr. ínteres alguno : servirán sí para que el público advierta qae en nuestras ma- nifestaciones siempre nos documentamos, para no merecer el honroso dieta- tado con que (sin alarmarnos) nos habéis favorecido de IMPOSTORES POR EXCÉLENCIA. D. León Sola gobernador sobstituto del Paraná en oficio de 2 de Abril á las ocho de la ínañana, dice ai Sr, Mancilla con referencia á la dipu- tación estas formales palabras— Ayer á las cuatro de la larde llego ú esta villa el teniente coronel coíxiandante D. Andrés Morel, que hacia tres días habia salido del Uruguay para manifestar á este gobierno un plan re- ívolucionario que se fraguaba desde Santa Fé, con algunos individuos de esta provincia para desquiciar su administración, como de todo instruirá á V. S. el adjunto testimonio, sin embargo que el Sr. Barrenechea debe haber re- mitido á V. S. igual documento, y copia de unos tratados que originales con- íerva, celebrados entre los diputados del Cabildo de Montivideo y la provincia de Santa Fé, ó mas bien su gobierno, en que en uno de sus artículos estipula la destrucción de las auíoridades de esta provincia, como base esencial de la con-' Juracion.^^ El mismo gobernador sosbstituto del Paraná en carta confidencial al Sr. López, gobernador de Santa Fé, escrita con fecha 10 de Abril, después ée decirle que tiene en su poder documentos que acreditan de un modo in- dudable que se disponía tal conjuración en su pueblo, sigue estas forma- les palabras ^ -jjEl Sr. Seguí, el Sr. Laballeja , y lo que es mas es- írañabie, los diputados mismos de Montevideo existentes en esa capital, apare- cen los principales móviles de escritos (jue se dirigen á sublevar estos mo- radores contra una autoridad que ellos reconocen, y de la cual no pueden te- Ber fundados resentimientos. Se han enviado cartas sugestivas á gefes que sé distinguen por su lealtad y amor al honor de su provincia,' y se han enviado acia ellos diputados que exploren sus voluivtades. Ies hagan ofer- tas cuantiosas para decidirlos por planes que cuanto mas los medito, mas irra- cionales é inhumanos los encuentro." El mismo Sr. Sola en otra cojn^inicacion datada en 29 de mar20,dice desde el Pai-aná — • ,,Moiel i5ie dice que qsíá incomodado con las especies que han hec|io correr doctos bribones^ como V. que yo y él estamos convenidos con Seguí para contribuir á los planes de la co- misión de Montevideo. El comandante íjeueral del Uruguay D. Pedro Barrenechea, el comandante D. Andrés Morc-1, y el secretario del primero D. Juan Florencio Perea, firman los tres juntos una co- municación oficial datada en el mismo Uruguay ú 30 de marzo, que contiene las siffuientes palabras. — „ Ya revento, señor, la mina horrorosa que antes anunciamos k su señoría, y ia comisión destinada á solicitar auxilios para salvar á la Banda Orienta!, lia empleado todo su indujo y metálico ea desíru¡rnos,para sobre nuestras raintis treparse á ver los estra- gos de la desgraciada provincia que aparentaron querer salvar. Ayer llegí) á esta ei Sr. La- íorre^ D.Juan Vazqué7, secretario de la comisioti de Montevideo, y Laballeja el chico. Ea el acto se abocaron a Morel — le entregaron una carta de Seg'uí con ofertas metálicas y hono- ríficas del mayor tamaño, ejrjpleñndo Seguí toda la ponzoña (¡ara seducirlo. Laballeja también ie escribe y ea igual lenguag-c. Vazque'z ha presentado una caria ca copia awpuesta cojao 588 diiijida por Pevea & D. Nicolás Herrera.— EJ comandante Movel Baarcha ai Paraná y se pro cederá &c." Comunicación de D. Pedro Barrcnechea, del 5 de abñl desde el Uruguay, dice con referencia a la diputación de Montevideo — ,,D. Manuel Laballeja, hermano del que viene con la comisión de Montevideo, ha sido preso en este dia, y á Latorre c le ha tomado una proclama incendiaria del godcrnador López — " En carta reservada de Sei^uí á D. Andrés Morel desde Sania Fé, datada en 22 •le marzo, le dice todo cuanto es capaz de conducir a desacreditar al Sr. Mancilla,, hasta p»dir al Sr. Morel „quc no sacrifique su opinión contra los sagrados derechos de la patria, y por un hombre tan infiel á la mejor amistad, recdkiendandole á D. Andrés Latorre quien le instruirá de cuantos pormenores desee saber para regla de su conducta pública" ; y termina con esta posdata, — „En el instante se determina acom- pañe Vázquez á Laiorre, ambos de mi mayor confianza, y de estos paisanos."' La siguiente es carta escrita por el inocente ponderado D. Juan Antonio Laba- lleja, al comandante del Eníve-Rios D. Andrés Morel, en que se acreditan los términos amistosos en que se conservaban el Sr. Mancilla, y Laballeja— Sr. B, Andrés Morel. Mi paisano y cmigo. La amistad que V. me ha dispensado me obliga S incomodar a V. con mis renglones, interesado únicamente en saludarle. Latorre informará á Y. del «stado de nuestras circunstancias: ellas son las mas tristes que se nos pueden presentar; cuando estábamos persuadidos del el brazo fuerte que nos habia de sostener contra la tiiania, ha sido e! que se nos ha mostrado mas indiferente, ó contrario, jugándonos unos cubiletes indignos de todo hombre. El amigo Mancilla, aquel que me ha hecho tantas protextas de amistad, aquel que con sus cartas desde ti año 22 me ha estado franqueando su protección á la causa de Za Banda Oriental. La insolencia de este hombre ha tocado en el extremo de insultar la diputación de Montevideo, y á mi en par- iieular: si este hombre se ha figurado que los montevideanos han de desistir de su empresa porque él no nos preste sus auxilios, se ha engañado : tenemos resignación la bastante para pelear solos ó acompañados. Ya tenemos esta generosa provincia decidida á sacrificarse jun- to con nosotros como V.lo verá por los papeles públicos. A mi me es bockorvoso saíit\ficarmey -pero aseguro á V. que yo no enyaño á nadie NO SOI DE LA L\ DIGNA RAZA PORTENA,, Jís preciso pues amigo que V. haga un esfuerzo, que preste todo su influjo en obsequio de aquel desgraciado pais digno de mejor suerte. Cuanto V. haga, no lo hace en obsequio par- ticular, sino en el de toda una provincia que sabrá recompensar á aquellos hombres que cooperen á su salvación : bajo este principio repito áV. cjue Latorre va impuesto de todo, y hablará con V. — Estos señores diputados se ofertan á V. con los sentimientos de amistad de »u afectísimo &c." Sr., vos y el público juzgareis si este lenguage es de la amistad, déla paz; y si correspon- de á un miembro, que va con la diputación caracterizado, escribir en esta forma á un subal- ícvno de un gobierno legal, y de órdeu. — Hasta el núm. siguiente se despide — El Centinel^: Quien sabe á qué viene el siguiente SONETO Un murciélago torpe y envidioso Al águila gallarda aborrecía; Y, aunque la respetaba y la temía, í. Se moria de zelos el rabioso. S No pudiendo ya mas, al bosque umbroso^ ' Donde el pueblo de pájaros dormia, Se acercó en una noche obscura y fria El bicho heterogéneo y asqueroso : Y enti elas aves en lenguage rudo Contra el águila habló tanta insolencia Cuanta la audacia sugerirle pudo. El ruiseñor entonces con prudencia Dijo : ¡ Lindo enemigo ciertamente Para que nuestra reina se impaciente l-^ Capiat qui capere possit. Imprenta de los Expósitos» N*. 40. EL CENTINELA Buenos'Ayres Jueves V. de Mayo de 1823. i Quien vive 1 La Patria. Continua el parte de los números anteriores, EL MAYOR DE DETALL AL CENTINELA. Centinela, Por fia me há llegado el turno 3e hacer la relación del últírtio pro- ceso de los réos presentes. Otras varias causas se han ventilado contra muchos de los principales cómplices en la conjuración del 1^ de marzo ; pe- ro estos se han substraído á la justicia, y sus procesos se han seguido en rebeldía. Yo daré á V. los nombres de todos ellos, y la pena á que feaa sido condenados, después de concluir el relato de la causa seguidas D. JOSE TOMAS AGUTAR, Natural de Buenos Ayres, Fué su juez el Dr. D. Juan García de Cossio. El Mayor de detall se refiere en esta causa á la relación que anteriormente ha hecho de la de D. José María Urien. Recuérdese que este individuo dijo : que encerra- do once meses en un calabozo, solo tuvo noticias de la conjuración del 19 por haberlo invitado á ella D. Tomas Aguzar, prometiéndole á nombre de los conjurados el mando de una pequeña fuerza en el movimiento, y ha. cerlo mayor de Plaza en lo sucesivo. Que Aguiar le dió diez onzas de oro, algunos paquetes de cartuchos á bala, lo informó de quienes eran los ge- fes de la conmoción, y le hizo creer que para realizarla existia un fond@ de 15.000 pesos, un depósito de armas, y üna decisión casi general en ei Pueblo. Es de notarse que Urien no complicó á un solo hombre que n» haya estado en el movimiento, y que en efecto existia en casa de un in- gles cferto uum^o de arenas, que, aunque se averiguó no ser destinadsis 590 á la sedición, sin embargo era difícil que Ui'ien, metido en una cárcel, hubiera sabido su acopio, y atribuidoles aquel destino, si no se lo hubierao dicho con anticipación. Jgidar en su declaración indagatoria dijo ; que no tenia mas re- lacir.el conducto de Ramos y de la parda J¿;//¡r>ia, Jas que Aguiar híi roto, no p0ir irtsignifícantes, como asegura, si no por contener conceptos revolucionarios, expresadr^ con disfraz. — 3". Que no han sido dos , tres ^ ó caaífo veces, sino ocho, diez, once, ó mas, las que Aguiar lo lú ido á- visitar á su calabozo ; como lo podrá acreditar con el Alcaide y portero de la cárcel, á (juicnes pedia licencia para entrar por la mañana, por la tarde, y alguna veza la noche, ci> cuya hora no se la permitió el Alcaide una ocasión, segan el nsismo Agiilar se lo dijo el dia siü;nieute.— 4'. Que si es cierto, como dice su contrario, que lo llamó á la cárcel para rogarle se empeñase con los camaristas,, es. regular que haya dado esios pssos ; y en consecuen- cia lo provoca á que diga ; oual es ei cauiarista k quien há hablado solare su asunto? — 5*. Que corrol^ora lo falso de este pretexto de Aguiar^ por cuanto el exponente nunca lo há. considerado de influjo para- cou aquellos serkores ; y (jue en esta virtud no podia valer.se de él para aquellos objetos^, mucho mas cuando ea esto ya lo habiaa servido otras personas de crédito, suposición, y relaciones, — O*. Que en apoyo de lo expuesto debe traerse á consideración que Aguiar es un revolucioajario conocido, desde el nio- vi-miento de los patricios en que se derramó tanta sangre. — 7'. Que ta.n- blfu dirbe reíU.\¡QUurse caucel cxpoue-ute bo h>i profesado odio ai mala vo- m i^at■4Ú i ^guiar, para q^e si? dgclargcíon contra él pueda ^tribuirse á otro principio que al de decir simplemeuíe Ici verdad. .-^8°. Qu^í si hubiera que^ rido valerse de la calumnia, no hubiera sin duda tomado por objeto la persona de Jíguicr^ si no mas bien otras de -superior orden, corno la de cualquiera de los gefes que vinieron á la plaza, y acudieron k la cárcel cuando s$.]\ó de ella el exponente- — 9". Que no se olvide, en prueba de su verdad, que ninguno de los gefes ni de los conjurades que se haUau presos ó sindicados en la revolución del 19, entró jamás á verlo en todfí «1 tiempo de su prisión : j que de consiguiente solo el D. J guiar íüé q'dien lo habló y preparó de antemano ; que por él fué sabedor de la revolu- ción ; y en la noche de ella esperó preparado, uniformado, armado, y rnu- Eicionado aguardando por raomentG? que lo fueran á sacar de -su prisioa, como Jguiar se lo había prom.etido, y como sucedió en efecto. — 10 Que por lo expuesto se ratifica de una manera indudable, en h^iher úáo Jguiar quien lo liabló para la conjuración, le üevó cartuchos á bala, le entregó diez orzas de oro .el día antes, y ie informó de lo-; pormenores que hi expresado en ssa declaración ; y que t-n esta virtiid cree que ei indica- do D. Tomas Jguiar es mo de los mas orientados en el plan revolu» cionario de Tagle, y que se le debe apurar por que diga la verdad, que la sabe y la oculta, partiendo del principio que solo negando puede sal- varse. Que el confesante há sido sacrificado dolosamente por ei misino Jguiar y que lo provocó al «lovimiento, trayendole á la memoria los pade- cimientos de su larga prisión, y la facilidad del suceso por la mucka gen- te y recursos que ie ív4gió para ello. >^¿-í^?í/r contestó á la primera reficKÍon de Urien, que el recuerdo que ie habí^ hecho de sus servicios era ccu el solo objeto de que hablase la verdad.-r— A la segunda. Que las cartas de ürien á él eraii paramente Ha- nsaudolo, y sla tales conceptos revoludonarios.— A la tercera, q«e solo dos ó tres veces entró á la cárcel coa conocimiento del alcaide, y otra, por no estar este, con licencia de lamuger; y que de noche ni ha estado, ni ha Solicitado permiso para ver á Urien.-^K la cuarta, es verdad no habló 4 ningún camarista ; pero que fue porque sus negocios no se lo permitieron, y que también porque ignoraba el estado del asunto de Urien : mas, que pensaba hacerlo en oportunidad ; y que nada prueba en contruri© la quinta reflexión de su contendente, pues aunque estó tuviera otras personas de quiea valerse para aquellos fines, no dejó j)or í^stp de solicitarlo á los misuíos.— A la se.Kta dijo ; que en los primeros tiempos d^e la revolución había errado por inexperiencia, como n\uchos : pero que de ello esíi arrepentido en ter- ajines que su vid* posterior es un comprobante de haber sido constante- mente yn hombre de pa?; , y mi ciudadano de orden , alejándose con estodio de todas las proporciori.es que ]jta tenido para ingerirse m la administración y en los empleos ; y que muy princij>almente pued# ^fedi-tar cpn documentos irrefragables so atnor á la presente admiiiisíra- <¿9\y, j sgs empeños por la misma.— A la se¡)'ama reflexión de Uricn dijo." ^iS íetiej-l^ í^al# voluntad, poique ana .íez le dijo en la cá.rcel d93 qne no era modo de salir bien de su osunto el hablar mal del Sr. ministro Hwadavidy y del juez de su causa : que esta mordacidad de Unen \o oh\\g6 á no verlo mas, y que con esto contesta también á la octava reflexión.— Con relación á la novena dijo, que nada sabe sobre las preparaciones de Urien para salir de la prisión la noche de la azonada ; y que los que entraron á la cárcel, después de violentar sus puertas, serian los que es- taban de acuerdo con aquel para ponerlo en libertad. — A la decima expuso ser falso y falsísimo cuanto concluye diciendo D. José María Urien. — Así terminó este caréo, sosteniendo cada parte sus conceptos mientras duró la diligencia. El Sr. juez en seguida hizo comparecer al alcalde de la cárcel publica X). Antonio Tejedor., que en declaración jurada expuso que en el tiempo de prisión que ha sufrido D. José Marta Urien jamas vtó entrar á la cárcel á Aguiar^ hasta veinte dias, mas ó menos, antes de suceder la conjuración : que no recuerda el número de visitas que el indicado A guiar hizo al preso en este período ; pero que está cierto que ocho ó diez dias antes de la sedición las repitió frecuentemente, haciéndole dos y tres al dia, y auR de noche, sin licencia del que declara, y tomándola de su muger, por cuyo motivo la ha reprendido alguna vez. El portero de la misma cárcel Fícente Izaurrakk declaró que hace al- gún tiempo que Aguiar visitaba á Urien en su prisión, asi de dia como de noche ; lo que ha continuado con mayor frecuencia en los dias próximos á la conjuración, en que llegó á hacerle dos ó mas visitas al dia. Dona Antonia Carrera, esposa del alcaide, depuso que no fue una sola ocasión sino varias las que permitió á D. Tomas Aguiar entrar á la cárcel á visitar á Urien^ concediéndole ella permiso, por hallarse su marido ocupado en lo interior : que no recuerda el número preciso de veces, pero que estas siempre fueron de noche : y que ella no sabía que aquel individuo fuese Aguiar^ hasta que se lo nombró su marido en el acto de reconvenirla por haberle permitido la entrada. Concluidas estas declaraciones, se procedió á tomar su confesión al reo, habiendo este nombrado por padrino al Dr. D. Mateo Vidal. En su confesión se ratificó, en lo mismo que había dicho en el caréo con Urien ; y á los cargos que se le formaron por haber dicho que sus visitas á este (áltimo habían sido solamente tres, y estas al medio-dia, cuando del proceso constaba que habían sido repetidas y frecuentes, á todas horas, y aun de roche, según las declaraciones del alcaide, y portero de la cárcel, y de la esposa de aquel ; cantestó que no tiene bien presentes sus visitas á Urien ni la oportunidad en que se las hacia, porque en ellas no tenia el menor interés, y las motivaba solamente la compasión. En este estado el juez de la causa, para mejor proveer, mandó cer- tificar á D. Pedro Méndez, oficial de justicia, y al escribano D. Teodof Montano-, si cuando acompañaron á Urien al suplicio, insistió este en qué D, José Tornas Aguiar tenia la culpa de su perdición, como lo había decla« rado. A consccueaci^ de este mandamiento certificaron los dos iadivíduos 293 ^ mencionados que, conduciendo al suplicio al reo D. José María Urien, dijo este por dos ocasiones que Aguiar tenía la culpa de su muerte : y y el oficial de justicia añade que en la noche anterior á la ejecución del réo, antes y después de notificarle su sentencia, se expresó en los mismos términos á presencia de los escribanos Agrelo^ Godoi, y demás acompañamiento. En vista de todo el juez sentenció á Aguiar á cinco años de destierro fuera de la provincia; y elevó el proceso al Gobierno, quien lo pasó al Tribunal de justicia á los efectos ulteriores. El réo recusó al D. D. Miguel Filie' gas miembro del Tribunal. En su lugar fué nombrado el D. D. Domingo Guzman, juez de 1*. instancia del primer departamento de campaña ; é Integrado así el predicho Tribunal, falló el dia 22 de Abril en los términos que siguen. ,, Vistos : se aprueba la sentencia consultada ; entendiéndose la pe- „ na, atento el mérito del proceso, á dos años, al punto que señalare el 5, superior gobierno, con costas." — Suscriben los Sres. Castro , Castex , y Guzman. El 24 del mismo Abril libró el Gobierno el decreto siguiente. — „Cúm- piase : se destina al réo al nuevo Fuerte de la Independencia, por ahora, „y hasta que esté formado el del volcan, donde pasará inmediatamente, j. Pase el proceso al juez de la causa, para que intime al réo la senten« 3, cia, y lo devuelva después al Gobierno ; y ordénese al gefe de la po- licia remita al réo á su destino á la posible brevedad. — Rivadavia.'^ — Se practicaron las deligencias que el decreto prescribe, y el dia 23 fué remitido el Doctor D. José Tomas Aguiar al lugar de su destierro. Por ahora, Centinela, no quiero ser mas largo, aun que me habia pro-v puesto al concluir este parte expresar los nombres de los conjurados que han sido juzgados eu rebeldía, y de los de muchos de la turba multa que fueron aprendidos la misma noche del tumulto, y después. Para el- numero próximo os remitiré esta nomenclatura, y las sentencias de todos. Mi parte será diminuto : pero será un calendario de santos, que debemos- tener muy presentes. Por lo demás, Centinela, dignaos admitir otra vez* mi consideración y respeto. EL MAYOR DE DETALL. Correspondencia, El Centinela ama la justicia, y sus páginas son para quíen la tiene $ partiendo de este principio, debe insertar el siguiente remitido. Señor Editoe» La vindicación de la inocencia calumniada, y la reputación y fama de un ciudadano, no son objetos indignos de sus apreciables páginas. Fui delatado como caudillo de la asonada del 19 de marzo, y el acuerdo de la autoridad del día siguiente lo publicó j y apreció mi persona en gOOpesos*?» t94 Yo mismo me presenté á los tribunales, desbarató la calumnia, probé mi iuociíncia, y fui íibsueko. De8pu<>s [)ed í que se me hiciese coiíocer al inicuo delator, pura perseguirlo en juicio- pero no siendo e.sto asequible, hé pe- dido la sentencia testimoniada que acompaño, y suplico á V. se digne in- sertarla en su próximo número. Si V. accede á ello, salvará el honor de un antig'JO y iionrado oficial de la Patria, y hará un servicio á que que»» dará eternamente reconocido su ufeclisimo servidor Q. S. M. B> Francisco Almiron. „ Buenos Ayres Marzo 31 de 1823. — Vistos ; no resultando de lo obra- ., do compiicidíid alguna á D. Francisco Almiron, ni menos haberse balíadp „ mandando en armas la noche del 19; debo declarar y declaro, que el referido Almiron queda absuelto de la imputación que se le hizo á este 5, respecto. En su consecuencia , póngasele en libertad, dándose cuenta 5, Diitfs al superior gobierno, coma está mandado. — Buenaventura Marímez." — Buenos Ayres Abril 1*. de 1S23. — Aprobado; y vuelva al juez de T,. 5, instancia p-ara que, ordenando su cumplimiento^ se remita coa la debidi j, constancia. — Rivadavia. — OTRO, El enctn/go del contrabando há remitido al Centinela una csrra, en 1$. q«e hace Sxibor que un sugeto visible del país, introdujo un contrabando la mis- nna noche de la conjuración. Es el caso que la celebre noche del 19 de marzo entraron por via de contrabando, y á favor de !a bulla, algi?» nos centenares de bonetes de paño para sombreros ; y que esto se há sa* bido i)or que al fm todo se sebe en este mundo bajo. Este es el hecho,, según el remitido ; y según el Centinela^ es necesario escarmentar á los que; si no hacen liejidas á la patria á fuerza de bayonetazos ya cara descubier* ta, DO por eso dejan de usar de una lanceta finísima para sacarle la san- gre ú escondidas. Señores del contrabando: no volvamos á las andadas : no Empecemos por poquito j)ara arriesgarnos en grande ; por que, si el Diablo tira de la man- ta y se descnbrp^ el pastel, el Centinela promete llenar sus renglones de nona* bres y apellidos, ya que de otro modo no quieren Corre;,5Írse los enemigos públicos.. Entre estos tienen un b^gar principal los contrabandistas. SALA DK REPRESENTANTES. \ii <¿\'<í se reunió en !a antmíKia de antes de ayer 29 de abril, á tra- tar iíobre la i lima en (¡uc debía hacerse la apertura de la tercera legisla- teM-ii, q'ie tegun acncído anterior, cprrespoadía ac verificase hoy 1.° del mefl 295 de mayo. El Sr. presidente sujetó este punto á discusión ; y parece qae el Sr. Gómez propuso, que no existiendo iey alguna c¡ue determinuse t'sta forma, se estableciera una comisión encargada de proponer breveniente uti proyecto de ley que comprendiera dos partes — 1. * Lo^s miembros por' quienes debia hacerse la clasificación de las ac- ias de los nuevos candidatos; sostenido en el principio de que tal opera- ción no correspondía á los representantes salientes, porque olla foi'in;tba ya parte de la sesión de un aüo, para hi cual no hablan sido estos nombra- dos ; y que era fácil probar hasta la evidencia que la clasificación seria ilegal, sino tenian intervención en ella los nuevos apoderados del pueblo. Para esto citó la prácticn de las cámaras exteangeras. 2. * La asistencia de! primer jefe de la provincia á la apertura de la sala ; y el mensage por escrito para que pudiera obtener una contestación oficial ; alegando que hasta el presen.te solo se habia hecho por los nutiis» tros, lo cual envolvía defectos que debían repararse. Parece que el Sr. Agüero, considerando el corto tiempo que mediaba, r-.Q opílso á ia formación inn'.ediata dé' dicha ley; y que, reservándose el establecerla para la sesión de este año, en el caso actual se procediera conia habia sido la práctica en la sala de Buenos Aires desde el ano de 1820 en que se lijaron las renovaciones : esto es, haciéndose la clasificación por ]oa^ salientes: opinión con la cual convino el Sr. ¿romes, manifestando que lo 'que le habia determinado á solicitar el pase para su proposición, hc-.bia sido su consecuencia á la marcha general que se sigue-; — esto es, el no coaS" liíuir de golpe la provincia, sino irla organizando gradualmtníe. ilenaada los vacíos que las mismas oportunidades presentasen. En resultado, se acordó que se siguiera la práct'ica de la sala — -que el presidesííe de ia sesión del aiio anterior, presidiera las sesiones preparato- ria?, Y que las actas de las nuevas elecciones pasasen á la comisión de pe->- ííciónes, COTI el encargo de que estando en estado de informar, avisase gara: xeuíiip la sala j entrar en ia clasificación general y última.. SOCIEDAD DE BENEF ICE-NCIA. Al Csntineía le es altamente satisfactorio el que esta corporación re» (SÍente le ofrezca á cada número un nuevo molivo de registrarla en sus pl» ginas. Las señoras que la componen^ no satisfechas eou los premios que deben distribuir á nombre del gobierno, han querido dar una prueba prác" tica del espíritu filantrópico que las anima. A este fin han hecho una snbscripcion voluntaria, que asciende á la cantidad de 150 pesos, de la qne d-eben formarse tres premios iguales para repartir por suerte, á nombre de la sociedad, entre las que hayan sido presentadas por laSv sócias, y ño ha- yan obtenido los del gobierno. Esto paso es n^uy glorioso. La sociedad, ha 9»fe>k}o' precaver el único inconveniente á endarla, y muy particular- mente en un pais en donde se trabaja tanto por ensanchar la esfera de las luces, üs también por demás hacer el elogio que merece el sistema de enseñanza malna, comunmente llamado de Lancaster, porque la Europa entera da fuertes pruebas de las ventajas que refluyen á la civilización y mejora de los pa.ses, de esta admirable institución. A! arrojar la América las ca- denas que la tenían estacionada, r>o ha olvidado qu^ nada avanza e» esta gloriosa carrera, si la antorcha de la ilustración no ilumina hasta los iugares mas recónditos de su vasta extensión. Es por esto que S£ ha apre„ £u,:ado ya á establecer en varios pueblos, escuelas de .;,5.;W^a : ira, indispensable para, facilitar el conocimiento de esta institución que .c generalizasen las obras elementales que- pongan al cabo de este sisteu.a. Con osle ol,jelo se La dado á luz la obra que queda expresada, y, ella es bastante para, marchar con firmeza y rapidez en una carrera que va á hacer felices á centenares de generaciones. En un pais en que la industria tino- grahca se halla non en su cuna, y por^consiguiente donde la impresión 'de cualquier escrito es tan costosa,, ha sido , preciso que el gobie.no facilitasen los medios aece.urios para que pueda emitirse al público por un precio moderada Esta obra consía de veinte y tres pliegos y medio a la rústica, y su im- presión es basta.,te regular.---Su precio es ocho reales, y se encuentra eu Ja. vereda ancha tienda de Ochagavla, y en la librería de Osandivaras, calle de Potosí núm. 32. Si. algunos Srcs. quieren conoprar alguna caníi-dud crecida de ejempla- res para r'^nmir ú las provincias interiores, Chile, Lima &c. podrán verse cot>.. el ex.,resado Osandivaras, para qne ios dirija al encargado de ia obra, qoicT^ ofrece darla á un precio acomodado. Imprenta de tos Expósitos* N". 41. EL CENTINELA Buenos-Ayres Domingo 4 Mayo de 1823. ¿Qtden vive? La Patria. VALES. BANCO. Continúa la coitiestadon al remitido al Correo de las Provinciasi Veamos si hay modo de despachar en este numero, y despedirnos de- tona vez del corresponsal del Correo^ aquel de las lecturas traveseras. Las tres preguntas del Centinela., y las respuestas respectivas que les há dado este defensor zeloso y desgraciado, son como sigue. l^ ¿ Cual es la ventaja que resultaría al Banco, si consigne el per- miso que reclama, en la suposición de que tendría que comprar la moneda antas de resellarla ? Respuesta. Ninguna inmediata : pero el mantenerse firme el Ba?íco en sus privilegios y derechos, le es de mas importancia que la ganatícia de uaos 10,000 pesos mas ó menos. 2^. En la suposición contraria de que tenga el banco la moneda en ar- cas, el remedio mas sencillo ¡yara el jnal que se padece ¿ no sería el poner- la otra vez en circulación ? Respuesta. No llegando todas las subcripciones á 250.000 pesos, es gratuita la suposición de que tenga tal cantidad de plata menor en sus ar- cas, y por consiguiente tendrá que comprar la mayor parte. S*. En la primer suposición de que le resultaría al Banco alguna ga- nancia ¿ de que modo se propone este compensar la pérdida del público ? Respuesta. Los cálculos no ofrecen beneficio alguno verdadero al pú- blico ; ni se puede pedir al Banco compensación pór la pérdida de bene- fiL.cios puramente imaginarios. Resulta, pues, en limpio de las respuestas de este campeón del Banco, tan híbil como de buena fé, que el ahorrar el gobierno al público los ré- ditos de un principal, igual al de |odos los vales que circulen, y puedan circularj no es beneficio ; que el Banco há podido hacerse de ninguria. plata menor por medio de sus billetes'; j qne está dispuesto á Kacer el sacrificio, cojnprándola al premio de la plaza, de costear el resello y de exponerse á las falsificaciones, puramente por la magnánima y caballerezca resolución de mantenerse firme en unos derechos y privilegios, que verda* deramente nunca há tenido. ¡ Ganzos del Tiber, que salvasteis el capi- tólic ! Ved en que mano tan diestra há caido la pluma de uno de vues- tros descendientes eu la margen austral de la Plata. Pasemos ahora á las preguntas que hace al Centinela este campeoQ del banco, en desquite, y cinco contra tres. I"*, conceder el gobierno al banco los privilegios que tiene^ se há reservado tácitamente el derecho de circular pcqjel moneda, ó no ? Respuesta. Entre los innumerables defectos de este comunicado , es uno de los mayores la ninguna precisión en el sentido de los términos mas importantes. ¿ Que querrá decir por ejemplo con esta palabra Gobierno, y que con esta otra papel moneda} El gobierno que concedió los previlégios al banco fue la Honorable Junta de Representantes : el gobierno que coa sus vales há escandalizado de tal modo á este preguntón espantado, es el poder ejecutivo : y si por papel tnoneda quiere hacerse entender aquel cé* lebre papel cbn que en tiempos anteriores han sido tan defraudados los acree- dores públicos, el gobierno actual no se há reservado un derecho tan tuer- to. Si, al contrario, se toma el término en toda su extensión , no há ha- bido un instante en que el gobierno no haya puesto papel moneda en cir- culación, antes de existir el banco, en el acto de salir el banco de la na- da, después de empezar el banco sus funciones, y hasta el dia de hoy. Le* iras, pagarees , cédulas , vales j todos son papel moneda, tanto como los billetes de banco ; y que no se diferencian menos entre sí, que lo que se diferencia cada una de aquellas clases de esta que se llama billetes. 2\ Si el gobierno se ha reservado este derecho ¿no es de f acto suyo? 1/, siendo suyo, ¿no lo puede transferir á otro ú otros? — (Estas son dos preguntas mellizas : pero no le hace ; tanto valen dos como una, siendo del corresponsal del Correo.) Respuesta. No solo es ün derecho que se reserva un gobierno, sino también uno de sus primeros deberes, el hacer, bien por sí, bien por otros todo lo que conduzca á alejar un mal ó un inconveniente de su pueblo; y se compensa algún perjuicio particular que puede ser que llegue á resultar de hacer un servicio público. Bajo este principio, ya se ponen en circulación unos inocentes vales, para hacer veces de la plata, que algunos especuladores pudientes hayan monopolizado ; y ya se pega fuego á todos los arrabales de una ciudad, para que el enemigo no se aloje en ellos, y después se apodere de esta. Si se ha quemado su casa de V., se la pagarán; pero sino se ha tocado á cosa alguna suya, ,1 quiere V. que le paguen el susto, que no nace de otra cosa que de haberse V. atolondrado ? — • Sosiegúese V. hombre : — vuelva de su terror pánico, y verá que la casa no es suya, que los vales no son billetes de banco, que en nada se les parecen sino en ser ambos de papel, y que el ban Cinco anos al servicio de las Nicolás Lemus. armas. José María Góngora «•...«■•«.^ Marcos Carmona f -p. . . » . » Alberto Molina ( Bartolo Ribera , / Juan de-Ja Rosa > Dos años al servicio 4^ U nuu Antonio Yillalba \ riña. Sentencias en la V. instancia. José María Palacios ...... é .... . .V. . . . . ^ Fermín Viera V Ocho años al presidio de Martin Benito Rubio } Garcia. Rafael Pereira . . . , Seis meses al servicio de la cárceL Benito Navarro Zoterio Navarro . . José Ruiz Victoriano Raiz - Apolinario Escud'^ro ).Dos años á trabajos públicos. Venancio Cobanera ... Manuel Lucero Isidro Vidal . . . . . . . , } Pedro Avila J Carlos Roldan . . . . » - üno idem ideta. Absueltosy y puestos en libertad. jD. Lorenzo Lopeí. D. Francisco Almiron. D. Alejandro Medrano. D. Pedro Baltasar Nuñez. D. José Barragan. D. Francisco Mariano Ornia» I>. Mariano Sánchez. D. Juan José Mangudo. D. Manuel Barragan. Bonifacio 01 guia. Juan Crucito. Agustín Beron= Pascual Aguirre. León Escudero. Antonio 2^epeda¡. Feliciano Areco. Antonio Garcia. Andrés Carrasco. í*edro Ignacio GorozitOo Los mas de los reos dé la primera lista han sido juzgados y sentefe^ tiados en rebeldía, por haber fugado desde la noché en que se desbarataroa los planes y aspiraciones de los sediciosos. — Los respectivos jueces que sen- tenciaron en primera instancia á aquellos reos, remitieron los procesos al gobierno ; y habiéndolos est*- pasado al tribunal de justicia a los fines ul- teriores, el dicho tribunal ha suspendido los efectos de las sentencias pro- iiunciadas en rebeldía, hasta la comparecencia ó captura de los reos. Ea esto parece haber procedido con arreglo á las leyes, según se advierte por una de sus comunicaciones al gobierno, cuya copia hemos podido conseguifi, y en la que se lee entre otras cosas lo siguiente— „La lei 3.* tít. 10 lib. 4.' de las recopiladas de Castilla, qüe ordena „ se pronuncie sentencia en rebeldía contra los reos ausentes,' y estí-blece 3, el orden de proceder en sus causas, dispone igualmente que si despties 35 de dada la sentencia^ dentro de un año primero siguiente, el acusado se 312 prcseiiiare ú la cárcel, ó fuere preso, sea oído, asi en cuanto á las penat 5, corpuraíes, como en cuanto á las pecuniarias, quedando las probanzas /¿e- j, chas en su fuerza ij vigor : que pasado el año sin haberse prcstiitado ni „ aprendido el acusado, se ejecute luego la sentencia en las penas pecunia' nius aplicubk s al fisco ó á la parte : y que presentándose á la cárcel, ó ,j siendo preso aun después del ano, sea siempre oido en cua?iío á las penas j5 corporales, mas no en cuanto ii las pecuniarias. Según psta disposición loga!, las sentencias dadas contra reos ausen- j, tes r.o piu den pcísar en autoridad do cosa juzgada en cuanto á las ponas 55 corporis allictivas (de cuya clase son las de muerte y destierro) hasta 55 que los reos, ó presentados o aprendidos, seaa oídos, y con su audien- j5 cia se ratifiquen. Por esta n)isma razón no debe recaer sobre ellos la 5, del tribunal superior, porque, debiendo su determinación última hacer cosa. j, juzgada, y no pudiendo hucerla, según el texto expreso de la ley, sería 55 nugatoria y frustránea, como lo es todo acto judicial, que no puede tener j5 efecto alguno legal. 5, Eli esta virtud no conteniendo las sentencias dadas contra los reo$; 55 ausentes pena alguna pecuniaria, como que por una costumbre constante desde 55 el principio de nuestra revolución se han dejado de imponer, ha juzgado el 55 tribunal que deben quedar en este estado, hasta que con la compare- 55 í;encia ó aprensión de los reos, y su audiencia, puedan ejecutoriarse." Eí>to dijo, Centinela, el tribunal de justicia en fiota de 25 del mes de abril : y el gobierno en consecuencia ha pasado al fiscal los indicados pro- cesos, para que en tiempo oportuno les dé el giro, y promueva las instan- cias que correspondan. Parece que lié concluido el trabajo que han exigido mi posición, y el rango que me distingue en la nsilicia. Deseara haberos coir, placido, Ccn» ¿inda. Ahora parece justo que hagáis algunas observaciones sobre la cé- lebre conjuración, ó sobre los puntos á que ella ha dado lugar. Sobre todo, en esto procederéis como os lo dicte vuestra discreción : por lo demás, dig- í»0os admitir de nuevo todas las consideraciones de EL MAYOR DE DETALL. El Mayor de Detall ha llenado su servicio como el Centinela lo es- peraba. Algo habrá que decir, y se dirá5 probablemente en el número proxiíno, con relación á algún objeto sobre el que los juicios á los coa- jurados han hecho fijar la atención del Centinela. EL CENTINElTaTsr. CUELEN en conclusión. Señor. — Nuestra carta del número S9 debe haberos hecho variar el juicio que teníais formado de nuestra conducta como escritores por que nos lisonjea- mos de haberos presentado en ella todo lo que á presencia, hasta de un tri- bunal de palo, bastaría y sobrarla para quedfr relevados de la nota de wpos» 318 iores eon que tuvisteis dignación de condecorarnos en vuestra vindicación del honor vulnerado. Hasta entonces habíamos tenido la delicadeza de li- mitarnos á hacer meras referencias á los documentos originales que hablamos visto ; y os debemos hacer la sincera confesión de que solo el horror con que miramos todo lo que huele á anarquice ó revolucionario (1) pudo ha- bernos arrancado la revelación que hicimos de que vuestros co-representan- tes aparecían en ellos autores ó cómplices, en la conjuración contra las auto- ridades del Entre-Ríos. Sr. — Jamas hubiéramos pasado una línea de es- te límite que nos trazaba el honor mismo de la causa de los orientales ; ,y creednos que para traspasarla ha sido preciso que vos hayáis atacado por los cimientos lo que da una grata existencia á nuestro papel, esto es, el crédito de verídico ; pero este desahogo que damos á nuestros sentimientos los mas íntimos, debe también servir para poneros al cabo de lo que ea adelante será nuestra conducta con respecto á la cuestión que ahora cerra- mos con estos puntos Quedamos comprometidos á continuar el punto militar, no porque éí tenga conexión alguna con vuestro pleito, Sr. — ■ sino por que él la tiene sin duda con el crédito del ejercito de la revolución, en cuyo concepto habéis procurado ponernos como enmigos de lo que llamáis el espíritu y carácter militar. Sois injusto, Sr. — Nosotros respetamos en general la pro- fesión bélica ; y al recordar las acciones de los ciudadanos que la han ejer- cido en nuestra lucha, nadie mas que nosotros se penetra de un profun- do reconocimiento á servicios que desde 1806 han hecho remontar el nom- bre de nuestra patria hasta colocarla al nivel de los pueblos célebres y bra- vos. Es imposible que vos, ni vuestro abogado, Sr., ni nadie, contemple con un entusiasmo mas fuerte la obra de la sangre y de la espada de nuestro ejército, esto es, la obra de la emancipación ; ni menos que ba- ja quienes mas que nosotros, que somos hijos naturales de ella, encuentrea en esta obra mayores títulos al premio del pueblo contemporáneo, y á la consideración de la posteridad. Sr. ! — tenemos que refrenarnos aun en la traza de este párrafo, por que el objeto es tan digno, tan elevado, y tanto nos arrebata, que si franqueamos enteramente el paso á nuestra pluma, tememos caer en un vicio de entusiasmo, que á la vez nos ocupe con perjuicio del asunto principal, y nos haga aparecer como menos pretendemos, esto es , como serviles ó adulones, cuyo habito no nos es licito cargar por mas gran- de que sea la persona que lo requiera. Asi, lo dejaremos. Habéis sido injusto, Sr., lo repetimos. Jamas hemos aspirado á hacer !a guerra á clase alguna que ha marchado consecuente con el objeto de la revolución ; y tan distante hemos estado de hacerla á la que se llama militar, que, antes por el contrario, hemos reconocido en muchas de nuestras páginas el doble mérito que esta ha contraído por haber sido la única que se ha subordinado sin violencia á la Influencia civil que empezó allá donde la militar dio fin. ¿Cuales son los obtá culos que esta clase há opues- (1) Esta es la única satisfacción que podemos dar á aaestros coescritores-^n Moa- tewdeo. Eü Cent. ííüm. 41« 514 to en Buenos Aires á la obra de la reforma? No se sacará und S5lo; y 03 agradecemos, Sr., que nos hayáis proporcíon'ado este motivo para re- gistrarlo en nuestras páginas, y mandarlo al conocimiento del mundo qu« aspira á ver la luz. Es menester que este sepa que ha sucedido todo ló contrario. La clase militar en Buenos Ayres ha sido el apoyo mas firrrié que ha tenido el sistema de la ley y la preponderancia de las instituciones civi- les mas modernas,*'pues que la hemos visto hasta derramar su sangre por re- Chazar las pretenciones de los ridiculos apostóles del sistema del garrote, montado bajo la base de la inmoralidad que les legaron los tiempos de Carlos 4*. y Maria Luisa. Sr., nosotros sabemos muy bien que nuestros militares no han sido hechos para ser mandados á lo emperador ó á la rey ; ellos no son máquinas como los soldados mercenarios con que la Austria díó en tierra con Italia, y con que la Francia se prepara á invadir la España, porque imita nuestra resolución de entrar en el rol de los pueblos libres é ilustrados. Ahora, Sr., juzgad cuan en ridículo queda vuestra tentativa, á la vista de esta explanación que hacemos del convencimiento en que ha tiempo que reposamos ; y para que no volváis á agarrar el freno con los dientes, tC" sed la dignación de escucharnos todavía. Nos habéis visto opinar en algunos de nuestros ' primeros números en íavor de la reforma del ejército; y por esto nos suponéis como de mala ié e n la idea en que hemos insistido de que lograda la independencia, es por demás la existencia de enormes masas de tropa regular. En el núm. 30 os hemos hecho ver los principios en que nos apoyamos para sos- tener que k obra ha terminado, y que nuestra guerra ya no es guer- ra nacional, y ahora podemos agregaros la misma confesión que los tiranos de la Europa acaban de hacer, y que encontrareis, Sr. en la cir- cular diplomática que hemos copiado en nuestro núm. 40 página 299: contemplad bien estas palabras que las trompetas de los gabinetes austriaco, ruso, y prusiano han hecho sonar en los oidos de la misma España. „co- ionias ricas, (le dicen,) qm jusiifican su separación par las mismas mUTimas en que la metrópoli ha fundado su le¿) pública, y que, AUN QUE EN Vano, quisiera condenar en aquel hemisferio.'^ Esta confesión habida tan á tiempo nos releva de mas pruebas en la parte en que nos hemos contraído á dar por un hecho la obra de la emancipación, y por consecuencia la no necesidad de los mismos esfuerzos que se hicieron en los primeros años de 1» revolución. Reconoced nuestra buena fé, Sr., y confesadla. Ahora sea arran- cando de esta base, ó bien de cualquier otra que dicten á vuestro abogado los estravios de su imaginación, permitidnos apuraros algo mas, haciéndonos ■fias prácticos en nuestra es,critura. La reforma del ejército en que han eiítrádo las autoridades públicas, y que nosotros hemos sostenido de frente, por un principió mas noblie qiíe el de la rivalidad, la ha reclamado y aun gustado de ella la clase militar. Cansados estos ciudadanos armados de trabajar contra el enemigo, común, 7 de recibir por recompcasa ea todos los territorios que haa pisado^^la ioi* 315 áígna nota de usurpadores, casi todos se replegaron sóbfé Buenos Aires á donde creyeron encontrar una patria reconocida , y un campo mas digQb de la elevación de sus sentimientos. Cuando esto sucedió, ya la eiLm- capital de la unión, se hallaba con un cuadro de jefes y oficiales- que le legaron los directores de la nación, tanto como la disolucioti anárquica de diferentes cuerpos, y que con dificultad hubieran encontrada suficientes puestos que ocupar en uii ejercita napoleónico. En tal estadó ,. dos cosas eran indispensables — 1% Hacer útiles á los homhres que ya no lo eran, aun cuando cargaban espada y charrateras. 2*. Restablecer la mo- ral del ejercito, y preferir poner en su cabeza oficiales de gran mérito, que hablan aprendido á serlo trazando planos, no ea las mesas dél café, sino sobre el campo de batalla. Uno y otro se hizo : los gefes del ejer- cito permanente, aun cuando puede decirse que kan cesado en su época, «o hacen en el día el ridfculo papel que antes hacia un coronel en las pa- radas militares ó sociales ; y los que se consideraron sobrantes, ni van á; llorar su indigencia á las puertas de ios ministerios, ni á maldecir en las, calles por haber perdido su tiempo en la conquista de la independencia, de la patria. He aqui , Sr., el espiritu de las leyes militares del dia ; y el de nuestra insistencia en la reformación. Confesareis, pues, que esto no es atacar el espiritu y carácter militar bien entendido; y si aun no os atrevéis á hacerlo, dejad de leer lo qi;ié se escribe, y encaraos á la misma clase tanto reformada como activa. Pre-. guntadles si no es verdad que en esta marcha es la única vez que tan en- contrado en la revolución lo que e& capaz de lisonjear el espiritu militar s preguntadles si no es verdad que han preferido á ir á Chile y al Peru^, como sé les há invitado, eí gozar en su patria de una posición qua jamas les hicieron esperar los qué les premiaban con un abandono, total d& sús servicios, cuando no admitían ser instrumentos del despotismo inician- uose en las logias aristocrátás : preguntándoles si no están contentos j y des- pués que les oigáis, publicad Sr. lo que os respondan á fin de desinentir el concepto en que habéis querido dejar á nuestro ejército, suponindolo mon-, íado de tal modo, que sea necesario hacerle una guerra tan cruda como, la que se hace y debe hacerse á toda clase, y á todo hombre que resis- te por sus vicios tomar asiento en el teatro de la moral y déla civiliza- ción. Nosotros, Sr., esto es lo que nos hemos propuesto al dar tal ex- tensión al articulo ntilitar : nos ha sido imposible dejar pasar una nota que «s» tanto mas injusta cuánto es'fneñós m'erécida. Ahora Sr., una palabra para vuestra gobierno. Nos habéis visto poner-? nos en acción contra lo que hetnos Uam^áot tiranía militar; y habréis nóta« do tanibieo que hémos puesto algún estudió en hacer que el puéblia abra su's ojos, y se prevenga, contra la preponderancia de aquel espíritu. Pío- bablemente á esto alude el reproche que nos hacéis porque batimos lo que llamáis hómbi-es 'grandes en la Vevólücioh ; muy bien: pero sabréis algia, mas: sabréis que sí alguna vez lo hemos hecho, nos sentimos con fuerzas bastantes para haceílo mil, q al meaos iiad'd teá que,coino ea ©trasj sepamos ^i*^.- 316 íe trazan defacto planes con tendencia exclusiva á montar aquel sístma so- bre los principios civiles que preponderan, y que sostiene el ejército de Buenos- Ayres con su sangre. Pero este sentimiento no es hostil al ejército : lo es si, y muy deveras, á toda cabeza que quiera hacer del pueblo un campo militar, no por reconocer en este sistema gran capacidad de prodigar bene- ficios, sino porque no encuentran otro que facilite el tratar á los hombres como carneros, y el arrearlos á fueza de chicote. Esto es todo, Sr. nuestro : y es á lo que no creemos con derecho á nadie, á nadie en toda la extensión de la tierra: al menos siendo este nuestro juicio, no debéis esperar arredrarnos sino que cuantas veces seamos provocados por actos públicos ó privados ^ batir un sentimiento tal, lo hemos de hacer, pero animados de un es- .pirítu muy distinto al de la personalidad ó la venganza; porque ni emu- lamos, ni hay quien pueda emular la suerte algo fatal que el destino nog ha preparado— no la de los Solones, sino la de los CENTINELAS. SALA DE REPRESENTANTES. En las sesiones preparatorias de los dias 1.° y 2L<> del presente mes de fnayo, se han examinado y aprobado las actas de los representantes de la ciudad y la campaña, nombrados para integiar la Sala en la tercera legislatura; y parece que este acto h* renn?do en los mas la unanimidad, en algunos la diferencia de uno (t dos votos con- tra las actas, y en los de la ciudad todos en favor, menos los señores Rivas, Ancho- renuy Arroga, Diaz Vclcz y uno ó dos mas de los representantes salientes. El go- bierno ha sido encargado de invitar á los electos para el dia de mañana, en que debe hacerse la apertura á las siete de la noche. Aprovechamos esta ocasión para poner en el conocimiento del Sr. Arrag-a, represen- tante saliente, que deseamos evite todo lo posible el complicar nuestro papel en sus pleitos 6 quimeras, como lo ha hecho en la Sala y en la representación que elevb á ella el dia pri- mero quejándose de la nota p&blica con que se le ha marcado. Si su nombre ha aparecido ea - nuestras páginas, ha sido por sola la circunstaHcia de estar puesto en un comunicado que se DOS remitió por la Imprenta, é insertamos bajo esta forma en uno de los nimeros anteriores: de lo contrario no era fácil que nuestra atención que tiene asuntos de im- •portancia en que ocuparse, se hubiera contraído á un teatro y á un actor que está» •lejos de entrar en el rol de los que juegan en las páginas del Centinela. AVISO DEL CENTINELA, ...■^^l T^''''' rV""' ^f^'^ obligado á duplicar nuestros números semanales fué la new cesidad de insertar las relaciones de las causas de conjuración, con que ha querido fatorf cernos el Mayor de detall. Era preciso, a mas de d'arles lugar en nuestraTpiginaV pí' bhcarlas con la ijosible inmediación al suceso; y esto no nodia lop-rarse dP nt..«^l«f i' ^ dobla do nuestros trabajos. Ademas: aquellL '"lato^it b£id^ n'r. asuntos ¡gualmeiite graves, si solo hubiéramos continuado pt il n,'^ V rfT/"' '''' Pe>o habiendo cesado, con el que insertamo¡ ÍZrJZ '^^^y^""' igualmente el motu^o que ha tenido ^I Cent/ne aZl parecer los jueves, y continuará en la forma que acostumbraba antes de esleTncrdeat,^ Impreííta de los Expósitos, N*. 43. EL CENTINELA Buenos-Ayres Domingo W de Mayo de 1823. . ^^^^^^^ « íQwi'cw vire? La Patria. APERTURA DE LA TERCER LEGISLATURA DE LA PROVINCIA DE BUENOS-AIRES, Sesión del lunes 5 de maifo de 1823, Reunida la Sala de Representantes á las siete de la noche, se procediá á la lectura de la acta de la sesión preparatoria anterior, en que fueroa aprobados los nombramientos de los miembros de la Sala que deben rem- plazar á los que, en virtud de la ley de renovación, concluyeron sus fun« dones al terminarse la sesión de 1822. Acabada la lectura de la acta, el Sr, Presidente manifestó á lu Sala que habían sido citados los nuevos representantes, á efecto de ser incorporados aquella aiisma noche á la le- gislatura. En consecuencia se les hizo comparecer, y habiéndoseles recibido el juramento de ley, pasaron á pcupar el asiento que abandonaron en el acto los diputados saliente*. En spguida se procedió á votar por presidente y dos vices, con arreglo al reglamento de policía interior de la Sala : fue reelecto para el primer cargo el Sr, D. Manuel Arroyo y Pinedo, f nombrado primer vice-presidente el Sr, D, Manuel Pinto, y segundo e| Sr. Dr. D. Ramón Diaz. El Sr. Arroyo entonces dirigió la palabra á la Sala, expresando que creía de su deber felicitar á la provincia por la apertura de la tercer sesión, „Esta (dijo) debe lisonjear tanto mas á los amantes del orden y de las nuevas instituciones, cuanto durante el tiempo en que han estado suspendidos los trabajos de la Sala, un suceso, indigno hasta de recordarse, pudo acabar con todo de un solo, golpe, volviendo á sepultar el pais en la espantosa anarquía de que apenas había podido salir, Acaso en el dia no se conocerá por todos el lleno de males que iban á gravitar de nuevo sobre la patria | Di tampoco se sabrá apreciar debidamente los trabajos de la legisiatura^ 9fx las dos sesione» aateyipres, por condttcir el pais hasta el punto eleva4^ 318 á que lo llama el destino. No importa : concluyó el orador : la posteridad con ojos libres é imparciales hará una verdadera calificación, y pregonará el mérito donde verdaderamente lo haya habido. Mientras tanto es preciso, sin que nada pueda arredrar á la Sala, continuar su grande obra, bajo los mismos principios liberales que ha adoptado, y con la energía y patriotismo que tanto la han distinguido hasta aquí; estando cierta que no solo hará la felicidad de sus representados, sino también influirá ee la de las pro- vincias hermanas, acreditándose digna de las confianzas que tiene en depósito.'* Antes de comenzar el Sr. Presidente esta arenga, se habían ya presen- tado en la Sálalos dos ministros secretarios en los departamentos de gobierno y hacienda, que tienen accidentalmente reasumido el mando, por ausencia del Sr. Gobernador de la provincia, actualmente en campaña contra los bárbaros. Luego que el Presidente de la Sala terminó su alocución, el Sr. ministro de gobierno ocupó la tribuna, y se dirigió á los representantes poco mas ó menos en estos términos. 5, La vez primera, Sres., que desde este mismo puesto tuve el honor y también la satisfacción de dirigiros la palabra, ella explanó la impor- 5, tancia y dignidad de estos actos, y cuan necesario era que ellos fuesea 5, revestidos de todo el decoro y solemnidad que demanda el sistema represen» 5, tativo. El gobierno no creyó entonces conveniente remitir á la Sala por j, escrito su mensage : él conocía muy bien que por vivos y animados cjue j5 fuera los cnlorldos con que se exornase el cuadro, no se podría evitar que 5j en el fondo apareciera el pais como en creación : pero ahora, que en 5, el decurso de un año se han recogido abundosamente los frutos del 3, zelo y luces de la Sala, y de la energía del gobierno, han cambiado del todo 5, aquellas circunstancias, y el estado de nuestra patria y de sus nuevas institu- 5, clones es enteramente lisongero. Nada ha turbado la tranquilidad pública, 3, sino el movimiento, tan alevoso como momentáneo, de la noche del 19 de 3, marzo en que la entereza del gobierno, y la decisión del ejército y los ciuda- 5, danos, supieron salvar el pais; y ha quedado ya borrado este suceso 3, obscuro, porque hay demasiada luz que lo cubre. Es preciso, en consecuen- 3j cia, que la tercer legislatura de la provincia invista el carácter de conser- 3, vadora, pues que es indispensable dar una estabilidad sólida á lo que 3, ha costado tanto créar. Esta conservación, cuyo resultado será la per» 3j manencia de las instituciones, solo puede lograrse mejorándolas ; porque 3, si nada violento es perpetuo, nada estacionario es duradero. Tambiea 3, ha influido decididamente en la determinación de remitir por escrito 3, el mensage á la Sala, el que debiendo el gobierno ocuparse principalmente ea 3, este ano de las relaciones exteriores, así con la Europa, como con los demás 3, gobiernos del continente, es oportuno que circule un documento que pre» 3, senta el aspecto lisongero en que se encuentra el pais, para reportar las 3, ventajas que son precisas á nuestras relaciones y prosperidad. La circuns» 3, tancia de reasumir provisoriamente el mando los ministros, también ha 3, obrado á este respecto ; pues, siendo el mensage á nombre del gobierno, 3, y no habiendo un ceremonial qu^ prevea estos casos, es conducente qut las mismas personas que invisten la autoridad no sean las que hablen á j, su nombre en la sala. El ministro que os habla, señores, siente la mas 5, alta satisfacción en felicitar á la Sala con toda la efusión de un corazoa j, sincero^ y en esperar todo de las luces y patriotismo de los represen* 5, tantes, que han logrado conducir el pais al punto de que ya no puede 5, retrogradar, porque son sólidos los cimientos en que estriban sus institu» y, ciones benéficas," Terminada esta alocución, el Sr, ministro entregó al Sr. presidente en an pliego cerrado el siguiente MENSAGE DEL GOBIERNO A LA TERCERA LEGISLATURA DE LA PROVINCIA. Señores Representantes. La reunión pacífica de la tercera legislatura de la provincia, es un mo» íivo tan grande de consuelo y de satisfacción para el gobierno, que él debe €m« pezar congratulándose de un suceso que anuncia la estabilidad del sistema representativo en nuestra patria, y la prosperidad progresiva de los nego- cios públicos. El estado de ellos, señores, al presente es bastantemente feliz. La paz se ha conservado con todas las naciones del continente ame- ficano. El solemne reconocimiento de nuestra independenciay hecho por el gobierno de los Estados Unidos, exige por nuestra parte una demostraeíoa propia de los sentimientos que exitan la conducta sincera y honorable de la primer nación de nuestro continente. El gobierno, por medio del dis- tinguido agente de el!a^ aquí residente, le ha hecho ya conocer sus dispost^ eiones á efectuarlo. El tratado con la república de Colombia, que se pon« drá á la consideración de la Sala^ dará una ¡dea exacta de nuestras relá- eiones particulares con aquella nación. La alianza con los tres gobiernos de Santa Fé, Entre Ríos,, y Corrientes, se ha mantenido por una conductíi siempre franca y leal, y por actos positivos de amistad, de confianza, y roútua socorro,. El estado de las demás provincias de la antigua ünioo^ por lo general es pacífico, bien que la tranquilidad interior se siente gra* vcmente amenazada en algunas de ellas. El gobierno no solo ha conser- vado la buena armonía é inteligencia con todas, sino que trabaja por acer« carse lo posible á un estado der alianza y union^ que parecen desear gene- ralmente. Para obtener mejor este resultado es preciso proceder con len« titud y circunspección, borraatío primero, por una conducta 4 todas luce» desinteresada, las. impresiones de desconfianza que dejaron los pasados de*, «órdenes. La misión pacífica que está á punto de salir para las provinciaí interiores obrará sobre estos principios, siendo de esperar que los ánimdi Sff dejen vencer al fin del seot¡n>ieDto natural^ que induce todavía á forraspp miBí sola familia. La emancipación del BrasiJ ha completado la independencia de nnP94 tro continente ; pero las ideas que desgraciadamente parecen dominar en el gabinete . ^« >«. • « 1 00. D. Joaquin Suarez j 150. D. José Listra 1 lOOi D. Agu tin Lastra .y^ 50. D. Domingo Lastra ./í. D.. Juan P. Sans Valiente 60. D. Esícvan Márquez , 50. D. Pedro Blas Escribano 25. X). Leoaardo Piedra flueaa 53. Total 613. EL Sr. MINISTRO DE LA GUERRA EN CAMPAÑA. Henaos logrado una copia de la Dota que este Sr. ha dirigido al go- bierno delegiido, y cuyo contenido nos parece digno del cojkocimiento público. „EXMO. Su. Ayer á las nueve de la niañ;ma rompió la marcha la „ división que vá á obrar activamente contra los bárbaros ; ella se compone „ de 1,300 hombres de caballería, 50 artilleros con 4 piezas de á 4, y 50 „ cazadores. S. E. el Sr. gobernador de la provincia la manda en persona : vá bien equipada de todo lo nfcesario, y regularmente montada. Son 4© . „ esperar resultados felices, ási por el gefe que la dirige, conao porque Ja .^^ tropa veterana y de milicia vá muy dispuesta á pelear: la mayor p^ttft de esta se ha ofrecido voluntariamente.— El batallón de cazadores, .el v^€»«U de «utUlecia, j las «ulUoias,, baa quedado 4 u)ís órdf^es m ^ 3^9 j5 punto, j los trabajos de la fortaleza continúan con tesón y adelaoto.^^ ,^ Fortaleza de la Independencia abril 2^ de IS'2,3.— Francisco^ de la Cruz. 'Exctno. gobierno deiegado. GUARDIA DE HONOR A LA SALA. La noche en que se abrieron las sesiones de la tercer legísíatura, se puso á disposición del presidente de la H. Sala nna guardia de honor con tandera. Se había creido que la nota del Inspector al Sr. presidente fuera leída en la Sala, como que contenía una felicitación del ejército permanente á la legislatura de la provincia. El Centinela ignora el motivo por que se omitió este paso : pero tiene le satisfacción de publicar la nota indicad^ y de ser el wganp de los sentimientos d«l ejército. Buenos- Jjjres 6 de mayo ¿íte 182^. El Inspector y comandante general de armas, tiene la honra de ofrecer al Sr. presidente de la H. Sala de Representantes, una guardia de honol", formada de los veteranos y milicias de la guarnición, como un testimónio de respeto que el ejército rinde al renovar sus sesiones tan augusto cuerpo. El Inspector espera que el Sr. presidente tendrá la dignación de manifestar á la Sala las felicitaciones que le dirige todo el ejército permanente. _JBl Inspector saluda al referido Señor presidente con la míiyor conside- f^áoT^m-^Ignacio Jivqrez. — ^Al Señor presi4ente de la II. J. de Representantes. POLÍTICA. La escena nueva que parece vá á representarse en Europa, es segura- mente atendible ; y sus resultados* deben ser de bastante interés. Es por estos principios que el Centinela publica los documentos que siguen, y qúe dan idea de la marcha de aquellos giabinetes, y del estádo de sus niútuas relaciones. El 9 de enero se leyó en la sesión de las cortes de España la circular importante que publicamos en nuestro núra. 40 ; y acabada la lectura, el jninistro secretario de relaciones exteriores, D. Evaristo San. Miguel, se produjo en estos términos. „ El gobierno de S, M. es de parecer que ni sería oportuno, ni decorosej ni justo contestar á una circular, cuyo tejido de iuvettivas, éaluinnias j sospechas malignas, se dirige, no tanto contra la nación entera, como contra los que la gobiernauj y los que han efectuado la revolución." s Aquí varips diputados interrumpieron al minisitrcr, ^xcianqiaajj[p wMfM todoSf Gontret ia rmcim expresa la circular,, 330 El ministro c^ntlauó. „Las invectivas, en verdad, son contra todos • f)ero el principal blanco de ellas es el gobierno, los autores de la revo- lución, y los que la sostienen. S. M. á vista de esta circular, reservan- dobe el derecho de manifestar sus principios y la justicia de su causa, por una franca exposición de la historia de nuestra revolución, ha creído que conviene declarar con firmeza que de manera alguna reconoce en ningún gabinete extranjero el derecho ni la necesidad de intervenir en sus nego- cios. Tendré ahora el honor de leer la nota que ha de servir de respuebta ■k la indicada circular de los gabinetes de Austria, Ruáia, y Prusia. NOTA dirigida á los ministros españoles cerca de las cortes de Viena^ San Feteisburgo, y Berlín. Con fecha de hoy comunico al ministro de S. M. cerca de la corte de— la real orden siguiente. Se hi hecho presente al gobierno de S. M. la circular de ,dirig!da á su ministro, residente en esta corte, cuya copia se acompaña á V. E. para su conocimiento. (1.) Ebte documento, lleno de hechos desfigurados, suposiciones denigrantes, acriminaciones tan injustas como calumniosas, y peticiones vaga»;, no exige respuesta categórica y formal sobre ninguno de sus puntos. ^ El gobierno español, dejando á una oportunidad mas conveniente el manifestar á todas las naciones de un modo público y solemne sus sentimientos, sus princi- pios, sus determinaciones, y la justicia de la causa de la nación generosa á cuya cabeza se halla colocado, se contenta, por ahora, con declarar. 1*. — Que la nación española es gobernada por una constitución, solem- nemente reconocida por el emperador de todas las Rusias en el año de 1812. 2*.— Que los españoles amigos de su patria, que proclamaron á prin- cipios del mismo ano aquella constitución, abolida por la violencia en 814 no fueron pen^uros, sino que tuvieron el honor indestructible de ser ins- trumentos de la voluntad general. 3*. — Que el rey constitucional de España está en el übre ejercicio del poder que le ha conferido el código fundamental ; y que todo cuanto se alegue en contrario, es una calumnia de los enemigos de España. , 4*. — Que la nación española nunca se ha ingerido en las instituciones y gobierno interior de los otros Estados. 5\— Que poner un remedio á los males que afligen á la España, á ninguna nación interesa tanto como á ella misma. 6*.--Que estos males, lejos de ser consecuencia de la constitución, se deben á los enemigos de ella. 7*. — Qie la nación española nunca reconocerá en alguna otra potencia »l derecho de mezclarse en sus negocios. (1.) Véuee la circular publicada cu el uúm. 40 del Ceatiuela. 331 ■ 8*. — Que el gobierno jamas se apartará del camino que le señalan sos deberes, el hoHor nacioaal, y su inalterable adhesión al código fundamen- tal, jurado en 1812. Está autorizado V. E. para comunicar verbalmente esta nota al ministro de relaciones exteriores, y para darle copia, si la pidiere. Se lisongéa S. M. de que la prudencia, zelo, y patriotismo de V. E. le inspirarán la conducta firme y digna del nombre español, qee conviene observar en las circunstancias presentes. — Tengo el honor &c. — Evaristo San Miguel. — Ea Palacio enero 9 de 1823. Discurso del rey de Francia, dirigido á las dos cámaras legislativas, al abrirse sus sesiones el dia 28 de enero. Caballeros, La larga duración de las dos sesiones anteriores, y el corto descanso que os han dejado, me babían hecho desear posponer la apertura de la presente; pero son superiores á todo la necesidad y ventajas de que apro- béis el presupuesto de los gastos del Estado. Se ha mejorado la situación interior del reino : la administración de justicia, lealmente ejercida por los juris, y sabia y religiosamente dirigida por los magistrados, ha puesto fin á los complots y tentativas de insurreccioDj que fomentaba la esperanza de la impunidad. Hé celebrado con la Santa Sede los convenios necesarios para el es- tablecimiento de las nuevas diócesis, que la ley há decretado. Por todas partes las iglesias están provistas de pastores : y el clero de Francia, per- fectamente organizado, ^nos atraerá las bendiciones de la Providencia. Hé provisto por las debidas ordenanzas al arreglo de las cuentas, re- clamado por la economía que debe haber en los gastos. Mis ministros someterán á la sanción de la ley la razón de los que se han hecho en 821. Os presentarán la cuenta de las entradas y salidas en 822, y el pre* supuesto para 824. De estos documentos resulta satisfecho todo gasto anterior, inclusos los ocasionados por los preparativos militares, que se han hecho necesarios. Hemos entrado al año 23 con un sobrante de cuarenta millones (8 millo- nes de pesos) ; y el presupuesto os presentará un equilibrio de gastos y recursos, que hará ver que no es necesario emplear este sobrante. La Francia debía dar á la Europa, y le dá en efecto, el egeroplo sa- ludable de una prosperidad, que los pueblos no pueden conseguir sino vol- viendo á la religión, á la legitimidad, al órden, y á libertad verdadera. Mas la ju^sticia divina permite ,que, después de haber hecho experi- mentar por largo tiempo á las otras naciones los terribles efectos de nues- tras discordias, estemos nosotros expuestos á los peligros que traen cala- midades iguales en^aaa nacloa vecioa. Hé tentado todo para garantir le 5egurii!ad de m! puebíd, y yfetémt á lá ftíííttta España de las máyores desgracias. La ceguedad cón que se han rechazado las representaciones he- chas en Madrid, deja poca esperanza de conservar la paz. Hé o^den&05¡blej y el gasto total, comparado con el del aflo anterior, se hallará El Cenx. num. 42. 334 notablemente reducido. La diminución de los gastos, combinada con Ta mejora progresiva de las rentas, ha producido un sobrante, que excede las esperanzas de S. M. Confia por lo tanto en que la rfmara, sin perjudicar al crédito público, y después de proveer al servisio dtl año, podrá efectuar una nueva y cosiderable reducción en las contribuciones del pueblo. Milorcs y caballeros. S. M. nos manda os aseguremos que las ma- nifestaciones de afecto ácia su persona y gobierno, que acaba de recibir ea su viage á Escocia, han hecho en su corazón la impresión mas profunda. RELACIONES EXTERIORES. Se sabe por gacetas recientes y cartas que el Sr. Cesar A. Rodney, que estaba anunciado por primer ministro de los Estados-Unidos para Bue- nos-Ayres, había recibido ya su nombramiento del presidente v el senado de enviado extraordinario y ministro plenipotenciario cerca de nuestro go- bierno, que por ciertas formalidades estuvo demorado por algún tiempo; y que el Sr. Ricardo C. Anderson era también despachado con el mismo carácter para el gobierno de Colombia. Para secretario de legación en Buenos- Ayres está nom.brado el coronel Jok7i M. Forbes, que existe aquí en cali- dad de agente ; y para secretario de la legación de Colombia lo ha sido e! Sr. Charles S. Todd, que ya estaba también de agente en aquella re- pública. Se agrega que al mismo tiempo ha sido nombrado un individuo de gran crédito en los Estados-Unidos cerca del gobierno de España, y qu» saldrá acaso con instrucciones conexas con los asuntos de América. — Los diputados de España están ya en Montevideo — Notamos, que como era natural , se ha querido dar en los Estados-Unidos todo esplendor á una misión que se despacha nada menos que con el solemne motivo de reco- nocer la independencia de dos grandes estados en el nuevo mundo. Eo tales casos la importancia del acto requería que el reconocimiento fuese €xprofeso conducido por un ministro despachado para este intento, como en efecto asi sucede al presente. Los conocimientos adquiridos por los agentes de los Estados-Unidos en Bnenos-Ayres y Colombia, parece que han exigido también su permanencia para auxiliar á la misión, y acaso para ' ejercerla después que se retire el ministro exprofeso. No hay cosa mas frecuente en Europa que el que los secretarios de legación, por ausencia ó vacante del jefe de la misión, sean nombrados encargados de negocios {Chargé d' (iffm'rcs, que es un empleo temporal) y cuando vuelve el prin- cipal, ó se nombra otro nuevo, vuelven otra vez á ser secretarios. Por lo tanto no debe extrañarse, como se ha hecho, el nombramiento de los Sres. Forbes y Todd como secretarios, sino antes tenerse por conforme con la etiqueta y las costumbres diplomáticas. — Pudiera ser muy bien que si esta práctica empezará á usarse entre nosotros, en el primer ejemplar ya se atribuiría á desdoro ó personalidad — En el número siguiente, si antes no se publican, presentaremos los tratados concluidos cou el gobierno de Co- lombia, que se han leido en la sala de representantes consecuentemente á lo establecido en ellos ; y notaremos" la graa diferencia que se advierte 335 entre el que propuso ál iniciar la negociacíou el Sr. Mosquera, y al que resulta establecido ; parece que entre estos dos hubo también otro proyecto de tratado, que no se admitió, no obstante de fijar algo mucho mas sólido de aquello en que se convino: si lo obtuviéremos también entrará en nuestro punto de' comparación. PROYECTO DE REGLAM ENTONTA RA LA FORMACION DE una sociedad de educacicn elemental en Buenos Aires. 1. * — Todos los suscriptores, por la cantidad al menos de 6 pesos anua» les, constituirán la sociedad de educación elt^mental. 2. " — El objeto de esta sociedad es el de pronsover, por medio de la formación de escuelas en la ciudad y campasla, la educación de la juven- tud, según el sistema de Lancaster. 3. * — A este efecto se procederá desde luego á la formación de una escuela central, que deberá servir de plantel á las que en adelante ge es- tablezcan. 4. ° — En la primera reunión de los suscriptores se nombrará á plura'* lidad de votos, y por primera vez, de entre ellos, y los accidentalmente ausentes, una junta directiva. 5. "— La junta directiva se compondrá de un presidente, un vice-pre» sidente, un secretario, un contador, y un tesorero. 6. * — La junta directiva hará formar los reglamentos que exijan el mé- todo y clase de enseñanza que debe darse á las escuelas s y ellos seráa aprobados por la sociedad. 7. ' — El manejo de los fondos de la sociedad, su recaudación y con» tabílidad, quedan á cargo de la junta directiva, bajo su inmediata respon- sabilidad á la sociedad. 8. °— Consultando la mas fácil y pronta ejecución de los objetos de esta sociedad, la junta directiva nombrará por sí, de entre los socios, una comisión de inspección, á cuyo zelo librará la realización de las medidas que estime convenientes y necesarias al mejor desempefio de sus encargos. 9. ' — El número de los socios que deben componer la comisión de ins- pección, y particulares objetos á que ellos sean destinados, se fijarán por la junta directiva. 10. ° — Dos veces, al menos, al año, habráj unta general ordinaria de la ^ sociedad ; y extraordinaria, siempre que algún negocio grave lo exijiere, á juicio de la junta directiva. 11. " — -Tendrán voto activo en las deliberaciones de la sociedad los suscriptores de 6 pesos anuales ; y activo y pasivo los de 10 pesos anua- les para arriba. 12. ' — Las juntas generales serán convocadas y presididas por !a junta directiva, la que fijará previamente el dia, lugar, y hora de la rennion. IS." — Se verificará anualmente en junta general, y á pluralidad de votoSj cuyo escrutiaio se hará por el secretario, la elección de ia 33d junta directiva, pudiendo ser rert^s^<^59 ío' individuos ant^iore» dfe eltS excepto el presidente, que se mudará cada año. ' 14'.— La sociedad tendrá un registro, que llevará el secretario de la junta directiva, en el que se inscribirán los nombres de los subvcriptore» con sus suscripciones respectivas, y los de los socios que ella hubiese acor- dado incorporar por algún motivo especial. 15*.— Será obligatorio á la junta directiva dar cuenta anualmente á Ijt- junta general, del estado y progresos de la sociedad, y exhibir una razón do los fondos de ella. \6?-—No se hará alteración de este reglamento sin el consentimiento de dos terceras partes de los suscriptores, reunidos en junta general. Bueaos-Ajres 7 de abril de IS'^S SÉhmtian Lezica. Santiago Witde. Guillermo Robertson.^ Miguel Riglos. El Centinela, que. ha ofrecido sus páginas á los Sres. de la Sociedad lancasteriana, ha sentido una satisfacción bien singular en insertar el anterior reglamento. Es sin duda bastante lisongero para nuestra patria que se ocupe uo gran numera de, ciudadanos distinguidos en promover voluntariamente y a su costa la educación de la juventud. En ella estriban las esperanzas publicas; y la. decisión que se muestra en protegerla, es el mejor garante de unos resultados felicee.^El Cen^hiela, cuando se lo permita la estre^ chez de sús paginas, y otros asuntos de mayor gravedad, publicará la li^ta fl^los señores suscriptores* m. 25 DE MAYO. El- Jefe de Policía ha publicado y corre impreso el PROGRAMA de funciones para el presente mes de mayo, en que se cumple el año decimo- tercio de la independencia de la patria; y nos es agradable ver en él que se. invita al público á concurrir de un modo mas híibil á celebrar el gran día do las Provincias de la Union, y muy particularmente de los habitantes de las riberas del. rio de la plata:— este modo es, el de la reunión de cuidadanos en banquetes generales, para la cual, según se explica en el programa, la Policía ha hecho prevenciones en todas las posadas de la ca- pital, y p&tas han dispuesto billetes de todos precios que se venden en Ids^ lugares públicos. Tal idéa, en nuestro juicio, ha sido sumamente felii. Ella esia en practica en todos los pueblos libres y civilizados; y si entre no. fiotros se adopta, habrá cesado también la, costumbre de celebrar á mavo a la española antigua: esto es, reuniéndose solo los magnates en grandes banquetes, como á celebrar no tanto el' dia de la patria, cuanto los entor- chudos y los sueldos. Estas reuniones tomarían un mayor interés, sr en ellas se empozase por leer la acta de la independencia, como se ejecuta en los' hstiidos-Unidos, en donde todos los años el dia del universario de su libertad, Jos, mas de los diarios reimprimen la carta, y ha llegado por este medio harta «■ iaberfie de memoria por todos los individuos de los Estados. Imprenta j)£ los Expósitos, N*. 43. L CENTINELA Buenos-Ayres Domingo 18 de Mayo de 1823. ¿Quien vive? La Patria. CURATOS. Vamos á piablicar la siguiente relación, qo8 se nos pafado encabe- zada con un oficio dirigido por p1 gobierno al Prelado Diocesano; y lo hacemos sin agregar por nuestra parte notas que la prevención de que estos documentos son referentes á una nota oñcíal que circuló impresa á los tres dias de la conjuración del 19 de marzo, en que el gobierno liama la atención de aquel prelado sobre la conducta de algunos de los curas ea el tieiapo que duraron las cuestiones sobre la reforma del clero. EXTRACTOS. De las contestaciones de los curas ú la circular dirigida, por el Sr. gobernador del obispado, en consecuencia de la nota del gobierno de 23 de marzo último. El gobierno al gobernador del obispado. No habiéndole dado lugar al gobierno las atenciones que le circundaa para imponerse, como eran sus deseos, de las veintisiete comunicaciones de los curas y tenientes de curas, que el Sr. gobernador del obispado ad- junta á su nota del 19 del corriente, consecuente á lo que tuvo á biea el mismo gobierno explanarle en la resolución, que le fue comunicada ea 23 de marzo del presente año, recien ahora es que ha podido enterarse de ellas, y gustar la satisfacción que inspira la uniformidad de sentimientos á favor de la causa pública que desplegan aquellos beneméritos pastores ministros del altar-— El gobierno ha visto también con igual satisfacción el interés que algunos de dichos párrocos muestran porque se les hubiese exceptuado de la aota de omisión, á que el gobieroo atribuyó una gran 338 parte de los males que se sentían en aquellos mismos instantes ; pero él íiebe hacer conocer que estando, como estaba en el concepto de que los mencionados párrocos gozaban de la seguridad, de que se les hacia justicia^ estimó no solo por innecesaria sino por inoficiosa una excepción inmotivada. Por estos principios se conduce el gobierno al invitar de nuevo al Sr. Pro- visor gobernador del obispado, para que transmitiendo sus sentimientos á todos los párrocos que han subscripto las dichas notas, desplegando la disposición, que tanto le ha lisonjeado á favor de la cau?a pública, les haga conocer también que en retribución el gobierno ha mandado que 'se publiquen sus nombres con el concepto de sus exposiciones, y al pié de ellas esta manifestación franca de sus sentimientos — Buenos-Ayres 29 de- abril de 1823— Bernardino Rivadavia. Al Sr. Provisor gobernador del obispado. CURATOS DE LA CIUDAD. Socorro. D. Manuel José Ochagavia Una sana moral, dice, de la que debe estar penetrado todo buen ciu- dadano, es suficiente para que este se interese en los principios liberales que se propone un sabio y benéfico gobierno. Esta es mi firme persuasión, sin que ni el espíritu de partido, ni las preocupaciones y habitudes seaa capaces de hacerme abrazar el de la inmoralidad, ni mucho menos atentar con el pretexto de religión, los delitos mas enormes que la verdadera religión condena." Piedad. Mariano Medrana Para servir á la religión y á la patria, no tengo oíros principios, dice^ qne los que nos imponen nuestro código municipal, el órden público, y las instituciones del gobierno sancionadas por los representantes dtl pueblo. La coBSOoancia de estos elementos forman el plan de mis procedimieutos.'* San Tebno. !>- Francisco Silveira. Por mi parte aseguro á V. S., dice^ con la mayor sinceridad que jamas he desconocido un deber de honrar á las autoridades constituidas, respetar y obedecer sus providencias, las que no deben ser eludidas por opiniones particulares, basta que no pugnen con el dogma ó la moral de nuestra 9aata wügignj peoetr^do de esU principio, j pos carkter enemigo de 339 facciones no tengo de q«e arrepentirme, y protesto á ambas autoridades que DO hallaráu desmentida aquella máxima en mi conducta posterior.'^ Concepción, D. Juan Dámaso Fonseca. Mí calidad de párroco, dke^ me impone un deber de prestar una racional obediencia al gobierno que nos rige, como también una adhesión á sus justas deliberaciones, promoviendo en cuanto pueda, á que igualmente sean respetadas por esta feligresía de mi cargo." ISan Nicolás. D. Bernardo José de Ocampo. Antes de ahora, dice^ he estado penetrado, y decidido por los prin- cipios que contienen estos documentos. Mis continuas exortaciones y pú- blicas instrucciones en mi parroquia siempre han estado en absoluta con- sonancia con aquellos mismos principios, y ahora tengo el honor de asegurar á V. S. que redoblaré mi zelo para promoverlos, y radicarlos en el corazoa de todos mis feligreses — Solo me resta manifestar francamente al Señor Provisor que mi espíritu ha sido vivamente herido al observar que el go- bierno delegado de la provincia acusa en general á los párrocos de ella, como promotores de un género de discordia, que ha afligido y turbado la paz doméstica. Puede ser que haya habido algunos, que de alguno de los dos modos indicados en el oficio del gobierno hayan paralizado, y aua resistido las reformas de las instituciones, que los representantes del pueblo han dictado; pero es verdad también que ha habido entre ellos quienes con una decisión firme, y llena de patriotismo las hsn adoptado, y promo- vido invocando en su apoyo no solo el nombre, sino también los precep- tos del evangelio. A estos pues debe series muy mortificante verse con- fundidos en un documento oficial, con aquellos que se cree que á este respecto han faltado á la confianza que el pueblo y el gobierno les ha dis- pensado: he creido ser un deber debido á mi propio honor, exponer á V. S» que estos son, y han sido mis verdaderos sentimientos." CURATOS DE LA CAMPANA. San José de Flores. D. Manuel José de Ubarnes. Dice que ni él ni sus feligreses han dado jamas el menor motivo de insubordinación; y concluye — las actuales ocurrencias tn que han llegado á mis manos dichas comunicaciones, con la nota que V. S. me las remite, me han hecho nuevamente prestar obsecueute á los aSues indicados por ambas autoridades, y vivir pret-eiiida contra el fanatismo y preocupación, que ^ pretexto de religión trata de perturb a- el orden y tríinquilidad, que á, la- sombra de uii paternal gobierno disfrutamos." San Isidro. D. Cirilo Estanislao Garay. Ha llegado ea esto día á mis nnanos, dke-^ la circular de V. fecha 25 del corriente con los impresos que la acompañan. Nada mas conformé á la justicia que prestarse decididamente á los fines que en ellos se indican r este deber procuraré llenar cuantas ocasiones se me presenten pública y privadamente, como lo tengo ya hecho, pues la exposición del gobierno dias ha está en mi poder." Quilmes. D. Santiago Puvas. Me es muy satisfactorio, f//ce, manifestar á V. S. cuan decidido estoy á favor de un gobierno liberal que en unión de V. S., tanto se empeña por ei orden público, y la felicidad del país." Moran. D. L con Por cel de Peralta. Si en los años, dice, 13, 14, y 15, siendo cura y vicario de Canrlone» tuve entereza para sostener al gobierno de Buenos-Ayres en la Banda-Orien- tal en medio de aquella gran anarquía, y de estar decretada mi expatria- clon i con cuanta mas razou á la presexíte contribuiré en todo lo que esté de mi parte, á que se mantenga el orden, y no se perturbe la marcha magestuosa de nuestro ser político y religioso? Para convencerá aquellos solo había razones de congruencia: en hi presente hay hechos que no pue- den tergirversarse ?.un por aimas inal colocadas. San Fernando. D.Manuel de San Gines. Aunque en esta parroquia, dice, todo está tranquilo, y las gentes son de buena índole, sin embargo haré todo esfuerzo y me empeñaré en ha- cerles comprender las miras benéfiríis de la presente gubernacion, los fines á que colman sus intenciones, y la cooperación que debe haber de parte de las gentes para que todo contribuya al bien, sosiego, y paz pública." Villa del Li^jan. D. José Joaquín Reina. Quedo obligado á co^itribuir decididamente por mí parte á los alt fines de ambas autoridades," • K Giiraí'dia del Lujan Fñltaría Sr., dke á lo ma^ sagrado de rnis deberes, si olvidándome de la confianza que me ha dispensado la superioridad, depositaüdo á mi cuidado esta porción preciosa que corapone parte de mi amado pais, la abandonase y dejase seducir contra las miras justificadas y bien dirigidas del superior gobierno por la felicidad de sus pueblos. Antes de ahora ya manifesté mi opinión, que aunqae particular, no fue menos pública, por la reforma eclesiástica, é indiqué qu-s en nada se oponía á nuestra religión ; porque los? principios del e-yangeUo iban acordes con los principios de un gobierno liberal, y por ser conformes á la sana moral, á la naturaleza del Isonibre, á la conservación, á la armonía, y á la paz. y felicidad de los pueblos. Yo creo, Sr., que de aquí nace la excelencia de nuestra religión, que tanto» mas pura será cuanto mas se acer(}ue á la naturaleza del hombre, que posea las virtudes morales y sociales; como también que esta misma excelencia eon el tiempo reformará los abusos, y habitudes que hasta aquí la haa degradado — Deseo energía y fuerza á mi expresión para pfirsuadir á ruis encomendados la razón, justicia, y equidad de nuestro superior gobternp, en sus instituciones, sancionadas por los representantes de los pueblos: á esto mas particularmente se dirigen rnis cuidados en la exposición del evan- gelio dominical ; como también á plantar en los corazones las virtudes de donde ha de nacer el orden público, patentizando la dirt ccion de nuestro superior gobierno en sus sabias disposiciones, y que sus desvelos se dedican al bien general y felicidad de todos los habitantes de esta provincia — Jamas tn-aiciouaré mis ideas : siempre serán consecuentes con ¡a superioridad, y mi expresión será dirigida acorde con las sabias disposiciones de mis superiores, lío estoy cierto que esta parte de campaña qu^^ coriiprende mi jurisdicción, jamas padecerá equivocación, por estar decidida á favor de la justicia en la presente adniinístracie.n, y porque han jurado anteponer ion mayores sacrj- ficios por conservarla ilesa de los enemigos del órclen." San Vicente. I). 4tanasio San Mf^riín. No puedo menos que contestar á Y. S. dice, que muy antes de ahora he sido un Aposto! en esos mismos principios, á que me invitan ambas autoridades; de modo que yo me lisonjeo, al considerar que mis opera- ciones han estado de acuerdo con los deseos del superior gobierno y de V. S., y en consecuencia ellos deberán seruu estimulo mas para en adelante." 'Ensenada. D. VicenU Bargas 341 D. Cecilia Mosqueíra. He recibo, dice^ el oficio de V. S. del 25 de marzo, y quedo ente- rado de su contenido^ estando d#$i»fts el esojrtarme á la niaaifesíacion de 34í prestarme á los fines indicados por ambas autoridades, cuando estoy firme- mente periiiadido que ahora es cuando respiramos uu aire libre, y soaios gobernados por hombres sabios y prudentes." VcUa Vista. D. Agustín de los Sanios Acusa recibo de los documentos, 1/ dice — haré cuanto sea posible por garles todo el lleno que justamente exigen ; asegurando á V. S. el estar decidido por los fiues que se han propuesto ambas autoridades." Exaltación de la Cruz. D. Andrés Leonardo de los Rios. Acusa recibo de los documentos, y dice — en contestación al de V. S. digo, que siempre ha sido el norte de mis operaciones la obediencia á am- bas autoridades ; es cuanto tengo que decir á V . S." Islas. D. Domingo González y Gorostizu. Al leer, dice^ la comunicación que el gobierno hace á V. S,, la atenta contestación, como igualmente la circular del 25 del mes anterior, mi po- bre espíritu ignorante aun de murhas ocurrencias y circunstancias en la azo- mada á que se refieren, sintió tan triste y tierna emoción que no tengo como explicarla ; y al mismo instante me ocurrió la respuesta del valiente defensor de la fé, y piedra fundamental de la iglesia. — Etiam si oportiierit me mori tecum non te negado — la que con toda sencillez, y realidad repro- duzco por testimonio de mi respeto, obediencia, y decisión por ambas auto- ridades, confiando en la misericordia de Dios, no me sucederá lo que taa al pronto sucedió al autor de aquella expresión." Navarro D. Juan Silveira. ( Será para mí, dice^ el desempeño mas grato aquel en que demostrando de cuanto respeto me son las superiores determinaciones, logre el persua- dir y demostrar de un modo manifiesto cuanto se distingue el zelo del superior gobierno, por la gloria de la religión, por el orden público, y fe- licidad del pais ; y en esto no habré hecho mas que llenar los deberes de mi ministerio, como antes de ahora lo he manifestado en esta feligresía de mi cargo." Lobos. 343 D. Ramón Olavarríela. Ya de antemano, dice, había cumplido con este deber en mis conver- saciones públicas y privadas, pláticas doctrinales, y muy detenidamente en la del domingo 16 de mtirzo, haciéndoles conocer la obligación de obe- decer al actual gobierno legítimamente constituido, y nombrado por noso- tros mismos : respetar y cumplir sus determinaciones, y despreciar las ca- lumnias de los anarquistas. Así es que no hay uno eu mi feligresía que ignore estos mis sentimientos, y con la mayor satisfacción los manifiesto á V. S. porque nada podría sucederme mas desagradable y mortificante, que el que se dude de mi firme y verdadera adhesión á las justas y bifnéñcas intenciones de nuestro actual gobierno,'* Ranchos. -D. Julián Faraminaz. Entre otras cosas, dice. — Con motivo de estar ausente el juez de paz, y habérseme encargado por este la apertura de los oficios que á su título se dirijan, he recibido los oficios y he fijado en los lugares públicos las circulares del Exmo. Gobierno y sus respetables órdenes para la captura de los delincuentes ; y pondré todo esmero, y exortaré á los jueces ter- ritoriales á que persigan á los revoltosos con motivo de haber recibido el oficio de V. S. datado el 24 del pasado, juntamente con los impresos que V. S. se á dÍ2;nado remitirme, seguro de mi adhesión á los fines indicados por ambas autoridades." San Antonio de Areco^ D. José Garda Miranda. Si me ha sido grato, dice, el contesto de la nota de V. S, del 25 de marzo anterior por su conformidad con las ideas del supremo gobierno de la provincia, me es igualmente poder contribuir de algún modo á la cla- sificación de estas, y presentarlas á la atención de mis parroquianos coa el decoro que les es tan debido. Esta es una obligación de muchos tí« tulos — la religión y el pueblo la dictan ; y me lisonjeo haberla satisfecha en todos tiempos. ¡ Ojala que los encargados del ministerio parroquial hu- biésemos todos seguido una misma marcha ! así no habría un motivo justo á las acriminaciones que el supremo gobierno hace, aunque en general, con- tra la conducta de los curas de la campaña. — En este dia de la fecha á la hora de la misa mayor después de haberse leido en voz alta la expo- sición d'^l supremo gobierno á los ciudadanos de la camparía recité un dis- curso explanatorio de todos sus conceptos ; y por lo que he observado, y también oido, me parece no haber sido vanas las esperanzas que concebí desde un principio, de ser bien escuchado. Puede ser que algún dia lle- gue á oídos de V. S. por conducto menos sospechoso, cuales han sido, soHj y serán mis seatiroieatos coa respecto á Iqs nuevos principios proclamados. ^344 Kntretuiito féamp permitido descansar sobre mi sola conciencia, y elevar al ser eterno los mas fervientes votos por la estabilidad' y conservación de unas autoridades, cuyos desvelos por la prosperidad del pais no puedeo ser desconocidos sino á algunas poras almas desnaturalizadas." Guardia de Jt'cco. D. Bonifacio López de Hcredta. Acompaña el exhorto que hizo á sus feligreses, que dice así. — Cuan Satisfactorio me es, amados feligreses mios. saber que ningún individuo de la comprensión del distrito, que administro haya tenido la mas mínima parte en hi cor'vulsio!: de la iiociie del 19 de marzo próximo pagado. — Ei su- perior gobierno y < 1 Si', provisor f íitnziDente me encargan os haga enten- der vuestros debeies, y la olligiicioií íp conciencia, que os liga de obe- decer, y respetar las autoridridí s constituidas, como la de sostener á todo trance el órdin y quietud pública. Yo me glorío, que así las autoridades de esto pueblo, como tcdos sus vecinos han í-itio, sen, y croo que en lo sücceíivo serán unos constantes, y iacérrimos defensores de la administra- ción actual, que tan justa, y sabiaujente nos gobierna. Ella, es evidente, í¡ne ha restablecido coniplotameiíte la paz, el orden, la pública tranquili- dad, la seguridad, y la abundancia á toda la provincia. Ella, apesar de la distancia, que la separa de vosotros, os ofrece todo lo preciso para el ornato y t ngiaiulecimiento de vuestras iglesias, y creed firmemente, que cu.np'irá religiosamente cuanto os oferta, pues ella mediante su escrupu- loia economía, y religioso manejo ha pucfto el patrio erario en estado de huc( r esas, y mayores erogaciones. Ella, por solo vuestro bien os ha exi- mido de tantos pechos, cávalas, y contribuciones insoportables, con que antiguamente estabais cargados. Ella ha puesto ante la ley una perfecta io-uiildad entre todos los habitantes de la provincia, y solo el crimen será lo que sustraerá al individuo de la protección del gobierno. Yo espero, que convencidos vosotros de esta breve, y verídica exposición seguiréis como hasta aquí fieles á vuestro superior gobierno, sin dar jamas la mas leve rota de desobediencia á las autoridades constituidas. Yo espero que en- tregados enteramente al deseaiperlo de vuestras obligaciones, trabüjereis para el sosten y regalo de vuestras familias, sin ingeriros jamas con esos hombres díscolos, que olvidados enteramente de la religión santa que pro- fesan, tratan envolvernos en ruinas, restableciendo la anarquía, que con tantos afanes, y penosos desvelos ha destruido nuestro sabio y virtuoso go- bierno. Seguid en vuestras tareas, y trabajos, vivid tranquilos en el seno de vuestras familias, educad vuestros hijos santa y cristianamente, y des- cansad en la vigilancia de nuestro gobierno, que él os hará feiices procu- rando vosotros respetar y obedecer sus disposiciones, como dirijidas al bien general de la provincia. Creed lo que vuestro párroco os dice, pues asi lo siente en conciencia, y estad seguros que si asi lo hiciereis, seréis fe- lices eu esta vida, y tambiea lo seréis en la otra." Jmecifes. n. Juan Lorenzo de Limpias. Siempre he mirado, dke, como uno de mis primeros deberes el res*. 4»eíar y obedecer las autoridades legitimamente constituidas, y propender « su estabilidad, tranquilidad, y buen orden ; en cuya virtud me presto gustoso por el sosten de ambas autoridades en cuanto esté de mi parte. Jbste partido esta muy sosegado sin que haya temor el mas remoto de que ninguno míente conspirar contra el gobierno, antes por el contrario noí« .una decisión por el sosten del buen orden." D. Manad Cabra!. Mx opinión siempre ha sido, dice, sostener el gobierno, pues de estas variaciones han resultado los indecibles males que hemos experimentado en nuestra glonosa revolución ; y mucho mas el actual, cuyo benéfico influía estamos experimentando de un modo tan palpable, que sería dos vece» ciego e qoeno lo conociese; por lo que me es muy sensible verme com- prendido en la generalidad, con que el ministerio se dirige á los eclesiás- ticos de la campana, pues en mi no se halla ese profundo silencio, ni menos esa_ propenison al fanatismo. Antes de ahora, y sin que se me h.c.ese msmuacion alguna he declamado publicamente, manifestando desde el pulpito las benéficas miras del gobierno. Testigo de esta verdad es el mismo hr. gobernador, en cuya presencia he perorado un dia fe.íivo, que casualmente se halio en esta : testigo es todo e.te pueblo á quien si^^mpre he exoríado, y manifestado las grandes ventajas que nos resultan de la ac- tual adrmnr.tracion; y Ultimamente testigos son el comandante, y iuez de este vecindario a quienes luego que advertí los movimientos convulsivos del ig le. encargue tuviesen mucho zelo, y persiguiesen á los que procuraban e^'par- cir Ideas subversivas. _ Por tanto desearía que V. S. tuviese la bondad de maniíestar al mmisterio estos mis sentimientos." San Nicolás de los Arroyos. D. Miguel García. Me hace V. S. la justina debida, dice, en estar persuadulo que sería demás toda otra .nsn.uacion dirijida á estimular mi zl. Así es'que p ! netiado de las poderosas razones, en que se apoya la exposición del go- bierno a ¡os hanitantes de la camndlla, la he hecho saber á mis fe li,,4e¡ con las expbcacones que he creicfo convenientes para su mas comp eta „ el.gencia. En esta v.tud pa.de V. S. descansar en la confianza, qu' "a cualquier t.en>po, y en todo caso n.e prestaré decididamente á ios fines en dichos documentos indicados por ambas autoridades '^ El Cent. num. 43, S46 Pergamino. D. Francisco Domingo Lopet. Desde el momento, dice, que llegaron á mis manos los papeles pú- blicos en que vi sancionada por la honorable repres<»ntacion de la provire- cia, la reforma del clero, la extinción de los dif/mofi y demás que en aquel entonces se trataba, me dediqué á hacer la materia de mis pláticas efctos precisos puntos. Son testigos de ello los feligreses que tengo el honor de dirigir por ausencia de su propietario. Nada he dejado en bosquejo. Conocía que era el tiempo mas oportuno, para que lograsen los anarquistas muchas ventajas con la capa de que se atacaba nuestra santa religión ; y para precaver de este mal tan atroz á estos infelices traté de instruirlos del nii^jor modo ; así es que no han tenido espanto cuanto han obrado en esta materia nuestros sabios gobiernos así en lo e'^piritual como en lo po- lítico. Yo en compañía de mis encargados bende.cimos los felices tiempos en que la providencia nos ha puesto hombres tan justos que dan tanto honor á esta provincia. Ruego á V. S. asegure de mi parte al gobierno delegado mi decisión por el justo y equitativo actual gobierno, en todo cuanto se ha ordenado ; y aun que se conjure el intierno todo, i\o logrará ventajas sobre una feligresía, que está bien instruida en sus deberes res- pecto de sus respetables magistrados." El Centinela. No obstante que hemos tenido que abandonar asuntos de grave im- portancia exterior que debiamos tratar en este número, recibimos una sa- tisfacción completa en -ijabérsenos proporcionado, la ocasión de llenar ios deseos de la autoridad pública, vindicar la ilustración y buen espíritu de los pastores de la provincia, y enviar al resto del territorio un egemplo tanto mas digno de aprovecharse, cuanto él es presentado por individuos de un clero, que siempre ha sido mirado con justicia como el modelo da- la América del Su-d. SISTEMA REPRESENTATIVO. o Como cualqui»T progreso del sistema representativo, sea qu« provenga de los pueblos aburridos de verse gobernados, como otros tantos rebaños de carneros, sea de los principes, bastante prudentes para conceder á la razón, Jo que la fuerza íes podría arrebatar; es un nuevo paso ácia la civiliza- ción general del mundo, y de consiguiente ácia sn ilustración, paz, y felicidad i el Centinela espera, (juq sus lectores se complacerán en elsiguieut* 347 : Extracto de una carta de Berlín fecha 4 de enero de 1823. 55L0S trabajos preparatorios de la comisión nombrada por S. M. para formar un pian de constitución para el reino de Prusia, casi se han acabado, y hay esperanzas que el resultado sobrepuje aun á las esperanzas de la nación. Mucho bueno se debía esperar á la verdad de un consejo, que presidiese nuestro príncipe; pero «o los principios liberales, que reinan en el pecho del presidente. Cuando los diputados de las provincias del Riu, que ascienden á veinte, á saber, siete nobles , y trece del fuero común, habían acabado sus sesiones, el príncipe los despidió con expresiones de la alta satisfacción, que le habían causado sus trabajos ; y concluyó su discurso diciendo: ,,En cuanto á vosotros, seiiores de la nobleza, me li- sonjeo, que estáis convencidos conmigo, que el período de las inmunidades y privilégios se ha pasado para no volver jamas; y por tanto que no ten- dréis la menor esperanza de veros ecenptos de ninguna de las cargas del Estado, ni de tener preferencias sobre los demás ciudadanos." El que las pretenda, deberá buscarlas solamente en la senda de la virtud: y en ellí^ celebraré reconocer en vosotros la flor de la nación. Y ahora, señores, os pido, digáis á vuestro regreso, á vuestros conciudadanos del R,in, entre quienes he pasado algunos de los años mas felices de mi vida, que no se tocará á ninguna de sus instituciones, á rnenos que asi lo deseen ea lo venidero sus representaníes. Aseguradles, y vivid seguros vosotros mis- mos, señores, que el gobierno anhela ansiosamente por prepararos una cons- titución, que congenie con el espíritu del siglo, en que vivimos, y que satisfaga á todos los hombres racionales," Que el suceso corresponda á estas solemnes promesas, y el can-cerbero de la Santa Alianza perderá una de sus terribles cabezas. BRASIL. No sabemos con seguridad cual será el estado de la guerra de in- dependencia en que ha entrado, y que sostiene el pueblo vecino del Brasil : la carrera por donde del^en llegar á nosotros los detalles de los sucesos que aquella debe motivar necesariamente, está cubierta de interesados en el pro y en contra del buen éxito de esta guerra ; y bajo tal respecto, sospechamos que ninguna llegue tan desjiuda que nos pueda poner en aptitud de formar y publicár un juicio seguro. Sinembargo, la reflexión y la experiencia nos ■ conducen hasta ver en aquel territorio un estado de alarma, precisado á conservarlo por algunos años para afianzar la independencia que al presente todavía uo debe tener otro carácter que el que le dá la mera publicación ; 2r4S y de aquiesce donde «narr iHw'stíaPxtrañeía' al notar qnxi ]oft tíianoi del gobierno del Brasil, el cual reciiii em|/ieza á vencfr el primer paso, ya fo ejerciten con afán en la conquista del segundo, esto es, er> la forma de con^tituirse de un modo permanente. Müs la niíiyor originalidad q-je esta extemporánea empresa tiene, es la de que pendiente la cuestión de la independencia, y sin mas experiencia que la de poco mas de un íifi» que el Brasil tiene de ensayos, los escritores de aquel mifiisterio no sola parecen inducidos á fallar como fallan, sin conceder apelación, porqne tal ÉÍstema de gobierno, el monárquico, es el único admisible en aquel pais^- sino también á provocar ó ariimar á que el mi^nio sistema sea el que se adopte, sin apelación también, por todos los estados que tienen una larga antigüedad y experiencia entre los que se han erigido en América, inclusos los E'-tados-Utiidos. Tal empeño por parte del Brasil estimulará mas bien á la lástima en unos, y acaso á la irrisión en los mas: es un tiempo muy perdido el que aquellos escritores inspirados emplean en predicar lo que ya solo podrá oirse con interés en el Africa, ó en los desiertos de la Arabia; pí-ro al menos esta cuestión se ha hecho un asunto de pasa tiempo, prin- cipalmente desde que el Argos de Buenos- Jires ha principiado á inves- tigarla con la firmeza y con el acierto que deja entrever en las mas de 6US producciones. Creemos por lo tanto que nofotros debemos ingerirnos también en ella, para aumentar los medios de satisfacer esta curiosidad bur-^ lona que se ha fomentado entre nuestros compatriotas; y protextanios em- pezar cuando el Jrgos termine ; pero sin desviarnos de nuestro plan que consiste en escrife^ la práctica de los prhicipioSj coa reserva á los lectoras de ocunir á los Ub)os ¡wr la teoría. COMISIONADOS DE ESPAÑA Podemos anunciar con seguridad que los Sres. D. An- tonio Luis Pereira, y D. Luis de la-Robla comisionados por el gobierno español cerca de las provincias del Rio de la Plata, han oficiado desde Montevideo, en donde se ha Han, al gobierno de Buenos-Ayres solicitando su consentimienta para arrivar á esta capital, é iniciar en ella el desempeño de los objetos de su comisión pública. Nnda parece que «e transpira aun sobre cuales sean las bases que el gobierno de S. M. C. haya fijado á esta comisión para hacer que el giro y término de este negocio correspondan al compromiso lie emprenderla, y á las circunstancias relativas de ambos jpaifeeá : peiv uuetitia cuiiobidcid se apaga a%un Uutg cuandi^ 349 hácertio* lugar ú. la reflexión, y descubrimos por elía lo que es inevitable que resulte de entenderse dos Estados bajo una forma pacííica después de catorce años de una guerra activa^ é iguaímeuíe extermitiadora. Tenernos también seguridad de que bajo fornias oñciales ee ha manifestado á los Sres. co- misionados, que pueden libremente entrar á Buenos-A yres y promover sus acciones con la misma franqueza con que se les recibe en un pais, enteramente abierto á comunicarse con todo el género humano; y se asegura que desembarcarán en nuestras playas antes del 25 de mayo, esto es, en las vísperas del cumple anos de la Confederación Argentina. NOTICIAS. Por comwhicacionps oficíáles se confírmala noticia que ya en parte íia publi- cado el Argos, de que el congreso del Perú ha variado el nombre de aquel Estüdo y el del poder egecutivo ; y que con el título de Presidente de la Bepábl'ca ha sido nombrado en aquel ramo del gobierno el coronel D. José ¿e lu Riva Agüero, uno de los individuos que desde la capital de Lima tuvo una grande inñnencia en la expedición que se hizo por el Pacífico en busca de la libertad de los peruanos; las cartas confidenciales ponderan altamente el entusia'-mo patrio y republicano de aquellos habitantes en re- sultas de fsta mudanza política. Coüiunicaciones, oficiales también, de Chile afir man el nombramiento de Director tie la República en el mariscal Don Ramón Freiré, el primer individuo que proclamó la deposición del antiguo Kini'«teHo y Directorio. Se asegura que las tres secciones del Perú, Co- loñibia, y Chile emprenderán una campaña de a uerdo para poner fin á la guerra en el campo de batalla ; pero qiíe esta operación retardaria por el til nipo necesario para la reconcentración de los recursos, y conibiuacioaes de los planes. DOCUMENTO IMPORTANTE. Creemos iñeber insertar en nuestras p.'.ginas el siguiente documento, qu€ «n debe extraviarse po qne él justifica en un grado elevado la moral de un antiguo oficial del ejército de las provincia^ del Rio de la Plata. El general ciudadano JUJN ANTONIO JLVJREZ DE JRENJLES á sus conq:alrioias de Chile y eí Perú. De'^prenderse de su propia reputación por concertar la de la Patrí^j f prtvtüir las iuierpretaúoaes, es el úUiuio sacrificio que puede hacer el 360 hombre honrado en obsequio del orden púbh'to y de la gloria nacional : j es k\ x\\\y\\\Q cjue yo he tributado á la gran causa de la América en les acontecimit'iítos de la reciente revolución de Lima, que me ha condu- cido á Chile. Pi>ro satisfecha ya esa alta y difícil obligación, parece que tiem])© de cumplir con la que me impone el derecho de todo Ciudadano, y aun de los esclavos, á sostener el buen nombre, y no aventurarse á la íübitrariedad de los juicios. Tal es el motivo que me arranca esta breve ex- posición de mi conducta, especialmente dirigida á los que no han presen- ciado los sucesos para <]'jc su fallo sea con conocimiento de causa, y á los Peruanos para que se penetren de la que justifica mi deliberación. La mayor parte de los cuerpos existentes por el mes de octubre en el cj'ército del Perú se hallaba en cuadros, es decir, sin fuerza por falta de hombres, y destituida también de aimamento, vestuarios, y demás útiles precisos, al paso que la urgencia de abrir una campaña activa sobre los ene- migos en com.binacion acordada con la expedición dirigida á interracdios, demandaba del nuevo Gobierno providencias tan ejecutivas como capaces de hacer eficaz este plan antes que pasase la oportunidad del momento. Tal era la situación de las tropas cuando apesar de mi resistencia fui compe- lido á aceptar el mando del ejército titulado del Centro. Iimtilizadas mis repetidas reclamaciones al Congreso y al Gobierno por unos auxilios que dehian ser del instante como acredita mi oficio núm. 1. — y frustrada por otra parte mi esperanza de que concurriese á la obra la división de 2000 hombres de Colombia que por disj)osicion del Libertador fue separada ; i!ie resolví á la empresa á todo trance con algunas cortas partidas de re- clutas que se habían hecho por mis comisionados á diversos puntos y que habían recibido algunas lecciones en la empeñosa disciplina á que estaba todo dedicado en el acantonamiento de Lurin. Con estos débiles elementos, sin acabarse de llenar las bajas resolví mi embarque, y una marcha cuyo triunfo consistía mas bien en la celeridad, que en la importancia de la fuerza, como en estas mismas circunstancias llega la funesta novedad de la derrota de Moquegua, y aparecen los tristes restos que se salvaron, y á su cabeza el brigadier D. Enrique Martínez. Su presencia hizo las veces de una mecha que debía prender los com- bustibles que anticipadamente habían ido acoj)iándose para trastornar el Go- bierno, que sí era necesario centralizar en una sola mano, era escandaloso arrebatar este acto exclusivo de soberanía á la legislatura, y una verdadera traición usurpar su poder por medio de la espada que la patria nos había ceñido para conservarlo. Yo habría concurrido á esta alevosía, si una po- sición puramente pasiva me hubiese impuesto silencio. La mina iva á re- tentar, y estaba en el arbitrio de la autoridad prevenir el mal, aplicando el remedio por sí misma. A este eft-cto la instruí de los movimientos que lo indicaban, y le propuse la única vía de sofocarlos, bajo la garantía y alternativa de que se sostubicsen mis medidas, ó se me relevase de un cargo ab.-olutamente nulo desde el punto en que ¿ la obediencia se subro- gase la íusubordinaciou. 351 La Junta Gubernativa no tuvo bastante energía para determinarse, y ya sonaba la hora de la subversión, cuando le dirigí los oficios núm. 2 y 3, en circunstancia que ya algunos cuerpos de! ejército se ponían en marcha para la capital bajo el auspicio de los caudillos del proyecto. Yo estaba de hecho desautorizado, al paso que veía recaer sobre mi hónor la nota infamante de tomar mi nombre como el de un candidato para que ocupase el puesto elevado de que iba á derrivarse á la Junta. Varios subalternos se habían atrevido á hacerme esta proposición, y ella niisma apresuró mi renuncia. Antes que aceptar un peso superior á mis luces, y unos medios tan humillantes de obtenerle, hubiera preferido la muerte. Jamas e/ es- píritu de,ambidon tuvo la valentía de tocar á mi corazón jy tentarme á sa- crificar á la negra aclamación de un momento catorce /inos de servicios y trabajos sobre las aras de la patria, que no basta que sea independiente sino es libre, y nunca lo será mientras sus derechos sacrosantos se vean so- metidos á la irtjiucncia y arbitrariedad militar. Mis gestiones fueron sin duda interceptadas por los mismos subver- sores que tumultuariamente me habían despojado del mando, que para que apareciese menos desairado, y yo mismo quibe suponer que caducaba cotí la autoridad de quien lo había recibido, é hice publicar la orden del^ día 27 de Febrero N. 4, que pasé al Soberano Congreso con la nota W. 5. Entretanto ¿qué partido quedaba á mi deliberación.? Yo me acordé que siendo un Gefe General, Mariscal de Campo del Estado de Chile, debia reunirme á sus tropas auxiliares á que desde luego me imcorporé mientras recibía la licencia que habla implorado por los oficios decisivos cuyo curso impedían los sublevados á las puertas de la Capital , y que repetí en vano al nuevo gobernante solicitando mi pasaporte. En nada menos se penca- ba que eu concedérmele, según me ha informado un sugeto respetable al paso que ya levantaba su ancla el buque que iba á dar la vela para Val- paraíso, adonde de acuerdo con los Gefes de Chile debía dirijírme (como lo verifiqué) ún pérdida de tiempo, ni tomarme siquiera el necesario para prevenir un ligero viatico. La sola idea de haberse fingido al Pueblo que yo iba á snbir al solio del Gobierno (aunque prescindiera del desaire de esta invectiva) me auto- rizaba para contar el triunfo de mi amor al orden por medio de una se- paración que no podía ser sino violenta, „ Los militares honrados (dice un 5, político) que miran sobre si la revolución del Estado movida por una „ facción, la aceleran y autorizan obedeciendo á ella," Nada importaría que „ la gloria militar, cuando no se comprende en los justos límites de 5, la libertad de la patria fuese una ilusión fatal para los aspirantes ; si al 5, mismo tiempo ella no presentase á los ojos del vulgo las cadenas tanto 5, menos vergonzosas , cuanto parezcan mas adornadas de laureles." Esta perspectiva seductora es un ensayo funesto en que los ciudadanos que sa- ben pensar miran 4a licencia de repetirse la usurpación siempre que los designios de la codicia puedan contar con el éxito : y si mis procedimien- tos hablan merecido algua coacepto de los pueblos del Perú y aun de ios 152 iremos enemigos, el quo fue á salvar á aquello, y combatir con ecfos no fJ'bia servirá las apariencias que cubriar. «aa v.rcL.d.ra expoliación de los deroihos de los u..os, j daban á los otros suficiente motivo para conoide- rarnos a todos en esta situación sípmpre consultiva con que pretenden des- acríd.tar la junicia de la g.an cuusa que nos emp-rla. des He aquí la queme lia impelido á dejar precipitadamente las Ingratas cos- tas de 1 pu.s donde llevamos el p.ndón de la libertad, y presentarme ea el generoso Ch.lo que nos había enviado. Mis dignos compatriotas, los que saben q.e el g<.neral Arenales no ha h- cho su carrera por las vias tortuo- sas dé la insurrección, ni empleado su espada sino contra los rivales de Ja America, sentirán con el mismo la noble satisfacción de traerla otra vez sm mancharse en las empresas del tu.nulto para ofrecérsela á la patria con todo el honor con que la recibió de ella solo p.ra sostener su ind.pen- tiencia en lo exterior, y sus altos derechos bajo el imperio de la ley v el ór.Ien Santiago de Chile, abril 16 de lí^-.S.-J :un Jnioni. Jlvarcz i' J rena/es' ^o se copian también los documentos porque su sentido estA vacií-dó í-n la misma expoMcion, la cual basta para realzar el mérito de un oficial que aun cuando es oriundo de E^p.ña, tiene su cuerpo cruzado de heriuas adquiridas en defensa de los derechos de la América. Tl'^ATRO.— Spha puesto en estado de decencia, y se ha vuelto á abrirla sadecom.d,,. Noh.q.erido tod wía el cielo, que la lluvia, que por t. tiempo ha hecho, y aun hace tanta falta en el " ' i ■ ca- nto , . , - P"iS viniese a poner a prueba ]a eficacia de la refacción del techado; pero respecto á la limpieza y de- coración mtenor se ha hecho cnanto se podía esperar, y merece la casa, balo choca ahora ti telón, que debería volver á pintarse ' como sala, ó pa¡. sage, o con embh mas, ó cualquier cosa, que no ofendiese por su suciedad 1). por la ridiculez de su diseño. Se nota que el señor ingeniero hab-á contado demaMado con nuesf os progresos en la civilización, esperan.Io que dejásemos óe fumar en las reimiones públicas, á que asisten nu. stras .ra- dres esposas, hermanas, é hijas, con v.o pocas señoras estran^eras ; porque no ha dejado en el cielo razo con.o antes por donde salir el humo coa que las envolvemos 6 incomodamos todavía. Pero esta costumbre bárbara no solo disgusta al bello sexo que quiere adornar la sala con su presen- cia, sino también trae sus Inconvenientes en las mi-mas tabla'; ; j)orque pa- rece que se cree Velarde escusado de teñir un tanto la cara del moro Olc'o (como no ignora que convendría), sino la hubiésemos de ver por el medio' opaco del humo del cigarro : y se persuade Diez, y no sin una bislumbre íJe razón, que st nos permitimos pitar en el patio y corredores del teatro como s. estuviésemos en una taberna, muy bien puede él permitirse e.cu- pir cada momento en las tablas, y casi en nuestras caras, como si se hallase $n un piquete de negros. ^ Refirma eclesiástica, reforma militar todo es fácil: meaos la reforma cómica; esta sí que es obra lomana. LMPllEISTA DE LOS EXPOSITOS. W. ii. EL. CENTINELA ^ , ^ Buenos-Ayres Domingo 25 de Mayo de 1823. ¿Quien, vive? La Patria. 25 DE MAYO DE 1823. EL CENTINELA. El ^rlto estrepitoso de independencia que se dio en las orillas del Rio de la Plata tai día como este, trece años há, es el mismo que resuena hoy en los campos que baña el Maule, y en los que el Rimac fertiliza. — Este grito que ahora trece años se oyera á lo lejos como el de un párvulo, impone hoy con la plenitud de su tono, y tranquiliza cod su armonía al oriente, al occidente, y al septentrión de la esfera. Justo es, pues, que la gratitud pronuncie los nombres de aquellos varones que llamamos los primeros clarines de ía independencia, de aquellos que sin mirar los peligros de tamaña empresa^ contra todas las preocupaciones que han dominado el mundo, y qu^ parecían petriñcadas en esta gran parte de él, procla- maron la independencia de la patria, y echaron las primeras piedras del edificio que se levanta por todas partes, y cuya mole inmensa produce una admiración profunda é involuntaria al mundo que lo vé. He aquí sus nombres, compatriotas!— Echemos á un lado todo lo que es pequeño : pronunciémoslos con reverencia, erigiendo en cada uno de nuestros corazones EL TEMPLO DE LA RETRIBUCION/' 354 Miembros que formaron el 1." gobierno el 25 de mayo de 1810, D. Cornelio Saavedra. D. Domingo Matheu, I>. Juan José Passo. D. Juan José Castelli, D. Jiiein Larrea. D. Mariano Moreno. D. Manuel Belgrano. D Miguel Azcuénega. D. Manuel Alverti. JEFES MILITARES QUE MANDABAN la guarnición que apoyó la decisión del pueblo^, D. Estevan Romero. D. Francisco Antonio Ortiz de Ocampo. í). Jerardo Este ves Llack. D. Juan José Viamont. D. Martin Rodríguez. D. Pedro Andrés García, mientras líos consagramos á tributar á estos varones venerables todo él reconocimiento^ que, como primera causa^ arrancan de nuestros corazones — demos también en ellos el lugar que la justicia designa á los que pueden llamarse las Grandes Columnas que lian hecho guardia con la espada "desnuda, y en el campo de batalla, al edificio que planta- roa los proclamadores y sostenedores del primer acto. No és dable pasar en silencio, y en este dia, los nombres de los primeros generales de la revolución, que han hecho cam- panas mandando en jefe ejércitos de operaciones — Belgrano ! Balcurcc ! Rondeau! San Martin ! Alvcar! Heras! (*) pero sí ) Sé nombran por antigüedad, y solo á los generales en jefe como hemos dicho ; ^ero ilneátro concepto es que hablando de los generales se entienda también de los jefes y oficiales de los ejércitos que han mandado. S55 lo«s que; sacudiéndonos todos de ese modo de mirar en los bora- bres á los hombres y no á las cosas^ rindamos al mérito la justicia que es debida; y elevándonos ala par de nuestra patria^ nos hagamos, como ella, dignos de que se nos llame no peque- ños, sino grandes. Vamos á presentar ahora el documento público y so- lemne en que los representantes de los pueblos registraron y DIERON PE, que la proclamación hecha el 25 de mayo de 1810, era según la voluntad unáninie é indubitable de las provincias del Rio de la Plata ; y que ella era soste- nida y habia de sostenerse con las vidas, con los haberes^ f con i la fama. ACTA. Én la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel áel Tucuman á nueve dias del mes de julio de mil ocho- cientos diez y seis, terminada la sesión ¡ordinaria, el Con- greso dé las Provincias-Unidas continuó sus anteriores discusio- nes sobre el grande y augusto objeto de la independencia de los pueblos que lo formaUo Era universal, constante y deci- dido el clamor del territorio entero p£>r su emancipación isolerane del poder despótico de los reyes de España; los representantes, sin embargo, consagraron á tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus in- tenciones, é intereses que demanda, la sanción de la suerte suya, pueblos representados, y posteridad. A su turno fueron preguntados ¿ si querían que las Provincias de la Union fuesen una nación libre é independiente de los reyes de España y su metrópoli ? Aclamaron primero, llenos del santo orden de la justicia, y . uno a uno reiteraron sucesiva- mente su unánime y espontáneo decidido voto por la inde- pendencia del pais, fijando en su virtud la determinacioa siguiente— M>Í)EQLARACION. ^ . . Nos los rapíesjeft tantes de fes rProyii|ci$iSTnn idas Sud« 556 América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al cielo, á las iiacioiies y hombres todos del globo, la justicia que regla nuestros votos, declaramos solemnemente á la faz de la tierra, que es voluntad unánime é indubitable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban á los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, é investirte del alto carácter de una nación libre, é indepen- diente del rey Fernando VII., sus succesores y metrópoli ; quedar en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, é impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas, y cada una de ellas, asi lo pubUcan, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sos- ten de esta su voluntad, bajo del seguro y garantía de sus \idas, haberes y fama. Comuniqúese á quienes correspon- da para su publicación, y en obsequio del respeto que se debe á las naciones, detállense en un manifiesto los graví- simos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración. Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, se- llada con el sello del congreso, y refrendada por nuestros diputados secretarios. Francisco Narciso de Laprida, diputado por San Juan, presidente. — Mariano Boedo, vice-preresidente, diputado por Salta. — Dr. Antonio Sa€2, diputado por Buenos-Ayres. — Dr. José Darregucyra, diputado por Buenos-Ayres. — Dr. Ma- nuel Antonio Acevedo, diputado por Catamarca. — Dr. Teo- doro Sánchez de Bustamante, diputado por la ciudad y ter- jitorio de Jujuy.— Dr. Pedro Miguel Araoz, diputado por la capital del Tucuman.— Pct/vo León Gallo, diputado de KSantiago del Estero.— Dr. José Severo Malávia, diputado por Charcas. — Dr. José Colombres, diputado por Catamarca. — José Antonio Cabrera, diputado por Córdoba.— Fr«7/ Caj/e- ¿ano José Rodriguez, diputado por Buenos-Ayres. — Dr. José Ignacio de Gorriti, diputado por Salta.— Eíton/o Pérez Bul- nes, diputado por Córdoba.— Dr. Agustin Gazcon, diputado por Buenos-Ayres.— Peí/ro Ignacio Ribera, diputado de Miz- i]ue.— D)\ Pedro Ignacio Castro Barros, diputado por J5t h. Rioja,— Dr. José Ignacio Tanies, diputado por TucumaD.— ~ Dr. Juan Agustín Mam, diputado por Mendeza. — Dr. Pedro Medrana, diputado por Buenos-Ayres. — Dr. Pedro Pacheco Meló, diputado por Chichas. — Tomás Godb?/ Cruz, diputado por Mendoza. — Pedro Francisco de Uriarte, diputado por Santiag-o del Estero. — Dr. Mariano Sanche.:; de Loria, di- putado por Charcas.— Xí. Géronimo Salguero de Cabrera^ diputado por Córdoba. — Fr, Justo de Sta. María de Oro, diputado por San Juan. — Tomás Manuel de A^ichorena, di- putado por Buenos-Ayres.— José Mariano Serrano, diputado por Charca*, Secretario. — Juan José Passo^ diputado por Buenos-AyreSj Secretario. Compatriotas! Mirad con nosotros en este documento el compromiso mas positivo en que nos pusimos para coa el mundo de ser independientes; y gloriaos con orgullo de poder decir hoy — lo somos, y liemos satisfecho — bien que á costa de cien millonesj y de cien mil cadáveres. Mas ahora demos un paso mas, y miremos el segundo compromiso en que hemos entrado de vivir en paz, para ser libres é ilus- trados. Los gobiernos han contraído la primera responsa- bilidad en este segundo acto, en que se interesa el bien estar or Corresponsal del Correo. Yo creia que este señor habia muerto, y no podéis figuraros la sorpresa que me causó ver entablada una comunicacioa entre vivos y finados. La esperanza de poder escribir á mis abuelo.s, y el deseo de saber lo que pasa en la otra vida me hicieron dar al pliego la preferencia en la lectura: pero confieso que soy un pobre mortal, y que la inteligencia humana no pasa dos dedos mas allá de la nariz. Me he que- dado en ayunas : la cuestión sobre vales de que trata el Corresponsal, está peloteada de un modo á la vez tan abstracto y tan concreto, que bien se «cha de ver que ha tenido muy presente su autor cuanta es la consideración que tenemos los vivos á los muertos ; bien que ha tenido la prudencia de darnos gratis su papel : que es como perder el pleito con las costas. — Yo creo. Centinela, que el Correo se habrá alegrada de haber cesado de escribir, después que ha visto que su corresponsal estaba sia duda resuelto 4 molestarlo eternamente con sus remitidos. Lmpjienta de ios Expósitos, N". 45. EL CENTINELA Buenos-Ayres Domingo 1.° de Junio de 1823. ¿Q,uien viva? La Patria. CAJA DE AHORROS. En el número 31 de este periódico se ofrecieron á sus lectores al- gunas ideas sobre ia naturaleza é importancia de esta institución ; y tene- mos aliora la satisfacción de insertar en nuestras páginas el decreto que la establece en la provincia sobre la doble base del patrocinio del gobier- no, y del de la clase distinguida de ciudadanos. Nos aseguran que solo las fiestas mayas han impedido su apertura en la semana anterior ; y que en la entrante se abrirá sin falta en los altos de la casa de policía, (plaza de la Victoria) donde permanecerá mientras no pueda disponerse un local mas apropósito. Este establecimiento interesa de tal modo á la mejora pro- gresiva de la prosperidad y moral del país , y al bien inmediato de las clases industriosas, que no puede temerse le falten bienhechores, patrones^ m depositantes. DECRETO, Buenos-Aires abril 24 de 1823. Llegado el caso de instalar la Caja de Ahorros, á que se refiere eí decreto de 5 de marzo de este año ; y habiéndose considerado con deten- ción lo expuesto por los comisionadas para formar el reglamento que fije las bases de esta institución, según lo prevenido en el artículo 2. del pre- citado decreto ; el Gobierno ha acordado: 1. La Caja de Ahorros se establece para recibir en depósito las su- mas desde 2 reales para arriba que economicen los individuos industriosos .i|ue no tengas modo de adelantar sus ahorros con seguridad» 366 2. Estos depósitos se deVoIverán á Süs dueños con los réditos cor» respondientes, cumplido el me siguiente á aquel en que los pidan. 3. Los réditos se contarán desde el fin de cada mes. 4. A los depósitos que no se retiren al fin del año, serán agrpgadof los réditos correspondientes, y pasarán en una suma á la cuenta del otro año, como un nuevo principal, para que desde entonces goze el interesado del rédito compuesto. 5. Admitirá también U Caja de Ahorros las Donaciones 1o§, be- néficos que quieran fomentar los objetos de su institución. 6. Estas donaciones formarán un fondo aparte, cuyo rédito se repar- tirá anualmente por la junta directiva entre los depositantes que hubiesen dejado sus capitales por tres años consecutivos en la caja. 7. El rédito para el año presente será el del doce por ciento ; y en el mes. de noviembre de cada año determinará la junta directiva cual ha de ser el rédito para el año entrante, y lo publicará. 8. Los depósitos, donaciones, y rentas de ambas se emplearán prin- cipalmente en billetes de los fondos públicos; ó en otras fianzas, ya seaa sobre fincas lilsres, ya sobre seguridades personales, que ofrezcan mayor ventaja con igual seguridad. 9. Se administrará, la Caja de Ahorros por una Junta directiva de cinco miembros, nombrados por el gobierno ; y que desempeñarán respec- tivamente los cargos de presidente, vice-presidente, tesorero, contador, y secretario. 10. Bastarán tres de los miembros para entrar en acuerdo ; como también la firma de tres para el traspaso de los fondos públicos, ú otras nanzas ó hipotecas que sea necesario vender. 11. Se reunirán por ahora los miembros de la junta el segundo j cuarto miércoles de cada mes, á las 12, y en lugar que les designará el gobierno. 12. A mas de la junta directiva, habrá Patrones de la institución 5 que serán todas las personas respetables que quieran admitir el cargo, las que se ofrecerán á la junta directiva, y esta las propondrá al gobierno para su aprobación, sin determinación precisa de su número. 13. Las obligaciones de estos patrones serán: 1.' Esforzarse á pro- mover los fines de la institución, explicando á las clases industriosas las ventajas que les proporciona. 2.' Recibir de los individuos á quienes co- nozcan personalmente, los depósitos que les quieran confiar. 3.* Remitir la suma total de estos á la junta directiva cada quince dias. 4.* Librar con- tra ella en favor de los interesados, para la devolución de sus deposite® con los réditos correspondientes , ó para su traspaso á fin de año á la cuenta del año entrante. 14. Todos los Párrocos de ciudad, y campaña serán patrones de la Caja de Ahorros. 15. La junta directiva dará á cada patrón un cuaderno impreso ea que llevará la cuenta: 1.* De los depó&itos que recibe voo arreglo ai mo" 86f -éétó líum. 1. (1) 21* Tfe las sumas que transmite á la junta. 3.* De las que gira por la devolución ó traspaso de los depósitos. 16. El patrón dará á cada depositante, al tiempo de recibir su prl- 'fher depósito, un pliego impreso, según ei modelo núm. 2., eo cuya pri» mera plana asentará él nombre del depositante, el suyo propio, la fecha del depósito, la suma de cada uno, el total de ellos cada mes ; coma también su monto íntegro, sea cuando se exija la devolución, ó á ñn de año. La segunda plana del pliego servirá: 1.* Para que el patrón livre á favor del depositante para la devolución ó traspaso de su haber al nue- vo año. 2 * Para que el contador haga y asiente el cálculo de la suma total del principal y réditos que le correspondan. 3.* Para que je l depo- sitante firme el recibo sea por la devolución de su principal con sus ré« láitos, sea por el documento que consta de su traspaso al otro año. 17. El contador presentará á sus cólegas un modelo de la cuenta y razón del manejo central para que lo aprueben ó mejoren. 18. La junta hará imprimir una explicación sucinta de los objetos de la institución y del modo de administrarse, que se repartirá gratis, y se fijará en los almacenes y tiendas de los patrones, y en otros lugares jíúblicos. 19. La junta directiva asociada de doce patrones, que el gobierno ■designará oportunamente, adjudicará por via de premio al haber de las personas que juzguen haber acreditado mayor industria y economía por los depósitos que han hecho en el año, el rédito de todas las cantidades que «1 gobierno asigne á la Caja de Ahorros. iO. Las personas premiadas en virtud del artículo anterior, serán, por jb] primer año, diez, y en los sucesivos el gobierno designará mayor ó menor número según lo aconseje la experiencia. 21. Todas las cantidades que se acuerden á la Caja de Ahorros, sea de los fondos del estado, de donaciones de particulares, ó de cualquier otro ramo, siendo por via de protección al establecimiento, se conservarán siempre como capital permanente, y solo se dispondrá de sus réditos. 22. Quedan nombrados para componer la junta directiva el dignidad de diácono , actual gobernador del obispado , Dr. Don Mariano Z'd- valeta ^ Presidente. — ^D. Francisco del Sar, Fice-Presidente. — D. Guiillernio Robertson, Tesorero.—D. Santiago Wilde, Cont&dor.—D, Mi-guei Riglos^ Secretario. 23. Líbrense las órdenes correspondientes, é insértese en el Re§istr«> Oficial para su cumplimiento,— Serro«rtówo ll¿t)aÉ?as««» SOCIEDAD DE BENEFICENCIA» lEl espectáculo que esta corporación ' há ofrecido el 26 de Mayo en (1) Los modelos de que haWa este decreto, S§¡ bí^% publÍ€adQ ©a pUegQa suelíoSj 3(58 el templo de San Ignacio, es indisputablemente el masdigao-de an pue^ blo ¡lustrado, generoso, y justo ; y el mas propio para honrar la memo- ria de los dias felices qae datan la edad de la Patria. El Centinela há visto, por la primera vez ea el país, asomarse á un tiempo las lágrimas á los ojos de cientos de espectadores, y pintarse á un tiempo en todos los rostros el interés y el sentimiento. En efecto el acto en que la SOCIE- DAD DE BENEFICENCIA distribuyó los premios á la moral y la m- tlusína, que estableció el gobierno por decreto de 1*. de Marzo de 1823, €S un acto de la importancitt de aquellos cuyas consecuencias son necesaj- riamcnte mejoras de la sociedad. Se há dicho mil veces , y siempre coa razón, que la justicia clamaba contra el abandono con que generalmente se han mirado la ilustración, las aptitudes, y la misma virtud del sexo. El gobierno de Buenos- Ayres, en cuanto estuvo de su parte, quiso ven», gar esta injusticia; fundó» una sociedad de damas distinguidas, le confió la educación de las niñas, y la dirección é inspección de los establecimientos benéficos, que dicen alguna relación al sexo. La sociedad se- ha desem- peñado en estas funciones como era de esperarse : pero la moral y la in.- dustria de las mugeres, que tanto influye eu la de los hombres, y de consiguiente en el bien general, necesitaba un estímulo y una recompensa, Hé ahí el objeto de los premios: y ¿quien podrá negar que al verlos dis- tribuir el 26 de Mayo, todas las personas del sexo, y de la clase en que se distribuyen, no se sintieron animadas del deseo de merecerlos? ¿ Y qué no es capaz de producir este deseo ? No es seguramente el valor del pre- mio el que debe afectar principalmente á las mugeres,- que tienen una sensibilidad mas delicada : es el honor que les resulta de verse pública- roente distinguidas por su moral y contracción al trabajo^ Esto debe traer á la larga toda la acumulación de bienes que el gobierno se ha propuesto lograr, y que natuvalmente son de esperarse. El mejor garante de esta esperanza es la impresión que en la concurrencia del 26 de Mayo hizo la indicada distribución de los premios. El Centiiiela tiene el placer de re- petir lo que ha dicho ya en uno de sus números anteriores, porque no quiere perder ocasioH de hacer honor á las damas de la sociedad de beneficencia. El gobierno ha decretado cuatro premios anuales que deben adjudicar y distribuir estas señoras: el 1'. á la moral; (20Q pesos) el 2°. á la indus- tria; (100) el tercero y cuarto á la aplicación; (valor de 50 pesos cada uno.) Este año solo debian adjudicarse los dos primeros, y las damas de ta sociedad reunieron de entre sí la cantidad suficiente para tres premios mas, que también han distribuido poE una sola vez, en obsequio de la instalar cion de la sociedad. Nos anticipamos á publicar el nombre de las premiadas. Da. MARTINA VIERA Moral. Da. JUANA JOSEFA MARIÑO Industria. Dr.. JUANA FRANCISCA ALAÑES.l Premiadas por la sociedad Da. ZENOBIA OCHAGAVJA V por las PÚáQias cualida» Da. AÍÍGELA. SAiN VIGENTE.. . . , . S de?. 369 . FIESTAS MAYAS. El dia feliz de la PATRIA amaneció este año satisfaciendo la pri- mera y mas urgente necesidad en que se hallaba nuestra campana. ^ üaa seca dilatada la habia esterilizado, y nuestros ganados enfermaban ó mo- riaa por aquella causa. El 25. de Mayo nos regaló el cielo con una lluvia benigna y suave, precisamente como la necesitaba la aridez de la tierra. Este accidente lisongero hizo suspender la celebridad de las fiestas hasta eL dia 27 en que empezaron. Sinembargo, el 25 y el 26 hubo algunos banquetes en que al entusiasmo de la libertad se unieron el gusto y la delicadeza de la civilización. En todas las reuniones empezaron los brindis por la lectura de la ACTA DE INDEPENDENCIA ; y al cabo hemos empezado á sacar del polvo de los archivos el documento de nuestra gloria^ y el recuerdo de nuestro mas solemne compromiso. En estos banquetes, y en los días 27, 28, y 29 en que se celebrarora las fiestas, se ha advertido en el pueblo de Buenos- Ayres tal placer, tal entusiasmo, y dignidad, que dan á conocer ciertamente que el pueblo cono« ce su posición, que está seguro de su libertad y sus derechos, y que se abandona de i^n modo digno á gozar en toda su plenitud la satisfaccioa y contento que produce el recuerdo de aqjiel dia en que nació la gloria de América. I^unca se ha. visto una concurrencia mas numerosa y orde-- nada. Nunca s^ han leído en los semblantes mas expresiones de, confian-, ¿a, cordialidad j satisfaccioa. Nunca se. ha observado mas orden, en me«- dio del contento y diversión general, La plasa de la Victoria por tres dias y tres noches consecutivas ha ofrecido el cuadro mas verdadero j exacto de un pueblo, que después de conquistar su independencia, ha con-, quistado también su libertad, está en pleno goze de ambas, y se complace- en su felicidad. El Centinela se habia propuesto dar un detalle de las funciones MA-- YAS : pero se reserva hacerlo para cuando lleguen las noticias circunstan»- ciadas que se esperan del modo con que se han celebrado estas mismas fiestas en los distintos pueblos de nuestra campana: porque ello es cierto que en toda la provincia, se ha festejado al mayo de 823 como á ningua ©tro de los anteriores. cuan cierto es que lo5 pueblos son entusiastas y nobles, cuando conocen que son libres y felices l. Al Centinela solo resta ahora hacer una observación importante. ^ Ea nuestras fiestas cívicas de los años anteriores, solo se han visto asistir á las concurrencias aquellas personas y familias, conocidas entonces por el nombre de patriotas; pero nunca los españoles^ en que abunda el país, y que tienen en él tantas relaciones, habían presenciado unos actos, que mi- raban como el triunfo de sus enemigos. En el último MAYO todo ha sido al contrario. Americanos, españoles, extrangeros, todos han parecido her» Díanos, y sia duda ya son amigos-. Esta obsemcjon es fecunda ea con«> secuencias» Insertaremos por último las cuatro octavas, que en los días dt» la fes» tividad haa «¡>tado colocadas en la pirámide de la plaza de ia Victoria* Al hondo del abismo se hi volcado El carro de la guerra amoladora, Y cubre nuestro suelo afortunado De la alma PAZ la sombra bienhcchofa. El Sol en nuestro oriente levantado Por las regiones que su lumbre dora Solo vé paz y unión, y el argentino Bendice ya su próspero destino. 2" La LIBERTAD su trono bá levantada En las orillas del inmenso rio, Y, derramando bienes, há dejado Solamente á la LEY el poderío. Para siempre jamás há caducado El soñado é injusto señorío Que el opresor alguna vez creía Tener sobre ios pueblos que oprimíae Al fin la luz de Mayo baña un suelo Que, después de lograr su INDEPENDENCIA^ Tiene habitantes que en ardiente anhelo Frecuentan los altares de la CIENCIA. De la ignorancia se há rasgado el velo, Y ya no se hace á la razón violencia ; Que en la patria argentina no hay al cabo Quien tire el carro del error esclavo. La INDUSTRIA y el COMERaO de riquex» Han colmado por fio unas regiones En las que el cielo quiso con largueza Derramar su favor y bendiciones. Ya Buenos Ayres laboriosa empieza A recoger de todas las naciones El prémio de su industria^ y nuestra arena ^0 euvídia á la del TÁüiesis ni el Süua. 371 Corresp&ndendao Cejsíunela. NUMERO 13 DE LA ABEJA ARGENTINA. Habíamos creído que la Abeja, privada de substancias por la seca con que proveer la Colmena, había sufrido una disolución total y desapareci- do de la tierra en que se formó ; pero nos liemos equivocado en lo segun- do, aun cuando parece que hemos acertado en lo primero. La Abeja ha vuelto á mostrarse en los últimos dias de Mayo ; pero precisamente en loS que siguieron á los dias en que el influjo benigno de este mes ha rege- nerado la tierra con los riegos que en él hemos tenido. Todos son por* tentos en esta estación especial ; y es grande el reconocimiento en que debemos estarle, y en que sin duda le estará la Abeja cuyo crédito es- taba comprometido. Mas esta Abeja, que llamaremos resucitada, ha ofrecido motivo para ocupar seriamente las atenciones : ella ha apareci- do bajo ua nuevo carácter, esto es, el de una hostilidad práctica, olvidán- dose que ha protestado varias veces que tal marcha era inconciliable coa su profesión literaria, y con la existencia independiente de los miembros de la sociedad que la emiten ó la costean , respecto de los gobiernos y de los partidos. Los dias faustos que han precedido aun nos tienen, preocupados, y no nos dejan lugar para entretenernos de cuestiones amar« gas : damos por ahora la preferencia á los primeros, esto es, al gozo que ellos nos han hecho sentir ; pero mientras el turno llega debemos antici- par una observación, y és que esta Abeja nos ha puesto en dificultades pa- ra descubrir cual és verdaderamente el juicio de la Sociedad Literaria so« bre el ducumento que ella acaba de mortificar con injusticia y también con impolítica, esto es, el Mensage de la autoridad egecutiva á la 3*. Le» gislatura. El Argos de Buenos Ayres, periódico de la misma Sociedad, in- sertó el mensage en el N. 38 del tomo 2°. del 10 de M lyo, cinco dias después de la fecha de aquel documento ; y en él no se encuentra una Sola palabra que no sea un testimonio de la aprobación que en general le había merecido á la Sociedad ; pero á los cinco dias siguientes, esto esp con fecha 15 del mismo Mayo, aparece la Abej(i Argentina copiando tara« bien el mensage, pero agregándole, por vía de análisis, un cúmulo de de» saprobaciones en detall, con la circunstancia muy digna de notarse pre« iiminarmente, que las observaciones de la Sociedad en la Abeja sobre el mensage empiezan y concluyen con las protestas mas altisonantes de aprécioj, de consideración, y de respeto al documento, cuando en el centro se !e ataca por todas direcciones y con toda clase de armas ; este manejo si envuelve una solemne contradicion mirado al lado de la pretensión coa que se aparece en el auálisis, de obrai; en él con espíritu franco y libre| si él mas bien presenta todos los síntomas de una imaginación tartufa, re» «uetda .también el pasage de .aquellos dos Cardenales 4e los cuales uno eia» 372 pt fiado en asesinar al otro con imicho modo, le convidó á refrescar en im' faníoso jarcVm ; el que debía ser victimas admitió el obsequio : pasaron al jardín : aml)os fueron servidos con buen agrio : el uno llevaba bastantes drac- "mas de solimán corrosivo, y le tocó al predestinado según combinación coa el sirviente ; y después de asegurarse el asesino que su ri\'al no tardaría «n ser cadáver á sus pies, sacó la caja de rapé y le dió un polvo. Flo- res al principio, veneno en el medio, y olores al espirar. ¡Que carde- nal tan liberal y tan franco! Pero lo mas sólido que se descubre en estos dos artículos de la Sociedad, esto es el del Jrgoa y el de la Abeja sobre el Mcnsage, no es tanto la contradicción de sentimientos que ha he- cho conocer en menos de cinco días sobre un asunto tan grave , sino^ que ellos concurren á acreditar de un modo firme que es fundada la opinión que supone á este cuerpo marchando sin tener adoptado principio alguno para íus taréas tanto políticas como literarias. Esto es bastante doloroso por cuanto también recae sobre el primer cuerpo de tal naturaleza que debe el país al espíritu emprendedor é ilustrado de nuestros dias ; pero como el análisis de tal defecto no contribuye en mucho al objeto que se debe tener en vista tratando de las observaciones de la Sociedad so- T3re el Men?c:ge , lo mandaremos solo á la consideración de ella, con la ao-regacion de que nos proveeremos , Centinela , de substancias coa fjue satisfacer , franca y liberalmente á nuestro modo , los repa- ros que su buena intención y zclo han producido contra un documento que aun cuando no ha' debido llenar agriamente la atención de un cuerpo que no debe ocjiparse por su carácter en altercados inconexos con su pro- íefcion, es preciso salvarlo de sus punzadas , porque él puede servir de laiodelo entre los Estados nuevos de América, y de fé entre los enemigos , los aliados, y los neutrales. Os saludamos, Cefiíinela, con toda nuestra consideración LOS OBSERVADORES. EL CENTINELA A LOS OBSERVADORES. Tanleios de opinar como opinan nuestros corresponsales „ los Observadores" cuando llama impolítico el análisis que nos ha dado en un estilo culto el jiúm. 13 de la Jbeja Argentina sobre el Mensage, juzgamos por el con- trario de que aun cuando puede decirse abiertamente que en su mayor parte es infu»dado, en poh'tica él es oportuno, porque viene á destruir una especie que no se ha hecho valer pocas ocasiones : esto es, que solo el Centinela goza de libertad para escribir ; y tan lejos estamos, nosotros que nos hemos constituido sin hipocresía de la banda de la autoridad que hace dos años desplega grandes esfuerzos por hacer que los hombres aprecien las garantías sociales, de sentir impresión alguna que nos mortifique al leer el que se denomina, no con mucha propiedad, análisis del IMensage, que por el contrario, encontramos en él todo cuanto es capaz de regocijar y áe engreír á quiene?, como nosotros, hensos insistido cou tesón en hacer 373 sentir que en Buenos Aires el hombre goza de todas las libertades, por- ^?KM./f ^ ^'"'-''^^ h^ hecho consistir su crédito y su estabilidad en que ellas se establezcan como bases de la felicidad y de ia seguridad de los hombres en común, y de cada uno en particular. Par- tiendo de aquí es que nosotros, sin perjuicio de que creemos que el mismo análisis de la Abeja sobre el Mensage ha venido á llenar un vacío que este tema, esto es, el de observar que la LIBERTAD Y LA LEY ganan terreno, habiéndolo llamado infundado, acaso presentaremos los datos que lo comprueben, pero guardando la circunspección que desde luego nos tomamos la confianza de rogar á „^os Observadores- guarden en la comunica- eion con que se preparan á favorecernos. A LA SOCIEDAD DE BENEFICENCIA Con motivo de la distribución de premios que hizo e/ 26 de mayo de 182S. l Por qué se canta del feroz guerrero El afanoso empeño De hollar la humanidad, y hacerse dueño De la fortuna j vida Del pueblo malhadado Que ató con mano aleve y homicida A su carro de crímenes rodeado ? i Por qué se canta de los hombres soi» 1.a virtud, el valor, ó la fortuna, Y el sexo de las gracias Sin recompensa alguna Su fama, su moral, sus cualidades. Vé bajar á la noche del olvido. Sin que pasen jamas á otras edades ? Tal injusticia el cielo No quiso perpetuar en las orillas • Del caudaloso rio Que baña el fértil suelo Que el argentino en libertad habita, y que la envidia de la tierra excita. n sexo de las bellas siempre ha sido sexo del poder : los corazones Del hombre eternamente ha some^tido 1.a muger á su influjo ; y los varofi^" "'-»' oon nobles, son virtuosos Si su virtud aprueban 'án^uido mirar ojos hermoso» K^m, mu, 45. 874 El ansia de agradar á la hermosura. El an^ia de lograr correspondenciá, Engendra en nuestros pechos ' " . La sensibilidad y la ternura, f '^'l^' Madres de la cordial ben4>ficencíá,- "^'^ *^V?iií^ y fuentes de virtud sincera y pura. ' -'-^ Premios á la MORAL, premios deWdO* '"^^^ A la INDUSTRIA también del sexo beUo> ' La justicia os dictó, y seréis seguidos De ventajas sin cuento; Del amor al trabajo el incremento, Del bien social la perfección deseada. Serán el fruto dulce y delicado Que vosotros daréis, y que algún día Recogerá la Patria en alegría. ¡ Viuda infeliz ! que tu familia larga Sostienes con afán, y en los dolores De tu viudez amarga ' - - , Acongojada mezclas ^ r-°"^"'. De tus hijos el pan con tus'feíidfóres : Tú, que á la vez les das heroico ejemplo De la virtud que adoras, y le eriges En sus pechos sencillos digno templo í En adelante obscura Tu gloria no^será, : será premiaé#^ i^*- ' Tu moral ejemplar y publicadat?<"j^'' ^ ' ' Y durará tu nombre cuanto dápi? ^'^^ El respeto debido A un mérito eminénté y distioguidó. ¡ Sociedad de matronas argentinas . í Qae época nueva abrís !=-Si la hernaosttf^ Si el talento y las gracias peregrinas Con que ornó á las í^orteñas la natura. Han sido en todo tiempo irresistibles Para los pechos blandos y sfenSilíles, l Qué será en adéíanté, ^ , Cuando vosotras mismaS etñpénadaa En dar alto reilCe A tantas gracias de qae estáis dotada»^ A nuestras a'mas ."íiempre coomovida» Presentéi^^uñ nrío'deló De ilustración y de virtud unidas En cada joven fiada á vuestro feelo ? ^ Este tieippo ítopew.-:Segttid, Seliorai^ 375 En vuestro honroso empeño : Seguid, seguid, y apresurad las horas Que la patria desea, y que deseamos Los que el honor de vuestro sexo amamos, Entre los que sin duda no recela El primero coatarse el CENTINELA. V COMISIONADOS DEL GOBIERNO ESPAÑOL en Buenos- Al/res, El 23 de mayo se desembarcaron en este puerto los se* ñores D. Antonio Lmís Per eirá, y i). Luis de la Robla, co- misionados del g-obiemo español cerca de las provincias de» Rio de la Plata, con procedencia de Montevideo, donde^ hi- cieron escala, como antes lo hemos publicado. El 24 á la una del dia se presentaron en la casa del gobierno, y según las formas establecidas fueron conducidos á presencia de! Sr. gobernador delegado, donde suponemos se representaría solo el primer acto de salutaciones que es de costumbre en tales casos. Probablemente la consideración de los señores comisionados á los dias en que todas las clases de este pue- blo se han hallado entregadas á las funciones de mayo, les detendría en pasar de oficio las credenciales que de- ben acreditar su carácter y objetos, pues sabemos que hasta el 30 no han sido aquellas presentadas. Se nos asegura también que en este último dia citado han sido declarados por bastantes los documentos de su autori- zación y atribuciones, y que se les ha dado á reconocer por tales comisionados del gobierno español en los ministerios y departamento general de policía. Aun se agrega que de re- sultas de los conocimientos que han subministrado dichos documentos, el gobierno ha pasado a la Sala de Represen- tantes un proyecto de ley de una trascendencia sumamente elevada, y suponemos que siendo así ellos serán leídos en la Sala en la sesión primera. Ñit^á'^/^emos avanzado aun^ apesar de que algo hemos hecho por mgerirnos en el co^^ razón de las cosas ; m obstaiite aos pairee que sin miste- 37¿ rio alguno sabremos todos y pronto cuanto baste a sacar- nos de las dudas á que induce la singularidad é importancia del mismo caso. NOTICIAS. L'as últimas comunicaciones del Entre Rios aseguran que el Señor Mancilla marchaba con varias divisiones sobre las margenes del Uruguay, con el objeto de hacer al general de las tropas imperiales en la Banda Oriental, la intimación que ya hemos anunciado en otros números se pre- paraba á hacer seriamente para que suspendiese toda operación hostil contra los naturales de aquella Banda, hasta las resultas de la diputación que debe inarcliar de Buenos-Ayres á la corte del Brasil. Se nos ha ofrecido comunicar el resultado sin perder instantes, y en la misma forma ofrecemos hacerlo al público. Continúa la lista de los señores siibscriptores. Nombres. Ejemplares, D. Manuel Mariano Ormacohea i. D. Juan Gregorio de la Heras 1. D. José Thwaiíes i. SOCIEDAD LANCASTERIANA. La reunión de subscriptores para el nombramiento de la junta directi'. ▼a de esta sociedad anunciada para el 31 del corriente, se celebrará el martes 3 de julio en las casas consulares á las 6 de la tarde. AVISO DEL CENTINELA. El Centinela, tributando las gracias á todos sus lectores, y may eí- pecialmente á los ciento veinticinco suscriptores de su periódico, tiene el honor de advertirles que con el núm. 47 se concluirá la presente suscrip- ción. Otra nueva de 50 pliegos por 4 pesos se principiará con el núm. 48, el que se llevará á las respectivas habitaciones de los suscriptores actuales con el recibo correspondiente, por si se dignan continuar patrocinando los trabajos del Centinela. Los señores que no se hayan suscripto hasta ahora, podrán verificarlo en el lugar de la publicación. El segundo tomo se completará con el primer semestre del año, y con el último número del tomo se dará el título é indir,'" correspondiente. Algunas pocas colecciones del tomo primero se halla¥»toálv¡a en la tienda de Ochagaviay valor 4 pegos. Impremí ¿e lE>ttQm09, N'. 46. ■ EL CENTINELA ^^^^ , BuenoS'Ayres Domingo 8 de Junio de 1823. ¿Quien vive? La Patria. EUROPA, A medida que se acercaba gran crisis que amenaza el reposo de aquella parte del mundo, las noticias que de ella nos llegan se hacen cada dia mas y mas interesantes. Los papeles públicos de Londres alcanzan hasta el 13 de marzo. Las discusiones del parlamento inglés, y las contiendas de. las cámaras de Francia, parecen anunciar el rayo que va á lanzarse ; y su importancia es de tal naturaleza, que mas que nunca es sensible que la estrechez de los límites de un periódico de Buenos Aiies no admita su traducción. En la discusión á que dio lugar el discurso de S. M. B. que se pu- blicó en el número 42 del Centinela^ se desplegó una elocuencia, un amoc á la libertad é independencia de las naciones, y se notó una unanimidad tal, que el parlamento mismo ofrece pocos ejemplos. Desde los días de Demóstenes no se han arrojado á las testas coronadas filípicas tan fuertes como las que se dirigieron eo aquel debate á sus magestades imperiales de Austria y Rusia, y al Rey de Prusia, por haber estimulado á la Fran- «ia á atrepellar la libertad é independencia de España. Si el ejército fran* cés pasa los Pirineos, como ya parece inevitable, , parece inevitable tam-« bien que la Inglaterra se arme en defensa de la península, ó mas biea de sus propios principios. Entretanto que la opinión pública en Inglaterra sobre el atentado que se medita en el continente, se expresa dentro y fuera del parlament» Como con una sola voz; la cámara de Representantes de París viene á ser otra vez la arena del desorden, del tumulto, y de la fuerza armada, ame- nazando nuevas revoluciones. En un debate que se originó con motivo del suplemento extraordinario que sé pedia á la cámara, para empezar y pro- sigulr la guerra contra España, M. Mmuel diputado de la Vmdé^^ ^e S78 sirvió de algunas expresiones qu«, sin dejar qne las acabase, los ultras in- terpretaron como aprobaciones de la violenta muerte Luis XVI, y como que recomendaban á los españoles ejecutaran con Fernando VII lo que los franceses con aquel. Estas palabras se trataron de regicidio, y se pro- puso expeler á M. Manuel de la cámara. A tal extremo llegó el desor- den en aquel dia y íos que le siguieron, que el presidentp, á quien na- die obedecía, tuvo que poner término á las sesiones. Por fin lograron lo» ultras que votase la cámara por la exclusión de M. Manuel en la tempo- rada de aquella sesión. Entonces este dijo— A^o veo en vosotros ú mis ¿ucees, si?2o á 7?i¡s acusadores : no espero de vosotros justicia, sino venganza : ^ no me someteré. En el momento en que ya la resistencia es un derecho, es igualmente un deber. Sabré seguir el ejemplo de corage que me ¡tan dudo los nobles Vandeanos, mis comitentes. Colocado por estos bravos electores en el seno de la Representación nacional, no saldré de ella sino por la violen^ cia de los que se han constituido mis acusadores. (; Bravo ! ¡ Bravo ! ! en el lado izquierdo.) Sea cual fuer^ el resultado, solo cederé á la fuerza. El campo de la libertad se ha fertilizado á menuda con sangre generosa. En esto se salieron todos los liberales, que envano hablan implorado á la cámara, en nombre de la Francia, no procediera á medida tan peligrosa. Al otro dia entró M. Manuel á la cámara en medio de un grupo de diputados, y ocupó su lugar. Quedó inmóvil á las órdenes del presidente para que saliese. Por fin, este hizo introducir en la Sala un destacamento de la guardia nacional. Manuel quedó sordo al mandato del comandante de esta, y cuando se dió la orden para qne se apoderasen de su persona, el sargento y los soldados REUSARON OBEDECER. Bien puede ima- ginarse el triunfo y aplausos del costado izquierdo, y la contumacia del derecho, en una crisis que puede traer consecuencias muy sérias. Ua coronel de gendarmas al cabo con su trepa arrastró á Majuiel de la Sala, en medio de un tumulto casi sin igual en París. El gobierno ha tenido después que emplear la fuerza militar para contener las conmociones po- pulares, que se han manifestado aun en las provincias meridionales, según se asegura. ¡Y en medio de estas convulsiones políticas se precipita el gobierno francés en una ^guerra extrangera! Ptobablertiente las guerrillas españolas acabarán con sus batallones (si es que estos no siguen antes el ejemplo de la guardia nacional en la escena de M. Manuel.) ¿i los navios ingleses no acabarán con su comercio? Desde la expulsión de Manuel, todos los miembros que componen el costado izquierdo se han ausentado déla cámara; excepto ya uno, ya dos, que van evidentemente á imponerse d« lo que sucede, y que persisten en no hablar ni votar.— En este estado de cosas, los cien millones de francos que los ministros pedían para los gastos extraordinarios de la guerra, se ¿an votado ncmine discrepante. GRECIA. Parece qae sigue prosperando la causa de los griegos contFa los turcos* Una carta de Zante, fecha 14 de febrero, da esperanzas de que en breve se hallará libre todo el Peloponeso ; y cuenta entre los. recursos de los grie- gos 150 cañones de campaña, 700 ¡dern montados, 80,000 fusiles, y 400 buques de 80 á 400 toneladas. CHINA. En la noche del 2 de noviembre pasado sucedió un incendio en la •íudad de Can-ton, que destruyó trece mil casas, y en que perecieron mas de quinientas personas. La pérdida de solo la compañia inglesa se calcula en mas de cinco millones de pesos, aunque logró salvar muchos efectos á bordo de sus buques. NUMERO 13 DE LA ABEJA ARGENTINA. Correspondencia. CENTINELA — V. ha entrado ya en la línea de los circunspectos, y abaa¿ donado aquella costumbre, que le ha dadxj tanto fruto, de dar palos á quíe« «es los merecen. V., en consecuencia, quiere que nos midan con vara en» tera , y que nosotros midamos coa vara menos dos tercias, pues, Señor^ encargúese V. de tomar la responsabilidad — y de contestar con estilo culta el ataque brusco que en la Abeja se da al mejor documento que ha vist® «1 país desde que tiene hijos. Nosotros quedamos satisfechos con haber oido que k sociedad Literaria no ha dado tal papel, y que él corresponde ó a algún oculto, ó á alguno de los Editores especiales. Cuidado, pues, con las flores, los venenos, y los olores : en todo caso, Centinela^ dar primerq^ i%ue el q«e así da, sabe que puede dar otra vez — LOS OBSERVADORES. EL CENTINELA A LA ABEJA ARGENTINA EN SU NUMERO J3. Para empeñarnos en una contestación al análisis del Mensage de! Go« Ijierno, que se ha dado «n el número 13 de la Abeja Argentina, sería justo exigir del auton, sea mascalino, femenino, ó neutro, una respuesta por es« crito á esta sola pregunta : ¿ Ha sido sa intención censurar el Mensage^ ó bien envestir á toda la marcha de la autoridad pública? Aun después que se nos contestase, de cualquier modo que se hiciera, tendríamos dere- cho á pedirle que introdujese la regularidad, á que ha faltado, en su pro» üunciamiento t ó mas claro, que precisase la cuestión para que mereciese la pena de tomarnos el trabajo de absolverla, y e»to noü fuese fácil en el lí» mite tiaturál de un periódico. De lo contrario, esto es, propoaerse demoS'» trar que loe tres ángulos de un triángulo no son iguales á dos rectos, y para demostrarlo esapeñarse en negar la exactitud de esta ciencia en todas su» fa»ü(?«;i©n«s j exigir d€sp«i«i um absolución pox nuestra par te^ equivaldría 380 á decir, es menester por fuerza dejar triunfante al autor, ó bien hacerse autor para siempre, lo que no es fácil. Tal es, sineaibargo, 1« alternativa á que parece haber querido suge- tar el autor del artículo de que se trata: él se introduce establtciendo que va á dar algunas reflexiones sobre el Mensage ; y ei resultado es, que hasta las medidas níias subalternas de la autoridad, como, por ejemplo, la de pro- hibir las cuestaciones en los regulares, que tiene tanta relación con el Men- sage como con Mahoma, caen bajo la férula del autor, que en esta parte se muestra mas INIísionero que Literato; lo que al menos ha dado lugar á que se fofme el juicio, que también formamos nosotros, de que asi como =ía cuestión de los triángulos en el caso dado, sería un pretexto para atacar todos los principios de las ciencias exactas, el Mensage ha sido tomado por el autor solo como un instrumento para extraer un gran depósito de lilis, amagando en detall toda la marcha de la administración ejecutiva. A esto alude la expresión que vertimos en el número anterior, de que no era «on propiedad que se denominaba análisis de este documento, el que se nos ha dado en la Abeja; y también esto es lo que disminuye nuestros ie el sentimiento ele la autft- ridad ejecativa sobre la iiidep^iidencia del pais al tratar con la comMoa española : sentimiento ya tan conocido por actos positivos y de una an- tigüedad respetable : sentimiento sobre el cual se apetecen explanaciones, remitiéndole primero para que lo conozca al artículo que antes hemos co- piado, propuesto por el gobierno de Buenos Aires al ministro de Colombia, ie acordamos ahora el conocimiento del que sigue que acaba de pasar á 3a sala de representantes, proponiéndole como base de la negociación en que se entre con la comisión española, como el resultado de un sisténaá constante de operaciones. J rilado r. „E/ gobierno conforme al espíritu de la % de 21 de agosta ¿le 1 822, no celebrará tratados de neutralidad^ de paz, ni de comercio con M. C, sino precedida la cesación de la guerra en todos los nuevos esta» dos del continente americano, y el reconochnienío de su independencia.^' - Confronte el autor este artículo 1°. para tratar con l^paña, con el artí- culo 4'. en el tratado propuesto á Colombia, que antes va inserto, y ad- vertirá una gran consecuencia de principios. Haber esperado, señor autor, que el gobierno de Buenos- Ayres, siguiese otra conducta, ó una conducta inedia al tratar de la independencia continental, ha sido lo mismo que creer que él era tan escaso en sentimientos patrióticos como el autor ha oido decir que lo era en sentimientos religiosos, por aquellos que entraron tras de la fortuna pública de 19 de marzo. (Concluirá en el número siguiente,) f DIPUTACION A LAS PROVINCIAS. Podemos comimicar con segundad que la diputación acordada por este gobierno cerca de los gobiernos y de los pueblos hermanos, está absolutamente despachada en la part© oficial ; y se afirma que saldrá de esta ciudad precisamente del miércoles al jueves de la semana entrante. Las noticia» son repetidas de que se le espera con ansia en todos los pue-^ blos del interior. autor se afecte de ella. Otra cosa : no sabemos bi^n cual sea el estado actual de la» relaciones cutre Buenos Aires, Chile, y el Perü •, pero si podemo» inferir qne debe» tuberías entorpecido los disturbios interiores que han sufrido los dos ültimos Esta- dos; esta arma es la mayor coutraria de la buena inteligencia, aun cuando noloac' rk de la independencia dei Perü, C91B9 DO lo ba «ido dd la de Bueuoa Ayrwt Chil^ Méjico, 1 Cwloml/ia. cr. m La composición siguiente ha sido trabajada con motivo de la funcio» que dió la sociedad filarmónica de Buenos Aires el 31 de mayo último, «orno por corona de nuestras fiestas MAYAS. Para ahorrar notas que ia- terrumpan el curso de la lectura de esta composición, no está demás ad- vertir que la sala de la sociedad en el dia es una de las del edificio, lla- mado antes !a cuna. En Buenos Aires se sabe con cuanta razón laa sid» odioso este nombre. Seguramente la autoridad ha hecho bien en vender esta casa á un particular, que la destinará á usos que harán sia duda ol- vidar su aborrecible memoria. XA CORONA DE MAYO, Deiis nohis hese oiia fec^ Virg. Eciog. 1=. Este €S el sitio ¡oh Dios ! este es el síti» Del horror y la muerte.— Ea algún dia l*or el cóncavo techo « En roncos ayes resonar se oía El plañidor gemido De víctima infeliz, que al triste lech» Atada con horrísona cadenaj Al cielo endurecido Decía envano su cansada pena. De este lugar hasta el cadalso horriblf En el carro de muerte arrebatacjo^j Iban ios infelices destinados Al desagravio de la ley hollada, ,Y de la sociedad meaospreciadC Pero mas todavía : mas odios» Para los LIBRES era Esta estancia ominosa; Por las escenas que otras veces vlera^ En las horas de luto que cubrieroa \ El suelo en que algún dia \ La LIBERTAD y ia IGUALDAD Bacler**? Los grandes héroes de la patria miaj Los ilustres varones Que el primer grito levantar osaro* E impusieron á todas las naciones, Cuando en MAYO de diez hasta e! abísm» Se hundiera el trono vil del despoUStmo j Esos patriotas de memoria eternai^ Encarcelados por ingrata^ UídiüOp Aquí f íji 4«lQr UararoDi r Y al son de sus prisiones La suerte de la PATRIA, lamentaron.. Mil de veces al cielo iemandaruos Uu rayo vengador, que este edificio En polvo convirtiera ; 5r el cielo á nuestro? votos impropie!» El rayo suspendió, porque ya era Preparado otro tiempo En que libre gozira el argentino De la tranquila PAZ el don divino. Este tiempo lució : la ronca rueda De la carrosa que arrebata á Marte, Y el carro en que atrepella la Anarquía Cuando sus sierpes y su liorror reparte. Gozosa solo en la nefanda guerra ; Pasaron ya otro dia Para no mas tornar, y en nuestra tierra Ni la huella dejaron Que señale el lugar por dó rodaron. Este MAYO lo vió : su bella Aurora En el fúlgido oriente levantada, Miró la tierra por el cielo amada Y miró PAZ y UNION. En esa hora Se elevó nuestro canto al firmamento, Y el alígfiro viento Desde el cielo á la tierra lo volvía. Mientras la í^ama mas veloz volaba, Y á todo el universo lo anunciaba. MAYO fué cual ninguno : su corona Estaba reservada Al Dios de la armonía, Que invisible y gozoso presidía 4íntre lós amadores De la música y canto : El los colmó de todos sus favores,! Y del iDÚi^íco encanto Que todas las paFÍones ndormece, Y todos los sentidos embebecí. Este lugar d*- llanto y de tormento Y de queja otra vez, se há convertido En el templo de Apolo ; Y donde antes el eco del lamento Se levantaba desoído y solo, - Al fin se siente un dia Todo el placer <;»QSfl 1^ arroonra* I3S I Pero dondíe m! verso Podrá empezar ? ¿ ni donde En esta nueva escena corresponde Fijar mas mi loor ? — ¡ Jóvenes bellas^ Que así como en el cielo las estrellas Ea deslunada noche, Así lucisteis en la concurrencia De otra noche dichosa Que la corona ha sido Be la fiesta de MAYO mas pomposa! Vosotras me diréis á quien mi rima Primero nombrará : solo vosotras Sí mi verso menguado De sa objeto a! nivéluo se sublima^ Con elogio podréis mas delicado Decir lo que allí visteisj Decir, bellas, mas bien lo que sentisteis^ Sonó la canción pátria. Al escucharla., En la lid el soldado,. En todo tiempo el pecho denodado Pr^entó al plomo ó á la punta fiiera ^ Y aquel canto lo hiciera O vencer en la lucha, O morir sin dolor, pues que lo escuchaí Pero nunca ha sonado El himno de los LIARES (1> Como sonó esa noche. Transportado» El auditorio inmenso Al templo de la gloria se sentía^ Y el corazón suspenso En fuego patrio, como nunca, ardía.. Impresión tan profunda, fuego tant(> Fácil no fue apagar sin el hechizo De otro mágico encanto. Mas Micaela cantó, (2) y ella deshizc?-. De nuevo el corazón en dnlr.p llanto. En otro tiempo Circe, aquella magaj. Aquella encantadora, Hija del astro que el orieqte dora^ Su voz omnipotente levantaba, Y al momento á los socios infelices Del afamado Ulises (x) La canción patriótica, obra del poeta Dr. D. Vicente López, • Con su voz á su arbitrio transformaba* Ella el hondo cimiento Del globo hizo temblar, el firmamento Enluteció mil veces, Hizo volver la mar, y amedrentados Huir á otras aguas los enormes peces. Pero nunca jamas los corazones Supo mover su voz, como conmueve El dulcísono acento Que Micaela levanta Cuando su labio lisongera muere, Cuando, orgullosa de sus artes, canta. Carmen cantó con ella. (3) ¿ Y cual ha sid« El corazón de bronce, Cual el pecho de acero defendido, Que de placer no palpitara entonce ? l Cual fiereza será que no desarmea Las dulces voces de Micaela j Carmen } Esa noche las Gracias se ausentaroa Del templo de Cytéres, Y sola, sola, en el altar dejaron A la madre de Amor y los placeres, Por venir á llenar de unción y encant» A las que sin su auxilio pueden tanto. ¡ Oh poder sin igual de la armonía! Cuando en nave traidora El Lésbico Aríon el mar surcaba, Tú le hiciste tocar la harpa sonora ~ Y el Delfín que en las ondas la escuchártjj Al músico en su espalda recibiera, E inofenso á la orilla lo trajera. Un instrumento igual con igual arte Escuché yo esta vez, pero taiíido Por diestra mano de argentina airosa, (i) Lo escuché, y he creído Que dpsde su caverna tenebrosa Pudo el Delfín salir, que el ponto pud» Deponer su furor, y quieto y mudo, Conducir en la calma mas serena Al músico de Lesbos á la arena. Pero el genio se pierde : cierto es tod« Lo que dicen de Orféo ; (3) La Sia. Da. Carmen Madero, tan hábil como dulce en el canto. (4) ta »ra, Da, Jfiaria Satiohtz 4» Umtkvilk lucid ]i»eü»meat« 1» lt»rp»i Cierto también lo que dfe Adfion se cuenta s Ellos hallaron modo De inspirar á los seres sentimiento Con arte celestial ; y á su deseo Las piedras de los montes se rriovíanj Las encinas del bosque obedecían. Todo, todo es verdad ; que yo á Massóni (5) Lo miré cuando el arco A la cuerda dulcísona aplicaba | Y por un raro encanto Sentí que su instrumento remedaba Bel gílguerlllo el armonioso canto, G la flauta sonora Con que Mercurio adormeció los ojoS Del Argos velador, en una hora En que del grande Jove los enojos Del todo rebosaron, Y del Argos la muerte decretaron. Massóni es el amado Del Dios de Délos y su hermoso coroj Y dispensa á su agrado De la arnionía el celestial tesoro. EsBáoIa ; (6) tú también debida parte En mi verso tendrás : tu edad tempranaj, Tu talento sublime y prematuro^ Jja perfección de tu arte, Todo viene en tu honor ; y estás seguro De que tu síe© alguna vez Apolo Coronará con el laurel, que solo Suek adornar privilegiadas sienes. l Tanto derecho á sus favores tienes ! ¿ Pero donde raí Musa me arrebata I ¿ Ni como mis loores Podrán todo abrazar ?— -Si se desata Mi lengua en alabanza, ¿ A quien aquella noche no le alcanza Con justicia también ?— ¡ oh ! perdonadme- (5) El Señor Massóni ha acreditado que «« fama no es obra del acaso ó Im circüastancias. El q^ae Jiaya oído sn violiu, le hará toda la jüstioia que merece u»^ gi-an profesor. (6) El joven Esnaola es seguramente raro por su pericia y gusto en el piano, Su edad, aun no le permite que se decida el carácter de su ^oz í pero de todog modoH a algfun dia debe ser m f&^m de pd«ey kde»| Vosotros, qae á la escena contribuísteis .* (7) "Vosotros, que supisteis Hacernos olvidar en un momento El mismo horror con que la planta hollaba El ancho pavimento Que el llanto amargo en otra vez regaba. Sí ; perdonadme ; y permitid que puedjt En el débil estilo Que á mi verso impotente se conceda, Invocar nuevamente El nombre de la PATRIA, y la memoria Del bienhadado dia Que la llenó de gloria, Y sepultó en el Sud la tiranía. ¡ Oh MAYO venturoso ! / Mes de los meses ; pero mas dichoso Esta vez que jamás ; un Dios há sido Quien la calma de paz aljin nos diera : Felices nos has visto : en su carrera No se detiene el tiempo : cuando torneé En años venideros, Mas felices tal vez, mas placenteros Nos hallará tu Sol ; y tu alabanza Alcanzará á dó,su luz alcanza. SOCIEDAD LANCASTERIANA. Se reunirán los suscriptores de esta sociedad en las casas consulares el «lartes 10 del corriente ú las 5 de la tarde con el objeto de elegir U junta directiva. AVISO DEL CENTINELA. El Centinela, tributando las gracias á todos sus kctores, j »uy es- ipecialmente á los ciento veinticinco suscriptores de su periódico, tiene el honor de advertirles que con el núm. 47 se concluirá la presente suscrip- ción. Otra nueva de 50 pliegos por 4 pesos se principiará con el núm. 48, el que se llevará á las respectivas habitaciones de los suscriptores actúale» con el recibo correspondiente, por si se dignan continuar patrocinando los trabajos del Centinela. Los señores que no se hayan suscripto hasta ahora, podrán verificarlo en el lugar de la publicación. El segundo tomo se Completará con el primer semestre del año, y con el último uúmero del tomo se dará el título é índice correspondiente. Algunas pocas coleccionei 4e\ tomo primero se hallan todavía en la tienda de Oc/ií/g-awc, valor 4 pesos. (7) Aquí se habla con todas las personas que, cantando « tocando, contribuyere» k la brillantez de esta función. Estas personas son muchas j pero 6W wérits es igu») Al placer que nos causaron. Imprenta »í los íJxpósxto.i. N*. 47. EL CENTINELA — ^ ^/^^^^^^^ ^^^^ Buenos-Ayres Domingo 15 Junio de 1823. /Quien vtve.' £a Patria. NOTA.~-Este nútoero del Cewí/MeZa no contiene mas que un plie^'o, porque precis». Bíente un plieg'o no mas faltaba para completar los cincuenta de la primera subscripción. El Cenítrie/a siente tener que omitir por este motivo el tratar de varios puntos interesan- tés, que se tocarán en el níimero próximo. EL CENTITELA A LA ABEJA AílGENflNA En el número 13. Concluye el artículo del número anterior. Esperamos que el autor del artículo de la Abeja Argentina qué Impugnamos como infundado, querrá dignarse ilustrar el país y favorecernos con sus réplicas; por esto escusamos ahora agregar loque aun nos quedó por decir sobre el primer punto, el punto exterior. Tenemos realmente algunos materiales de qüe servirnos para adelantar nuestros convencimientos, y aun para contribuir á la principal mira del autor, que parece reducirse á introducir la práctica de analizar la marcha de la autoridad pública con franqueza , con libertad, cuéntese ó no con la capacidad ó con la fortuna de acertar; pero nos reservamos el continuar acreditando, si se exige en la parle exterior, cuanta es la buena acojida que nosotros hemos prestado» una idea tal, esto es, la de estimular á los ciudadanos con el ejemplo á dejar el temor en las espaldas, y a empuñar la ley con firmeza para sostener las prerogativas públicas. ¡ Ojalá baste el ejemplo, y deje de ser necesario, para que los ciudadanos saquen ventajas de sus derechos, el obligarles a egercerlos! Pasaremos, pues, á llenar el compromiso pendiente de con- testar al autor en la parte en que su análisis sobre el Mensage á la Legislatura trata de los procedimientos interiores: esperamos que a! fin, á pesar de que el autor nos vea colocados en la banda opuesta, querrá concedernos también el renombre de libres y de francos de que él hace un honroso alarde y que nosotros creemos merecer cuando menos por ser partidarios deciididos de la autoridad que tanto recomienda la práctica de estas calidades tan preciosas como nuevas. 394 En el artículo del nvmiero afttprior b5s contentarnos con domostrar- preliniinarmente que el autor apafccia extraviado en sus ideas respecto del carácter v atribuciones de un papel de estado, tal como el que se deno- niiná Mensage. Eis scnsitle : esta brecha abierta á la ilavtracion del autor, lia sido capaz de producir dos grandes males, y enteramente contrarios al sumo bien que él ha procurado hacer ál einitir sus ideas y sentimientos, 1'^'. mal — lu introducción de una base artificial en una materia en que nada pueda vül^r que sea factlcjo, como que un Mensage no es mas que una acumulación de hechos positivos — ésta base es la de que tal documento es en el pais, y fuera de él, un tributo que se rinde á la soberanía de la nación. 2'. mal — este se deriva del primero, y es el ejemplo fatal que se da en un papel que 66 presenta al parecer con la pretcncion de servir de muestra ó modelo á ios que le sobrevengan de la misma gerarquía. Por fortuna, las propOrcioneli, la libertad, y el zelo nos son comunes : todos esta- mos garantidos : •! error y la verdad pueden batirse sin excepción ni res- tricción alguna : el campo está enteramente abierto — -así, bajo tal esttido era imposible que quedasen con álas lú el mal ejemplo m el error ;^ pero et autor Qoufesari que debe ser menos malo elegir un idioma rico y hacer ser- vir una imaginación fecunda al efecto solo de realzar el mérito de los he- chos positivos, que valerse de arabos arbitrios para introducir un error, y empeñarse en perpetuar un mal ejemplo. Lo primero podría llamarse, un cuniplimientp á la verdad; pero lo 2*. (con permiso) un doble fraude — Descendiendo, pues, pero sin renunciar al principio que hemos establecida sobre lo impropio que es exigir detalks en un Men&age, seguiremos su& cuestiones.. Después que el autor, al principiar el análisis dé la segunda parte, da como la suma de su conciencia, que „e/ cuadro que presenta el Alen- saga sobre nuestro estado interior^ halaga y emmnecc^^' hace á la autoridad ejecutiva el servicio de descargarle un granizo que bien podría definirse como se define la nuhe de t;(?/a?7o— una especie ruidosa que por lo comua pasa pronto, nacida de la ira,, el enojo, ó cosa semejante; pero tan lejos- estamos de creer que tal haya sido cí punto de arranque en el párrafo que vamos á contestar, que por el contrario, el- modo en que lo haremos jus- tificará que lo atribuimos á. una Intención delicada, y digna de reconoci- miento por parte de lu autoridad. Empezarémos, pues, por establecer que fih las dos páginas que et autor emplea en demostrar la inexactitud de es- tas palabras del Mensage— „^a' ejeencion déla ley de reforma eclesiástica víc disipando laa sombras que inquietaban á la distancia" — no se encuentra citado rl&s que un solo heclio, ei de las cuestaciones, y este el mas insignificante que ha podido escoger para sostener una proposición tan absoluta. Todo lo demás sp resiente, no digamos de injusticia porque lo haremos ver, siuo de un defecto que á la verdad sentimos verlo como radicado en todo el análisis del jMensage — el uso de los lugares comunes. ¿ Es posible que auu M insista en conservar este modo igual al que se sigue cuando á un Juea 60 U llama despótico, sia indicar los actos de despotismo que haya come» SM tláo^ j Qaé ventajas trae este moda de disscarrir ni para e! palg, ni para ta libertad, n¡ para los ciudadanos, ni aun para i a satis face ion interior? — • 5,1» ley se ha egecutado con violencia*' — „no se ha sugetado á su tenor" — ^ jyha obrado con demasiada tirantez" — ¿* Qué significa todo esto señor autor «n principios de buena crítica ? ¿ no significa tanto que no significa nada ?— á la verdad, grandes miramientos nos detienen para no decir lo que ea la verdad significan. Mas contestando en detall á cuanto el autor dice sobre la ley de re- forma del clero, empezaremos también por negarle quo lo que llama falta de espíritu público en este año, si es que falta, lo que absolutamente negamos, y demostraremos en otra vez, pueda ser un resultado del modo en que se ha egecutado esta ley, y el origen de la conjuración del 19 de marzo. No hablemos de la conjuración : los preíexi antes, señor autor, que hasta son capaces dé pretextar la seca de nuestros campos atribuyéndola á la au- toridad moral, se movieron por el modo con que se les cerraban las puertas para comerse la fortuna pública, por el modo con que se les alejaba de poder proscribir y asesinar al arbitrio, por el modo con que se les impo- sibilitaba de mandar en facción ó en logias, per el modo con que se des- truian sus esperanzas de volver á vender los pueblos al que les pujase uii cuarto. No hablemos mas de conjuración — pero señor autor j por qué con- fundir lo que de una parte fue entusiasmo civil, y de la otro frenesí re- ligioso, con lo que debe entenderse por un espíritu público ? en otra vez mostraremos que este existe en 1823; pero entretanto haremos notar al autor que si en este año no se abusa de los pulpitos, si los periódicos siguen sin alarmas, si en los cafees no hay clubs, y si eu la sala de re- presentantes no se declama contra los cafees, todo lo que parece que el autor entiende por el espíritu público de 1822, depende — 1°,, de que los amigos de la reforma eclesiástica viendo en su mayor parte admitidos los Consejos de la civilización, y triunfante lo que puede llamarse la obra de sus esfuerzos, han envainado sus armas y dejado que el árbol fructifique coa los riegos del orden y la paz : 2*., de que los que entonces eran antagonistas de la reforma, equivocados con la idea de que su tendencia era á la destruc- ción del culto y sus rninisíros, habiendo visto después de ella que los ministros se conservan dotados todos, y empleados en el servicio del culto como nunca, han vuelto del letargo infelis^ en que yacían, y convertídose de antagonistas en defensores de la ley, pese á quien pese, y dígase lo que ■ se diga sobre el modo en que la ley se ha ejecutado. (1) Por el orden en que están colocadas las palabras del autor, llegamos ahora al único cargo de hecho que hace á la autoridad en haber prohibido á los regulares el uso de las limosnas adornado con el ^sobrenombre de cues- taciones. Este hecho, y luego cien lugares comunes le sirven para soste- ner que ha habido tirantez é infracción en la ley que reforma el clero , pero precipitándonos sobre el hecho, y dejando á un lado lo vago por no (1) En el numero siguieaíe daremos razón d*! servicio <{iae ahora se hace en las parroquias. 398 fatigar mas, empelamos por recordar al autor que las limosnas en las co- munidades regulart'S no son de institución, y que lo que es de institución es que ellos vivan de su trabajo: tal^s liniOíinas no son mas que una cor^^ rupcion introducida, que reprueban fuertemente todos los principios del evangelio ¿ y como era posible esperar que este divino libro autorizase una práctica tan vituperable ? he bien : ¿ y como un gobierno moral á cvyo carga está la policía de la decencia pública, pudo continuar permitiendo que ua ministro de la religión de un Estado civiliz<>do fuese á buscar que comer en las tabernas de la ciudad, y acaso á privar de su sustento á un la-, brador con diez hijos en los desiertos de la campaña ? ^ Una medida qua prohibe esta usurpación, y que destruye aquel acto torpe, puede llamarse infracción de la ley del clero ? ; es posible que esta sea la arma que se empuñe para entrar á competir en favor de una declamación tan abultada? j Donde estamos Sr. autor! — oiga V. mas: la prohibición de mendigar no. ha podido tener efecto sino respecto de los regulares franciscanos, porque ■volaron ya los dominicos, mercedarios, alcantarinos, y belermos ¿ pero quiere V. saber que no ha obrado tal efecto res^pecto de los misuíos franciscanos^ y por una razón que puede ser que le atormente ? ¿ la quiere V. ? pu^s se la daremos diciéndole, que los franciscanos han dicho que les bastan ios derechos de pie de altar, y los réditos de capel lanias y memorias pias para ocurrir á su subsistencia colectiva. ¡ Esta es decencia! pero cuando nó, el Estado tendría recursos para suplir el de/icit sin alterar los principios del sistema de hacienda, en la parte en que nj admiten mas contribuciones al pueblo que las que dicta la ley, ni mas recaudadores que los que sirver». con responsabilidad en la tierra. Llegan)()S ahora á un punto que el autor ha tomado sin duda de la sesión del 29 de octubre de 1822 p^ara aumentar sus. cargos, y que por olvidar lo que se replicó en la del 30 del mismo, nos pone al presente ♦■n la precibion de absolverlo. El llama, I.*: injusto el hecho de hacer salir de la provincia á los regulares de los conventos extinguidos por no tener el número de 16 que la ley requiere cuando, menos, para que subsistan; y los cuales resistieron la secularizacioH. Pero entretanto que él tiene la bondad de decirnos sino es cierto que en el hecho de no admitirse por la ley la existencia de un convento sin mas de 16 miembros, pro- Libe también la existencia de conmnidad con menos de 16, porque de la Contrario la ley seria ridicula é ilusoria., pa.sarémos r.l cargo principal : este es, el de la impolítica en m^nuiar los regulares, sobrantes á las pro- \;ineia?. V\\ representante en la sesión citada alegó esta impolítica, agre- gando que los mejores regulares se irian á ellas á seguir sus votos, que solo se incorporaria al clero la morralla de los claustros, y que las emi- grados alarmarían á los pueblos cont ra la misma reforma. El ministerio va- ticinó que sucedería todo lo contrario : y de facto es menester cambiar los frenos. La morralla se ha refiinr¡ado á las provincias, y lo respetable como yj\r ejemplo, los Sotos, Acevedos, Dias-velez &c. de San Francisco, — los Greias, Leibas, San Martines &c. de Stp. Domingo — los Herreras, Apa- 3.97 ricios, Talbos &;c. de la Merced, y los j Bustos alcantarinos han quedad® eo Buenos-Aires vistiendo el manteo secular, y marchando alistados bajo las balld^^as de la civilización. ¿Donde está entonces el motivo del temor? ¿cree el autor que los p>ieblos interiores son tan fáciles de moverse por la morralla? será acaso porque el fraile Castañeda grita ¿pero este fraile es- taría callado ni aun en las cárceles de Buenos-Aires. Sinembargo que lo mas del presente artículo hemos tenido, por fuerza, que ocuparlo en las explanaciones á que el análisis anima sobre la ley de la roforma del clero, damos las gracias al autor porque nos ha permitido ya llegar á asuntos mas inmediatos, y mas dignos tanto de la pluma de un escritor moderno^ como, de un miembro de un cuerpo literario. Al despedirnos, no obstante, de este punto creemos deber obi;ervar las pala- bras con que el autor pretende irse encima de las que el gobierno vierte en el Mensage para expresar la violencia que ha sido necesario usar para romper y arrancar eso< cimientos altivos: el autor dice — ,,!a firmeza es muy recomendable en la ejecución de las leyes ; pero jamas fue conveniente ni Útil la violencia'" — pero Sr. autor llámese como se quiera, violencia 6 fir» meza : el hecho es que ha sido necesario fuerza y energía^ para el arran» que de un áilol que tenia tan gruesas raices como grueso cuerpo: la única diferencia puede estar ei) la voz, con la circunstancia que es necesario ad- vertirle, que la del Mervsage no es tün hipócrita como la del análisis. Basta. Lo;» tres ramos que abraza ei último [lárrafo del análisis que impug- oanios, y que ae presentan solo en forma de breves indicaciones^ exigen contestaciones cl'fusus^ que ahora ni estamos en el humor de darlas, ni auri que 1) tuviéramos nos sería posible en la estrechez de nuestras páginas^ '^o obstante: ellos son delicados; tratan de la fuerza armada, del crédito público, de la administración de justicia; y es menester prestarles cuando- menos uha atención pasagera. De la fuerza armada. Si hubiéramos de doctrinar en esta vez con los maestros mas liberales de la política, empezaríamos por hacer una distin- ción indispensable entre la clase de fuerza que debe servir para resistir los ataque exteriores, la que debe servir para reprimir las convulsiones re- pentinas, y la que debe sostenerse eu la clase de un resorte de la po- licía, guarda y conservatriz de la seguridad individual, y de la propiedad. Después de hacer esta distinción, nos incumbirá entrar á examinar con él raciocit>io y con la experiencia de algunos estados libres, si un sistema de armas que abrazase estos tres objetos y los llenase con la independencia que establecemos, conciliaria mas qire otro, en el estado actual de las cosas, la seguridad exterior é interior con las libertades individuales y públicas : pero, pues, el tiempo y el campo á penas nos dan para contemplar el plan de destruir los cargos del análit-is con la citación de los hechos práctico.'^, quedarán en depósito aquellos principios jefes, y pasaremos de una vez á: evacuar el cargo de no ht.berse completado el ejército permanente, y exi- girse sinembargo la creación de un cuerpo de caballería mas, para cubrir la frontera del norte con exclusión de todo otro servicio. ííada, hay ea esto de extraño. Según el plan de las nuevas fron-a 398 teras formado con arreglo á la extensión del territorio, ellas dan tres puntos cardinales de defensa — dos costados y un centro. Por la ley militar de 3 822 solo se permiten dos cuerpos de caballeria, que á penas pueden guardar dos costados : y aquellos no pueden separarse de estos para ir á concluir la obra gradual de fortalecer la frontera, porque en tal caso que- darían indefensos y expuestos á perdérselos puntos establecidos; es indis- pensable, pues, un tercer cuerpo de caballería que llene exclusivamente «ste vacio. ¿ Qué extrañeza debe causar esta mutación ? la ley militar de 1822 ha previsto muy bien que en la organización del ejército permanente debían ofrecerse obstáculos capaces de ser vencidos solo por la experiencia que se adquiriera ; y por esto es que la misma ley prescribe que ella será reconsiderada de un año para otro. Ahora prescindiendo de lo extraño que es que en un pueblo libre, cuya base es la igualdad de derechos, se in- sista aun en la ejecución rigorosa de la ley de contingentes sostituida á la de conscripción que el ministerio propuso, debemos manifestar que nos condolemos de ver al autor ó tan extraviado ó tan poco reconocido á la marcha de la autoridad, en este panto. ¿ Es posible acusar al gobierno de no haber puesto en ejecución esta ley, después de los sentimientos que ha desenvuelto en su decreto de 18 de marzo de este año, inserto en el iiúm. ó. libro 3. del Registro Oficial? ¿ No lee en este documento, el autor, ías razones recomendables en qué el gobierno se ha fundado para llamar ú la arma de caballería á la juventud de un modo voluntario, y antes de recurrir al medio que pj^ovee la le¿j del contingente? Es oportuno copiar el preámbulo de este decreto: y nada mas por ahora — ,,S¡ se consideran las ventajas, dice^ que con una regular contraccioa y economía podrán reportar en adelante los individuos que componen los legimientos de caballería que deben guarnecer la frontera, no puede dejarse de preveer que ellos al tiempo que rinden un servicio tan importante á su patria, pueden, sin perjuicio de el, prepararse un establecimiento que les haga no solo independientes sino respetables por una fortuna bastante con- siderable. También debo atenderse ú que el servicio de la guarnición de la frontera, conviene y aun alaga todas las habitudes y gusto de la pobla- ción de campaña. Dando, pues, á la influencia de estas consideraciones la de un premio que asegure ú los individuos que se presenten á servicio tan recomendable, cuando concluyan el tiempo de su asiento, un capital que los habilite á ser padres de una familia bien acomodada; parece que es hacer un justo honor ;i la javcutud de este pais el llamarla voluntariamente antes de recurrir al medio que provee la le¿/ del confingcjite para llenar el ejército permanente, en lo que se dispensa ademas toda la consideración que es posible á la actividad industriosa que por todo el territorio de la provincia se ve desplegar con vigor: son estas consideraciones que ponen por lo menos en el deber de esperar una eficaz cooperación de parte de todos los propietarios, y capitalistas, movidos tanto por su espíritu púi)iico, cuanto por el cálculo bien entendido de sus propios intereses." (1) (1) L siU' <■! año .!c 1852 se trabajan !os padrones de la campaña 3 aun nú haa 3§9 El Mensage dando á la cotiju radon del 19 de marzo la misiraa entrada %ue la decencia puede permitir á un gobierno circunspecto, indica con tal motivo la necesidad de crear un cuerpo de caballería únicamente destinado ai objeto de mantener til orden público, y zelar la segurida individual ; y -él del análisis cegándose bastantemente en este punto, porque incurre ea una contradicción que luego notaremos, reprueba de hecho este pensamiento y dice que él puede llenarse por el ejército permanente. Al autor no 1» bastan las espadas : él quiere fusiles y cañones t, parece preferir que ea lugar de una tropa instituida, educada, y pagada exprofeso para rozarse coa los ciudadanos de un país librCj se emplee en este ejercicio para batir al enemigo, y para presentar en todo acto de servicio un semblante arruga- do y una posición guerrillera ; mas adviríiendo que era fácil se notase que tal idea no se tendría como hija de un escritar liberal, ocurre luego á re- comendar el mérito de aquel principio que aconseja á todo gobierno pre- fiera una estabilidad fundada solo en la opinión moral ; y tien-e la desgracia de hacerlo incurriendo en una contradicción infeliz — dice aú-^,^creemos qu& ei mejot apoyo con que deben contar los goMernos es el espíritu público, 7/ la opinión de los ciudadanos, que debe buscarse, aunque setí sacrijicando a veces á las circunstancias, la injlcxibilidad de los principios''^ de lo que resul- ta que al paso que el aut«r parece que quiere acusar al gobierno de qtfe se aparta de alguno de los principios, le recomienda que gobienie segua ellos, concediéndole al mismo tiempo que puede sacrificarlos á las circuns- tancias en que se halle. Los lectores extraerán el jifgo de la pureza d-fe éste lenguage. Pero entretanto lo que hay de posilivo es que ni el gobierno se ha separarlo ñh los priucipios, ni exije fuerza para iiíns que para sostener estos principios mismos qufc él ha plántifieado en el pais, que e! ha recomendado mi! reces, y que en el hcchí) do haberse desprendido de todo el ejército poniéndolo íi eren leguas distante dé eh siliá, ha acreditado todo el respeto que le merecen, y cuantas han sido sus ansias por Verlo practicado. Es verdad que \\\xho de costarle caro : los conjurados de marzo apró- Vecháron esta ocasum, aunque el autor candorosamente lo atribuye al modo en que se ejecutó la ley del clero. Pero ¿quien diiia que aun debía costarle mas geto, pues que quiere negársele que ejecuta lo que por ejecutar demasiado temprano hubo de costar sangre y mas sangre? ¡ Sr. autor T el g'obierno quiere fuerza militar con educación civ^ jpaia acabar la obra de la plantificación de los principios que aun no se api ecian por- íq^uc no se conocen bien, y que V. recomienda despiucs de hacerlo el gobierno — la quiete para batir á tos que se conjuren contra la igualdad de derechos, el sistema represeil- tativo, la publicidad, la ilustración, la recti{ud^ en sóstitucion de la aristocracia, las logias, los misterios., la superstición, y las excepciones. Si nos entendemos, pasarémofc á otra cosa Bel crédito público. El autor dice que el Mensage hahla de este crédito, y e'n efecto habla en esta forma. — „ El establecimiento del crédito público hú correspóndMo exactávierde á Tos principios en que está montado. El precio corriente de los fondos es superior al que corresponde comparado con el interés común del dinero en el pais. Una décima parte del total monto de la deuda consolidada se habrá amortizado al fin del presente año, segundo de su creación^ sin haberse empleado medio alguno extraordinaria para ello.'''' Esto habla el Mensage ¿y el autor tiene algo que hablará nada parece; pero nosotros Je agregaremos lo que falta. Según el Mensage la décima parte de la deuda quedará amortizada con los recursos ordinarios al fin del segundo año de su podido concluirse porq«e ella ha estado en raoviroientOj y sis ellos no puede exigirse el cont¡iig;eníe. 40Ó creación; pero esto no significa que dejará de amortizarse mas, si hay récufíOí éíjfraof- dinarion con ijue hacerlo. El modo en fjue se ha concebido este punto en el Meo^ íag-e no puede haber tenido mas objeto que llamar mas la consideración sobre las ven- tajas «leí crédito del pais, que á la verdad, en lugar de ser aplaudidas por el autor, ya que parece pretender también que le teng^amos por capaz de conocerlas y de juz- garlas, por la indiferencia con que Aai/a de ellas, muestra ó que las vitupera, /> que aui) le falta mucho para ser capaz de conocerlas y juzgarlas. Por lo que hace al destino que en virtud de la ley eclesiástica el gobierno haya dado á los bienes de las casas de regulares, probablemente el ministerio de hacienda al presentar sus cuentas, como sin duila lo hará en cualquier hora que las exija el Tribunal especial que los repre- sentantes deben nombrar de su seno, explicará y acreditará si ístus bienes se han em- pleado bien ó mal ¡ Cuanto desearíamos ver que se hicieran cargo de esta operación miembros tan zelozos por la perfección del sistema de rentas, y tan ilustrados como el autor! ¡y que ocasión tan propia para lucir tan recomendables calidades I Magistratura, y adminisirucioiL de justicia. El autor cieña sus cargos con dar la prueba mas decisiva de lo poco versado que está en el modo como se giran los pa- peles de Estado tales como el del Mensage que él ha pretendido entender y analizar; no es esto todo : prueba también que no conoce los recursos de una autoridad que quiere anoyarse solo de la opinión, y que por consiguiente se emplea en crearla y perfeccionarla. No seremos sobre este punto absolutamenle clarns ahora; pero si nuestros lectores conservan por algún tiempo las ideas, ellas lea servirán en este mismo año para comprender lo que al presente es menester que adi- vinen sobre los conceptos que acabamos de vertir. El autor, ciertamente, es el que menos puede olvidar que el gobierno no perdió tiempo en solicitar la reforma de la ma- gisfratui-a como tnedio previo para la de la administración de justicia: le recordamos «1 art. 8 del pioyecto «le ley q^ue presentó el gobierno en diciembre de 1821 cuando se trató sobre la extinción de las municipalidades: el articulo decia — .,Hasfa la sanción de tos códigos que reglen la admini.strucin>, de justicia en todas sus partes., se declara á todos los jueces en com 'sivn" — y reccn-daiá también que rechazado este artículo, el gobierno -quedó imposibilitado por largo tiempo para hacer mus de lo que ha hecho, esto es, anunciar no solo en el decreto que el autor cita, sino en muchos mas, que el gobierno apesar de aquel contraste no olvidaba que la magistratura debia reformarse tanto como la ad- ministracion de justicia. Pero contiayéndolios mas íi la objeción, dice el autor que el Mensage nada dice sobre aquella ¡que silencio tan elocuente! mas el autor debe haber observado y reconocido que es justo el mérito (¡ue se realza en el Mensage, del tri- bunal de comercio; y que por lo demás, no es prudente alribt'ir ni á falta de zclo ni á falta de saber el que no hagra mención alguna del (l ibunal de justicia Pudiera ser acaso un olvido material! ¡quien sabe! ¿pero el antor no absuelve ni aun los olvidos materiales ? — ¡ es rigor ! — él se suavizaría si ó meditando sacara mas ventajas de la lectura del Mensage, ó sí, como se Jo recomendamos, ocurriese á los modelos clásicos que hemos citado, y se nutriera en el modo como se giran, y en lá precisión y finura con que se conciben, Ar{\ií concluimos; y aquí es donde nos corresponde expresaf qué si en el eurso de esta disensión uos hemos separado alguna vez de tratar al axitor con toda la consideración que él nos ha mfreCido desde que h:i acrrditado que es digno de titularse fiancoylibre nos favorezca en no atribuirlo á una pasión incivil : lo único acaso que podrá haber influido, es el respeto con que miramos la \eidad, y la aversión que lenenios al erj-or. Le roo-amos, no obstante, que si cmitiiiñu en el propósito honroso de favorecer el pais ilush-andole con sus réplicas, nos escusc pasar por el disgusto de notaren sus prodnecioncs lu a!;i() es ui KAbi:K(»: por consiguien- te EL MEJJIO iJE CO.V.sEiJVAK M E.R) RA K'."— El autor reconocerá fácilmente «jue «i su arma es «■ntcramcwte Agí ii:), lo mas niaio qüe tiene en este caso es qüe con ella liata Ue henr al mii mo que ia f ibricó ! EL CENTINEEA. IwrilENTA ÜE 1-üS ExróálTOs. N*. 18. EL CENTINELA Buenos-Ayres Domingo 22 de Junio de 1823. ¿Quien vive? La Patria. SECRETARIA DE RELACIONES EXTERIORES. Buenos Aires Junio 14 de 1823. El oficial mayor de relaciones exteriores se dirige á los señores edi- tores del Centinela, remitiéndoles la adjunta nota para que sea insertada en su periódico, y cuya remisión la hace de orden de su gobierno coa este objeto. El oficial mayor de relaciones exteriores, al hacer esta súplica á los señores editóres del Centinela, lei ruega admitan su particular adhesión. Ignacio Nuñgz» NOTA OFICIAL. Habiéndose quejado ante el gobierno los señores comisionados de M. G. en esta ciudad, contra el hecho que el Argos- áe 4 del corriente refiere^ afirmando que dichos señores comisionados, al celebrarse la marcha nacional en la función de mayo, dada por la Sociedad filarmónica, hablan pronun- ciado también el viva general que expresa ; cuyo hecho los expresados co- misionados dan por falso ; el gobierno ha mandado que en vindicación de la verdad se haga esta manifestacioa oficial en los periódicos particulares. VINOS DE CUYO. Ni7iguno se emiria^a^ dice ya refraa español; con vpio su CM; 402 Un honrado cuyano de nuestro nuevo continente acaba sin embargo de des- mentir este oráculo antiguo, embriagándose en tal grado con el vino de Cuyo, que no solo quiere absolutamente que nunca bebamos los porteños otra cosa, siuo también que su provincia haga la guerra á la nuestra, por- qtie permite la introducción de vinos extrangeros. ¿ Ignorará el campeón colérico de las viñas de Cuyo, que, coa tan poca cordura, y bajo la firma del Puritano mas amigo del pais, escribe en un periódico de Mendoza, ignorará (decimos) que lo que nos exije, aun cuando fuera justo, es del todo impracticable ? ¿Hasta cuando tendrán los hombres sensatos que repetir, y la experiencia que demostrar en vano, que los derechos exorbitantes y las prohibiciones fomentan, el contrabando; y que el contrabando, á nías de desmoralizar á los ciudadanos y empo- brecer el erario, introduce ó extrae con exceso precisamente las mismas cosas, cuya introducción ó salida se quiere impedir ? ¿ No hemos tenido ya derechos extravagantes sobre la entrada de caldos extrangeros ? • No há habido prohibiciones absolutas para la extracción del oro y la plata? ¿ Y han dejado por esto de introducirse los vinos, y de extraerse los me- tales acuñados ? Lo que el Sr. Puritano mas amigo del pais entiende por esta voz PAIS, es claramente, cuando mucho le concedamos, la sola provincia ea que há nacido, y de ningún modo las de la antigua unión. Pues bien ; 8Í á él le es permitido arrinconar su patriotismo en tal grado, que no mire otra cosa que á los viñeros de Cuyo, seanos permitido á nosotros, cuyos corazones no abrigan hiél alguna contra nadie, y que anhelamos la prosperidad general de todas las provincias ; seanos permitido tener alguna predilección por esta ciudad populosa y sus campañas. Sostenemos, pues, que no sería .j«iío, aun cuando fuera practicable, que esta grande pobla- ción tuviese que mantener un ejército de aduaneros y de guardccs^ coa solo el objeto de hacernos beber un vino inferior k un precio crecido, por- que gozasen de un monopolio ciertos viñeros al pie de los Andes ; mo- nopolio ademas que eternizaría la inferioridad de aquel vino. Desengáñese V., Sr. D. Puntano, amigo no del pais, sino de su viña, y crea que solo de dos modos podrán los vinos de su tierra competir con los extrangeros en cualquier mercado: esto es, vendiéndose mas ¿aratoí, ó al mismo precio, pero de superior calidad. Las colinas y el clima de Cuyo, propios para el cultivo de la parra y madurez vinosa de la uva , son dones de la naturaleza , que los habi- tantes harán muy bien S guerrilleros internos y «xter- Eí. Cent. nüm. 48. 410 DOS. Escúchenos V., por quien es. Un periódico de Chile pro- pone el plan de una nueva campaña por el bajo Perú, y dice — ..En este bello plan solo tropezamos con la falla de AUXILIOS. Pero ¿Bue- nos A) res, qu e tanto tiempo ha solo pitusa en sí, no podrá proporcionarlos? ¿ Jamás ha de salir aquella administración de su sistema paraguayo r" (plata) Algunos papeles de Montevideo, y entre ellos la representación que su ca- bildo acaba de hacer á la Sala de representantes de Buenos Aires, maní- íiestan los mas excelentes planes para arrojar los imperiales de la Banda Oriental, y concluyen, amenazando, con que Buenos x\i¡es preste AUXI- LIOS, ó, según uno de ellos, pelearán contra los porteños, aliados con los portugueses ó sin los portugueses, (plata) (1) Puede mandarse ensayar á la casa de moneda á quien se ha de auxiliar con preferencia: pero si- gamos el hilo — En un periódico de Mendoza, se dice que es pre- ciso atacar á Buenos Aires sino alza los derechos á los caldos extrange. rosj para que valgan mas los suyos propios, (plata) Todo esto, independiente de una invitación de Colombia que sabeirvos se ha hecho para expedicionar sobre el Perú, (plata) de algunas otras invitaciones del Perú para lo mismo^ (plaía) de algunos lamentos de varios reformados que han jugado ó mal gastado sus reformas, (plata) y de otras tentativas mas que hemos oido^ y fio queremos decir, causadas por el mismo deseo (plata). Con que en suma sacamos que si Buenos Aires y su gobierno contase» con que su famoso rio en lugar de dar arena, diese plata en realidad, con que soldar todas las pretenciones ú la plata, en lugar de haber quien guerri- llase contra ello?, por el contrario serian hallados y tenidos por ángeles ce- lestiales ; salvo sea las tentaciones que otros pudieran tener á arrebatar lo que quedase sin perjuicio da lo que se les diese. Pues bien : después de convenidos en el principio do que continuaremos todos muy amigos, con íolo largar el mori(?, véase aquí un proyecto que parece adecuado para tran- sar las demandas generales — PPvOYECTO. Art. único. Queda en libertad todo el que aspire á la plata, para ir á cabar al cerro de Potosí. iS'os repetimos. Centinela, sus servidores. LOS ABAJO FIRMADOS. (1) No iiicliiiiiK s aqux al Fcbo Argentino título de un nuevo periódico de Mon- te vidoo, que l)a usurpado el clérigo Bustamantc, europeo que fue echado de Córdoba, sin embargo de estar en la opinión de santito, por anarquista ; y de Buenos Aires en este año por hipócrita y revolucionario, Cvu el nos entcajercinos á solas ca nuestra oorrcspo nclí;»icia succesiva, 411 CONTESTACION, Por mas fundada que parezca, y lo sea en efecto, la anterior comuni- cación, ella tiene un vacío que es menester llenar de algún modo : tal es, lo que en los mismos pueblos que „Los abajo firmados'" citan, se escribe «n honor y en favor del pueblo, y de la administración de Buenos Ajres : en el número siguiente haremos un« recapitulación que contribuirá á tem- -perar la impresión que puedan hacer las palabras de „Los abajo firmados:^ Por lo que respecta al .^Febo Jrgenitno'^, nuevo periódico de Montevideo, y exclusivamtMite destinado á anarquizar la bella causa de los orientales, re- comendamos al corresponsal que tío se desmande en sus comunicaciones suc- cesivas — acaso debe bastarle para sa satisfacción y la nuestra, el saber que aun cuando aquel escritor concluye manifestando grandes temores de que en Buenos' Ayres se levante una policía rigorosa contra su Febo, él se ha -leído y se lee publicamente eu los cafees, y aun sabemos -que la autori- dad ha dado orden para que se compren algunos tjemplares, no obstante que es contra ella contra quien se dirijeti todas sus filípicas de invencioQ claustra). RELACIONES EXTERIORES, Buenos Aires 19 de junio de 1823. En este día há sido reconocido* el vice almirante de la marina del Perú D. Manuel Blanco Encalada por ministro plenipotenciario de aquella república cerca del gobierno de Buenos Aires ; pero aun se ignora si esta sea una misión ordinaria, ó bien si ha sido mandada coa el objeto d© promover algún asunto especial. COMISIONADOS DE ESPAÑA. Según lo hemos anunciado en uno de nuestros núme- ros anteriores, el g-obierno antes de admitir proposición al- guna de los comisionados de S. M. C. aquí residentes, requirió de la Sala de Representantes la sanción de una ley, que fuese la base de cualquier negociación que se entablara entre ambos gobiernos. El proyecto pasó : él se ba discutido, previo el examen de una comisión especial, en dos sesiones continua- ,das. Nos es agradable poder anunciar que tanto los re- 412 presentantes que han hecho oposición al proyecto, en cuanto él exije no tratar con España sin que esta reconozca simul- tanea y generalmente la independencia de todos los estados de la América, en cuya opinión ha ocupado la avang-uardia el señor Gómez ; como aquellos que han sostenido el proyecto,, por la misma razón de que él exije el iH?conocim¡ento si- multaneo y general, entre los que se ha colocado á la ca* beza el Sr. Moreno, independientemente de lo que el Sr. ministro de hacienda ha producido en las dos sesiones en favor de esta segunda opinión ; todos, todos han desplegado profundos conocimientos, un patriotismo despejado, y una su- blimidad de ideas que há envanecido á los hijos de las ri- "beras del Rio de la plata. Sin perjuicio, pues, de lo que nos estimulen á decir en otros números estas discusiones, nos apresuramos k insertar la ley^ como quedó sancionada, bajo el concepto que el 1.% 3.", y 4.", artículo fueron los pro- puestos por el gobiernd, y el 2." adicionado por la Sala^, á petición del mismo Sr. Gómez. LEY. Articulo P. El gobierno, conforme al espíritu de la ley de 16 úe agosto de 1822, no celebrara tratados de neutralidad, de paz, t\i de comercio con S. M. C, sino precedida la cesación de la guerra en todos los nuevos estados del continente ame- TÍcano, y el reconocimiento de su independencia. AimcuLO 2". El artículo anterior quedará sin efecto en el acto que cualíjuiera de los nuevos estados se anticipe á tratar inde- pendiente de este estado, sobre su reconociniienío por el go- bierno de S. M. C. : ó que, sin esa anticipación, exija algu- na otra condición sobre las contenidas en él. Artículo S^ El gobierno empleará desde luego los medios que crea 415 tnas efic&ces para acelerar la cesación de la guerra, y el ré* conocimiento de la independencia. Artículo 4/" Queda autorizado el gobierno á invertir la suma de 20^000 pesoSj por ahora,, á este efecto. GENERAL D. MANUEL BELGRANO. r El día 20 del corriente se reunieron en la fonda inglesa los amigos .de aquel general en un suntuo«o banquete. Este día es el del aniversario de la muerte de Belgrano. La sala del convite estaba ado^'iiada con el . retrato del general, y con las banderas de los Estados libres de Annérica. Xa concurrencia fue numerosa y lucida, y algunos extrangeros concurrieron á celebrar con respeto la niemoria de un hombre, que tanto ha contri- buido á la libertad de esta parte del mundo. La mesa fue presidida por el Sr. Rivadavia, ministro de gobierno, y especial amigo del general Bel- grano: la vice-presidencia fue ocupa4a por el Sr. García, ministro de ha- cienda. No nos ha sido posible hasta ahora obtener una colección de los brindis que se dijeron en este banquete, ni la redacción de la alocución que protmnció el presidente, al empezarse aquellos. Si llegan á nuestras manos, y algún otro periódico no lo hace con anticipación, tendremos un placer en publicarlos ; pues nun-ca estará demás que el Centinela se ocupe con repetición en recomendar á la posteridad la memoria de ' los hombres que cabaroo los cimieiatos del edificio nacional. COLEGIOS, Tenetnosla satisfacción de anunciar que han JIegado ya_, y están llegando continuamente de las provincias hermanas,, Jos jóvenes cuya educación costea este gobierno en los Co- legios de la capital. El Centinela siempre há mirado este paso de la autoridad como una prueba enequívoca de su em- peño en propagar por todo el pais la civilización y las lu- ces. Sabemos igualmente que está ya formado^ y que se pondrá pronto en ejecución el reglamento para el orden y economía iiitérior de nuestros Colegios: y no dudamos quQ 414 ellos serán en adelante el verdadero asilo de la ciencia V la moral. Señorea cdUoros dol Centinela. lie leído la representación del excmo- cabildo de Montevideo á la lí. J. de representantes de esta provincia ; y he creido que no salvaría el compromiso en que ella me pone para ante el gobierno y mis conciudadanos, sino hiciese una pública manifestación de la mala inteligencia ó equivo- cación que ha padecido aquel cuerpo municipal — representante, en el pasage de su papel que á mi se refiere. Es pues para salvar el car^o que contra nú pudiera inferirse, que tengo el honor de dirigirme á VV. á fin deque se sirvan insertar en su próximo número: que el cabildo de Montevideo, tal vez por un efecto de la vehemencia de sus loables deseos, se ha es- fravíado en sus conceptos, hasta el punto de suponer que el gobierno de Buenos-Ayres por mi órgano le ha ofrecido auxilios, siempre que no pu- diendo formar un congreso general, insureccionase la provincia Oriental. — • He creido que el cabildo se ha equivocado en el pasage ya citado de su exposición; pero en el caso de que éi insistiese, creeré algo mas y lo diré ; lo diré entonces sin disfraz, francamente, y sabré probarlo con valentía; porque nada es capaz de alarmarme tanto como la calumnia. — Soy de VY. Señores editores, con la mas distinguida consideración S. S. S. Tomas de Triarte, Buenos Aires 21 de junio de 1823, El Interes que nos anima por alejar toda ocasión de renovar por escri- to las diferf Jicias anteriores entre amigos de una misma causa, pero que sin embargo se pelean unos con otros por la misma ; esta interés nos hace guardar el silencio posible sobre los demafe puntos de la representación á que se refiere nuestro corresponsal el señor Iriarte. EXPEDICION AL SUD. Hemos sabido, y nos apresuramos ú publicar^ \A resul- tado del reconocimiento que lo^ in*^enieros del ejército en éampaua contra los bárbaros Ijan hecho de las Siei'ras del 415 Volcan, y de las costas del raai% con el objeto de buscar un puerto en sus inmediaciones. En comunicación datada en ei Fuerte de la Independencia el 13 del corriente, entre otras cosas se lee lo que sigue. De este reconocimiento se ha originado una ventajosa adquisición de lo mas bello del pais de los bárbaros. Desde el punto que ocupamos, siguiendo aquella dirección, se han descubierto aguadas corrientes en numero considerable, con- tándose hasta diez y seis^ arroyos de ricas aguas, cruzando por tierras fértiles y elevados pastizales, que proporcionan un incremento rápido á la ganadería y la labranza. Las pintorescas perspectivas de las Sierras de donde vierten, y lo quebrado y hermoso de la superficie del terreno contiguo á ellas, invita con dobles atractivos á ser cultivada. — La an- tigua posición en donde los Jesuitas tuvieron su e«tanciaj la distingue mucho mas por su hermosura. La aguas pet^- manentes de la grande laguna en donde existe, las muchas fjue la rodean, y lo ventajoso de su posición, la hacen que sea destinada para la segunda frontera que debe situarse en ^quel puesto, con la importante cualidad que en sus cer- canias existen isletas de diferentes clases de montes. ,,E1 reconocimiento de las cosías del mar desde el cabo^ corrientes 20 millas al S., y desde este mismo punto 28 al N., presentaban un total desabrigo, sin una bahía ó ensenada capaz de dar puerto á los buques del tráfico, pero con la ventaja de ser abundante en el cabo la pesca de lobos de diferentes clases. El punto de la mar-chiquita al N. de allí es el único en lo que se ha descubierto capaz de ser un puerto : mas por ahora se presenta inútil por los pantanos que lo rodean. No asi al S. ; porque el terreno adyacente abunda en buenos pastizales y aguadas corrientes ; presu- jniendo que estas, en su curso al S. E., formen un cauce respetable, que haciendo un canal de comunicación con el Occeano, sea un punto capaz de proteger la navegación de las costas. Esto es obra mas larga, que demanda mas tiem- po, y mejor estación. Todo esto, y los demás informes de los ingenieros, hacen concebir esperanzas de que á mayor distancia de lo hasta aquí reconocido se encuentre alguna 416- rada ó riacho, que llene el fin importante que nos hemoi propuesto." Hemos insertado la anterior comunicación^ porque la cree- mos uno de los mejores ataques contra los no conformis- tas in cBternum, que, por desaprobarlo todo, también desa- prueban la expedición al Sud, y los trabajos de los que sir- Ten en elk. CAJA DE AHORROS. Creemos importante que se sepa que esta Caja, esta-» blecida de quince dias á esta parte, cuenta entre ios depósi- tos hechos ya en ella, y los que aun existen en poder de lo? patrones, con un fondo de mas de tres mil pesos. Se nos asegura que en el Banquete dado la noche del 20, á la me- moria del VENE RAELE GENERAL BELGRANO, que- dó acordado que el importe de la subscripción que se hace para elevar un pueblo con aquel nombre respetable, se de- positase también en la Caja de Ahorros. AVISO ESPECLAL. El Centinela ruega al encai'gado de sus cuentas que exi- ja del vendedor de este periódico las.cuentas generales de la suscripción que terminó con el número anterior ; como ig-ual- mente las de la venta de los números publicados en el añu de 1822. IMPRENTA DE LOS EJFOS'iTOS. .: N'. 49. EL CENTINELA Buenos-Ayres Domingo 29 de Junio de 1833. ¿ Quieii vive? La Patria . El Caüinela á los editores de la Jb^ja En el núm. 14. Señores. El artículo que habt is dado, por toda contestación á nuestras refTeccio- nes sobre vuestro anáíisis del Mensage al cm-rpo legislativo, toma dos di- recciones — la una ácia los autores de los comunicados que hemos inserta- do firmados por ,,Z.oí Observadores'''' y la otra ácia nosotros oiismos. Kn la primera os quejáis, señores, de que nuestros corresponsales, sin produ- cir algo sólido, personalizen la caestiou ; y en la segunda negáis, por es- ta culpa agena, el triunfo que, de no, aseguráis hubierais adjudicado sin rec- triccion á nuestros convencimientos. Toca á ,,Lo« 0¿»íeryí/a'om", seilorés, sa- cudirse de la carga que les dais. Por lo que á nosotros pertenece cree- mos que nada nos resta que decir en favor de la causa (:¡ue hemos sos- tenido, porque aun cuando nos concedéis el triunfo de un "odo condi- cional, la condición aparece tan obvia sacada como la sacáis del solo he- cho de que hemos insertado un artículo períional, que nos parece podre- mos disiparla con hacer la misma observación que un buen i;.aestro de po- lítica. Bien puede temerse que en este tiempo de personalidades, se jyase in^ mediatamente de la falta del escritor,, á inculpar la causa misma de que es ' cribe. Pero esto no debe debilitar los derechos de la verdad, ni perjudi- car ú las reglas del derechoi LOS EDITORES DEL CExNTINELA., VICTORIA CONTRA LOS BÁRBAROS. 'Se nos ha facilitado copia del siguiente documento; que es el parle 418 dado por el Sr. Gobernaclor Lopes, a\ Sr. Gobernador sostitoto deSta. Fé, ea que se detalla el resultado de su campaña sobre los bárbaros fronte- rizos. „FeHcíteser la incomparable Santa Fé de haber humillado el orgal!* de los bárbaros Ranqueks en sus mismas comarcas, y «>scarmentado la ¡nU Bolencia con que intentaron obscurecer sus glorias. Diez y siete dias de inarchas consecutivas y forzadas por campos destituidos de todo auxilio, y especialmente de aguadas para nuestras caballadas, estimulándonos la nece- sidad al extremo de cabar fosos para refrescarlas con extraordinario trabajo^ apenas bastaron para llegar á una Isleta de Monte distante diez leguas de los toldos del cacique Lienao. En esta situación, imposibilitado para seguir una marcha ligera con todo el ejército por hallarnos casi á pie , segua se hablan postrado los caballos por la seca tan dilatada como general, deter- miné entresacar 200 hombres de los mas bien montados, y con^ esta fuer- za me dirigí sobre los toldos del referido Llenan, donde amanecí el 17 del pasado mayo, y logré sorprenderlos de manera, que quedaron mas de 200 muertos, y les hize un considerable número de prisioneros entre chicos y grandes de ambos sexos. La escasez de prácticos libró de igual contraste á otro6 salvagps que habia dejado á retaguardia, los que habiéndome sen- tido fugaron con tiempo. Este golpe aterró de tal manera á los demás ca- ciques, que Curutipay que se hallaba reuniendo sus parciales para reiterar sus incursiones sobre nu«tra provincia, renunció á su proyecto con la dis- locación que experimentó , y solo pensó en ponerse en salvo, dejando ea nuestro poder ingente número de haciendas, vacunar,lanar y yeguariza, de las que solo pude conseguir conducir sobre 300 novillos, mas de 3000 ovejas, f casi igual número de yeguas y caballos, por que era tal el estado deex« tenuamiento á que la eeca los habia reducido, que no pudieron sufrir una sola jornada ; y por esta desfavorable circunstancia tuve el sentimiento de abandonarlas. Pero él principal empeño es conseguido. La provincia h« vengado «us ultrages sin pérdida de uno solo de sus defensores ; y deja aumentado su crédito entre mismos salvages cfUe vanamente iotentároo degradarla." „Con tan plausible motivo el Gobernador de la provincia de Santa Fe saluda cordialmente, y felicita con toda la efusión de su gozo al Sr. 30S- tituto de ella. Cuartel general en Melincué, y Junio 8 de 1823."—=* ESTANISLAO LOPEZ. Sr. D. Juan Luis Orrego, Gobernador sostituto de la provincia de Sta. Fé» Tan rctomeodable es en nncstro juicio e4 tríunf o que el Sr, Lopes 419 Ha Teportaao de Tos 1)árt) aros, como es Impotdante que el haya «¡gresací© á la provincia de su mando. En lo primero nosotros vemos justificados nues- tros anuncios de que esta expedición no dejaria de hacerse, y con é:£ÍtoS y vemos también satisfechos en gran parte nuestros deseos dé quie al pa« «o que por el Sad se ganase gran terreno para la agricultura y el pasto» reo, lijándose fuertes barreras que resistiesen las incursiones succesivas, por el Norte los bárbaros fuesen escarmentados é intimidados, para que las cam« pañas de uno y otro territorio permanecieran sin temor el tiempo que pa^» sari antes de elevarse las nuevas fortalezas por este rümbo. Ademas, pac rece que en precaución de los resultados que pueda tener la retirada del Sr. López con su ejército y la de] Sr. Rodríguez con parte de sus fuer- zas , se han librado ordenes á todos los departamentos para ponerse á la observación, y hacer uua defensiva bien combinada, si los indios se apro¿ vechao de aquellas circunstancias — Hemos dicho que es también importan* te el regreso del Sr. López á su capital ; y la razón que tenemos es, la de que le creemos exclusivamente capaz de cortar las desavenencias con el Entre-Ríos que se han aumentado en su ausencia, y qde según todos los aspec- tos se intentaba agrandar , aprovechando la ocasión de hallarse dicho Sr¿ bastantemente distante del teatro. Se aürma que el Sr. Mancilla que ha cerrado toda comunicación con el sostituto de Santa Fé, principalmente por Ja comportacion del Dr¿ Seguí en los negocios áe su provincia, esperaba también el arribo del Sr. López para promover una transacion honrt^ay de resultados recíproeamente útiles. Deseariamos que el Gobi^rno de Buenos- Ayres tomara una parte activa eo este nue-vo negociado: al menos parece que asi lo prese rí be n los tratados del Congreso Cuadrilátero. IGUALDAD. Al fin en Buenos Ayres hecho i^ de d&^echo \os hombres -son iguales en derechos. La Sala de Representantes de la provincia en se- sión del 23 del que espira, há abolido el privilegio , conocido bajo el nombre áe fuero militar, y -há dejado á todos los hombres sujetos & onos mismos jueces y á unas hiismas leyes» El Centinela felicita á la provincia de Buenos. Ayres por haber dado un paso mas, pero agi- ;gantado, ácla su libertad. La abolición del fuera m?7?ÍÉfr era consiguiente, después que por la ley de reforma eclesiástica terminó también el fuero úel clero. Felizmente en esta parte de nuestro continente, y muy especial- mente en Buenos Ayres, no habían existido esas clases privilegiadas, qué formando una arístocrácia completa en medio de la Sociedad, neutraíizaB «1 poder de las leyes : por esta misma razón era en este país tan marca- do y digno de notarse el contraste que formaban esos privilegios, qué ni pueden llamarse tales, á que se daba el nombre áe fueros. En efecto, lo wiico que ellos producían era el entorpecimiento de las forOias judiciales^ 9ia ser de couvenieacia alguna al ^ue lo gozaba. 420 Demos una ojeada brove sobre f ste punto. Cometía an militar un de- lito común contra un ciudadano. Las leyes íomunes tenian dictado el pro- Cí-dimiento judicial, la sentencia, la pena. ¿ Y entonces qué mas era pre- ciso ? ¿ A qué separarse del camino simple , y entrar á revolver códigos especiales, para que fuese el mismo ti resultado? — El mismo (decimos :) porque, procediendo en justicia, el juez civíL ó e! militar, castigarían igualmento el delito si lo encontraban. Ei militar honrado, que jamás há temido comparecer ante un juez de su misuia profesión , tampoco temerá presentarse ante un magistrado civil. Ei hombre justo es respetado por to- dos : el malvado podrá dilatar, pero uo librarse al fin de su castigo. Re{)etimos que este paso es una gran prueba de que se adelanta en el camino de la libertad : así es que él há sido mirado con una aceptación general, y con aquel placer con que naturalmenre se reciben las disposi- ciones de una ley, que por su naturaleza tiende á igualar y nacionalizarlo to- Ao. Igualdad ante la ley — este es el primer garaute de la libertad de los hombres. NOTICIAS. Las noticias qu« el Argos ha publicado sobre las operaciones milita- ■^fares del Perú y Chile, auxiliadas porgarte de las fuerzas de Colombia, contra el ejército real, parece que son positivas: al menos todos los pa- peles públicos y la correspondencia privada vienen conformes en los deta- lles que se han dado, y fundan una gran esperanzado que estas fuerzas obra» rún mancomunadas con buen éxito. Esperamos que el mismo Argos con- tinuará dándonos noticias de los progresos que se hagan en esta nueva cam- paña en la parte militar ; mientras que nosotros siguiendo nuestra profe- sión, la darémos sobre lo que aquellasj-epúblicas ao á mi me alegra, y, Dizque los ladrones Que el guarda es mi yerno.-«= „ Nos roban el cuero.'* „Que el pais está pobre ]Vo andar en la calle, Pura eso yo tengo : Y se acabó el riesgo. Que espira, que muere.** A mí no me roban Dios lo haya en su reino. Mis verdes talegos, Que llueva, que truene, Y á fé que la tierra TratrqiíüUo y quieto, Solo sabe de tilos. Lo demás, senoreSj^ Para mí es lo menos ; ¡ Al mí que me importa Si en nada me meto !— * ,,Dízque loe ministro^, 5, I)¡zque los gobiernos, Mataron, robaron, 5, Y se quedó en eso ^ Que la residencia j, Se quedó en veremog^ Unos por :::: j quien sabeS 5, Otros por dar tiempo : 5, Unos que... .engañados^ j, Otros que. . . Jnexpertos z „ El Tizón (1) que malos^ 55 El clamor que buenos. I A mí que me importa I Yo en nada me meto. 5,Dizque «iertos mozOD 5, Dicen de los viejos 5, Que son ignorantes, 5, Fanáticos, necios, „ Y que ellos la culpa 5, Tienen de este enredo, 5, Y de que la Patria 5, Valga real y medio."-^ Aquí sí me enojo ; Porque no hay remedio s ¡ Bribones ! ¿ qué saben ios mocosos necios ? ¿ Acaso estudiaron En aquellos tiempos En que se lucia El latin y el ergo f ¡ Canallas:! ¿qué sabeiil Tres ó cuatro términos Sacados de libros Prohibidos y obscenos s Pero ¿han aprendido £.8 esencia del cuerpo^ hasubtatamiamedia^ El mutuo comercio^ "EX concepius ad, El ín ab interné^ Las recopiladas^ El Finio, el digesÍQ l Gastaron acaso Seis añps y medio la TEOLOGI A^ , Buscando misterios. Entendiendo autores^ Cotejando textos ? •j Charlatanes ! ahoí» Ños sacan los sesos Con economía ,^ . » Derechos del puebh » » Ilustración nueva . . , , Formas de gobierno t Rejbrmas de todo . . . , Ciencias de comercio^ líe fcyes, de rentas y y otros mil enredos ; y los picarones I Cierto! va« cundiendo. Pues, amigo ; á la obrae- Nosotros tenemos üíia contra- mina Para esos perversos ? Desacreditarlos Será nuestro intento S Corramos lafattia Por todos los pueblos De que son heregei Que son hechizeroSy Que son franc-masoneSf Que son esto . . . .a(|uello t^^toi_ Demos este paso : Si no surte efecto Entonces, amigo, -No hay otro remedio Que eutrar en labols^ Gomo un recoleto, Y decir como antes Con cierto misterio : j A mí que me importa ! Yo en nada me meto. (1) Periódico de Chile. ELECCIONES. Hemos visto el suplemento al número 6 del Teatro de la opinión^ re- partido ¡gratis la noche del 27 del que espira. Los editores protestan Jas buenas intenciones que los han animado ai escribirlo : pero, prescitidiendo de ellas, y de lo que cada uno puede juzgar privadamente sobre inten« ciónos, el suplemento abraza dos puntos, de lo que el segundo merece ex- planaciones, asi como el primero (sí es cierto) nada prueba de lo que á los editorí'S les parece haber probado. En las elecciones del 19 de enero todo el pueblo sabe la diferencia que ocurrió en la parroquia de la Piedad entre cierto clérigo y los es- crutadores. La policía dió cuenta de ella á la superioridad, acompañando lo que se había obrado á este respecto. El gobierno entonces libró la, orden siguiente, que hemos podido haber á las manos poruña casualidad^ que llamamos feliz, pues nos propor-cioua instruir al público sobre uu asuQ» to que uo deja' de ser importante. Órdeju „En vista de lo que se exporje en la nota número 1139 del jefe de policía, y paite que ia acompaña, el gobierno ha dispuebto rio se pro» ceda u(t vlla tor : y que en adelante las elecciones no se híignn ni eii las hubilac/unes del cura, ni en piezas dependientes del templo^, sino ea un paríige inmediato, que este bajo la sola dirección del juez de pazu jj Lo que ¿e comunica ú dicho jefe para su inteligencia y curaplimieato»** Buenos-Ajres enero 23 de 1823í. Bernardijuj Rivadavia, Al jefe de la policía. La orden, pues, que estableció que las elecciones no sé hicieran ea lugares dependientes • de la inílacncia inmediata y privada de los curas, no es de fecha reciente, ni expedida por un motivo cualquiera; sino por la ocurrencia grave, que entonces tuvo lugar en la Piedad, que todos sabemos hien, y que el gobierno no quiso tuviera efectos ulteriores.. Pero ¿quien no vé que una mala inteligencia de aquella orden ha causado el que para las elecciones presentes se haya citado á las casas de los jueces de paz ? — El gobierno que prohibió efectuarse las votaciones en lugares dependientes de los curas, ¿querrían que se hicieran en lugares de- pendientes de los jueces de paz ? ¿ y tan depeudientes como sus propias casas ? Es c^dro que no. El espíritu de la orden es el mismo de la ley.. Se quiere que Ids elecciones sean en un lugar público, en el que el juei de paz no tenga ¡nllujo privado, sino la dirección que su cargo misuiOj^ J h ley Jie permilen. ¿ta es U letra ele h órdeu^ 425 ^ Tan cierto es lo que acabamos ele exponer, que, instruido el gobierno de que para las actuales votaciones se había citado á las casas de los indicados jueces, há dirijido nuevamente al jefe de la policía la nota que sigue á continuación. „ El gobierno há llegado á entender que há sido convocado el pueblo 5, para votar en las próximas elecciones á casa de los jueces de paz, equi- j, vocando sin duda la inteligencia' de la resolución que se expidió con, „ fecha 23 de enero último, que ordena que las elecciones no se hicieran 5, en adelante ni en las habitaciones de los curas, ni en piezas dependientes 5, del templo, sino en un parage inmediato que esté bajóla sola direccioa 5, del juez de paz. El espíritu de esta orden es conforme al de la ley 5, que rige en la materia : esto es, el de dar á aquel acto toda la libertad 5, necesaria, y remover de él la influencia privada de cualquier particular ; 5, lo que sin duda sería perjudicial, como lo comprobó el suceso acaecido 5, en la parroquia de la Piedad, que dio lugar á la precitada orden de 23 35 de enero. „ En su consecuencia há acordado el gobierno que el jefe de policía 55 libre las órdenes competentes á efecto de que las mesas electorales se 55 reúnan en los lugares mas públicos de las parroquias que podrán ser los 5, pórticos de los templos, los que, no siendo piezas ni habitaciones , estáa 55 en total independencia ^ y caso de no ser aparentes á este efecto, se ve- 5, nfique la indicada reunión en un punto inmediato á ellos, pero cue sea 5; publico y libre de toda influencia." ^ Buenos-Ayres junio 27 de 1823. . ^ , Bernardino Rivadavia. Al jefe de policía. Creemos haber hablado con documentos, y no asustarnos con sombras que aunque no tienen visos de cuerpo, parece haber algún interés en abultar En esto deseáramos engañarnos; porque al cabo somos amigos de que la¡ cosas se m.ren como son. Ea el entretanto, no podemos menos q^ue e! licitar al pa.s porque cnenta ya con ciudadanos tan z.losos de que se Iemcz con dirección al Ja- neiro capital del Estado d<^l 3rasil : se afirma que el tiempo no ha per- iwitido dar la vela al buque, y que en esto ha consistido la demora, porque la comisión ha estado despuchada desde el jueveis último* El siguiente es ei estada del, servicio de jas párroquias, de esla capital^ que prometimos en uno de Iqs «¿meros anteriores — r ESTADO que manifiesta las M¡sa& de hora señalada y que se c^hbrati los. \^ dias de precepto, en ícdos los templos üe esta emdad ae Buenos Aires^ capital de la provincia del B^o de ia Fialu; principaici capellanías,^ j| nombres dé los capellanes qim las sirven. Templos., Capellanes,, CapellaniaSt CapitaL Stalgles. Catedral D. Manuel Castro Misa de 11 4000 Ps* D. José Nicolás Lacunza D'í I Vf 4000 D. Raimundo Mutis D» 12 400a Temphs. Cupellanes, Capellanías, CapitaL San Ignacio D. Juan León Ferragut Pe 10 2000 P». D. Martiniano Alonzo Pe 11 2000 D. Domingo Inchanrregui Pe 11| 4000 D, José Antonio Eehaburu Pe 12 2000 San Nicolás D. Felipe Reinal Misa de alva 2000 D. J. Tóiibio López García Pesp.de sal. el sol 4000 D. Apollnario ViHagraa Pe las 8 á las 9 4000 P. Valentín San Martin Misa de 10 2400 D. José María Vera Pe 11 4000 Fr. Miguel Rizo, agustino Pe 12 3000 Concef^kín P- ManuelTadeo Toro Misa de alva 2000 P, Gregorio Goraez Pe las 6 á las 7 4000 D. Juan Xiamaso Fonseca Pe las 7 á las 8 4000 P. Caslíniro Arellano Misa de 10 200Q P. Juan Estevan Soto Pe 10| 4000 P, Vicente Arraga Pe 11 2000 P. Buenaventura Lara Pe 12 4000 Piedad.,,. .. ... .D. Tomas Gaete Misa de alva 2000 P. Mariano de la C. Pérez Al salir el sol 2000 D. Sjantiagp Tapia Misa de 10 2000 P. Felipe Basiaaldo Misa de 11 2000 . D. Paulino Gaete díí 11 4000 P. Jua^] Francisco IVÍartíne/Z' Al sa^lir el sol 2000 • P. José Rizo Pe las 7 á las 8 4000 . P. Francisco Díaz Veilez Pe las & á las 9 . 400Q P. Mariano Gainaa Misa de 10 2100; P Mi«a de 11 2000 P^ Francisco Aspiazu. Misa de 12 400Q San ]M%«el,... . . P. Felipe Frias Al salir el sol 6Q0a P. Francisco Solano Baes A las 10 2000. P. Damián Bustos A las li:- 2000 P. Antoaio de la Cuesta, n A las m 4000 Na. Sa« del Socorro D;. José Justo Alvarracia Misa djti alva 3000 No tiene capellán fijo Pe la ^000. P. Pablo José Conget. Pe 11 4000f Sa« Pedro TelnjiO. P. Pablo Bello» Pe 12 AGoa.' P. Julián Cástrelos Misa de alv^a 2OQ0' No tiene capellán fija Pe 7 2000 P. Domingo I Manea Pe las ^500 P. Mariano Bérnal; Pe 10 2000 P. Mariano Guerra Pe 11 %m 428 Templos, Santo Domiogo La M«rced Sta. Catalina San Joan B. D. D. D. D. D. D. D. D. D. B D D. D. D. D. D. D- D. No JJ. D. No D. D. D. D. r>. D. D D. D. Capellanes. Manuel Alvariño Vicente Carrera Fermín Fernandez Gregorio Pizarro Julián Cires Estevan Alvarez Juan AgustÍH Arguello José Rufino Roigt Juan de Dios Corge Capellanías. Capital» Al salir el sol De las 7 á 8 De 8 á 9 De 9 á 10 Misa de 10 De 10^ De 11 De 111 De 12 FranciscoXavier Molina De 12| Florencio Rodríguez Misa de una Buenavra. Leguisamou Al Salir el sol Dionisio Taybo A las 7 Nicolás Herrera A las 8 Manuel S. Hanegas A las 9 Manuel Ascorra A las 10 Fernando Soto Misa de 10| José Joaquín Palacios Alas 11 Santiago Miño Misa de 11| tiene capellán fijo A las 12 Gabriel Leonardo Sosa De 12| José Tro li Misa de una tiene capellán fijo A las 7| Pedro Santiago Martínez Misa conventual Roque Illescas A las 10 Calletano Cires A las lOf Cristoval Muñoz A las 11 P. Bermudes Quintana Misa de 12 Coniingo Caviedes Misa de 6| Félix Soloaga De las 7 á las 8 J. Domingo Pizarro A las 10 Bartolomé Luguesi A las 11 4000 4000 4000 4000 • 400Ó 4000 4000 4000 4000 500e 6000 4000 4000 4000 4000 4000 4000 4000 4000 4000 5000 6000 2500 .4000 2000 2000 2000 4000 4000 2000 2000 2000 Total— 258500. Nota.— -En la Sta. iglesia Catedral, ademas de la misa conventual, celebran antes del Coro los Sres Dignidades y Canónigos, y otros Clérigos particulares, lo mísmo que sucede en las 7 iglesias parroquiales, que antes o después de la misa del párroco con platica moral se celebran otras misa» que no son de hora señalada. En la iglesia de S. Francisco no solo celebraa lodos los religiosos conventuales, sino que el prelado local cuida de que en loa días festivos haya misa de diez, y de once. ^ 13UCO05 Aires 13 de mayo de ^^S.— Gervasio Antoñio Posadas, IM^RE^'XA DE LOS ExFÓSíXOg. * í • 'i l. é I" i